solo voy a decir que para no colgarme mas, voy a subir todos los capitulos faltantes hasta el final (que es el que estoy escribriendo ahora) de corrido hoy, :DD

Disfruten!


Cap. 15: "Verdad"

- Y bien? Qué esperas? – persistía Ash a que Sebastian hablara mientras que el mismo vacilaba en si decir o no lo que parecía bastante importante. El joven observaba con ojos abiertos la situación. Que será tan importante para que se lo ocultara desde que se conocieron? Aunque no le guste admitirlo, ¿Acaso no eran amantes? Se supone que no se deben guardar secretos. Realmente estaba confundido – vamos!

- Cállate! – le gritó enfadado.

- Es inútil no puedes ocultarlo por siempre – reía y el moreno solamente lo miraba con rabia. El sabía que en algún momento tendría que decirle la verdad a Ciel, pero no pensaba que sería de esta manera.

- Sebastian! – alzó la voz el niño, al parecer finalmente "exploto", ya estaba cansado, exigía una respuesta rápido o sino mataría a alguien, literalmente – dime qué es lo que ocultas AHORA!

- Ciel…

- Contéstame! –el moreno estaba cabizbajo.

- Si no se lo dices, lo haré yo con mucho gusto – sonrió malvado.

- NO! No lo hagas – intervino.

- Y bien? Estoy esperando Sebastian – se cruzó de brazos, sus ojos expresaban seriedad y enojo, no quería oír lo que se avecinaba pero su ansiedad lo supera en escala, así que no tuvo más remedio.

- Yo…. Yo… yo formaba parte de esta mafia hace mucho tiempo, pero juro que ya no pertenezco aquí – dijo en voz baja que casi era un susurro - ….. ya no más.

- Q-qué? – le costaba asimilar sus palabras, Sebastian era un ex miembro de ellos? Imposible! – e-es una broma, verdad? Dime que mientes – no quería creer.

- … -"por favor dime que no es cierto" decía para sí – lo siento Ciel, pero es verdad – el pequeño entró en shock por la sorpresa que instintivamente retrocedió para alejarse – Ciel?

- N-no – su cuerpo temblaba y no por el miedo, sino por ese sentimiento que jamás volvería a atormentarlo, la traición. La traición de Sebastian por haberle mentido y haberle ocultado algo de tan demasiada importancia. Si se lo hubiera dicho antes era posible que hubiera reaccionado igual, no obstante sería capaz de entenderlo y sobrellevarlo…. juntos, pero nunca en su vida toleraría que ese tipo de cosas se le hiciera saber de una forma tan "cruel" – n-no es cierto.

- Ciel… - lo miraba con ojos preocupados al notar que se ponía un poco pálido.

- Y eso no es todo – habló Ash con tanta tranquilidad.

- Q-qué? – alzó la cabeza.

- Pues verás, tu querido tutor se robó un archivo muy importante que contiene un virus que es capaz de infectar las computadoras de Japón – dijo y el moreno se volteó atónito.

- Y-y eso que tiene que ver conmigo? – se atrevió a preguntar, lo cual fue un terrible error de su parte.

- Que tiene que ver contigo? – se rió y el pequeño temía por lo que estaba por oír - Sebastian al hacer eso, nos dio a creer que lo hizo tu padre – el niño lo miraba confundida aunque más o menos tenía idea de lo que sugería pero no quería aceptarlo.

- Ash, no lo hagas – le pedía el moreno, sin embargo fue ignorado.

- Haaa… aún no lo captas? – lo miraba comenzándose a irritar.

- Ash no! – le gritó.

- Significa que Sebastian es el causante de la muerte de tus padres – Clic…. Clic… clic…. CLIC! El switch mental dentro de su cabeza se activo haciéndolo inconscientemente sonreír por su infinita desgracia. Estaba seguro que era el niño más desafortunado de todo Japón, lo cual le causo risa, una extraña risa de sarcasmo, tristeza y desesperación.

- Ja. Ja. Jajajajajaja – soltó una carcajada. Ambos hombre lo miraron confundidos por la inesperada reacción.

- C-ciel? – preguntó.

- Jajajajajaj de seguro Dios me está castigando – balbuceaba – solo puede ser esa la razón de mi desgracia e infelicidad

- Desgracia? Ciel qué te ocurre? - intentó tocarle el hombro pero fue golpeado bruscamente.

- NO ME TOQUES! – lo miró desafiante. Sus ojos expresaban tanta rabia, que ya comenzaba a desconocer a su pequeño.

- Ciel…. Yo

- BASTA! – le cortó – NO ME HABLES, NO ME TOQUES, NISIQUIERA TE ME ACERQUES! – se dio la vuelta dándole la espalda – no puedo creer que me hayas engañado y más con algo demasiado importante, yo confié en ti, te di una segunda una oportunidad y a ti ni te importa

- Pero de qué hablas?

- Eres un tonto? Hablo de que nunca en tu vida signifique algo, tú solo me utilizabas para satisfacer tus estúpidos deseos sexuales – agregó dejando al hombre boquiabierto.

- N-no! Te equivocas tu siempre me importaste

- Mentira! Mientes, como siempre lo haces – trataba de retener las lagrimas que amenazaban con salir – no quiero volver a verte Sebastian – finalizó yéndose para un rincón de la habitación.

- Wow eso debió dolerte, te compadezco – le dijo Ash y Sebastian lo observó con ira.

- Esto es tu culpa, eres un bastardo – lo insultó – por qué le dijiste semejante mentira?

- Mentira? Pero si es la verdad, tú te robaste el virus – dio en el blanco, el moreno hizo una mueca enfadado – vez? Acerté, ahora – lo sujetó del cuello de su camisa – entréganos ese chip que es tan esencial para nosotros si no quieres que tu amaaaaado estudiante termine como sus padres – abrió los ojos – así es…. En el otro mundo

- No lo harías – dijo serio.

- Ohhhhhh siiiii créeme que lo que haré – lo miró con ojos sádicos – tienes 24 hrs – lo lanzó al piso con mucha fuerza causando un ligero dolor en su cuerpo. Se dio medio vuelta dispuesto a salir.

- Ash espera! – Gritó con la
intensión de detenerlo pero fue en vano, él ya se había ido. El moreno golpeó ferozmente el piso provocando que sus nudillos sangraran. No podía creer que su jefe…..no, su "archienemigo" (para ponerle un nombre) sería capaz de asesinar a su más preciado ser humano. Y hablando de él, lo observó de reojo preocupado. Ciel se encontraba sentado en uno de los extremos con sus rodillas pegadas a su cuerpo mirando el suelo. Sus ojos no tenían brillo, parecían estar perdido en sus pensamientos. Su mente debió entrar en shock después de lo sucedido. Sin embargo es la primera vez que se sentía confundido. Si entregaba el chip pondría en peligro a todas las persones del país, y si no, perdería a su amado. Cualquiera de las dos era una mala opción. Aunque fue por una buena causa, fue muy tonto de su parte huir con esa asquerosa lista. Sabía que en algún momento esto pasaría y tendría que buscar una solución por mas bizarra que sea.

Pero primero debía arreglar las cosas con Ciel, así que lentamente se acercó y se sentó a su lado. Al parecer el joven no se percató de su presencia. Realmente dolía verlo así, no era el niño orgulloso y malhumorado que conoció en primer día, ahora era un simple cuerpo sin alma.

- Ciel? Me escuchas? – dijo en voz baja que parecía un susurro. El niño no respondía, eso lo preocupó mucho, ni siquiera le respondía enojado como suele hacer, así que decidió probar con otra cosa – Ciel…. Lo….lo siento mucho… nunca imagine que esto hubiera pasado. Me siento muy mal, jamás debí robar ese estúpido chip pero debes entender que quería acabar con los sucios planes de Ash, y disolver la organización, sin embargo resultó inútil – le explicó y al mismo tiempo miró al nene que seguía con la mirada perdida – yo se que puedes escucharme, así que será mejor que sepas todo, ya no hay necesidad de seguir ocultando la verdad de mi pasado – respiro hondo y empezó a hablar – todo ocurrió hace 6 años…..

*Flashback*

Un joven de aproximadamente 19 años caminaba por los sucios pasillos de una vieja y semi destruida estructura llevando varios papeles hasta que se detuvo frente a una puerta.

TOC TOC

- Adelante – dio permiso para que entrara. Un sujeto joven de cabellos plateados con un traje blanco se dio la vuelta – al fin llegas, tienes lo que te pedí?

- Si, aquí los tengo, señor – le entregó el pequeño pilón de hojas sobre su escritorio – si me disculpa ahora me retiro

- Ah sí si, adelante y muchas gracias Sebastian – sonrió y el moreno se dio la vuelta haciendo una reverencia – Ah y Sebastian

- Si – se volteó.

- Me alegre que te nos hayas unido – lo elogió – eres una persona de confianza

- Se lo agradezco señor – volvió a hacer una reverencia y luego salió por la puerta.

Sebastian era un adolecente que había quedado huérfano a los 10 años al perder a sus padres en un accidente. A causa de eso se le ha sido muy difícil conseguir dinero para comer, un refugio, además de que también era menospreciado por las demás personas. Apenas podía sobrevivir. Y si quería tener un futuro debía encontrar una solución rápida. Sin embargo hubo un tiempo en que no pudo encontrar una salida hasta que cumplió los 16, así que tuvo que vivir en la sociedad marginada. A mediados del invierno milagrosamente llegó su salvación. En medio de una noche lluviosa, el moreno estaba sentado en un callejón temblando de frío. Estaba seguro de que su vida llegaba a su fin.

- Haaa…. Para que me esfuerzo – decía acurrucándose para ganar algo de calor – han pasado 6 años y aún no he logrado nada, esto es un asco, será mejor si desapareciera, así será más fácil – cerró sus ojos esperando la muerte.

- No crees que es demasiado pronto para pensar en la muerte? - dijo una figura enfrente de él. Sebastian levantó la mirada y pudo distinguir a un hombre un poco más grande que el de cabellos plateados y ojos violetas como el ónix.

- Quién eres? – le preguntó.

- Solo soy…. Un amigo que viene a ayudarte

- No quiero su caridad

- Yo no lo llamaría caridad, sino una pequeña ayuda – sonrió – quieres venir conmigo? – le extendió su brazo y el joven lo observó un tanto dudoso, pero si no quería sufrir, debía ir con él, así que sin más elección, tomó su mano.

Con todo el trabajo duro que empleaba, Sebastian logró llegar a ser la mano derecha de uno de los mafiosos más grande después de los Yakusas, claro. Aunque no le gustara mucho la idea de lastimar o perjudicar a las personas, era lo único que lo mantenía de lo infortunio; pero por lo menos nunca se involucraba en esas cosas, solo era un simple secretario por así decirlo. UN día común y corriente el joven se encontraba hablando con uno de los tantos miembros de la organización.

- Es por eso que debes otorgarle un 10% de ….

- Sebastian! – lo interrumpió otro de sus compañeros.

- SI? Sucede algo?

- El jefe desea verte – dijo antes de volver a sus deberes.

- De acuerdo, muchas gracias – le respondió antes de regresar hacia la otra persona – si me disculpa señor Fuhushima.

- No te preocupes, el jefe esta primero – el joven asintió antes de voltearse y empezar a dirigirse a su oficina. Durante el trayecto observó que otro hombre un poco más grande que él le pasó por el lado. Tenía un cabello azulado oscuro, muy bien vestido, a juzgar por su rostro parecía algo perturbado, a pesar de lucir serio. Raramente era un "don" del moreno poder leer el lado oculto de las personas, por más que lo escondieran con su sonrisa; como una máscara, es por eso que pudo adivinar fácilmente que sentía ese sujeto. Por una extraña razón, no podía dejar de mirarlo, percibía algo anormal que no sabía describirlo, pero después de varios minutos, reacciono y volvió a su camino.

- …..esta seguro? – oyó el moreno a lo lejos.

- Si, yo se que funcionará – identificó la voz de su jefe Ash. Confundido apoyó su oído en la puerta para poder escuchar mejor.

- Pero es un prototipo, todavía no estamos al 100% de que servirá – ese era Philippe.

- Escúchame! – golpeó fuertemente la mesa – este chip contiene más 1000 códigos diferentes que se usaran para hackear cada una de las computadoras del país, otorgándonos la información de cada ciudadano que habita en Japón – el joven abrió los ojos.

- Lo sé, sólo que cabe la posibilidad de que no funcione – susurró en voz baja. Por otro lado Sebastian no podía creer lo que oyó. De verdad piensan robar la data de las personas de Fushimi? Eso pondría en peligro a todos. Tenía que impedirlo, no importaba si iba en contra de aquel que lo salvó de la muerte, encima si no quería sufrir los sermones de Ash, se vería obligado a salir de la mafia. No tenía otra opción, debía robar ese dispositivo, antes de que lo utilicen.

- AH! Sebastian-san – lo llamó Philippe que casi se choca con la puerta.

- Ahhh – reaccionó – Philippe-san, lo siento vengo a ver al jefe.

- Al jefe? De acuerdo pasa, yo debo hacer algunas cosas; adiós Sebastian-san – lo saludó mientras se alejaba.

- Adiós Phillipe-san – le devolvió el saludo. Una vez que lo perdió de vista. Respiró profundo y abrió la puerta – quería verme Ash-sama?

- Ah Sebastian, pasa pasa – le hizo un gesto con la mano –necesito que me hagas un favor.

- Lo que sea – afirmó.

- De acuerdo, quiero que guardes esta carpeta, con los demás que están archivados, tu sabes donde esta, así que no tendrás problema – le tendió una fina carpeta, la tomó y salió de la oficina. Mientras caminaba la curiosidad lo atacó y decidió husmear la sobre que llevaba y se sorprendió al ver lo que decía:

Nombre: Vincent Phantomhive

Oficio: Empresario

Asunto: Prestamos

Cada renglón que leía lo dejaba boquiabierto, ese hombre sí que era sorprendente. Un historial bastante interesante, sin embargo a pesar de que se entretenía leyéndolo, debía guardarlo en los archiveros. Una vez que cumplió con su tarea, pensó en cómo deshacerse de ese peligroso aparato y se encamino hacia su pequeña casa.

2 A.M

Silencio. Lo único que reinaba era el silencio, sin embargo por una milésima de segundo se pudo apreciar una sombra recorrer cada habitación y cada pasillo a una velocidad impresionante hasta que de repente se detuvo frente a una puerta. Agarro el picaporte tratando de hacer el menor ruido y cuidadosamente entro en el cuarto. Inspeccionó cada cajón, cada mueble en busca de algo hasta que se topó con una caja fuerte en la pared. Giro la "perilla" en todos los números posibles intentando descifrar el código que en poco tiempo logró encontrar. Abrió la caja y empezó a iluminar cada rincón metálico hasta que exitosamente localizó el chip y lo reemplazó con uno exactamente igual (N/A: no me pregunten como sabe sebastian de la apariencia del USB porque no se e.e). Se lo guardó en su bolsillo y progresó con su camino a la salida.

- Ahora solo queda esperar el momento justo para abandonar esta organización antes de que ocurra lo peor – dijo el moreno en voz baja para que no retumbara – y creo que será en mínimo 3 meses – suspiró mientras salía del edificio

Tres meses después de un arduo trabajo ajeno a su actual vida, Sebastian decidió oficialmente abandonar la mafia.

- Qué es lo que has dicho Sebastian? – frunció el ceño.

- Dije que dejaré la organización - repitió.

- Dime…. Y que te hizo de repente pensar en abandonarnos?

- Llevo varios meses reflexionándolo,, pienso que será mejor para mi, aprender lo que hay fuera de este lugar y sobrevivir por mi cuenta – finalizó.

- Acaso estás loco? Piensas dejar a aquel que te saco de la desdicha así porque si? Como vivirás?

- Eso ya lo tengo resuelto, durante estos meses estuve estudiando a distancia, conseguí un trabajo de medio tiempo y logré alquilar un pequeño departamento, así que estaré bien, no se preocupe – cerró sus ojos esperando una respuesta.

- Haaaaa… siempre me han sorprendido tus habilidades Sebastian – afirmó – supongo que no tengo otra opción, eres como un hijo para mí y te aprecio mucho, además de que si me niego tu harás hasta lo imposible para que cambie de opinión, no?

- Me temo que sí

- Haaaa, de acuerdo tienes mi autorización para irte, pero recuerda esto – el joven lo escuchó atentamente – si una vez fuiste un mafioso, siempre lo serás, no lo olvides – sonrió mientras el moreno se retiraba.

- Lo sé, Ash, lo sé – susurró antes de salir del edificio.

*Fin de Flashback*

- Sé que es difícil de creer – dijo al fin. Cuando comencé a trabajar en el instituto y vi quien eras me sorprendí demasiado, nunca pensé que ese hombre tenía un hijo, pero te juró que yo no sabía que se involucrarían – finalizó.

- ….er – oyó balbucear al chico.

- Qué? – preguntó atónito al ver que de verdad escuchó su historia.

- Que no te voy a creer – levantó un poco la voz, aunque ahora parecía un susurro, no obstante el moreno seguía sin poder entenderlo.

- Aún no te comprendo – reiteró.

- QUE JAMAS VOY A VOLVER A CREERTE DE NUEVO SEBASTIAN! – se exaltó – jamás, no importa cuánto lo intentes – trató de recuperar el aliento.

- Ciel

- Basta; en cuanto nos liberen empacaré mis cosas, me iré y me olvidare que alguna vez fuimos amantes y solo te tratare como mi profesor, nada más – desvió su mirada. Sebastian lo miró, lo que más temía acaba de ocurrir, el niño lo odiaba, lo podía ver en sus ojos que expresaban rabia, confusión y sobre todo tristeza. Sin embargo, aunque el pequeño sienta eso hacia él, estaba determinado a sacarlo de ahí cueste lo que cueste, es por eso que empezó a idealizar el perfecto plan de escape.

Continuará...


gracias por leer *W*

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