Disfruten!
Cap. 16: "Escape"
Después de 24 horas de agotamiento mental, finalmente el moreno armó el mejor plan que puede existir, literalmente, eso sí; conociendo a su ex jefe era obvio que posiblemente el plan A no funcionase en un 80%, así que ideo también un plan B. De acuerdo con la posición del sol eran como las 17 hrs., solo tenía una hora antes de poner el plan en marcha, aunque primero tenía que decírselo a Ciel. Se acercó a él y le empezó a hablar.
- Ciel – lo ignoraba, no tenía la más mínima intensión de prestarle atención – por favor, debes escucharme, es algo muy importante.
- Si viene de ti no quiero saber qué es – finalmente le respondió, aunque de mala manera.
- Aun si fuese una manera de huir?
- También, preferiría que me maten antes que volver a verte otra vez
- Haaaa…. – suspiró, después de oír eso, jamás va a poder creer lo que va a hacer ahora, respiró hondo, tomó una postura seria y agarró el cuello de su ropa para que no importara cuanto intente desviar su mirada, siempre se enfoque en la suya, sorprendiendo al pequeño – no quería llegar a esto pero tú lo te lo ganaste, ahora escúchame. Yo sé que me odias y no que no quieres volver a verme, pero ahora no es el momento de actuar tan infantil – sus ojos escarlatas penetraban en lo mas profundo de sus orbes azules, que inconscientemente cerró los ojos, sin embargo no podía evitar abrirlos de vuelta – ambos estamos en una situación de vida o muerte, así que vamos a huir quieras o no – lo soltó – ah, otra cosa – volteó su rostro - nunca vuelvas a hablar de la muerte como si fuera un juguete – lo dejó pensativo. Ninguna vez vio a Sebastian de esa forma, siempre era serio, acosador, pervertido, sobretodo pervertido, pero enojado? Esa era una faceta que todavía no experimentó, es por eso que sus palabras rebotaban en su cabeza una y otra vez:
"Nunca vuelvas a hablar de la muerte como si fuera un juguete"
Juguete? El trataba a la muerte como un juguete? Eso lo hizo reflexionar. Desde que recuerda su vida no ha sido color de rosa, y a veces pensaba en el por qué la parca (N/A: jaja lenguaje de sims gente ;D amo es juego) no se lo había llevado como lo hizo con sus padres, es por eso que todos los días esperaba calmado a que la visitara, aunque sin suerte. Incluso pensó en el suicido pero fue cobarde y no se atrevió a hacerlo. Pero ahora; luego de lo que le dijo su profesor, su manera de tratar a la dama de blanco cambiaría radicalmente. Un leve sonido lo hizo aterrizar. Giró su cabeza para ver al pelinegro alejarse de su lado. No sabía por qué ese sentimiento de confort que tenía hacia él era tan agradable que no quería que se fuera, a pesar de seguir enfadado con él. En un acto reflejo agarró la manga de su camisa haciendo que se detuviera.
- Que pasa? – su seriedad aún no se había ido.
- Quiero….. – vaciló un poco – quiero salir de aquí – cabizbajo evadiendo la mirada de Sebastian, no obstante percibió que sonreía.
- Muy pronto Ciel, muy pronto – se soltó de su agarre para dirigirse al guardia – Hey! – el hombre se dio vuelta con mala cara
- Que? – le preguntó.
- Como veras no tengo reloj y no sé qué hora es, me la podrías decir?
- Hummm… son las 5:40 PM
- Gracias – faltaban 20 minutos para que Ash regrese reclamando su chip. Si quería escapar definitivamente de ellos tendría que recurrir a ese método, tal y como lo pensó, así que rezó a Dios para que funcionara. Los 20 minutos pasaron volando y Ash entró en la habitación con una cara de seriedad bastante alta.
- Hola otra vez – saludó sarcásticamente, Ciel cuando lo vio se única reacción fue la de esconderse en donde pudo, presentía que si algo fallaba el sería el blanco de cualquier acción.
- Hola – cero emoción.
- Dejémonos de charla y pasemos a lo nuestro – se apoyó en la reja de forma egocéntrica – dime dónde está
- Lo siento pero no lo haré – se negó.
- Entonces no me dejas opción – levantó una mano en señal para un subordinado, haciendo que el mismo sacara un arma y apuntara al niño que se aterrorizó de manera que sus piernas no le respondían para huir del objeto. Sebastian al ver eso se apresuró a proteger a su pequeño sin embargo el peliplateado lo detuvo – Alto!
- No lo hagas por favor – rogó lo cual es muy difícil que haga.
- Dime dónde está y haré que baje el arma – dijo por vigésima vez, solo que esta vez estaba bastante irritado y no dudaría ni un segundo en dar la orden de disparar. El moreno bajo la cabeza resignado.
- Haaa.. esta guardado en mi antiguo casillero en la estación de tren – soltó finalmente – es el 37 y el código es 7-05-12-3
- Gracias, ves que hablando evitamos la violencia? – agradecía inocentemente.
- Ahora bájala
- De acuerdo, ya puedes dejar al muchacho – levantó la mano y su vasallo se alejó de la habitación. El joven se relajó un poco pero aún seguía asustado, su corazón latía a mil por hora. Por otro lado Ash se dio media vuelta.
- Espera! A dónde vas? Dijiste que nos liberarías – sujetó con fuerza furioso las rejas causando un gran estruendo, aunque siendo obvio que era actuación.
– Mentí – dijo con naturalidad, mientras se iba – de verdad creíste que te dejaría ir a ti y a ese mocoso? No me arriesgare por nada – y se fue.
- ASH! – gritó. Sabía que esto pasaría, al parecer el plan A falló. Ese hombre sabe cómo crear falsas ilusiones, tanto tiempo viviendo con él le sirvió captar sus mentiras. Eso en parte alegraba a Sebastian, sin embargo, eso no quita el hecho de que aún siguen encerrados no obstante eso no, lo detendría, estaba preparado para esta situación. Así que pasará al plan B, pero primero chequearía el estado de su pequeño.
- Ciel – se acercó a él lentamente, podía notar que su frágil cuerpo temblaba. Estar frente a un arma a tan solo un par de metros entre la vida y la muerte debió ser fuerte para él, es por eso que con mucho cuidado se agachó y tocó su hombro. Al no recibir una respuesta negativa o el clásico golpe de "no me toque" se preocupó mucho, así que ignorando cualquier posible consecuencia, se atrevió a abrazarlo – ya pasó Ciel, Ash se fue, estas a salvo ahora, mientras yo esté aquí no dejaré que te pase nada – al parecer sus palabras lograron aliviarlo temporalmente, no obstante tendrían que apurarse en escapar si querían salir ilesos de ahí antes de que el capo vuelva. En un momento oyó un murmullo inentendible proveniente del niño.
- Que sucede? – preguntó.
- Quiero salir de aquí – dijo y él pelinegro lo miró compasivo. Él ha y está sufriendo mucho, lo podía ver; estas últimas horas ha vivido cambios emocionales muy grandes incapaz de manejar.
- No te preocupes, tengo un plan B – le susurró y él levantó la cabeza confundido.
- Huh?
- Te voy a sacar de aquí antes de que Ash vuelva, te lo prometo – sonrió.
- Gra….cias – agradeció antes de caer en un profundo sueño.
- Ciel? – lo vio durmiendo, sintió una gran compasión hacía él – descansa, has pasado por mucho – le acaricio el cabello – yo me encargaré del resto – dejó cuidadosamente al niño en el suelo y se levantó en dirección al guardia – Disculpa – lo llamó cordialmente mientras que él lo miró de mala gana.
- Qué quieres?
- Quería preguntarlo si tiene…. – observó de reojo las llaves que colgaban de su bolsillo.
- Si? – se irritaba.
- Si tiene una manta para cubrirlo – señalo al pequeño.
- Tsch,, enseguida vuelvo – maldecía mientras se iba. Un par de minutos más tarde, el hombre volvió con la frazada – aquí la….. tienes – confundido al no ver al pelinegro – dónde…. ¡! – sintió como poco a poco su mundo se volvía negro – mal…..di…..ción
- Lo siento, pero no nos quedaremos mucho tiempo aquí – le quitó las llaves y se empeñó, aunque no quisiera, a despertar al bello durmiente – Ciel despierta… vamos, tenemos que irnos – lo sacudió hasta que abrió los ojos.
- Qué pasa? – se refregó los ojos somnoliento.
- Conseguí las llaves de la celda, ahora podemos escapar, pero hay que hacerlo rápido
- En… serio?
- Si, así que vámonos – lo jaló del brazo y lo "arrastro" hasta la puerta; buscó la llave correcta y la metió en la cerradura.
- Sebastian, qué pasará si él regresa? – preguntó cansado, su energía tardaría en retornar.
- No te preocupes, le di información falsa, así que se entretendrá bastante – contestó muy tranquilo.
- No me digas que – abrió los ojos sorprendido.
- Así es, mentí
- Pero, pero cuando regrese nos matará – se quejó.
- Lo sé, sin embargo cuando ese tiempo llegué ya no estaremos – le dedicó una sonrisa mientras exitosamente abrió la puerta – ahora vámonos – le tomó el brazo pero fue apartado por el niño.
- Yo puedo correr solo – al parecer ya habría recobrado su stamina. Resignado lo dejó ir y empezaron a moverse. Cada minuto era esencial mientras recorrían esos pasillos, porque podría ser un posible encuentro con la muerte, no obstante Sebastian parecía enfrentarlo sin preocupación, ya que conocía hasta el más mínimo detalle de esa estructura. Incluso las acciones de sus ex camaradas, como por ejemplo que hacían a esa hora, donde irían entre otras cosas. Y gracias a eso podían detenerse y esconderse durante el trayecto sin ser descubierto hasta que algo inesperado les bloqueo el perfecto escape.
- Alto – le hizo un gesto al joven.
- Qué ocurre? Por qué te detienes?
- Tenemos un problema – contestó un poco irritado – un grupo de los hombres de Ash está jugando a las cartas justo en la entrada
- No puede ser, que vamos a hacer ahora?
- No te preocupes ya se me va a ocurrir algo – le dijo, no obstante en un momento sintió que Ciel le tiraba de la camisa – que sucede? – se volteó.
- Si se te va a ocurrir algo, que sea rápido, otro grupo de persona viene hacia acá – contestó cuando vio que otros individuos venían caminando unos varios metros detrás suyo, pero por lo menos se encontraban desatentos como para notarlos desde esa distancia.
- Oh no – maldijo. Tenía que apresurarse y rápido. Miró para todos lados en busca de una distracción sin suerte hasta que de milagro uno de los hombres que jugaban se levantó a buscar algo de cerveza y en ese momento se le vino una idea. Agarró una piedra del piso – por favor que funcione – y se la lanzó al cuello, que exitosamente le golpeó.
- Ouch! Quién de ustedes lo hizo? – preguntó furioso.
- Hacer qué? – se reían sus compañeros.
- No se hagan los tontos, hablo de que uno de ustedes, me ha lanzado una piedra
- Estas loco! Nosotros no te lanzamos nada – comenzaron a discutir hasta el punto de intercambiar puños, patadas y toda la violencia que puede generar cualquier discusión. Aprovechando la situación, Sebastian agarró del brazo a Ciel y tiró de él.
- Vamos, tenemos una oportunidad – se escabullían cuidadosamente evitando los objetos que lanzaban. Cuando llegaron a la puerta, el pelinegro se dio cuenta que estaba bloqueada. Enojado por estar bajo presión y miedo a que los descubrieran, hizo todo lo posible para abrir la cerradura, sin embargo toso sus intentos fallaron, ya no sabía qué hacer, todo se acabó.
- Sebastian – lo llamó el joven y este lo miró – por qué no salimos por la ventana? – señalo dicho objeto. Realmente no se le había ocurrido esa opción, haciendo que inconscientemente se liberara una sonrisa - este no es el momento para sonreír – refunfuño.
- Jajaja lo siento, vamos – le hizo un señal para huir. Cuando lo lograron. Corrieron lo suficiente como para perder de vista el edificio en el cual fueron prisioneros por 3 días. Agotados, se detuvieron para tomar aire y en eso Ciel se animó a preguntar.
- Haaaaa… haaaaa.. Sebastian?
- Que ocurre?
- Que haremos ahora? – le preguntó
- Pues, por ahora volveremos al departamento, y luego pensaré en algo, pero por ahora seguiremos con nuestra vidas - contestó, y le extendió su mano en señal de continuar con el "escape" - regresamos?
- ….. de acuerdo – vaciló un rato, pero de todas formas la aceptó. Aún seguía furioso con él, no obstante no era ni el momento ni el lugar para echarle todo en cara. Preferiría esperar la oportunidad, antes que quedarse solo, en medio de la nada , en un lugar desconocido. Y así es como nuestra pareja comenzó su recorrido a casa.
Continuará...
PLEASE REVIEWS!
