Disfruten!


Cap. 17: "Accidente"

Ciel ya estaba cansado de caminar, debieron pasar unas cuantas horas viajando, la luz del sol se asomaba por los edificios de las ciudad. No habían ni una sola alma en las calles, todos debían estar durmiendo todavía, ya que muy pronto las mismas calles estarían repleta de personas yendo de aquí para allá para ir a trabajar.

- Falta mucho? Estoy cansado y quiero dormir – le preguntó.

- No te preocupes, llegaremos – le dedico una sonrisa para no desanimarlo y este solo soltó un "tsch", no sabía decir cuánto faltaba para llegar a su hogar, pero lo que si era que faltaban mucho, calculaba que para alrededor de las 7 Am alcanzarían su edificio. Era deprimente saber eso, sin embargo no tenían otra opción, debían seguir. Ya al borde del colapso por agotamiento finalmente regresaron a su departamento – Al fin lo logramos, dijo el pelinegro a caer rendido en el sillón.

- Me voy a dormir – fue lo único que dijo el pequeño antes de encaminarse a su habitación.

- De acuerdo, no obstante recuerda que debes volver al instituto - se levantó del sofá y lo único que escuchó fue un leve "tsch" proveniente de él. Se rió ante tal linda reacción, había pasado mucho desde la última vez que lo vio refunfuñando.

Bueno, después de un buen rato recostado, decidió seguir el ejemplo de Ciel e irse a dormir.


Oscuridad. Era lo único que lo rodeaba. Estaba solo, ni una forma de vida pasaba por ahí.

- Hola – gritó pero solo escuchó su eco – hay alguien? Sebastian? – nada; aún nada. Comenzó a caminar sin rumbo por ese extraño mundo en busca de alguien que lo pueda ayudar. Hasta que logró ver a lo lejos dos figuras – hola? – intentó llamar su atención. Estos se dieron vuelta y el niño pudo notar algo familiar, pero no estaba seguro del todo – ma….dre? – sus ojos se abrieron de par en par, era ella – madre! Padre! – corrió a toda velocidad, sin embargo, no parecía alcanzarlos – que ocurre por qué no puedo alcanzarlos? Madre! – seguía y de repente escuchó un sonido ensordecedor que lo dejo paralizado. El cuerpo tanto de su madre como el de su padre caían en cámara lenta frente suyo; la sangre pasaba por el piso hasta llegar a sus pies. El joven abrió los ojos en pánico ante el líquido rojo que se escurría hasta tocar sus pies descalzos, que empezó a retroceder y empezó a correr para alejarse. No quería presenciar esa escena de vuelta, era atemorizante y mas para la mente del niño. No sabía dónde iba sólo quería alejarse lo más pronto posible, no obstante de la nada se tropezó con algo y cayó y no pudo volver a levantarse por más que intentara. Algo se lo impedía.

- Basta, por favor, sáquenme de aquí – dijo a punto de llorar, no le gustaba ese lugar – Sebastian…

- El no vendrá y lo sabes – una voz siniestra muy conocida le habló desde las sombras.

- De qué me hablas? – intentó ocultar su miedo con su clásica máscara de seriedad.

- No te acuerdas, tú mismo le dijiste que no se acercara a tu, tu lo odias – sonrió malignamente y a Ciel se le vino a la mente lo que dijo –

"NO ME HABLES, NO ME TOQUES, NISIQUIERA TE ME ACERQUES!"

- N-no

- Oh si, estas solo y no hay manera que un niño como tú salga vivo de esta situación – sacó un arma de su bolsillo y le apunto a la cabeza- y además ya no me sirves de nada, tengo lo que quiero y no hay necesidad de tenerte con vida

. N-no, por favor – le rogó tratando de escapar pero su cuerpo no respondía.

- Adios Ciel Phantomhive – apretó el gatillo.

- NOOO!


- NOOO! - se levantó de repente pálido como el papel, jadeaba y una capa de sudor frió cubría su rostro – fue…. un sueño? – miró para todos lados, se encontraba en su cuarto, en su cama. Se levanto medio torpe para dirigirse al baño a limpiarse el líquido de su cara. Una vez que terminó se miró en el espejo. Tenía unas ojeras horribles – fue una pesadilla, nada más – se relajó, sin embargo lo que le ocurrió en su sueño lo dejo en shock.

"Tú le dijiste que no se te acercara, tu lo odias"

- Es cierto, yo…. Lo detesto – afirmó desde lo que pasó mientras estaban cautivos, juró que jamás lo perdonaría, no obstante presentía que algo terrible ocurriría y Sebastian no estaría allí para salvarlo como acostumbre. Qué? En que pensaba? El es Ciel Phantomhive, él puede cuidarse solo sin la necesidad de que lo protejan todo el tiempo. Ya habiendo terminado de usar el baño, regresó a su cama para merecidamente seguir durmiendo.

Al día siguiente el pequeño se despertó un poco cansado, la pesadilla de anoche lo dejo en estado de insomnio. Soltó un bostezo gigante y se levantó. De camino al baño escuchó ruidos de la cocina y dedujo que Sebastian ya estaba despierto.

- Tsch.. no tengo ganas de hablar con él – siguió de largo hasta el toilette. Se lavó la cara y se miro en el espejo notando que sus ojeras no se había ido, eso pesadilla dejó marcas en su rostro dejándolo muy cansado y pálido más de lo que es. Una vez arreglado, respiró hondo y entro en la cocina.

- Buenos días – saludó normalmente.

- Buenos días Ciel – le tendió el té y los pastelitos que suele comer en el desayuno y lo acompaño con su café. Como siempre ninguno de los dos se dirigió la palabra, era perturbador y mucho. El pelinegro entendía que el joven aún lo siguiera odiando, ese momento en que lo dejó de ignorar solo para poder escapar no fue suficiente para reconciliarse. Aunque si quería volver con él tenía que hablar y explicarle todo para que no se enfadara más, además de que ya conocía la verdad y ese malentendido que le costó su relación.

- Ya acabe – lo sacó de sus pensamientos el pequeño que se levantó – me iré al Instituto – se fue.

- Ciel – lo llamó.

- Qué quieres? – ni se molesto en darse vuelta.

- Tenemos que hablar

- No quiero hablar ahora – se negó – lo haré cuando regrese – escuchó la puerta cerrarse.

- Entonces, cuando regrese será – suspiró comenzando a recoger los trastos sucios del desayuno antes de seguir la acción del niño e irse a trabajar.


El día en el colegio fue agobiante. Apenas llegó, sus compañeras, Lizzy, Yoko y Kumiko lo asaltaron con preguntas

- Ciel, Ciel.. creímos que llevabas días enfermo, estas bien? – le preguntó Lizzy preocupada.

- Estoy bien, solo fue un resfriado por stress, pero ya estoy mejor, así que ya pueden irse – se sentó y se relajó.

- Pero, pero, no sabes lo preocupada que estuve! – le reclamó apoyándose en su escritorio.

- Créeme que si estaba preocupada, cada día preguntaba por ti, que ya estaba a punto de pegarle por insoportable – agregó Kumiko antes de regresar con Yoko a sus pupitres.

- Conociéndote, eso era obvio que pasaría – contestó sarcástico.

- JuM… eso no es justo, tu siempre me tienes preocupada – hizo puchero de nene de 7 años y este le extendió la mano para que se detuviera.

- Ya basta Lizzy, quiero estar solo, tus sermones me dan dolor de cabeza

- Fuuu,, está bien me iré – la chica se fue con sus amigas y el joven suspiró aliviado al tener su minuto de paz y tranquilidad que fueron quitados al instante por su profesor.

- Buenos días chicos – saludó Sebastian.

- Buenos días Sebastian-san – al parecer las alumnas lograron controlar su instinto "fangirl" por así decirlo y eso dejó al moreno sorprendido.

- Muy bien….. listos para el examen? – sacó las hojas de la prueba que había hecho antes del secuestro. Todos los alumnos se asustaron, pero tomaron coraje para hacerla. A Ciel no le importaba, aunque perdió tres días de estudio, sabía lo suficiente para realizar un examen perfecto.

Más tarde

- Muy bien bajen sus lápices – ordenó. Los 80 minutos pasaron y ya era de recoger el examen. Los chicos medios cansados, relajados y presionados, bajaron los bolígrafos y entregaron sus papeles a Sebastian que pasaba por los pupitres recogiendo dichas hojas – de acuerdo pueden retirarse, nos vemos luego del receso – todos se levantaron y desaparecieron – wow, la juventud de ahora es muy imperativa – soltó una risita y se fue.


Después de todo lo sucedido, volver a la rutina se sentía extraño. Ahora tenía que estar alerta ante cualquier cosa a su alrededor. Aunque no le guste admitirlo, tenía miedo de volver a ese asqueroso lugar.

- Haaa tengo que sacar esas cosas de mi mente– agitó su cabeza una vez que se despegó del suelo. Llevaba mucho tiempo acostado en la azotea mirando el cielo, así que lo único que hizo fue entrar y regresar a clases.


Otro día de clases terminó y los alumnos desaparecen como el rayo. Siempre Ciel es el último, prefiere evitar la congestión de gente a esa hora.

- Ciel….. – lo llamó el pelinegro y este se detuvo.

- Qué? – contestó sin emoción.

- Hoy saldré temprano.

- Y?

- Apenas llegue hablaremos, de acuerdo?

- Esta bien – accedió y se fue.


Durante el camino a casa se quedo pensativo en qué es lo que Sebastian quería contarle. Creía que tal vez quería aclarar las cosas, aunque no iba a resultar bien ya que no iba a creer ninguna palabra después de todo lo que pasó. Sin darse cuenta ya había llegado a la puerta de su casa, bueno, en realidad a la de Sebastian . Tiró la mochila al piso y se recostó en el sofá esperando a que el moreno llegara.

Después de tanto esperar, el hombre al fin entró en la habitación. Y lo primero que hizo fue regañarlo.

- No habías dicho que volverías temprano? – le dijo.

- Y lo hice – afirmó.

- Mi definición de temprano es tardar media hora, máximo una, no 4 horas

- Al menos no llegue a la noche como suelo hacer – sonrió.

- No importa eso ahora, de querías hablar conmigo? – fue directo al grano, no tenia ánimos de hablar, lo único que deseaba era irse a dormir y olvidarse de todo.

- Haaa de acuerdo, solo un minuto – el pequeño soltó un "tsch" mientras esperaba que el pelinegro terminara su aburrida rutina.

- Y? por qué tardas tanto? – le gritó.

- No te enfades, ya está – se sentó a su lado en el sillón. Eso sí, Ciel mantenía la distancia entre ambos, para evitar cualquier acción inapropiada de su parte.

- Entonces qué es de lo que querías hablar? – preguntó.

- Muy bien, primero que todo puedo sentir tu rencor hacia mí, es por eso que quería arreglar todo entre
nosotros, y que nuestra relación mejore – contestó.

- Continua – respondió con la intensión de no escucharlo.

- Crees que no se que por el tono de tu voz no me escucharas?

- Esta bien, lo siento

- Haaaa…. Nunca cambiaras – rió y escuchó una leve maldición proveniente de él – mira – fue al grano – yo se que sigues enojado porque descubriste de la peor forma la muerte de tus padres y que supuestamente yo tuve algo que ver y que te lo oculta por mucho tiempo – miró de reojo al joven que solo miraba hacia el piso – es por eso que quisiera que lo olvidaras y sigas adelante, es el pasado.

- Ja, que lo olvide? Quieres que olvide uno de los sucesos mas traumáticos de mi infancia? – empezó a irritarse.

- Si

- Cómo puedes decir eso?! – saltó de su asiento, literalmente – yo no lo olvidare hasta que consiga vengarme de ese bastardo

- Ciel, cálmate – le agarro el brazo – no puedes alterarte por algo como eso.

"Algo como eso" Acaso la muerte de sus padres no importaba? Qué era solo era un suceso que viene y se va? No podía perdonar dichas palabra, en vez de arreglar las cosas, lo empeoró.

- Algo como eso? – dijo en voz baja.

- Eh? – volteó.

- Intentas decirme que lo que pasó es insignificante?

- Qué? No!

- Mientes! – gritó, la serena conversación se convirtió en una discusión – En vez de solucionar, lo arruinaste!

- Ciel, Tranquilízate! – le tomo de la muñeca.

- NO! – lo golpeó – TE ODIO! ahora lo único que quiero es estar lejos de ti – se fue corriendo.

- CIEL! – lo aturdió el portazo que dio el niño. Luego de esa escena, se sentó lentamente en el sillón y soltó un suspiro – en vez de arreglar todo, lo estropee, idiota!


- Ughh, ese tonto solo me causa problemas – camino calle abajo por la ciudad en medio de la noche. Maldecía en voz baja esa egoísta actitud que desconocía hasta hace poco de Sebastian. Qué olvide todo lo que pasó? Si claro, el trauma que sufrió de niño jamás se borraría. De una forma u otra; con o sin su ayuda se vengaría de Ash, el sujeto que hizo de su vida miserable, un espacio vacío imposible de rellenar. Juró ese día que lo haría pagar por eso.

Durante su caminata nocturna, chocaba con cualquier persona, estaba tan perdido en sus pensamientos que no fue capaz de escuchar la bocina de una camioneta que se aproximaba. Sus ojos se cegaron y después de eso todo se volvió negro.


- Estoy segura que esos zapatos te quedarían bien Kumiko-chan – le dijo Lizzy a su mejor amiga.

- Estas segura? Yo creo que me desproporcionan los pies, ese modelo no me favorece – miró sus pies mientras caminaba. Las chicas decidieron ir de compras a la salida del colegio, excepto que Yoko tenía que estudiar para los exámenes y no puedo acompañarlas. Es por eso que solo Lizzy y Kumiko paseaban por el centro a estas horas.

- Si crees eso, capaz esa ballerinas floreadas si te vayan bien – le señalo.

- Hmmmmm es verdad, esas sí que eran bonitas – sonrió. En un momento del trayecto se cruzaron con una heladería – quieres un helado? Yo invito

- Claro! - respondió alegremente. Una vez que se lo compraron caminaban cuesta abajo hasta que se encontraron un banco donde sentarse, y justo en ese instante Kumiko vio algo – hey Lizzy

- Que pasa? – le daba un último bocado a su helado.

- No es ese Ciel? – preguntó tratando de enfocar la vista en una figura que caminaba. La chica velozmente siguió con la mirada la de su amiga.

- Hmmm…. SI! Si es él! – dijo.

- Qué hará en la calle? No debería estar trabajando como lo hace siempre? – sarcástica.

- No lo sé, capaz salía a despejar su mente, grandes empresarios deberían hacerlo de vez en cuando – contestó.

- Si si ya entendí – le hizo un gesto con la mano – vamos a seguirlo

- Qué? Estas hablando en serio?

- Si – le dedico una sonrisa burlona y le agarró de su muñeca para que la siguiera.

- E-espera! – trataba de no tropezar. Llevaban alrededor de 15 minutos seguiendolo a escondidas por toda la ciudad procurando no perderlo de vista por la gente que se les atravesaba. Cuando estaban a punto de alcanzarlo, Lizzy escuchó la bocina de una camineta que se aproximaba y en eso vio que Ciel justo cruzaba la calle con el semáforo en verde (N/A: no se si los colores que usan en Japón son los mismo que en mi país, pero bueh pongo las señas que usa acá en Argentina).

- Oh no – apartó a su amiga de empujón.

- Auch! Qué te..

- CIEL CUIDADO! – gritó con todo su pánico, sin embargo el chico no lo escuchó y el vehículo intentó frenar pero desafortunadamente lo golpeó. Mucha gente gritaba de horror y llamaban a sus celulares a emergencia. La chica solo quedó estática ante la situación. Las lágrimas caían desenfrenadas de su rostro y su amiga le cubrió los ojos y la abrazó.

- No veas Lizzy, no veas – la envolvía en un abrazo cálido para calmar a la joven que lloraba.

- Por qué? Por qué a él? – se cuestionaba.

- No lo sé… de verdad….. no lo se


- Ya es tarde, debería ir a buscarlo – se dijo a si mismo mientras se levantaba y agarro sus llaves.

Llevaba media hora caminando. Sin suerte de encontrar a su pequeño, y sin embargo de repente sintió un escalofrió recorrerle la espalda. Un presentimiento no tan alegre se le vino a la cabeza pero lo ignoró, era poco probable que ocurriera; además tenía que tener fe de que lo encontraría sano y salvo. Cuando llegó al centro vio a una multitud reunida. Confundido se acercó, pero no pudo ver nada, así que le preguntó a una de las tantas personas

- Disculpe – una mujer se dio vuelta – que ocurrió?

- Acaba de llegar? – asintió y la chica lo miró triste – pues…. un niño fue atropellado por una camioneta, ahora los paramédicos lo tratan de salvar – no sabía por qué pero temía que su "presentimiento" se hiciera realidad, por eso decidió meterse entre la gente empujando a las demás personas que lo insultaban por su rudeza. Avanzaba a una velocidad impresionante mientras esquivaba a la muchedumbre. Cuando llegó al final; su corazón se detuvo al ver a las ambulancias, bomberos y policías rodeando el lugar, no obstante, no pudo despegar la mirada de pánico de los médicos que desenfrenados intentaban revivir al joven de cabellos celestes que yacía ensangrentado en el suelo.

- CIEEEEELLL!

Continuará...


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