Disfruten!
Cap. 19: "Despertar"
- De acuerdo, - se dijo para si Ciel con un tono confundido – donde estoy ahora? – miro para todos lados. Se encontraba en un lugar negro, muy negro con mucha niebla. La luz no sabía de dónde venía pero de alguna forma iluminaba las espesas nubes, además de que también se distinguían varias estatuas destruidas. Caminaba sin rumbo buscando alguna forma de regresar al mundo de los vivos – HOLA! – gritó – hay alguien? – no hubo respuesta, solo escuchaba su propio eco.
En algún momento diviso una figura sentada en las columnas, así que corrió hasta él.
- Disculpe – y cuando se dio vuelta ese ser, no pudo evitar soltar un pequeño grito. Eso no era humano, era…..era… no sabía explicar con detalles QUÉ era. Tenía la piel gris, barba,, muchas arrugas, garras y otros rasgos indescriptibles. Armado de coraje le preguntó – me podría decir en dónde estoy? – y este lo miró con sus ojos saltones. Se sentía perturbador el tan solo mirarlo. Y Finalmente le contestó.
- Qué donde estas, pequeño? – su voz era vieja y aguda – Esto es el purgatoria, el mundo en que se juzgan las acciones de las almas que transitan por aquí.
- Pur..gatorio? – él asintió – y…. juzgar? Para qué juzgar? Si todas las acciones son iguales
- Jijiji te equivocas, toda acción puede verse igual pero son diferentes y aquí las definimos si su alma residirá felizmente en el paraíso o sufrirá en el infierno por toda la eternidad – se rió. Su risa le causó escalofríos al niño.
-Entonces aquí se juzgan las acciones de las personas cuando mueren? – el ser asintió.
- Así es, tu alma descendió del paraíso hasta aquí al tener una posibilidad de vivir otra vez.
- No entiendo
- Jijijiji, tu alma se separó de tu cuerpo pero no estás muerto del todo es por eso que estás aquí – Ciel se quedó pensativo. Es igual a como dijeron sus padres. Su cuerpo aun está vivo, pero su esencia no está para moverlo. Es….como si fuera un muñeco.
- Sabes cómo puedo volver a mi cuerpo? – le preguntó.
- Mmm….. esa información se la tendría que preguntar al Dios que gobierna en el purgatorio – le respondió.
- Dios? y….. Donde puedo encontrarlo?
- Lo estás viendo jijiji – se rió burlón y el joven se quedó ojiabierto.
- Tu eres?
- Ajam…. Soy Requiem el Dios que gobierna en el purgatorio.
- Entonces me dirás como regresar?
- Tal vez si, tal vez no.
- Eso no me ayuda- ojos serios.
- Jijiji lo sé… me encanta jugar con las almas
- Me dirás o no? – se cruzó de brazos.
- Wow,, eres persistente – sonreía, su personalidad juguetona le daba miedo, quería salir y rápido – ok, te lo diré
- En serio?
- Si
- Y… cómo salgo?
- La única forma de regresar al mundo de los vivos, es que tanto tu mente y corazón sean uno – seguía riéndose.
- Mi mente y corazón sean uno? – el asintió. "Que ambos se vuelvan uno? Qué querrá decir?" pensó, como podría lograr eso. Es algo que nunca le pasó por la cabeza en algún momento de su vida. Por más que pensara no se le ocurría algo que se asemejara a lo que el Dios decía, por eso prefirió preguntarle directamente.
- Alguna pista? – Requiem se quedó como tildado hasta que reaccionó.
- De acuerdo, ya que comenzaste a agradarme – frunció el ceño confundido – Qué es lo que tu corazón desea y que tu mente está de acuerdo con dicho deseo? – "mmm, eso ya facilita un poco las cosas" Ahora estaba un poco mas encaminado. Debía haber algo que tanto su corazón y mente aspiran. Y ahí hizo un click. La venganza que busca era algo que deseaba. Además de que también era su medio para volver al mundo de los vivos.
- Y…. ya lo descubriste? – le preguntó ansioso por saber la respuesta.
- Si
- A ver…. Quiero escucharla
- Mi venganza. Ash hizo mi vida miserable, yo no moriré hasta que lo haga pagar por lo que hizo – sus ojos expresaban odio, odio puro, parecía determinada, sin embargo el Dios lo miró con decepción, aunque su rostro seguía feliz.
- Estas seguro?
- Qué? Claro que estoy seguro? – se exaltó por tal pregunta. Qué si estaba seguro? Que estupidez.
- Pues, que mal, eso no te devolverá a la tierra – sonrió y el pequeño se quedó perplejo.
- Cómo que no? Mi venganza es lo que mi corazón y mente quieren – reclamó.
- Eso es lo que tú crees, pero esa no es la verdadera razón, jijiji – esa risita lo sacaba de quicio.
- Entonces, dime cuál es la verdadera razón? o como la encuentro?
- Simple! Cierra tus ojos y deja que tu mente proyecte lo que tu corazón mas anhela jijiji – muy bien. El pequeño cerró sus ojos y espero a que dicha imagen apareciera sin resultado. Pasaban los minutos y estaba todo negro. Comenzaba a pensar que no había nada que ambas partes quisieran.
- No hay nada
- Tu espera – le dijo y ahí fue cuando diferencio algo que resaltaba a lo lejos. Parecía un rostro, uno muy familiar, pero aun no estaba convencido de quien era hasta que de repente un flasheo de imágenes pasó velozmente por su cabeza aturdiéndolo un poco, pero pudo reconocer a la persona - y bien? Que viste? – le dijo al notar que había abierto los ojos.
- N-no, no puede ser – se negaba a sí mismo – es imposible – no asimilaba el hecho de que su corazón deseaba a alguien como él. Era absurdo. Lo odiaba, lo odiaba con todas sus fuerzas, como puede ser que aún lo quisiera? Exactamente, la imagen de Sebastian fue proyectada en su mente. Parece ser que sus sentidos más vitales deseaban estar con el moreno una vez más. Ese sentimiento superaba las ganas de vengarse de Ash.
- Estoy esperando, - se quedó mirando burlón.
- Yo….yo… - dudaba en decirlo. Decirlo era perder todo su orgullo que llevaba cuidando desde hace años, pero si quería volver tenía que hacerlo – yo….. quiero estar al lado de Sebastian
- Qué? No te escucho – lo estaba haciendo a propósito! el pequeño un poco irritado, respiró hondo, tomo coraje, lo miró y le dijo.
- YO QUIERO ESTAR CON SEBASTIAN UNA VEZ MÁS! – se tapó la boca un poco ruborizado. No pudo creer que lo dijo.
- Ves? No era tan difícil –se rió.
- Ya esta, ahora déjame regresar – le reclamo.
- jijiji, está bien, no te desesperes – le movió las manos – realmente me agradas Ciel Phantomhive.
- Como sabes mi nombre? – abrió los ojos atónito.
- Todo Dios debe tener conocimiento de cada ser que existe, incluyéndote.
- Por qué no lo imagine – sarcástico
- Jijiji ahora… donde estábamos?
- Me ibas a devolver a mi cuerpo.
- Oh es verdad – agitó sus manos de forma rara y la niebla comenzaba a rodearlo tomándolo por sorpresa.
- Hey que pasa? – miraba para todos los lados esparciendo la niebla que lo cubría poco a poco.
- Me gustó mucho conocerte Ciel-kun – dijo sin hacerle caso – esperare ansioso el día de tu muerte para volver a verte - sonreía y la niebla casi lo tapaba por completo.
- No espera! Explícame que sucede - lo perdió de vista en las espesas nubes hasta que de repente no veía absolutamente nada.
- Hmmm parece que se aproxima una tormenta –miró el pelinegro por la ventana de la habitación del hospital de su pequeño. Sus heridas ya habían sanado por completo. Le habían quitado el respirador pero le pusieron unos tubitos en la nariz para que aún respire aire fresco. A pesar de estar curado, aún seguía en estado de coma. Cada día venía a pasar el rato a su lado con la esperanza de que despertara
"El horario de visita acaba de concluir, por favor rogamos a las personas que aún permanecen en las habitaciones, que se retiren para dejar descansar a los pacientes"
- Bueno parecer que este día tampoco – suspiró, yéndose por la puerta. Sin embargo ojo un leve gruñido, apenas audible. Ilusionado se dio la vuelta y al ver los parpados de Ciel fruncirse y los dedos moverse corrió hacia él – Ciel! Ciel! – le agarro la manó y ahí fue que abrió finalmente los ojos después de tanto tiempo.
- Se…..bastian? – fueron sus palabras, su voz sonó algo rasposa pero aún seguía siendo él. Se le dibujo una sonrisa en su rostro.
- Si, si soy yo, aquí estoy – le tomo la mano y al instante recordó lo que le dijeron de que si despertara que llamaran al doctor o una de las enfermeras – enseguida vuelvo, iré por el médico – y se levantó saliendo de la habitación.
- Sus reflejos parecen estar bien – apagaba su linterna – aunque aun está un poco aturdido y mareado por todo el tiempo que estuvo inconsciente, en una semana se recuperaá y podremos darle de alta – y el moreno se puso contento. Podrían regresar a su hogar juntos. El médico los dejo solos y este se sentó a su lado.
- Como te sientes? - le pregunto.
- Todo… entumecido – su voz sonó ronca.
- Jeje, es normal estuviste durmiendo por un largo tiempo – se rió.
- Largo… tiempo? – cuestionó confundido mientras trataba de sentarse – pero si estuve durmiendo por unas horas?! – le dijo algo alterado causándole una toz fuerte y Sebastian lo socorrió.
- Ciel cálmate! – le golpeo un poco para que cesara – y escúchame cuidadosamente – este lo miro una vez que se detuvo – estuviste en coma por casi 3 meses – lo soltó despacio.
- Tres….. meses? – se quedó pensando
Tres meses….
Tres meses….
Tres meses….
Tanto tiempo estuve en coma? La conversación con sus padres y el Requiem duró tres meses? Eso quiere decir que se paso los exámenes finales, días de trabajo y Dios sabe que otras cosas –
- Qué paso con los exámenes? Y el trabajo?
- Ciel… tranquilízate – le tomo la mano – todo está bien, el director Sutcliff me dijo que una vez que te recuperes podrás rendir el examen final. Y en cuanto a tu trabajo, Tanaka-san se enteró del accidente que vino volando a visitarte y se llevó los papeles para avanzar con lo que podía – le explicó.
- Oh – se quedó cabizbajo y en eso recordó a su enemigo – Qué paso con Ash?
- Ash?... No ha sido un problema por ahora, pero mientras dormías estuve trabajando por nuestra seguridad muy arduamente.
- Que quieres decir "con trabajar por nuestra seguridad"?
- Después del accidente estuve eligiendo un nuevo lugar para mudarnos y alejarnos de él
- En serio?
- Así es, he vendido el antiguo departamento y ya nos hemos mudado al nuevo, hace poco termino el traspaso de los muebles, así que puedes relajarte – volvió a agachar la cabeza.
"El horario de visita acaba de concluir, por favor rogamos a las personas que aún permanecen en las habitaciones, que se retiren para dejar descansar a los pacientes"
- Bueno, tengo que irme, me quede mucho tiempo – se levantó, pero por acto reflejo el pequeño, le agarro la manga – Ciel? Qué pasa?
"Eso mismo me pregunto, que me pasa? Por qué le tome del brazo? Acaso lo que me dijo Requiem me afectó tanto" Estaba en lo correcto. Su subconsciente creía que si se separaba de él, volvería a ese lugar o algo peor le ocurriría. No quería que se fuera, se sentiría solo y desprotegido; como todos los días desde que se fueron sus padres. No lo permitiría; no otra vez. Es la primera vez que se sentía…. Asustado.
- Ciel? – se quedaba mirándolo desconcertado hasta que notó que agacho su cabeza tapándose los ojos con el flequillo.
- No te vayas, por favor – murmuro – no quiero estar solo – el moreno sonrió con una calidez nunca antes vista.
- De acuerdo, le pediré permiso a los doctores – le acaricio sus cabellos azulados mientras salía de la habitación. El niño se quedó pensando en lo que hizo. Realmente ansiaba estar a su lado?
- Capaz…. Después de todo era verdad – dijo en voz suave – capaz lo….a-a-amo – su voz temblaba ante esas palabras.
- Ya estás listo para regresar? – le preguntó al joven mientras le tendía un saco.
- Si si, no tienes que repetirlo – contestó irritado. Su semana de recuperación terminó. Ahora volvería a su nuevo departamento que según Sebastian compró durante su ausencia.
- Jajaja , extrañaba tus reproches - se rió y soltó un "tsch" como siempre y en eso entró el doctor.
- Buenos días, todo en orden? – les dijo alegremente.
- Así es, justo estábamos preparando para abandonar el hospital.
- Me alegro
- Que lo trae Akisuki-san?
- Vengo a hacer unos últimos estudios antes de darle de alta – comentó – por favor Ciel-kun siéntate en la cama – le pidió amablemente y este obedeció. El médico examinaba su pulso, las cicatrices de sus heridas, su respiración y uno que otro de sus signos vitales - al parecer todo está a la normalidad, ya puedes regresar a tu hogar.
- Muchas gracias por cuidar de mi – le agradeció mientras se acomodaba el parche de vuelta en su ojo y sus ropas.
- No hay problema – le hizo una reverencia antes de dejarlo salir.
- Oye – lo llamó a Sebastian.
- Hmm?
- He visto a las enfermeras dándote regalos, parece ser que ya eres popular en el hospital.
- Jajaja Cuando se está tres meses aquí, la gente empieza a conocerte – se rió – acaso estas celoso? – le insinuó.
- Qué?! Estás loco?! – le gritó y salió por la puerta enojado. El pelinegro se quedo mirando sonriente esa escena. Realmente extrañaba esos pucheros de su amado.
- Vienes o no? – se asomó el niño.
- Si, enseguida salgó – lo siguió para salir del edificio.
- Muy bien, ya estamos aquí – le ayudo a salir del taxi.
- Yo puedo solo – rechazó su ayuda. Su testarudez había vuelto y al moreno lo ponía feliz. Cuando vio el nuevo edificio no notó ninguna diferencia con el anterior. Para él todos eran iguales, no le importaban mucho que digamos.
- Nuestro departamento está el piso 8 y te gustara la vista – le guió.
- HÁ, no creo que la vista sea mejor que la de tu antigua casa – murmuró sarcástico por lo bajo.
- Eh? Dijiste algo?
- No – negó.
- De acuerdo – siguió de largo – ya llegamos – metió las llaves en la cerradura abriendo la puerta a un nuevo hogar. Era un lugar rustico, piso de madera, muebles modernos, pero campestres. Representaba mas la comodidad de un hogar familiar, que ironía – y…. qué opinas?
- Nada mal – observó cada rincón de la habitación.
- Ven, te mostraré tu habitación – lo guió hasta su nuevo cuarto – aquí es – Su habitación era normal, tenía un escritorio, un poco más grande que el anterior, una cama y un armario. Nada diferente – me iré a preparar la cena, tu desempaca tus cosas
- Tsch – refunfuño.
Horas más tarde, nuestro protagonista se encontraba en la mesa de la cocina. Aunque ninguno se dirigía la palabra (N/A: wow que novedad XD) hasta que Ciel extrañamente rompió el silencio.
- Dime algo Sebastian –y este levanto la mirada.
- Si?
- Cuando debo regresar al Instituto para rendir el final?
- Y… según el director Sutcliff, 15 días después de que despertaras, o sea que la semana que viene aproximado – le contestó.
- Aham – siguió comiendo hasta que dejó el cubierto en la mesa – terminé, gracias por la comida - y se levantó.
- Espera Ciel - el pelinegro lo detuvo.
- Que?
- Necesito hablar contigo de algo que me dio curiosidad.
- Qué?
- Tu espérame en el living que iré una vez que termine de lavar los trastos sucios.
-Tsch, de acuerdo – se dirigió al living "qué querrá hablar conmigo?" pensó " si es por la discusión antes del incidente, no tengo ni la mas mínima intensión de escucharlo" se sentó en el sofá para hacer tiempo.
20 Minutos después; Sebastián apareció detrás suyo.
- Ya estoy aquí – lo asustó.
- Te dije que no hagas eso – le regaño irritado.
- Jajajaja – se sentó a su lado.
- De qué querías hablarme? – fue directo al grano. Quería irse dormir. Qué ironía, para alguien que durmió por 3 meses.
- Wow, tanta prisa tienes? – se rió y luego respiro hondo para tomar seriedad – hace una semana cuando apenas despertaste dijiste que supuestamente dormiste por unas horas – el joven abrió los ojos ante lo que dijo – a mi me llamo mucho la atención eso, así que.. a lo que quería llegar es… por qué pensaste eso? – preguntó finalmente.
- Por qué quieres saberlo?
- Pues porque generalmente alguien que estuvo en coma no se percata del tiempo, pero en cambio tu pensaste que estuviste inconsciente por horas
- Ohhh – suspiró.
- Entonces… - le insistió y este no pudo evitar la mirada carmesí que lo observaba con curiosidad. Lo único que hizo fue agachar la cabeza – y bien?
- Pues… vas a pensar que es una locura pero cuando estuve en coma, mi alma cayó en el paraíso.
- El paraíso? Estás seguro?
- Ves que no me crees? Sabía que hablar contigo de esto sería en vano – se enojo.
- Tranquilo, si te creo, es solo que…. es la primera vez que alguien estuvo ahí y regreso
- Tsch…
- Y qué pasó en el cielo?
- Me… -vaciló – me encontré con mis padres
- Tus padres? – abrió los ojos.
- Así es, ellos estaban muy sorprendidos de verme – continuó.
- Ya veo – comentó. El moreno escuchaba atentamente su aventura en el otro mundo. Estaba triste al escuchar la idea de que Ciel deseaba morir para quedarse con ellos; lo hacía sentir inútil, no obstante eso no duró mucho ya que según él, sus padres lo ayudaron a cambiar de opinión sobre sus imprudentes decisiones. Luego le dijo que una vez que se fue anduvo por el purgatorio y se encontró con el dios que vive ahí (aprendió que se llamaba Requiem) y que le ayudó a regresar – y.. cual fue la forma de volver a tu cuerpo? – le preguntó.
- Tenía que buscar un sentimiento que tanto mi corazón y mi mente deseaban – le respondió.
- Wow, y que le dijiste?
- Al principio creí que era la venganza hacia Ash, pero me dijo que no era así.
- A no? Entonces que fue al final? – y al escuchar todas la interrogantes de Sebastian lo ponían nervioso.
- No lo sabía hasta que tiró una buena pista que me hizo descubrirlo – comenzó a sonrojarse y mirar para otro lado.
- Y qué era Ciel?
- Q-que quería volver a tu lado – soltó en voz muy baja para que no lo oyera.
- Eh? No logré escucharte – apretó los puños.
- Volver a tu lado – levantó un poco la voz irritado.
- Sigo sin poder entenderte
- QUE DESEABA ESTAR CONTIGO DE NUEVO! – explotó finalmente y al darse cuenta de lo que dijo y ver la mirada sorprendida de Sebastian, la sangre se le subió a las mejillas ruborizándolo en extremo.
- Es…..eso cierto? – no sabía cómo reaccionar. Estaba realmente feliz de escuchar eso de parte de los labios del joven.
- S-si – desvió la mirada.
- Ciel.
- M-me voy a dormir – dio medio vuelta rápido para irse; sin embargo alguien lo detuvo.
- Espera – le tomo de la muñeca y le susurró al oído – esperas que te deje ir después de lo que dijiste? – el pequeño tragó saliva y de la nada sintió como una mano acariciaba su mejilla sonrojada que la guiaba hasta que sus labios fueron sellados por los del pelinegro en un beso apasionado. Sus lenguas danzaban en armonía al compas del amor. Había pasado mucho desde la última vez que se besaron. Las hormonas de Sebastian no resistieron más que empezó a desabrocharlo la camisa mientras estaba aprisionando su boca. Atónito por la repentina acción que se separo de él respirando agitando.
- Es…..espera – le dijo y el moreno le tomo del rostro para que viera el estado en el que se encontraba.
- Ciel…. –intenta recuperar el aliento – ya no puedo contenerme más – lo besó de nuevo con mucha fuerza recorriendo su boca de punta a punta dejándolo aturdido de lujuria – hay que hacerlo – le susurró mientras lo levantaba estilo princesa para llevarlo a la cama para seguir con lo que ansiaba por meses. Lo deposito suavemente sobre el colchón y se puso encima de él para observarlo detenidamente. Su rostro expresaba lujuria, ese beso lo dejó débil ante toda futura acción – no podre detenerme ahora, iré hasta el final – se inclino para besarle el cuello mientras sus manos se paseaban por todo su pecho hasta llegar a sus pequeños pezones que soltaba leves gemidos placenteros. Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso al sentir las frías manos del pelinegro recorrer su cuerpo una vez más. Verdaderamente extrañaba oír esos sonidos provenientes de él – wow, ya están duros, y tan solo te bese – se rió.
- Ca-cállate – le contestó ahogado. Su respiración iba más allá de los límites. Se notaba que hace mucho no lo hacían.
- Jajaja amo esa parte de tu personalidad - Regresó a su labor pero su boca atacó dicho botón causando que un grito de placer saliera de sus labios.
- Ahhhh… n-no….ahí – se sujetaba de las sabanas. La lengua del moreno formaba círculos de saliva alrededor.
. Hmmm… el tiempo que paso te dejo una piel muy hermosa – le acarició el pecho – me preguntó… como estarás allí abajo – le dijo sensual al bajar su mano y meterla en sus pantalones.
- E-espera…. Ahhh –gimió ante el tacto que subía y bajaba alimentando de deseo su miembro que empezaba a ponerse erecto con cada movimiento- Haaa… Sebastian – lo beso de vuelta ferozmente comiendo su boca – Nghhhh….
- Haaa… eres muy hermoso – le dijo mientras contemplaba su frágil cuerpo sudoroso de placer. Tener tan linda reliquia humana se sentía afortunado. Se encontraba muy ansioso que quería continuar con tal acto de amor ya descendiendo su rostro para atacar su erecto miembro.
- Ahhhh! – gritó cuando sintió la lengua de Sebastian lamer, moverse y succionar de arriba a abajo – m-me vengo – no aguantaba más. Su cuerpo se había desacostumbrado al sexo y ya no tenía la resistencia de antes, así que se vino muy pronto en el rostro del pelinegro – haaaa…haaaaaa – recuperando el aliento. Estaba muy exhausto. Si no pudo resistir una simple masturbación, no sabía si llegaría la final, pero estaba seguro que Sebastian no se detendría.
- Haaa… Ciel – lo llamó y este lo miró cuando le tendió dos dedos – lámelos – le obedeció e introdujo en su boca duchos dedos y los lamió hasta dejarlos bien húmedos. Una vez que se los sacó nota que el moreno se le acercó al oído y le susurró – por favor relájate.
- Qu- AHHHH! – se arqueó ante los dedos del hombre al ser insertados en su entrada. Se quejaba tanto que su cuerpo temblaba, estaba bañado en sudor – p-por favor…. Nghhh…. Ya no más – suplicaba que se detuviera, pero él hacía caso omiso de sus palabras y en ese momento introdujo el último que le faltaba – ahhhhh! – se retorció del dolor.
- Relájate o te dolerá mas – le dijo para tranquilizarlo. Movía sus dedos en círculos para lubricarlo. Tenía que prepararlo bien. Pasó casi medio año desde la última vez – yo creo que así está bien – los sacó.
- Haaa…..por favor….basta – murmuraba mientras el pelinegro se desabrochaba el cinturón.
- Te advertí que iría hasta el final, ya no puedo detenerme ahora – poco a poco iba introduciendo su miembro en la pequeña entrada del joven.
- AHHHH! – gritaron al unisonó de placer. Ciel jadeaba ante las envestidas que le daba el pelinegro.
- Ahhhhh,….. ahhhhhh – gemía.
- Ahhhh… Nghhh… había olvidado lo bien que se sentía dentro de ti – le susurraba en el oído. Esas palabras le pusieron los pelos de punta. Su rostro se puso más rojo de lo normal que se tapo la cara – déjame verte – le agarró las muñecas, pero este forcejeaba.
- N-no… es vergonzoso
- Sabes? Esas palabras hacen que me excite más – lo embistió mas fuerte.
- Ahhh!...ahhhh….. Más fuerte – dijo por lo bajo. Estaba llegando al clímax. Su cuerpo repleto de éxtasis de placer se desbordaba que inconscientemente deseaba mas y Sebastian obviamente le concedía el deseo que incrementaba tanto la fuerza como velocidad en cada estocada – ahhhhh…..ahhhhh… n-no soporto más
- Haaa…. Y-yo tampoco – fruncía el ceño llegando al orgasmo.
- M-me…. Me vengo
- Y-yo…. Yo también – y dando su ultimas embestidas llegaron al clímax.
- CIEL/SEBATIAN! – gritaron al unisonó mientras se venían sobre sus cuerpos y luego el moreno cayó rendido sobre el pequeño.
- Haaaa…eso estuvo grandioso – trataba de recuperar el aliento.
- Haa…. Haaaa.. cállate – con sus últimas reserva de energía Sebastian le tomo el rostro y le dio un corto pero apasionado beso.
- Eres muy lindo….. te amo Ciel Phantomhive – le confesó después de mucho tiempo sin decírselo. Sus ojos estaba pesados, sin embargo antes de caer en los brazos de Morfeo, notó que los labios del niño se movían diciendo algo pero por exceso de fatiga no pudo escuchar o distinguir que era, además de que tampoco podía averiguarlo, ya que el hombre cayó en un profundo sueño.
Continuará...
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