Disfruten!
Cap. 21: "Virus"
- Felicidades Ciel, has aprobado todo y podrás graduarte – lo felicito el pelinegro por haber pasado los exámenes finales.
- No es novedad, ya sabía que no fallaría – su ego entro en acción.
- Jajaja, si lo sé – sonrió –ahora puedes irte a casa, yo tengo que entregar estas pruebas al director – guardó las hojas en su maletín.
- De acuerdo – se dio vuelta pero no antes de preguntarle algo sin siquiera mirarle el rostro – Sebastian?
- Si?
- Qué crees que hora Ash ahora? – este se quedo en la posición en la estaba indiferente, hasta que respiro hondo y volvió con lo suyo.
- No lo sé, hace tres días que recupero el almacenador – respondió – sin embargo, que no haya pasado nada, no significa que no tengamos que estar alerta. Él es capaz de cualquier cosa.
- Hmmmmm… ok – fue lo único que murmuro antes de irse. El moreno se quedó mirando la puerta por varios minutos hasta que reaccionó y tomo su maleta en camino a ver a su jefe.
- Ya está todo listo Phillipe? – le pregunto Ash a su subordinado de confianza.
- Si señor, todo está preparado para que dé la orden de ataque – le contestó – no obstante…
- No obstante que? – su tono se oscureció. Parece ser que no le gustó ese "no obstante"
- Ehhhh… que tardara unas horas antes de que el virus haga efecto.
- Oh, era eso? Pensé que era peor – se rió de alivio – muy bien, que todos envíen el código – dio la señal.
- De acuerdo – agarró su teléfono y marcó – el jefe dio la señal – listo. Señor, el virus ha sido enviado.
- Excelente Phillipe, excelente – se rió malignamente – es solo cuestión de tiempo para que el caos cibernético comience
- Por qué no puedo salir de mi oficina? – pregunto algo histérico el director.
- Porque es tu deber como director, esperar hasta recibir todos los exámenes de los estudiantes, la graduación es en mes y aun falta un alumno en entregar sus notas - le dijo mientras se acomodaba los lentes el superintendente William T. Spears.
- Pero William! – se quejo Grell.
- Las cosas no son color de rosa Grell-san – escribió en su libreta unas cosas hasta que de repente tocaron la puerta.
- Si? Adelante – le dijo con poca gana con su cara apoyada sobre el escritorio.
- Señor Sutcliff – Sebastian entro y este feliz recuperó la compostura.
- Sebas-chan! – se puso a bailar al imaginar cosas.
- Grell-san, ya le dije que no me llame así – lanzó un suspiro.
- Usted debe ser el profesor suplente; soy el superintendente William T. Spears – le extendió la mano.
- Sebastian Michaelis – le correspondió.
- Que le trae por aquí Sebastian? – le preguntó con su tonito de amor e ilusión.
- Vengo a entregar las notas de Ciel Phantomhive – le entregó una carpeta.
- Oh…..gracias – su ilusión nuevamente destruida y aceptó la carpeta.
- Bueno, si mas que hacer, me retiro – hizo una reverencia y se fue. Una vez solo el director observó que su jefe miraba extraño la puerta.
- Sucede algo William? – le preguntó.
- Nada, es solo que esa persona me da, cómo es que diría alguien de tu clase? "mala espina" – miro su mano con la que saludó al pelinegro.
Apenas regresó del colegio arrojo su mochila a un lado y se sentó en el sillón. Después de mucho esfuerzo, al fin podía relajarse. No podía trabajar, ya que no le llega nada por correo; Tanaka era el que se hacía cargo temporalmente. En otras palabras, ahora que ya se graduaría, no había nada que hacer, finalmente podía decir "vacaciones". Aburrido decidió prender la televisión para ver algo interesante, no obstante se encontró con algo que lo dejo boquiabierto.
"Ahora en el noticiero "Noticias Express" Una noticia de último momento! Las computadora del gobierno japonés han sido infectadas con un extraño virus que se está robando información a cada minuto. El servicio especial aun no ha encontrado la fuente y están haciendo hasta lo imposible para detenerla. Todavía no saben cómo es que ha logrado traspasar las barreras de defensa digitales y acceder a la información de cualquier ciudadano de la ciudad, incluso del país. Le pedimos a los ciudadanos que se mantengan en calma hasta que el departamento de defensa logre calmar la situación. Los mantendremos informados"
El joven no pudo creer que ese sujeto ya había entrado en acción. Todos los datos de cada persona e incluso archivos secretos eran robados. Sabía que era no normal de él lo que iba a hacer pero no tenía opción. Tena que llamar a Sebastian.
De camino a su casa pensaba en lo raro que fue su introducción con el superintendente. Sentía que ambos no se iban a llevar bien, era una persona muy seria y que no eran compatibles para relacionarse amistosamente. Durante su análisis de personalidad; su celular sonó.
- Hola
- Sebastian – era Ciel.
- Ciel? – se preguntó confundido, él nunca lo llama – pasa algo?
- Necesito que vengas rápido.
- Que pasa? Acaso me extrañas? – le insinuó.
- No seas idiota, hay algo que debes ver por la TV – le respondió.
- Ver qué?
- Tu sólo apresúrate – colgó.
- De acuerdo – extrañado – que será lo que quiere mostrarme? – se dijo antes de guardar el teléfono y reanudar su camino.
El joven seguía atento a las noticias. El virus seguía haciendo de las suyas robándole información confidencial al gobierno japonés. Esto era obra de Ash claramente, pero no podía creer que atacaría tan rápido.
- Donde está Sebastian? – se cuestiono malhumorado y fue cuando el moreno entro.
- Ya volví –dijo.
- No te había dicho que vinieras rápido? Era importante – le rezongó.
- Perdón – se disculpa.
- Bueno, no importa ahora – le dijo – ven y mira esto – se apresuró a guardar sus cosas y ver qué era lo que tenía inquieto al pequeño. Cuando se sentó en el sofá junto a él; se quedo en shock por lo que estaban pasando en la televisión. Un caos cibernético era desatado y muy fácilmente dedujo de quien podía ser la culpa.
- Q-?! – se preguntó. "tan rápido empezó este desastre? Esto se esta llendo de control" se tapo la cara con la palma de su mano.
- Esto era lo que quería mostrarte – le dijo - y ahora que harás?
- No lo sé aún, pero ya se me ocurrirá algo – contestó mientras se levantaba.
- A dónde vas? – lo miro confundido.
- A prepara la cena –le sonrió.
- Tsch – desvió su mirada para seguir mirando la TV. Por otro lado, el pelinegro preparaba todas las cosas para cocinar, no obstante después de ver las noticias, quedó algo perturbado. El virus que estuvo protegiendo por casi 6 años ya entro en acción causando estragos en el país.
- Tiene que haber una forma de detenerlo – murmuró en voz baja y durante su bloqueo mental para salvar el mundo digital, se acordó de un viejo amigo suyo que sería capaz de ayudarlo en esta guerra.
Continuará...
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