Bueno este es el ultimo capitulo escrito hasta ahora, asi que solo me falta EL ULTIMO! si, el ultimo, esta en proceso junto con el epilogo que no se como lo voy a subir, si junto o por separado XD sin mucho mas para decir...

Disfruten!


Cap.23: "Hacker"

Sebastian daba vueltas por toda la habitación, esperando a que su amigo terminara la vacuna contra el virus, habían pasado 3 horas desde que se puso a prepararlo. El tiempo era esencial cabe la posibilidad de que Ash ya se diera cuenta de que frustró sus planes y vendría a matarlos a él y a su amado, y por eso cada minuto cuenta. No era normal de su parte, estar nervioso siempre estaba calmado, pero la situación corroboraba su estado mental. Cada tanto echaba un vistazo pequeño que hasta ahora se encontraba totalmente tranquilo, parado en un rincón con los ojos cerrados y cruzado de brazos. Al parecer llevaba la situación bastante bien y eso le dio curiosidad, así que se acercó a preguntarle.

- Hey – le dijo y este abría sus ojos.

- Que? – se notaba un poco, malhumorado.

- Wow, porque me respondes así?

- No tengo por qué decirte

- No seas así – su rostro se acerco mas al de él y este desvió el suyo.

- Me vas a dejar de molestar si te respondo? – este asintió. – tsch, llevamos como casi 12 horas en este lugar, y es probable que ese sujeto ya este en camino y nos mate, así que entrar en pánico sería inútil – contestó tranquilo.

- O sea que te rindes?

- Si no hay alternativa

- Me sorprendes Ciel – le comentó – quien imaginaba que el gran Ciel Phantomhive se rendiría fácilmente?

- Yo No me rindo fácilmente, yo dije que si no hay otra opción, así que deja de llegar a conclusiones – levemente su voz cobraba un tomo de enfado. Le molestaba que su profesor deforme lo que diga, aunque en cierta parte puede llegar a tener razón, pero solo en momentos críticos, nada más. Un Phantomhive no se rendiría (y menos con semejante testarudez), por eso esperaría el momento exacto para cumplir, con su venganza, esta era su oportunidad, por eso la esperaría tranquilo, era todo o nada.

- Haaaa…. Está bien no te molestare – suspiró.

- Jijijij Sebastian… - le llamo su amigo y este se dio vuelta.

- Hm? Qué pasa? – le preguntó.

- Aquí tienes la vacuna para el virus – le entrego un pequeño disco.

- Ya la terminaste? Genial! – agarro el disco y se lo guardo en un lugar seguro entre sus prendas. Cuando de la nada la puerta de la habitación se abrió de golpe asustando a las tres personas y dos hombres con traje aparecieron apuntando con sus armas permitiendo que su jefe entrara.

- Vaya, vaya, vaya que tenemos aquí? – Ash se metió con todo su esplendor maligno. Se podía sentir el aura asesina emanando de su cuerpo, pareciera que la podrías tocar.

- Ash – fue lo único que pronuncio Sebastian.

- Creíste que no te encontraría y vendría a matarte?

- La verdad, no – respondió con poca emoción.

- Jajaja, eso pensé – se rio y volvió al tema – atrápenlos – dio la señal y sus hombres fueron tras él y Ciel. Todo paso rápido y la vez en cámara lenta. Undertaker logro escabullirse y escapar durante la conmoción, sin embargo eso no era importante porque no era el objetivo. Los subordinados los tomaron de sus brazos para sujetarlos. Ellos peleaban para liberarse. Sebastian observó Ciel como forcejeaba y gritaba para que lo soltaran, hasta tal punto que uno de ellos cansado de sus caprichos, lo golpeo y cayo inconsciente.

- Ciel! – lo quiso salvar pero fue pegado en el estomago cayendo al suelo tosiendo por aire. Luego sintió otro en la nuca y su cuerpo fue muy bien recibido por el suelo poco a poco perdiendo la inconsciencia. Lograba ver como se llevaban el cuerpo "muerto" del pequeño y como se aproximaba Ash a su persona.

- Este es el fin Sebastian – fue lo único que pudo escuchar antes que todo se volviera negro.


Lo primero que noto al despertar fue que sus manos fueron atadas con unas cadenas que pudo adivinar por la densidad y el sonido. Luego su atención se enfoco en el ambiente. Era oscuro, tenebroso. Se parecía a la celda en la que estuvieron hace 2 meses pero peor. El suelo húmedo, las paredes mohosas, 0% luz, apenas podía distinguir cosas gracias a que se acostumbro poco y nada a la oscuridad, sus ojos claramente no eran de visión nocturna. Siguiendo con el paneo del actual paradero; Registraba una que otra silla vieja y destruida hasta que un pequeño punto le llamo muchísima la atención. Era pequeño y un color celeste opaco resaltaba, y ahí fue cuando a los dos segundos vio que era Ciel. Preocupado se levanto y salió corriendo a ver su estado.

- Ciel! – se tropezó al llegar a su lado. No podía usar sus manos como soporte. Al parecer seguía inconsciente, el golpe que le dieron debió ser muy potente – Ciel despierta – le zarandeaba como pudo, obteniendo una vaga respuesta.

- Hmmmm…. – abría los ojos lentamente – Se….bastian? – preguntó mientras se incorporaba pero un fuerte dolor en su estomago hizo que se encogiera – ughhh – se retorcía.

- Estas bien?

- Siii,, estoy bien, es normal que me duela el estomago, POR SUPUESTO QUE NO ESTOY BIEN! – se quejo.

- Lo siento, te debieron de golpear fuerte.

- Si – cuando el dolor cedió y recobró la postura, le preguntó sobre su paradero – donde estamos?

- Al parecer en otro lugar – le contesto.

- Otro lugar? – observó a sus alrededores y tenía razón, era otra habitación, totalmente diferente a la que estuvieron encerrados. Luego de inspeccionar el área se percató de que sus manos estaban atadas – q- que es esto?! – intento zafarse de sus ataduras pero fue inútil, estaban bien selladas.

- Cálmate – le dijo – ponerse nervioso no te ayudara en nada.

- No estoy nervioso, solo me molesta estar atado – fue lo único que comento hasta que escucharon pasos a lo lejos acercándose a cada segundo. Se quedaron como estatuas esperando su llegada. Ambos sospechaban quien era el dueño de esos sonidos y tenían razón, era él.

- Bienvenidos, las gusta la decoración?- jugaba con ellos.

- Ya basta, dime donde estamos – reclamó el pelinegro.

- Solo están en una de mis tantas bases donde ejecutamos a los traidores o a las molestias que saben demasiado como ustedes – se rio.

- O sea que esta vez nos mataras?

- Así es, ya empezaste a convertirte en una real molestia Sebastian, tu y ese mocoso no han causado problemas.

- Perdón por querer salvar la red de información japonesa

- Suficiente – saco su arma y le apunto a entre medio de su frente. El moreno abrió los ojos del susto. Después de unos minutos de silencio…..

- Por favor no lo hagas – finalmente hablo.

- Dime como detener el hacker que se esta llevando todo – exigió.

- No lo sé – contesto.

- Dilo! O lo matare a él – su blanco cambio al niño. Ash estaba furioso, parecía que iba a explotar literalmente. Su paciencia llego a su límite. No le gustaba en lo absoluto que jueguen con él y más si eran un traidor y un miserable mocoso. Tenía la mente tan nublada que ya no le importaba ver a quien mataba.

- NO! – Saltó Sebastian – en verdad no lo sé, no entiendo mucho el tema de la computación – cabizbajo.

- Mala respuesta – apretó el gatillo; sin embargo no le dio al niño ya que apuntó a penas a 10 milímetros de su cuerpo. El pequeño se quedo estático, no podía mover un músculo, todo paso en cámara lenta, la bala le rozo por el costado de su cara, milagrosamente sin hacerle daño. Lentamente volteo su cabeza y contemplo el reciente agujero en la pared – la próxima no fallare

- Espera! – gritó – te lo diré, te lo diré!

- Continua – bajo el arma.

- Lo que dije antes de que no lo sé es cierto, pero Undertaker es aquel que sabe del tema – habló resignado.

- Hmmm… dudo si creerte después de todo lo que he pasado por tu culpa – respondió sin emoción alguna aunque el moreno pudo percibir algo de irritación.

- Haz lo que quieras, es la verdad – un silencio perturbador cayó de repente, pero fue roto por el malo de la película que tomo un largo respiro.

- Haaaa… no tengo nada que perder, total solo estas prolongando tu vida, los voy a matar a ambos de todas formas – se rio malignamente – Phillipe! – gritó y a los pocos minutos su subordinado apareció.

- S-si Ash-sama? – preguntó.

- Quiero que localices a un tal Undertaker, quiero que revises ese edificio extraño donde capturamos a estos dos ratones – los miró de reojo.

- Si señor – abandonó la habitación dejando de nuevo a Ash solo con sus "presas"

- Tus opciones ya se acaban Sebastian, esto es un Jaque Mate – se dio media vuelta y se fue. Cuando el silencio gobernó en la habitación, el pelinegro se quedó meditando en que hará ahora, entregó a uno de sus mejores amigos para ganar algo de tiempo, el cuál se agotaba a cada segundo. Tenía que hacer algo rápido, pero no sin antes chequear el estado de su más preciado. Corrió hasta su aun inmóvil cuerpo y trató de tranquilizarlo.

- Ciel, estas bien? Ya se fue puedes calmarte – le toco el hombro, pero este todavía estaba en shock – vamos, todo está bien – oyó un murmullo, proveniente de él. Apenas eran audibles, así que no podía entender nada – que has dicho? – volvió a susurrar – no te oigo – y ahí fue que cuando Ciel alzó la voz.

- NO, NO ESTOY BIEN! – Sorprendiendo al pelinegro haciendo que se cayera para atrás - Este es el fin cuando el regrese nos matara y no se va a detener porque soy un niño, tu plan falló Sebastian admítelo, ya no hay nada que hacer – volteó su cabeza. No era el mismo Ciel que conoció hace meses. Estaba nervioso, luego de todo lo que pasaron, era probable que su personalidad, poco a poco se desequilibrara. Si todo esto terminara, capaz el niño podría volver a ser el de antes.

- Tranquilízate – le coloco su mano en su hombro pero este la aparto, no obstante se dio cuenta de algo.

- Espera, como es que tienes las manos libres? – reclamo al ver ambas manos desatadas.

- Huh? esto? Durante nuestra conversación con Ash aproveche para desatarme. Es tarea fácil si fuiste alguna vez un mafioso – se rio por lo bajo.

- Tsch, desátame – le ordenó y este le hizo caso y le desato los nudos de sus muñecas. El joven se froto los lugares donde estaba atado para calmar el dolor y en eso aprovecho para preguntarle – y ahora que harás?

- Y….. supongo que hare lo que teníamos planeado desde un principio – lo vio levantar una caja confundido – haaaa…. No te acuerdas? – negó con la cabeza, así que saco uno de los bolsillos de su camisa, un CD. A Ciel de repente se le prendió la lamparita.

- Ese es..?

- Si, es la vacuna contra el virus – sonrió.

- Pero cómo?

- Antes de que nos atraparan logre guardarlo en uno de mis bolsillos.

- Entonces aun podemos…

- Así es, solo tenemos que localizar las computadora principal.

- Pero dudo que este aquí, no es el mismo lugar en el que estuvimos antes.

- No sabemos, capaz es otra habitación.

- Pero no recuerdas lo que dijo ese sujeto?- Sebastián hizo memoria

"Solo están en una de mis tantas bases donde ejecutamos a los traidores o a las molestias que saben demasiado como ustedes"

Ohhh Ciel tenía un punto, según lo que dijo "una de las tantas bases", eso quiere decir que exite un 50% de probabilidades de no estar en el edificio de antes.

- Supongo que tienes razón, pero para estar seguros – explico mientras se levantaba – deberíamos investigar.

- Para? – pregunto confundido.

- Como "para"? – se queda atónito – cada lugar y mas especifico los de la mafia, siempre es bueno revisarlo, no se sabe que se puede encontrar – le sonrió – vamos? – le extendió la mano.

- SI, pero yo puedo solo – le rechazó la ayuda y se levantó. Una vez que se recuperaron, se pusieron en marcha recorriendo con cuidado los pasillos del gran edificio, al parecer no había muchos guardias, ya que se toparon con muy pocos, pero gracias a las habilidades de discreción del pelinegro lograron evadirlos fácilmente.

- Y encontraste algo interesante hasta ahora? – susurró el niño.

- Por ahora nada, es solo un simple viejo edificio – respondió – no hay nada que nos pueda servir para escapar – Siguieron corriendo y escondiéndose por varios minutos hasta que de repente el moreno notó algo que le llamó la atención. Una puerta gastada y vieja con una placa que decía "laboratorios C". "Laboratorios "C"? que querrá decir" pensó mientras se acercaba lentamente seguido por el pequeño.

- Que ocurre? Que encontraste?

- Esta habitación – señala con el dedo – cuando vi la placa para ver qué lugar era me llamo la atención.

- Es solo un simple cuarto, debemos irnos antes de ese sujeto regrese – miro para todos lados ansioso.

- Aguarda, no será mucho – le sonrió y giró el picaporte. La puerta rechinaba muy fuerte, así que la abrían muy lentamente. Ambos temían que algunos de los guardias los descubrieran.

- Date prisa – lo apuraba, quería irse y ya y no lo lograría con el pelinegro revisando cada habitación que se topaba en el camino. Al notar que el moreno ya se había adentrado en el lugar, decidió seguirlo. Jamás en una situación como esta se quedaría a hacer guardia ni en sus más profundos sueños.

- Ya esta, ya viste lo que hay, sos feliz? Ya vámonos Sebastian – le hablo, pero no hubo respuesta el hombre estaba congelado mirando uno de los tantos monitores que había – Sebastian?

- Aquí es – murmuró.

- Que? Que es lo que hay?

- El virus

- El….. virus? – preguntó confundido.

- Esta es la fuente del virus! – exclamó. Finalmente habían encontrado el origen, ahora podrían darle un fin a todo este caos. Cuidadosamente sacó el CD de su bolsillo y lo introdujo en la compactera.

- Que harás?

- No es obvio? Voy a eliminarlo. Mientras necesito que me hagas un favor

- Que? – y en eso se asomó a su odio y le susurró varias instrucciones.


Ash había regresado de su frustrada búsqueda del hacker cómplice de Sebastian. Buscaron por todos lados, sin ningún resultado; ese hombre había logrado escapar así que simplemente regresaron al edificio y mataría a ese mocoso y al traidor. Capaz de esa forma lo haría aliviar todo el stress por el que pasaba de una vez por todas. Camina hasta la habitación donde los encerró pero se quedo petrificado. El cuarto estaba vacío no se encontraba nadie. La ira se desbordaba épicamente por su mente. Esos dos engendros huyeron.

- Podría ser que….. – salió con paso veloz seguido de su mano derecha hacia una habitación que siempre estuvo oculta, llevaba el nombre de "laboratorio C". En el camino sumo a otros de los vigilantes para que cuando los encontraran, los capturaran. Una vez que hayo la puerta, sin pensarlo dos veces, agarro el picaporte y entró.


- Y… lo lograste? – preguntó nervioso el joven de ojos zafiros.

- Ya casi, solo necesito un par de minutos mas – contestó ansioso. Haría todo lo posible para que el antivirus hiciera efecto rápido. Aunque la informática no era su especialidad, cliqueaba botones a una velocidad rezando que estuviese haciéndolo bien y parecer funcionaba.

- No tendrás otros minutos mas – ambos voltearon al escuchar a Ash que se encontraba parado recargado sobre el marco de la puerta – esta es la última vez que me tratas de estúpido – saco su artefacto. Sus ojos ya no tenían vida, solo reflejaban rabia. El hombre estaba cegado. Su paciencia llego a su fin. No le importaba nada ahora. Sebastian hizo retroceder a Ciel para protegerlo. No permitiría que le pasara nada.

- Ya basta Ash, hay mejores maneras de resolver esto – intentó tranquilizarlo. Sudor frio recorría su frente. La adrenalina superaba los límites de su imaginación, todo para que no lo mataran a él y a su amado.

- Te escucho – bajo el arma, pero sabía que sería temporal, tenía que hacer tiempo hasta que llegaran – te estoy esperando

- Ehhh…. sé que te hemos causado problemas – empezó – pero esta no es la manera de resolverlo, matar no es la respuesta – miraba disimuladamente hacia la ventana por alguna señal "donde están?" se mordió el labio inferior – si te hace sentir mejor acá tiene el disco – le entrego, no obstante no el real, era solo una copia, ya que el original se encontraba aun en funcionamiento dentro de la computadora. Ash agarro la caja y la observo meticulosamente. Según sus años en la mafia. Ash al igual que él no tenía muchos conocimientos acerca de la informática, así que deseaba que eso estuviera a su favor. Mientras lo observaba. Su jefe le entregó la caja de Phllipe.

- Espero que esta no sea otra de tus trampas, ya estoy verdaderamente cansado

- No lo es – respiro hondo y en ese momento se escucharon sirenas sonar a fuera de la estructura que poco a poco rodeaban la zona.

- Rindansen! Esta es la policía! – hablaron y durante esa pequeña distracción el pelinegro aprovecho y dio Enter causando que el antivirus entrara en acción. El peli plateado se dio cuenta y su furia rebalsó la cima.

- Me engañaste! Y encima te atreves a llamar a la policía? – gritó furioso. Ustedes capaz se pregunten cuando paso eso, así que regresemos unos minutos antes.

*Flashback*

- Necestio que me hagas un favor

- Que? – y este le susurró al oído.

- Quiero que tomes mi teléfono y llames a la policía

- Que?! Estás loco?! Que pasara su Ash se entera?

- Para entonces ya estarán aquí y nos salven – sonrió.

- D-de acuerdo – comenzó a marcar los números y se puso el auricular – espera…. Y si me piden la dirección? Que les digo?

- Simple, diles que fuimos secuestrados y ellos rastrearan la llamada – le contestó sin despejar los ojos del monitor.

- Emergencias? – una chica habló.

- Ehhh si, hola, quiero reportar que mi tutor y yo fuimos secuestrados y nos sabemos a dónde nos llevaron y tememos que algo horrible pueda pasar – no sabía como explicarlo, estaba frenético.

- No se preocupe joven, nuestro personal rastreara la llamada y enviaremos varias unidades para rescatarlos.

- Por favor dense prisa – colgó – ya esta vienen en camino

- Genial, solo espero que se apuren – siguió tecleando botones al azar.

*Fin de Flashback*

Y fue así como cayeron las patrullas al lugar.

- Ríndanse! Están rodeados! Liberen a los rehenes! – se los escuchaba por el megáfono. Ash acabo de explotar.

- Esta es la última vez que creo en ti – levantó el arma y sin pensarlo dos veces disparó. Todo continuo en cámara lenta. La bala en vez de dirigirse hacia el moreno, penetro en el abdomen del niño que no tuvo tiempo de reaccionar ante el impacto. Sus ojos se abrieron de par en par viendo sus manos manchadas de sangre y lentamente cayó al suelo inerte.

Continuará...


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