Sentado enfrente de Akira Aino, Kazuo hizo todo lo posible para no retorcerse y apenas y logro tener éxito.

Por supuesto que no importaba, pues la mirada escrutadora del rubio parecía leer su mente como si fuera un libro perfectamente abierto.

El otro suspiro e hizo una mueca que le recordó a Kazuo lo mucho que su modelo a seguir constantemente actuaba como un niño pequeño –No puedo creer que te dejes vencer por mi hija– se quejo.

El cambio su peso, incomodo por la mirada fija del otro.

No era que se dejara vencer ni nada parecido pero… recordó la forma en la que Minako Aino lo había mirado la noche anterior y sintió su corazón romperse un poco más.

–No puedo hacer esto– respondió con voz fría, distante mientras su mente rememoraba cada detalle del rostro de aquella chica rubia –Por favor no me pida que me quede– agrego, sabiendo que si aquel hombre que tanto admiraba le pedía aquello el sería incapaz de negarse.

Los ojos azules lo miraron con pena y el trato de ignorar el repentino estallido de su corazón al pensar en cómo ojos tan similares lo habían mirado una vez con amor –No te lo pediré entonces– el hombre contesto y suspirando agrego –Cuida de ti mismo, muchacho– Abrió su boca como si quisiera decir algo mas pero al final simplemente negó con la cabeza.

El se inclino ligeramente –Muchas gracias por todo, Akira-san –Los ojos del otro se abrieron antes de cerrarse levemente cuando el otro se dio cuenta de que las palabras de Kazuo eran una despedida que el pelinegro esperaba fuera permanente.

Luego se puso de pie y abandono el salón y la casa Aino.

Salió decidido a salir de la vida de Minako Aino y abandonado lo que había sido su mayor sueño desde que era niño.


La primera vez que vio a la mujer rubia fue en sus sueños; en un baile donde él la salvaría de un hombre desagradable y ella lo miraría de esa forma que haría su corazón acelerarse.

Había tenido nueve años y había comprendido que así se sentiría estar enamorado.

Habia declarado que su mayor sueño sería encontrar a su princesa y casarse con ella para gran consternación de su madre (quien creía que le había dejado pasar mucho tiempo viendo películas de Disney) y poca sorpresa de su padre (quien había asentido mirándolo con sus ojos serios y diciéndole que cualquier princesa sería feliz con una caballero como él)

Había soñado con cabello como el sol y ojos como el cielo por el resto de su niñez.

Tenía quince años cuando recordó el dolor en su pecho mientras su princesa de ojos cielo lo asesinaba.

Había despertado con su pecho doliendo de forma similar y se pregunto si así se sentía morir.

Pero su pecho no dolia por algún dolor fantasma y tampoco se encontró llorando por ello.

Fue por la tristeza y la melancolía que se había dibujado en esos ojos mientras el agradecía a la mujer que amaba por matarle.

En la soledad de la noche juro que lo haría mejor esta vez.

Tenía veintidós años cuando finalmente sucedió.

La primera vez que se encontró mirando a Minako Aino había llevado todo su autocontrol no gritar "¡eres tú!"

Ella podría no recordarte, se había dicho a sí mismo, no debes asustarla.

Eso por supuesto no había impedido que la mujer a la que él creía firmemente su alma gemela saliera huyendo como alma que lleva el diablo.

Y eso había sido suficiente para que Kazuo se diera cuenta de que ella seguramente recordara y que estaba bastante poco dispuesta a tener nada que ver con ella.

Demuestra que eres mejor, había pensado, puedes hacer esto.

Así que había suspirado, seguido a la chica rubia y dividido su tiempo entre ser divertido por la travesuras de sus amigas (Entre las cuales contaba a su propia prima, lo que le hizo desea haber visitado a los Tsukino más a menudo) y fantaseando sobre como destripar a todos los pretendientes indeseados de Mina.

Al parecer tenía una vena violenta de la que no había sabido nada hasta que el primer idiota se había atrevido a besar a una mujer a la que no debería haberse atrevido a mirar siquiera.

De hecho, había estado ocupado fantaseando sobre cómo convencer a alguien que el imbécil #3 de la noche se las había arreglado para tropezar y caer sobre su puño cuando la rubia había salido huyendo del club en que se encontraban.

El, por supuesto, se había levantado tan pronto como se había dado cuenta de que la chica rubia salía y dirigiéndole una mirada fastidiada a la mujer que intentaba tomar su brazo, la siguió.

Se había sorprendido al encontrarla llorando, sus ojos azules llenos de tanta tristeza como la que los había inundado en su último sueño.

Quería consolarla pero no sabía bien cómo reaccionar mientras las palabras salían de la rubia enfrente de él.

Así que solo se quedo allí mientras ella sollozaba, mirándola y tratando de lucir fuerte mientras su corazón se rompía con cada palabra.

Se quedo allí mientras ella corría lejos de él, mientras escapaba de él y luego se burlo de si mismo mientras una risa ligeramente histérica abandonaba sus propios labios, luego golpeo la pared.

Por supuesto que huía de él, por supuesto que había fallado, por supuesto que él no era digno de ella y se las había arreglado para arruinarlo todo.

– ¡Maldita sea! – Grito lanzando golpe tras golpe a la pared– Maldita sea–


Había decidido marcharse, porque eso era lo mínimo que podría hacer.

Salir de la vida de aquella chica que era torturada por su presencia, ahorrarle la molestia de tener que huir de él.

Salir de su vida para siempre.

Trato de ignorar la punzada en su pecho mientras doblaba meticulosamente su ropa en su maleta.

Tomaría el primer vuelo disponible a cualquier lugar que fuese y nunca pondría un pie en Japón de nuevo.

Trato de ignorar los estremecimientos y el pesar que lo embargaba.

Estaba tan concentrado en ignorar todo aquello que cuando escucho la voz de alguien resonar por su habitación pensó que su mente estaba jugando trucos.

– ¿De que estas huyendo? –

– No huyo de nada– había respondido en voz alta, frustrado consigo mismo arrojo una camisa al suelo y fue cuando se volvió para encontrar un par de ojos zafiro mirándolo fijamente.

El novio de su prima (Darien, su mente suministro en un intento de acallar el susurro furioso que clamaba por Endymion) alzo una ceja hacia el – ¿Eso te ayuda a dormir mejor? – replico el otro.

Él lo miro fijamente por unos segundos y no pudo evitar felicitar al otro mentalmente por no hacer tanto como inmutarse, un sentido extraño de orgullo embargándolo –No mucho– contesto con frialdad, volviendo a su tarea e ignorando a el hombre que había entrado a su habitación sin alertarle.

Nuevamente su pecho aleteo con esa extraña sensación – ¿Entonces cual es el punto de mentir? –

No necesitaba esto ahora y dirigió una mirada fulminante al otro tratando de ahuyentarlo.

No funciono.

En su lugar se encontró hablando –El punto es – contesto con los dientes apretados en una extraño muestra de frustración– Que no soy lo suficientemente bueno para ella, ni en esta ni en ninguna vida – Mordió su propia lengua ¿Por qué tenía que añadir eso ultimo?

El de ojos zafiros en realidad sonrio ante esto, aunque era una sonrisa ligeramente amarga– No creo que nunca seré verdaderamente "suficientemente bueno" para Serena, pero eso no nos detiene–

Aprieta los dientes –"Nos" es la palabra clave allí, Minako Aino no quiere tener nada que ver conmigo–

Una ceja negra se alzo mientras el hombre más joven los miro con ligera incredulidad –De alguna manera te las arreglaste para ser tan dramático como ella– comento con diversión – A riesgo de sonar como Jedite –el pelinegro se aclara la garganta mientras el sacude su cabeza para sacar la imagen de lo que parece ser… ¿Fuego? De su cabeza– Eso solos nos asegura a todos que sois tal para cual– dice con una sonrisa ladeada y picardía adornan su tono.

Su boca se abre sin su permiso –Buen dios, suenas demasiado como Jedite–

El otro ladea la cabeza mirándolo con curiosidad y luego toma asiento en la silla junto al escritorio de su habitación alquilada –Eso podría ser un problema, sonar como Zoicite o Neflyte sería mucho más útil– se queja, un sonrisa ligera adornando sus labios, como si Kazuo acabara de hacer su día mucho mejor.

El trata de sofocar la necesidad de sentarse mientras su mente se llena con un montón de emociones sin sentido entremezcladas, sensaciones que son desconocidas al tiempo que son abrumadoramente familiares.

Cede, porque ha pasado el día luchando contra la necesidad y es incapaz de hacerlo por más tiempo, así que toma asiento en la cama, al lado de su maleta a medio hacer.

– ¿Qué haces aquí? – pregunta pasándose una mano por la cara.

Darien sonríe –Estoy aquí porque la persona que no quiere tener nada que ver contigo me despertó a mi novia y a mí porque decidiste renunciar–

Esta apunto de replicar con un comentario acerca de cómo eso no puede ser cierto, cuando se le ocurre otra cosa – ¿Me despertó a mi novia y a mí? –Repite – ¿Estabas durmiendo en la misma habitación que mi prima? –acusa en un estallido de sobreprotección.

Darien parpadea, ojos zafiros abiertos y grandes casi como los de un búho, y mira hacia los lados como si queriendo comprobar por donde escapar.

Sus ojos se estrechan hacia el de ojos zafiros y el otro aparta la mirada negándose a mirarlo.

No he perdido mi toque, piensa mientras Darien se estremece ante su repentina sonrisa.


Decir que Akira Aino estaba sorprendido por el repentino cambio de opinión de su hija seria el eufemismo del siglo.

Algo como incrédulo se acercaría más aunque todavía estaría lejos de abarcar como se siente el hombre ante la mirada de su princesa.

Se aclara la garganta antes de hablar, notando como los ojos de Mina se estrechan mientras espera la respuesta a su pregunta –Vamos de nuevo– pide, sin creerse totalmente lo que la niña le pide.

–Quiero que vuelvas a contratar a Kazuo de nuevo– exige aun con los brazos cruzados, sus ojos azules mirándolo con intensidad.

El desvía la mirada y mirando al vacio comenta –Creo recordar que no querías un guardaespaldas–

–No quiero un guardaespaldas– la escucha contestar y no voltea porque sabe que si lo hace los ojos azules que su hija heredo de él serán su perdición –Quiero a Kazuo–

Y ahora su hija suena lamentable, traga en seco resistiendo la tentación de voltear a consolar a su hija y prometerle cualquier cosa para borrar la emoción antes mencionada.

"Por favor no me pida que me quede"

Su determinación se endurece mientras voltea a mirar a su hija –Minako, no le pediré a ese muchacho que se quede–

Su hija lo mira con incredulidad, como si no pudiera creer que él en verdad le negó algo.

El no puede dejar de sentir la misma emoción, después de todo el es la definición misma de un "oya-baka" y no tiene miedo de admitirlo.

Quizás tengo algo que ver con el hecho de que él considera a Kazuo algo así como su hijo.

La expresión de incredulidad se desvanece del rostro de su hija mientras sus ojos azules brillan anunciándole a Akira que su hija tiene una nueva idea –No tienes que pedirle nada, solo vuélvelo a contratar–

Parpadea hacia ella –No lo aceptara–

Los ojos de Mina brillan con intensidad –Oh, créeme que lo hará– y con esas palabras su hija se pone de pie y dándole un beso en la mejilla se despide con un –Voy al apartamento de Kazuo–

Parpadea un poco más y quizás debería sentirse más sorprendido cuando la oleada familiar de celos paternales no surge.

En su lugar sonríe mientras ignora la ligera punzada de pena para el pobre muchacho que tendrá que hacer frente a su hija.

Silva una melodía pegadiza que no recuerda donde escucho mientras piensa en lo hermosos que serán sus nietos.


Encontrar la casa de Kazuo no había sido un problema, mucho menos tener la fuerza de voluntad para ir allí.

Había sido un viaje fácil de ida y vuelta, encontrar su princesa en el lugar tampoco había sido una sorpresa, teniendo en cuenta que ella misma la había llamado para que enviara a Darien con Kazuo.

Sin embargo resulta una sorpresa encontrarse con la mirada dura de Serena –Minako-chan –saluda con una sonrisa suave.

Mina suspira suavemente antes de soltar de golpe –Estaba equivocada, definitivamente lo quiero de vuelta y voy hacer lo imposible para lograr que se quede–

Los ojos azules de Serena la miran evaluativamente y a Mina casi le parece que ha pasado una eternidad cuando una sonrisa se extiende por la cara de la otra rubia – ¿Sabes lo que significa? ¡Seremos primas otra vez! –

Su sonrisa parece iluminar el mundo como de costumbre y tanto eso como sus palabras sirven para darle un último impulso que no sabía necesitar.

Por impulso abraza a su amiga –Gracias– susurra suavemente.

–Ve allí, espero verlos salir de la mano– Luego con un guiño, agrega– Rápido, a este punto Kazu-chan ya debe haber empezado a intentar intimidar a Darien–

–Conociéndolos, funcionara– contesta separándose.

La sonrisa de Serena crece en respuesta cuando ella entra en al apartamento.

Cuando entra a la habitación, Kazuo a logrado que Darien balbucee acerca de anillos.

–…Ya lo encargue– culmina con fuerza, mirando al otro como si hubiese mordido un limón agrio.

Hay una sonrisa de suficiencia en el rostro del otro y Mina no puede contener una risita, que avisa a ambos hombres de su presencia.

De inmediato la emoción en el rostro de Kazuo desapareció, al mismo tiempo que Darien suelta un suspiro de alivio, con una última mirada el príncipe se marcha de la habitación, no sin antes dirigir una mirada de seriedad mortal a los dos –No se lo digan–

Sin la presencia de Darien la tensión parece aumentar bruscamente y Mina trata de aligerarla – ¿Debería decirle que ella lo sabe? Hemos estado apostando sobre ello–

Kazuo se encoge de hombros en respuesta y Mina no puede evitar retorcerse incomoda y presionada por la tensión espeta –Te amo–

Luego su rostro se blanquea cuando se da cuenta de lo que ha hecho, y mira el rostro de Kazuo en busca de cualquier reacción.

La mirada azul plateada esta fija en su rostro pero no hay ningún cambio y por un momento Mina no puede hacer otra cosa que parpadear, incrédula.

Los ojos de Kazuo se abren una fracción y parpadea – ¿Dijo usted algo? –

Lo mira boquiabierta y el otro agrega –Me distraje–

– ¿Con mi rostro? –pregunta aun sorprendida y no puede evitar parpadear un poco cuando el otro desvía la mirada y se niega a contestar.

Toma aire mientras trata de decidir qué decir, finalmente deja escapar su aliento y mira al otro a los ojos –Quería disculparme por lo que sucedió–

Los ojos del otro de inmediato la miran, su ceño frunciéndose ligeramente –No hizo usted nada malo–

–Te grite por algo que no era tu culpa– discute en voz baja.

La voz del otro contiene una seriedad casi mortal, mientras repite –Usted no hizo nada malo–

–Si lo hice– refuta y mientras el otro abre la boca para hablar, continua– Hace tiempo, me enamore– esas palabras hacen que el otro cierre la boca mientras ella relata– Era perfecto para mí en cada sentido; mi caballero de brillante armadura, mi alma gemela –Lo mira a los ojos– Era un traidor– está mirando fijamente a Kazuo y sabe que no imagina el estremecimiento del otro, ni el cambio en su mirada.

Luce como si alguien lo hubiese golpeado – ¿Está segura? –pregunta con voz tenue.

–Oh, sí –contesta jugando con su cabello– trato de matarme y sus palabras finales fuero para maldecir cualquier futuro amor que tuviera–

Algo brilla en los ojos del otro y ella lo ve apretar sus puños –Yo no…–comienza.

–Su nombre –continua como si nada– Era Danburite y yo tontamente creí cada palabra que pronuncio, quizás porque me recordó a alguien más… alguien a quien hubiera confiado todo lo que más quería –sonrio con tristeza– En retrospectiva se hace obvio que estaba actuando para ganar mi confianza; él era falso y el amor que sentía por el no más que un reflejo de algo mucho más grande, algo que pertenecía a otro–

Voltea y lo vuelve a mirar con fijeza –Lo único real que dejo atrás fue el dolor, y la desesperanza –cierra sus ojos– me deje convencer que no había futuro para algo por lo que siempre había luchado, aquello que represento lo que soy– Toma aire –perdí la fe y por eso te pido perdón–

El otro la mira con fiereza y luego espeta –Me gustaría matar al tal danburite–

Ella suelta una risita –Me temo que llegas tarde–

El asiente cruzándose de brazos y mirando por la pequeña ventana por lo que parecen ser horas por más que ella sabe que son minutos.

Cuatro minutos con treinta y ocho segundos, los cuenta, hasta que vuelve a hablar.

–Un baile– dice con suavidad y ante su mirada confusa, agrega– cuando era un niño solía soñar con bailes todo el tiempo, con la misma frecuencia con la que otros niños sueñan con autos y aventuras, y al igual que el resto anhele por que el sueño se volviera realidad no mientras fui un niño, sino toda mi vida– toma aire– he asistido a muchos bailes en mi vida, pero mi sueño nunca se volvió realidad–

Ella esta prendada de sus palabras y no puede evitar tragar en seco cuando él se detiene –Faltaba algo– añadió después de unos segundos– Una princesa, no una damisela en apuros como la de los cuentos, sino una princesa que no necesitaba ser salvada pero que de todas formas me dejaba acudir como si mereciera ser su príncipe– sus ojos la miran con fuerza, centellando débilmente –Me pase toda una vida soñando conocerla –musita– y cuando lo hice…–

Se detiene y Mina quiere sacudirlo para que continúe –Cuando la conocí comprendí que nunca seria digno de ser su príncipe–

Ella esta punto de hablar y el sonríe con ligero nerviosismo –También me entere que soy aparentemente posesivo y vengativo, también muy imaginativo; estoy seguro de poder haber convencido a todos los presentes de que el imbécil #3 se había tropezado y caído en mi puño–

– ¿Imbécil #3? –se oye preguntar.

–No sé cuál es su nombre –se encoge de hombros– solo sé que era un imbécil–

– ¿Por qué? –

–Porque nunca será digno de la princesa, ni siquiera yo lo soy… pero quiero intentar–

Ella suelta el aire que ha estado conteniendo y antes de que pueda detenerse a pensar, salta a sus brazos.

Kazuo reacciona por instinto y de inmediato se encuentra rodeada por una par de fuertes brazos y aprovechándose del desconcierto del pelinegro, lo besa.

No hay sensación difusa en la boca de su estomago.

En su lugar puede sentir su ritmo cardiaco acelerarse de forma brusca y casi puede sentir las mariposas revolotear en su estomago y…

Luego no puede pensar en lo que está sintiendo, porque Kazuo la esta besando.

Se separan después de unos segundos y Mina está contenta de haberse lanzado a los brazos de Kazuo, porque está segura de que sus piernas no la sostendrían ahora mismo.


Cuando su hija regresa horas más tarde con el niño que se había prácticamente despedido de por vida, el no está sorprendido, su hija le da un beso en la mejilla y sube, dándole una sonrisa a Kazuo antes de desaparecer por las escaleras.

– ¿Quieres tu empleo de vuelta? – pregunta.

Los ojos serios de Kazuo lo miran –No – responde– Va en contra de mi política de trabajo salir con mis clientes– explica con suavidad.

Lo está mirando fijamente mientras pronuncia las palabras y por primera vez desde que conoció al chico hace uno años sabe que su desaprobación no hará nada para cambiar las acciones del niño.

Reprime una sonrisa mientras suelta una queja –Ahora tendré que buscarle nuevo guardaespaldas–

Kazuo levanta una ceja hacia el– Yo era lo mejor de su arsenal– dice– y solo dure dos semanas ¿Cuánto cree que duraran los demás? –

–Tu equipo era lo mejor de mi arsenal– corrige, mirando al chi-no al hombre con una sonrisa– Estoy seguro de que Yu aguantaría–

Kazuo se encoge de hombros –Yu renunciaría en menos de una semana y luego se volvería su aliado, lo que significa que Zacharias también lo haría; y usted jamás volvería a enterarse de nada que Minako no quisiera que supiera–

El resopla, sabiendo que el otro tiene razón; esa había sido la razón por la que había llamado a Kazuo y no a ningún otro.

También porque siempre había querido ver a su hija casada con un buen hombre y duda que encontrara uno mejor en cualquier lugar, pero él no piensa decirle eso.

En su lugar hace un puchero –De haber sabido que se iba a enamorar del guardaespaldas, hubiese llamado a Neil– Es una mentira.

Y a juzgar por la ligera sonrisa en el rostro del hombre joven, también lo sabe.


Y cuenta la leyenda que tres meses después de la última actualización, ella en realidad termino su historia.

Me disculpo por la tardanza, pero el último par de meses han resultado la cosa más estresantes de mi vida universitaria y ni siquiera pude ir a ver Deadpool en cine, lo que garantiza mas desanimo D:

Muchas gracias a todos por leer esta historia, espero que la hayan disfrutado tanto como yo disfrute de escribirla.

Gracias por comentar:

Nadesiko-hime: Una vez leí que los sentimiento relacionado con el amor eran los más fuertes y Mina siendo la diosa del amor a sí misma, los siente con aun más fuerza y si, de hecho la mayoría de mis historias se desarrollan en ligeros AU con respecto al otro :D

Diana Patricia535: sip nada como eso xD

Minako Uzumaki: ¿Es broma? ¿En serio lo hay? O.O supongo que no debería sorprenderme, no del todo, en cuanto a la canción me gusto bastante y de hecho la primera mitad del capitulo fue fuertemente influenciada por mi interpretación de la canción, algo que encajara con la imagen de Kazuo que me cambio repentinamente mientras leía mi propia historia son esa canción, así que me toca darte las gracias por señalarme la canción :D

Artemisa: Abrazo de oso para ti :D lamento la tardanza pero ya termino esta historia y en lo que me desocupe iré a por las otras

De nuevo, muchas gracias a todos por haber llegado hasta el fin de esta pequeña historia.