Descubriendo sentimientos
¡¿Cómo puedo ser tan estúpida?! ¿Cómo permití que me besara? Y eso no es todo...¡Me gustó! Esto está muy, muy mal, ¿Con qué cara iré a hablarle a mi novio?... ¡Harry! Como pude olvidarme de él... Como pude ser tan...-Pero en ese momento los pensamientos de una pelirroja fueron interrumpidos por un choque con la persona que menos deseaba ver, se sentía realmente mal por haberle sido infiel a su novio.
-Ginny... Lo siento, iba distraído- dijo el azabache.
-No te preocupes, creo que los dos lo estábamos.
-Sí...- suspiró y añadió algo serio y temeroso- Ginny, ¿podemos hablar?
-Eh... Si Harry, vamos.
Los chicos se dirigieron a los patios, el silencio era terriblemente incómodo y la verdad no sabía por dónde comenzar.
¿Cómo le diría?... Ginny debo confesarte que me acosté con la hermana de tú mejor amiga... ¡Por Merlín! como desearía tener el gira tiempo de Hermione, pero tampoco le podría decir eso a mi hermana, le fui infiel... ¡Y no me arrepiento de lo sucedido esa noche!
-Creo que ya no es lo mismo de antes... Nunca nos incomodó el silencio.
-Sí, lamentablemente ya no es igual- dijo la pelirroja sin alzar a ver los verdes ojos de su novio.
-Ginny... Yo- balbuceaba sin que le salieran las palabras.
-No tienes que decirme nada Harry, entiendo perfectamente lo que sucede y creo que lo mejor es quedar como amigos- dijo con simpleza.
-Sabes que te quiero mucho Ginny, pero ahora te veo como una hermanita.
Ginny sólo asintió y le dedico una tierna mirada, no podía decirle lo estúpida que fue hace un momento, no podía dejar que él se enterara de eso así que prefirió callar. Harry le tomó un mechón de su rojo cabello poniéndoselo detrás de su pequeña oreja, antes de darle un pequeño y tierno beso en sus labios dando a entender el fin de su relación.
-Ya llegara la persona correcta para ti, eres una gran persona, Harry.
-Para ti también Ginny- sonrió dándole un abrazo y se fue.
Cerca de las mazmorras se encontraba una azabache discutiendo con un Ravenclaw bastante guapo y musculoso.
-Yo de verdad quiero algo más que un rato en la cama, princesa- dijo el joven.
-No sabes lo patético que te ves así, das vergüenza.
-Por favor, solo dame una oportunidad para hacerte feliz, te amaré como a nadie he amado- suplicaba arrodillado a los pies de la chica.
-Levántate, no seas estúpido, el amor es más para los idiotas sentimentales- dijo con repulsión ignorando como un chico pelirrojo se acercaba, y que al ver la escena se escondió detrás de un muro escuchando con atención.
-Yo te haré ver lo hermoso que es estar enamorado, solo necesito que me aceptes y no me rechaces más, Pansy.
-¡Parkinson para ti! Ya te dije lo nuestro sólo fue una noche y date por afortunado de tenerme en ella.
-Pansy no debe ser así, déjame entrar en tu vida, en tu corazón.
-Ya estoy aburrida de escuchar estupideces, ahora largo de aquí, puede que esté perdiendo a mi próximo acompañante.
-Eres una zorra- escupió el chico haciendo que Pansy levantara su mano para darle una cachetada pero el chico la arrinconó tomándola del cuello -A mí nadie me rechaza Parkinson, que te quede muy claro...- pero fue interrumpido por el pelirrojo que salía de su escondite al ver como la cara de la chica se tornaba violeta.
-¡Suéltala!- exclamó el pelirrojo mordiéndose la lengua para no estallar.
-¿Y quien eres tú para darme ordenes?- preguntó el chico arrogantemente.
-La…rga...te- medio gesticulaba Pansy.
Ron haciendo caso omiso a la chica le proporcionó un gran puñetazo en la nariz de su agresor haciéndolo sangrar.
-¡Eres un imbécil!- gritó el muchacho soltando a la chica, le lanzo una última mirada y advirtió- Nuestra conversación no ha terminado zorra, y no vas a tener a nadie para salvarte.
-¿Pero qué demonios hiciste? No necesitaba tu ayuda, estaba bajo control- dijo molesta recuperando el aire.
-Creo que con unas gracias es suficiente.
-¿Cuánto escuchaste?
-Lo suficiente.
-¡Ni una sola palabra de esto, Weasley!
-No volverá a tocarte ni a faltarte el respeto- dijo Ron cruzando el pasillo hasta que Pansy llamó.
-Weasley.
-¿Si?
-Gra...Gracias- balbuceó la chica haciendo que Ron sonriera y siguiera su camino.
Astoria estaba en la torre de premios anuales, después de la carta y de la extraña situación de su hermana, ese era el único sitio en el cual podía sentirse segura; Draco y Hermione no peleaban tan seguido como antes, es más ya hablaban civilizadamente, la estancia en esa torre hacía que la morena se sintiera como 'en casa', aunque a veces para cierto rubio era un poco estresante su constante compañía, ya que no podía hacer lo que gustara o tener aquella conversación con la castaña. Astoria no soportaba la idea de no saber noticias sobre su hermana, hace mucho que se había ido con la compañía de Theo y ésta era la hora que no volvía.
-¿Qué tal que le haya pasado algo?- preguntaba la morena con preocupación.
-No digas eso Tori, ella debe de estar por llegar- le dijo la castaña tranquilizándola.
-Y además, Theodore está con ella- añadió el rubio.
-Pero, ¿qué tal que no la haya encontrado?
-No preguntes estupideces Astoria- dijo Draco ya harto de la preguntadera, ya se parece a Hermione con sus preguntas de sabelotodo insoportable.
-¡Malfoy!- regañó la castaña rodando los ojos.
-¿Dónde estará Blaise?- pensó en voz alta el rubio.
-No sé- respondió Astoria secamente.
-¿Lo podrías buscar y decirle que lo necesito con urgencia?
-Si claro- dijo Tori saliendo de la torre.
-¿Para qué lo buscas?- pregunto la ojimiel con interés.
-No es tu incumbencia- respondió fríamente- Pero... Si te incumbe otro asunto que teníamos pendiente.
-¿Ah sí? ¿Y cuál es?- preguntó haciéndose la desentendida.
-El del beso... Necesito que me digas que sentiste.
-Otra vez con eso Malfoy.
-Volvemos a los apellidos, Granger.
-Ya te dije que no sé.
-Entonces podemos retomarlo- dijo acercándose a ella.
-No lo creo- dijo alejándose, pero el chico le posó una mano en su cintura y la atrajo a él - Sólo fue una excusa, ¿cierto?- susurró la castaña.
-Sigues siendo una sabelotodo insoportable- expresó con sorna.
-Y tú un hurón engre...- pero antes de terminar la besó dejando su frase a medias. Hermione no dudó en corresponder, pues aquel rubio oxigenado la tenía realmente loca, pero no debía aceptarlo en frente de él, su orgullo no le permitía caer tan bajo, aunque a decir verdad ese momento era único, ese beso cargado de deseo lograba hacerla sentir una infinidad de sentimientos y emociones únicos e inexplicables, lo único que tenía claro era que cada vez que probaba esos fríos pero irresistibles labios caía rendida y desarmada a sus pies, era como probar filtro de amor, se volvía rápidamente la obsesión más grande sentida en su vida, eran incontrolables las ganas de seguir hasta que su aire se despidiera de su cuerpo. Finalmente Draco soltó los rojos labios de la castaña y dijo…
-No puedes decir que no sentiste nada porque sería la peor mentira escuchada- esto hizo que la castaña se sonrojada hasta más no poder.
¿Acaso este usó legeremancia en mí?
-Draco no quiero que me confundas más.
-Eso quiere decir que si sentiste algo.
-Sí.
-Mírame- le dijo Draco notando como Hermione le evitaba la mirada, entonces fue cuando sus ojos gris y miel se encontraron para sentir una corriente pasar por toda su espina dorsal, entendiendo que ese beso estaba realmente lleno se sentimientos -Eres demasiado orgullosa para decirme lo que realmente sientes cada vez que te beso.
-Eres igual o peor de orgulloso- contraatacó algo molesta.
-Es diferente.
-No, no lo es
-A mí me criaron para que no expresara lo que realmente siento Hermione, me es difícil decir lo que sale de un supuesto corazón que no tengo- dijo molesto apuntando su pecho.
-Draco... Si tienes corazón, y es realmente lindo si sabes cómo entrar en él- exclamó la castaña tocando el pecho bien formado del rubio, al sentir el tacto de la chica posó su mano en la de ella.
-Entiéndelo Hermione, una persona como yo no tiene nada bueno.
-No digas eso Draco, lo que hiciste fue porque no tenías opción.
-Dime que la ves y que no te causa repulsión- dijo el rubio levantándose la manga de su camisa del antebrazo izquierdo, Hermione al verla se estremeció, pues tenía muchos sentimientos encontrados, pero sabía que Draco había cambiado e hizo lo que hizo sin opción alguna.
-Lo debiste haber hecho por una buena razón.
-Lo hice por mi madre Hermione... Mi padre la torturaría, y yo... Yo no sería capaz de dejarle sentir tal dolor- dijo con lágrimas en sus fríos y grises ojos, por primera vez Draco Malfoy hablaba de sentimientos con una persona y lo más increíble es que fuera su enemiga.
-Eres una buena persona Draco y por eso cuando me besaste sentí que fue lo mejor que me ha pasado en la vida y me di cuenta lo maravilloso que eres- esto hizo que la castaña se sonrojara y derramara unas cuantas lágrimas, Draco abrió los ojos con sorpresa pues no esperaba eso de la chica, que instantáneamente sintió como su corazón se llenaba de algo que siempre estuvo vacío y que nunca creyó poder llenar... Sí, aquel rubio oxigenado, el hurón engreído sentía lo que es el amor, aunque aún no lo reconociera.
Por otro lado una rubia había llegado a su destino, se encontraba muy nerviosa pero decidida con lo que iba a realizar.
-¿San Mungo?- preguntó el azabache, la rubia solo ignoró a su amigo y entró al hospital mágico.
-Buenos días, ¿en qué podemos ayudarles?- preguntó la recepcionista a los jóvenes.
-Necesito una consulta- contestó Daphne.
-Claro, ¿cuál es su nombre?- preguntó la recepcionista, la rubia lo pensó tres veces antes de contestar, no sería bueno dar su verdadera identidad con los recientes sucesos.
-Dorotea Green- mintió llevándose una mirada sorpresiva y de extrañeza por parte de Theo.
-En un momento la atienden.
-Gracias- los chicos se fueron a sentar en una pequeña sala que había al final del pasillo.
-¿Dorotea?- dijo Theo burlándose de su nombre ficticio
-Bueno, alguna otra idea, no quiero tener más problemas que los que ya tenemos- respondió, pero en eso el sanador la llamó y Daphne entró al consultorio dejando a Theo confundido.
-Bueno, ¿en qué puedo servirle?- preguntó el sanador.
-Tengo la sospecha de estar en embarazo.
-Bueno eso la sabremos muy rápido… Tenga- le dijo extendiéndole un pequeño frasco con una sustancia transparente, seguido saco una aguja de un empaque y pinchó su dedo- sí se torna rosa es positivo y si queda tal cuál es negativo- la chica derramó la pequeña gota de sangre al frasco y vio como la sustancia se fue tornando rápidamente de rosa -Felicitaciones, me gustaría ser su guía en su embarazo, si me lo permite- dijo finalmente el sanador mientras que Daphne derramaba unas lágrimas.
-Si claro- logró decir la rubia, mientras que el sanador salía del consultorio. Daphne tomó su todavía plano vientre y murmuró con lágrimas en sus ojos.
-Espero un hijo del 'niño que vivió'.
Hola!
Espero que este nuevo capítulo les guste.
Muchas gracias al invitado por su comentario, de verdad me alegra saber que te encante mi historia... Por supuesto que seguiré actualizando :) Saludos!
