Secretos

Un rubio se encerró en su habitación, pues habían muchas cosas en las cuales debía pensar…

¿Será cierto que estoy empezando a sentir cosas por Hermione?... Pero que estupideces estoy hablando, ¿Quién se fijaría en un asqueroso ex mortífago como yo? No sirvo para nada más que hacer daño, es más lo que me dijo Granger abajo debió ser porque sintió lástima por mí, no porque de verdad quiera... Lo mejor es seguir como antes y no dejar que nada de esto me influya, debo ganar esa apuesta como sea.

-¿Blaise?- llamaba una morena en la sala común de Slytherin.

-Él no está aquí- respondió Pansy entrando molesta.

-¿Cómo sabes, si acabas de llegar?

-Porque lo vi dirigiéndose al quinto piso.

-Gracias- dijo Tori saliendo de la sala.

Astoria se dirigió al quinto piso con la esperanza de encontrar al moreno pero le fue fallido, ya harta de buscarlo, visualizó una puerta que estaba medio abierta, entró dándose cuenta que era el baño de prefectos y que su amigo se encontraba con compañía, se ocultó rápidamente pensando sí sería conveniente interrumpir, pues la escena no era muy agradable para ella, pero el rubio lo andaba buscando y temía porque fuera algo con respecto a su hermana.

-Blaise- la chica jadeaba su nombre, mientras que éste le daba besos en el cuello. Pero algo en él no estaba funcionando, y no era su fiel compañero de aventuras, era algo que no le permitía avanzar a su objetivo, no podía alejar sus pensamientos y esto lo hacía cada vez más difícil, tal vez la chica no le proporcionaba el gusto necesario, aunque para ella, el moreno si era de su suficiencia... ¿Pero para quién no lo era? ¿Quién no quería pasar un buen rato con la compañía del moreno? Ya aburrido y frustrado de que no funcionara nada le espetó…

-Lárgate de aquí, no me es satisfactoria tú compañía- tanto la chica como Astoria que seguía escondida, abrieron los ojos como platos.

¿Cómo era capaz de tratarla así? Por más regalada que sea, es una mujer y merece respeto-pensaba la morena

-Pero...

-Nada... Largo, no hiciste tú trabajo bien.

La chica furiosa, salió del agua, tomó su ropa y se vistió lo más rápido que le fue posible, lo único que quería era salir de ese sitio, se sentía humillada y ese idiota se las pagaría, una vez que la chica salió del baño, Astoria salió de su escondite tapándose los ojos.

-¿Blaise?

-¡Maldita sea, Astoria!- exclamó el moreno dando un respingo.

-Te podrías... ¿Poner presentable para hablar?- pidió aún con sus manos en los ojos.

-¿Hace cuánto estás aquí?- preguntó con algo de nerviosismo en su voz, pues no le gustaba idea de que la menor de los Greengrass presenciara esa escena, al fin cabo era como su hermanita.

-No mucho... ¿Ya estas presentable?

-Si ya… ¿Y que querías?

-Draco te estás buscando- dijo Tori descubriendo sus ojos.

-¿Tú hermana ya llegó?

-No- respondió con algo de tristeza en su voz.

Daphne salió del consultorio hecha un mar de lágrimas, y esto hizo que Theo pensara lo peor…

-¿Qué tienes? ¿Estás bien?- preguntó preocupado.

-Theo... esto... es complicado de explicar- dijo entre sollozos, Theo se preocupó aún más por su amiga.

-¿Dime que sucede?

-Theo no sé cómo decirte.

-¡Hazlo de una maldita vez, Daphne!- gritó desesperado haciendo que la chica llorara aún más, al ver lo que había logrado, añadió - Lo siento... En realidad me preocupas, ¿qué te dijo el sanador? ¿Estás enferma? ¿Tiene cura?

-Theo no estoy enferma.

-Entonces... ¡QUE!

- Estoy embarazada- soltó la rubia haciendo que Theo quedara mudo.

-Y... ¿Sabes quién es el padre?- preguntó aún sin creérselo -Daphne dime quién fue el desgraciado- finalizó molesto.

-Theo, esto no puedes decírselo a NADIE... Debes jurarme que te mantendrás en silencio...

-Nuevamente con tus reglas- espetó el azabache.

-Sí.

-Bien... Y ahora dime quién fue el imbécil que te dejo así.

-El padre de mi hijo es...- suspiró y susurró- Harry Potter- Theo no lo podía creer.

¿Qué no era novio de la pelirroja? Ese bastardo pagará por dejar a MI amiga en ese estado.

La rubia al ver la cara de Theo pudo descifrar que pensaba- Theo, él no puede saber que este niño es suyo, no sabes el peligro que corre él y su hijo- dijo mirando su vientre y derramando otra lágrima rebelde.

-Daphne, ¿estás segura de esto?

-Si Theo- respondió con tristeza, pues esa idea no le agradaba pero ella haría lo que estuviera en su alcance para mantenerlos a salvo a los dos -Debemos regresar al colegio.

Los chicos llegaron al colegio sin formular una sola palabra, Daphne sentía la necesidad de quedarse un momento sola, pues debía hacerse la idea de ser madre a sus 18 años, no estaba en sus planes pero era un hecho y debía procesar esa información.

-Déjame sola un momento, sube a la torre y recuerda no mencionar absolutamente nada de esto- y antes de que el muchacho se negara ante la idea dijo sonriéndole- Estaré bien- dicho esto el joven decidió que era mejor darle su espacio y se encaminó a la Torre de Premios Anuales pensando que diría para ocultar su secreto con la rubia.

Daphne se sentó en el pasto del jardín a contemplar el atardecer sin percatarse que a su lado estaba una pelirroja.

-Hola... Sé que no nos llevamos bien pero... Este… ¿Estás bien?- preguntó Ginny temerosa.

-Si- dijo la rubia con voz poco convincente, pues en ese momento quebró nuevamente en llanto.

-Oye... Puedes confiar en mí, tal vez pueda ayudarte.

-Nadie... me puede... ayudar- dijo entre sollozos.

-Si no dices que te pasa, es lógico, ¿no crees?

-Agradezco que seas tan amable conmigo cuando nunca lo fui contigo y estoy arrepentida de eso- respondió un poco más calmada, no sabía por qué pero esa chica le causaba cierta confianza.

-No te preocupes, eso queda atrás- dijo sonriéndole.

-Gracias, de verdad.

-Bueno... Si necesitas algo, no dudes en avisarme- dijo la pelirroja.

¿Cómo podía esa chica ser tan amable conmigo cuando espero un hijo de su novio?... Claro, aún no lo sabe…

-A ti también te pasa algo, ¿verdad?- preguntó la rubia a una pensativa Ginny.

-La verdad sí, no ha sido un buen día, he roto con Harry... Pero quedamos como amigos y eso era lo mejor, pues las cosas no eran como antes y para serte franca ya no lo amaba- la rubia frunció el ceño, ¿cómo podía ser tan fría? la pelirroja al notar esto río y añadió- No es lo que piensas... Lo amo pero como si fuera de mi sangre, como un hermano más.

-Ya veo.

-¿Y tú? ¿Qué te pasaba hace un instante?

-No es algo tan fácil de explicar...

-Puedo guardar secretos- dijo guiñándole amistosamente un ojo.

-Estoy en embarazo- masculló.

-Wow, pues no me lo esperaba- dijo sorprendida la pelirroja, esperaba que le dijera que su novio la había dejado por otra, que su compañero la había rechazado, que había perdido un examen pero nunca le pasó por la cabeza que estaría en embarazo.

-Ni yo- dijo mirando el piso.

-¿Y Tori lo sabe?

-No, me acabo de enterar, el único que sabe es Theo y ahora tú, pero debes guardar el secreto, nadie puede saber...

-Si nadie lo puede saber... ¿Por qué me contaste?

-Pues, necesito un consejo de una chica diferente a mi hermana, yo sé que sí se llega a enterar serían sus eternos y horribles regaños…

-Sí que lo son- dijo Ginny riendo -¿Y Parkinson no es tú amiga?

-No es que sea de confiar la verdad.

-Ya veo, bueno pues no sé qué decirte pero creo que el padre de ese niño debe de saberlo.

-No creo que sea conveniente que lo sepa- dijo la rubia interrumpiendo a Ginny.

-Claro que debe, creo que él tiene derecho a saber qué esperas a su hijo, puedes tomarte unos días, pues no es una noticia muy fácil de asimilar… Pero él debe darse por enterado.

-Gracias por el consejo, lo pensaré…

-Sé que tomaras la decisión correcta, eres una chica inteligente y muy bella, el padre de ese niño tiene suerte de tenerlos - esto dejo pensando a la rubia.

¿Será que le diría a Harry que espera a su primer hijo o mejor callaría y tomaría ella sola la responsabilidad?

Ginny se dirigió a la Torre de Astronomía, pues Luna había dicho que tenía algo que no podía guardar más y que necesitaría la presencia de sus amigas, una vez llegado se encontró con todas sentadas en unos cojines que se veían bastantes cómodos.

-Chicas debo confesarles algo- dijo Luna emocionada.

-Ya di qué es, no nos intrigues más- pidió Hermione con una sonrisa.

-Ya llegó Ginny, ahora sí ya puedes decirnos- agregó Tori.

-Pues les digo que Theo y yo hace unas semanas nos hicimos novios- comentó la rubia con brillo en sus grandes ojos azules.

-Luna eso es increíble, felicitaciones- dijo la morena abrazando a su amiga.

-Si Luna, por qué no nos habías dicho antes... Somos tus amigas- añadió la castaña.

-Tenía miedo a su reacción, pero veo que les agradó- explicó Luna mientras Hermione se unía al abrazo.

-¿Ginny?- preguntó Hermione al ver una pelirroja ida, pues el nombre de ese chico le recordaba que era el mejor amigo de cierto moreno que la había besado sin piedad.

-Ah... Si Luna, es genial, me alegró mucho por ti- dijo abrazando a la rubia que le sonreía.

Era cierto que no le gustaba esa relación, pues creía que Luna era muy inocente para caer en sus engaños pero... ¿Quién era ella para decir algo? No tenía derecho de decirle algo a su amiga, ya que ella misma había caído en los filosos y venenosos dientes de esa estúpida serpiente y no había hecho nada para evitarlo, y ahora ese maldito moreno no salía de su testaruda y cerrada mente, se moría de celos cada vez que pensaba que tal vez estaría revolcándose con cuanta vagabunda con falda cruzara por sus ojos, que a su parecer hacían competencia con los mismísimos ojos del basilisco que en primer año Harry la había rescatado, pero el problema era que no había nadie que pudiera recatarla esta vez, eran como una obsesión para quien quisiera verlos, tenían el mismo efecto petrificante, en resumen Blaise Zabini era su Basilisco personal.