Confesiones
Los días pasaban y la situación de cada chico era más difícil, pues sentían cada vez más fuerte cosas por los leones, pero su orgullo era más poderoso. Daphne no había comentado nada de su embarazo a pesar de que se había dado cuenta que el azabache no tenía pareja, pero lo que realmente temía era que le pasara algo a su hijo o al mismo Harry, no sabía cómo o por qué se había enamorado de él, pero cada vez que recordaba llevar a su hijo en su vientre, una lágrima de felicidad y melancolía caía por sus mejillas, ahora había algo por el cual luchar, la vida de su hijo y encontrar el amor de Harry.
-¿Qué tal el día?- preguntó Theo a sus amigos.
-Igual que todos- respondió Blaise con indiferencia.
-Y no haces nada para cambiarlo…
-¿Qué quieres decir?- preguntó Draco con el ceño fruncido.
-Pues que deberían buscar otras cosas que hacer- respondió Theo sonriendo.
-¿Eres idiota o te haces?- cuestionó el moreno.
-Las dos... Pero, ¿por qué tan feliz?- interrogó Draco notando efectivamente la cara de idiota que tenía Theo.
-Hay algo que no les quería decir pero les diré... Luna y yo somos novios- soltó Theo con brillo en sus marrones ojos.
-¡¿Qué?!...Theo no te ha quedado claro en la situación en la que estamos, ¿verdad? dijo Blaise sorprendido y molesto.
-Ahora creo que si es idiota y no se hace- manifestó Draco con sorna.
-Bueno, pero eso fue antes de que llegara tú estúpida carta... Carta que NO me ha llegado y NO llegará- respondió Theo molesto.
-No estés tan seguro de eso, puede que no nos haya llegado pero estoy seguro que llegará y no creo que a la lunática le agrade la idea- declaró Draco.
-Su nombre es Luna- corrigió Theo asesinándole con la mirada.
-Son igual de lunáticos... Se supone que la apuesta era para un momento de diversión y la regla era de no enamorarse ni llegar a esos extremos- dijo Blaise rodando los ojos.
-Yo creía que eso ya lo habían dejado ahí... ¿Qué han logrado?
Draco y Blaise se miraron sorprendidos por la pregunta que había hecho el azabache, aunque ninguno sabía lo que habían pasado con las chicas, muy en el fondo sí sabían que ellas les habían encendido algo por dentro, y que cada vez que las veían o besaban sentían como una luz iluminaba toda oscuridad de sus corazones, pero eran demasiado orgullosos para admitir tal cosa.
-Puede que no tengamos a un gran avance hasta ahora, pero debes de tener en cuenta los sucesos- respondió el rubio luego de unos minutos.
-Yo no le haré nada que no quiera- dijo Theo con rectitud.
-Eres un aburrido Theo, solo es diversión- declaró el moreno con diversión.
-Pues yo no le veo la gracia, pero ustedes verán, yo no participo más de esta grandísima estupidez.
-Como quieras Theo- dijo Draco con indiferencia.
-Vete por tus besitos- puyó el moreno riendo mientras le lanzaba besos.
Theo les lanzó una mirada asesina y salió bastante molesto de la habitación.
Un chico estaba sentado leyendo un libro de herbología cuando de pronto vio pasar a una chica… Ahí iba ella, siempre tan organizada y linda, no tenía ni idea de cómo hablarle, pues desde el baile le había parecido una chica bastante amable, no parecía que fuera de aquella casa, tenía todo lo contrario a las demás víboras y eso la hacía diferente. Poco a poco se iba acercando muy ensimismada con sus pensamientos, parecía estar afligida por algo o alguien, le daba pena saber cómo una persona tan buena pasara por malos ratos, pero desafortunadamente así era la vida. Tomó todas las fuerzas necesarias y se acercó a la bella morena.
-Hola Tori- saludó Neville con una sonrisa.
-Hola- respondió distraídamente mirando el cielo.
-Me preguntaba...si- y ahí iba de nuevo con su balbuceo.
¿Es que no hay algo que pueda hacer bien?
-¿Te sucede algo?- preguntó temeroso sentándose al lado.
-La verdad sí... Mi hermana me esconde algo y no me quiere decir que es... Temo que sea por el tema de- pero no continuó al saber lo que casi hace, no podía revelar ese secreto que la tenía al punto de la locura, no podía dejar que este chico tan dulce se enterara lo que sus padres querían que hiciera, no sería capaz de cargar con esa culpa- Temo que sea algo de mí- finalizó Astoria.
-Estoy seguro que pronto lo sabrás- dijo Neville ofreciéndole una tierna mirada a la morena.
-Sólo espero que no sea algo malo- susurró.
-No puede ser nada malo, porque se trata de ti- soltó sin pensar sonrojándose al igual que Tori -Lo siento... No debí decir eso, soy un completo tonto- añadió el chico haciendo que Tori soltara una risilla.
-No te preocupes… Y no eres tonto, a mi parecer eres muy valiente.
-¿Tú lo crees?
-Claro que si, por eso estás en Gryffindor y no cualquiera hace lo que hiciste por Harry... Me hubiera gustado ser igual de valiente que tú- respondió Tori sonriendo débilmente.
-El pasado es pasado Tori, lo que tuviste que hacer en la guerra no fue tú culpa, sé que eres diferente a los demás... Fuiste más valiente al enfrentarte a ellos, eso es de admirar, no cualquier Slytherin lo haría.
-Gracias por pensar eso de mí, la verdad nunca me ha gustado la idea de estar en Slytherin, tiene sus cosas buenas pero siento que nunca encajé- dijo la morena con un dejo de tristeza.
-No importa lo que digan los demás, lo importante es lo que pienses tú de ti- expresó Neville, no sabía de donde había sacado tanta palabra pero quería sacarle una sonrisa a la chica, una de esas tantas sonrisas que le gustaba ver en ella.
-Gracias de verdad, por no juzgarme mal... Tienes un corazón muy lindo Neville.
-Tú también lo tienes- dijo sonriendo con ternura, se quedaron un momento en silencio hasta que el chico volvió a hablar -Tori…
-¿Si?
-Creo que me gustas- soltó de un momento a otro viendo los hermosos ojos verde de la chica y sorprendiéndose de poder hablar sin timidez por un instante.
A Astoria se le subieron todos los colores a la cara sin saber que responder, pues desde hace tiempo que había sentido cierta atracción por él, pero al saber todos los sucesos por los cuales había pasado prefirió tomar distancia. Astoria muy sonrojada le plantó un beso en su mejilla, aunque justo en ese momento, Neville tímidamente corrió la cara haciendo que sus labios rozaran y se fundieran rápidamente en un dulce y tierno beso, esto les dio a entender que sentían lo mismo, no valían las diferencias y habladurías de sus casas, lo único que les importaba era ese momento en que sus labios danzaban al compás de una dulce sinfonía hecha especialmente para dos sintiendo como sus miedos y angustias desaparecían lentamente.
Por otro lado, Pansy volvía a discutir con aquel individuo, la verdad ya la tenía hasta el cogote, no soportaba la idea de encontrarse en cada esquina con él, era como una maldición que Merlín le había lanzado.
-Mira pedazo de basura, no te lo voy a repetir mil veces, así que destapa tus mugrientos oídos y préstame atención de una buena vez maldito infeliz… ¡TU TURNO YA ACABÓ, DEJAME EN PAZ!
-Y tú entiende que eres una ZORRA.
-Bueno basta, la dejas en paz o te juro que no veras el mañana- amenazó Ron con la varita en el cuello del muchacho, pues había llegado nuevamente a la pelea.
El joven hizo que se iba pero se volteó para darle un puño al pelirrojo haciendo que la azabache rápidamente empujara a Ron recibiendo el puño en su cara.
-¡ESTO LA PAGAS!- gritó Pansy hecha una fiera, antes de lanzarse al chico, Ron la tomo del brazo y apuntó nuevamente a al muchacho y conjuró
-¡Tragacaracoles!
Inmediatamente el chico empezó a vomitar caracoles, creando una repulsión para Pansy y el mismo afectado, el joven se fue sin antes dejar un pequeño caracol en el suelo.
-¡¿Por qué siempre apareces cuando nadie te ha llamado?!- gritó Pansy molesta, Ron ya estaba cansado de escuchar las peleas de la azabache así que se acercó y la besó, Pansy trataba de soltarse del agarre del pelirrojo mientras este exploraba su boca sin un excesivo acceso a ella, pues la chica no lo permitía, pero se fue ablandando a medida que él la besaba con cierta ternura que la hacía erizar, nunca nadie le había robado un beso de esa clase, siempre fueron lujuriosos. Debía aceptar que el chico sabía besar, así que permitió el acceso restante de su boca explorando también la del chico, poco a poco lo fueron profundizando y fue cuando Ron soltó los labios de Pansy dado como finalizado, a él le bastó el hecho de que haya correspondido así que siguió su camino pensando ¿Por qué la había besado y por qué le había correspondido?
