Estaré contigo siempre...

Sus labios seguían un mismo compás, hasta que la pelirroja reaccionó, no dejaría que este idiota viniera y la besara cuando le dé la gana así que soltó sus labios con los de él y le dio un rodillazo en sus partes nobles.

-¡MIRA PEDAZO DE TROLL MAL DIGERIDO, YO NO SOY COMO LAS PERRAS CON LAS QUE ANDAS!- gritó hecha una fiera mientras el moreno se revolvía en el suelo del dolor.

-Pelirroja... me dejaste... sin herederos- sollozaba en moreno.

-¡Weasley para ti! ¡Me alegro de que no te vaya a servir más!- rió la pelirroja para luego añadir -Y te advierto que si no me dejas en paz te va a ir peor, ¿entendiste?- el moreno aun sollozando asintió como pudo, pero no pensaba dejar las cosas así, encontraría la forma de ganarse a esa chica cueste lo que cueste, los Slytherin siempre consiguen lo que quieren.

Por más que quisiera el rubio no podía dormir, la castaña le robaba el sueño y sus pensamientos, no era posible que su madre estuviera en lo cierto, el amor no existe, sólo ocurre en los cuentos de hadas y esas estupideces de chicas, pero ¿A quién consultar? Blaise se burlaría de él, cómo podía ser que el gran príncipe de las serpientes sienta algo por una chica, y no cualquier chica, esa castaña que había sido su enemiga y la cuál había ofendido e insultado durante toda su vida... Theo le diría lo mismo, de verdad pensaba que era idiota, él y sus ridiculeces del amor, Draco se asqueó al pensar todo este asunto, lo mejor sería callar a su "corazón" y utilizar su brillante cerebro, no caería en las mismas idioteces de su amigo, él sería inteligente... Además, pensándolo bien, ¿A quién le gustaría estar con un ex Mortifago? De seguro nadie quería compartir su terrible vida, el necesitaba una chica que llevara el apellido Malfoy con orgullo y sin importarle su pasado... Y Granger al ser la heroína dudo mucho que quiera ser esa chica, daría mucho de qué hablar y no quiero arruinar su triunfo con San Potter y la comadreja.

Una morena se levantó con los ojos bastantes hinchados pero completamente feliz, gracias a Merlín era sábado así que nadie la vería en ese estado, aún no podía creer lo que el castaño le había dicho, ese chico la tenía loca, creía que después de comentarle todos sus oscuros secretos dejaría de hablarle pero no fue así, la apoyó y él no se imaginaba lo agradecida y feliz con eso, ya no le importaba lo que pasara si él seguía con ella.

Flashback

-Yo de verdad lo siento... Entenderé si ahora me odias- dijo Tori con voz ronca.

-Las princesas no lloran- le dijo suavemente levantándole el rostro y limpiando cada rastro de lágrima en sus pálidas mejillas -No pienses que te odio porque no es así, quiero que sepas que no te voy a dejar sola, te apoyaré y estaré para ti en todo lo que necesites.. Eres una chica hermosa y buena, no mereces estar en esta situación, las cosas mejorarán y encontrarán la forma de luchar por lo que quieren y formar un nuevo futuro, no te angusties más... Astoria, yo estoy enamorado de ti, eres la persona en la cual pienso cada instante, te adueñaste de mi sueños y de mi corazón, estaré ahí para ti, te cuidare y te protegeré de todo aquel que quiera dañar ese hermoso corazón, no permitiré que derrames una sola lágrima más...- La morena al escuchar eso sintió como su corazón latía cada vez con más fuerza, algo dentro de ella se había llenado e iluminado, sintió como los colores se le subían al rostro, no aguantó más y lo besó, ese beso fue correspondido de inmediato, estaba lleno de ternura, comprensión y lo más importante era que estaba cargado del amor mutuo que se sentían, era el sí de empezar una nueva vida, un nuevo camino en el cuál Neville estaría dispuesto a acompañarla, la llenaría de todo el amor que no recibió por parte de su familia, no importaría absolutamente nada más que ellos dos y haciendo testigos a la luna y las estrellas de ese gran amor. Lamentablemente no soportaron más la falta de aire y tuvieron que separarse.

-Será mejor que nos vayamos ya, empieza a hacer frío- dijo el castaño entrelazando su mano con la de Tori.

Los chicos se dirigieron a la sala común de Slytherin por órdenes del castaño, no quería dejarla sola, se aseguraría de que estuviera bien.

-Estar esta noche contigo fue lo mejor de toda mi vida, podemos repetirlo, si quieres claro- dijo el castaño.

-Si quiero Nev, fue grandioso.

-¿Te gustaría pasar la tarde del domingo en el lago conmigo?

-Ahí estaré sin falta- respondió sonriéndole.

-Genial, nos vemos mañana Tori, que descanses.

-Descansa también Nev, y gracias por todo- dicho esto el castaño se acercó y le dio un fugaz y tierno beso en los labios, para luego dirigirse a su torre.

Fin flashback

La morena se levantó y se arregló antes que su hermana despertara con su genio de los mil demonios, definitivamente que las embarazadas eran desesperantes, no sabía cómo Harry podía aguantar todos sus horribles cambios hormonales, definitivamente que ese chico debía quererlos mucho. Una lechuza estaba posada en la ventana picoteando y despertando a la rubia

-¡Astoria! ¡Queremos dormir, no es hora de andar mandando correo!- gruñó la rubia molesta pero luego sintió el ruido de la ducha así que se levantó y vio que la carta iba dirigida a ella, era de la profesora McGonagall pidiéndole que antes de ir a San Mungo a su chequeo fuera a la dirección. Su hermana por fin había salido y ella pudo meterse al baño.

Daphne una vez lista se dirigió al comedor encontrándose con Harry.

-Buenos días Harry- dijo la rubia amablemente.

-Buenos días Daphne, ¿cómo amanecieron hoy?

-Muy bien gracias, ¿y tú?

-Bastante bien... Daphne sé que hoy mi hijo tiene su chequeo y me gustaría acompañarlos.

-Por supuesto Harry, mi hija y yo estamos muy felices de que quiera acompañarnos- dijo con brillo en sus ojos.

-Entonces vamos a desayunar y nos vamos a San Mungo.

-Sí, pero antes de ir McGonagall requiere mi presencia así que si no te molesta.

-No me molesta- dijo Harry interrumpiendo a la rubia -En un rato vamos a ver como creces mi pequeño campeón, papá te ama mucho- añadió dándole un beso al vientre de la rubia, luego se dirigió a la madre de su hijo- Después del chequeo quieres ir a las Tres Escobas, creo que mamá y papá deben conocerse más, ¿no crees hijo?- sobó tiernamente el vientre -Si papá, si deben- finalizó tratando de imitar la voz infantil de su hijo.

-Mi hija no va hablar así- dijo Daphne riendo.

-Tal vez no, pero yo estoy seguro que nuestro hijo va a ser un gran chico y hermoso como sus padres- dijo el ojiverde para luego agregar –Entonces, ¿Aceptas?

-Claro que sí Harry- respondió sonriendo, el azabache le devolvió la sonrisa y antes de entrar al comedor le dio un fugaz beso en los labios.

-Nos vemos ahora después de desayunar.

Pasada la hora los chicos se dirigieron a la dirección, dijeron la contraseña haciendo que el águila muestre una escalera que subían al despacho de la directora, tocaron tres veces y se escuchó un 'sigan' desde el interior.

-Señorita Greengrass tome asiento, ¿se le ofrece algo señor Potter?

-Profesora McGonagall, Harry viene conmigo, vamos a ir juntos al hospital- dijo la rubia.

-En ese caso, tome asiento Señor Potter... Me alegro que estén tomando juntos la responsabilidad que les viene a ambos.

-Si señora, estamos juntos en esto- afirmó Harry sonriéndole a la rubia.

-Debo decirle que a pesar que sean mayores de edad, se encuentran bajo mis órdenes al estar aún en el colegio, Así que debo preguntar si sus padres están enterados de la situación.

-No profesora, no lo están, no les gustaría esta noticia, yo me estoy haciendo cargo de la responsabilidad pero ellos no se deben de enterar- respondió Daphne con seriedad.

-No se preocupes directora, yo de igual forma tomaré mi responsabilidad como padre y me haré cargo del bebé y de Daphne, en estas vacaciones encontraré un trabajo en Hogsmeade mientras esté estudiando.

-Bueno, entonces el asunto está resuelto, me he tomado el atrevimiento de llamar al sanador y citarlo en la enfermería por cuestiones de su seguridad, espero que no les moleste.

-No claro que no profesora, me parece una mejor opción para ambos- dijo Harry mirando a la rubia.

-Gracias profesora McGonagall- dijo Daphne llevándose un asentimiento por parte de la anciana profesora.

Los chicos salieron dirigiéndose a la enfermería, y en su recorrido se encontraron con Ron.

-Harry por fin te encuentro, te he estado buscando desde anoche- dijo Ron luego añadió -Buenos días Greengrass, espero que te encuentres bien.

-Si gracias Weasley.

-Bueno, ¿y qué necesitas?

-La verdad es que los necesito a ambos…

-Está bien, creo que tenemos algo de tiempo antes de ir al control- dijo la rubia.

-Gracias... Es que… Bueno yo quería un consejo de ustedes... Últimamente… Yo...- balbuceaba el chico nervioso.

-Ron la verdad no te entiendo nada- dijo Harry provocando una risa a la rubia -¿De qué te ríes?

-Entiendo lo que sucede Ron, he notado la forma que la miras, no te preocupes, ella no lo sabe, sé guardar secretos- dijo sonriendo.

-De verdad no entiendo nada- repitió Harry.

-Ustedes son muy lentos para entender estas cosas pero los entiendo son hombres.

-Sigo sin entender…

-Bueno es que... Creo que estoy enamorado de Pansy- soltó Ron bastante colorado, no se sabía que estaba más rojo, su cabello o su cara, esto provocó las risas de su amigo y de la rubia -No me da gracia Harry.

-Bueno Ron, lo siento pero no sé nada de chicas, ya te he dicho que prefiero los dragones- dijo el azabache llevándose un asentimiento por parte de su amigo.

-Gracias por tu honestidad Potter- dijo Daphne rodando los ojos.

-Lo siento Daphne, aunque tú eres diferente.

-¿Lo soy?- preguntó la rubia sonrojada y mirándolo a esos hermosos ojos.

-Sí, lo eres y serás una gran mamá- afirmó acercándose a la chica olvidándose de la presencia del pelirrojo.

-¡Hey! No se atrevan a hacer eso enfrente mío- interrumpió algo asqueado, esto provoco que los chicos se sonrojaran ¿cómo podían ser tan melosos?

-Sí, entonces necesitabas un consejo... Pues ella no es de las chicas cursis que le gustan las flores, que le regalen chocolates o una carta, creería que estando al pendiente de ella bastaría, ella necesita compañía y que alguien le de apoyo, puedes empezar por ahí- dijo la rubia.

-De verdad muchas gracias, ya sé que hacer- dijo el pelirrojo yéndose.

Los chicos siguieron su camino y llegaron a la enfermería donde el sanador los esperaba.

-Buenos días- dijeron ambos.

-Buenos días… ¿Señorita sería tan amable de sentarse en esta camilla para examinarla?- la rubia obedeció y se sentó en la camilla indicada para que luego de unos cuantos minutos el sanador finalizara.

-Su embarazo está muy bien, no tiene nada de qué preocuparse, pero ya sabe las recomendaciones, recuerde que sus hijos crecen depende del cuidado que usted les dé.

-Disculpe, creo que escuché mal, ¿usted dijo hijos?- preguntó el ojiverde.

-No me escucho mal joven, su novia espera dos bebes- respondió el sanador haciendo sonrojar a la rubia, le gustó escuchar eso de que era novia de Harry... Y claro que tendría dos bebés.

-¿Te sientes bien Harry?- preguntó la rubia al ver como la cara del chico era como un papel.

-Ah... No… sí, estoy bien- dijo distraídamente, seria padre de dos niños, eso es... Asombroso -¿Y podemos saber el sexo?- preguntó el chico ya recompuesto.

-Si claro, mire- dijo el sanador tendiéndole una poción, la rubia depositó nuevamente una gota de sangre a la poción recordando la primera vez que le habían dicho que estaba en embarazo, y ahora sabría que serían sus hijos, lentamente la poción se fue tornando violeta, los chicos se miraron sin entender su significado, causándole una pequeña risa al sanador al recordar la cara de todos aquellos padres primerizos que habían pasado por esa misma situación, y que ellos no habían sido la excepción.


Hola!

Espero que mi historia les sea de su agrado... He subido este capítulo por petición de patsmasen, ojalá te guste.