Estoy ahí para ti.

Los días habían pasado muy rápido, Harry cada día estaba más feliz al notar como poco a poco el vientre de la rubia crecía, ya podía notar el bultico donde sus hijos reposaban, ambos estaban animados por sus hijos y que las cosas entre ellos avanzaban, aún pensaban en los nombres que le darían a los pequeños.

Hermione cada vez estaba más animada al ver que de verdad Draco había cambiado, y que no se arrepentía de haberse declarado, ese rubio era su todo, no era de esos chicos que te escriben cartas, te regalan flores y a que te dicen constantemente lo mucho que te quieren, pero sabía que en el fondo de su corazón habían sentimientos fuertes hacia ella y se lo había confirmado el día que le regaló ese collar que desde ese día no se lo había quitado, cuidaría de ese corazón con toda su vida y lucharía por ganárselo definitivamente.

Draco había sacado sus conclusiones y ahora se daba cuenta que su madre tenía razón, aunque no se lo dijera quería a esa castaña, y la quería más que a su propia vida.

La apuesta llegaba a su fecha límite y eso tenía un poco turbado al rubio y al moreno, Draco sentía que no debía hacerle daño a su castaña, no se llevaría su virginidad con esa excusa, el día que lo hiciera sería porque ella se la entregaría y que luego no se arrepentiría, mientras que el moreno sentía que necesitaba más tiempo, y debía conseguirlo, ya que no sabía que excusa sacar para ver a esa pelirroja que desde aquel baile no había podido sacar ese dulce olor de su cabeza, cada vez se le hacía más difícil aguantarse las ganas de besar esos hermosos labios con sabor a gloria, algo se le ocurriría para vengarse de aquél golpe que le dio a su compañero de travesuras, por tantos días que habían pasado no olvidaba el dolor que esa chica le había causado esa vez y no dudaba en que pagaría cada lágrima que derramó por culpa de su salvajismo con un inocente, debía ganarse a la chica al precio que fuera, no veía el día en que la hija de Daphne naciera pues ella sería su excusa perfecta para ver a esa pelirroja malhumorada y salvaje.

Ron aún intentaba encontrar una forma de acercarse a la azabache, pues cada vez que le hablaba e intentaba llevar a cabo en consejo de Daphne todo salía mal, de verdad que Ginny tenía razón era un completo idiota, pero no se iba dar por vencido, hasta que vio una chica caminando tranquila por el pasillo, como le gustaba verla, era hermosa, la forma en la cual se pavoneaba y su largo cabello azabache iba con un vaivén en conjunto con sus caderas.

-¿Se te predio una igual Weasley?- dijo la chica dijo molesta.

¿Alguna vez esa chica estaba de buen humor?- pensaba el pelirrojo perdido en los verdes ojos de Pansy.

-¡HEY!- gritó Pansy chasqueando los dedos.

-¿Ah?..- dijo bastante distraído.

-Deja de mirarme de esa forma, pareciera que te hubieran dado Amortentia... Largo de mi camino- dijo Pansy.

-¿Me la diste?- preguntó sin dejar de ver sus ojos.

-¡Ni en tus sueños Weasley! ¡Aléjate de mí!- dijo empujando el musculoso pecho del pelirrojo, Ron tomo la suave mano de la azabache y la acercó a él.

-¿Qué demonios haces?- dijo Pansy intentando no gritar para no llamar la atención pero se notaba que de sus ojos salían chispas.

-Voy a estar para ti... Siempre- dicho esto el pelirrojo la besó, fue un beso muy dulce, Pansy se encontraba peleando contra el chico para que la soltara, alguien podía ver esa bochornosa escena, como se atrevía de hacerlo, pero poco a poco Ron profundizaba más y la chica no tuvo más fuerza de voluntad para rechazar ese beso, esos besos que sólo él sabía darle, esos labios que eran expertos en su boca y nuevamente Pansy Parkinson volvía a caer en las redes de Ron Weasley y ella no hacía nada para evitarlo.

La relación de Theo y Luna iba de maravilla, el azabache se sentía cada vez más enamorado de la chica de los nargles, Luna le había pedido a Theo que la acompañara a visitar a su padre, el chico había estado bastante nervioso, pues no sabía la reacción que podía tomar el señor Lovegood al enterarse que su inocente hija andaba con una serpiente hijo de Mortífagos, Luna le animaba diciéndole que el entenderá que era diferente y que ella sentía un profundo amor por él.

Flashback

Había llegado el día en cual partirían a la casa de Luna, Theo estaba bastante nervioso, sólo esperaba que su rubia tuviera razón y que su padre entendiera que él de verdad la amaba y que sería incapaz de causarle daño alguno.

-¿Qué te pasa Theo?... Estás más blanco que Draco- decía el moreno riendo.

-Mira como me rio Zabini- ironizó el rubio.

-¿Tan mal me veo?- preguntó Theo aún más nervioso.

-Mal es poco, te ves horrible- dijo Blaise.

-Gracias Zabini- dijo Theo irónico.

-Cuando quieras.

-Andas muy alegre, me pregunto a qué o a quién se debe- dijo Draco al moreno.

-No seas estúpido Malfoy- dijo Blaise.

-Bueno, ya me voy, nos vemos luego- decía Theo saliendo de la sala común de Slytherin en busca de su novia. Theo y Luna llegaron a casa de la rubia, a simple vista era bastante agradable aunque algo extraña, les abrió la puerta un señor alto, rubio de edad media, era el papá de su adorada.

-Mi lunita... Que agradable sorpresa, mi niña- dijo el señor Lovegood abrazando a su hija, luego observó que traía compañía -Pasen por favor, llegan justo para el té.

-Gracias papi/Señor Lovegood- dijeron Luna y Theo respectivamente.

-Veo que has traído compañía Lunita, ¿es amigo tuyo?

-Theo Nott, un placer Señor Lovegood- dijo el azabache tendiéndole la mano.

-Xenophilus Lovegood- dijo el padre de la rubia estrechando la mano del joven con precaución, pues sabía quiénes eran la familia Nott.

-Es mi novio papi- dijo Luna con brillo en sus ojos, Theo no pudo ocultar el ancha sonrisa que se le formaba cada vez que su rubia pronunciaba 'novio', pues él era ese gran afortunado, el azabache pudo notar la mirada de angustia que le dedicaba a su hija, y antes de que se opusiera habló.

-Señor Lovegood, sé que mi familia ha manchado mi imagen pero quiero que sepa que yo nunca estuve ni estaré de acuerdo con lo que hicieron, yo no tuve nada que ver con ese asunto, y quiero decirle que sería incapaz de hacerle daño a alguien tan dulce y puro como es Luna, yo la quiero más de lo que usted se puede imaginar y se me hace un honor tener a la chica más hermosa y buena a mi lado- el señor Lovegood miró al muchacho con suma atención y se dio cuenta que sus ojos brillaban, era el brillo que reflejaba con Pandora cuando era joven, se veía que el chico era sincero y que de verdad apreciaba a su Luna, posó su mirada en su hija y se dio cuenta del mismo brillo que poseía el chico entonces tomo la decisión de no interferir en sus sentimientos, su Lunita había crecido.

-No te preocupes muchacho, se ve que se quieren, tienen el mismo brillo que teníamos la madre de mi Luna y yo cuando teníamos su edad, cuídala mucho, es la única y más preciada joya que me queda.

-Sé que lo es Señor Lovegood y no se preocupe la cuidaré con mi vida si es necesario- dicho esto el papá de Luna sonrió y se fue a servir el té.

-Te amo mi Luna- dijo el muchacho a su rubia.

-Te amo más Theo- dijo la ojiazul robándole un beso a su novio haciendo que el muchacho se sonrojara y volteara a ver asustado a el señor Lovegood que al parecer no se había dado cuenta de nada, pues estaba ensimismado recordando el día que su Pandora llegó a su vida.

-Que su cuerpo descanse en paz- susurró el señor Lovegood pensando con nostalgia a su mujer, sirviendo el té en la tetera.

Fin flashback

Astoria se encontraba en el lago, le encantaba ir a ese lugar, ese había sido el sitio en el cuál había dado su primer beso con el castaño, aún no podía soportar la idea de que el chico pasara esa tristeza y todo por culpa de esa desquiciada, cada día se preguntaba ¿por qué sufren las personas buenas? No lo sabía, pero deseaba con todo su corazón que no fuera así, le agradecía profundamente al chico el hecho se haberla apoyado, pues desde aquel día el chico se mostraba más cariñoso y de vez en cuando le robaban esos dulces besos que le encantaban, recordó esa cita en la cual me había confiado ese gran secreto, estaba orgullosa del chico que era y sabía que sus padres también lo estarían.

Flashback

Astoria fue al sitio acordado para pasar la tarde con su gran amor, así que se dirigió al lago encontrándose con un castaño bastante aturdido.

-Nev... ¿Estás bien?- preguntó la morena acercándose lentamente.

-Tori... La verdad no- dijo el muchacho.

-¿Qué tienes?- preguntó con dulzura.

-Tori, mi abuela me acaba de enviar una carta... Es acerca de mis padres- dijo el chico con tristeza -Hace 17 años Bellatrix Lestrange usó el maleficio Cruciatus para sacarle información...- el chico se interrumpió, pues su voz se estaba quebrando cada vez más, Tori tomo su mano y le dio un apretón transmitiéndole apoyo -... Sobre la orden pero ellos se negaron, los torturo hasta la locura, ellos se encuentran en San Mungo, por eso me crió mi abuela.

-Yo... Lo siento mucho Nev- dijo la morena bastante triste.

-Yo también, mi abuela me pide que vaya a visitarlos, hace rato que no voy, pues cada vez que los visito es un gran sufrimiento para mí, estoy orgulloso de ser su hijo, yo sólo espero que ellos lo estén de mí.

-Ellos están más que orgullosos de tener un hijo tan valiente, bueno, inteligente y guapo- dijo sonrojándose.

-Gracias... Me gustaría que me acompañaras... Yo te necesito a mi lado Astoria...

-Estaré a tú lado donde quiera que vaya, estaré contigo ahí para apoyarte como tú lo hiciste conmigo Nev, no te preocupes, iremos juntos- dijo dulcemente y regalándole una sonrisa, el chico sonrió de vuelta, seguido de fundirse en un gran beso.

Fin flashback

La pelirroja andaba buscando a Hermione parecía que se la había tragado el calamar gigante, pues no aparecía por ninguna parte del colegio.

-Biblioteca, lago, jardín, invernadero, torre de premios, comedor...- susurraba recordando todos los sitios buscados hasta que una mano se posó en su boca haciéndola callar, Ginny estaba bastante asustada pues no sabía quién era, el sujeto le tapó los ojos y sintió que la llevaba a un salón, una vez llegado susurro con malicia en su oído.

-Si gritas te irá muy mal- la chica podía reconocer la voz y su cara enrojeció de ira, el individuo retiró su mano de sus ojos y pudo notar que se encontraba en el baño de los prefectos del quinto piso...