Es tiempo de que lo sepas...

Unos fuertes rayos luminosos despertaban a una rubia bastante cansada, preocupada y con una gran resaca, pues había cierto tema que rondaba en su cabeza a diario y con el paso del tiempo se daba cuenta como el problema se agrandaba cada vez más, no podía ocultar más ese secreto, Harry debía de saber lo que estaba sucediendo con ellos, debía contarle todo este asunto que la enloquecía cada día más, él era el padre de sus hijos y merecía enterarse de todos los recientes acontecimientos. Una vez lista Daphne salió decidida a buscar al azabache a la torre de Gryffindor.

Mientras en la sala de premios anuales...

Un rubio palatinado pensaba en las mil formas de pedirle perdón a Hermione, se había dado cuenta que esa chica era esencial en su vida, era como el aire que respiraba a diario, la amaba tal cual era, su revoltoso cabello castaño, sus ojos miel, su piel, sus labios, su terquedad y su manía de querer saber siempre todo... Draco sabía que obtener su perdón no era tarea fácil pero haría que escuchara todo lo que tenía que decir, estaba dispuesto a lanzarle un Petrificus Totallus si veía que era completamente necesario. Draco bajó a la sala pequeña salita que tenía la torre a esperar que la castaña despertara aunque sabía que era un poco temprano para eso, tomó un libro que había en la mesa y se dispuso leer; pasado unos cuantos minutos, visualizó como una melena castaña se asomaba por las escaleras .

-Hermione...

-Buen día Malfoy- dijo con frialdad, aunque por dentro no aguantaba más las ganas de besarlo.

-Tenemos que hablar...- dijo antes de que llegara a la puerta.

-No tengo nada de qué hablar con usted, con permiso Malfoy- dijo tratando de pasar pero el rubio se lo impedía -Maldito Malfoy, maldito aroma embriagante, maldito mujeriego, maldito amor- pensó mientras que el rubio se acercaba a ella con una sonrisa ladeada.

-Deja de sonreír de esa forma- dijo la castaña molesta, odiaba esa sonrisa por las consecuencias que traía en ella.

-Te gusta mi sonrisa Herms- dijo Draco ampliando su sonrisa pero con un toque de malicia, había entrado a la mente de la castaña sin que se diera cuenta.

-No uses Legeremancia en mí, Malfoy- dijo sin evitar sonrojarse, luego tomo compostura y siguió con su camino.

-No te irás hasta que me escuches Granger.

-No tengo por qué escuchar más de tus mentiras, permiso - dijo sintiendo como todo se le iba al piso al recordar la apuesta que había hecho.

-Sólo escúchame- dijo enfocando sus penetrantes ojos grises en los de ella mientras acariciaba su mejilla.

-No... me toques- susurró sin fuerza de convicción para alejarse de él.

-Hermione, debes saber muchas cosas, pero lo más importante ahora es que me perdones.

-¿Y como por qué haría eso? ¿Quieres ganar la apuesta para no sentirte un perdedor?- dijo con molestia.

-Hermione, no quiero nada de eso, sólo quiero tú perdón, estuvo muy mal lo que hicimos pero nada de esto estaba planeado...

-Claro que no lo estaba, tenías que ganar pero fallaste...

-Te quieres callar y dejarme hablar, no vas a salir se aquí hasta que me escuches, ya te lo había dicho Granger- dijo molesto por las interrupciones.

-Bien.

-Nada de esto estaba planeado, no tenía planeado sentir cosas por ti, al principio sólo era un pasa tiempo, sí, pero luego entendí que te quería sólo para mí, que ya no me interesaba la apuesta, era algo más que eso...- El rubio suspiró y limpio algunas lágrimas que la castaña soltaba -La noche que te regalé ese collar, fue el día en el cual entendí el amor que siento por ti, aquellas palabras fueron sinceras Hermione, tienes colgado en tu pecho mi corazón- Era la primera vez que el rubio expresaba sus sentimientos de una forma tan sencilla, se había dado cuenta que sólo sucedía con ella, no había otra persona en la cual le hiciera soltar con facilidad lo que su corazón sentía, ni con su madre era muy expresivo pero de vez en cuando le decía cuando la amaba -Bien, pues eso era lo que te tenía que decir, si no vas a decir nada puedes irte- dijo enojado al ver como la castaña no emitía palabra.

-Eres un idiota, ¿lo sabías?- dijo observando como el rubio fruncía el ceño asintiendo -Eres el idiota que más amo- finalizó para lanzarse a sus labios.

-También te amo mi castaña- dijo el rubio entre besos.

-Draco...- dijo separándolo un poco -Prométeme que no habrán más mentiras ni secretos- esto hizo que el rubio se tensara sin que pasara desapercibido por la chica -¿Qué sucede?

-Hay algo que no te he contado, pero prometo contarte en otro momento- dijo mientras ella asentía.

Daphne recordó que no sabía la contraseña para entrar por el retrato así que esperó hasta que el azabache u otro estudiante saliera, para su suerte un pelirrojo salía con cara de momia, rió un poco y le recordó a su amiga Pansy cada vez que trasnochaba... Pansy- pensó recordando que le debía una conversación con el chico.

-Buenos días Ron.

-Hola Daphne... ¿Buscas a Harry?

-¿Lo puedes llamar?

-Si quieres pasa, aún sigue dormido, pero yo tengo mucha hambre como para esperarlo.

-Bueno, gracias- dijo entrando a la sala común de los leones, era la primera vez que entraba, era bastante acogedora y bella pero prefería la suya, subió hasta los dormitorios entrando a la habitación donde mostraba una placa con los nombres de los chicos que dormían ahí, la rubia abrió la puerta encontrando un gran desastre, ¿Cómo pueden vivir así?- se preguntó mientras se dirigía a la cama de su novio, al parecer era el único que estaba ahí, así que se sentó junto a él y empezó a llamarlo acariciándole su revoltoso cabello azabache, poco a poco el chico fue despertando con una sonrisa en sus labios.

-Quiero que me despierten así todos los días- dijo abrazando a la rubia que soltaba una risilla -Cómo amanecieron las princesas y mi campeón por supuesto- dijo mientras besaba a las rubia.

-Muy bien y ¿tú?

-De maravilla, no todos los días te despiertan tres hermosuras- dijo Harry mientras besaba el vientre de su novia -Dejen que papá tome una ducha para volver con ustedes- finalizó metiéndose al baño, la rubia soltó un suspiro y viendo aquel desastre, decidió arreglar un poco y despejar un poco los nervios que tenía al no saber que reacción pueda tomar con la situación.

-¿Qué haces?- pregunto Harry saliendo de la ducha ya bañado y vestido.

-Arreglo un poco, ¿cómo pueden vivir así?

-Somos chicos Daph.

-Sí bueno pero... Olvídalo, Harry debemos hablar de algo muy importante.

-Bueno- dijo un poco preocupado por el tono serio de la rubia -Pero primero desayunaremos y luego hablaremos, está bien?

-Sí, vamos.

Juntos se dirigieron al gran salón donde disfrutaron de un agradable desayuno, la rubia vio que aún tenían tiempo para hablar antes de clase, así que sin más espera salieron rumbo a un pasillo alejado de la multitud de estudiantes que entraban al comedor.

-Harry hay algo que debo decirte y es muy importante... Hace unas semanas recibimos una carta, la cual decía que querían que nos hiciéramos partícipes de los Mortífagos, tenemos un mes para unirnos antes de que nos busquen...

-¡¿Qué quieren qué?!- gritó Harry alarmado.

-Mira Harry, nadie quería que te lo dijera pero para mí es importante que lo sepas, no quiero que nada les pase a mis hijos o a ti.

-¡¿Y para qué demonios quieren eso?!

-Creen tener la forma de hacer regresar al señor oscuro, nadie sabe cómo y nadie quiere ayudar a hacerlo Harry, Draco tiene un plan y todos esperamos a que sea la solución.

-¡Es una locura! Si Voldemort vuelve nos matará a todos...Deben pedir ayuda a los Aurores, no podrán tocarlos- dijo Harry posando su mano en el vientre, para luego añadir -Daphne esto es muy delicado, ellos serán capaces de todo, te lo puedo asegurar.

-Harry cálmate, tenemos que esperar.

-¡No me puedo calmar Daphne! Están corriendo un peligro inmenso y yo... Yo me muero si algo les llega a pasar- dijo exaltado, preocupado y con gran frustración al no saber qué hacer para impedirlo.

-No digas eso Harry, estaremos bien, pero debemos esperar a que Draco ponga en función su plan, por favor tómatelo con calma, todos tratamos este asunto con total discreción- la rubia al ver que Harry no mencionaba palabra alguna continuó -Todos se enteraran a su debido momento, hasta ahora que yo sepa sólo lo sabes tú... Por favor Harry no vayas a hacer una locura, hazlo por tus hijos… Por mi- en ese momento el azabache abrazó con protección a su novia dándole un beso en sus labios.

-No podrán tocarlos, de eso estoy completamente seguro.

-Funcionará Harry... Debemos ir a clase, nos vemos ahora- dijo besando al azabache para dirigirse a DCAO, que para suerte tendría que compartirla con su novio.

-Jóvenes, tengan la amabilidad de buscar a su pareja de trabajo para dirigirnos al bosque prohibido, hoy haremos algo distinto- dijo el profesor Johnson con una sonrisa -Señorita Greengrass tengo entendido su estado y por cuestiones de seguridad le pido que se quede en el salón, el señor Potter puede trabajar con el señor Nott, ya que su pareja se ha retirado del colegio, vamos- finalizó el profesor saliendo del salón, una vez llegado al bosque prohibido el profesor dio las órdenes de quedarse con su pareja, iban a investigar que todo estuviera en orden, ya que el ministro de magia lo había considerado necesario. Algunas parejas les iba bastante bien, como era el caso de Astoria y Neville, nadie sabía aún de su relación pero se mostraban tan cariñosos que una castaña lo había empezado a notar y se alegraba por ellos.

-Hacen bonita pareja, no crees Draco?

-No- dijo de forma tajante.

-No seas así Draco, debes estar feliz porque Tori es feliz.

-Sólo sé que si llega a hacer llorar a mi hermanita lo mato.

-No seas tan celoso y protector, creo que ella sabe defenderse y además Neville es buena persona.

-Si tú lo dices, te creo- dijo tomando la mano de la castaña haciendo que esta se sonrojara.

-Y... ¿Cómo estás Pansy?- pregunto el pelirrojo tratando de llevar una conversión con la azabache.

-Te quieres concentrar en tú trabajo, no estamos de excursión Weasley- dijo fríamente, aunque sabía que no se merecía ese trato, el chico era muy dulce y ella sólo lo trataba mal, pero es que la verdad de todo esta situación era que no quería confundirse más de lo que su mente batallaba a diario.

-Pelirroja que alegría verte de nuevo- dijo Blaise.

-Vete al demonio Zabini- dijo la pelirroja con malhumor, todo estaba perfecto hasta que le da por ponernos en parejas, maldita la hora que lo nombraron.

-Me voy pero contigo pelirroja- dijo sonriendo de medio lado.

-No seas tan cínico de hablarle como si nada, eres un imbécil, ¿acaso no te quedo claro lo que te dije el otro día? Si es así te lo puedo refrescar- dijo roja de rabia, pero Blaise la tomo del brazo y la llevo a un sitio un poco alejado de los demás -¡¿Pero qué demonios haces?! -gritó aún más enojada.

-Aquí no nos escucharán pelirroja.

-Vete al infierno y a segura te dé NUNCA volver, hazme ese favor y háztelo a ti mismo.

-Ya te dije que me voy contigo, ¿eres sorda?

-Eres un maldito imbécil, te crees lo mejor pero no eres nadie.

-Sólo soy ese nadie al cual lo tienes loco, dime qué demonios me hiciste Ginevra Weasley.