Celos

-¿Esa era la voz de Tori?- preguntó una castaña bajando las escaleras.

-Sí, pero ya se ha ido- respondió el rubio observando la bata que traía puesta.

Es condenadamente sexy- pensó mientras recorría cada milímetro aguándose las ganas de tocar aquella textura tan sedosa.

-¡Hey!- dijo chasqueando los dedos en frente de él -Estoy aquí, disimula un poco rubio artificial- fingió molestarse, la verdad era que le encantaba que posara su penetrante mirada en ella.

-Lo que me pides es imposible... Y soy natural- dijo acercándose a ella.

-Para mí sigues siendo el mismo arrogante y engreído hurón oxigenado.

-Pero es ese arrogante y engreído que quieres- dijo con suficiencia acorralándola.

-¿Quién te dijo esa mentira?- preguntó fingiendo asombro.

-No es necesario que me lo digan, sólo tenerte así... puedo sentir lo nerviosa que estás- dijo depositando besos en su cara.

¡¿Habrá algo que no sepa este hurón?!

-Draco... Basta- gimoteo la castaña cuando sintió unos fríos pero dulces besos bajar por su cuello.

-Es tú culpa Herms... Te ves tan sexy- dijo buscando sus labios, los chicos se fundieron en un beso lleno de deseo.

-Draco... En serio, para- volvió a pedir sin fuerza de convicción, pues el rubio la desarmaba completamente.

-Herms que voy a hacer contigo y con mini Draco- dijo apoyando su cabeza en el hombro de la chica absorbiendo su deliciosa fragancia.

-Darte una ducha fría, seguro te lo agradecerá- dijo la ojimiel riendo.

-Eres mala- dijo haciendo un puchero que a Hermione le pareció lo más tierno -Herms... Eres virgen, ¿cierto?- preguntó haciendo que la castaña se sonrojara.

-Sí- respondió encendiéndose más.

-Menos mal.

-¡Draco!- regañó.

-Hermione desde cuarto año vengo odiando el hecho de que ese Krum se haya aprovechado de ti.

-Con Viktor sólo fue una amistad.

-¿Y todavía hablas con él?

-No muy seguido pero sí.

-No quiero que lo hagas más- exigió.

-¿Acaso estás celoso?- preguntó con una sonrisa

-Claro que no- dijo entre molesto y exaltado

-Y entonces, ¿por qué no quieres que me escriba con Viktor?- preguntó con una mirada inquisidora.

-Porque se ve que tiene segundas intenciones.

-¿Segundas intenciones? Eso es ridículo- rió.

-No lo es.

-Draco estás celoso.

-No... Bueno sólo un poco.

-¿Sólo?- dijo riendo.

-Hermione eres mía y no quiero que un estúpido búlgaro me quite tú atención.

-Te quiero hurón engreído- dijo la castaña antes de los labios del rubio tocaran los suyos transmitiendo posesión, lujuria y dulzura.

-También te queremos mi castaña- dijo entre besos mientras posaba una mano en la parte baja de su espalda.

-Ahora el baño frío jovencitos- dijo mordiéndose el labio inferior.

-Si sigues provocándome no lograré hacerlo.

-Entonces procúrate de darte dos.

-¿Dos sesiones?- preguntó con una sonrisa ladeada.

-¡Draco! ¡Dos baños fríos!- reprendió mientras que Draco se carcajeaba.

Un azabache buscaba a su novia, no se habían visto desde el día de la conversación, estaba bastante preocupado y triste al pensar que su rubia se arrepintiera de estar con él y quisiera romper. Theo se dirigió a la torre de Ravenclaw con la esperanza de encontrarla ahí.

-Disculpa, podrías llamar a Luna, por favor- dijo con gentileza a una chica que salía.

-¿A la lunática?- dijo riendo.

-Te agradecería si no la llamaras así- respondió con molestia.

-Quien diría que un muñeco como tú buscara a la lunática, si es por tarea, yo te podría ayudar en lo que necesites- dijo la rubia guiñándole un ojo.

-Gracias, pero Luna es mi novia, ¿la puedes llamar?- dijo molestándose más

No seguiría aquí si no necesitara con urgencia hablar con ella- pensó.

-Por cierto muñeco, soy Marietta Edgecombe- dijo la rubia tendiéndole la mano.

-Te agradecería que no me dijeras así.

-Pero si eres un bombón, por ti hasta olvidaría que eres una serpiente, aunque me gusta lo prohibido... Sabes, aún recuerdo a tu amiguito moreno ¿Zabini?, es bueno -dijo pícaramente.

-Mira, no quiero ser grosero contigo, pero no me interesas ni tú, ni lo que hiciste con Zabini, si puedes llamar a Luna te lo agradecería, si no pues ya te puedes ir a donde ibas... Este "muñeco" como dices ya tiene dueña y la ama.

-¿Theo?- dijo una rubia saliendo por el retrato.

-Hola preciosa- respondió haciendo que la Marietta rodeara los ojos.

-Cuida de este muñeco lunática, que puede que alguien te lo pueda robar... Nos vemos luego bombón- dijo satisfecha antes de irse.

-No le hagas caso Luna- dijo tomando suavemente su mentón.

-No me gusta tú nueva amiga Theodore- dijo sin reflejar sentido alguno, Theo sabía que cuando la rubia mostraba indiferencia era que estaba MUY molesta y eso le asustaba más que un grito.

-Luna... Yo te amo sólo a ti, tú eres la dueña de mi corazón y nunca te separarás de mí, si algún día tú quisieras separarte se mí la tendrás difícil porque te recordaré a diario lo mucho que te amo y trataré de reconquistarte nuevamente provocando que muchos nargles y torposolos vengan a mí para llamar tú atención, te amo Luna.

-También te amo Theo- dijo la rubia antes de besarlo.

-¿Quieres venir a dar un pequeño paseo?- preguntó el azabache.

-¿Vamos a los jardines?

-Luna pero está nevando- respondió el azabache, pero al ver el hermoso puchero de su novia, suspiró -Si es donde quieres, es donde vamos- respondió antes de dirigirse al frío y nevado jardín.

-Esta me la debías por hablar con Marietta- dijo la rubia riendo al ver como su bola de nieve le había caído en la mejilla de su novio... Que buena puntería tenía.

-¿Ah sí?- dijo Theo riendo mientras hacia una bola de nieve y se la lanzaba cayéndole en una de sus delicadas piernas, así habían comenzado una guerra de bolas nieve a pesar del terrible frío que hacía afuera. Theo disfrutaba cada segundo al lado de su rubia, amaba cada charla, cada sonrisa, cada locura y cada risa de su ángel, como solía decirle, después de una larga guerra cayeron entre risas al piso cubierto de blanca nieve.

-Señora Nott usted se imagina estar así con una pequeña que se parezca a ti- dijo Theo mirando esos hermosos ojos azules.

-Me gustaría tener gemelos, que se parezcan a ti- respondió Luna con su típica voz soñadora.

-Entonces que te parece dos niños que se parezcan a su guapo padre y una niña que se parezca a su hermosa madre.

-Me gusta- respondió mirando al cielo.

-Eres lo más lindo y puro de mi vida Luna, quiero pasar el resto de mi vida contigo... Te amo preciosa.

-También te amo Theo, nos casaremos y tendremos unos hermosos hijos.

Una chica iba caminando por el castillo sin rumbo alguno, sólo quería distraerse de todos los recuerdos que le llegaban constantemente, cada día que pasaba se sentía más atraída por aquel estúpido chico, de pronto sintió el frío piso y un leve dolor en sus rodillas entendiendo que había chocado con alguien y que yacía en el suelo.

-Lo siento tanto, no fue intencional, iba distraído- dijo un chico levantándose.

-No te preocupes, los dos estábamos distraídos- respondió mientras se ponía de pie volteado a ver a la persona con la cual había chocado -¿Michael?- preguntó sin estar segura de que era él.

-Ginny... Pero que agradable sorpresa, lo siento por el choque.

-Pues yo no- dijo secamente antes de seguir su camino.

-Sé que las cosas entre nosotros no terminaron bien pero me gustaría volver hablar contigo, podríamos tener una cita.

-¿Ya te dejo la zorra de Chang? No me sorprende que lo haga.

-Ginny sólo es una amiga, siempre mal interpretaste todo.

-Mira Michael, ya no me interesa escuchar nada que provenga de ti.

-Sigues igual de hermosa- dijo acercándose a la pelirroja.

-Me alegro mucho- dijo irónica y molesta queriendo retomar su camino, pero el chico la tomó fuertemente de su muñeca acercándola hacía él.

-Quisiera arreglar las cosas contigo.

-Yo no- lo cortó.

-Aun no entiendo cómo pudiste ser novia de Thomas.

-Y yo no entiendo como pude ser tú novia- dijo molesta mientras que el chico soltaba una risa.

-Porque nos amábamos Ginny, y todavía te amo.

-Pues yo no, no entiendo por qué diablos no me dejas ir, mejor te largas y buscas a tú zorra para que cumpla con tus expectativas.

-Tú cumples con mis expectativas- dijo lanzándose a su boca pero pronto sintió un sabor a metal esparcirse en su boca provocado por un gran mordisco de la pelirroja.

-¡Aléjate de mí!- dijo molesta dándole una gran cachetada dejando su mano en la pálida, ahora roja mejilla.

-No me vuelvas a pegar- dijo apretándola más contra él -Sabes que ahora hablan mucho de ti, dicen que andas con ese asqueroso Mortífago, ¿te volviste su zorra? Críticas a Cho pero te acuestas con esa serpiente, ¿no te hace igual de perra?- dijo muy cerca de su boca, Ginny sintió como un gran odio crecía por todo su ser, se soltó de su agarre dándole un buen rodillazo en su entrepierna.

-¡¿QUE CLASE DE MUJER CREES QUE SOY?! ¡NO ME VUELVAS A COMPARAR CON ESA ZORRA, LO QUE HAGA CON MI VIDA ES MI ASUNTO!- gritó furiosa mientras que el chico se retorcía del dolor, la pelirroja retomó su camino pero sintió como el chico volvió a tomarla con más fuerza aprisionándola contra la pared.

-Te dije que no me volvieras a pegar Ginevra- dijo entre dientes impidiendo su forcejeo por soltarse -Eres tan provocante, ahora ya entiendo al Mortífago su atracción hacia ti.

-ERES UN MALDITO ASQUEROSO- gritó forcejeando con más fuerza pero en vano, el chico la lastimaba por la cantidad de fuerza.

-Suéltala Corner- dijo un chico bastante molesto mientras se acercaba, pues había escuchado unos gritos bastante conocidos para él

-Pero mira... Llegó tu salvador- dijo muy cerca de su boca aún con un poco de ese sabor a metal -Estamos ocupados, tu zorra tiene otro- dijo con sorna.

El moreno le agarro de su túnica y le soltó un gran puño en su mandíbula sintiendo como su sangre hervía.

-No la vuelves a tocar en lo que resta de tu vida, porque si lo haces juro que te busco y te hago picadillo maldito infeliz- dijo Blaise agarrándolo del cuello.

-No te tengo miedo, Mortífago- dijo sonriendo, esto hizo que el moreno se saliera de sí y le diera un gran derechazo en su ojo.

-Blaise no gastes tú tiempo, déjalo, no importa- dijo la pelirroja.

-Mira como tú perra me defiende- soltó Corner ganándose otro puñetazo del moreno haciéndole sangrar su nariz.

-No vale la pena- insistió Ginny.

-Teme por tú vida si me llegara a enterar que te metiste con ella nuevamente Corner, quedas advertido- finalizó antes de soltarlo, el moreno se encaminó donde se encontraba la pelirroja, pero se voltio al escuchar la voz de Ginny.

-Desmaius- gritó Ginny al ver como lo apuntaba con su varita.

-¿Estás bien?- preguntó el moreno acercándose a la pelirroja.

-Sí, gracias.

-Gracias a ti por eso- dijo señalando el cuerpo desmayado de Michael.

-Quería hechizarte.. Debemos llevarlo a la enfermería antes de que se arme un problema- dijo Ginny, el chico solo asintió.

-¿Segura que estás bien? No quiero saber que te ha hecho daño ese imbécil- dijo acercándose a ella.

-Sí, estoy bien, sólo creo que me quedará un moretón en mi muñeca- dijo levantando su mano derecha.

-Juro que no volverá a tocarte ni a besarte pelirroja, esos labios son de mi propiedad- dijo delineando suavemente sus labios - Así que no vendrá cualquier imbécil a profanar y a dañar lo que es mío- finalizó besándola.

-¡¿Y a ti quien te dijo que soy de tu propiedad?! Te recuerdo morenito que no tengo dueño- respondió Ginny.

-Por ahora... Muy pronto lo tendrás pelirroja- dijo depositando un dulce beso en sus labios -Ven, vamos a que te curen, un ungüento bastará... Levicorpus- finalizó el moreno apuntando al cuerpo desmayado de Corner mientras que con su mano libre entrelazaba con suavidad la mano de la pelirroja, al principió creyó que la chica gritaría o lo insultaría pero como no fue así sonrió con triunfo.