La chica nueva

Los chicos sentían como los meses volaban, pues pronto comenzaría el mes de Mayo y aún no recibían noticias de ningún bando. El Ministro les había dado la orden a su grupo de Aurores de permanecer en alerta continua desde que fueron a investigar la Mansión Malfoy en vacaciones, mientras que de los Mortifagos no sabían algo nuevo. En aquellos meses los chicos permanecía en estrés y angustia continua, aunque su humor variaba en ciertas situaciones; cada pareja habían tenido sus momentos, cada relación iba de maravilla a pesar de las adversidades las cuales se encontraban, también habían acordado que en tiempo libre realizarían unas pequeñas reuniones en la torre de premios anuales para lograr bajar su nivel estrés con algo agradable y divertido.

Daphne había recibido unas estrictas recomendaciones de su Medimago, pues su embarazo podría ser de alto riesgo si continuaba con sus angustias, mientras que Harry intentaba de llevar las cosas con calma y apoyar cada día más todas las decisiones que tomara su novia; ahora cumpliría su sexto mes de embarazo y los dos pequeños llenaban el ambiente de felicidad y nuevas esperanzas para todos.

-Daph, Harry ¿Ya les dieron fecha de parto?- preguntó Hermione.

-Sí, el Medimago nos dijo que a principios de Julio- contestó la rubia con una sonrisa.

-Debes de cuidarte, Daph- dijo Pansy.

-Ya quiero conocer a mis sobrinos- dijo Tori emocionada.

-Muy pronto los conoceremos- dijo Harry acariciando el abultado vientre.

-¿Has recibido noticias, Draco?- preguntó la rubia.

-Draco...- dijo la castaña golpeando su brazo suavemente al ver que no contestaba.

-¿Ah?.. ¿Me hablaban?- preguntó distraídamente llevando unas miradas de extrañeza por parte de sus amigos, pues esta conducta no era propia del rubio.

-¿Sucede algo?- preguntó Theo.

-No- respondió tajante.

-Entonces...- dijo Pansy.

-Lo siento, me retiro- dijo el rubio subiendo las gradas para llegar a su habitación.

-Es extraño que este así- comentó Blaise mientras acercaba a la pelirroja más a su cuerpo.

-Cuidado con lo que haces Zabini- dijo Ron al notar ese acto.

-¡Cállate!- gritó Ginny molesta haciendo que su hermano amenazara con su mirada al moreno y le diera a su hermana una carita de perro regañado, expresión la cual a Pansy le había parecido bastante tierna.

Draco sentía como una gran frustración recorría todo su cuerpo al recordar el cambio del sacrificio mencionado por su padre, aquel cambio que había preferido ocultarles, aunque no quisiera entregar su vida tendría que hacerlo, nunca dejaría que sacrificaran un ser tan puro para un acto tan perverso. Pronto sintió que la marca tenebrosa empezaba a quemarle, era aquel dolor que no cesaba desde que habían abierto la tercera puerta, no entendía el por qué pero ya era costumbre, al levantar la vista se encontró con aquel cofre que hasta ahora no habían podido descubrir cuál era la clave para abrirlo, lo tomó inspeccionándolo nuevamente y sintió como su marca quemaba aún más volviéndose insoportable.

-¿Pero qué demonios...?- dijo al ver una extraña luz salir del cofre, Draco tomó el cofre con su mano izquierda haciendo que rápidamente abriera la pequeña puerta sin cerradura -¡Blaise, Theo!- gritó mientras se disponía a salir de su torre rumbo al Gran Comedor donde pensaba que estaría sus amigos, pues había olvidado que la cena pronto daría comienzo.


-Buenas noches a todos, antes de comenzar el gran banquete debo anunciar que esta noche tendremos con nosotros a un estudiante nuevo, viene de traslado y cursará lo que queda del séptimo año, pronto pasará para su respectiva selección- dijo la directora.

-¿A quién se le ocurre entrar ahora?- dijo Pansy.

-Miren es Draco- dijo Astoria al ver a su amigo entrar.

-Tengo algo importante que anunciarles- dijo el rubio al llegar a su mesa -¿Por qué no ha empezado el banquete?- preguntó.

-McGonagall dijo que había un estudiante nuevo- dijo Daphne.

-¿Qué sucede, Draco?- preguntó el moreno.

-Ya lo abrí- susurró.

-¿Ya abriste qué?- preguntó Theo sin entender.

-El cofre- volvió a susurrar llevándose miradas sorpresivas de sus amigos - En cuanto termine esto les contaré- finalizó cuando visualizó en la entrada del gran salón una chica de cabellos dorados con unos profundos ojos azules que seguía a la profesora McGonagall con sus elegantes y refinados pasos dejando a más de un chico babeando y unas novias celosas. La chica se sentó en la pequeña silla de madera mientras que la directora le ponía un viejo y arrugado sombrero en su cabeza.

-¡Slytherin!- gritó el sombrero seleccionar después de meditarlo por unos cuantos minutos.

-Disfruten el banquete- dijo McGonagall mientras que la chica con una gran sonrisa se dirigió a la mesa de las serpientes sentándose al lado de una morena.

-Hola, mi nombre es Astoria Greengrass- se presentó la morena con cordialidad.

-Hola, mi nombre es April Stevens- dijo la rubia apretando la mano de Astoria.

-Un placer... Te presento a mi hermana Daphne y mis amigos Pansy, Theo, Draco y Blaise- dijo Tori señalando a cada nombrado.

-¿De dónde vienes?- preguntó Daphne.

-De Francia, bueno en realidad soy estadounidense pero mi madre es francesa.

-Y ¿por qué los trasladaron?- preguntó Theo con curiosidad.

-Le ofrecieron a mi madre un cargo más alto en el Ministerio.

-Genial... Bienvenida a la mejor casa de Hogwarts, linda- dijo el moreno con una sonrisa ladeada mientras que se ganaba una mirada asesina por parte de cierta pelirroja que observaba con mucha atención cualquier movimiento que hacía.

-Señor Malfoy, tengo que hablar con usted y con la señorita Granger un momento si no le importa- dijo la directora llevándose un asentimiento por parte del chico Mientras que la castaña llegaba.

-La señorita Stevens no tiene asignada una habitación en Slytherin, así que si no les molesta podría quedarse en la torre de Premios Anuales mientras que arreglo esta situación- anunció la directora.

-Por mí no hay ningún problema- dijo Draco.

-¿Y usted señorita Granger?

-Sí, supongo que tampoco- respondió la castaña ocultando su molestia.

-Estupendo, si no le importa señor Malfoy en cuanto termine la cena podría indicarle el sitio y la contraseña- dijo llevándose un asentimiento por parte del mencionado mientras que Hermione rodaba los ojos -Gracias por su comprensión- finalizó la directora antes de anunciarle a su nueva estudiante donde pasaría la noche.

-Herms, necesito decirles algo muy importante, ¿crees que puedan ir a la sala de menesteres en cuanto acabe la cena?- dijo el rubio.

-Nos vemos ahí, Malfoy- respondió dirigiéndose a su mesa.

-¿Por qué me habrá llamado por mi apellido? No he hecho nada- pensó.

-Veo que estás en embarazo, que lindo, ¿cuántos meses tienes?- dijo April con una sonrisa que a Daphne le pareció bastante forzada.

-Sí, gracias… Tengo 6- respondió la rubia dándole la misma sonrisa falsa.

-¿Y el padre está contigo o te dejó?

-Es mi novio y me apoya en todo.

-Ya veo- dijo April volviendo a su gran plato de ensalada.

-Espérenme en el séptimo piso mientras llevo a Stevens a la torre- anunció Draco.

-Puedes llamarme April, rubito- dijo con tono coqueto.

-Te esperamos arriba entonces- dijo Theo mientras que el rubio se iba con la rubia.

-Esta es la torre de premios anuales... La contraseña es vainilla mentolada, solo es para ti, no puedes traer a nadie si nuestro permiso- dijo Draco al llegar a la puerta de la torre.

-Tranquilo rubito, te avisaré... ¿Dijiste nuestro? Es un poco apresurado pero me gusta cómo suena- dijo la rubia seductoramente mientras que entraban.

-Hablaba de mi novia- dijo el rubí tratando de no caer en la trampa de aquella sexy rubia que tenía en frente.

-¿Esa es tú novia? Pensé que eras de buen gusto, rubito.

-Sí es mi novia y llama Hermione... No me llames así, soy Malfoy- dijo con molestia recogiendo el cofre.

-No te enojes rubi... Perdón, Malfoy, pero no me gustan los formalismos ¿te puedo llamar Draco?

-Como quieras, todo está en orden y espero que así se mantenga- dijo el rubio saliendo de la torre para dirigirse al quinto piso y tratando de controlar sus impulsos, pues ahora tenía novia y lo último que quería era serle infiel.

-Y bien Malfoy, ¿qué querías comentarnos?- preguntó Hermione.

-La pude abrir- dijo el rubio mostrando el cofre efectivamente abierto.

-¿Cómo lo hiciste?- preguntó Pansy con asombro.

-Sólo lo tomé, no sé- respondió.

-Se abrió porque tiene la... Tiene la- balbuceaba Luna.

-La marca- finalizó el rubio comprendiendo.

-Con eso abrirnos también la última puerta- dijo Ginny sonrojándose al recordar que esa no había sido la última.

-Y bien, ¿Qué hay dentro?- dijo Harry con impaciencia.

-Esto- dijo el rubio entregándole el cofre.

-Es... El incienso- dijo el azabache sin poder creerlo mientras que sus amigos se miraban los unos a otros con sorpresa y emoción.

-Ahora si podremos evitar todo- dijo Astoria con una gran felicidad.

-Debemos de avisarles a los Aurores que encontramos el incienso y pensar muy bien que haremos con el... Por ahora podemos descansar y esconderlo- dijo Theo llevándose una sentimiento por parte de todos los presentes antes de salir de la Sala de Menesteres.

-Herms, ¿estás enojada?- preguntó el rubio al ver que no desprendía palabra alguna.

-¿Debería de estarlo, Malfoy?- contra atacó la castaña.

-¿Desde cuándo soy Malfoy?- preguntó con el ceño fruncido.

-Desde que yo quiera.

-Ahora entiendo lo que sucede- dijo el rubio con una sonrisa ladeada -Estás celosa de Stevens- añadió riendo.

-¿Yo, Celosa? Ya quisieras- dijo soltando un pequeño bufido.

-Sí lo estás, acéptalo, no seas tan orgullosa... Sabes que no me quieres compartir- dijo encarándola -¡Pues sí, estoy celosa y qué! No quiero que ninguna golfa se te acerque con segundas intenciones- soltó con enfado mientras que el rubio sonreía -¿Qué es lo gracioso Draco Malfoy?- preguntó molestándose aún más.

-Es que cuando te pones celosa y molesta se te arruga la nariz como una vieja- dijo antes de soltar una carcajada haciendo que poco a poco la chica se uniera a la risa -Sólo soy tuyo, como tú eres mía Herms... Y eso nadie lo cambiará- dijo el rubio antes de besarla.

-Te veo mañana princesa, espero que duermas y sueñes conmigo- dijo un azabache mientras depositaba un tierno beso en los labios de la rubia.

-Lo mismo para ti Theo- respondió Luna antes de entrar a su torre haciendo suspirar al chico.

-Vaya muñeco, no creía que volvería a verte y tampoco que suspiraras por mí- dijo Marietta acercándose al chico.

-Mira Edgecombe, ya te he dicho cientos de veces que no me llames así, para ti soy Nott- dijo Theo molesto por aquella intensa chica.

-No te molestes conmigo, la lunática no merece a un bombón como tú, ¿no te gustaría pasarla bien por un rato? Estoy segura que esa lunática no te da lo que yo sí.

-¡Ya estoy harto de ti! ¡Qué ti seas una regalada no quiere decir que todas lo sean! ¡Búscate a otro que pueda bajarte esa calentura y déjame tranquilo!- dijo Theo bastante molesto antes de retirarse de una buena vez de ahí.


-Y bien, ¿Qué noticias nos traes?

-Espero que sean buenas, sino de nada habrá servido.

-Y lo son...