-¿Cuánto tiempo permanecerá sedada?- preguntó Draco una vez que se había alejado de Astoria.
-No lo sé... Debo de hablar con el medimago sobre ello- respondió Harry acercándose donde el medimago que hablaba con la enfermera de su novia.
-Señor Potter me alegro de verlo por aquí... Sé lo que me preguntará, su mujer ya puede irse a casa siempre y cuando se mantenga tranquila, de lo contrario sería muy compleja su recuperación y los niños la necesitan.
-¡¿Si a usted le robaran a su hijo, estaría "tranquilo"?!- preguntó la morena que llegaba rápidamente.
-Deberá hacerlo si desea que su hermana no corra peligro, le recuerdo que acaba de dar a luz a dos criaturas.
-¡No soy imbécil para no saberlo! Pero responda.. ¿Usted estaría tranquilo?... Creo que no lo estaría, sólo quisiera tener devuelta a su hijo.
-Señorita Greengrass usted también debe calmarse, deje que los aurores se encarguen de toda esta horrible situación por lo que están pasando.
-Es muy fácil decirlo pero usted no sabe lo que se siente... Sólo encarguese de mantener su boca cerrada ante cualquier comentario y ayude a mi hermana, que después de todo es para lo único que medio sirve- finalizó eufórica y desapareciendo inmediatamente.
-Lamento todo lo que sucede señor Potter, pero debe cuidar ahora de la hija que lleva en brazos- dijo el medimago -Como dijo la señorita Greengrass, me encargaré de su mujer mientras usted no está.
-Ni hablar, en cuanto despierte nos iremos de aquí- comentó Draco.
-Le recomiendo entonces que le de ciertos calmantes...
-No dormire a mi mujer para que parezca muerta- dijo Harry con enojo mientras miraba atentamente como el pecho de la rubia subía y bajaba sutilmente y con dificultad.
-Astoria tiene razón, metase en sus propios asuntos- dijo Blaise haciendo que el medimago saliera de la habitación.
-Será mejor volver a Hogwarts y hablar con McGonagall sobre lo sucedido- opinó el pelirrojo.
-Sí, también creo que es lo mejor- respondió el azabache.
Una morena caminaba con despertó las calles de Hogsmeade, no sabía que hacer, donde ir, ni a quien recurrir para obtener cualquier tipo de ayuda. Un poco cansada de tanto caminar y tratar de "despejarse" se sentó en una banca que estaba cerca de la pequeña biblioteca del pueblo, donde solía comprar sus más anhelados y hermosos libros. Por un momento sintió como una paz interior creció en ella dándole ciertas esperanzas de que su sobrino volvería sano y salvo, hasta que pronto vio como una lechuza negra se acercaba a ella y le entregaba un pequeño pedazo de pergamino doblado.
Astoria, van por el incienso. Tengan precaución...
A. S
¿Eso era todo? ¿Cómo lo sabía?- pensó al leer el corto mensaje. Pero algo muy dentro de ella le decía que debía poner en marcha algún plan antes de que sea demasiado tarde. La morena se levantó de aquella banca y se propuso a entrar al Ministerio de Magia.
-Zabinni por más que no quiera hacer esto, debo hacerlo como padre responsable en apuros.
-¿De qué demonios hablas?- preguntó el moreno sin entender de que hablaba el azabache.
-Más te vale no maldecir ni hablar en mal vocabulario frente a ella- amenazó antes de proseguir -Vuelve a Hogwarts y llevate a Lyra.
-¿Es en serio?- preguntó Ron con cierta indignación.
-Ron necesito tú ayuda, además, Daphne quiso que Zabinni sea el padrino de Lyra y creo que es hora de que cumpla con su deber.
-Cuenta con eso Potter- dijo el moreno recibiendo a la pequeña.
-Antes que nada... Debes darle su biberón cada dos horas y sacarle los gases, también cambiarle los pañales y ponerle crema para que su piel no se irrite, no la dejes sola ni un segundo, si necesitas hacer algo debes llevarla contigo, avisa a McGonagall sobre lo que sucedió y cuida MUY bien a mi hija- finalizó Harry.
-Vaya... ¿Algo más?- preguntó el moreno frunciendo el ceño.
-Que esté fuera del alcance de personas de sexo masculino...
-Es un bebé de apenas unos días, Potter- dijo Malfoy rodando los ojos.
-Si le llega a pasar algo atente a las consecuencias- amenazó haciendo caso omiso al comentario del rubio y a las risas de su amigo el pelirrojo.
-No te veía en esa faceta.
-Hay que estar preparado para todo, Ron- respondió el azabache entregándole una gran pañalera rosada con todo lo necesario - Adiós cariño, papi te ama mucho y pronto nos veremos, espero que tú padrino te cuide como debes, princesa- le dijo besando suavemente su pequeña cabecita rubia -Cuidala, Zabini... Y después de hablar con McGonagall, dile a Herms que venga a acompañar a Daph mientras despierta- finalizó antes de que el moreno asintiera y tomará con una sutil fuerza para girarse sobre sí y desaparecer.
-¿Y nosotros que haremos?- preguntó Ron.
-Que tuve que hacer para quedarme solo con estos- se quejó el rubio mentalmente.
-En cuanto venga Herms, podremos irnos al Ministerio para ayudar en la búsqueda- respondió el azabache.
-Profesora McGonagall, podría hablar con usted un momento- dijo el moreno desde la entrada de un salón haciendo que la directora frunciera el ceño al ver un bebé en sus brazos y las chicas suspiraran de ternura.
-Que necesita señor Zabini- dijo una vez fuera. El moreno le explicó cada uno de los detalles de la situación por la cual estaban pasando dejando a la directora completamente sorprendida -Hogwarts siempre ayuda a los que lo merecen... Hagan lo que tengan que hacer señor Zabini- finalizó la maestra. Seguido, el moreno se dirigió a buscar a la castaña, aunque era una situación bastante compleja, ya que la pequeña Lyra había comenzado a llorar sin consuelo alguno.
-Tranquila nena, no llores más... ¿Qué deseas? ¿Quieres de comer? ¿Sí eso quieres?- preguntaba con voz infantil haciendo que la niña llorara con más fuerza -Pero si estabas dormida, eres más adorable cuando duermes...- seguía mientras buscaba el biberón entre la cantidad de cosas y juguetes que el azabache había guardado -¡Maldición!- gritó ya exasperado por el llanto de la pequeña -Sabes que... Iremos a buscar a tú madrina- le dijo antes de salir disparado hacía la sala de Gryffindor donde suponía que TENÍA que estar.
-¿Contraseña?- preguntó la dama gorda con tranquilidad.
-¡No la sé, pero es una emergencia!
-Sin contraseña no entra.
-¡Me importa un comino! ¡Abra la maldita puerta o llame a Ginevra Weasley ahora mismo!- gritó molesto haciendo que la pequeña llorara aún más. La dama gorda al ver que le moreno cargaba a un bebé en brazos decidió dejarlo entrar.
-Perdoname linda pero es que no colaboran- se disculpó con la rubia mientras la mecía.
-¿Blaise? ¿Qué haces aquí? ¡¿A quién le dices linda?!- preguntó una pelirroja al verlo entrar.
-Yo también me alegro se verte princesa- ironizó.
-¿Esa es Lyra?- preguntó omitiendo su estúpido comentario y acercándose a tomarla en brazos.
-Sí y no puedo hacer que deje de llorar- dijo con desespero.
-¿Ya le diste de comer?
-¡No encuentro el maldito biberón!- exclamó haciendo que la niña llorara aún más.
-¡Deja de maldecir! ¡Haces que llore más! ¡Pasame la maldita bolsa!- dijo molesta.
-¡No maldigas Ginevra!
-¡Callate y busca el biberón maldito imbécil!- gritó iracunda -Linda no llores más, es que debes de entender que tú padrino es un inútil- dijo arrastrando la ultima palabra haciendo que el moreno rodara los ojos.
-¡Aquí está! Dame a la niña- anunció.
-¡Trae acá!- dijo molesta quitándole el biberón para dárselo a la pequeña que automáticamente dejo de llorar -Era tan sencillo como hacer esto, Zabini.
-¡No lo encontraba Weasley! no se porque Potter guarda tantas cosas inútiles.
-¿Dónde esta tú papi?- preguntó viendo como la niña le cogía su dedo con su tierna y pequeña manita.
-Va para el Ministerio con Draco y Weasley- respondió el moreno sentándose en el sillón que para desagrado suyo era escarlata.
-¡No te hablaba a ti!- exclamó.
-¡Cómo pretendes que te conteste, ni dientes tiene aún!
-¡Callate!
-No sé porqué estas tan molesta.
-Sabes Lyra... Cuando seas grande tendrás que conseguirse un novio que no sea tan inútil e imbécil, aunque sería complicado ya que todos son iguales.
-¡Hey! ¡Sigo aquí!- exclamó ofendido.
-Ves linda... Ahí compruebas lo que te decía. Pero no te preocupes, tú madrina te conseguirá un pretendiente que de verdad valga la pena, ya verás- finalizó una vez que la pequeña se había quedado profunda y el moreno rodaba los ojos nuevamente.
-Hola Ginny, ¿Qué hace ésta serpiente aquí?- preguntó Seamus.
-Vino a traer a Lyra pero creo que ya se va.
-Lo siento Weasley, pero no me voy a ir.
-Que niña más linda... ¿Es tuya?- preguntó un poco extrañado haciendo que la pelirroja riera.
-No, es de Harry y Daphne.
-Ohh, ya veo... Es hermosa, ¿Puedo cargarla?
-Si claro, Seamus.. Pero con cuidado.
-¡NO! ¡No puedes Finnigan! Ni te atrevas a tocarle un solo cabello.- dijo el moreno molesto.
-¿Y por qué no?- preguntó la pelirroja cambiando su tono divertido a serio.
-¡No es de tu incumbencia!... Y ahora largate si no quieres que te rompa esa cara de imbécil que haces al ver a Ginevra, ya tiene novio y soy ¡YO!- gritó molesto haciendo que la pelirroja sonriera de satisfacción.
-Mejor nos vemos luego Seamus- dijo Ginny.
-Que quede claro que me voy porque Ginny me lo pidió no porque un mortífago como tú lo haya hecho, no te tengo miedo Zabini- finalizó retirándose.
-¡No te vas a ver con él nunca!
-¿Y quién eres tú para impedirlo?
-¡Soy TÚ novio, eres MÍA y de nadie más!- gritó haciendo que la pelirroja se carcajareara -¿Qué es lo gracioso? ¡Hablo en serio!
-Estás celoso.
-¿SI Y QUE?
-¿Qué es todo éste escándalo?- preguntó Hermione entrando por el retrato -¿Qué hace aquí, Zabini?
-Otra...- exclamó ofendido - Granger, Potter te necesita con urgencia en San Mungo.
-¿Pasó algo grave?- preguntó la castaña.
-¿Ustedes no saben?
-¿Que cosa?- dijeron ambas al unisonido.
-Secuestraron a James...
-¡¿QUE?!- exclamaron.
-Cállense, van a a despertar a Lyra.
-¿Por qué no me dijiste antes?
-Porque no me querías dirigir la palabra, como querías que te lo dijera... Además te dije que Potter, Weasley y Draco iban al ministerio pero no preguntaste por qué, asi que supuse que ya sabías.
-Pues no.. No lo sabíamos- respondió la castaña.
-Potter necesita que vayas a San Mungo a cuidar de Daphne mientras está sedada... Ya he hablado con McGonagall- añadió al imaginar lo que la castaña preguntaría.
-Nos vemos luego, entonces- respondió Hermione antes salir.
-Te ves bien cuando estas celoso- dijo la pelirroja riendo.
-No es gracioso.
-Eres un idiota, Zabini pero te perdono que lo seas, tanto se que en parte no tuviste la culpa de nacer así.
-De que te quejas sí así me adoras y te soy irresistible.
-Cállate y ayúdame a sostenerla mientras me doy un baño- sonrió maliciosa haciendo que el cerebro del moreno hiciera ¡click!
-¿De.. Desnuda?- preguntó mientras tragaba en seco imaginando el cuerpo de su pelirroja.
-No conozco a nadie que lo haga con ropa...
-¿Lyra quisieras bañarte también?
-No creo que quiera, así deberás cuidarla y posponer tus morbosas imágenes de mi cuerpo para luego- respondió riendo al ver como el moreno se había quedado repasando cada parte de su cuerpo -¿Y si subimos y la dejamos en tú cama?
-No puedes subir a las habitaciones de las chicas.
-¿Y si voy en escoba?
-Dejame pensarlo... Mmmm...- fingió mirando al techo como si pensara de verdad para luego añadir -Nou... No te has portado bien, así que tendrás que esperar.
-Pe... Pero...
-¡Ya dije que no! Cuida bien a Lyra- finalizó antes de besarlo y subir a su dormitorio mientras contoneaba sus caderas de una forma en la cual nunca antes había hecho, pero que le había gustado al hacer sufrir maliciosamente al moreno.
Una encapuchada se encontraba cerca de la entrada del ministerio con un plan para infiltrarse en la oficina de aurores, pero creía que necesitaría algunos refuerzos para vigilar ciertos puntos necesarios para llevar a cabo su misión; así que levantó su brazo izquierdo dejando ver sutilmente la marca tenebrosa y dándole un pequeño toque, comenzó a llamar cada uno de los mortífagos que se encontraban con vida y prófugos.
-¿Para que demonios nos haces venir hasta acá, Alecto?- preguntó el señor Greengrass.
-El incienso está en poder de los aurores, si lo tomamos en este instante podremos llevar a cabo el ritual de una vez por todas- mencionó.
-Excelente idea, Carrow- dijo Rookwood.
-¿Ese no es Draco?- preguntó la señora Greengrass reconociendo al rubio que se sostenía con presión su antebrazo izquierdo por el llamado que había hecho Alecto.
-Sí, quieren recuperar al bastardo- respondió Alecto -Pero será en vano- finalizó con sorna.
-Creí que la chica estaría aquí- dijo la señora Zabini.
-No creo que sea capaz de levantarse del suelo, después de todo es ahí donde merece estar esa traidora- rió Alecto recordando como la hija de Bella le suplicaba que detuviera aquella cantidad innumerable de maldiciones y golpes que le proporcionaba.
-¿Cómo demonios entraremos?- preguntó el señor Greengrass visualizando una gran cantidad de aurores que rodeaban la entrada.
-Vamos- anunció Alecto convirtiéndose en una gran mancha negra para volar y traspasar la entrada del Ministerio exitosamente, pero sin contar que las alarmas comenzaran a sonar y una cantidad de aurores comenzaban a seguir aquellas manchas negras que sobrevolaban el Ministerio de Magia. Alecto fue directo a la oficina de aurores mientras que los demás mortífagos entretenían al personal con maldiciones y hechizos.
-Vaya, vaya Greengrass... Es bueno verte de nuevo- dijo Alecto al cruzarse con la morena en la entrada.
-¡Devuelveme a James!- gritó furiosa apuntándola con su varita haciendo que la Carrow riera -¡Yo por él!
-No seas estúpida niña, sería un desperdicio sabiendo que puedes unirte a nosotros.
-¡Preferiría morir que unirme a ustedes!
-Mira chiquilla hagamos un trato... Me das el incienso y yo te devuelvo a James con la condición de que seas tú el sacrificio, si tanto deseas salvarle la vida a ese bastardo.
-Ni se te ocurra, Astoria- dijo Draco apuntando a Alecto desde atrás.
-Gusto en verte Draco... Nunca me había fijado en lo parecido que eres a tú padre, ahora pareciera que su espíritu me atormentara- dijo una vez volteada viendo la cara de confusión del rubio -Ah no te habían contado- fingió sorpresa -Tú queridísimo y adorado padre murió, es una lástima que no puedas verlo, ya que Greyback se encargó muy bien de despellejarlo- finalizó Alecto con sorna.
-Yo era el sacrificio, ¿Por qué cambiaron de opinión?- preguntó fríamente omitiendo las ultimas palabras de la mortífaga.
-Te lo facilitaré, la sangre de ese niño es más pura y poderosa que la tuya, ya que por su sangre corre la de Potter.
-¿Y por qué aceptas la de Astoria?
-Porque no corre tú misma cobardía- escupió -Entonces, ¿lo tomas o lo dejas? Tú decides querida...- respondió mirando como los ojos verdes de la morena expresaban una gran confusión al no saber que hacer.
-¡AVADA KEDAVRA!- gritó una voz de hombre bastante familiar seguido de ver como un potente rayo de luz verde golpeaba la espalda de un cuerpo que rápidamente caía inerte al suelo.
Holuuus!
Lo sé, me he tardado demasiado esta vez y no saben cuanto lo lamento! Pero bueh, aquí regresé para subir los últimos capítulos que le faltan a esta historia, espero que este capítulo les haya gustado :) Muy pronto estaré montando la otra historia que tiene estas mismas parejas que les comenté hace varios días... Saludos a todos!
Gracias SALESIA por tú review, coincido contigo la seguridad es más un problema que un beneficio :/ Y bueno, a pesar que el gran salvador les haya dicho lo que sucedía se les hizo demasiado bizarro la idea del regreso del mal, aunque ciertos Mortífagos siguiesen prófugos... Y sí, a la pobre Daph prefirieron dormirla a que viva el dolor tan grande de perder a su hijo, y esté capítulo ya dice un poco más sobre la boca del lobito :(... Ronald y sus inseguridades, pero lo que no sabe es que la azabache esta loquita por él hahaha... Hahahahahahaha esperemos que Voldy no regrese con el sexy cabello de James heredado de su padre y abuelo xD Y mucho menos con su linda nariz respingadita hahahahaha... Saludos y besitos!
