Una ayuda

-Hermione ¿Dónde está James? Mi hijo... - preguntaba con desesperación la rubia una vez compuesta de los sedantes.

-Tranquila Daph, estará bien. Los chicos han ido en su búsqueda- respondió la castaña fingiendo la mayor tranquilidad que podía.

- ¿Lyra? ¡¿Dónde está mi hija?! No se la pueden haber llevado, dime que no lo hicieron- preguntó al ver otro espacio vacío en aquella cuna.

-Lyra está en Hogwarts con Ginny y Zabini, está bien... Daphne tienes que reposar- dijo al ver a la chica levantarse de la cama.

-Hermione debemos ayudarlos, no pienso quedarme aquí ni un minuto más, traeré a mi hijo de vuelta cueste lo que cueste- dijo mientras buscaba algo de ropa.

-Daph no creo que sea buena idea.

-No me interesa si es o no buena idea, lo siento Hermione pero no me puedo quedar de brazos cruzados pensando en las millones de torturas que le pueden estar haciendo a mi hijo- respondió haciendo que algunas lágrimas resbalaran por sus mejillas -¿Dónde está mi varita?- preguntó una vez cambiada y lista para salir de aquella deprimente habitación de maternidad.

-Supongo que Harry la tiene- respondió la castaña insistiendo mentalmente que no era buena idea y en lo que dirá el azabache cuando las vea llegar.

-No hay tiempo que perder, vamos- finalizó la rubia tomando la mano de la castaña para realizar una desaparición conjunta.

Mientras en Hogwarts...

-Sabes... A veces me pregunto cómo serán los hijos de tú madrina y míos. Deben ser hermosos gracias a mí, claro... Aunque aquí en secreto, la pelirroja es la mujer más hermosa que han visto mis ojos, puedes estar pensando que soy cursi y todo eso pero es la verdad- decía un moreno a la pequeña rubia que dormía a su lado, sin percatarse que una pelirroja escuchaba aquella conversación desde las escaleras -Gracias a Merlín eres parecida a tú madre porque pobre de ti y te parecieras a Potter, aunque debo decir que tienes unos ojos muy lindos...

-Así que te gustan los ojos de Harry- dijo la pelirroja burlona saliendo de su escondite.

-¡Claro que no!- exclamó ofendido.

-Dijiste que le gustaban sus ojos...

-¿Qué tiene que ver Potter con todo esto si estoy hablando de los ojos de Lyra?- preguntó.

-Por si no te habías dado cuenta... Que al parecer no lo hiciste... Lyra tiene el mismo color de ojos que Harry.

-¿Y eso qué?

-Pues que ya es la segunda vez que le expresas a mis amigos algún piropo, ya hasta me estoy convenciendo de que...

-¡No te atrevas a decirlo Ginevra!- dijo Blaise molesto.

-Pero no es nada malo, Blaise- dijo mientras reía -Hasta podríamos llegar ser muy buenos amigos- continuó.

-Muy pronto te demostraré Ginny Weasley que estás tan equivocada como el imbécil de Nott.

-¿Ah sí? ¿Y cómo cuándo?- preguntó haciéndose la inocente.

-Cuándo me permitas hacerte completamente mía, pelirroja.

-Pues el "muy pronto" llegará cuando te enfrentes a mis padres y hermanos- dijo sonriendo maliciosamente tratando en vano que se asunto ante esa idea.

-Juro que en cuanto termine todo este maldito asunto, te convertirás en mi mujer para toda la vida y no habrá obstáculo que lo impida.

-Me encanta tú convicción- admitió mientras se sentaba a horcajadas del chico.

-Te encanta todo de mí, princesa, cómo a mí de ti- finalizó posando sus manos en aquella pequeña pero definida cintura, seguido de lanzarse a los labios rojos de su pelirroja.

Ministerio de Magia...

-¡NO!- gritó aquel hombre que había lanzado la maldición asesina -¡Maldita traidora la maldición era para ti y ahora ella está muerta! ¡La mataste!- gritaba iracundo a una rubia mientras la apuntaba con su varita.

-¡No te atrevas a lastimarme una vez más, Amycus Carrow! ¡No te tengo ni pizca de miedo!- gritó April Stevens mientras su apariencia cambiaba poco a poco, dejando a un rubio y a una morena completamente anonadados y en estado de shock.

-¡Maldita traidora morirás por lo que acabas de hacer! ¡Eres una deshonra al nombre de tú madre! ¡Avad...

-¡Expelliarmus!- gritó April ágilmente interrumpiendo la maldición de Amycus dejándolo completamente desarmado.

-Tú asquerosa hermana y tú usaron en mí la maldición que adoraba mi madre pero no contaron con el maleficio de mi padre.. Su creador- dijo la azabache con sus ojos encendidos de aquel brillo característico -¡Sectumsempra! gritó creando profundos cortes en el cuerpo del Mortífago provocando que una gran cantidad de sangre corriera de ellas.

Draco al escuchar y ver lo que aquel maleficio provocaba, no tardó en recordar el momento en el cuál Potter había conjurado aquel hechizo en él y que minutos después su padrino lo socorría... ¿El maleficio de su padre? ¿Acaso es hija de mi padrino?- se preguntaba con sorpresa.

-¿Estás bien?- preguntó la azabache a la morena.

-... Sí... Pero, ¿y tú?- preguntó de vuelta Astoria con cuidado.

-Ahora, más que bien- respondió April.

-¿Eres hija de mi padrino?- preguntó Draco sin aguantar la curiosidad... Ya sueno como Herms- pensó.

-Sí, y en realidad soy tú prima... Pero no es tiempo de contar mi vida, debemos buscar el incienso antes que ellos- respondió mirando un gran charco de sangre alrededor de Amycus mientras éste gemía de dolor.

-¡¿Dónde tienen a James?!

-Podré... Morir... Pero... Nunca... Lo sabrás... Greengrass- respondió Amycus con dificultad.

-¡Habla!- gritó Draco.

-No lo hará, Draco- dijo la azabache.

-¡Pero debemos encontrar al bebé!

-¡Ya lo sé!

-¡No peleen!- gritó Astoria callando a los chicos -¿Y sí usamos Veritaserum?

-¿Dónde vamos a conseguir el Veritaserum?- preguntó Draco.

-Padre ayúdanos- susurró April sacando la foto de su padre.

-No tenemos tiempo para hablar con las fotos, Stevens- dijo el rubio, pero antes de que pudiera decir otra cosa, una gran sombra negra volaba hacía ellos materializándose poco a poco mientras los chicos quedaban boquiabiertos al reconocer aquella persona que había aparecido ante ellos... Pero ¿Cómo era posible? ¿Cómo podía ayudarlos en aquella situación?


-¿Qué demonios hacen ustedes dos aquí? ¡Hermione!- preguntó y reprendió el azabache.

-Amor, no me iba a quedar de brazos cruzados esperando noticias de James- respondió Daphne.

-Le dije que no era buena idea- añadió Hermione llevándose una mirada asesina por parte de la rubia.

-¡Ahora mismo se devuelven las dos!- gruñó el azabache.

-¡No lo haremos! Devuélveme mi varita Harry- dijo la rubia.

-¡Maldición!- exclamó Harry mientras atacaba al humo negro que le lanzaba maldiciones a diestra y siniestra -¡Ven porque no debe estar aquí!

-Ya te dijimos que no nos íbamos, así que devuélveme mi varita y ayudaremos.

-¡Bien!- exclamó devolviéndole la varita a la rubia -Ya que están aquí, invoquen un Patronus y envíen el mensaje a Neville y a Nott.

-Y a Pansy...- añadió la rubia.

-¡NI LO SUEÑEN!- gritó Ron mientras peleaba contra Rookwood.

-Hagan lo que les dije y váyanse de aquí, no es seguro... Además lo Aurores están peleando también- dijo Harry.

-¡Invocaré el Patronus pero no nos iremos!- grito Hermione antes de irse con la rubia a otro lugar del ministerio un poco más seguro para enviarle el mensaje a sus compañeros.


Holaaaa!

Lamento decirles que el próximo capítulo ya es el final, pero tendrá su epílogo :) Muy pronto estaré subiendo la otra historia para los que gusten pasarse y leerla, espero que les guste.

Gracias SALESIA por tú review, y sí, todos fueron un idiotas al no creer en lo que se les había informado, no entendieron ni les importó la gravedad del asunto por el cual pasan los chicos :/ Hahahahahahaha Blaise es un amor :3 Y sigue al pie de la letras las recomendaciones de Harry xD Bye bye a Finnigan xD... Sí, April ha sido bastante precavida y por supuesto está ayudando con todo lo que puede :) Hahahaha ahora ya te pudiste dar cuenta que fue lo que sucedió y podemos saltar en una pata de alegría por ello ahahaha Espero que este nuevo capítulo te haya gustado, saludos y besitos!