Notas den autora: Perdón por la demora excesiva, pero necesitaba hacer algunas averiguaciones para el fanfic. Bien, en este capitulo vamos a a tener a un Takao intentando darse valor para poder apoyar a su pareja. Miyagi hace su aparición para confortar a Takao pero habrá sentimientos más allá? Por otro lado, Akashi tiene sus propios problemas con sus emociones por Mayuzumi.


Cuarta prueba: Decidir un camino

La madre de Takao se encontró envuelta en una encrucijada por su hijo. Y es que una verdadera madre siempre hace lo que este en sus manos para calmar el dolor de su hijo. Ella se siente impotente pues no hay nada que pueda comprar o medicina que pueda otorgar para aliviar el sufrimiento de su pequeño. Sus manos están simplemente atadas.

Takao, su único hijo, está enamorado, y la persona que ama está sufriendo por un accidente, por una injusticia del destino. Esa es la realidad y ella como madre no puede hacer nada. No sabe realmente que hacer. Pensó que lo único que debería de hacer sería defender a su hijo de la sociedad por ser homosexual, por amar a alguien de su mismo sexo. Pero ahora no es solo ello. No quiere ver a su pequeño marchitarse de esa manera y está segura que aquel joven que ama no tendrá una vida fácil. Por lo cual ella no esta segura de sí debe alentar un romance entre su hijo y él.

Su hijo se levanta con ojeras en los ojos. Lagrimas secas surcan su pálido rostro. El chico está confundido, es claro. También se siente impotente. Tanto que su apetito es casi nulo, mira la comida que su madre le prepara pero solo come un par de bocados antes de marcharse a la escuela. No es el mismo chico que devoraba todo lo que su madre le preparaba a una alta velocidad para no salir tarde de casa.

Sin embargo, su madre sabe que el joven no va al salón de clases sino que se queda en las gradas del gimnasio donde su equipo de baloncesto práctica, pero tampoco participa ya en el entrenamiento. Sus kouhai están más que preocupados sin saber que hacer al respecto, su capitán y sub capitán simplemente han desaparecido.

Varios días han pasado, ella no lo soporta más, obliga a su hijo a acompañarla al hospital municipal: va a pedir una cita con un psicólogo. Espera encontrar uno que de verdad haga honor a su título y no se altere cuando le diga que su hijo ama a un chico.

Madre e hijo van al hospital; sin embargo, mientras la madre va a hacer la fila para conseguir una cita, Takao por fin despierta de su aletargamiento. Normalmente es alguien muy vivaz que nunca deja que su madre haga las colas sino que las hace él, pero en su mente solo esta Midorima en una esquina oscura de su habitación.

Un chillido, otro y más le despierta aún mejor, son niños correteando sin cuidado. Pero su vista no se queda en los niños sino que viaja hacia un paciente que es llevado en silla de ruedas. Sus ojos se llenan de lágrimas; pero luego enfoca mejor su vista sobre el hombre y se da cuenta que el hombre en sillas parece lleno de dignidad y autoridad, hace valer sus derechos, despejando las rampas para poder pasar. Takao le admira en silencio; sin embargo, este hombre se detiene para saludar a un joven de cabellos castaños clarísimos vestido de azul.

No puede equivocarse, aquel joven es sin duda su sempai del club de baloncesto, Miyagi Kiyoshi, una de las personas más admirables que ha conocido. Sigue viéndose tan gentil como siempre, solo que lleva su cabello más largo atado hacia atrás en un simple moño, se ve limpio y pulcro. Seguramente sigue siendo tan exigente como siempre consigo mismo.

— ¡¿Sempai?!

Su voz se alza sobre los gritos propios de un hospital. Su sempai gira su cabeza, termina de hablar con el hombre y se acerca. Sin esperárselo, con un rostro serio le tomó del mentón para empezar a escanearlo. Rápidamente recibe un golpe en la cabeza después de ello.

Sempai, sigue siendo tan bruto como antes—se queja el pelinegro.

El joven castaño parece realmente molesto, aquel rostro con sonrisa angelical que dedicó al hombre en sillas de ruedas no está presente.

—Sé muy bien lo que sucede pero estoy seguro que el tsundere de Midorima no va a querer verte así.

Es ahí cuando Takao parece despertar del todo, de repente su cuerpo comienza a pasarle factura por los desajustes alimenticios que ha hecho estos últimos días. Tantos es así que su cuerpo por un momento quiere colapsar, pero es su sempai quien le sostiene y le lleva a una de las bancas del jardín del hospital.

— ¿Qué te estás haciendo? Puedo ver en tu rostro que no te estas alimentando bien—suspira con pesar.

—No es eso, Sempai. Es solo que…

Sus lágrimas empezaron a salir. Nunca se consideró una persona débil, pero ahora simplemente la impotencia y tristeza parece vencerle.

— ¡Takao!

La voz de su sempai sonó más alta. Algunos pacientes giraron sus cabezas hacia ellos.

—Se bien lo que le ha sucedido y no voy a mentirte, no será fácil, pero debes ser fuerte si quieres estar a su lado, sino simplemente sepárate de él. Un amor o noviazgo a medias no necesita Midorima.

—No voy a dejarlo—alega rápidamente Takao con firmeza.

Su sempai sonrió pero rápidamente esboza seriedad en su rostro.

— ¿Estás seguro? Creo que deberías de ver si vuestro romance es fuerte.

—Yo...quiere serle de utilidad a Shin-chan pero tengo miedo… no sé qué hacer. —sus miedos se hacen evidentes. No sé cómo debo de tratarle.

Miyagi suspiró, atrajo el cuerpo de su antiguo kohai y lo estrecho para luego desordenarle los cabellos con paciencia. Aquel acto siempre calmo a los niños que tuvo a su cuidado, sentía que el pelinegro necesita un acto similar.

—Escucha, primero que nada tú debes de tener tu camino claro ¿qué quieres lograr? ¿En verdad estarás con él? Va a necesitarte, seguro ya te extraña. Ustedes han sido amigos antes que pareja, así que…

—Lo sé. Tienes razón, sempai, Shin-chan va a necesitar mi ayuda.

Finalmente una ligera sonrisa se asomó en los labios resecos del pelinegro. Después de días que podía sentir una pizca de ánimo y esperanza.

— ¿Cómo te enteraste…?—preguntó al darse cuenta que su antiguo sempai sabe de su relación amorosa con Midorima.

—Bueno... siempre supuse que ustedes terminarían juntos. Además antiguos kohai de mi hermano le comentaron hace una semana, antes del accidente, que ustedes se veían más cercanos de lo usual.

Takao se sonrojo levemente. En los días en que recién iniciaron su relación no tenían mucho cuidado de vigilar que nadie los viera, solo estaban tan perdidos en sus sentimientos.

— ¿No es incómodo para ti?

— ¿Eh?

Takao bajó la mirada un poco incómodo de repente. Puesto que su relación con Midorima no es tan normal ¿verdad?

—Es solo que nunca pensé que querer a Shin-chan incomodara a tanta gente solo porque sí.

—Ah… —Miyagi mira a varios lados como si detallara las miradas de los demás—Pues sí... es cuestión de tiempo y de falta de conocimiento.

La sonrisa amable de Miyagi esta nuevamente en su rostro, aquel gesto logro traerle un poco de tranquilidad y fuerzas al más joven.

—No te pregunte pero ¿Qué haces aquí?

—Bueno, luego de darme cuenta que el básquet no es algo en lo que pueda desarrollarme más…

Sempai.

—Déjame terminar… No odio el básquet pero encontré algo que lleno mi vida y a lo que quiero dedicarme: quiero especializarme en traumatología y terapia física. Me gusta ver la mejora de los pacientes, como su rostro va iluminándose día con día.

—Suena increíble.

Realmente había sonado como algo muy reconfortante pero también muy duro de lograr.

—No es fácil. No fue nada fácil ingresar a la Universidad Médica y Dental de Tokio. Mis notas eran buenas pero no lo suficiente para la universidad de Tokio así que decidí postular al TMDU. Y ahora estoy en cuarto ciclo.

— ¿Entonces estas son tus practicas?—preguntó entusiasmado.

—No lo son. Le pedí a un sensei que me dejase asistir aquí como voluntario.

El pelinegro entendió que realmente parecía encantarle ayudar a las personas pues como voluntario seguramente no se tenía beneficio propio. Pero esa era la verdadera esencia de servicio de un médico ¿no? O al menos así debería de ser para todos aquellos que querían serlo.

—Es increíble, sempai.

El rostro de Miyagi se coloreó un poco ante el halago pero no se dejó llevar.

—En realidad de esta manera puedo empatizar con los pacientes. No quiero ser un médico que solo atiende mecánicamente.

—Vaya…

Nuevamente el rostro de su pareja vino a su mente entristeciéndole.

— ¿Tú crees que haya alguna solución…?

Miyagi entendió rápidamente a que se refería.

—He hablado con mi maestro. Midorima está en las mejores manos, la clínica de su familia son de las mejores en el país. Aunque…

— ¿Qué sucede?

—Bueno se dice que habría una cura definitiva; es tratamiento de celular madre pero solo se realiza en Bagdok. Sim embargo, Midorima debe de regresar a la escuela e intentar seguir con su vida y sobretodo asistir a terapias. Eso ayudará a que su recuperación sea posible.

El pelinegro asintió con fuerza. Esa pequeña chispa de esperanza que le había dado su sempai era suficiente para que el fuego de su energía volviera a encenderse. Las ganas de ver a su novio volvieron renovadas. Iba a lograr sea como sea que su novio volviera a la escuela, terminará y la escuela y luego quizás podría hacerle aquel tratamiento a Shin-chan.

—Gracias, sempai.

Miyagi sonrió apaciblemente.

—Dame tu número. Mátenme al tanto de todo. Entre mi trabajo y el estudio casi no tengo vida pero parece que ustedes dos mocosos, necesitan de su sempai nuevamente—sonrió—Voy a estar de voluntario mucho más tiempo aquí, así que sabes donde encontrarme o sino solo dame una llamada.

Su sempai se despidió acariciando sus cabellos nuevamente para luego solo levantar la mano en despedida.

Todo aquel ajetreo había sido visto por la madre del pelinegro quien creyó que quizás en ese joven castaño estaba la esperanza de su hijo. Ya que ciertas señales en el castaño le habían indicado que este tenía un interés peculiar en Takao. La madre se sintió entusiasmada. No era agradable desear que su hijo se alejara de su novio inválido pero si eso le traería paz no era algo imposible de plantear.

Ver a Shintaro tan destrozado no era algo que realmente le agradase. Sobre todo porque en él veía un gran rival peor también amigo.

Nuevamente estaba en Tokio, este fin de semana había deicidio buscar al chico del cual su amigo estaba enamorado, esperaba que este si lograse que Shintaro volviese a la escuela. A pesar de que el deporte le estaba negado por el momento, no debía de despreciar su perfecto puntaje y oportunidad en la universidad ¿pero cómo hacerle ver ese cumulo de posibilidades?

Al menos había logrado que comiera y se aseara lo necesario.

Con una tarjeta en la mano había terminado frente la dirección de su sombra, Mayuzumi. Ahí estaba frente a un edificio donde vivían muchos estudiantes, la mayoría de la Universidad de Ingeniería de comunicaciones.

Mayuzumi había sido su descubrimiento. Al igual que Tetsuya, llamó su atención desde que lo vio, pero hubo algo más que en Tetsuya. Sin darse cuenta lo había deseado para sí, cumpliendo un deseo oculto.

Cuando descubrió a Tetsuya lo destinó para Aomine Daiki pues aunque no quisiera aceptarlo del todo, este pertenecía a su lado como su sombra. Y ahora pertenecía a Kagami. Así que cuando conoció a Mayuzumi se aseguró que fuera solo para él, de alguna manera quiso demostrarles a todos ello. Casi de una forma teatral.

Su negativa al principio, su forma oculta de ser, todo ello le había atraído de forma inocente, muy diferente a la atracción de Tetsuya. Y aún seguía haciéndolo.

Cuando se despidieron en la ceremonia de graduación había sido un momento bastante diferente. Al fin pudo ver la realidad de manera calmada gracias a que su verdadera personalidad había salido. Y para su sorpresa esa personalidad serena también estaba interesada en la silenciosa compañía del peligro, con su porte serio e inteligente.

Akashi sonríe para sí mismo, al recordar que esa sombra se le había escapado. Con las notas que Mayuzumi alcanzó en la escuela, pudo haber aplicado a la universidad de Tokio el cual también tenía un club de basquetbol reconocido. Se lo menciono repetidas veces pero aquella tarde en las que ambos se quedaron observando el cielo desde el techo de la escuela, Mayuzumi le había comentado que finalmente decidió irse por lo que le gustaba, por su pasatiempo de chico nerd.

Fue evidente incluso para el peligris que aquella decisión dolió a Akashi. Ingenuamente había pensado que podría revivir esa sensación como en el juego al lado de Mayuzumi en la universidad. Al menos en el juego.

En medio de la confusión, Mayuzumi rompió esa pequeña distancia que les había mantenido confortables durante esos largos minutos.

"Antes de que me odies más por retirarme del básquet voy a tomar tu primer beso, Ou-sama."

Otra persona no había contado un segundo después de tamaño atrevimiento, pero Mayuzumi salió bien librado.

Él tenía razón: aquel pequeño roce de labios había ido el primer beso de Akashi. Realmente pensó que Akashi reaccionaría de otra manera pero al parecer le había tomado por completo de sorpresa. Cuando iba a comentar lo que sentía, Akashi le interrumpió poniéndose de pie "Espero que tu destino sea brillante en la universidad que has escogido." Un poco del antiguo Akashi se había hecho presente en esa mirada, y es que este Akashi siempre está presente cuando le hieren o cuando se siente utilizado. Fue así como sintió ese beso.

Mayuzumi siempre le había mirado cuando estaban solos de una manera descarada, muy diferente a la sin emociones de los partidos, pero quizás era Akashi uno de los pocos que conocían esas diferencias.

—Parece que Ou-sama se hizo esperar.

Giro su vista. Ahí estaba Chihiro Mayuzumi, quien debió ser su esclavo, su sombra, quien le siguiese calladamente en todo, pero resulto ser todo lo contrario a sus predicciones y fue más bien él quien poca a poco se sintió atado, quien deseo que el tiempo que le quedaba a Mayuzumi en Rakuzan fuese más largo.

—Vine a verte para que me expliques que significan todas tus indirectas.

El peligris vestía de manera casual, nunca le vería en ropas totalmente sport, sino que siempre traía mocasines y pantalones de colores elegantes con camisetas. Digno estudiante de ingeniería, pensó el emperador de Rakuzan.

—Ven conmigo.

Mayuzumi siguió su camino hacia el edificio, Akashi estuvo tentado a retirarse pero lo siguió, decidiendo a averiguar los sentimientos que este chico originaba en su ser. Como había dicho a Shintaro, acepta que Mayuzumi le atrae, le ha costado admitir que también lo hace físicamente, que despertó ese lado sexual que todo joven a su edad tiene; sin embargo debe verse aún más débil ante el otro, no va a demostrar aún más su debilidad por él, aquello era ciertamente humillante para un Akashi.

Flasback

Habían pasado tan solo una semana después de finalizada la copa de invierno. Para Akashi aún existía ese mal sabor de boca de la derrota; sin embargo se sentía ligero. Un sentimiento agrio de digerir.

Por algún motivo que aun Akashi no se explicaba, era en la azotea donde podía pensar, donde acompañando a su compañero Mayuzumi se sentía tranquilo y calmado.

Sin embargo esta vez se topó con la sorpresa que este se había quedado dormido. Una imagen ciertamente agradable: Su rostro se mostraba sereno, con un brillo causado por los débiles rayos de sol y seguro por los buenos sueños que tenía. Además su pecho subía y bajaba suavemente dejando escapar su aliento por su boca; mientras una light novel descansaba en su pecho. Akashi nunca había sentido escalofríos por ver a alguien dormir.

Se acercó, se quedó a unos metros y sonrió. Sintió una inesperada felicidad, como una especie de orgullo. Una necesidad de ser el único de ver la manera tan sublime de dormir del otro, de ser quien vele sus sueños. La paz que fue a buscar la encontró junto con una pequeña tormenta en su interior. Era nuevo: paz y tormenta totalmente complementadas en su interior ante la imagen que se le ofrecía.

Nuevamente esta frente a la puerta de la casa de su pareja. Se arma de valor y toca el timbre esperando alguna respuesta. Pronto escucha una voz salir del intercomunicador, felizmente es la hermana de Midorima con quien no tiene ningún problema.

Ella abre la puerta y Takao ingresa. Los padres de Midorima no se encuentran puesto que a pesar de la situación de su hijo deben de acudir a su trabajo. Las clínicas Shiori son el orgullo de esta pequeña familia acaudalada y no pueden descuidarla. Además de ello, están buscando entre sus colegas quienes puedan darle esperanza de que su hijo vuelva a tener una vida normal. Sin embargo, Takao no va a esperar, va ser él quien le traiga de vuelta. Así que nervioso pero con un sentimiento puro ingresa a la habitación de Midorima, quien como ya le es costumbre está mirando por la ventana.

—Si tanto deseas ver la calle, yo te llevare. —comenta Takao viendo la espalda de su novio.

—No entiendo que haces aquí. Te dije que no quiero verte.

La voz de Midorima es seca, enfermiza, sin ningún tono de calidez.

—Onichan—llama la atención la hermana del peliverde.

—Descuida, déjanos solos ya se manejar al tsundere de tu hermano

La muchacha asiente y cierra la puerta de la habitación. Ella también cree en que Takao podrá ayudar a su hermano.

—Lo lamento. Shin-chan, por haberme ido el otro día. Pero...

—No es necesario que te disculpes, idiota. Solo déjame en paz.

Le duele tanto escucharle hablarle tan secamente. Por supuesto a escuchado de labios de Midorima el apodo de "idiota"" pero siempre tenía un tono diferente, algo que le hacía notar que era Midorima intentando oculta sus sentimientos. Pero pareciera que con el accidente Midorima no solo perdió la capacidad de caminar por sí mismo sino que también parte de su humanidad. ¿Pero aquello no era posible verdad?

Takao camino soportando la presión del dolor sobre su pecho. No se rendiría hasta obtener un sí.

Así que sin importarle el estado físico de Midorima sin esperar nada a cambio tampoco, camino y se lanzó encima de Midorima. Ya no importaba si este estaba adolorido, debió aferrarse a él de esta manera desde el primer día en que lo vio de nuevo con ellos.

—Esto…esto era lo que quería hacer ese día, estúpido, Shin-chan, pero estabas herido tenía miedo lastimarte.

Midorima sintió el calor y el peso del cuerpo del otro por encima de él; algo llamado vitalidad reinició en su cuerpo. Takao está realmente recostando todo su peso encima de él y del sillón donde sus padres lo habían depositado antes de marcharse. Los brazos del pelinegro están alrededor de su cuello y el rostro de este en su cuello, sintió las lágrimas de su pareja en su propia piel. Sus propios ojos también quisieron derramar lágrimas pero se controló.

—Te he extrañado, Shin-chan, tanto… tanto… tanto.. ¿Porque no dejas de ser tsundere y me abrazas?

—Calla, Takao

Pero al mismo tiempo que dice esas palabras, sus brazos temblorosos suben para abrazar a Takao por la espada. La amistad de la kiseki no sedai le había hecho al menos vestirse adecuadamente pero el abrazo de Takao era como si le inyectaran adrenalina a todo su cuerpo incluso a las inútiles piernas que tiene.

—No te cuelgues tanto, vamos a caernos—advierte Midorima.

Takao ríe un poco, esa suave sonrisa encandila a Midorima y le recuerda sus sentimientos por Takao. Pero también le traen frustración. Nunca más podrá pararse al lado de Takao en una cancha de básquet, en el deporte que ambos aman y que les unió. Aprieta sus puños ante la realidad.

—Pórtate, Takao

El tono de voz cambió, el pelinegro lo nota. Se separa lo suficiente para no caerse pero esta vez no se va.

—No voy a irme, Shin-chan. No hasta que me digas que el lunes iremos a clases juntos como siempre.

Midorima suelta una risa irónica y oscura.

— ¿Qué demonios dices? ¿Es que no te das cuenta que nunca mas podremos ir a la escuela como antes? Preocúpate por tus notas, idiota.

Takao dibuja un puchero en su rostro.

—Si antes te arrastraba hasta la escuela como si fuera tu esclavo ¿acaso no puedo seguir haciendo lo mismo? Shin-chan, eras alguien fuerte ¿Por qué no sigues siéndolo? Hay muchas oportunidades…

—No hay ninguna

—Es porque no quieres verlas. Hoy me encontré con nuestro sempai, Miyagi ¿Lo recuerdas? Está estudiando medicina. Y él me dice que sus sensei le han dicho que hay terapias que mejoraran tu condición y... hay curas en otros lugares, estoy seguro que tus padres ahora mismo están buscando una, pero debes de poner de tu parte. No les quites las esperanzas. ¿No decías tú mismo que la suerte solo corresponde a quienes se esfuerzan?

"Suerte" hace ya varios días que ni siquiera revisa el blog de Oh asa ¿Cómo podría? Si este accidente la había vuelto totalmente escéptico. De hecho, se sentía ridículo de haber creído en ello. ¿Cómo un objeto iba evitar un accidente como este? Además aun no olvida que sus padres siguen considerando algo de momento el que fuera homosexual. Es solo que no le siguen recriminando ello porque se encuentra inválido.

—Deja de hablar tonterías, Takao. Ya no hay nada. Deberías de aprovechar que te encontraste con Miyagi para que te ayude en tus estudios. No vas a aplicar ningún lado así. ¿No querías ser jugador profesional?

Takao se mordió el labio inferior Aquello era verdad, pero ya no esta tan seguro de ello. Era diferente si Midorima hubiera decidido por sí mismo ya no jugar como profesional, pero este sueño le había sido arrebatado de forma abrupta.

—Aun no lo sé. —Le quitó importancia al asunto—Lo más importante es que Shin-chan ha perdido muchas clases. Y eres tu quien me va a enseñar, así que no seas flojo. El lunes vendré por ti e iremos a clases.

Su rostro decidido, su mirada fiera, esa que ponía ante los enemigos en los partidos, su terquedad, eran cosas que le atraían de Takao. Sintió deseos de besarle, pero no iba hacerlo, pues no se sentía suficiente para Takao. Sin embargo, como si el otro leyera su mente, se acercó y junto sus labios. Nuevamente se sintió revitalizar con aquella sincera muestra de afecto.

—No voy a permitir que te hundas aquí. Shin-chan. No sin luchar.

—No tienes que hacerte esto, Takao. Condenarte…

El otro rio mientras junta sus frentes y se abraza a su cuello aun a ahorcajadas sobre su regazo.

—No estoy condenándome. ¿Que no te dije que siempre he estado observándote, Shin-chan? Eso no ha cambiado.

Sus labios nuevamente se juntaron pero esta vez dejo de ser un contacto inocente, pues sus lenguas se encontraron la una a la otra, Midorima apretó la cintura de su pareja, le atrajo más contra él, Takao se dejó llevar por lo que se sentó completamente sobre las piernas del otro. Y fue ahí cuando Midorima se dio cuenta de que no podía acomodarse mejor para retener a Takao en sus brazos Nunca tendría nuevamente la fuerza para hacerlo.

— ¿Shin-chan?

Midorima desvío la mirada del rostro sonrojado de su novio. Le necesita pero también le recuerda sus limitaciones actuales.

—Iré… iré a la escuela pero por ahora vete…

Takao aún tiene agitada su respiración, desea permanecer en esa posición con su pareja mucho más tiempo; pero esta vez parece que era verdad las palabras de Midorima. Así que antes que el otro decidera declinar en ir a la escuela, se levantó del regazo del otro, se acomodó las ropas y se despidió con una sonrisa en sus labios. El peliverde solo alzo el brazo sin devolverle la mirada.

Cuando la puerta de su habitación se cerró, golpeó sus piernas con todas sus fuerzas contenidas...nada: ni dolor ni quemazón… absolutamente nada. Esta vez sus lágrimas si se dejan caer silenciosas, pero imparables.

El pelinegro siente de a momentos que nada había sucedido, ese era su ánimo, así pues cuando ve a la hermana de su pareja le regala una mientras le anuncia que Midorima ira a la escuela el lunes. La muchacha se siente entusiasmada y sin contenerse abraza sorpresivamente a Takao, quien extrañado solo sacude los cabellos de ella sin malicia.

Justamente en ese momento los padres de Midorima ingresan a su hogar. La mirada hacia Takao es totalmente fiera.

Pero nuevamente la hermana interrumpe:

—Oni-chan, ha decidido ir a la escuela el lunes—anunció ella muy feliz.

Los padres desvían su mirada hacia el joven pelinegro y solo dan un asentimiento, no sale un gracia de sus labios, Takao tampoco lo espera. Aun había resentimiento de ambas direcciones, así que simplemente se despide con un poco de cortesía antes de abandonar la casa de los Midorima.

Tenía que prepararse mentalmente para el lunes. A pesar de su sonrisa siente miedo. ¿Cómo enfrentarían ambos la escuela? Pareciera como si fuera un lugar totalmente nuevo e inhóspito. Se anima así mismo mientras piensa que seguramente nos será tan difícil como lo espera. Grave error pues sería más difícil de lo que se imaginó siquiera.


Notas finales: Bien realmente me gustaría saber sus opiniones si leen el fanfic, ya saben que es la única forma de retroalimentación que tenemos. Así que nos estaremos leyendo pronto, al menos eso espero en quince días para la actualización!