Una bala, solo eso hacía falta para sacarlo de combate, me distraje por un momento y cuando la retirada era más evidente que orden ya no estaba a mi lado. Su cuerpo cubría el de un herido mientras intentaba salvar lo que quedara en ese cascaron humano. Su uniforme fue tomando una tonalidad cobriza y un grito desgarrador surco el aire acompañado de más proyectiles. Corrí hacia él tomándolo por las axilas y arrastrando su débil cuerpo hacia la seguridad de una casa abandonada, más balas llovieron arrasando con cualquiera que se atreviera a hacerles frente.
—Kahn. —Su voz rasposa era apenas un suspiro—Tienes que irte, te lastimaran si te quedas.
Con un suave movimiento de sus manos retiro el anillo colocándolo entre mis manos, no me quede a ver qué pasaba con el Capitán John Watson puesto que el deseo de protegerlo había sido corrompido por esa maldita bala en el hombro. Cuando desperté de nueva cuenta me encontraba tendido en una cama de monedas de oro de distintas partes del mundo y los siglos.
—Hola, ¿Te portaste mal hermano?—me dijo un reptil escamoso rojo.
—No podría ser peor que tú—Le dije con poco entusiasmo—Esta no es la lámpara.
—Que apreciativo—dijo estirándose—Mi amo es un genio y no de manera literal. Maneja la magia de nuestra madre como si fuese ella misma.
— ¿Sales de manera estipulada?
— ¿Qué paso allá afuera Kahn?—curiosidad insana, de eso estaba echo esa serpiente—No habías venido en mucho tiempo, y valla que te hemos buscado.
— ¿Tu buscándome a mí?
Una risa histérica salió de mi pecho para rebotar en las paredes del nuevo hogar de mi hermano, su escamoso rostro no tardo en mostrarme su duda que rápidamente paso al dolor que te da el entendimiento de la situación.
—Rompiste un deseo.
Tres palabras, simple y directo. Abrió sus alas señalando son su hocico el almohadón a su lado, no me había dado cuenta de que el líquido tibio que sentía sobre mi rostro eran mis ojos desasiéndose por la profunda pena que me provocaba el volver sin cumplir. Llore entre sus tibias alas como nunca lo había hecho, ni siquiera cuando vi como mi hermano era convertido en el ser alado que ahora cantaba canciones de nuestro pueblo, canciones de damas siendo rescatadas por príncipes de los temibles dragones. De John curando a los humanos, de un doctor queriéndome.
La soledad desoló en la estancia y Smaug me dejo ser, como nunca de humanos pudimos ser.
-O-
—Kahn
No quería molestarlo pero después de tres días sin moverse me daba más miedo, ¿Qué tal si moría?
—Sabes que eso no es posible—me contesto con la voz enronquecida—Soy mejor que tú hasta para mantenerme con vida.
—Es solo que es el cumpleaños de mi amo y quisiera hacerle un presente.
Sus ojos se encontraron con los míos y la pregunta era más que simple ¿En qué demonios piensas?
—Por error le concedí la inmortalidad y ya no la quiere.
—Sabes que con eso no se juega. —Me dijo volviendo un poco a su habitual rudeza.
—Lo sé. —Le dije alzando con un poco de orgullo mi hocico—Es solo que al principio no lo creyó.
—Dale joyas o cualquier otra cosa, los humanos son simples.
—Este humano no—Dije un poco ofendido—Este nuevo hogar que me ha dado es la muestra.
Kahn pareció pensarlo un poco antes de darme alguna señal.
—Quiero verlo antes de acceder.
—Te sorprenderá.
El aire se cargó de tensión, maldita sea, seguía siendo el puto amo y asesino de antes.
—Lock. —dije asomándome por la cerradura del cofre. — ¿Es seguro salir?
Nadie contesto, en cambio un gran movimiento hizo que el interior del gran baúl se tambaleara haciendo que las monedas rodaran de un lado a otro dejándonos mareados al momento en que todo se calmó.
— ¿Qué demonios paso?
—No lo sé pero ¿Por qué brillas?
Su cuerpo tenía el tenue brillo de una estrella y una voz dulce y seria, quebrada por lo vivido pero firme congelo el tiempo dentro del baúl.
Deseo ir a casa.
Deseo ir a casa.
Deseo ir a casa.
—Es John. —Dijo Kahn manteniendo el equilibrio entre las monedas, tratando inútilmente de contener el llanto—Tengo que ir. Muéstrame a tu amo.
—Serás cabrón. —una ira en mi pecho crecía exponencialmente. —Te iras, no puedes estar con un humano, lo sabes.
— ¡MUESTRAMELO!
— ¿Smaug?
La cubierta se abrió mostrando al perfecto amo de cabellos rizos y pómulos afilados. Kahn solo sonrió y desapareció dejando un bello zafiro en su lugar. Sherlock pedía silenciosamente una explicación por lo que sus ojos fueron testigos pero la razón lo ignoraba. Tome la piedra preciosa entre mis garras y volando hacia el escritorio de este, lo coloque cuidadosamente en la superficie de madera pulida.
—Él era Kahn. —lágrimas de color ámbar comenzaron a bañar la joya—Era mi hermano y ahora se ha ido para siempre.
— ¿Por qué?
—Para cumplir el deseo de un estúpido humano.
Sherlock no dijo nada, nunca dice nada cuando se trata de sentimientos, solo dio un paso atrás extendiendo sus brazos, mirando alrededor.
—Nuestro nuevo hogar. —Sin sonrisas, solo lógica. —Tendremos que buscar un nuevo inquilino puesto que no puedo pagarlo solo.
—No soportas a la gente.
—Tenía uniforme militar, usado y no le calculo más de tres días de haber estado contigo. Su magia se terminó por un humano, busquemos quien fue. Lo atraemos a casa y si nos gusta lo dejamos vivo.
— ¿Y si no?
—Tú tienes cena y yo otro experimento por empezar.
-O-
¿Ya te dije que no es un crossover?
Jajajajajajaja me he dado cuenta (Y porque una amiga nada que ver con el fandom lo leyó) de que no tiene nada que ver con la película de disney, cabe aclarar que crecí con una historia sacada de una canasta de cuentos (libro). La película no me atrajo en lo absoluto, ¿Una alfombra voladora? Simplemente no vale mi atención.
Esta cosa dice que hay dos comentarios ¿Porque no puedo verlos? *hace berrinche*
