EL ÁMOR DE HERMANOS

-Vaya que calor, parece que tendremos que comprar un aire acondicionado no les parece- decía un Tomoki bastante agobiado por la calor –Tomoki no se si no te habrás dado cuenta pero…- con una vena de ira en la cabeza –no tenemos electricidad-

-Seiya tal vez deberíamos de mejorar nuestras condiciones de vida primero-

-para mí esto me trae recuerdos cuando de pequeño me dejaban solo en un bosque para sobrevivir y ver si era merecedor de entrar a la orden de los caballeros- mientras se hundía en sus recuerdos un Tomoki sentía pena de la infancia de Seiya

-tienes razón desde que las bragas hicieron bolar la casa no hemos tenido otra que dormir a la intemperie- reclamando pues desde ese día ya no tenían techo

-eso fue tu culpa por no atacar sus órdenes-

-dejando eso de lado qué tal si vamos a vivir con Sugata sempay por un tiempo-

-qué opinas Ikaros, te apetece vivir a la antigua-

-Seiya, si tú vas yo también voy- apegándose más a el –entonces está decidido iremos donde Sugata ahora mismo- sonriendo como un niño

Rio abajo/casa de Sugata

-hey Sugata sé que esto es repentino pero podríamos quedarnos un tiempo a vivir con usted- dijo Tomoki

-claro- confirmo Sugata –pero no me hare responsable si algo malo les llegase a pasar-

-¿cómo qué? Pregunto con curiosidad Seiya

-como eso, atrás de ustedes- señalando que dos osos enormes los estaban a punto de atacar, Sugata pudo detener a uno pero el otro iba hacia ellos –(mierda si no hago algo)- pensó Sugata intercambiando golpes con el oso, grande fue su sorpresa cuando vio que el oso se retiraba después de haber visto a Seiya, corriendo, al parecer estaba muy asustado, pero que había causado que el oso se fuera de esa manera, solo por ver a un humano. Eran los pensamientos de Sugata

-no es mucho pero no me aburriré estando aquí, nos quedamos- decía Seiya –hey, no recuerdo ponerte al mando para que decidieras por nosotros, no Ikaros-

-yo iré donde Seiya vaya- Tomoki estaba en apuros pues si Seiya se quedaba Ikaros lo seguiría e infortunadamente él también lo haría

-no, me niego, no pienso arriesgar mi vida de esta forma- poniéndose berrinchudo

-tienes una mejor idea- declaro Seiya

-a decir verdad, si la tengo-

Casa de Sohara

-no, no simplemente no, si te dejo vivir conmigo podrías ver mi ropa interior y eso es lo último que quiero en este mundo- declaro una furiosa Sohara

-vamos, no se supone que los amigos de la infancia deberían ayudarse,-suplicando a Sohara

-dime, si estuvieras solo en mi cuarto solo me prometes que no tocaras mis pertenencias- encarándolo directamente

-bueno, yo no lo hare- con dudas en sus palabras

-entonces vengan a vivir conmigo- dijo Sugata

-de ninguna forma- acato Tomoki

Mientras discutían de quedarse o no Mikako observo esto y pensó sacar partido de esto pues estaba aburrida

-hola chicos, parece que se divierten- apareciendo de forma improvisa. Luego de una explicación del porque buscan un nuevo lugar donde vivir por parte de Tomoki

-con que ese es el problema- mirándolos –si quieren pueden quedarse en mi casa- con tono amable pero con unas malas intenciones por dentro –prometo que los atenderé de la mejor manera posible-

-enserio, ahora que me acuerdo usted tiene la casa más grande de toda la ciudad- todo exaltado –Tomo chan es que acaso ya te has olvidado que ella es el "pez gordo" de nuestra ciudad- dándole un golpe en su cara –gracias, me acabo de recordar-

-de hecho, si quieren todos están invitados a vivir conmigo si es que así gustan. Tomoki junto con Sohara imaginaban el hecho de vivir en una vida de lujos, los dos se encontraban en un estado de imaginación masiva pues era tanto su imaginación que al parecer ellos ya lo tomaban a la realidad.

Tomoki pensaba en ser atendidos por hermosas chicas vestidas de diferentes formas como una conejita, una maga, una alfa, una princesa, una gata, una diablesa y mucho más las 24 horas del día

Sohara se encontraba en el mismo delirio excepto el que de ella eran hombres educados vestidos con trajes elegantes y buenos cuerpos, sí; en total los dos estaban fantaseando de una forma que incluso asustaban a los que estaban a su alrededor

Mientras que Seiya pensaba que esa vida no se le adecuaba pues recordando sus días en la mansión kido. De hecho no le traía muchos buenos recuerdos por el de recordar a Saori

Y el hecho que todas esas comodidades lo hablandararian al punto en que sea un niño mimado.

-iremos- dijeron unos muy animados Tomoki y Sohara

-entonces me regreso a casa- retirándose del lugar seguido por Seiya e Ikaros

-vamos Seiya, no te parece bien el hecho de vivir como un rey y brindándole lo mejor a Ikaros. Intentaba persuadirlo Tomoki

-(es cierto que él quería lo mejor para su pequeña hermana) Ikaros no tienes que seguirme si no quieres, puedes ir con ellos si es que así lo deseas-

-no, lo que yo quiero es estar con mi hermano mayor- arrinconándolo, aun mas con la pared, esto lo vio Mikako como oportunidad para traerlo consigo

-que lastima, mi casa está repleta de sandias enormes, es una pena que se tengan que podrir con el sol- agrego Mikako, haciendo que Ikaros le saliera un puchero de curiosidad, esto lo noto Seiya, no resistiendo más, acepto la oferta sin más remedio maldiciendo por dentro que su única debilidad sea su pequeña hermana

-entonces yo volveré solo- agrego Sugata

-de eso nada, tu vienes con nosotros- decía Mikako con aura demoniaca peor que la de Sohara y él no quería morir no sin antes descubrir la existencia de un nuevo mundo así que siendo arrastrado por una Mikako feliz de cumplir su objetivo

Casa de Mikako

Esta era una casa particular pues se hallaba respaldada de hombres con ternos al parecer guardias con armas y perros entrenados a matar a cualquier intruso que pise su territorio en pocas palabras estaban en territorio de la mafia. Tomoki y Sohara ya no estaban con tantos ánimos al contrario de un Seiya feliz por el hecho de que quedarse ahí no era tan mala idea después de todo. Luego de unos minutos de caminar por un pasillo llegaron a una sala donde se hallaban muchos hombres y un hombre calvo sentados ordenadamente en todo el salón al parecer el hombre calvo era el padre de Mikako y por supuesto líder de la mafia, no era más que obvio que Tomoki junto con su amiga se hallaban sudando balas por el miedo a parecer muertos por la mañana y que nunca más se sepa a saber algo de ello

-Tranquilos chicos, nada malo pasara si no cometen tonterías-hablo Mikako

-soy el padre de Mikako, pueden quedarse el tiempo que quieran- mientras que todos a su alrededor hacían una reverencia a los invitados. Tomoki sabía que si hacían una tontería no la contarían pero sin darse cuenta vieron que Ikaros se acercaba al jefe de la mafia como si cualquier persona se tratase, parada frente a él le empezó a sobar la cabeza como lo hacía con su sandia por el parecido que ambos traían. Todos estaban atónitos por lo que vieron pues qué clase de persona se le ocurre hacer eso en su sano juicio sabiendo lo que le pasara peor aun cuando Seiya se levantó a recogerla

-Ikaros eso no es una sandía, es una cabeza arrugada- afirmo Seiya-déjalo es de mala educación hacerle eso a los abuelos sin permiso- cargándola en su hombro derecho y yendo a sus asientos

-Estamos muertos- dijo Sugata haciendo que Tomoki y Sohara maldijeran a los dos de al lado

El jefe de la mafia se les acerco lentamente –me disculpo por la acción cometida de estos idiotas, por favor perdónenos- se hallaba suplicando –de que te disculpas Tomoki si no ha pasado nada- comento Seiya –cállate que lo vas a empeorar idiota- golpeándolo y haciendo que la cabeza de Seiya se estampara contra el suelo

-tu niño, sabes lo que tu noviecita y tu hicieron…- siendo callado por su otro de sus camaradas. El jefe se le acerco lentamente diciéndole

-niño tú y tu novia tienen agallas al hacerme eso, sabes lo que le pasa a los que cometen el error de levantar la mano contra sus superiores- tratando de intimidarlo mientras Seiya estaba con la cabeza baja tapando la mitad de su cara con su cabello, al parecer el intento de intimidarlo había funcionado sin contar el hecho de que Seiya se reía para luego hablarle de una forma que solo sus enemigos más fuertes habían escuchado

-esa frase ya le he escuchado antes de unos sujetos a los cuales tuve que enfrentarme en el pasado… sabe lo que les paso… todos terminaron muertos- levantando la mirada. Esto sorprendió al padre de Mikako pues en sus ojos se notaba el alma de un guerreo que había batallado en muchas peleas arriesgando la vida y había visto muchas muertes, sintiendo temor por dentro, sintió que ese sujeto no era normal y lo mejor era tener cuidado

-chico mentiría al decir que no me diste miedo, al parecer eres una caja de sorpresas, la pasare por esta vez por el hecho de que se sintió bien ser acariciado por tu novia- con una sonrisa

-primero, ella es mi hermana y segunda…- dándole un golpe que lo clavo en la pared –deje de fantasear con mi hermana- con una mirada que prometía dolor y sufrimiento al que intentara algo en contra de su pequeña hermana. Munchos de ahí querían hacer algo para castigarlo por haber tocado a su jefe dos veces pero el hecho de pensar en cómo terminarían todos por enfrentarse aquel sujeto de playera roja

-mientras que otros veían a Ikaros como un fruto prohibido protegido por un dragón que mataría a cualquiera que se le acerque. Todos sus amigos excepto por Ikaros que lo veía normal estaban sorprendidos por el hecho que Seiya había causado terror a los de la mafia sin ayuda

-bueno que esperan somos sus invitados, así que podrían traernos algo- recibiendo un si por parte de ellos (mierda que me pasa, así no soy yo, pero al ver que ese viejo se la pasaba bien siendo acariciado por su Ikaros sentía ganas de matarlo, torturarlo y entregárselo a Hades… PERO QUE, había dicho su Ikaros, su Ikaros, realmente estoy mal de la cabeza pues el solo la veía como a una hermana pequeña a la cual proteger)

En algún comedor de la casa

-veo que se lucieron con la comida- viendo que habían preparado un festín -pero… porque ustedes no lo prueban primero- uno de los hombres le tomó la palabra y empezó a comer naturalmente de su plato

-hey Seiya, que intentas probar- decía un Tomoki asustado por lo que pueda pasar. Los hombres pensaron haber ganado, sin embargo

- probarían del mío al parecer está caliente y no puedo comer así que por favor si uno de ustedes lo prueba por mí sería estupendo- aclaro Seiya

Los hombres temerosos no sabían que hacer –si lo pruebo comeremos tranquilos ¿no? Vale yo lo probare…- dijo Sohara al tiempo en que Sugata la interrumpió –pero que pasa Sugata sempay- dijo Sohara

-si comes un bocado de ese plato, morirás- dijo Sugata haciendo que a todos que no eran trabajadores de la casa se impresionaran por tal declaración

-entonces estos platos también…- dijo Tomoki

-no al parecer su objetivo fue Seiya y no nosotros- aclaro Sugata –pero sempay como se dio cuenta que era veneno- pregunto Tomoki –tarde mucho pero el hecho que Seiya no probara bocado alguno me sorprendió ya que conociéndolo él come al fijar su objetivo además de que su plato contiene carne de una rana letal que vive en la montaña, muy pocos conocen su existencia por lo que aún es desconocido para la población global- los dos estaban sorprendidos de tal revelación

-supongo que ya me traerán mi comida- los hombres no tuvieron en cuenta que eso podría pasar y el hecho de que sabían que Seiya tenía inteligencia en el arte de matar por lo cual resignándose trajeron su comida verdadera. Luego de una fiesta para los invitados, todos se encontraban tomando y riendo como si eso no hubiera pasado, incluso Tomoki junto con Sohara disfrutaban del espectáculo ofrecido por las damas y caballeros que bailaban para ellos. Mientras que en un rincón Sugata al lado de Mikako conversaban de lo sucedido hace un momento

-Mikako no me digas que todo esto lo tenías preparado ¿verdad?-

-cómo crees, yo nunca supe de eso- mientras se reía por sus adentros, el haber traído a Seiya fue una sabia decisión – si me disculpas iré a bañarme- retirándose del lugar una muy complacida Mikako

-estoy llena, no puedo comer más- decía una satisfecha Sohara

- Alguien sabe dónde está mi hermano-

-es cierto, tampoco he visto a Tomoki… ha ya recuerdo me dijeron que se iban a dar un baño, levantando intriga a Sugata

-¿dices un baño?- Un poco angustiado

-no pasa nada malo verdad sempay-

-espero que no, ya que aquí tienen un baño llamado "baño de decapitación" el cual está prohibido para gente que no sea del clan y si alguien profanase ese lugar sería ejecutado de inmediato, pero nada malo pasara si no van ahí-

Con Seiya y Tomoki

se podía observar a un Seiya tratando de no desmayarse por la sangre perdida en su derrame nasal y aun Tomoki todo asombrado por la forma en que observaba ese ejemplar a su frente, no era otra más que Mikako desnuda

-veo que quieren meterse al agua conmigo pero desgraciadamente solo puedo estar con uno a la vez- con tono seductor se acercaba Mikako a los indefensos chicos que solo podían contemplar tal escultura –por mí no hay problema en que estén aquí pero... deben correr... si no quieren morir- esto último los saco del trance en el que se encontraban, sonando una alarma que indicaba problemas

-intruso detectado en el "baño de decapitación" todo el personal deberán asesinar a los intrusos en este momento- se oyó por un parlante

-mierda a correr- dijo Seiya

-pero tu podrías...- dijo Tomoki

-sí, es cierto pero tal y como estoy no puedo hacerles cara así- decía un avergonzado Seiya –yo te veo igual que siempre-

-idiota estamos completamente desnudos y no quiero que otros hombres me observen-

-buen punto- decía Tomoki – ahí están que no escapen- a punto hacia ellos

-tenemos que salir pitando de aquí- los dos al unísono

Mientras corrían una lluvia de balas se les acercaba por las espaldas pero pudieron esquivarlas de milagro. Saliendo de la casa se vieron rodeados por muchos, Seiya podía escapar sin problemas pero no podía abandonar a Tomoki, y el hecho de estar con solo una toalla tapándole su parte noble no lo ayudaba en nada, por fortuna o mera coincidencia el viejo estaba allí

-por favor sálvenos- dijo Tomoki –lo siento jóvenes visitantes pero no importa que tan cercanos seáis de Mikako las leyes son absolutas en nuestra familia y dando a conocer que sois amigo de mi hija, su muerte será lo menos dolorosa posible- dando la orden a sus hombres, estos intentaron atraparlos, pudieron con Tomoki pero el otro fue noqueado por Seiya, este trato de socorrerlo pero...

-sabes, el hecho de que me mostraras que no eres una persona normal me ha sorprendido, en esta ocasión solo cobraremos la vida de una persona, que dices, aceptas Seiya. Sabía perfectamente que podría encargarse de todos estos payasos el solo pero el de tener que proteger a Tomoki se le haría un problema y sabiendo de buena fuente que no importa cuánto protejas a alguien de la mafia, ellos siempre cumplen su objetivo y si acababa con todos ellos dejaría a Mikako huérfana y él no quería desearle eso a nadie; así que tuvo que tomar la decisión más madura la cual era ser el castigado

-bien, acepto mi castigo pero dejen libre a Tomoki- declaro Seiya

-como quieras, libérenlo- hablo el capo

En eso llegaron Sohara y compañía, al rato llego Mikako con una bata – Mikako detén todo esto- pidiéndole Sugata – lo siento pero no puedo hacer nada por él, después de todo violo una de nuestras reglas más sagradas y tú sabes perfectamente que ese baño tiene una historia en toda la ciudad, el simple hecho de que la vean los forasteros es una ofensa, la maldición caerá sobre Sorami. Hambre, guerra, sequias, terremotos, todo eso azotara nuestra ciudad por lo que debe pagar con la vida para restablecer el orden. Además, siéntanse agradecidos de recuperar a uno de ellos, al parecer mi padre vio en Seiya el alma de un verdadero guerrero por lo cual su muerte vale por muchos. Pero Sugata, tu podrías detener todo esto...-

Con inseguridad no tuvo otra forma que intervenir -Seiya... porque lo haces, porque te empeñas protegiéndome tanto hasta el punto de ofrecer tu vida- grito desesperado Tomoki, pero no recibiendo respuesta –me preguntas por qué he de sacrificarme por ti... eso es muy simple no lo crees-

-a que te refieres- con lágrimas en los ojos

-por darme la oportunidad de llamar algo... hogar, me acogisteis cuando ninguno lo hizo, no te importo si era huérfano, aún recuerdo cuando Ikaros llego y prometió siempre estar conmigo, ese día pensé que tendría que irme de aquí pero... nos permitiste vivir contigo sabiendo que éramos diferentes, nos distes un techo, comida, esperanza... lo que estoy haciendo es lo menos que puedo hacer por ti- con la cabeza abajo y un semblante triste mientras caminaba donde lo esperaba la espada. -por favor deténganse- suplicando Sohara, mientras Seiya se arrodillaba listo para su decapitación mientras el padre de Mikako le pregunto

-niño, por lo visto tu vida fue un calvario de muchas penas que no quiero ni saberlo, ¿alguna cosa de la que te arrepientas?-

-a decir verdad en mi vida nunca me he arrepentido, pero...- levantando la cabeza –lo único de lo que si me arrepiento es no poder estar al lado de mi pequeña hermana, protegiéndola y cuidándola de cualquier rata rastrera que quiera ligar con ella- viendo para atrás -Sugata, Tomoki... por favor, cuiden de Ikaros por mi ¿vale?-

Estos dos estaban sorprendidos por tal declaración. Tomoki con lágrimas de dolor por no poder hacer algo, lo que le recordaba cuando abandono a Seiya junto a Ikaros en una lluvia de piedras que podría matarlos; mientras que Sugata derramo una lagrima de su ojo derecho por el hecho de estar en frente de un verdadero hombre que es capaz de dar su vida por aquellos a quien ama, mientras que las chicas no podían más que observar... sin embargo

Alguien tomo fuertemente la mano del hombre encargado de acabar con la vida de Seiya mientras que le pregunto

-este no eres tu Seiya, tú me enseñaste que nosotros viviremos sin arrepentirnos de nada por lo cual no permitiré que tu voluntad desaparezca mientras que yo esté aquí- mirando al sujeto con la catana -que le estás haciendo a mi hermano- una Ikaros muy fría por el hecho de ver el trato que le dan a su hermano

- te lo preguntare de nuevo, que le haces a mi hermano- mientras apretaba la muñeca al punto de romperla, en eso una luz empezó a emanar del cuerpo de Ikaros sorprendiendo todos los presentes mientras que poco a poco sus ojos cambiaron a un rojo carmesí como la sangre, Seiya estaba orgulloso pero a la vez confuso de que su hermana tuviera un poder escondido pero...

-detente Ikaros, no quiero que interrumpas esto- mirándola fijamente

-pero Seiya...- tratando de explicarle mientras volvía ala normalidad

-no permitiré que mi hermana se ensucie las manos con alguien como ellos, así que apártate, que mi honor está en juego- de la forma más seria

-no pudo hacer eso, prometimos protegernos el uno al otro aquella noche- mirándolo a sus ojos

-entonces... ten fe en mi... porque volveremos a casa todos juntos... es una promesa- levantando su brazo con el pulgar arriba, dejando confusos a todos, como promete algo que no pude cumplir si estaba a punto de morir

-entiendo, creeré en ti... Seiya- retirándose adonde estaban Sohara y los demás –lo mataran si no hacemos algo, es tu hermano deberías ir allá para protegerlo- exigió Tomoki –no lo hare, porque confió en el- respondiendo como si nada pasara con su sandia en mano

-se nota que es tu hermana, pequeño mocoso...- dando la orden de detener todo esto y mirando al personal que estaban confusos pues toda la vida el jefe siempre cumplía con lo ordenado –hoy acabo de ver algo que nunca imagine ver en mi vida, acabo de presenciar el lazo entre hermanos más fuerte que pude imaginar, así que por esta ocasión lo pasare por alto- mirando a Seiya –mocoso te has ganado el derecho a vivir, e una pena que alguien como tú no me herede, no es así Mikako-

-lo siento pero aun con su características de hombre, yo ya estoy reservada para otro- mirando a Sugata causándole un escalofrió en todo su cuerpo. Parándose del suelo –siento haberles causado problemas- retirándose con Ikaros

-Mikako, dejo todo en tus manos-

-como ordenes padre- riendo por el hecho que todo salía según sus planes mientras que los otros se retiraron aun conmocionados por lo visto

-Ikaros sabes que puedo cuidarme solo, no debiste haber interferido-

-lo sé, pero mi obligación como tu hermana también es protegerte- haciendo que Seiya sintiese respeto por ella por haber tomado en serio su primera decisión

-por eso eres mi linda hermana- con esas palabras Ikaros se sintió más tranquila y segura de ella misma

Al día siguiente

-chicos a despertarse, que ya casi llegamos- hablo Mikako –es muy temprano para levantarse no lo crees y además a donde estamos yendo si estamos aquí en la cama- levantándose poco a poco con Sohara que también se despertó por el ruido

-tomo chan buenos días- al abrir los ojos vio que Seiya estaba dormido pero... estaba sobre Ikaros más específicamente su cara sobre los pechos de esta, Tomoki estaba más que envidiando aquella posición mientras que una muy cabreada Sohara vio que Ikaros estaba despierta y sin ninguna vergüenza por lo que lo tomo como si esto era normal para ellos dos, sin quedarse de los brazos cruzados golpeo a Seiya estampándolo contra la pared con un chichón en su cabeza y unos cuantos moretones en su cuerpo

-Ikaros es que acaso esta bestia te obliga a hacer esas cosas- preguntándole –no, a mi hermano le gusta dormir encima de mi pecho desde la primera vez que lo conocí- aclaro Ikaros –Sohara por una vez en la vida podrías esperar a que despierte y te lo explique cómo gente civilizada aun clavado en la pared – lo haría pero mi orgullo como mujer dice que debes ser castigados-

-por cierto porque se siente como si voláramos por los aires- pregunto un Tomoki un poco asustado –se debe a que en este momento estamos a punto de aterrizar a la isla que pertenece a mi familia- al oír esto Tomoki fue a la ventana pudiendo ver que estaban volando a más de mil metros de altura

Isla deshabitada

Cuando aterrizaron todos se cambiaron en ropa de balo ocasionando vergüenza por parte de Seiya ya que este nunca había visto tantas chicas en poca ropa, de por si apenas podía con Ikaros -con que esta es tu isla, pero no veo una casa donde podamos quedarnos- aclaro Tomoki

-es porque es una isla deshabitada, así que nos la tendremos que arreglar para sobrevivir por un tiempo, si quieren culpar a alguien, háganlo a los que rompieron la regla sagrada de mi familia- todos voltearon viendo a Seiya junto con Tomoki

-entonces no hay tiempo que perder, debemos actuar pronto- confirmo Sugata –si les parece bien; Ikaros, Seiya y Tomoki se encargaran de buscar comida mientras que nosotros buscamos agua potable-

- me parece bien Sugata sempay- un alegre Tomoki, luego de separarse en grupos –oigan chicos ustedes deberían ir a pescar- impuso Tomoki –bueno es más divertido estar en el agua que aquí, vamos Ikaros que traeremos una gran merienda- mientras que seguía parado ahí -se me olvido que no puedo volar sin mi armadura- pero a la vez siendo cargado por atrás por su hermana –yo lo hare- desplegando sus alas y volando –Tomoki mas te vale conseguir algo bueno antes que regresemos- aclaro Seiya –si, si como digas-

Yéndose a encontrar algo que comer, para su fortuna encontró varios cangrejos esparcidos por la playa y enseguida pensó en recoger su botín sin contar que se metía en territorio enemigo, luego de apenas poder escapar de aquel infierno de pinzas –que diablos se supone que deba buscar yendo al bosque en busca de fruta pero lo único que encontró fue un montón de hongos, por curiosidad probo uno, minutos después empezó a delirar al punto de quedar en el suelo pensando que era un pez y no podía respirar

Ya de noche

Despertando de un profundo sueño –vaya, parece que me desmaye por aquel hongo- tratando de parase pero al momento escucho el grito de Sohara proveniente de más al fondo, corriendo hacia ella pensando en lo peor, pues sin Seiya estarían desprotegidos aunque grande fue la sorpresa cuando encontró a Sohara tirada en el piso pero nadie estaba con ella, corriendo por ella –Sohara, que paso, donde están, los demás- pregunto todo serio –Tomo chan veo que estas a salvo, los demás no están porque nos separamos al correr de aquel sonido que nos acechaba- apegándose más a este –no te preocupes, al amanecer todo estará bien, vale-

Al día siguiente

Buscaron por doquier pero no había señales de nadie, al parecer estaban solos en aquella isla. Pasaron los días y cada vez se acostumbraban más a aquella vida donde tenían que pelear para sobrevivir

Un mes después...

En el mar estaba Tomoki pescando, luego de unos intentos fallidos pudo conseguir una buena pesca, dirigiéndose a donde se encontraba Sohara. En estas últimas semanas habían madurado tanto que aprendieron a sobrevivir construyendo armas y un techo con el cual pudieran estar cómodos y no olvidando que habían cambiado de aspecto como que se hallaban más morenos pero aun conservaban sus personalidades. En la noche Tomoki noto que su amiga no se hallaba durmiendo a su lado, se encontraba en la orilla de la playa donde siempre iba a despejar sus dudas o cuando se sentía triste, alcanzándola pudo notar que se hallaba triste

-Tomo chan, crees que nos quedaremos aquí por siempre, nadie ha venido por nosotros- a punto de romper en llanto pero una mano sintió en su hombro –tranquila Sohara mientras estés aquí no dejare que nada te pase además, nosotros crearemos nuestra propia diversión-

-tomo chan- aunque cayéndose para atrás llevando consigo a Tomoki –Sohara...-

-tomo chan, estoy segura que si tenemos hijos no nos sentiremos tan solos- acercándose sus rostros a milímetros por un beso. Sin embargo su escena fue cortada por la aparición repentina de un monstruo del mar con forma viscosa el cual atrapo a Sohara con sus tentáculos, Tomoki viendo esto pensó por qué sus piernas no se movían para salvar a su amiga

-tomo chan, vete estaré bien no te preocupes- con ojos llorosos lo cual hizo que Tomoki sintiera la sensación de querer protegerla, corriendo hacia el monstruo –déjala ir maldito bastardo- dándole múltiples golpes pero sin resultado alguno, en un último golpe pudo agrietar su estructura haciéndolo volar por los aires sin saber que adentro se hallaban un Seiya cabreado con muchas heridas y su armadura media destruida junto con una Ikaros tomándose de las manos

-pero que está pasando- decía un confuso Tomoki –te diré que es lo que está pasando... estuviste golpeándome en mi estómago maldito imbécil- dándole un golpe que lo estrello con una palmera –pero como es que terminaron así- pregunto Sohara –bueno es una larga historia que será mejor contarles en otra ocasión, pero... porque están tan negros y donde están los demás-

-hermano, puedo buscar señales de vida con mi radar-

-por favor pruébalo- luego de analizar el área noto algo señalando el bosque –así que ahí se esconden- mandándole su golpe combinado con el de Ikaros aun agarrados de la mano, del impacto se abrió una puerta donde se vio un enorme salón con sus amigos "desaparecidos" que al parecer tomaban él te como si nada pasara

-vaya, parece que nos descubrieron- aclamo una Mikako sonriente –esto es lo menos que se merecen por romper las reglas de mi casa- dijo el padre de la mafia

-quieren decir que tuve que pasar por todo esto por la culpa de estos mandándole una ráfaga a Tomoki que lo mandaron a clavarse en las rocas de la playa mientras fijaba su mirada en Seiya, Ikaros no pudo hacer nada por lo debilitada que se encontraba, sin importarle el estado de este le golpeo en el pecho destrozando la armadura, hecho que la sorprendió porque pensó que este lo detendría con facilidad por lo que no golpeo tan fuerte pero si lo suficiente para que este se desmayara y derramara sangre por todo la arena donde se había caído, aterrada por lo que había hecho miro a Ikaros que estaba viendo a su hermano al parecer muerto, esto causo que una pequeña lagrima se escapara de sus ojos aun teniendo sus recuerdos sellados con la mirada perdida camino hasta el cuerpo cubierto con sangre de Seiya, arrodillándose –Seiya, levántate tenemos que ir a casa, por favor, no estoy jugando- todos ahí se sorprendieron de ver que alguien tan poderoso cayera así de fácil por lo que pensaron que algo paso mientras estaban a fuera –lo lamento, ,todo esto es mi culpa, perdóname...- decía llorando a mas no poder por lo que había hecho –hermano... ¡LO PROMETISTES, QUE LOS DOS REGRESAREMOS A CASA Y ENTONCES PUDIERAMOS ESTAR JUNTOS PARA SIEMPRE!- mientras que una aura negra rodeaba su cuerpo. Todos a su alrededor estaban sorprendidos y aterrados por lo que pasara si esto llegase a proseguir pues a ella se le conocía por ser siempre pacífica. Ikaros ya no era Ikaros pues su cabello se volvió oscuro con sus ojos rojos, al igual que su ropa de angelroide y alas eran negras como la noche mientras lloraba lágrimas de sangre sobre el cuerpo de su hermano, ella lo abrazo fuertemente al tiempo que lo dejaba en la arena con un escudo protegiéndole, alzo vuelo mirando toda la isla, de la nada apareció un arco y flecha de color negro Envuelto con llamas purpuras al que ella denomino "Apelloun"

-los desaparece de esta tierra- amenazando que lo haría, todos abajo sintieron un miedo profundo sintiendo que este podría ser su fin, a punto de lanzar la flecha Ikaros sintió algo abrazándola por detrás, era Seiya que aun moribundo pudo volar hasta ella para detenerla –detente, Ikaros- pedía Seiya mientras que votaba sangre a montones por la herida abierta en su pecho –que acaso, ellos no son también tus amigos- decía apenas audible para ella –idiota, yo no moriré por estas heridas, aún tengo que cumplir mi promesa contigo- ya casi al borde de desmayarse –te lo suplico, no hagas algo de lo que te arrepentirás toda tu vida- esto último dejo atónita a Ikaros, el sentir la sangre caliente de su hermano recorrerle su cuerpo, y suplicarle que no haga nada la confundió mientras sentía que su hermano ya no la abrazaba por estar cayendo al piso, rápidamente lo atrapo en el aire, descendiendo poco a poco esta volvía a la normalidad, ya en el suelo todos notaron que ella ya estaba más tranquila pero se desmayó al instante sobre Seiya.

Mikako ordeno llevarlos a emergencias por la gravedad de tener una muerte de sus amigos frente a sus ojos, pero cuando sus hombres fueron a cargarlos hasta el avión, no pudieron separarlos por el hecho de que Ikaros sostenía fuertemente la mano de Seiya, aun con mucho esfuerzo no pudieron separarlos, el anciano vio esto, al parecer su vínculo de hermanos era mayor al de sus expectativas y pensó que todo ese amor entre hermanos podría convertirse en algo mas con forme avance el tiempo. Todo el viaje los presentes estaban en silencio, llegando a la ciudad los atendieron en la mejor clínica posible. Todos tenían intriga de cómo estaban los hermanos

5 horas después

Llegaba el doctor a dar reporte de sus pacientes a unos muy preocupados Tomoki, Sohara, Sugata, Mikako y su padre –tengo buenas y malas noticias- todos estaban impacientes por oír las noticias –las buenas son que están fuera de peligro y están en recuperación- afirmo –la mala es que...- todos estaban con la soga al cuello por lo que iba a decir –El joven Seiya tiene algo en el corazón que no lo deja reaccionar según sus sentidos desarrollados, en pocas palabras es como si fuera un limitador pero no estamos seguros de lo que se trata, aun es desconocido incluso para nosotros- haciendo que todos pensasen que le había ocurrido a Seiya en el pasado pues en su expediente médico decía que había nacido como un niño normal sin ninguna complicación –pero saben, fue muy complicado por el hecho de que ambos se agarraban de las manos fuertemente, al parecer esos dos comparten un vínculo muy fuerte- retirándose después de decir eso

Días después

La casa de Tomoki había sido reconstruida por completo, claro gesto de la familia de Mikako al tiempo que Seiya se recuperó con Ikaros saliendo del hospital

En la escuela (club del descubrimiento del nuevo mundo)

Al parecer todo era normal con el hecho de lo que habían pasado, hubo algunos cambios como que Seiya e Ikaros casi ni se separaban de hecho pasaban todo el día el uno cerca del otro hasta que Sohara –Ikaros, Seiya...- poniéndose de rodillas –perdón por causarles ese dolor- lo decía llorando, todos ahí permanecían en silencio –perdón, yo nunca quise que eso pasara- Seiya se acercaba lentamente, Tomoki pensó que la golpearía por lo que decidió intervenir pero –no se de lo que estás hablando, pero eso ya paso, no vivas en el pasado... mira al futuro- mientras que Ikaros la abrazaba haciéndola que Sohara llorara –pero que haces... estuve punto de matar a tu hermano y aun así- con lágrimas en sus mejillas –se que no fueron malas intenciones, además las amigas se perdonan- todos presentes estaban conmovidos por lo que estaba sucediendo, al parecer los hermanos no eran para nada rencorosos pero

-Seiya me podrías explicar... que fue lo que para que alguien tan fuerte como tu saliera lastimado de tal forma- acomodándose las gafas

-supongo que merecen una explicación... bien, lo que paso fue...-

Notas del autor

En el siguiente capítulo revelare lo que sucedió el mes de ausencia de Seiya e Ikaros. No se lo pierdan