El REGRESO DE UN DIOS
-Seiya me podrías explicar... que fue lo que para que alguien tan fuerte como tú saliera lastimado de tal forma- acomodándose las gafas
-supongo que merecen una explicación... bien, lo que pasó fue...- relatando lo que sucedió un mes atrás
Después de separarse de Tomoki para ir a pescar buscaron por todos los límites de la isla y no encontramos ningún banco de atunes por lo que decidieron salir un poco al fondo del mar –maldición parece que tendremos que ir a un lugar porque no hay ningún atún por aquí- decía el peli café –Seiya, porque no vamos bajo el agua, tal vez tengamos suerte y uno que otro atún pase por nuestro lado- decía una Ikaros toda empapada de tanto buscar bajo el agua –tienes razón, pero yo no puedo estar tanto tiempo bajo el agua al contrario que tú que si quieres podrías vivir bajo el mar-
-Seiya- mostrándole una carta brillando y saliendo unas píldoras color celeste –con esto podrás respirar bajo el agua el tiempo que quieras- ofreciéndole –bueno, supongo que es lo mejor por ahora- tomándosela sintió que ya no podía respirar siendo jalado por Ikaros al agua, dentro del mar este recobro oxigeno pero sintió que se hundía muy rápido pensó que tal vez había descuidado su dieta, viendo que lo que realmente lo hundía era el peso de Ikaros; llegando al fondo –oye Ikaros, no quiero ser grosero pero tal vez estas engordando un poco- ella al escuchar eso se volteo mirándolo, lo que hizo arrepentirse a Seiya de haber dicho eso –mis alas absorben la humedad por lo que ganan peso y hace que sea menos densa-
Luego de la explicación de Ikaros ambos continuaron caminando sin rumbo fijo buscando un atún para llevarlo y cocinarlo, esto le trajo muchos recuerdos a Seiya cuando peleo contra Poseidón y sus 7 generales marinos con sus amigos por la tierra, después de todo caminaban por donde se podía observar edificaciones antiguas como pilares, estatuas, etc. Se encontraban con diferentes criaturas como medusas que los veían como intrusos pero retrocedían ante la presencia de Seiya, calamares gigantes que los envolvían y los arrastraban a aguas más profundas pero siempre termina golpeados, tiburones que los acechaban nadando alrededor de ellos intentando encontrar sus puntos ciegos y otros animales. Caminando por los mares perdieron el concepto del tiempo pues para ellos solo existían ellos, lo cual aceleraba el corazón de Ikaros sin saber por qué; ya que el hecho de estar sola junto a su hermano la hacía sentir relajada y emocionada muy dentro de ella sin que esta misma lo notara. Por otra parte Seiya pensó que el haber entrado en el mar y más aún en el territorio del dios de los mares lo hacía sentir preocupación por el hecho de que el sello de Athena había perdido fuerza debido a su muerte en los elíseos –hey Ikaros, creo que será mejor regresar, los otros deben estar preocupados por nosotros- tratando de que volvieran –no Seiya, prometimos atún y eso será lo que traigamos... no fue tú el que dijiste que nunca rompes una promesa- mirándolo con mirada acusadora –si pero esta es otra cosa, estamos muy cerca del templo principal de Poseidón...- era muy tarde, al parecer la vida los odiaba pues habían encontrado el sustento principal y para joder el día había un enorme banco de atunes cerca de un enorme jarrón que se encontraba en el exterior del templo más específicamente donde fue vencido por Athena con un signo que tenía escrito "ATHENA", este alarmado pensó que lo mejor sería retirarse pero... Ikaros ya se encontraba ahí para el colmo estaba muy cerca del jarrón, este alarmado fue lo más rápido que pudo, al parecer había llegado a tiempo –oye Ikaros, tienes idea de lo que estuviste a punto de desatar sobre el mundo- hablándole lo más serio –lo siento- mientras se disculpaba por lo que pudo haber hecho, Seiya pensó que tal vez se había excedido un poco, con tal no había hecho nada malo – tienes que saber que si este jarrón llegase a abrirse muchas familias morirán- explicándole –lo siento- alejándose del jarrón, pero en eso sintieron que el agua desaparecía poco a poco al grado de que subiera de nivel y pareciera un cielo que se podía contemplar debajo del mismo mar además de que una luz emerge del jarrón como una explosión expulsando todo a su alrededor, Seiya al notar ese cosmos no pudo evitar sentir un escalofrió recorrerle todo su cuerpo
-por fin... valió la pena esperar- la energía expulsada de ese jarrón empezó a tomar forma humana, con una armadura que imponía respeto a cualquier ser que lo viera. No era otro que el emperador de los mares... Poseidón había vuelto
-veo que todo sigue igual- viendo a su alrededor noto un cosmos muy molesto que le recordaba a cierto santo que se interpuso en su camino de gobernar la tierra, viendo a su atrás se hallaba Seiya en pose de pelea con una Ikaros en traje su de angelroide –vaya, y pensar que nadie se daría cuenta de mi regreso a este mundo y parece que no estuviste perdiendo el tiempo- mirando de reojo a Ikaros -dime cuanto tiempo paso desde que me clavaste esa flecha en mi frente... Pegaso-
-tienes razón pero más importante aún... porque resucitaste. Se supone que debes esperar por lo menos 200 años para una nueva guerra-
- es simple, mientras que ustedes peleaban con mi estúpido hermano yo simplemente absorbía sus cosmos que gastaban durante cada batalla- aclaro el Dios –como es que aprendiste a hacer eso- pregunto con rabia Seiya –luego del sacrificio de los caballeros dorados, al parecer fueron resucitados en Asgard por la voluntad de Odín con el fin de destruir el árbol de la vida, al final los santos dorados obtuvieron la victoria, pero volvieron al mundo de los muertos sin saber que yo me apodere de la habilidad del árbol el cual es absorber energía de guerreros en batalla-
-entonces me estás diciendo que recogiste suficiente cosmos para poder resucitar con todo tu poder-
-vaya, al parecer has madurado Pegaso y ya que estas aquí aprovechare para eliminarte a ti junto con tu novia de una vez por todas- apuntándole con su tridente –Ikaros, quiero que vuelvas con los otro ahora mismo, este oponente no es alguien con el que deba tomar a la ligera- aumentando su cosmos –no puedo acatar a esa orden, me quedare a combatir a tu lado- extendiendo sus alas lista para el combate
-vaya, no es lindo. La pareja que morirá junta a manos del dios de los mares- viendo que el cosmos de Seiya no era tan grande como en su combate pasado –Pegaso, veo que la maldición de mi hermano esta en tu corazón por lo cual no creo que puedas aguantar por mucho tiempo- sonriendo por su victoria –es cierto que tal vez sea un suicidio enfrentarte a ti en mi estado, pero no dejare que asesine a más inocentes- lanzándose al combate cuerpo a cuerpo –eres un insolente, siempre levantando la mano contra los Dioses, encima no puedes encender tu cosmos como antes y no llevas tu armadura- mientras que el golpe de Seiya era parado por una barrera del Dios –dime, crees que tienes alguna posibilidad de vencerme tal y como te encuentras. Tu Diosa ha muerto, tus amigos no vendrán a rescatarte, apenas si puedes encender tu cosmos, no tienes a nadie...pondré fin a tu sufrimiento- apuntándole con su tridente amenazándole con clavárselo sin ver que había recibido otro golpe de aquella chica de la cual había ignorado completamente pero sin hacerle ningún rasguño, notando que su figura se le hacía conocida –niña dime... de donde eres, tu cara me resulta familiar- mirándola –soy una angelroide clase mascota tipo alfa creada para satisfacer los deseos de mi amo- tratando de recordar lo que había dicho, no pudo lograrlo –no importa, con tal ustedes morirán en este momento- lanzándoles por una onda expansiva y lanzándoles un rayo de su tridente, Seiya vio el ataque por lo que empujo a Ikaros a un costado recibiendo todo el impacto pero una luz lo envolvió, era su armadura que había venido por voluntad propia –veo que tu armadura te ha salvado, pero ahora mismo no es más que un pedazo de metal- riéndose –Ikaros, veo que será inútil tratar de convencerte para que te vayas ¿verdad?- mirando que se levantaba –eso es cierto, Seiya-
-entonces, pelea como si tu vida se te fuera en este combate, no importa lo que pase, tenemos que detenerlo-
-Pegaso, hace un rato te pregunte, que te hacía creer que puedas vencerme- mientras que Seiya solo se limitó a decir –esperanza- mientras se ponía a un lado de Ikaros –ya veo, no importa cuánto tiempo pase tu serás siendo el mismo tal y como en la era antigua, Pegaso espero un buen espectáculo por tu parte- mientras que los dos se lanzaban al Dios por diferentes atajos –será inútil- pero noto cierto aumento de velocidad de la chica y una enorme fuerza de Pegaso atacándole con sus meteoros, su barrera aguantaba sin problemas todos los golpes pero noto que arriba venia Ikaros con intención de golpearlo en su rostro sin embargo todos los ataque eran detenidos con suma facilidad, apartándose un poco Ikaros al lado de Seiya –veo que incrementaron un poco sus poderes, pero creen que eso será suficiente- lanzándose al combate con una velocidad superior a la de la luz golpeando a Seiya en el estómago sin darle tiempo lo remato con una patada en la cabeza que lo envió contra la pared –no te asustes pues este solo es el comienzo –notando que Ikaros le lanzo un golpe a la cara siendo detenido por su barrera –niña te demostrare a temer a los Dioses- dándole un golpe en su rostro pero fue detenido por la mano de Seiya la cual se quebró por el impacto –Pegaso, veo que ya te recuperaste... sin embargo debes estar sintiendo un enorme dolor en tu corazón para poder moverte a esa velocidad- mientras que este estaba con la cabeza baja –es cierto que siento un enorme dolor en mi pecho pero...- levantando su rostro con furia -mucho peor sería ver morir a un ser querido frente a mis ojos- encendiendo su cosmos al séptimo sentido lanzándose al ataque contra el dios, mientras que una Ikaros atónita veía el intercambio de golpes de aquellos dos, mientras que Seiya apenas si podía seguir el ritmo –vaya, parece que ella te importa mucho...dime que pasaría si ella n o saliese viva de aquí- haciendo que Seiya aumente su ira dándole un golpe en su pecho agrietando su barrera –Poseidón... puedo tolerar que me insultes, golpees incluso el atacar el mundo pero...- agrietando a un más su barrera –tócale un pelo a mi hermana y lo último que veras, será mi puño clavado en tú asqueroso corazón- rompiendo su barrera completamente, anulando su uso en el transcurso haciendo temblar de miedo al Dios de los mares por unos segundos por tal mirada de Pegaso sin embargo había tenido que tocar el octavo sentido para poder hacerlo y en ese momento estaba pagando el precio con su cuerpo el cual se retorcía de dolor por la maldición
-Pegaso, como osas a infligir miedo en el corazón de un Dios- con mucha ira, enviándole un rayo de su tridente pero siendo parado por Ikaros –eres una molestia, toma esto- golpeándola en su vientre lanzándola por los aires, eso no termino ahí pues le lanzo un golpe que la encajo en el piso mientras desde arriba Poseidón le estaba por lanzar una descarga capaz de matarla. Seiya veía horrorizado como le hacía eso a su hermana, sin importarle el dolor fue corriendo para protegerla recibiendo todo el poder, cuando el polvo se dispersó se veía un Seiya con la armadura resquebrajada con algunas partes a punto de romperse
-hasta cuando vas a seguir protegiéndola. De verdad vale la pena, porque no te preocupas por ti mismo, ella dijo que la habían creado; cual es el problema si la mato con tal te puedes armar otra- mientras que lanzaba rayos hacia Seiya mientras que él los recibía gritando de dolor. Ante esto una Ikaros veía sufrir a su hermano por su culpa, estaba en estado de shock por los gritos de dolor que Seiya expresaba en su delante mientras sangre de su hermano le salpicaba en su rostro esto fue más que suficiente para hacerle perder el sentido y hacerla entrar en un estado de perturbación. Muy dentro de su ser ella se menospreciaba por no poder hacer nada por ayudar, pensó que no merecía ser la hermana de Seiya, mucho menos ser su amiga. Cuando todo acabo Seiya estaba con su armadura hecha trizas en silencio –parece que por fin todo acabo- aclaro el Dios mientras descendía pero –ustedes los Dioses son patéticos...- Poseidón miro que su adversario por más que lo había lastimado seguía de pie –ustedes nos tienen miedo... por eso tratan desesperadamente de gobernarnos, no conocen el significado de amor o el de sacrificarse por alguien que amas, simplemente sois unos bastardeos tratando de tomar lo que quieren aun a costa de tantas vidas que se pueda perder. Es cierto que ya no tengo a nadie, perdí a mis seres queridos por culpa de mi debilidad... pensé que mi vida no tendría sentido si ellas no estaban... pero aun así... la tengo a ella, que descendió del cielo como una luz, una esperanza que me dio a entender que no estaba solo en este mundo, ella me cuido como una hermana, para mí no hay ninguna como Ikaros, ella es la persona por la cual vendería mi alma al mismo demonio tan solo por verla feliz- al oír esto, Ikaros derramo lagrimas por tener un hermano que haría todo eso solo por ella –Pegaso, te cortare esa lengua tan afilada que tienes- lanzándose como una bestia nublado por el odio a un pobre Seiya que apenas si se podía poner en pie, brutalmente lo atacaba sin piedad alguna, lo trataba como un muñeco, agarrándole del pie lo azotaba contra todo lo que había por ahí. Ikaros solo podía observar horrorizada como masacraban a Seiya mientras derramaba lágrimas a más no poder. Agarrándolo del cuello a un Seiya cubierto de sangre –Pegaso, dime aun tienes ganas de combatir- levantándolo –he, cuando me enfrente a Hades, él fue mucho mejor rival que tu- riendo por lo bajo –maldita cucaracha- enfurecido el Dios estampo a Seiya contra el suelo en un gran cráter –te quedaras ahí, maldito insecto- Ikaros al ver que Seiya estaba en un charco de sangre y ya no se levantaba, sintió una frio enorme, el de estar sola. Ikaros desprendió un grito de lamento acompañado de un aura oscura que rodeaba su cuerpo al parecer sus rasgos habían cambiado como que la mayoría de su ropa era negra al igual que sus alas con cabello, sus ojos rojos y llevaba un aureola en su cabeza, esto sorprendió a Poseidón –ya veo, con razón tu cara me era familiar, eres el juguete favorito de mi hermano Zeus... Reyna Urano- esta se lanzó al combate, peleaba a un ritmo semejante al del Dios lanzando golpes y patadas, este sintió que si no lo tomaba en serio podría perder el combate por lo cual despertó el noveno sentido el cual solo era conocido por los Dioses –no puedo creer que me hallas obligado a llegar tan lejos, pero todo ya ha acabado- regresando al combate tomo la delantera mientras que esta solo podía defenderse –toma esto- lanzando un enorme bulto de agua el cual se disipo para luego convertirse en púas que amenazaban con su vida sin contar que está activo un escudo que llamo "aegis" la cual se terminó rompiendo pero cumpliendo su cometido. Saco un arco y flecha de la nada llamada "Apelloun" la cual fue lanzada al Dios que tan solo pudo recibirlo, realmente Poseidón tenía dificultades para disipar aquel poder –creo que ya va siendo hora de acabar con esto- dispersando el poder de la flecha con un poco de dificultad dejando sorprendida a Ikaros que había depositado todas sus fuerzas en aquella flecha la cual cayo de rodillas por todo el poder perdido –es una lástima que tengas que morir en este sitio, me disculpare con mi hermano después de esto- mirándola –muere en paz- lanzándole su tridente a su corazón. Ikaros solo podía ver como su final se acercaba, se lamentaba profundamente el no haber podido vencer y proteger a su hermano pero... la flecha nunca llego, al abrir los ojos un nudo de dolor se formó en su garganta por el hecho de ver a Seiya parado frente a ella con el tridente clavado en su corazón atravesando como si nada su armadura –no es bueno subestimar a tus oponentes maldito Dios- Poseidón vio asombrado el regreso de Pegaso, pues él había pensado que lo venció –vaya esa es la tontería más grande que has hecho Pegaso, sacrificarte por alguien como ella, eres un ser despreciable, lo bueno es que tu vida llego a su fin- cerrando sus ojos por una victoria ganada aunque... Seiya se sacó el tridente de su pecho de un tirón a pesar que la sangre se salía sin control –Ikaros- volteando para mirarla con una sonrisa –estoy orgulloso de ti, al parecer eres capaz de cuidar de ti misma, en esa forma te ves muy linda, ya no me necesitas, vive al máximo y siempre defiende al débil ¿vale?- regresando su vista a Poseidón cambiando su rostro de sonrisa por una de odio puro –Poseidón te advertí lo que pasaría si te atrevías a lastimar a Ikaros- mientras que su cosmos subía de nivel al octavo sentido bruscamente –tonto, es que acaso quieres morir, si haces eso harás que tu corazón se detenga por sobrepasar los rangos de la maldición-
-me importa muy poco lo que me pase, ¡yo asesinare a cualquiera que se atreva a lastimarla empezando contigo!- con una enorme furia se lanzó contra el Dios empezando a golpearlo sin parar mientras que este respondía cada golpe del santo –así se hace Pegaso, muéstrame tu verdadero poder- a cada segundo el cosmos de Seiya aumentaba a montones. Ikaros a lo lejos veía que el hombre al cual amaba peleaba por ella, sin darse cuenta había sentido amor tal como una mujer ve a un hombre.
-con tu cosmos apenas si me haces tomar la pelea en serio- dijo el Dios golpeándole en la cara mandándole a estrellarse con muchos muros. Levantándose a cuestas por el dolor en su pecho – (mierda, si esto continua... moriremos en sus manos) pensaba alterado y preocupado –Pegaso, luego de terminar contigo me divertiré a solas con tu hermanita que te parece, después de todo un rey necesita una Reyna. Al escuchar eso, Seiya imagino a Ikaros siendo tocada por ese bastardo, eso le hirió su corazón más de lo que la maldición lo podría hacer –entonces te demostrare mi verdadero poder- con cara de mil demonios elevo su cosmos hasta el infinito. Un aura lo rodeo por completo, después de unos segundos se podía ver a un Seiya con una armadura que desprendía un alto grado de divinidad, no era una armadura divina, era una armadura muy parecida a la de antes pero con ciertos rasgos similares a la de una de verdad –Poseidón, te venceré y te llevare conmigo a la muerte, prepárate- Poseidón estaba completamente asustado por primera vez desde la era del mito ya que según su hermano Zeus. Le había contado que el santo de Pegaso despertó un poder que sobrepasaba los límites de un Dios cuando la persona a la cual este amaba murió por protegerlo del ataque del titán Cronos. Si eso era verdad tenía muy pocas posibilidades de salir con vida de ahí, afortunadamente sabía que para usar ese poder, a Seiya no le quedaba mucho tiempo –Pegaso, me has sorprendido con tu valor y voluntad de proteger a tus seres queridos, en honor a eso te atacare con todo mi poder- elevando su cosmos concentro todo su poder en la punta de su tridente –Pegaso; en este último ataque no saldremos vivos de aquí, aun consiente quieres continuar- preguntándole. Pero no obteniendo respuesta
Ikaros al escuchar eso trato de ir a donde Seiya se encontraba –Ikaros, vete de aquí, no podre protegerte aunque lo quisiera, y morirás sin lugar a dudas- a ella no le importó lo que escuchaba, tomo la mano de Seiya –entonces, moriremos los dos- este gesto le sorprendió de la nada –si salimos vivos de esta, te prometo hacer cualquier cosa que me pidas- mientras que Ikaros pensaba en lo dicho –entonces más nos vale vencerlo- Poseidón había lanzado su tridente –mueran- velozmente se acercaba hacia Seiya e Ikaros –por un nuevo futuro, cosmos, dame un milagro, elévate hasta el infinito para proteger a Ikaros- su cosmos ardía como el fuego, mientras que Ikaros... –muéstrame la esperanza, protege a Seiya hasta el final ...- mientras que el aura oscura se fusiona con la de Seiya. Ambos exclamaron – Apelloun, Pegasus suisei ken- al mismo tiempo que chocaba con el tridente de Poseidón. Ambos bandos estaban igualados pero con mayor ventaja del lado de Seiya, aun así Poseidón sonreía por el hecho de que no caería solo. El tridente pese a no ser rival para la fuerza de Ikaros con Seiya pudo atravesar toda la energía mientras se acercaba con gran silencio al corazón de Ikaros sin que esta lo notara –todo termino, sufre Pegaso por el resto de tu vida...- abriendo sus ojos por última vez vio que el tridente no había encajado en su objetivo, Seiya se interpuso en su camino siendo a él al que se le clavara –Ikaros, ahora dale con todo- ella sin pensarlo envió toda sus fuerzas a su flecha mientras que Seiya desato todo su poder eliminando a Poseidón de una vez por todas. Una gran explosión destrozo todo el santuario marino, no se podía ver ningún rastro de vida por ningún lado, pero a lo lejos se vio que Seiya estaba abrazando a una Ikaros inconsciente con dos enormes alas de su armadura, al parecer la había protegido de la tremenda explosión con su cuerpo
Al parecer todo había acabado, Poseidón había caído, Ikaros volvió a la normalidad, mientras que la armadura de Seiya volvía a ser como antes pero... –parece que por fin todo acabo- mientras sonreía al ver que pudo protegerla. Ikaros al rato despertó viendo que no tenía heridas de gravedad, por lo contrario que Seiya que había recibido todo los golpes, perdió mucha sangre, su corazón estaba a punto de detenerse, en pocas palabras se hallaba en un estado inhumano –al parecer no podre cumplir mi promesa- disculpándose –de que hablas, todo estará bien; saldremos de aquí para ir con los demás- mientras que agarraba un atún que estaba a un costado –ves conseguimos el atún, podemos volver- mientras se sentaba a su lado llorando desconsoladamente. Seiya al ver sus llantos solo pudo limpiarle sus lágrimas con su mano llena de sangre manchándole en el progreso; hablando con voz suave –déjame, sabes muy bien que no me queda mucho tiempo, el usar mi cosmos al máximo hará que la maldición detenga mi corazón en breves momentos- Ikaros estaba atónita por tal repuesta, el moriría en cualquier momento frente a sus ojos sin poder hacer nada –vamos, no estés triste...- escupiendo sangre –aun tienes a Tomoki, Sugata, Sohara, Mikako, a muchos más que te están esperando. Los días que pase a tu lado jamás los olvidare, fueron los más felices que he tenido desde que me separaron de mi hermana, por alguna razón al verte, me da la impresión de ver el espíritu de Seika en ti...no es gracioso morir en el mar diciéndote mis últimas palabras. Soy patético... no pude proteger a mis seres queridos aun con todo este poder pero al menos tu estarás a salvo- cerrando los ojo lentamente sintió los brazos de Ikaros por todo su cuerpo. A Ikaros no le importaba si estaba cubierto con sangre, lodo o lágrimas, lo único que le importaba era estar a su lado el tiempo que les quedaba –perdóname, soy una pésima hermana menor, se supone que yo también debería protegerte, pero no lo hice-
-ve...Ikaros- señalando el sol –hacia un nuevo amanecer- mientras que su corazón se detenía y su brazo cayó al suelo sin señales de vida. Ikaros no podía creer lo que estaba viendo, en sus brazos estaba el cuerpo de su hermano sin ninguna señal de vida, llena de dolor dio un fuerte grito de tristeza mientras veía el rostro de Seiya, al parecer, había caído con una sonrisa en su rostro –todo es mi culpa, si no hubiéramos venido aquí, nada de esto hubiera pasado- mientras que derramaba sus lágrimas por el rostro de su difunto hermano noto sus labios empapados de sangre, curiosa se acercó mientras que sus rostros estaban a milímetros de tocarse. Entonces paso lo que ningún Dios pudo haber previsto; el santo de Pegaso a través de todas sus reencarnaciones siempre fue virgen en todo sentido y en ese lugar le habían robado un beso nada menos que Ikaros su, hermana adoptiva. Para Ikaros era una sensación nueva pero sabía que con eso no traería de vuelta a Seiya; por lo que le transmitió sus pocas fuerzas que le quedaban sin embargo no era suficiente por lo que incremento su poder a pesar de que iba a morir... por breves momentos sintió el corazón de Seiya latir por lo que aún permanecía en el mundo de los vivos por lo que una alegría se apodero de su cuerpo pero estaba a sus límites –me alegro que estés bien Seiya- desmayándose junto a su cuerpo
Horas después
Seiya se había despertado, noto que sus heridas estaban cerradas y encima de él se encontraba Ikaros inconsciente al parecer le había salvado la vida, cargando su cuerpo decidió salir de ahí aunque sea arrastrándose por los suelos –sí que eres testaruda a la hora de rendirse ¿no?- mirándola dormir en su pecho como una bebe. Se percató que era muy hermosa mirándola detenidamente, realmente era un ángel en sus brazos, después de un largo rato despertó viendo que Seiya la cargaba como una princesa, lo abrazo lo más fuerte que le permitían sus brazos escuchando un gemido de dolor por parte de Seiya
-perdón, no fue mi intención el lastimarte- volteando a otro lado –tranquila, me tomaste por sorpresa, no pasa nada- Ikaros se percató que ella debería ser quien ayude a caminar no él. Bajándose cuidadosamente –yo te cargare, en tus condiciones no podrás continuar- haciendo que Seiya se avergüence –tonta, el hermano es el que debe cargar a sus hermanos heridos- ella sabía que eso era cierto –entonces- tomándole la mano –así cada quien caminara por su cuenta- Seiya acepto gustosamente –vámonos entonces, sabes es la primera vez que te veo demostrar tus emociones con esos poderes de esa manera, por lo general siempre estas callada-
-no sé lo que paso, simplemente paso- saliendo de aquel lugar destrozado. Todo el camino de regreso se vinieron con las manos juntas
-oye Seiya-
-que pasa- respondiendo con curiosidad –al parecer se me olvido informarte que ha pasado un mes- esto conmociono a Seiya, habían estado un mes bajo el agua, no se había dado cuenta –sabes, creo que los otros estarán muy preocupados por nosotros...- mientras que le sobaba la cabeza con su otra mano, al caminar por medio océano muchas cosas se les pegaban al cuerpo por lo que poco a poco parecían ya un monstruo de algas, llegando así a la isla donde supuestamente se encontrarían todos poniéndole fin a su historia
Las chicas se hallaban llorando pues para ellas había sido como escuchar una novela donde los protagonistas estaban en su frente
Los chicos no sabían si creerlo o no pero todo tenía sentido aunque Sugata pensaba –(al parecer Ikaros manifestó emociones fuertes por el hecho de ver en peligro de muerte a Seiya, algo muy interesante) mientras que Tomoki –pensar que Sohara y yo la teníamos difícil, ustedes la tuvieron peor-
-tranquilos, de hecho si no hubiéramos ido ahí, no hubiéramos podido parar las catástrofes que ocurrirían luego de que resucitara, Ikaros fue la que nos salvó- dándole un guiño lo cual esta no sabía que significaba, todo transcurrió normal, estudios, días de trabajo, si en total todo había vuelto a la normalidad hasta que...
Era un día como cualquiera en la residencia de Tomoki, sentados alrededor de la mesa estaban Tomoki solo que en esta ocasión se encontraba un Tomoki saliéndose el alma por la boca, un Seiya jodidamente cabreado por ver que alguien se comía sus dulces sin pedir permiso y una Ikaros caminando por toda la sala con sandia en mano como si no tuviera nada que hacer pues esto se debía a la llegada de un nuevo integrante. Era otra angelroide pero era pequeña sin embargo sus alas eran diferentes a las de Ikaros pues estas poseían una similitud con las de una mariposa. Tomoki pensaba de donde salían todas estas chicas que hacían de su tranquilidad un verdadero infierno
Notas del autor
Poseidón tiene la imagen igual que en el anime, Seiya despertó la armadura que aparece en la película "la saga del cielo", gracias
