Llegando a Ti
XVIII
Cartas desde el Corazón
Por mucho que nadie se lo creyera, Steve dejo de dibujar. Solo tenía en mente a la mujer que acababa de mentir, por mucho que jurase que la amaba. Por ello, se le ocurrió la idea de escribir. No una novela llorona, cartas. Cartas como las que le ocultaba. Diciendo que tanto la amaba y casi toda la verdad. Porque no reunía el suficiente valor para revelar que su mejor amigo Bucky si le mandaba cartas a su ex, y después de leerlas, mucho menos. Se sentía como un dictador, pero, después de leer cada carta, sentía que era menos, era un patético parasito.
Y vio que había creado un nuevo concepto para Natasha Romanoff, todavía sin nombrar. Era una que ya no transmitía ni la menor de las emociones y solo se dignaba a compartir el tiempo con su mejor amigo. Clint aseguraba que ni hablaban de lo que ella llegara a sentir y era algo que lo ponía cada vez más en contra de su capitán. Hydra simplemente veía aquel espectáculo sentado, deleitándose. A aquellas alturas, a Natasha le daba igual absolutamente todo.
-¡Nat! Mi hermano se ha descargado El Ciempiés Humano. ¿Qué tal si lo vemos?- preguntó bastante animado Ojo de Halcón- Y si no quieres, tengo también descargado Sad Story
-Sad Story ya la tengo vista y ve la del ciempiés con Steve, seguro que al ver esa cosa se siente identificado
-Tasha, no me rayes que hace tiempo que no hacemos nada juntos...¿Ir a los bolos?- Ella lo ignoró y volvió a la lectura del Epidicus para la selectividad- Venga, te prometo que intentaré fallar alguna
-Sabes que es imposible...déjame, Barton, tengo cosas más interesantes.
Ya no disimulaba ese único sentimiento que tenía: un gran asco hacia Rogers. No por ello odiaba a todos los Avengers, solo a aquellos que se dignaron a ayudarlo con la mentira. No podía aceptarlo. ¿No acababan de comprender que las mentiras no llevaban a nada bueno? Eran la excusa al egoísmo. Si, creía que Steve Rogers era egoísta por no mandarle la carta a Bucky. Pero mucho más saber que no le contó lo de la tumba. A ella no le molestaba en absoluto que fuera a verlo, pero le molestaba que no hubiera contado con ella y por ello ese endemoniado foto. Quizás, algún día, se deje llevar por esos impulsos de asco a coger la nueva escopeta de su padre y matarlo (aunque realmente no tuviera esperanzas de que funcionara).
Algo de lo que le gustaría olvidar era que Steve a veces (por no decir todas las tardes) iba a la casa de Bucky y malamente lo veía. Prácticamente se vio obligada a ni mirar por la ventana. Por lo menos así se concentraba en los estudios.
Steve pensó mucho antes de estar frente a la casa de Natasha. A él le hubiera gustado estar de esa forma con un traje, un ramo de flores y ella aparecer con aquella hermosa sonrisa porque era la graduación, y no como en esos instantes: las manos les sudaban una barbaridad, tenía miedo a timbrar y más a la inminente aparición del señor Petrovich.
-¿Qué narices haces aquí, pintor?- Preguntó el padrastro de Nat al llegar a la puerta del trabajo- ¿No crees que ya le has hecho demasiado daño a mi hija?
-Señor, tengo que arreglar las cosas con ella
-Arregla tu vida antes- dijo antes de intentar entrar a su casa, cosa que Steve se atrevió a cogerle del brazo- ¿Qué quieres?
-Tengo que disculparme con ella, por favor, déjeme entrar
-Te he dicho que no
-¿Por qué no? Ya se que he hecho mal, ya se en que demonios he fallado e intento arreglarlo porque la amo
-Nunca me he enamorado pero algo te puedo decir: Quien ama nunca engaña
Aquella frase fue una flecha directa a la herida. Era recordarle una vez más que había fallado a nada de haber empezado la relación y no mucha gente (entre ellos Iván) iba a dejar que se arreglaran las cosas.
-A usted no le tengo que rendir cuentas, no estoy saliendo con usted, estoy saliendo con su hija y le juro, que intentaré volver con ella porque la amo
Haciendo caso a sus ganas de salir corriendo a los brazos de su madre, olvidando que tan imponente era el padre de Natasha, olvidando su odio y cogiendo fuerzas de todas sus ganas, por milagro de dios, consiguió lo que ningún otro chico había logrado en el señor Iván Petrovich: asombrarlo. Había mostrado una valentía digna de ser el capitán de los Avengers. Finalmente, el señor abrió la puerta, pero no le dejó que pasara.
-Es el cuadro que le pinte...- dijo dolorido
-Ella no lo quiere ver más. Pensaba en romperlo, pero me da pereza. Llévatelo y no vuelvas.
-Pero señor...esta bien- se resigno. Aquel cuadro debía estar con Natasha y no siendo devuelta como un mero objeto. Lo apoyó con sumo cuidado en el marco de la puerta- pero antes, necesito que le de estas cartas. Son muy importantes
El señor se las cogió y cerro la puerta. Por la mirilla vio como este se marchaba y decidió, por una vez en su vida, hacer caso a un niño enamorado. Subió a la habitación de su hija y paso a dentro, donde la vio tumbada en camisón, escuchando música y mirando a la nada. Era algo inusual en ella, ya que amaba bailar. Al verle pasar, esta dejó los cascos a un lado y cogió en el vuelo lo que traía su padre entre las manos. Contadas, eran 31 cartas unidas por una goma elástica. Su padre se marcho y ella no sabía que hacer. Para empezar, en ninguna de ellas ponía el nombre, solo "Para Natalia", por lo que podían ser hasta de Alexei. Decidió no leerlas y seguir en su mundo.
Pero la música ya no la aislaba del mundo, como antes. La obligaban a pensar. Un pensamiento general. Ni ella caía en que estaba pensando finalmente. ¿amigos? ¿parejas? ¿Cartas?
Cartas
Todo había sido por cartas.
Ella escribió esa carta para Bucky para contarle todo: como había pensado en él, como finalmente hacía pareja con Steve por haberse enamorado de la forma más tonta. Le preguntaba porque no le mandaba una carta. Le preguntaba como era posible que una chica pudiera olvidar tan rápido aquello que él la hacía sentir. Necesitaba leer su letra, necesitaba saber de él, pero lo único que tenía era el bonito recuerdo de como lloró al verlo marcharse. Lo odiaba por ello. ¡La dejó llorando en los brazos de su mejor amigo!
A la mañana siguiente, toda la gente estaba realmente alterada. Ella no sabía porque, pero tampoco se iba a detener a hablar de que pasaba. Había mucha tensión entre Hydra y Avengers, tanta, que Sharon se había atrevido a intentar meterla en aquellas peleas sin éxito alguno. Finalmente, Clint la siguió a su nuevo escondite para poder intentar recuperar aquellas conversaciones.
-Nat, tienes que escucharme: Ayer casi atropellan a Jane y le hicieron encerrona a Banner...
-¿Y a mi que?
-Jane y Bruce son tus amigos. Jane ha venido como si nada, pero ya ha denunciado la matricula y resulto ser uno de los coches de Sin, mientras que Bruce esta en cada, intentando recuperarse... las cosas estan al limite
-¿Qué puedo hacer yo sola? ¿Volver a tirar pupitres por la ventana? ¿Ser un soldadito más para Rogers? No gracias.
-Pero Nat...
-Tu sabes mejor que nadie que es lo que quieren, dárselo y que Avengers viva su vida.
Clint se fue, malhumorado, como si aquella Natasha hubiera dicho las peores palabras.
Finalmente llegó a la casa y dejó que una vez más la soledad la inundase, haciendo tareas y mirando el techo. Quizás merecía intentar ir a Marvel donde Tesla y Tania la recibirían como siempre: como hermanas. Podrían hablar ruso y que nadie se enterara.
-¡Natalia!
Aquel grito no era de hombre, era de mujer. una mujer muy bien conocida. Asomo su cabeza por la ventana para ver como Sharon miraba a todos lasdos, esperando a que nadie la viera. Miró el reloj y se preguntó una vez más que hacía ella en aquel lugar, a aquellas horas, vestida en chandal y sin maquillaje. Se vistió con el chándal antes de bajar y recibirla como a una persona normal.
-¿Qué haces tu aquí? Te recuerdo que...
Y de la nada, ella la empujó para dentro. Ya pensaba en todas las cosas malas cuando ella solo cerró la puerta y miró por la mirilla.
-Cree en mi y subamos a tu habitación, por favor
No sabía porque, accedió a aquella invitación. De paso, aprovechó para subirle algún té, ya que la notaba bastante nerviosa. Tenía los nervios a flor de piel. Ella lo agradeció, junto a las pastas, pero el nerviosismo y el miedo a algo que a Nat le era desconocido, seguía presente.
-Dime que te pasa, Sharon...la verdad
-Que tengo miedo, Natalia- le admitió tras un breve pero intenso silencio- No sabía a quien acudir ya...
-Pero si hoy me has intentado meter en una pelea, desgraciada
-Tenía que hacerlo, si no, no mostraba fidelidad a Hydra- dijo casi sollozando- estoy harta de Hydra. "Corta una cabeza y apareceran dos en su lugar"...¡Ya no puedo más!- Natasha seguía sin entender nada. Solo supo abrazarla- Iría a donde Steve, pero pensaría que es una maldita treta de Fausto...
-Todos supieron que aquella relación era una treta por parte de los intereses de ambos grupos- sumó la rusa- y tú...
-Miro todo lo que he hecho, miro las veces que he fastidiado a mi hermana durante os últimos meses de su vida, cuando estaba en el hospital solo supe llorar y pedirle perdón... Clint te lo contaría
-Me dio la grabación- admitió finalmente- donde tus amigos aceptaban ser quienes la atropellaron por accidente y tu estabas discutiendo con ella, por lo que se desconcentró al pasar por la carretera y...
-Fausto me ayudaba, quiere estudiar psicologia y le dije que necesitaba ayuda...que ayuda más mala. El grupo, Hydra, no me ayudaba en nada...
Entonces Natasha comprendió una cosa: Sharon Carter era humana. No solo humana en carne y hueso, también tenía sentimientos, no estaba loca, no tenía los sentimientos desordenados, simplemente había caído en malas manos en el peor momento.
-Espera...¿amas a Steve?
-Eso pensaba...o bueno, me recordaban. No se... cuando supe de que Steve estaba saliendo contigo y era feliz me puse feliz. Me encantó la idea. Pero Fausto me recordó que no, que debía ser yo quien estuviera con él...dios, soy muy manipulable
-Y tanto...pero no por ello eres mala persona. Quizás, lo que necesitas es alejarte de todo y poner en orden tu mente, sin un tío que no sabe de la existencia de la maquina de afeitar
-Nat
-Mira, apenas nos conocemos, nos hemos puteado sin darnos una oportunidad como buenos amigos, así que ahora, sin más estupideces, olvidemonos de Avengers, de Hydra y de todo. Empecemos de nuevo. Se que te querran joder la vida como a Clint mientras que los vengadores no querran ni verte, es muy suyo, pero por mi parte, puedes estar segura que no volveré a tirar tu pupitre por la ventana.
Ambas rieron, recordando aquella escena. Intentaron conocerse como amigas, ella le explico la infancia de todos hasta el momento. De como Hydra se formo antes de Synthia y ella solo hizo el papel por el tanto pedía: de líder. Sharon admitió haber discutido con su hermana por Steve, pero fácilmente fue influenciada por las astutas palabras de Fausto. Se sentía engañada, estafada, usada. Y le contó que se dio cuenta por el casi accidente de Jane. Ella le contó su vida en Rusia, y se atrevió a enseñarle algunas fotos de Yelena. También le dijo que había recibido aquel taco de cartas de no sabía quien, a lo que Sharon dijo que podían ser de Steve, ya que ninguna carta sin remitente iba a ninguna parte y que debía abrirlos, quizás eran sus disculpas, pero ella se seguía negando, antes un miedo irracional a volver a ser engañada. Finalmente hablaron de trivialidades cuando Sharon recibió un mensaje.
-Es Sin... quiere que participe en una pelea esta noche
-NO - le quitó el móvil- sabes que no puedes ir a donde ella
-Pero...se lo debo...
-tu solo le debes cuentas a tu hermana. ¿no me has dicho que adoraba a sus amigos?¿vas a dejar tu cuenta en rojo?
Vio como el semblante de su nueva amiga cambiaba al completo.
-¡Vamos a ayudarles!
Natasha le dio uno de sus tapones para el oido para que no escuchara a Fausto. Cogieron los móviles y una mochila, donde a Natasha se le ocurrió meter el extintor mientras que Sharon paso de la mochila y cogía el bate.
-¿Cómo es que te entra el extintor en la mochila?
-Es rusa, como el bate...cuídala, que mi padre no se entere que lo hemos cogido
Sharon solo pudo asentir con la cabeza mientras se marchaban. De camino, la rusa mando un pequeño SMS a su padre, alertándole de que llamara a la policía para que fuera a aquella calle.
