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Disclaimer: LAS TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le ha pertenecido a Leonardo desde hace 22 años. Yo no escribo para hacer dinero sino para hacer pasar un rato agradable a quien sea que se tome su tiempo para pasar a leer mis divagaciones.


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LIDER POR UN DÍA

- Ya estuvo. La cocina y el baño están rechinando de limpios. –

Acabe con esto, ahora sí puedo seguir estudiando el "A, B, C de Cómo ser un buen líder y no morir en el intento".

Me regreso al escritorio de Doni aprovechando que él sigue en el taller, y en eso, oigo el elevador.

- Que otro vaya a ver quién es. – digo con fastidio.

Creo que los efectos del té ya están pasando (no dura nada la relajación, será por eso que mi Sensei toma té a cada rato), pero entra en acción mi conciencia: "Eres el líder, el responsable de los detalles más insignificantes… ¡tienes que ir a ver quién llegó!"

- Ya voy… -

Voy arrastrando los pies y sintiéndome molido. Una siestecita no me vendría mal, pero tengo que ir a ver.

Las puertas del elevador se abren antes de que llegue, y sale el menso de Casey.

- ¿Cómo está Leo? –

Y llega Abril también.

- Doni me aviso que Leo está muy enfermo. –

Todo mundo se preocupa por Leo… ¡¿y yo qué?! ¿No ven lo mal que estoy?

- Ni tanto. – digo para que dejen de preguntar, pero en eso una fuerte tos se oye desde el cuarto de Leo.

¡COOFF! ¡COOFF! ¡COOFF!

Abril y Casey van rápido pero tengo que detenerlos.

- Sensei dice que nadie puede verlo; no quiere que todos se contagien. –

Casey retrocede de inmediato.

- Y cómo no. Si ese bichejo ha podido enfermar a Leo, lo que puede hacernos a cualquiera de nosotros. –

Asiento con desgano.

- Aunque me parece que Leo se veía cansado los últimos días. – dice Abril, por algo se entiende bien con Doni – Creo que eso debió facilitarle las cosas al virus. –

- Ese fue el diagnostico del Doc. –

- A lo mejor ya te contagiaste. – me dice Casey – Traes una cara horrible, más horrible que de costumbre, quiero decir. –

Si no me sintiera tan mal, ya le hubiera dado sus buenas pataditas a ese menso.

- Ja… ja. -

Abril es más amable. Se acerca y toca mi frente, sólo para asegurarse.

- No tienes fiebre, pero sí te ves mal, Rafa. –

- Estoy cansado, es todo. Ya que Leo está fuera de circulación, Sensei me ha dicho que tome su lugar por mientras. –

Abril y Casey me miran con la quijada caída.

- Aunque no lo crean. Y ustedes me disculparan, pero tengo cosas que hacer. –

Voy a la cocina a prepararme otra taza de té, cuando veo pasar a Mikey con una bolsa de basura, y voy con él.

- ¿Ya acabaste de arreglar tu cuarto? –

- ¡Sí Señor! – el muy payaso se cuadra ante mí.

- ¿Y tus deberes caseros? –

- Eehhh… esos… todavía no. –

- ¿Y qué esperas? –

- ¡Sí Señor! –

Va rápido a dejar la basura en su lugar y regresa con un trapo húmedo para darle una buena sacudida al dojo.

Sigo mi camino a la cocina… y llega Doni.

- He cambiado las llantas de El Acorazado. - va pensando en voz alta - Ahora puedo chatear para averiguar qué tal les ha ido a mis amigos virtuales en la Feria de las Ciencias, la Tecnología y la Innovación. –

- Espera Doni. – me pongo en su camino a la cocina; seguro va por una taza de café - ¿Sólo tenías que cambiarle las llantas al Acorazado? –

- Efectivamente. Ah, hola Abril. Hola Casey. –

Parece que a Abril y Casey se olvidaron de cómo hablar porque no dicen ni "pio", pero yo no.

- ¿Y nada más por eso tenías que tomar café? –

- Te recuerdo, Rafa, que el café contribuye a… -

- Déjalo así. ¿Y qué vas a hacer ahorita? –

- Como no he podido acudir a Feria de las Ciencias, la Tecnología y la Innovación, voy a checar mi cuenta de Face Book para que mis ciberamigos me den un informe detallado sobre éste. –

- ¿Y tus deberes caseros? –

- Tan sólo voy a consultar breves opiniones… –

Pongo mis manos en la cintura, y acerco mi chula cara para que el Cerebrito vea que la niña de mis ojos no está nada contenta.

- E… entiendo. Mis asuntos pueden esperar, pero mis deberes no. C... Con permiso. –

Doni va por una cubeta y un trapeador para limpiar el taller.

Yo sigo yendo para la cocina, pero primero miro para el baño. Se escucha unos chapoteos. Sensei está tomando su baño contra pulgas.

- Bien. Puedo seguir con lo mío. –

- Eso sí es imponer disciplina, jefecito Rafa. – se burla Casey; ya me estaba gustado que no supiera hablar.

- La casa está en orden, ¿no? –

- Pues sí. –

- Pero Leo no es así de estricto. – dice Abril.

No tengo tiempo para estar discutiendo con ellos.

- Perdona Abril, pero debo apurarme. Siéntense como en su casa. -

- Creo que hacerla de líder le va, si hasta le ha cambiado el carácter. –

- Quizás. -

Ignoro el torpe comentario de Casey. Tengo que tomar una buena taza de té para que me calme los nervios que esta bola de soquetes me alteran, pero tengo que parar porque Leo vuelve a toser. Miro para su cuarto en lo que mi conciencia me sugiere algo.

- ¡Hey Doni! –

Doni viene enseguida.

- Dime, Rafa. –

- ¿Qué tan probable es que el virus de Leo se esparza por la casa? –

- Muy probable. –

Si no es una cosa es otra.

- Doni, ve cómo puedes asegurar la puerta de Leo para dejen de escaparse los bichos que arroja con la tos. –

- ¡Enseguida! –

Doni se marcha con mucha prisa.

- Los demás tenemos que desinfectar toda la casa. Igual ya hay bichos de Leo deambulando por todas partes. ¡Hey Mikey! –

- ¡Sí Señor! –

Mkey llega de volada.

- Así me gusta: rapidez y precisión. Vamos a limpiar toda la casa por los bichos que ya ha esparcido Leo. -

Los ojos azules de Mikey parecen temblar de miedo, pero se contiene.

- ¡Sí Señor! –

- ¿Dijiste "todos"? – Casey pregunta.

- Todos, Casey. Si Doni ya les había avisado que Leo está enfermo, debieron quedarse en casa para no contagiarse, pero ya están aquí y seguro hay un bicho rondándolos. –

- Sí, - dice Abril con una sonrisa – como ese bicho con diminutas patas que camina sobre tu hombro. –

Un bicho con diminutas patas… caminando sobre mi hombro…

- ¡AH! ¡Quítamelo! –

¡Doy un salto y aterrizo en el duro piso desesperado por quitarme el odioso insecto…!, pero por las carcajadas de Abril, Casey y Mikey me dicen que caí en su broma.

Me quedo sentado en el suelo mirándolos cómo se retuercen de risa, y más para allá oigo a Doni; debió haber visto lo que pasó.

Si otras fueran las circunstancias, ya estuviera pegando de gritos y queriendo ahorcar el primero que se me pusiera en frente, pero esta vez no, no estoy seguro por qué.

- ¡Jajajaja! – con todo y cansancio me rio – Ahora sí 'me la aplicaste' Abril. –

Casey se acerca y me ayuda a levantarme.

- Es para que te relajes, Rafita. – me guiñe un ojo – Claro que vamos a ayudar a desinfectar toda a la casa. –

Es por estos momentos que agradezco tener una familia que aguanta mi mal humor… o cuando me acuerdo de agradecer.

- ¿Enserio? – pregunta Casey pero se lleva un buen codazo de parte de Abril – ¡Auch! -

- Bueno, pues manos a la obra. -

Todos se van por su utensilio de limpieza.

Yo suspiro. No puedo avanzar con mis estudios como me gustaría.

Me olvido de esto y voy por un trapo.

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Muchas gracias por leer este alucinado fic.

n.n