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Disclaimer: LAS TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le ha pertenecido a Leonardo desde hace 22 años. Yo no escribo para hacer dinero sino para hacer pasar un rato agradable a quien sea que se tome su tiempo para pasar a leer mis divagaciones.
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LIDER POR UN DÍA
- ¡Terminamos! -
Mikey vitorea porque hemos estado un buen rato friegue y friegue hasta el último rincón de la casa para deshacernos de los bichos de la gripe que pudieran estar pululando, gracias a Leo, y ya hemos acabado.
- Quedó rechinando de limpio. – dice Casey.
Yo estoy feliz porque todos han hecho un buen trabajo, y sin tener que haber estado yo repitiendo las cosas, especialmente a los tres fantoches que tengo por hermanos y amigo.
- Me parece que la casa jamás había estado tan pulcra. – dice Doni – Y para asegurarnos que así sea, yo podría crear unas gafas que permitieran ver hasta el más insignificante virus. -
- Eso estaría de lujo, Cerebrito. – le doy mi aprobación a Doni.
- Eso puede esperar. – Sensei aparece de la cocina – Han trabajado muy duro y ahora merecen una buena cena. –
- ¡Wiiiii! – grita Mikey como si se hubiese sacado la lotería - ¡Muero de hambre! –
Todos van a la cocina, pero yo me quedo.
- ¿Ya es hora de cenar? – sí que me ha caído de sorpresa.
Estaba seguro que no habíamos estado más de una hora limpiando, pero fueron varias.
- Así es hijo. -
- Qué rápido se fue el día… y no he acabado con lo que tenía que acabar. –
Me olvido de los textos antiguos que debo aprender y disfruto de la cena que preparó Sensei aunque a quien le tocaba hacerla era Doni, pero dadas las circunstancias, es bueno que Sensei fuera acomedido.
Ya que tengo la panza bien llena… empieza a darme un pesado sueño.
- Deberías ir a descansar, hijo. – me dice Sensei poniendo su mano en mi hombro.
Volteo a verlo con los ojos casi cerrados… Siento que se me está olvidando hacer algo.
- ¿Está seguro? –
Sensei va a decirme que está bien, que sea lo que tengo que hacer puede esperar hasta mañana, o eso quiero que diga, pero no me dice nada, porque se oye una tos fuerte y él se va rápido.
Como sea… Me levanto decidido a irme a acostar, cuando llega a mis narices un exquisito olor que me despierta por un momento. Volteo, y Doni trae en manos una taza de café. Se me hace agua la boca… es de ese café que Doni sabe preparar como ninguno, como… ¿cómo se llama? No es de ese café instantáneo que nada más sabe a agua con azúcar, es de ese café que sí es café.
- ¿Me haces uno, Doni? – le dice Mikey.
- Que sean dos. – le dice Casey.
No he sido el único que se le ha antojado un café de verdad.
- ¿No es algo tarde, Doni, para que te tomes un capuchino? – le dice Abril.
- Déjalo. - dice Mikey – Rafita no lo ha dejado tomar ni una taza de café en todo el día. –
- ¿Por? -
- Por… - digo estirándome por sobre la mesa – eh… ya no me acuerdo, pero – le quito la taza de café a Doni – debió ser por una buena razón. –
Aspiro el delicioso aroma del café antes de tomar un buen sorbo.
- De nada. – dice Doni encanijado.
- Aah… ¡Esto sí es café! -
Tomo otro sorbo y me lo acabo.
- Haces un buen café Doni. Me late que te voy a contratar de mi 'secre' para que me hagas mi capuchino todos los días. -
- Quisiste decir Barista, ¿no Rafa? - Abril sale en defensa del Cerebrito.
- Bueno, me entendiste. – comienzo a sentirme bien despierto y lleno de energía - ¡Ah! – me estiro – Con razón te gusta el café Doni, 'te recarga la pila en un tris'. -
- Y te quita el sueño si lo tomas ya noche. – dice Abril.
- No importa. Ahora estoy recordando que tenía algo pendiente que hacer… - Mikey y Doni agachan la cabeza, como si quisieran esconderla dentro de su caparazón.
Miro el reloj de la pared. Ya va a ser hora de ir de ronda.
- Ya me acordé. Doni, Mikey, ¿acabaron sus deberes? -
- ¿Y cómo?, – Mikey es el rezongón – si estuvimos horas y horas limpiando para que no hubiera virus de la influenza. -
- Tienen una hora para acabar lo que tengan que acabar y… - y gracias al café, recuerdo los inconvenientes de la ronda de anoche – para hacer todo lo que tengan que hacer antes de que vayamos a patrullar. –
Mikey y Doni se levantan de su asiento y salen de la cocina.
- Yo también tengo pendientes… – volteo a ver los trastes que han quedado sucios.
¡Vaya que sí estoy en todo! Alguien tiene que lavar los trastes, y como ese alguien es el líder y sólo está el suplente y el suplente tiene cosas más importantes que hacer… pero los méndigos trastes no se van a lavar solos.
- Casey y yo ayudaremos con los trastes sucios. – la inteligente de Abril me lee la mente.
- OK. –
Me voy rápido.
- ¡De nada! – vocifera Casey porque no les dije nada por ser tan amables en ayudar.
Yo no me fijo en esos detalles. Tengo una hora para acabar de traducir aunque sea un libro…
Y pasada media hora… no avanzo por la misma méndiga palabra de hace rato.
- Saikō no shōri wa sentō sezu ni katsu kotodesu: La mejor victoria es "noséqué" sin combatir. –
¡Cierro de golpe el diccionario!
- ¡Maldición! -
Creo que debería poner más atención a las lecciones de japonés, y creo... que debería pedirle asesoría a Sensei.
¡Con ganas de mandar todo a la fregad... al caraj… a la chingad…! … Respiro profundo… y voy al cuarto de Sensei.
Ni siquiera he tocado a su puerta, cuando me dice que puedo pasar.
Él está sentado en su tatami, bebiendo té.
Me arrodillo frente a él.
- Sensei… ¿podría… podría usted ayudarme con una palabra? –
- Por supuesto, hijo. -
Sintiéndome el más imbécil de los imbéciles, abro el libro y le señalo la dichosa palabra.
¿Qué estará pensando Sensei de mí si no he podido traducir una insignificante palabra?
- "Vencer". –
Volteo el libro hacia mí, y digo en voz alta todo el párrafo.
- Saikō no shōri wa sentō sezu ni katsu kotodesu: "La mejor victoria es vencer sin combatir". -
- Muy bien hecho Rafael. –
Quisiera sonreír porque por fin sé que quiere decir toda la frase completa, pero no lo hice yo solo. También quisiera preguntar qué Demonios quiere decir "La mejor victoria es pelear sin combatir", pero Sensei no puede hacer todo por mí, aunque mi conciencia dice que debo decir "gracias"…
- Arigato Sensei [Gracias Maestro]. –
… y también hacer una reverencia.
Y hago reverencia.
- Rafael… -
¡Ay no! ¡Ya me va a regañar!
Sensei deja su taza de té para tocar mi hombro.
- La humildad debe formar parte del carácter de un líder. –
- No lo creo Sensei. Yo no puedo ir por la vida con la cabeza agachada. –
- Ese tipo de humildad no, hijo. Quiero decir que un líder debe poseer el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, y lo has conseguido. -
- ¿En serio? –
¿A qué horas fue eso que no me he enterado?
- He visto que has tenido dificultades con ese texto… -
¡O sea, que ya se había dado cuenta de mi sufrimiento… !, ¡¿y no se conmovió a 'darme una manita'?!
- … pero ha sido hasta este momento que has dejado tu orgullo a un lado; has venido a pedirme ayuda, e incluso has agradecido la ayuda. Eso es humildad y no un fracaso, no lo es porque no hayas podido resolver un problema por ti mismo. –
- Vaya Sensei… gracias por hacer la aclaración. Entonces… ¿usted no cree que no sirva para líder? –
- Nadie nace sabiendo todo, Rafael. Para todo, hay que estudiar, prepararse, practicar, poner empeño, y hacer las consultar pertinentes. –
Trato de digerir sus palabras… pero me doy cuenta de que no ha respondido mi pregunta.
- No ha respondido mi pregunta. -
- Hay quienes nacen con ciertas habilidades que les pueden ser de ayuda para destacar en ciertas aéreas del conocimiento o en ciertas actividades, pero de igual forma, si no se trabajan para desarrollar su máximo potencial, se arruinan. –
¡Cómo me choca que Sensei 'se vaya por las ramas…'!, pero se supone que lo hace para que ejercitemos la mente con estos rollos suyos así como ejercitamos los músculos con las prácticas.
- O sea que… tengo el potencial para ser un excelente líder, pero como no he estudiado ni me he ejercitado para serlo, pos… ahorita me está costando, y un buen. –
- Hai [Sí]. –
- Vaya consuelo. -
- Puedes hacerlo hijo. No claudiques en tu empeño. -
Quita su mano de mi hombro… y siento que puedo decir todo lo que pienso sin ningún tipo de represalias.
- Esto no me estaría pasando, si me hubiera elegido como el líder desde un principio en vez de haber escogido a Leo. –
- De hecho, Rafael, tú habías sido la primer opción para ser quien dirigiera nuestro clan. Tu potencial era mucho mayor que el que poseía tu hermano Leonardo. –
- Está bromeando… ¡Jajaja! ¡Qué buen chiste Sensei! –
- No es ninguna broma. –
Vine para que me explicara una palabra, una sola palabrita, y me está saliendo con esto.
- ¿Entonces…qué le hizo cambiar de opinión? ¿Por qué eligió a Leo y no a mí? –
- Como tu Maestro y tu padre, es mi deber guiarte en la vida y en el Ninjitsu, o hasta donde mis pobres recursos me lo permitan, pero yo no… como diría tu hermano Miguel Ángel, yo no puedo hacer la tarea por ti, hijo. -
- Si ese Mikey siempre anda fregando que le hagamos la tarea de Mate… pero ya en serio, Sensei: yo tenía más posibilidades de ser el líder, pero algo pasó, algo hubo… o algo hice o no hice para que escogiera a Leo. -
- Hai. –
- Pero… - empieza a dolerme la cabeza… ¡Ay no, me duele la cabeza porque no la uso para pensar! ¡Me voy a volver un "Mikey"! ¡Piensa… piensa… piensa…! – pero, si las habilidades de Leo eran menores que las mías… y si volvemos a lo primero que platicábamos… -
¿Y de qué estábamos platicando al inicio?
- Tu hermano ha tenido que esforzarse tres veces más que cualquiera de ustedes, en todo. -
Me late que Sensei me está 'choreando'.
- Y Leo hace lo que el conejito Energizer: y sigue, y sigue, y sigue, y sigue, estudiando y practicando, porque no le queda de otra; debe seguir esforzándose. -
Sensei no dice nada, ni un "Hai" ni un "Ie". Estoy como al principio: confundido.
- Arigato Sensei. –
"Gracias" y "reverencia".
Me 'retacho' al escritorio de Doni, piense y piense en todo el rollo que me acaba de decir Sensei.
- Yo pude hacer sido… pude haber sido, pero no lo fui. Ahorita estoy en 'vías de', pero no lo fui. -
¿Por qué?
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Muchas gracias por leer este alucinado fic.
n.n
