-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
EPÍLOGO
- ¡Vamos a comer pizza! ¡Vamos a comer pizza! ¡Vamos a comer pizza! -
- Con cuidado Mikey. Ninguno de nosotros quiere que arrojes la pizza al suelo. –
- ¡Pero es que ya quiero comerla! -
- Contrólate, Mikey. Si la tiras, 'te va a ir como en feria'. –
- ¡Vamos a comer pizza! ¡Vamos a comer pizza! ¡Vamos a comer pizza! -
Ashh… Ese Mikey.
Hemos salido por una pizza, y ahorita que ya vamos de vuelta para la casa, Mikey lleva la pizza porque estuvo ruegue y ruegue porque quería llevarla, pero se la ha pasado brincoteando y se le puede caer, pero no hace caso. Si Leo fuera más estricto como habíamos quedado, yo no estaría con los nervios de punta por las ñañaras que siento porque el Tontín vaya a tirar nuestra comida.
Apenas ayer, Leo por fin dejó la cama con la autorización de Sensei; aunque no estaba tan grave, parecía que estaba muy mal pero por la tos; de todas formas, Sensei lo cuido toda una semana. Consentido.
Aprovechando que Leo ya está bien, hoy se me antojó una pizza y convencí a Doni y a Mikey de ir por una, y Leo no pudo detenernos por más que nos dijo que no debiéramos comer entre comidas, y ya que estábamos en camino, por más que dijo que siquiera avisáramos a Sensei que íbamos a salir, no se impuso, y sus hermanitos hemos hecho nuestra regalada gana. Al menos debería decirle a Mikey que tenga cuidado con la caja, pero se pasa de buena onda. Yo que nada más me desempeñe como líder por un día supe como 'traerlos cortitos', y él que ya lleva varios años siendo 'el manda más' nomás no sabe imponer una orden. Eso de tener buen corazón no es tan bueno después de todo, aunque claro, no estamos en una pelea, sino, Leo sería muy pero muy diferente, aunque yo creo que, tanto en el equipo como en la familia, debe haber disciplina. Esto mismito me dijo Sensei esa madrugada que habló conmigo.
Sensei se enteró de los detalles de la emboscada de Karai y de mis 'patadas de ahogado' que di para no ser capturados esa noche en que casi les cuesta la vida a mis hermanos por mi descuido. Tuve que aceptar que había cometido un error garrafal y que yo no podía ocupar el puesto de Leo ni por un día más, y que no protestaría por no poder salir a ningún lado, que me quedaría en casa hasta que él se sintiera mejor; lo mismo dijeron Mikey y Doni, al otro día, de no salir a ningún lado hasta que Leo se aliviara.
- ¡Ya llegamos! –
Sip. Ya llegamos a casa con la pizza sana y salva, pero Mikey se pone a gritar 'a los cuatro vientos'.
- Mikey, - lo reprende Doni, porque Leo ha estado muy callado - se supone que debemos ser discretos. –
- Ups. -
Como si de algo sirviera ser discretos. Sensei nos está esperando.
Sensei será bajito, pero su presencia se impone, aunque él se portó muy diferente en esa pequeña charla que tuvimos; se le veía serio pero no disgustado, no como ahorita.
- Leonardo. –
Su voz retumba como un relámpago que avisa que va a haber diluvio; mi piel se me pone chinita.
Tampoco sentí algo parecido cuando, en nuestra pequeña charla, ya que terminé de explicar, entonces le tocó a Sensei. Su voz era tranquila y no acusadora, como ahorita que Leo ha dado un paso al frente y Sensei ha empezado a recordarle que vayamos a donde vayamos, siempre tenemos que avisarle, porque nunca sabemos en qué momento puede atacarnos el enemigo.
Mientras Sensei le sermonea a Leo, yo cierro mis oídos (como siempre lo hago) y espero a que pase la tempestad (y que Leo sea castigado) para luego ir a comer la pizza (ojala no dure mucho el sermón porque la pizza se enfría); pero no puedo pensar en otra cosa que no sea esa charla que tuve con Sensei. No fue un regaño, más bien me hizo ver mis fallas, pero me dijo que se remediarían con mucho estudio y entrenamiento, sobre todo para conseguir que mi fuerte temperamento no bloquee mi razón, sino, terminaré convirtiéndome en un buscapleitos cualquiera y no en un admirable Ninja del Clan Hamato, pero que estoy a tiempo de remediarlo. Eso que me dijo de veras me asustó. No quiero ser como Casey, o como era él antes de conocerlo; ya me veía yo queriéndole partirle la cara a cualquiera nada más por escupir un chicle en la calle. Tuve que preguntarle...
- ¿Cómo sabe, Sensei, que no soy un caso perdido? -
Lo que me dijo, jamás lo voy a olvidar, como tampoco debo olvidar que el pobre de Leo no debe cargar con todo.
- Sensei, - me paro entre Sensei y Leo – A mí se me antojó la pizza; quería una pizza y fui por una pizza, pero no fui solo, Mikey y Doni me acompañaron voluntariamente. Leo trató de impedirlo, pero usted bien sabe: "la unión hace la fuerza", así que entre los tres pasamos por encima de su autoridad, y fuimos por la pizza, y aunque lo parezca, él no fue con nosotros, él nos siguió para asegurarse que no nos metiéramos en problemas. ¿No es así, Mikey, Doni? –
Volteo a ver a mi par de cómplices, y no responden; se me quedan viendo como diciéndome "Traidor".
Qué fácil es que Leo sea quien pague por los platos rotos cuando él ni siquiera ha tenido que ver.
- ¿NO ES ASÍ? –
Elevo la voz y les dedico a ese par de pillos mi clásica mirada de: "O se echan de cabeza, o yo los echo de cabeza".
- S... Sí Sensei. –
- N… No es culpa de Leo. -
Tartamudeando, pero ya confesaron.
Sensei se toma varios minutos para sermonearnos a los tres y ponernos nuestros castigos, mientras Leo ahora sólo ve y oye.
Después del largo martirio, cada uno se va a cumplir con su castigo, aunque Mikey me pasa la pizza con verdadero desgano. La pizza ya se enfrió, y como no podemos comerla hasta la cena (castigo de Sensei por supuesto) y apenas es medio día, voy a la cocina a dejar la caja.
Voy y regreso, y Leo sigue exactamente en el mismo lugar, pero ahora tiene la cabeza agachada.
Si siguiera creyendo que "De la única tortuga que no tienes por qué preocuparte es Leo", seguiría mi camino a hacer mi regalada gana, pero ha servido de algo todo el barullo que hubo en días pasados.
Me acerco y pongo mi mano en su hombro.
- ¿E…? –
La pregunta de "¿estás bien?" se me queda a medio camino porque él… parece que está a punto de llorar. No lo culpo. He perdido la cuenta de todas las veces que hemos hecho travesuras y el único castigado ha sido Leo, y hoy, por primera vez, no fue así.
Si no conociera bien a mi Sensei, no estaría tan seguro de que todos esos sermones para Leo sólo son para que nosotros, los menores, empecemos a hacernos responsables de nuestros actos, y levantemos la mano para decir: "Yo fui Sensei".
- No te acostumbres. – le digo en broma.
Leo levanta la cara y sonríe.
- Trataré. -
En eso, Doni aparece.
- Yo diría que son otros los que deben comenzar a acostumbrarse. –
Le entrega a Leo un trozo de papel doblado.
Leo toma el papel, lo desdobla, y unas letras, iluminadas con crayones, prácticamente saltan del papel; no saltan, se levantan en relieve. Es un mensaje que dice: "Lo siento."
Se lee en la cara de Doni que de verás lo lamenta; es una carita que ninguna mamá o hermano mayor puede resistirse.
Leo perdona a su hermano con un abrazo.
No tarda en aparecer el otro travieso.
Igual le da a Leo una tarjeta.
Doni y yo nos fijamos lo que dice la tarjeta cuando Leo la abre. Salpicada con chispitas de colores, dice, con letras de la sopa de letras: "¿Me perdonas?"
Leo sin pensarlo, abraza a Mikey. Les da un fuerte abrazo a los dos más pequeños.
Yo prefiero dar un paso atrás.
Sensei me dijo en esa charla, que fui capaz de reconocer que no estoy listo para una gran responsabilidad, pero que estoy dispuesto a trabajar con ahínco para lograrlo, que eso es un claro indicio de que estoy madurando.
Leo me mira invitándome a que me una al abrazo.
Me pregunto… ¿los abrazos también tiene que ver con ser maduro?
Quién sabe, pero 'ai' les voy…
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Este epílogo lo escribí pensando en la peli de 2007. Me pareció que Splinter fue demasiado duro con Leo cuando lo regaña por el desastre que hubo en el primer encuentro con una de las 7 bestias, y pensé: ¿por qué Leo debía tener toda la responsabilidad? ¿nada más por ser el líder, sólo por eso? ¿y los otros por qué no dijeron nada? Incluso en un capitulo de 2k3, Splinter se enoja con Leo porque lo siguieron hasta el Nexo de Batalla cuando les ordenó quedarse en casa (al menos en ese capítulo, Rafa trato de decir algo). Igual peco de ingenua, pero con este último capítulo pensé que debería haber algo más profundo en esa actitud de Splinter, y esto fue lo que divagué.
Después de todo, Rafa no fue el único en aprender una lección.
Ojala les haya gustado este fic.
Muchas gracias por leer.
n.n
