17 Followers, 13 favoritos…wow, es un buen comienzo :D Por supuesto, gracias a cada uno por darle una oportunidad a esta historia, por tomar parte de su tiempo para leer y comentar. Espero no decepcionarlos con el desarrollo de la historia ñ.ñ
Por favor ténganme mucha paciencia :c estoy intentado desglosar cada capítulo de más haya de 2000 palabras para no dejar cabos sueltos.
Segundo…lamento si el capítulo anterior tuvo muchas faltas de ortografía, el auto corrector hace de las suyas.
UH25: ¡Hola! No sabes cuanta alegría me causa saber que fue de tu agrado el primer capítulo, espero que los que están por venir también lo sean. Por supuesto que somos cannon ¿Qué mejor que plasmarlo en un romántico y empalagoso fic? Espero que el segundo capítulo también te agrade.
eliza villa: ¡Disponible el segundo capítulo! Por supuesto, la actitud de Sasuke cambio mucho con Sakura ñ.ñ Aunque creo que el desarrollo y comportamiento en las relaciones varía en cada persona :D
Kristhel: Jajajaja, lo siento mucho cx confió ciegamente en el auto corrector que pase por alto ese error jajaja, Caruto es la nueva versión, con mujerzuelas y juegos de azar.
: No sabes el placer que me causa saber que es de tu agrado esta historia :D Recibiré con gusto esas tangas y dólares, ojala disfrutes la continuación.
Mil gracias a todos por leer y comentar ñ.ñ Sus opiniones son muy importantes para mi :D e intento responder a cada review ñ.ñ Así que no teman en dejar su punto de vista.
Decidí actualizar en un rato que tuve libre Bl se lo que es esperar por un capitulo :c
Sin más, me despido. Mil gracias (otra vez) Ojala y sea de su agrado este capitulo :D disfruten la lectura, cuídense, les mando un fuerte abrazo y mucho SasuSaku.
Hasta la próxima, bye.
Capítulo 2:
Los novatos.
Había regresado a casa rápidamente, no sabía si su corazón latía con rapidez por los pasos que daba o por el hecho de saber que Sasuke estaba de regreso en la aldea.
— ¡Estoy en casa!— Aviso. Intentaba recuperar la respiración perdida, algunas gotas de sudor resbalaban sobre su frente, empapándola un poco, con su mano quito el exceso de humedad. Dejo sus sandalias en la entrada y subió con rapidez hacia su habitación.
Había perdido la noción del tiempo pensando en la última conversación con Sasuke, tanto, que ni siquiera noto cuando el sol se había ocultado tras el monte de los Hokages, sustituyéndola por la brillante luna llena.
Busco entre su ropa algo decente para prepararse, no podía ir con la bata del hospital y mucho menos con el atuendo que utilizaba para asistir a las misiones. Al final opto por un sencillo suéter verde, un pantalón blanco y sandalias rosas.
Se miró al espejo, acomodo su cabello, dejando unos mechones rosas para enmarcar su rostro. Puso un poco de brillo labial y roció algo de perfume sobre su cuello y muñecas.
—Sakura. — Llamo su madre desde el marco de la puerta mientras la miraba de arriba hacia abajo, examinándola con delicadeza. — ¿Vas a salir?— Pregunto con un tono de voz fuerte, característico de Mebuki.
—Si. Es la reunión mensual del equipo y Sasuke ha regresado a la aldea, así que…— Su madre comprendió inmediatamente las palabras de su hija. —
—No llegues tarde. Recuerda que prometiste ayudarme mañana. —
—Por supuesto que no mamá. — Paso a su lado con una enorme sonrisa dibuja en su rostro. — Nos veremos en un rato. — Y como subió, bajo.
Nunca había deseado tanto ver a Uno para contarle las nuevas noticias. Así que apresuro el paso, todo su día pasó con rapidez, ese era su ritmo.
Al ver a la rubia desde lejos, agito los brazos en forma de saludo, dio unos cuantos pasos hasta quedar frente a ella. Coloco ambas manos sobre sus rodillas mientras intentaba reincorporarse.
—Vaya. — Dijo Ino. — Tenías un poco de prisa. — Sentencio de manera burlona. — Siempre apresurarte a las cosas, frentona. — Noto la enorme sonrisa en el rostro de la pelirrosa e inmediatamente lo supo: Sasuke estaba de regreso. — Cuéntame ¿Paso al hospital?—
— ¿Acaso estas utilizando alguno de tus jutsus?— Pregunto Sakura con evidente impresión al ver con la rapidez que Ino resolvió sus facciones y actitudes.
Una obra maestra en utilizar el jutsu de transferencia de mentes. Ino había perfeccionado ese jutsu, tanto que había una pequeña posibilidad en que Sakura habría pasado por alto el momento en que la rubia ingreso a su mente.
—Por supuesto que no, frentona. — Ino lanzo una enorme carcajada, presionando su estómago por el dolor causado ante las risas. — Soy tu amiga, te conozco desde hace mucho tiempo. — Ambas esbozaron una sonrisa tierna, era cierto, hacía años que se conocían. Habían pasado por el mismo sufrimiento, conocían el dolor y juntas superaron los baches en el camino.
Su lazo era tan fuerte, nunca doblegado, nunca roto, siempre fuerte. A veces se formaban algunos nudos, pero encontraban la manera de deshacerse de ellos.
Al parecer Ino había superado a Sasuke, otro chico entre en su vida, atrayendo toda su atención. En un inicio parecía bastante extraño, dos polos opuestos, personalidades completamente diferentes, abismales.
Pero Sakura comprendió su relación al escuchar las palabras de su amiga;
—Tal vez, lo bueno de los abismos es que se pueden hacer puentes para cruzarlos. —
Entendió que era amor en su pura esencia y por un momento volvió a sentir envidia. Como deseaba amar y ser amada. Todos a su alrededor rehicieron su vida después de la guerra, se permitieron amar en los tiempos de odio, lo vencieron, los tiempos estaban cambiando.
Pero ella aún se sentía estancada, expectante ante las próximas situaciones que la vida le planteara. Siempre espero por Sasuke, nunca perdió la esperanza, se mantuvo fuerte aun cuando todo el mundo le dio la espalda al Uchiha, ella estuvo ahí, compartiendo su oscuridad y dolor, aun así él se negara a dejarla fuera de sus problemas.
—No. — Lo detuvo a tiempo. Aún estaba en una situación crítica para ponerse de pie. — No. — Coloco sus manos sobre el pecho de Sasuke. No se atrevía a mirarlo, recordaba sus orbes negras llenas de tristeza cuando lo encontró moribundo en el valle del fin.
—Hn. — Bufo Sasuke como respuesta. Se sentía inútil. El dolor en todo su cuerpo aún era punzante y constante, para su suerte, Sakura estaba ahí para cuidarlo, dispuesta a estar a su lado y sobre todo a perdonarlo.
—Sakura-chan ¿Cuándo me darás de alta?— Pregunto Naruto con su característica voz chillona. La pelirrosa aparto la mirada de los informes, había un toque delicado en su rostro, una pizca de tristeza y remordimiento.
—Aun no es tiempo. — Sonrió de manera fingida, ambos lo notaron. Sakura era un libro abierto. Termino con el vendaje de Sasuke, camino arrastrando con pesadez los pies, después de la guerra no había tenido tiempo para descansar, el mundo estaba hecho un caos. —
—Si Sakura dice que esto es lo necesario para recuperarnos, seguiremos sus órdenes. — Dijo Sasuke, mirando atentamente cada acción de la pelirrosa, como un halcón asechando su presa. — Hemos causado bastantes problemas. —
—Dattebayo. — Exclamo Naruto, recostándose lentamente en la cama. Los dos miraban a Sakura atentamente. Sasuke se sentía el causante de todo su dolor y angustia.
—Solo…no se metan en más líos. — Una duda quedaba con su oración, no sabían si se trataba de una sugerencia o una orden. Lo cumplirían guiándose por la segunda opción.
— ¿Pasa algo?— Pregunto Ino al ver el brusco cambio en su semblante. —
—No. — Respondió la pelirrosa con rapidez. — Debemos darnos prisa, sino, llegaremos tarde. — Ino dejo escapar un suspiro, era un lio luchar contra la terquedad de la pelirrosa.
—O—
Sasuke dejo atrás la ropa que llevaba en su regreso. Quito la banda de su cabeza, he hizo a un lado el poncho.
Con la guerra dejo atrás muchas cosas para comprender otras. Se despojó de todo lo que le causaba daño y de esa manera entendió el concepto del cual hablaba su hermano mayor.
Lanzo un suspiro al desviar su mirada hacia el lugar donde años atrás tomaba parte su brazo izquierdo. Aún era extraño, aprendió a vivir con ello, se adaptaba al cambio de situaciones con rapidez, pero lo del brazo fue una excepción.
—Teme, quita esa cara larga. — Insistió Naruto. — Vamos a divertirnos un rato. — Sasuke cerró los ojos, la forma de ser con Naruto no cambio demasiado, sus lazos de amistad se fortalecieron. No podía creer como estuvo para el después de todo el dolor y caos que causo.
Se puso de pie. Al fin estaban a la altura con dos centímetros de diferencia. Era obvio que ya no veían más a los chicos de 17 años. Sus habilidades también cambiaron, su fuerza aumento, ambos eran geniales.
Salieron del apartamento de Naruto. El chico se arseniuro de cerrar la puerta con llave, para evitar un disgusto cuando regresaran a casa. Nadie en su sano juicio se atrevería a enfrentarse a Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto, patearían su trasero en menos de lo que canta un gallo.
Caminaron rápidamente hacia el restaurante de barbacoa. Naruto aun percibía inseguridad en su amigo, tal vez tenía miedo a ser rechazado y quien mejor que él conocía el rechazo, nunca permitirá eso.
Dieron unos cuantos pasos hasta afrentarse en el lugar, parecía estar solo hasta que a lo lejos divisaron a todos los chicos, riendo, charlando, como en los viejos tiempos.
Todos tuvieron una metamorfosis enorme, inclusive podrían ser irreconocibles. Ya no quedaba rastro de aquellos niños temerosos, jugando a ser ninjas. Cada uno de ellos era un héroe de guerra y continuaban cumpliendo sus sueños, superándose día a día.
— ¡Hola!— Saludo Naruto con su característico entusiasmo a lo cual todos respondieron de la misma manera. Su semblante cambio al instante al ver al pelinegro de pie.
—Sasuke. — Dijo Shikamaru rompiendo con el incómodo silencio. — Bienvenido. — Todos sonrieron, no podían darle la espalda a su antiguo compañero.
Tomo asiento a lado del rubio. Naruto charlaba efusivamente con Hinata, por fin se daba cuenta de los sentimientos que tuvo ella por él, los aceptaba con regocijo. Había excepciones en que los nervios se apoderaban de él y se comportaba como un idiota con Hinata, pero eso no le importaba a ella.
Buscaba con la mirada algo en la habitación, o tal vez alguien. Sakura no estaba presente ahí, escaneaba cada rincón del lugar. No preguntaría por ella, sería demasiado obvio, como sus acciones.
— ¿No les parece que Ino y Sakura-chan están demorándose?— Pregunto Codujo. — Estoy muriendo de hambre. — Acaricio su enorme estómago, no sonaba extraño viniendo de Chouji.
—Calla y espera. — Ordeno Shikamaru. — Las chicas son molestas. — Sentencio mientras bebía un sorbo de té. — Sobre todo cuando demoran tanto tiempo. —
— ¿No ha pasado por tu mente que algo malo pudo haberles sucedido?— Pregunto Tenten con voz fuerte, llamando la atención de todos los ahí presentes y provocando que la mente de Sasuke comenzara a trabajar de manera paranoica.
—Son tiempos de paz Tenten. — Interrumpió Rock Lee. — Además, Sakura-san es fuerte y patearía el trasero de todo aquel que quisiera hacerle daño. — Una gota de sudor resbalo por la frente del pelinegro.
—Vale, vale, no nos pongamos paranoicos. Tal vez tuvo algo que resolver en el hospital. — Interrumpió Sai. — Ino debe estar con ella. —
—Hoy no está de guardia. — Interrumpió Naruto. — Todavía persisten psicópatas y criminales sueltos por el mundo. —
—Tranquilícense un poco. — Sugirió Hinata con timidez. — No tardaran en cruzar por esa puerta. — Sasuke era el más desesperado con la situación, agradecía por sus dotes actorales, en su exterior detonaba una enorme paz y tranquilidad.
— ¡Lamentamos la tardanza!— Se disculpó Sakura. Las chicas respiraban agitadamente. — Tsunade-sama nos llamó de emergencia. — Necesitaban la respuesta a su retardo.
— ¡Que alegría tenerte con nosotros, Sasuke-kun!— Exclamo Ino al ver a Sasuke ahí presente. — Por fin estamos todos reunidos. — Tenten desvió la mirada al igual que Rock Lee, la perdida de Neji fue muy dura de afrontar. Vagas lágrimas resbalaron por el rostro de Hinata. — Brindaremos por los caídos. — Sentencio la rubia.
Sakura miraba tímidamente a Sasuke. Tomo asiento a su lado haciendo un ligero contacto el uno contra el otro. La velada transcurrió tranquila, con charlas como los viejos tiempos, anécdotas graciosas, relatos de guerra, sueños a futuro.
La pelirrosa miro discretamente hacia el reloj, pasaban más de las doce. Todos se disponían a retirarse a sus casas.
—Chicos, pase un excelente rato, deberíamos repetirlo no solo una vez al mes. — Dijo Naruto. — Acompañare a Hinata-chan a su casa. No te preocupes Kiba, Shino. — Ino, Sakura y Tenten sonrieron ante la victoria.
—Nos veremos luego, chicas. — Murmuro, colocando un mechón de cabello detrás de su oreja.
—Nosotros también nos retiramos. — Sentencio Shikamaru. — Kakashi-sensei desea que resuelva algunos asuntos mañana a primera hora. —
—Hasta luego, chicos. — Se despidieron, ahora solo quedaban unos cuantos.
—Nosotros no tenemos asuntos de gran importancia ¿quieren acompañarnos a beber un poco de Sake?— Pregunto Kiba, sonriente.
—Oh, por supuesto que no. — Interrumpió Ino antes que Sai pudiera dar su respuesta. —
—Los acompañare con gusto. — Respondió Tenten poniéndose de pie. — Anda Rock Lee, vayamos a encender la llama de la juventud. —
—Tienes razón, Tetenten. — El plan de Ino marchaba a la perfección, pronto seria el momento para dejar a Sasuke y Sakura completamente solos.
—Sai. — Llamo Ino abrazándolo por el brazo. — ¿Te gustaría salir a dar un paseo por ahí?— Sakura se percató de las intenciones de la rubia, ese era el plan desde el inicio, dejarla a solas con Sasuke.
—Por supuesto. — Ambos se pusieron de pie. — Hasta luego, Sakura-chan, Sasuke-kun. — Ahora estaban completamente solos e incomodos.
—Hn.— Musito Sasuke.— Sera mejor que te acompañe a casa.— Al verlo de pie parecía tan alto y por supuesto que lo era, apenas contaba con 1.65 de estatura, mientras Sasuke alcanzaba el 1,82 a la perfección.— Es tarde para dejarte ir sola.—
—No quiero causar molestias, Sasuke-kun. — Interrumpió Sakura. Después de tanto aun sentía que era una carga para Sasuke, además, comprendía que tal vez se sentía demasiado cansado para hacerle caminar más. — Puedo cuidarme yo sola. —
—No será una molestia. — La miro, causándole que un escalofrió recorriera toda su espina dorsal. Y como una marioneta a su merced se puso de pie.
Caminaron en silencio bajo la luz de la luna, a paso lento. Esperaban encontrar un tema de conversación rápidamente, sino, el silencio se tornaría mas incomodo de lo que ya era.
—Espero que no…que no te sintieras incómodo. — Sakura fue la primera en cortar el abrumador silencio. —
—No. — Sentencio Sasuke mirando hacia el cielo. —
— ¿Seguirás rehusándote a la prótesis?— Sus fanales esmeraldas sostuvieron su mirada durante algunos segundos. —
—No sé si sea lo correcto. — Confeso, cerrando los ojos y dejando escapar un largo suspiro. Sakura desvió la mirada, necesitaba hacer entrar en razón a Sasuke.
—Sasuke. — Llamo. — ¿Por qué sigues rehusándote? Son oportunidades que no puedes rechazar. —
—Son oportunidades que yo no merezco. — Dijo algo frustrado, ahí estaba el problema del asunto.
— ¿Entonces que mereces? ¿Una vida condenada a la miseria y desprecio? Por supuesto que no. Konoha es tu hogar, aquí es donde perteneces. — Era la segunda vez que Sakura le hablaba de esa manera, que tomaba el valor necesario para hacerle ver sus errores.
—Tienes razón. — Se rindió ante las palabras de la pelirrosa. Miro de reojo a una Sakura sorprendida y un poco molesta, admitía que lucía preciosa cuando se molestaba. — Pero esto aún es nuevo para mí. — Se encogió de hombros.
La comunicación y confianza entre ellos creció. Ya no solo decía monosílabos simples como "Hn" sus pláticas sobre pasaban los límites de lo que conocieron.
—Todo ha cambiado a nuestro alrededor. El tiempo de odio quedo atrás, debemos utilizar nuestro pasado como impulso y no como un hoyo negro en el cual hundirnos. Tanto tú, como yo, cambiamos. — Siempre admiro su inteligencia.
—Necesitaba una paliza para poner los pies sobre la tierra.— Dijo de manera irónica.— Estaba cegado por la venganza y el odio…Pero Naruto me hizo comprender que no todo giraba en torno a mis motivos, había cosas más importantes por las cuales luchar.— Conto mientras ella lo escuchaba atentamente.— Había cosas más importantes…simplemente eso.—
Frenaron en seco al notar que estaba frente aquella banca. Recordaban perfectamente esa dolorosa despedida. Sakura movió la cabeza de un lado a otro, todo quedo en el pasado, ahora lo tenía a su lado.
Sasuke también se sentía un poco nostálgico a recordar esos días. Se decía constantemente que nunca le causaría daño a Sakura, pero de una manera u otra lo hizo, la lastimo.
Continuaron con su camino, cabizbajos, ignorando los impulsos que invadían sus cuerpos. Parecía bastante extraño estar así, como en los viejos tiempos, solo que sus lazos eran más fuertes, existía cierta confianza.
A Sakura le agradaba escuchar más tema de conversación por parte del Uchiha reservado. Siempre encerraba todos sus problemas en él, todos sus pensamientos, tanto, que a veces deseaba abrir su cráneo y examinar con delicadeza su mente para saber que guardaba, que protegia con tanto recelo.
Había algo especial en su mirada, una esencia en el cambio. Ambos frenaron sin motivo alguno. Sakura intento correr hacia el para abrazarlo con todas sus fuerzas, pero se mantuvo ahí, inerte, mirándolo.
—Lo siento, Sasuke-kun. — Emitió una disculpa sin haber realizado algo malo. Escapaba del tacto de su compañero, porque sentía que si había un mínimo roce entre sus cuerpos, explotaría.
— ¿Tu…— Sasuke tomo aire y valor para hacer su cuestionamiento. — ¿Tanto me odias?— Podría comprender el resentimiento de Sakura, no se opondría a sus sentimientos, si le odiaba, callaría y entendería.
—No, no, de ninguna manera. — Se apresuró a responder. —
—Entonces… ¿Qué es?— Sus miradas se atrajeron como imanes, con tal fuerza que no había poder que pudiera hacerlos desviarla hacia otro lado. El pelinegro se percató del nerviosismo de su compañera, unía sus dedos índices, morada su labio inferior y un ligero sonrojo coloreo sus mejillas.
—Sasuke-kun. — El honorifico que tanto le gustaba escuchar, embriago el sentido del oído. — Cuando me miras de esa manera tan…gentil, cálida, mi corazón no es capaz de soportarlo. — Ella fue la primera en desviar la vista. En sus adentros esbozo una amplia sonrisa.
—No acostumbro hacer esto. — Susurro Sasuke. Coloco su mano sobre la cintura de la pelirrosa, atrayéndola a su cuerpo con un movimiento ágil, rápido y firme.
—Hya. — Dijo Sakura, sorprendida. Tenerlo tan cerca causaba estragos en su corazón. Le encantaban esos detalles que solo demostraba con ella y nadie más, entonces, se percató de que había ablandado su corazón.
—De ahora en adelante, acostúmbrate. — Sus respiraciones chocaban contra sus rostros. Sasuke no dejaba de examinar el rostro de Sakura, no dejaba de mirarla cálidamente, la separación de sus rostros podría ser inexistente en cuestión de segundos. Ambos no resistirían a tal ver cania, debían romper con ella.
— ¡Teme!— Exclamo Naruto, provocando que Sasuke y Sakura se separaran de inmediato y pretendieran que nada había pasado. — Es bueno encontrarte. — Dijo con una enorme sonrisa, aproximándose hacia ellos.
Sakura detuvo los impulsos de golpearlo y dejarlo tendido contra el asfalto rogando por su vida, solamente se limitó a dejar escapar un largo y silencioso jadeo.
—Acompañemos a Sakura. — Ordeno Sasuke. Naruto se percató de que había llegado en un mal momento, se encogió de hombros, abrazo a ambos y camino con ellos hacia la casa de la pelirrosa.
—Gracias por acompañarme. — Musito. — Me divertí mucho esta noche. — Confeso, mirando de reojo al pelinegro. — Nos veremos luego. —
—Sakura-chan. Deberías pedir a Obachan-Tsunade que no te retenga tanto tiempo en el hospital. — Pidió Naruto. Con el tiempo ambos consiguieron un empleo y como todo empleo, requería tiempo y dedicación.
—Lo hare. — Respondió antes de entrar a casa. — Hasta luego. — Sasuke miro por largos segundos la puerta, como si esperase algo.
—Tendrás tiempo de verla. — Murmuro Naruto. — Ahora, vayamos a casa. — Sakura los observaba sigilosamente desde la ventana. Sonrió ampliamente, todo parecía ir por buen camino, tomo la foto del equipo 7 y el abrazo con fuerza mientras se recostaba en la cama. Estaba rebosante de felicidad.
Por otro lado de la aldea, en la oscuridad y comodidad de la habitación se encontraba Sasuke y de manera intuitiva, sonrió.
Continuara.
