Capitulo 10.

Shinzen shiki.

La planeación de una boda implicaba muchos retos, sobre todo si se poseía un tiempo limitado de tan solo tres semanas. El proceso debía apresurarse.

Eligieron el mes de Noviembre, ya que, el número once es considerado de buena suerte. Tiempo perfecto para llevar a cabo la unión matrimonial.

El templo de la familia Uchiha fue preparado adecuadamente para llevar a cabo una celebración de tal magnitud.

Aquella mañana el clima también parecía estar a su favor. El sol brillaba en lo alto del cielo, despareciendo cualquier rastro del gélido aire casi invernal, aquel manto azul era decorado por hermosas nubes, lo que le otorgaba una transparencia organdí.

Sakura aun yacía recostada, sumida en un profundo sueño sin percatarse de todo lo que sucedía a su alrededor, ignorando el hecho de que hoy seria "El gran día". No se necesitaba pensar mucho sobre la causa del cansancio. La noche anterior Tsunade y las chicas decidieron organizar una pequeña reunión, donde el alcohol, las charlas y risas fluyeron hasta altas horas de la madrugada. Con Sasuke no fue distinto, los chicos organizaron una fiesta para el futuro novio, ya que, la mayoría de ellos ya estaban casados y Sasuke sería el último, por lo cual, creían conveniente festejar tal hecho.

Abrió los ojos, aun con pesadez, clavo los irises esmeraldas sobre el techo, sin darse cuenta que aquel sería un grandioso día.

— ¡Sakura!— Llamo su madre, algo alterada, exaltándola y provocando que la susodicha se pusiera de pie abruptamente. — Sakura ¿Qué haces?— Pregunto desde el marco de la puerta. — No me digas que aun seguías dormida. — Mascullo Mebuki, adentrándose en la habitación de la pelirrosa. — Anda, debemos prepararte, Ino y Hinata ya están aquí. — Miles de mariposas revolotearon en su estómago, sonrió ampliamente, hoy se convertiría en Sakura Uchiha.

Tomo un relajante baño aunque a esas alturas nada le parecía relajante, las ansias y la emoción eran evidentes en su ser.

—Vaya frentona, sí que has tardado demasiado. — Dijo Ino. Inmediatamente le dedico una enorme sonrisa y por instinto corrió a darle un fuerte abrazo, crecieron juntas, pasaron por duros momentos, estaban la una para la otra, en las buenas y en las malas.

— ¿Acaso vas a llorar, cerda?— Pregunto Sakura mientras sus ojos se tornaban cristalinos al igual que los de la susodicha.

—Por supuesto que sí, estoy emocionada. — Mebuki y Hinata sonreían enternecidas con la imagen. — Lo lograste frentona, siempre estuviste ahí para el…siempre lo amaste ¿recuerdas cuando discutíamos por el?— Rememoro Ino, secando las lágrimas con la muñeca.

— ¿Cómo olvidarlo?— Dijo Sakura, entremezclando las lágrimas y las sonrisas. — No hay que ponernos nostálgicas. — Mascullo. —

—Tienes razón.— Espeto Ino.— Es momento de hacerte lucir espectacular, lo dejaras boquiabierto y babeando por ti.— La música sonaba fuerte, para amenizar el "ritual", algo tedioso, sobre todo si se trataba de un kimono para boda. Dedico una ojeada rápida a su persona desde el punto donde yacía. La vestimenta era hermosa, no solo tenía color blanco en ella, sino un poco de rosado en las mangas y parte de la cola, difuminándolo poco a poco. Estaba decorado con hermosas flores, lo que lo hacía más vistoso. El obi parecía demasiado abultado, haciéndolo ver espectacular.

Hinata se encargó de cepillar su cabello hasta dejarlo suave y brilloso. Realizo un sencillo peinado y coloco un kanzashi, hecho de hermosas flores y pequeñas piedras preciosas.

Para darle un toque final, coloco perfume en las muñecas y el cuello. Camino lentamente hacia donde se encontraba el espejo. Contemplo unos cuantos segundos su figura, debía admitir que se veía preciosa.

Como era costumbre, la novia se viste de blanco, simbolizando la pureza ante los dioses.

—Sensual como una geisha, divina cual emperatriz. — Vocifero Ino. Mebuki rompió en llanto al ver a su pequeña hija preparándose para su boda.

—Mamá, no llores. — Mascullo Sakura, envolviéndola entre sus brazos. —

—Oh, Sakura, mi pequeña. — Susurro con la voz quebradiza. — Solamente estoy un poco sentimental. — Sonrió ampliamente.

—Sakura-san. — Interrumpió Hinata. — Tengo un pequeño obsequio para ti. — Dijo la ojiperla, colocando una hermosa pulsera en una de sus muñecas. — Para la buena suerte. — Esbozo una sonrisa y como forma de agradecimiento, recibió un sincero abrazo.

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Por otro lado de la aldea, Sasuke se preparaba. En el exterior lucia calmado pero por dentro estaba nervioso. Habría deseado que su familia estuviera ahí para compartir la felicidad que sentía.

No era el momento para ponerse nostálgico, al contrario, estaría feliz aunque no lo demostrara en todo su esplendor.

—Vaya, el tiempo pasa volando. — Irrumpió Kakashi, quien llevaba el atuendo adecuado para la boda. — Aun recuerdo cuando solo eran unos mocosos. Ella con el sueño de estar contigo y tu…bueno, creo que pronto restauraras tu clan. — Mascullo bromeando para no hacer del ambiente algo pesado. Sasuke no pudo evitar esbozar una sonrisa torcida.

— ¡Kakashi-cense!— Exclamo Naruto haciendo acto de presencia. — Es la segunda vez que llega temprano. — Sentencio el rubio algo divertido, mientras se dibujaba una mueca de frustración en el peliblanco. — Deberíamos darnos prisa, Sakura llegara pronto. —

Sasuke comenzaba a sentir más nervios, durante algunas horas Sakura se convertiría en su esposa, aquella chica escandalosa que siempre caminaba a sus espaldas, la que siempre estuvo dispuesta a hacer todo por él, inclusive matarlo, si podía mencionarlo, para salvarlo del camino al que se adentraba, aquella chica que solamente se hizo más fuerte para hacerlo regresar a la aldea, aquella que siempre estuvo dispuesta a perdonarlo, sin impórtale el daño causado. El camino parecía bastante largo si rememoraba cada momento. Ella, Haruno Sakura, se convertiría en su mujer.

—Vayamos. — Espeto el azabache, exhalando para tranquilizarse. Aquel era el gran día.

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Esperaban tranquilos en el jinja, donde solo se encontraban familiares y algunos amigos. Sasuke intentaba calmarse, la mano le temblaba, suspiraba constantemente. Sus sentidos se alteraron al escuchar la voz de Sakura a lo lejos.

Esbozo una sonrisa tímida. Caminaba lentamente hacia él, tan sonriente, tan contenta, tan hermosa. Cuando estuvo frente a él, noto la enorme diferencia de altura, pero para el ella lo sobrepasaba por mucho.

Noto cierto brillo en esos fanales esmeraldas, eran hermosos.

—Sasuke-kun. — Llamo tímidamente. — Luces muy guapo, en realidad siempre luces así, pero hoy luces diez veces más. — Dijo, derramando unas cuantas lágrimas de felicidad.

—Lo mismo digo. — Susurro cerca de su oído. — Luces preciosa. — Apenas fue audible para ella, era lo único que importaba. Sasuke se alejó lentamente, apreciando la faz de Sakura, coloco dos dedos sobre su frente y esbozo una linda sonrisa, solo para ella.

— ¿Podemos comenzar?— Pregunto el sacerdote un poco incómodo por interrumpir tales muestras de afecto. Ambos, asintieron.

La ceremonia comenzó con un shubatsu -rito de purificación- en el que Sakura y Sasuke intercambiaron un juzu. El sacerdote recito una plegaria, mientras tanto, ambos se dedicaban miradas tímidas, detonantes de miles de sentimientos. Ninguno podía creer que serían marido y mujer. Una hermosa historia que comenzó años atrás, cuando tan solo eran unos niños, ahora, podían apreciarse dos adultos, decididos a continuar con aquel relato, esta vez; Unidos de por vida.

Las miradas fueron interceptadas una vez más, esta vez para realizar el sansankudo. De esa forma ambos sellarían su unión y manifestarían el deseo de alcanzar la felicidad eterna. Las miko, ofrecieron Sake sagrado a la respectiva pareja, vertidos en pequeños cuencos lacados, para beber de ellos en determinado orden.

Ambos tomaron los sasasuki, acercándolos al borde de sus labios dos veces para beberlo de golpe a la tercera –nueve intentos, tres tragos- El sabor no era placentero al primer sorbo, provocaba un quemazón en la garganta y un extraño efecto en ellos, pero era una parte de la ceremonia que debía cumplirse. Sakura hacia un esfuerzo sobrehumano para no gestionar nada, Sasuke siempre fue bueno aparentando.

El momento de los votos había llegado, otro motivo más para hacerlos sentir intimidados.

—Sasuke-kun. — Recito Sakura apenas en un tono audible. Paso saliva, tal vez así se aclararía su garganta y podría expresarle todo lo que deseaba. Las manos le temblaban así como las oraciones aun prisioneras en sus labios. — Te comparto mi dicha y mi pesar. — Vocifero, perdiéndose entre esos fanales negros. — Te regalo la sal de mis historias. Te comparto mi fuerza y mi debilidad. Te comparto mi humana condición, te llevo más allá del límite y medida. Me convierto en tu amiga, la mejor. — Aquello sería algo completamente difícil de superar. Era el momento de recitarle con palabras una declaración de amor digna de recordarse. Sakura sabía que a Sasuke le era difícil expresar lo que sentía, comprendería si solamente le vociferaba unas cuantas palabras. Ambos, se sentían raros diciendo los votos.

—Nunca supe que podría sentirme así, como si nunca hubiera visto el cielo antes. Pero yo te amare hasta el fin de los tiempos, pase lo que pase, yo te amare hasta el último de mis días. — Cada oración recitada, era increíble, escucharlo profesar tanto amor hacia Sakura había sido un momento digno de rememorar. Lo recitado era cierto. Por fin su vida no parecía vivida en vano, de pronto, el mundo parecía un lugar maravilloso. Todo giraba alrededor de Sakura, la amaría hasta el final. Cumpliría sus votos al pie de la letra.

Los ahí presentes inundaron el lugar con aplausos, en ese momento, se habían convertido en marido y mujer. El camino recorrido parecía tan largo y a la vez tan corto. Aun plasmarían más historias, tenían mucho por vivir, ahora recorrerían un camino juntos. Por fin, cumplían sus sueños.

Al salir del templo, llego el momento de las felicitaciones y fotografías.

— ¡Teme!— Exclamo Naruto, aproximándose hacia los nuevos esposos, tomando firmemente a Hinata de la mano. Sin titubear, rodeo a sus amigos en un fuerte abrazo. — ¡Felicidades! ¡Dattebayo!— Le parecía impresionante, aun no podía creerlo, miraba a un Sasuke feliz y una Sakura anonadada pero rebosante de alegría, ambos, estaban juntos, después de todo aquello era amor en su esencia pura, porque una relación no solo se trataba de besos y arrumacos. El amor, podía manejarte a su antojo, mezclaba tanto el sufrimiento como la alegría, te otorgaba lecciones poderosas, se necesitaba compresión, necesitabas aprender a amar y perdonar. Ellos, lo lograron.

Sasuke no era aficionado a las fotografías, pero ese era el día de su boda. La primera seria con su ahora esposa. Sakura sonreía ampliamente, lucia radiante.

No tardaron en unirse los demás, aquello sí que era un desorden. Aprenderían muchas cosas durante el transcurso del día. La siguiente imagen estaría conformada por el equipo siete.

— ¿Quién lo diría?— Dijo Kakashi con voz imperturbable.— La siguiente foto del equipo siete seria durante la boda de dos de mis alumnos.— Podía apreciarse una sonrisa, a pesar de cubrirla con una máscara.— Felicidades, chicos. Ahora, sonrían. —

Luego le siguieron familiares, amigos y después una foto con todos los ahí presentes. La celebración se llevaría a cabo cerca de ahí. Estaban por afrontar los verdaderos retos de una boda.

Sakura sentía sus pies a reventar, emprendió camino hacia el alta, se movía de un lado a otro con el fotógrafo, saludando amablemente a todas las personas. Sus pies adoloridos aclamaban zapatos cómodos.

—Mis pies, me están matando. — Susurro a Sasuke, mientras le sonriera amablemente a cada persona que se aproximaba a saludarlos.

— ¿Quieres cambiar de zapatos?— Pregunto Sasuke, también saludaba de la misma forma a los invitados.

—No, creo que los soportare durante un rato. — Dijo, dedicándole una hermosa mirada a su ahora esposo. Sonaba extraño etiquetarlo de esa manera, no quería que esa palabra se transformara en algo monótono y poco a poco perdiera su exclusividad y brillo.

Caminaban uno a lado del otro, recitando una frase muy bien ensayada "Hemos pasado un día maravilloso" Perdieron la cuenta a la vez numero treinta, era un trabajo cansado, pero debían hablar con todo el mundo, así que, los invitados eran bastante atentos, por lo que, ofrecían sake de vez en cuando, a ese paso terminarían ebrios antes de agradecerle a todos.

—Uff, me duele el rostro de tanto sonreír. — Confeso la pelirrosa. Por fin, tenían un momento para tomar asiento y descansar. —

—Termine diciéndole "gracias por venir" al usuratonkachi de Naruto. — Dijo Sasuke, arrebatándole una hermosa carcajada a la pelirrosa. Debía admitir que esos ojos esmeraldas habían sido los más dulces y hermosos que había visto. Le dedico una sonrisa tímida, apenas visible en su faz. Era algo extraño saber que aquella mujer ahora era su esposa, la chica que le haría pasar una felicidad incontenible y con el paso de los años, llegarían los hijos, no tenía prisa, solo quería disfrutar de ella sin apresurarse.

—Somos un desastre en el tema de las bodas. — Mascullo Sakura, entrelazando su mano con la de Sasuke, mirándose mutuamente. — Sasuke-kun…te amo. — Emulo una bella sonrisa. Sasuke realizo ese gesto tan particular y especial para él, colocando dos dedos sobre su frente.

—Lo se. — Respondió Sasuke. Tenían una forma en particular de recitar una simple palabra como "te amo" le añadían un toque especial, lo que la hacía algo único. Sakura, sabía que aquel gesto era la forma de corresponderle sentimientos y decirle un "te amo".

Al finalizar la fiesta, los novios emprendieron camino hacia su hogar temporal. Los nervios empezaban a apoderarse de ellos, no era la primera vez que dormían juntos, al contrario, durante las misiones debían recurrir a compartir cuarto y no hacía mucho tiempo que compartieron lecho, pero esto era diferente, ahora lo harían como marido y mujer.

Sasuke abrió la puerta, dejando al descubierto un apartamento meticulosamente ordenado, era algo pequeño pero lo suficientemente grande para ellos dos. Sakura titubeo unos cuantos segundos en entrar, por lo que, Sasuke rodeo su muñeca, atrayéndola hacia el gentilmente.

Se miraron por unos cuantos segundos, detonaban miles de sentimientos, irradiaban un brillo excepcional. Acaricio la cintura de la pelirrosa, quien temblaba bajo sus caricias. Delineo los labios con el pulgar, era tan perfecta. Sin titubear más, unieron sus labios en un hambriento y apasionado beso.

Sakura, sentía hundirse en un mar de sensaciones. Las mariposas revoloteaban por su estómago, la ligereza de sus pies, colocándose de puntillas para alcanzar a Sasuke. El, instintivamente la apego a su cuerpo, proveyéndose un calor difícil de imitar. Degustaban sus labios sin ataduras, los de ella, eran suaves, carnosos, deliciosos. Podría hacerse adicto a aquel sabor tan singular. Movían aquella parte del cuerpo a los mismos compas, lento, permitiéndoles degustar cada milímetro de ellos.

Al alejarse, Sakura desvió la mirada hacia el suelo. Sasuke, coloco un dedo debajo del mentón, obligándola a mirarlo, formando con la comisura de sus labios una sonrisa, amplia e imposible de borrar. La sensación de embriaguez adormecía los sentidos. Sus iriséis negros brillaban en la oscuridad. Volvió a acercas sus labios cálidos e impacientes a los de Sakura, como nunca antes atrevidos y ardientes. Tiemblan igual a los de ella, como una hoja apunto de desprenderse de la rama. El tiempo pasaba muy lento. Podrían apreciar el latir de sus corazones, rápidos, con un ritmo constante como el del tambor.

Se vieron obligados al romper tal muestra de afecto, el aire demandaba entrar en los pulmones después de aquellos besos que los dejaron sin aliento. Ella, temerosa, alzo la mirada, se sentía un poco cohibida ante aquella imponente presencia ¿Cómo? Paso tanto tiempo a su lado ¿Por qué temblaba al sentir las caricias? Era cierto, Sasuke solo habría su corazón ante ella, demostraba ciertas facetas cuando tenían privacidad, eso, la hacía sentir especial.

—Sasuke-kun. — Llamo con voz temblorosa al igual que su cuerpo. — Iré a quitarme el kimono. — Un enorme sonrojo coloreo las mejillas de la pelirrosa. Sasuke asintió, podía percibir cierta inquietud en su interior al igual que el enorme cansancio que abría paso poco a poco en él. Sakura, camino torpemente por el pasillo, tardarían un poco en quitarse el kimono, llevaba tantas prendas que temía encontrar a Sasuke perdido en un aburrimiento fatal. — Sakura Uchiha. — Mascullo. — Están ¡Shannaro!— Exclamo emocionada. Cuando termino de doblar cada prenda, salió del baño, inhalo y exhalo, caminando lentamente hacia la habitación.

Miro a Sasuke durante algunos segundos. Clavaba sus irises ónices sobre el manto cósmico repleto de estrellas. Intento no emular otro grito al ver su torso desnudo, por alguna extraña razón, ciertas cosas la emocionaban más en ese preciso momento que en el pasado. Aun recordaba aquel traje tan "Orochimaru" que utilizaba meses antes, sin dejar nada a la imaginación.

Sasuke tenía un pensamiento similar. Recordaba aquel cambio tan abrupto, verla después de tantos años pudo percatarse que ella, cambio demasiado, sobre todo físicamente. Las curvas aparecieron en su cuerpo, cambio el atuendo recatado por un short diminuto al igual que la faldilla, dejando al descubierto sus largas y torneadas piernas. Tener esos pensamientos taciturnos sobre su compañera y ahora esposa, provocaban algo extraño en su interior.

Distinguió las cálidas manos de la pelirrosa rodear su cintura, acariciar su torso desnudo, como recargaba su rostro contra su espalda. Acaricio ambas manos de la pelirrosa, aun, apreciando el cielo estrellado.

—Emprenderemos un viaje. — Articulo Sasuke, deseaba darle una sorpresa a Sakura. — Sera largo ¿estas preparada?—

—Si es a tu lado, nada será atenuante. — Respondió ella cálidamente. Entrelazaron sus manos, dirigiéndose hacia la cama. Sakura tomo lugar en el enorme colchón, el dúo estaba cansado para continuar con lo demás, seria placentero dormir uno a lado del otro, acurrucados. Sasuke la abrazo por la cintura, halándola hacia él. Sasuke Uchiha y Sakura Uchiha, dormirían tranquilos, como uno solo después de todo.

Continuara.

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¡Capitulo 10 a la orden! Con esto, llegamos a la mitad de la historia, si, sé que será corta, pero no quiero alargarla demasiado y añadirle "relleno" :c. Me disculpo por la enorme tardanza, los libros son una gran tentación para mi jajaja, había unos que requerían mi atención, además, este capítulo fue difícil de realizar, tuve que infórmame bastante sobre una boda sintoísta, aún tengo las paginas abiertas en mi celular cx.

Así que si tuvieron dudas con algunas palabras, las aclarare aquí :3

El rincón del saber

Jinja: Conocido como templo, ahí, se lleva a cabo la ceremonia, donde solo acude la familia más cercana y algunos amigos de la pareja.

Wataboshi: Es una especie de velo, cubre el Tsunokakushi, un elaborado peinado con tocado. El wataboshi, esconde "los cuernos de los celos" de la novia, símbolo de su predisposición a convertirse en una esposa dulce y dispuesta.

Shubatsu: Ceremonia de purificación en el que los novios intercambian un rosario Juzu.

Sansankudo: Literalmente, tres, tres, nueve, mediante el que los novios cierran su unión y manifiestan un deseo de alcanzar la felicidad suprema. Durante el ritual las miko el equivalente a los monaguillos (En algunas religiones) ofrecen sake sagrado a loso novios en tres pequeños cuencos lacados sasazuki para que beban de ellos en determinado orden, cada cuento tiene un tamaño, del más pequeño al más grande. Lo acercan a su boca dos veces para beber solo a la tercera nueve intentos, tres tragos.

Al terminar el ritual, la pareja expresa sus votos. Hablando de votos, son fragmentos de dos hermosas canciones, los de Sakura pertenecen a una canción llamada Mi playa-Ely Guerra y los de Sasuke en Come way me-Mouling rouge. Me pareció perfecto plasmarlos en esta historia.

Sobre el limón (Lemon cx) Está horneándose, estará preparado para el siguiente capítulo (Lo intentare) Y para aquellos que no deseen leerlo, marcare una pauta. Por tal decisión el fin estará clasificado rated M :c así que, espero no abandonen la historia, aún falta mucho por relatar.

Respuestas a los hermosos reviews:

DaanaF : ¡Jajaja, si se molesta puedes solucionarlo pidiéndole matrimonio! Oww *-* No te preocupes :3 entiendo que hay cosas importantes por hacer :D Ojala te la hayas pasado de maravilla ñ.ñ Espero no haberte defraudado con el tema de la boda :3 Amo demasiado el SasuSaku, ocho años lo demuestran jajaja ¡Gracias por dejar tu comentario! ¡Te mando un fuerte abrazo!

IrasueTargaryen: ¡No había visto un comentario tuyo anteriormente, así que te doy la bienvenida al lado oscuro! Cx No sabes cuanta alegría me causa saber que sigues este fic y que te encanta 3 Intento plasmar emociones jajaja, no soy muy buena en eso, pero lo intento :3 Habrá lemon y mucho jaja, aún estoy preparando eso, porque quiero hacerlo perfecto y digno de un SasuSaku. Gracias por leer y comentar ¡Saludos!

Fresa: ¡Awww! Intento no decepcionarlos, soy una completa anti-romántica jaja pero esta historia me hace sacar mi lado empalagoso y amoroso. La charla sería algo que pasaría con Kizashi jajaja cx Gracias por dejar tu review y tomar parte de tu tiempo para leer ¡Un fuerte abrazo y un enorme beso!

mimi1898: ¡Un placer leer otro comentario tuyo y precisamente en esta historia! Espero no haberte defraudado con este. Por supuesto que habrá lemon sucio y hardcore cx (Ok no cx) Pero si lo habrá, aún estoy puliendo ese capítulo :3 créeme, escribir lemon siempre ha sido complicado para mi jajaja. ¡Gracias por comentar! ¡Saludos y un fuerte abrazo! :D

Ángel: :O jajaja, tengo una mente corrompida cx jajaja necesitaba de su aprobación para agregarlo, ya que a muchos no les agrada ese tipo de relatos :3 pero he visto que la mayoría ha optado por el lemon, jajaja admito que yo también he buscado historias lemon pero soy muy "especial" al respecto :c Espero que continúes con nosotros hasta el final 3 es un gusto leerte por aquí. No, al contrario, ¡GRACIAS A TI POR DARLE UNA OPORTUNIDAD! 3 Jajaja hare todo lo posible :D mil gracias por leer y comentar ñ.ñ

Bien, esto es todo por el momento.

Gracias totales por su constante apoyo, ya sea leyendo, dejando un comentario (que vaya, si son demasiado importantes para mi 3) añadiendo a sus favoritos, añadiéndome a sus favoritos, por todo en específico.

Sin más, me despido, nos leemos hasta la próxima.

¡Cuídense, feliz semana! ¡Los quiero!

Nos leemos hasta la próxima.