¡I am alive!

Lo sé, soy un maldita por dejar esto tirado por bastante tiempo.

No tengo perdón y me van a odiar por lo que les voy a decir, pero es así:

¡No puedo! Se que les dije que haria el intento de hacer un Lemmon pero no puedo, me eh roto la cabeza tratando de hacer uno decente pero nunca es lo suficientemente bueno. Es por eso que no eh actualizado, queria incluirlo en este capitulo pero simplemente mi cabeza no funciona con ello.

En verdad lo siento, de verdad queria incluir algo asi, sin embargo mis intentos son mediocres y me reuso a publicar algo así de malo en esta historia que tanto me a gustado. Espero que me entiendan, y que perdonen mi incompetencia para algo tan simple.

Disclamer: Vocaloid no me pertenece, si lo hiciera los Kagamine dominarian al mundo y habria un millon de Vocaloids más de los ya existentes.


CAPÍTULO IX

Amor&Dolor

RIN POV

"…Tonta, tonta, tonta, tonta"

Corrí todo lo que pude, solo quería estar lo más lejos. No quería verlo en ese estado, más por que era yo la causante de su tristeza.

Su rostro vino a mi cabeza torturándome una vez más.

"¡¿Por que todo es por ella?! Aun muerta es una real molestia"

Quería salir del palacio, quería volverme invisible, quería desaparecer...

Otra vez su rostro invadía mi mente, su rostro lleno de lágrimas y de dolor. Eso me hacía sentir la persona más horrible del mundo. Él, que nunca me vio como la bruja amarilla, él, que nunca se aparto de mi lado estaba a punto de hacerlo y de llevarse mi corazón junto con él.


Rin miraba con satisfacción aquel frasco mientras sonreía en sus adentros. Todo marchaba a la perfección.

"Gracias Len"

Todos se habían marchado, dejándola sola en aquel gran salón, incluso las mucamas Luka y Ritsu. Nadie apetecía volver a ver ese frasco, en especial cuando contenía algo tan repugnante como un dedo humano.

Lo hare un collar —susurró con regocijo dirigiéndose a sus aposentos, pero un leve sonido la saco de sus pensamientos.

La curiosidad invadió a la joven princesa. Era un sonido peculiar, uno que se le hacía lejanamente familiar, pero no estaba segura de que se trataba. La joven princesa se abrió paso a través de los pasillos del palacio guiada por tal melodía melancólica, pero cuando encontró lo que la emitía no supo qué hacer o sentir.

Se encontraba frente a una puerta, pero no una puerta cualquiera puesto que era una puerta bastante familiar. Era la habitación de Len.

El sonido era un poco más fuerte que antes, aunque se notaba que trataba de ser reprimido por todos los medios.

¿ Len? —susurró la princesa al notar que la puerta estaba entrecerrada.

Por una delgada línea se filtraba un poco de luz, lo que significaba que su sirviente estaba adentro. Movida por la curiosidad nuevamente se aventuro a mirar adentro, pero tan pronto como lo hizo se arrepintió de ello.

Len se encontraba sentado al pie de su cama con sus manos cubriéndole el rostro. Su espada reposaba en la alfombra de la habitación, manchando su honor con el sucio polvo.

"¿Qué está sucediendo?" se preguntó Rin incrédula de lo que sus propios ojos le mostraban.

Su sirviente estaba llorando mientras una carta reposaba en sus manos, esta era fuertemente apretada, como si temiera que se le arrebatara. Len no hacía más que susurrar entre sollozos el nombre de la princesa del reino verde.

Miku, yo te amo… —soltó con tristeza haciendo que la princesa amarilla ahogara una exclamación de sorpresa.

Rin sintió como su corazón dejaba de latir mientras algo dentro de ella se rompía. No podía creer lo que estaba viendo, eso debía ser un sueño

¿ Q-Qué? —susurró incrédula, pero su tono de voz fue un poco más alto de lo que ella deseaba llamando la atención de Len.

El rubio se volvió hacia la puerta mientras secaba sus lágrimas con el dorso de su camisa, pero no vio a nadie. Rin se encontraba escondida a un lado de la entrada, silenciosa escucho a su propia sangre llorar amargamente la muerte de la princesa de verde.


—¡ Tonta, tonta, tonta! ¿Cómo no te diste cuenta? —me reclamé por enésima vez.

Podía sentir como mi rostro ardía de rabia, pero no era rabia hacia Miku o hacia Len, sino que era rabia hacia mí misma. Me detestaba infinitamente. Yo había hecho sufrir a mi propio hermano, había destruido lo que él quería a causa de mi propio beneficio, era el ser más despreciable…

Aun enfadada observé el frasco que tenia entre las manos.

Este relucía como nuevo, mientras el dedo dentro de él quedaba cada vez más pálido.

Todo había comenzado por aquel estúpido anillo, si yo hubiera detenido a Kaito esa noche confesándole mis sentimientos nada de esto hubiera pasado. Aquel anillo era el símbolo de mi infelicidad y del dolor de mi sangre, por lo que en un arranque de enojo y frustración lo lancé lo más lejos que mis fuerzas me lo permitieron.

Aunque eso no fue suficiente para liberar todo lo que sentía en ese momento.

—¡ Te odio, te odio, te odio, te odio! —grité al cielo con todas mis fuerzas hasta que la garganta se me desgarro.

Realmente no sabía a quién se lo gritaba, si a Miku, o a Kaito, o posiblemente a mí o al estúpido destino.

LEN POV

—¿ Donde se ha metido? —me pregunté mientras preparaba todo para su merienda.

Durante toda la tarde nadie había visto a la princesa, lo que de cierta forma no era una buena señal.

Caminé por gran parte del castillo cuando la encontré en los jardines traseros —más bien en lo más profundo de los jardines traseros—, se encontraba recostada sobre el césped con los ojos clavados en el cielo. No pareció notar cuando me acerque a ella, pero cuando me vio no hizo nada por levantarse y mucho menos me dirigió una palabra.

Le sonreí de la forma más dulce que pude, había borrado ya el rastro que las lágrimas habían dejado en mis mejillas. Silencioso me senté junto a ella y la miré mirar el cielo. Sus ojos parecieron brillar más de lo normal por un momento, pero tan pronto como identifiqué algo extraño en ellos Rin los cerró.

—Hola dormilona —saludé con diversión. Sus ojos estaban somnolientos

Ella me regreso el saludo, pero con pocos ánimos en su voz, cosa extraña en ella pues siempre me saludaba efusivamente.

Nos quedamos callados unos minutos hasta que ella habló.

—Len… ¿Crees que soy la peor persona del reino? —preguntó con un hilo de voz, apenas y la pude escuchar.

Rin lucia algo triste y un poco abstraída. No se atrevía a sostenerme la mirada

—Creo… —ella cerró sus ojos ante mis palabras, parecía que temía a mi respuesta —, que eres la persona más dulce en todo el reino —con delicadeza acaricié sus dorados cabellos. Los ojos de Rin me inspeccionaron en busca de alguna mentira, aunque no la encontró —. ¿Por qué preguntas algo así?

Ella negó con la cabeza antes de incorporarse

—Por nada…

Antes de que terminara de levantarse yo me adelante para ayudarla con su pomposo vestido, ella me agradeció con una sonrisa.

De camino al kiosco, donde se serviría la merienda, Rin pareció recobrar su estado habitual. Incluso su rostro era adorable cuando escuchaba la simple palabra 'merienda'. Eso provocaba que sus ojos brillaran en felicidad y su sonrisa se ensanchara, aquella chica tan hermosa era mi querida hermana.

RIN POV

—Promete que nunca te iras de mi lado —pedí mientras abrazaba a Len.

Él asintió. Len siempre había sido mi luz en la oscuridad, incluso cuando yo era la terrible bruja él siempre permanecía a mi lado, aun cuando yo lo hiciera sufrir. Él siempre tenía palabras bonitas para mí, incluso en el peor de los casos.

—Siempre te protegeré —exclamó mi fiel y querido sirviente con una risa melodiosa mientras me acompañaba por los jardines.

Reí ante su pequeña reverencia. Cuando éramos pequeños siempre jugábamos a que yo era la princesa y el mi caballero, quien me salvaba de un terrible dragón.

—Y yo prometo quererte siempre, no importa lo que pase —El rostro de Len se volvió rojizo cuando terminé de decir aquello, causando que me riera más. Tal cual cuando éramos verdaderos hermanos —. ¿Lo recuerdas? Me refiero a cuando éramos pequeños

Len me miró con sus ojos azules inundados en recuerdos, tal como lo míos se encontraban

—Lo recuerdo —dijo con felicidad, pero su mirada estaba bañada en tristeza.

Estaba segura que había recordado lo que el parlamento le había hecho a nuestra familia, así que traté de desviar ese flujo de recuerdos malos.

—… Siempre juntos

—Inseparables —completó, la alegría se volvía a abrir paso —, siempre dormíamos en la misma cama y lo hacíamos todo juntos

Asentí ante sus palabras.

Era agradable el calor de nuestros cuerpos juntos, incluso en invierno. De repente, el anhelo de aquellos días regreso a mí, deseaba poder sentir a Len junto a mí, cosa que hizo que me sonrojara a más no poder.

Eso ya no podía ser, antes dormíamos juntos por que éramos hermanos, pero ahora eso se vería raro en especial entre dos desconocidos como nosotros. Trate de eliminar ese pensamiento de mi cabeza, pero todo fue imposible. Estuve a punto de pedirle que se quedara a dormir junto a mí cuando llego la hora, pero no me atreví.

Fui demasiado cobarde para plantearle la idea.

Len se despidió de mí con un beso en la frente cuando terminó de arroparme y se marcho dejándome sola en mi gran habitación hecha de sombras.

La primera parte de la noche se me hizo eterna, tal vez demasiado. En mis sueños me perseguían los recuerdos vividos años atrás cuando nuestra familia era feliz y podía llamar a Len mi hermano libremente, pero toda felicidad fue destruida por un terrible fuego que lo quemó todo a su paso cuando intenté alcanzarlos desesperadamente. Todo lo que amaba era destruido por aquellas caricias destructivas, con sus lenguas rojas acariciando todo lo que apreciaba en esta vida.

Las pesadillas me persiguieron unas horas más antes de despertarme alterada y jadeante, todo había sido un sueño extremadamente real y extremadamente familiar…

GENERAL POV

La joven mujer sonreía triunfal.

El plan marchaba a la perfección, todos habían apoyado su idea. No había nadie en el reino que sintiera un autentico aprecio por la princesa, incluso los que decían estar de su lado contenían un odio inmenso a su persona ¿Y cómo evitarlo? Ella era digna de todo ese desprecio.

Pronto todo estará bien Yamato —pensó con satisfacción

—¿ Crees que así solucionaras todo? —preguntó una voz junto a ella.

Meiko se volvió para encarar a la persona, más la tranquilidad la invadió al darse cuenta de quién era. Era imposible confundir su larga cabellera castaña atada en una coleta baja y sus profundos ojos azules que se asemejaban a dos témpanos de hielo.

—Sí, el mal en este pueblo es ella —respondió completamente convencida de sus palabras

Él chico la miró pensativo, después soltó un suspiro

—Ella no es la única a la que hay que temer —dijo el chico con voz cansada—, sino a nosotros mismos.

—…

Meiko no contestó, se limitó a observarlo por el rabillo del ojo ¿Acaso le estaba pidiendo que desistiera de su empresa? ¡Ni loca lo haría! Por fin podía castigar los pecados de esa bruja, ella más que nadie merecía pudrirse en el infierno.

—Meiko, ¿Qué harás cuando la tengas frente a ti? —inquirió Ren cruzándose de brazos

La castaña se sorprendió ante tal pregunta, ¿Qué haría al tenerla frente a ella? La llevaría a la justicia, claro está, más cuando trató de decir eso no pudo.

—Yo… —titubeó. Su deseo era hacerla pagar, no solo por la muerte de su amado esposo, sino también por todas la demás atrocidades cometidas

Los recuerdos la invadieron, todo el dolor, el sufrimiento, la angustia, todo eso dominaba su corazón.

—¿ Acaso la mataras?

Una llama se encendió en su pecho, la mención de esas palabras eran tentadoras, realmente lo eran…

¿Ella sería capaz de llevarla a la justicia? ¿O simplemente se vengaría haciendo correr su sangre?

—Yo… Ren yo… —Apenas podía articular algunas palabras, no entendía porque no podía contestar aquella pregunta tan simple.

Ella quería decir que la mataría, no le importaba que solo tuviera unos pocos años de vida, no le importaba que tal vez su comportamiento fuera porque estaba sola en el mundo. Solo le importaba su venganza.

La princesa le había hecho un daño muy grande a su corazón. Sus amigos, su familia, había perdido a la mitad de su mundo por una joven de quince años

No podía creer que dudará de su respuesta.

—Tú y yo sabemos muy bien no ganaras nada lastimándola —finalizó Ren al confirmar que las dudas aun reinaban en el corazón de Meiko

—Eso es mentira —contestó la mujer con la mirada baja—, haré que page por todo lo que le hizo a este pueblo y a MI —continuó con más seguridad en su voz —, yo… ¡La matare!

Ren suspiro sonoramente.

Su compañera estaba más que decidida a acabar con la existencia de la joven princesa y era más que claro que no dejaría que nada, ni nadie se lo impidiera. Ahora sentía un poco de lastima hacia la joven doncella, solo un poco.

—Malvada rosa, pronto te marchitaras —dijo Ren, mientras observaba la luna llena adornando el oscuro cielo nocturno.


Echo un vistazo por última vez al largo corredor antes de tocar la puerta.

Nadie la había visto escabullirse de su alcoba, y mucho menos la había notado ir al piso de la servidumbre. Ahora frente a la gran puerta de madera, los nervios la atacaban, más no se hecho para atrás, después de todo su miedo era mayor que su vergüenza. Tocó la puerta un par de veces, más nadie contestó del otro lado, bueno era de esperarse cuando se toca como si dicha puerta estuviera hecha de un cristal muy frágil.

Sin más remedio entró a la habitación tan sigilosa como un ratón, con pasos tan leves y callados que ella misma pensó que eran dignos de un fantasma. Con cuidado cerró la puerta detrás de sí y se dirigió hacia la cama, con cuidado de no golpear ningún mueble o hacer algún ruido que pudiera perturbar la paz de la persona que descansaba en la cama.

Una vez que se encontró a menos de cinco centímetros del lecho, se inclinó hacía el rostro de la persona que dormía en el. Su semblante era sereno, tranquilo y aun dormido amable, su flequillo lucia más despeinado que de costumbre, cosa que lo hacía más atractivo.

Rin contuvo un suspiro ante tal vista.

La sangre no tardó en amontonarse en sus mejillas, acto que no pudo explicarse ella misma. Solo con él podía mostrar esa faceta tan vulnerable, solo él era capaz de ver a la verdadera Rin.

Inconscientemente fijo su vista en los labios del chico, quien dormía sin darse cuenta que lo observaban, e inevitablemente un impulso desconocido la invitó a unir sus labios con los suyos. Aun con el velo de las penumbras podía distinguir perfectamente sus facciones, muy similares a las de ella.

Luce muy lindo aun dormido, pensó con cierto regocijo.

Sin darse cuenta había acercado más su rostro al del chico dormido, tanto que incluso podía sentir su respiración en sus mejillas. Eso solo ayudó a que más sangre fuera a sus pómulos; estaba siendo mal educada al no avisarle sobre su presencia ahí, pero no quería renunciar a ese pequeño privilegio.

Si por ella fuera se quedaría ahí toda la noche observándolo dormir, solo eso hacía que su corazón asustado se tranquilizara, incluso los miedos eran borrados con su simple presencia.

Pero su gusto fue efímero, pues los ojos antes cerrados la miraban curiosos.

Rin retrocedió espantada por tan imprevista acción, ocasionando que callera de sentón sobre la alfombra.

¡Él la había sorprendido mirándolo dormido!

Su rostro enrojeció violentamente, no podría zafarse de aquella situación tan embarazosa.

LEN POV

Entre el mundo distante del sueño y la realidad me pareció escuchar un sonido familiar, uno inconfundible y muy preciado para mí.

Aquel suspiro solo podía ser emitido por ella, inminentemente su recuerdo vino a mí. Su sonrisa que lo iluminaba todo inundo mi visión. Frente a mi mundo de sueños se abrió un recuerdo lejano, uno que había sido enterrado en lo más profundo de mi memoria.

Ella estaba ahí, con su vestido azul marino de encaje que combinaba con sus ojos azules. Como siempre ella sonreía, o al menos como en ese entonces, cuando aun éramos los hijos de la reina. En su pequeña mano llevaba puesto un anillo con un zafiro, un presente de nuestro quinto cumpleaños.

¿ Verdad que es muy bonito Len? —preguntó observando la piedra con fascinación.

Por supuesto que lo es, es un regalo de mamá —dije, ella asintió.

Ambos jugábamos en los jardines, entre los rosales y los abetos, ignorando lo que pronto se cerniría sobre nuestra familia. Fue entonces que ella lo dijo

Mamá me ah dicho que cuando cumpla los quince años seré prometida a un príncipe, como las princesas de los cuentos.

Rin lucía ilusionada, a ella le gustaban los cuentos de tierras lejanas y príncipes que rescataban princesas, los cuentos que siempre terminaban con un 'Y vivieron felices para siempre'

Aun por extraño que pareciera, me sentí incomodo ante esa idea, si eso llegará a pasar no entregaría mi puesto como el caballero de Rin, o al menos no a alguien indigno para ella.

Entonces yo pediré tu mano, porque si tú eres una princesa yo soy un príncipe —dije con autosuficiencia y con el pecho hinchado de orgullo

Rin me miró curiosa, y en cuestión de segundos sonrió tan radiante como el sol.

Sí, entonces mamá tendrá que aceptarte—comentó acercándose a mí, con sus ojos azules relucientes y risueños—, Len y yo viviendo felices para siempre, eso me haría muy feliz

Ambos sonreímos, con nuestras manos entrelazadas, ansiando que el tiempo transcurriera deprisa para poder ser la princesa y el príncipe del otro. Con una promesa sellada con mi honor de caballero y un beso de la princesa a la que juré proteger, costase lo que costase.

Aun cuando el camino estuviera lleno de espinas, yo había prometido rescatarla de cualquier cosa que le causará dolor, aun cuando yo pereciera en el intento.

El sueño era tan real que incluso sentí el calor cercano de aquella persona, su fragancia a rosas inundó mi respiración, embriagándome con ella.

Abrí los ojos perezosamente, encontrándome con un rostro junto al mío. Al principio no pude distinguir de quien se trataba, o al menos no mientras mi vista se tardaba en acostumbrarse a la oscuridad, pero antes de que pudiera identificar de quien se trataba, la persona retrocedió de golpe y cayó al piso emitiendo un leve quejido.

—¿ Rin? —pregunté aun somnoliento ¿Acaso aun no había despertado? Tal vez se trataba de otro sueño.

—¿ Sí? —inquirió desde el suelo, su voz sonaba extraña

Ante su respuesta me incorporé del lecho ¡Eso no era un sueño! Ella aun permanecía sentada en el suelo, incapaz de sostener mi mirada. No podía creerlo ¿de verdad ella estaba en mi habitación?

—Esto… yo vine por… —intentó justificarse, mirando para otro lado.

Su rostro mostraba rastros de miedo, incapaz de poder disimularlo apropiadamente. El solo pensamiento de que acudió a mí para aplacar las pesadillas, o cualquier cosa que le hubiere causado ese sentimiento me lleno de ternura, definitivamente ella no había cambiado.

—¿ Qué haces aun el suelo? Una princesa no debería dormir ahí —dije tendiéndole mi mano para ayudarla a incorporarse.

Rin alzó la mirada, que hasta ese momento continuaba baja, y sonrió ante mis palabras. Con dulzura aceptó mi mano, y una vez que estuvimos a la misma altura me abrazó.

—Gracias —susurró en el hueco de mi cuello, causándome cosquillas y una que otra sensación extraña.

El recuerdo de nuestra promesa vino a mi mente, tan vivido como en el sueño. Incluso ahora, después de que han pasado diez años desde aquello, me es imposible concebir la idea de que mi princesa sea prometida a cualquier chico que no sea yo. Semejante pensamiento era tabú, se supone que yo, quien alguna vez fui Len Kagamine, no puedo desear tal cosa, más sin embargo, en este momento no puedo dejar de pensar en ello.

Sacudí la cabeza en un intento de sacar eso de mi cabeza. Por supuesto que la sangre fue a parar a mi rostro, después de todo me avergüenza tener ese sentimiento de posesividad a mi hermana, a Rin, quien se supone es a la única persona que no puedo desear tener.

Después de que Rin explicará el motivo de su visita nocturna, lo que era obviamente una pesadilla, ambos nos acurrucamos en la cama. Eh de decir que el espacio era reducido para que durmieran dos personas, más no me incomodo para nada, después de todo estaba acostumbrado a dormir con Rin, todo gracias a nuestros infantiles temores de hace años.

Aun faltaba mucho para el amanecer, por lo que mis parpados amenazaban con cerrarse nuevamente, sin embargo, esta vez no deseaba que eso sucediera, puesto frente a mí se encontraba la persona más preciada para mí. Rin sujetaba mi mano por debajo de las sabanas, ella había dicho:

Si la sujeto, estoy segura que las pesadillas no regresaran

Sus parpados permanecían cerrados, con sus largas pestañas proyectando sombras sobre sus pómulos, su cabello rubio, igual al mío, enmarcaba su rostro dando un aire celestial. Sonreí ante la idea de que era el único que podía disfrutar de aquello, y seguidamente estreché su mano entre la mía.

Rin sonrió entre sueños y se volteo hacía mi, sin soltar mi mano.

—Len… —suspiró, causando que mi corazón saltará dentro de mi pecho.

La imité, quedando uno frente al otro, con mi rostro hacía el suyo.

Los dedos de mi mano libre comenzaron a acariciar sus mejillas, trazando delicadamente los ángulos de su rostro, dibujando la forma de su mentón y su cuello, para volver a subir a sus labios.

Con cuidado acaricié sus labios rosados, delineando su contorno como si de un lienzo se tratase. Un impulso desconocido creció en mi pecho, e inminentemente mi rostro se acercó al suyo, tan apacible aun dormido, y con toda la delicadeza que tenía posé mis labios en los de ella. Al principio fue un rocé, pero después de unos segundos, imprimí más fuerza en el beso, aunque no tanto como para despertarla. Así permanecí, deleitándome con aquel beso silencioso, hasta que regresé a mi sitio original.

Ella aun permanecía dormida, incapaz de darse cuenta de lo que acababa de hacer, sin embargo, la sonrisa de hacía unos minutos aun estaba en sus labios.

Cerré los ojos, conteniendo los múltiples sentimientos que afloraban en mi pecho. Odio así a mí mismo, tristeza, dolor, sufrimiento, pero ninguno de ellos era tan grande como el amor y cariño que le tenía a la chica junto a mí.

Porque Rin, es mi persona más importante, por sobre todo y por sobre todos los demás.

Continuará…


Bien, de desahogue en la parte superior.

Aun estoy triste y apachurrada por aquello. Mis momentos emos regresan...

& con esto damos el seguimiento a la historia, siento mucho el hacerlos esperar. Como se habrán dado cuenta, este fic es muy distinto a la historia original de mothy o Akuno-P, puesto en el original Miku no es una princesa, Rin no sabe que Len es su hermano, Meiko quiere venganza por la muerte de su Padre, Len es el hermano de Meiko y él no da muerte a Miku. Y así podria seguir todo el día, pero lo dejo hasta ahí.

Hablando de Mothy demos un aplauso a su genealidad, puesto como se sabe servant of evil es una de las tantas ramas de la verdadera historia, las cronicas de Evillious, que por cierto recomiendo.

Esta vez la actualización no tardará tanto, aunque un poquito sí, ya que mañana inicio con examenes y estoy muriendo en tarea.

Espero que les haya gustado, ya saben dejen su comentario y sus opiniones con un Review. Esta vez no contestaré puesto se supone que estoy haciendo tarea xD

Nos vemos

¿Un review?