Capítulo 19

Like father, like daughter.

El tiempo pasaba volando. La llegada de Sarada parecía tan reciente, aun cumpliendo su primer año de vida. La princesita Uchiha trajo alegría y dicha a la vida de sus jóvenes e inexpertos padres.

Sasuke y Sakura comprendían a la perfección que tener un hijo conllevaba una gran responsabilidad, las horas de sueño perdidas, los sacrificios implementados para sacar a la pequeña adelante y darle una vida alejada de las preocupaciones.

—Sarada-chan mira hacia acá. — Dijo Mebuki, atrayendo la atención de la susodicha, para capturar su hermosa faz con el lente de la cámara. La pequeña estaba rodeada por un montón de regalos, otorgados por sus cariñosos abuelos.

—Mamá, papá, no deberían estar consintiéndola demasiado. — Recito Sakura, mientras contemplaba con Sasuke la linda escena, protagonizada por su retoño. —

—Es su cumpleaños. — Agrego el azabache con voz sumamente apacible, dejando que su hija disfrutara del sin fin de mimos otorgados por sus amorosos abuelos. Sakura atisbo el rostro de Sasuke, sin ver un poco de furia o venganza plasmado en él, sino, una profunda tranquilidad.

Era cierto que ambos habían cambiado con el paso de los años. Estaban ahí para ayudarse en todo lo que fuese posible, para otorgarse el amor…para estar uno a lado del otro. Ya no tenían doce años, y si miraban hacia atrás, el pasado no parecía ser el más placentero de todos, al contrario, esos años fueron los más difíciles en sus vidas, un lapso para aprender todo aquello llamado vida.

Ella era la que notaba esa transformación en Sasuke. Él había tenido la confianza de mostrarle su corazón, su pasado, sus heridas, había confiado en Sakura con lo más profundo de su corazón, y para ella, era un gran honor tener ese privilegio, el cual, mantendría de por vida.

Sasuke era un chico hambriento de amor pero consumido por el odio, un hombre que se sumió a la redención y fue traicionado con la verdad. Ahora, era un esposo y padre, que finalmente tenía el verdadero amor y tenía una hermosa familia.

Al terminar el día, las energías de Sarada se agotaron a tal punto de dejarla sumida en un profundo sueño. Sasuke y Sakura oteaban a su pequeña dormir profundamente. Por la mente de Sakura pasaba con quien tenía mayor parecido, los genes Uchiha predominaban en ella.

Noto las manos del Uchiha alrededor de su cintura, la cercanía de su respiración en el cuello y como, sin demorar, comenzó a depositar besos en esta parte del cuello.

—Creo que ya es tiempo de darle a Sarada un hermanito. — Susurro con voz seductora en el oído de su linda esposa.

—Oh no. — Respingo Sakura. — Al diablo con eso. No. — Dio media vuelta para poder apreciar el perfecto rostro de Sasuke. — Me dolió y quede gorda…gordísima. — Hizo un mohín. —

—Sarada quiere un hermanito. — A Sasuke no le importaba añadir más miembros a la familia, sobre todo si Sakura podía darle hijos tan hermosos como lo era Sarada. —

—Dile a Sarada que le encantara ser hija única. — El azabache sonrió ante el comentario de su preciosa y flamante esposa. Alcanzo sus labios en un beso tierno, rozando la suave piel, reconociendo el aliento, probando el sabor de su respiración…uno dulce que caía poco a poco, tomando todo el tiempo del mundo para probar sus labios.

— ¿Qué dices de saltar el resultado…y solo poner en práctica el procedimiento?— Existían momentos en que ambos terminaban agotados al final del día, ya fuera por el trabajo o por la pequeña Sarada, por lo que, el único momento que compartían juntos era a la hora de dormir.

—Eres un poco egoísta, Sasuke-kun. — Fingió la voz y llevo un dedo hacia sus labios. — El mandarme agotada al trabajo…mientras tú te quedaras aquí en casa descansando, es un poco perverso. — Mascullo.

—Teniéndote a ti…no me importa ser egoísta. — El siguiente beso fue explorador y provocativo, uno que se apropiaba de sus labios como si fuesen suyos, los saboreo, acaricio y proveyó pequeños mordiscos hasta hacerla estremecer. En un instante se alejaron un poco, atisbándose pícaramente, para así continuar con el jugueteo previo a la acción.

Y así pasaron los minutos, y con un a lado del otro las horas. Hasta terminar rendidos, arropados entre sus brazos, conciliando el sueño rápidamente.

—X—

Al día siguiente todo transcurría a la normalidad. Por las mañanas Sakura trabajaba, haciéndose cargo del hospital general de Konoha, implementando nuevos métodos en la medicina que revolucionarían el mundo. Esos avances estaban llegando a oídos de las aldeas aliadas, por lo que, Sakura comenzaba a tomar popularidad entre la rama de los ninjas médicos, dejaba en claro que era la aprendiz de Tsunade, y marcaba una pauta entre esos lazos para brillar por cuenta propia.

—Como veras, Sakura. — Kakashi reclino el asiento hacia adelante. — El Raikage está interesado en las nuevas propuestas implementadas en el sector salud, por lo que, desea tu participación en la organización del hospital de Kumogakure. — Explico el peliblanco. — Al menos, capacitar a los ninjas médicos del país del trueno. —

—Ya veo. — Susurro insegura. — ¿Cuánto tiempo tendrá de duración la misión?—

—Alrededor de dos semanas. — Respondió rápidamente el Hokage en turno. — Dos ninjas de Kumogakure te escoltaran hasta llegar al lugar. Contaras con comodidades, entre ellas un lugar donde descansar y diversos objetos para poder comunicarte con Sasuke y Sarada. — La propuesta era tentadora. No le molestaría llevar sus creaciones hacia otras fronteras pero le era difícil alejarse de Sarada y Sasuke.

—Es…es una idea grandiosa. — Dijo nerviosa. — Pero… no creo poder cumplir con esta encomienda. — Dijo encogiéndose de hombros. — Sarada aún es pequeña…y Sasuke…no dudo en sus capacidades para cuidar de ella a la perfección, pero…si el necesita salir de la aldea ¿Quién cuidara de mi hija?—

—No olvides que yo soy el padrino de esa pequeña. — Sentencio Kakashi orgulloso. — Comprendo tu temor, esta es tu primera misión después de tanto tiempo. Confió en ti plenamente en cumplir con lo que estoy requiriendo, no hay nadie mejor que tú para explicar los avances en medicina que has hecho, y me siento halagado por elegir a alguien tan capaz para llevar esto hacia su aldea. Además, Sasuke tendrá tiempo para descansar y pasar tiempo con la pequeña, no lo enviare a ningún lugar. —

Después de una larga afonía, la pelirrosa medito si aquello seria lo correcto, su trabajo era ayudar a las personas y si con eso lograba hacer una mejora, no dudaría en tomar la misión. Las palabras emitidas por el Hokage lograron tranquilizar las dudas en su interior.

—Está bien. — Sonrió ampliamente. — ¿Cuándo partimos?— La pelirrosa esperaba tener el tiempo suficiente para informar al azabache y preparar todo lo necesario para facilitar el cuidado de Sarada.

—Mañana a primera hora del día. — La noticia le cayó como un balde de agua fría. —

— ¡Lo hare!— Se puso de pie de forma entusiasta. — ¡No lo decepcionare, Kakashi-cense!— Exclamo sonriente para después, abandonar la oficina. —

—Nunca lo has hecho, Sakura. — Susurro Kakashi, acompañando la oración con una sonrisa tímida.

—X—

—Kumogakure, hm. — Sasuke jugaba con Sarada en el suelo de la sala, la pequeña mordía las mangas amplias del atuendo de su padre y parloteaba constantemente, para lanzar pequeñas carcajadas segundos después. —

—Así es. Al parecer están interesados en mis propuestas en el hospital. — Relato la pelirrosa, sonriéndole cálidamente al pelinegro.— Solo serán dos semanas, pero si logro capacitar al hospital en menos tiempo, estaré de regreso en menos de lo que canta un gallo.— Sasuke asintió. Sabía que su esposa era grandiosa, tomando todo el sentido de la palabra.

—Ya veo. — Susurro. El azabache aun recordaba la fricción que existía con algunos habitantes de la aldea de Kumogakure. En el paso intento secuestrar a Killer Bee, y meses después del atentado, lucho contra el Raikage y sus escoltas, por lo que, él manda mas no recordaba con mucho afecto al Uchiha. — ¿Cuándo partirás?—

—Mañana por la mañana. —

—Hn. — mascullo. — Este bien. — Dijo al mismo tiempo que dejaba escapar un largo suspiro. Sabía que Sakura no estaba pidiendo permiso, solo estaba avisándole los procedimientos esenciales de la misión. — Yo cuidare bien de Sarada. — Replico. —

—Gracias, Sasuke-kun. — Deposito un beso sobre la mejilla de su esposo, lo abrazo con delicadeza y dejo escapar un suspiro. — ¡Shannaro! ¡Me pondré en marcha!— Abandono la habitación, dejando al azabache con la pequeña.

Durante un segundo, Sasuke medito sobre las ventajas de pasar tiempo a solas con Sarada.

De vez en cuando las distintas misiones le obligaban a salir de la aldea por lapsos prolongados, por lo que, pocas veces llegaba a pasar tiempo de caridad con su hija.

Por alguna extraña razón, rememoro su estadía en el hospital después de la cuarta gran guerra ninja, en especial aquellas historias que involucraban a Sakura, ligándola sentimental mente con el shinobi llamado Morio.

—Sakura. — Llamo con voz apacible. — Acaso ese pretendiente tuyo…el cual se te declaro en la guerra. — Intento no sonar como una persona posesiva. — ¿Pertenece a Kumogakure?—

— ¿Te refieres a Morio?— Pregunto, restándole importancia a la situación. — Por supuesto que no, el pertenece a Iwagakure. — Las palabras lograban tranquilizarlo, al menos no tendría nada que temer, confiaba plenamente en Sakura. — ¿Estas celoso, Sasuke-kun?— Cuestiono algo confundida.

— ¿Cómo no voy a estarlo? Eres una kunoichi espectacular… en todos los aspectos. — Aclaro la garganta y esperaba que su sonrojo pasara desapercibido para su bella esposa, pero todo fue distinto, ella se apresuró a abrazarlo con fuerza y depositar un millar de besos en sus labios.

—Te amo, Sasuke-kun. — Replico. —

—Hn. — El azabache toco su frente con ambos dedos, como solía hacerlo Itachi. —

—Pero también amo a esta princesa. — Alzo a Sarada, llenándola de besos, arrebatándole sonrisas. — Voy a extrañarte mucho. — Pasó los dedos por las hebras azabaches, atisbaba el hermoso rostro de la pequeña Uchiha. Esas, serían las dos semanas más largas de su vida.

—X—

—Recuerda darle de comer papillas durante la mañana y noche, no muy dulces, ni saladas, el biberón solo por las noches. Juega con ella y procura dejarla dormir a sus horas. — Sakura recorría la casa como loca, primero iba a un lado, luego regresaba, detrás de ella iba Sasuke, con Sarada en brazos. Escuchaba con atención las indicaciones de su esposa. — Si tienes algún problema, no dudes en llamarme, estaré disponible para ustedes todo el día. — Tomo la pequeña bolsa donde guardaba los kunais y shurikens, colocándola entorno a la pierna derecha. — No dudes en llamar a mi madre si necesitas ayuda. — Mascullo.

—Sakura, todo estará bajo control. — Sentencio Sasuke, tranquilizando a la chica con un tierno beso. —

—Creo que ya es hora de irme. — Dijo encogiéndose de hombros, con un atisbo de tristeza.

— ¿Quieres que te acompañe hasta la entrada de Konoha?— Sakura negó rotundamente. —

—Aún es temprano para Sarada.— Espeto.— Bien.— Trato de animarse a sí misma.— Los veré en unos cuantos días.— Mascullo, dedicándoles una esplendorosa sonrisa, abrazo a los dos al mismo tiempo.— Se amable con papá, Sarada. Voy a extrañarte mucho. — Deposito un beso sobre la frente de la pelinegra. — Adiós, Sasuke-kun. Te llamare en cuanto haya arribado a la aldea. — El azabache asintió, al mismo tiempo que degustaba el fugaz beso.

—Con cuidado. — Recito cerca de su oído. — Te amo. — Aquello logro sonrojar a la pelirrosa a tal punto que su rostro estaría tan rojo como el mismísimo tomate. Poseía dos motivos enormes para apresurarse a realizar la misión y regresar a casa con su familia.

—X—

El primer día termino antes de lo que imagino. Había realizado los deberes del hogar pendientes, presto toda su atención a Sarada, la alimento, le dio un baño y se encargó de jugar con ella hasta agotarle todas las energías.

Por la noche, para disipar la ausencia de Sakura, tomo un libro, el cual, leyó rápidamente, tal vez porque ya lo sabía de memoria. Pero cuando las luces estuvieron apagadas y todo en apacible afonía, Sarada rompió el silencio con un llanto desesperado, demandando la atención de papá.

Encendió las luces rápidamente y salió corriendo hacia la habitación de la pequeña. La tomo entre sus brazos, percibiendo un olor poco agradable. Consiguió lo necesario para cambiar el pañal sucio de la pequeña Sarada. Se preparó mentalmente para encontrarse con algo sumamente desagradable, e inmediatamente comenzó a preguntarse como Sakura realizaba aquellas actividades sin titubear ni hacer un simple gesto de asco.

Cuando dejo limpia a la niña, llego otra problemática: Lograr que conciliase el sueño. Algo sencillo en comparación a cambiar el pañal. La acurruco contra su pecho y comenzó a caminar de un lado a otro por toda la habitación, arrullándola e inmediatamente, dejándola dormida.

—Hn. Pan comido. — O eso pensaba…coloco a la pequeña en la cuna, apago las luces y dio media vuelta para marcharse a descansar, ahora era su turno. Y como si Sarada poseyera alguna alarma que se activase cuando papá se marchaba de la habitación.

Sin refunfuñar, regreso a repetir el proceso, obteniendo el mismo resultado, un rotundo fracaso.

Cansado y casi rendido, tomo asiento en la mecedora, aun con Sarada en brazos, con los pies comenzó a mecerse, atrás, adelante, repitiendo la misma acción una y otra vez, causando un efecto tranquilizador sobre él. Poco a poco los parpados le pesaban…y cuando menos lo pensó, ambos estaban profundamente dormidos.

Al día siguiente repitió el mismo proceso, solo que esta vez todo se le saldría de control al gran Uchiha Sasuke.

Trataba de preparar la cena, pero le era sumamente imposible vigilar la comida y a la pequeña. Sabía que algo malo sucedía cuando la pelinegra no omitía sonido alguno.

— ¡Sarada!— El pánico le invadió las entrañas al no verla sobre el tapete de la sala, donde el mismo se encargó de dejarla, otorgándole algunas distracciones de su agrado. Rápidamente corrió por todos lados, buscando a la pequeña. Encontrándola tomando algo tan peligroso como la katana de su padre. — ¡No!— Exclamo, y con una velocidad mayor a la de Minato Namikaze, arrebato el objeto de las manos de su hija, pare resguardar su seguridad. Tomo a la pequeña y la llevo hasta la cocina al oler el humo, proveniente de la cocina. Dejo a Sarada sobre la silla, y miro con decepción lo que antes seria llamado comida. — Mierda. — Susurrar—

—Mierda. — Repitió Sarada con claridad. Sasuke la miro atónito, olvidaba la etapa por la cual atravesaba su hija, aquella donde comenzaba a igualar todas las palabras que llegaban a sus oídos. —

—No, no debes decir eso. — Corrigió el Uchiha, esperanzado en remendar el error cometido. —

—Mierda. — Volvió a decir. Si la palabra llegaba a oídos de la pelirrosa, seria hombre muerto.

El teléfono empezó a sonar y para su desgracia, este parecía estar desaparecido. Cargo a Sarada, apago la estufa, para comenzar la búsqueda del teléfono perdido.

— ¿Hola?— Pregunto agitado.

— ¿Sasuke-kun?— Cuestiono Sakura insegura. —

—Sí, Sakura, hola. — Sarada no estaba tranquila entre los brazos de su padre, forcejeaba para bajar de los brazos de su padre. —

—He arribado a la aldea. Por el momento estoy en el hospital. — Relato. — ¿Las cosas van bien en casa?— Sasuke dejo a la pequeña en el suelo, esta vez manteniendo ambos ojos sobre ella, no la perdería de vista. —

—Hn, sí. —Espeto. — Todo va bien ¿llegaste bien?— Cuestiono el azabache. —

—Sí, sí. Tuve toda la mañana para descansar, por el momento estoy impartiendo los cursos de inducción a los ninjas médicos. — Le alegraba saber que todo marchaba bien. — Llamaba para saber cómo estaban y…para pedir un enorme favor. — Tomo el silencio de Sasuke como una afirmación. — En el escritorio deje una carpeta con documentos importantes… ¿podrías enviarlos? Los olvide. —

—Está bien. Encontrare la manera de enviarlos rápidamente. — Mascullo Sasuke. Divago hasta el lugar indicado y con desesperación busco la mencionada carpeta. — Sakura ¿estas completamente segura que no los llevaste contigo?—

—Tan segura como que eres mí esposo. — Respondió. El mundo se tornó blanco al atisbar como Sarada utilizaba tales documentos como hojas para plasmar su arte abstracto con crayones. — ¿Pasa algo malo?—

—No. Tal vez debí moverlos de lugar, los buscare bien. — Nunca fue bueno mintiendo, por suerte, Sakura no se daría cuenta tan fácilmente. — Sarada quiere hablar contigo. — Coloco el teléfono en la pequeña oreja de la susodicha, mientras contemplaba los documentos inservibles sobre el suelo, llenos de un sinfín de colores. Sasuke tomo el teléfono para volver a hablar con la pelirrosa. — Ya los encontré…los enviare en un rato. —

—Gracias, Sasuke-kun. Debo colgar, cuídense, los amo. — Utilizo sus dotes analíticas para idear algún plan "perverso" y ocultar la evidencia. Ino llego inmediatamente a su mente y rescate. Alzo a Sarada y con suma rapidez, abandono su hogar, esperaba que ella tuviera la solución adecuada al problema.

—X—

—Hn, ya veo. — Dijo la rubia. — Estas de suerte. Tenemos reservas de los documentos. — Aviso. Entregándole una carpeta amarilla. —

—No sé cómo agradecerte esto, Ino. — Admitía que la rubia fue su salvadora. — Enviare esto a Sakura, antes de que algo malo suceda. —

—Suerte con eso, cuida bien de Sarada. — Y así, el azabache cumplió con su cometido, enviando los documentos requeridos a su esposa, quien por el momento, estaba muy, pero muy lejos de casa.

Regreso a casa pasada la tarde. Las atenuantes tareas le hicieron olvidar su reunión con Naruto, esperaba que el rubio pudiese comprender el por qué esta no se llevó a cabo, pero por suerte, el chico esperaba paciente por su amigo.

Pasaron tiempo charlando y cuidado de la pequeña Sarada, hasta que llego su límite con las energías y dio un poco de tiempo a su padre para descansar un momento, aquel, era un trabajo atenuante.

—He pensado mucho sobre lo que me dijiste cuando nació Boruto. — Dijo Sasuke, exhalo lentamente. — Antes…solo veía por mi bienestar y el de Sakura, nada me importaba más que nosotros. Cuando supe que estaba embarazada… desde ese momento mi vida cambio, comencé a preguntarme si sería un buen padre, si sería lo suficientemente bueno para hacerme cargo de mi propia familia…al final de cuentas, no puedo cambiar mi pasado, pero si mi futuro. Le prometí a Sakura y Sarada que sería un buen padre y esposo… hago todo lo que puedo, pero me refiero a ese momento donde una sola sonrisa puede hacerte olvidar el mal día, ese momento que esperas para regresar a casa después de una larga misión…Hasta este punto, no puedo imaginar una vida sin ellas. — Naruto sonrió orgulloso por las palabras de su amigo. Era extraño que el azabache hablase sobre sus sentimientos, pero cuando lo hacía, sabía que eran verdaderos.

—Alcanzamos nuestras metas ¿no es así? Los tres cumplimos nuestros sueños, al final, ese sentimiento de sufrimiento se fue desplazando para abrirle paso al amor. —

—Hn. — Todo eso parecía un premio que la vida le tenía preparado…después de tanto dolor, rencor y odio, la alegría, dicha y amor lo acogían con regocijo, acompañado de su hermosa familia.

Continuara

¡Hola! ¿Cómo los trata la vida? Espero y de maravilla ñ.ñ

Primero…quiero disculparme por la tardanza al actualizar, pero, esa cosita llamada inspiración no llegaba… y cuando lo hacía, algo sucedía y no podía continuar escribiendo, pero ¡Estoy de regreso! ¡Gracias por tenerme paciencia!

En segundo…hace poco sucedió algo curioso ( y van a preguntarse ¿a mí que me interesa? xD) Estaba vagando en facebook y en la página "Cherry Blossom/ SasuSaku" me lleve la grata sorpresa de encontrar mi fic como una linda recomendación por parte de la administradora "Cherry Blossom" Así que…¡Si estás leyendo esto…MIL GRACIAS DE TODO CORAZON 3! ¡Saludos y un fuerte abrazo donde estés!

Abajo encontraran las respuestas a sus hermosos reviews *u*

yomii20 Mil gracias *—* Bueno, intento plasmar diversos sentimientos…que estos se transmitan sin alteración alguna ñ.ñ Pronto podrás ver una escena el próximo capítulo :D ¡Saludos!

Kristhel ¡Gracias por tu review Kristhel! 3 y sobre todo por leer ñ.ñ :O ¿habrá un spin off? No estaba enterada :c ¡Ojala este capítulo también haya sido de tu agrado!

aika ryusel ¡Ya tienen a Sarada en su familia 3! Espero estar haciendo un buen trabajo plasmando a Sasuke y Sakura en su faceta de papás! ¡Saludos Aika!

Nekatniss Yo también tengo bastante cariño a esta historia 3 tal vez porque imagine todo aquello que no pasaron en el manga ñ.ñ Como siempre Nekatniss, es un gusto leerte 3 ¡Saludos y un fuerte abrazo!

DaanaF ¡Daana! ¡Que gusto tenerte de vuelta! No hay nada de qué preocuparse ñ.ñ a veces no pueden realizarse algunas cosas. Intente hacer del nacimiento de Sarada algo épico, es una Uchiha no podía nacer normalmente cx jajaja Como lo he dicho en reiteradas ocasiones…trato de llenar ese hueco que dejo el manga, espero estar llevando esto bien ¡Saludos y un fuerte abrazo!

Mafer'Black ¡Bienvenida al lado oscuro! ¡Tenemos mucho SasuSaku!

Muchísimas gracias por tus halagos ñ.ñ Ojala este capítulo haya sido de tu agrado c: En cierta parte…es integrante del equipo siete…no digo que Boruto y Himawari no lo sean, pero considerando que Hinata es parte del equipo 8…eso convierte a sus hijos en una especie de hibrido cx por así decirlo. ¡Muchísimas gracias por leer! ¡Cuídate, saludos! ñ.ñ/

Elaine Haruno de Uchiha ¡exactamente! Ellos le otorgaran toda la dulzura y amor del mundo! (Así lo imagino yo) ¡Saludos!

Me da una profunda tristeza saber que este es el penúltimo capítulo :c pero tengo unas cuantas sorpresas preparadas para el final

No me queda más que agradecerles por su constante apoyo, dándole una oportunidad a la historia, añadiéndola entre sus favoritos…comentando, como siempre, gracias de todo corazón.

Sin más…me despido, espero tengan un lindo día o noche (Dependiendo en qué hora estén leyendo esto cx) Y pasen una bonita semana ¡Cuídense! ¡Besos y muchos abrazos!

Bye ñ.ñ/