Capítulo 20

Uchiha parte 1.

¿Cómo luce papá hoy en día? Ese cuestionamiento la acosaba constantemente, tanto, que lograba arrebatarle el sueño, preguntándose como era su padre actualmente. Por las fotos podía deducir que era bien parecido, no por nada aún conservaba a unas cuantas fangirls que maldecían a Sakura por ser la esposa de Uchiha Sasuke.

Le parecía extraño encontrar por la casa solamente una foto, donde podía encontrar esa importante figura –y al mismo tiempo tan ausente- según su madre, aquella imagen fue tomada cuando su padre contaba con la corta edad de diecisiete años, ósea hace mucho tiempo atrás.

Exhalo lentamente, contemplando la efigie, atisbando ese rostro tan serio…tan imperturbable.

—Sarada. — Dijo Sakura un poco impresionada al encontrar la presencia de su hermosa hija en la casa. — No escuche el momento de tu llegada. — Confeso, estaba abstraída en las atenuantes tareas del hogar. El hecho de dividir sus tiempos en dos era impresionante, por las mañanas trabajaba en el hospital –como ya era costumbre- y alrededor del mediodía regresaba a casa para estar con Sarada y terminar los deberes domésticos inconclusos.

—Acabo de llegar a casa, mamá.— Contemplo a su madre de pies a cabeza, mirándola atentamente con esos fanales oscuros, heredados por la grata genética de su padre, otorgándole cierto aire de seriedad.—

— ¿Sucede algo, Sarada?— Sakura sabía que no era nada sencillo vivir sin la vital figura paternal. Incluso para ella lo era. Camino lentamente hasta donde yacía Sarada. Le parecía aun un sueño llevar el símbolo de tan importante clan plasmado en su espalda y era extraño –y a la vez hermoso- ser conocida como Uchiha Sakura, la esposa de Uchiha Sasuke y la madre de Uchiha Sarada. Dejo el cesto con ropa sobre el suelo, tomo asiento en el sillón, alcanzando las manos de su hermosa hija, un recordatorio constante del amor entre ella y el azabache. —

—Es sobre papá…— Todo el cuerpo se le entumeció. A pesar de estar preparada mentalmente para responder tales interpelaciones que involucraban a Sasuke, no dejaba de ser sorprendente y al mismo tiempo difícil otorgarle una respuesta clara. La pequeña desvió la mirada hacia el suelo, estrujando con delicadeza las suaves manos de su madre. —

—Ya comenzaba a preguntarme cuando llegaría este momento. — Sonrió tímida e incluso nerviosa. Sarada noto la incomodidad que le causaba a su madre al adentrarse en ese tema, lo cual, le parecía extraño, no se trataba de un secreto de estado –como se lo plasmaban sus padres- solo necesitaba saber un poco de ella, en si los aspectos que conformaban su pasado.— Sarada.— Dijo Sakura con severidad.— Primero…debes entender que existen ciertas cosas que yo no puedo explicarte, no soy la indicada para hacerlo…sino tu padre.— La pelinegra asintió, tendría cuidado con lo que diría, lo último que deseaba era causarle algún malestar a su madre.—

— ¡Sí!— La respuesta fue efusiva, tanto, que no pudo evitar las ganas de abrazar a su madre con fuerza. — Sé que conociste a papá aquí en la aldea…pero ¿Por qué no tienes alguna foto a su lado?— Sakura exhalo lentamente, cerró los ojos con delicadeza y al mismo tiempo se puso de pie.

—Aguarda aquí. — Extrañada, oteo como su madre caminaba hacia la habitación. Al escuchar el ruido provocado, emprendió paso al mismo lugar, bien dicen que la curiosidad mato al gato, pero en este caso no sería así.

—Mamá ¿Qué estás buscando?— Temía acercarse más de lo indebido, conocía el temperamento singular de su madre, por lo tanto, era bueno mantener la distancia.

— ¡Esto!— Tomo con fuerza el álbum, como si fuese el mismísimo santo grial. Tomo asiento, esta vez al borde de la cama, palmeo el lugar a lado de ella, invitando a Sarada a subir al tren de los recuerdos. —

— ¿Es lo que creo que es?— Alzo una ceja como señal de desconcierto, aguardando a que su madre hiciera a un lado la tapa y dejara al descubierto su contenido. Dicho y hecho, la primera página contenía la foto del equipo siete. — ¡Mamá luces muy joven! ¡Y papá también, siempre tan serio! ¡Y ahí está el séptimo!— Sakura no pudo evitar enternecerse al ver la efusividad de su hija. Pensándolo bien, no estaba mal que ella supiera algunas cosas de lo antes ocurrido. — ¿Por qué nunca mencionaste que papá, el séptimo y tu estaban en el mismo equipo?— Dijo en forma de reproche.

—Creí que ya lo había mencionado. — Se encogió de hombros. — Papá y el séptimo siempre han tenido una rivalidad. — Aviso. — Así como una fuerte amistad. —

—Es similar a mi relación con Boruto. — Susurro. —

"De tal palo, tal astilla" Pensó Sakura. Sin más preámbulos, dio vuelta a la página, mostrándole a Sarada un sinfín de fotografías, imágenes capturadas de sus primeras misiones. La peli-rosa sabía que ella notaria el enorme hueco que existía entre los años que Sasuke abandono la aldea.

—Mamá… ¿Por qué papá no aparece aquí?— Sarada siempre fue una niña observadora, consciente de todo lo que acaecía en su entorno. Podía percatarse de la tristeza que acompañaba a su madre, en cierta forma podía comprenderla, ambas extrañaban a una persona en común y creía que todo era más difícil para su madre, la cual, intentaba aparentar que nada malo sucedía. Contemplo su mirada detonante de tristeza e inmediatamente comprendió que a pesar de que nunca se superaban las cosas, solo se aprendía a vivir con el dolor.

Sakura prosiguió, hasta el momento cúspide, El día de su boda.

Los hermosos ojos ónix de la pequeña brillaban singularmente. En su faz se plasmó una sonrisa enorme, sincera…preciosa.

— ¿Esto responde a tu pregunta sobre si papá y yo estamos "realmente" casados?— Sarada asintió firmemente, todas sus dudas se disipaban al respecto, no se refería a cuestionar su parentesco, sino, a la extraña relación que sus padres mantenían. — Después de la boda los dos emprendimos un viaje. Posteriormente nos enteramos de tu llegada. — Ese álbum resguardaba con recelo cada momento con Sasuke, era un hermoso libro de recuerdos, la única referencia concreta que Sarada poseía sobre su padre. — Decidimos regresar a la aldea. — Relato con tranquilidad, alcanzado una hoja con información –hasta el momento- desconocida. — Sarada…sé que he ocultado muchas cosas y es injusto. — Sostuvo la mirada de su pequeña. Cuando la miraba podía ver el mismísimo reflejo del hombre que tanto amaba, ella, era producto de esa hermosa relación. — No dudes en el amor que la familia te provee. Sé que, Sasuke-kun ha estado ausente durante mucho tiempo, pero a pesar de todo él te ama, eres su mayor logro en la vida, así como el mío. También sé que nunca voy a cumplir el trabajo de tu padre, hago mi mayor esfuerzo para que esa ausencia no sea tan pesada para ti. — Rodeo a la pelinegra con ambos brazos, deposito un beso sobre su frente y pasos sus dedos sobre el cabello azabache de la pequeña. — Estoy segura que el regresara pronto, a final de cuentas, nosotras somos su familia y este siempre será su hogar. —

Dicho esto, Sarada logro tranquilizarse un poco. Su madre siempre tenía la razón. Solo quedaba esperar, en su interior sabía que su padre pronto estaría de regreso y por fin, serian una gran familia.

Después de la emotiva charla entre madre e hija, Sarada opto por salir a despejar su mente, su cuerpo pedía a gritos una larga caminata para distraerse, pensar en otra cosa haría que los días pasaran rápidamente.

—Mamá, si me disculpas, iré a pasear un momento. — Ambas terminaron con la muestra de cariño, alejándose lentamente.

—Está bien. No demores demasiado, pronto anochecerá y la cena estará lista. — Sarada asintió, acotando las órdenes emitidas por la matriarca del clan. Dio media vuelta, dispuesta a salir cuando la vos de Sakura logro detenerla. — Sarada, espera. — Oteo como apartaba la foto de su boda con sumo cuidado para después estrecharla y entregarla a su hija. — Te regalo mis fotos preferidas. —

—Prometo cuidarla bien, Mamá.— Corrió hacia la peli-rosa, depositando un beso fugaz sobre la mejilla blanquecina, haciéndole sonrojarse un poco ante la linda muestra de cariño que le proporcionaba su hija.— Regresare pronto mamá.—

—Con cuidado. — Oteo como la pequeña abandonaba el hogar con pasos gráciles y rápidos al mismo tiempo. Exhalo nuevamente, poniéndose de pie para continuar con el trabajo que la casa otorgaba día a día.

—X—

Esperaba que el campo de entrenamiento estuviera completamente solo. Si alguien osaba en perturbar sus pensamientos sacaría a relucir las técnicas que su madre le enseño para defenderse de cualquier malhechor que osara lastimarla.

Sus planes se vieron frustrados al ver dos siluetas bastante conocidas; ahí estaban Boruto, el hijo del séptimo y su inseparable amigo, Mitsuki. Intentaría pasar desapercibida, encontraría otro lugar donde podría relajarse, sobre todo si este estaba alejado de aquella dupla.

—Uchiha-san. — Reconoció el característico saludo. Mitsuki siempre se dirigía con aquel sufijo, algo que no hacía con Boruto, tal vez por la relación tan estrecha que compartían, eran inseparables. —

—Mitsuki. — Viro la mirada hacia el aludido y después hacia el rubio que estaba a lado de el. — Boruto. —

—Sarada.— Mitsuki podía leer el ambiente a la perfección, sobre todo cuando ambos se miraban de esa forma tan extraña, lo que a gritos decía que ambos necesitaban un momento a solas.—

—Si me disculpan, se está haciendo un poco tarde, será mejor que regrese a casa. — Aviso con todo el formalismo que le era posible para no sonar grosero con su inminente partida.

—Espera, yo también voy contigo. — Sarada daba gracias por la partida de ambos, así tendría su tan anhelado momento de soledad. —

—No. Primero debo pasar por algo con la familia Yamanaka. No quiero desviarte. — La pelinegra miro extrañada la pequeña escena, Mitsuki deseaba partir y Boruto insistía en acompañarlo a su destino, no importaba si este fuese al final del mundo, el rubio lo seguiría. — Además…dijiste que tu madre quería que estuvieran todos reunidos en casa ¿no es así?— Boruto chasqueo la lengua, debió sus ojos azules hacia el suelo y frunció el entrecejo.

— ¿Qué más da? De cualquier forma papá no llegara a cenar esta noche, ni la que sigue. Esta demasiado ocupado. — Ahí fue cuando se dio cuenta de que tanto Boruto como ella no eran tan diferentes como lo pensaba, al contrario, ambos podrían comprender esos inexistentes momentos con sus padres. El séptimo pasaba mucho tiempo resolviendo los problemas de la aldea, manteniendo todo bajo control, el ser Hokage era un trabajo atenuante. Por otra parte estaba su padre, Sasuke, el cual, había salido a una misión importante cuando era pequeña, por lo que, no recordaba a la perfección como lucia o su forma de ser. De vez en cuando enviaba cartas con su halcón, avisando sobre su paradero o bienestar, apaciguando las dudas de Sakura. Se llenaba de emoción al escuchar la llegada de tal animal porque sabía que con el llegarían las noticias.

—De verdad Boruto. Sera mejor que vaya solo, además, tu casa y la de Uchiha-san no están tan alejadas ¿no es así? — Los antes mencionados volvieron a dedicarse miradas de desaprobación.— Se hace tarde.— Mascullo nuevamente.— Nos vemos mañana.— Y así, Mitsuki logró zafarse del embrollo, escapando del lugar antes de que una guerra se desatara entre los dos. La afasia reino entre los dos niños ¿de qué se suponía que iban a hablar? Las diferencias entre los dos eran abismales.

— ¿Qué tanto miras?— Cuestiono Boruto con brusquedad al sentir los ojos negros de la niña sobre su persona. —

—Obviamente no estoy mirándote a ti. — Defendió Sarada, viro su atención hacia otro punto donde la cara del Uzumaki no invadiese su campo visual. —

—Hampa.— Bufo el rubio, sin decir nada más comenzó a caminar, alejándose poco a poco de la pequeña Uchiha.—

—Puedo entenderte. — Sentencio ella, obligándole a Boruto a frenar en seco, detener el paso para escucharla con atención.— Se lo que es no estar con tu padre.— Sarada mordió su labio inferior, reprimiendo que las lágrimas y sentimientos salieran a relucir.— Papá ha pasado la mayor parte del tiempo fuera, empleando diversas misiones para proteger la aldea.— Boruto suspiro. Estaba al tanto de que tanto su padre como Sasuke eran héroes de guerra, no era de extrañar que diversas situaciones recayeran sobre sus hombros.

—Mi padre…pasa demasiado tiempo fuera, parte desde temprano y regresa hasta tarde. Es imposible verlo. Sé que puede sonar egoísta pero me agrada cuando no tiene trabajo y pasa tiempo con nosotros, es ahí cuando mamá sonríe plenamente y donde yo puedo estar con el. — Al menos el rubio sabía que el séptimo estaba en la aldea, pero que hacer cuando esa persona estaba lejos. Terminaron sentados uno a lado del otro, jugueteando con las finas hierbas que brotaban del pasto, el sol estaba por ocultarse, tiñendo el cielo con tintes naranjas, azules y violetas.

—Tú tienes la seguridad de que tu padre regresara a casa. — Sarada abrazo sus piernas, llevando las rodillas hasta el pecho. —

—Vamos, tu padre también regresara-ttebasa. Pronto podrás entrenar con él y pasar tiempo a su lado. — Su intento por darle ánimos a la pelinegra estaba funcionando. — Papá me ha contado mucho acerca de tu padre y tu madre. — Sonrió orgulloso. — Los tres son increíbles, pero no le digas eso a mi padre, eso puede aumentar su ego. — Sarada dejo escapar una linda sonrisa. — Los tres derrotaron a Magulla, salvaron al mundo. — Espeto. — Los dos provenimos de grandes clanes. En mis venas corre sangre Uzumaki y Hyuga…y tu ¡eres una Uchiha!— La obviedad parecía no ser del agrado de Sarada. —

—Todos dicen lo mismo. — Se puso de pie como si tuviera un resorte en el trasero. — Creen que por el simple hecho de llevar en mi espalda un símbolo y acompañar mi nombre por el apellido Uchiha eso me otorga poder ¿Acaso tu sabes qué significa?— Boruto no tenía la respuesta, pero bien sabía que los dos se enfrentaban con una carga pesada. — Sera mejor que me vaya, se está haciendo tarde. — Había acudido ahí con la mera intención de distraerse, pero al parecer eso no funciono. —

—Sarada…— Susurro Boruto apenado, su designio no era incomodar a la primogénita de Sakura Ha runo. Los dos pequeños ignoraban que Sarada era la primera Uchiha nacida desde la masacre de tana afamado Clan. —

—Vayamos a casa…Boruto. —

—X—

Una pequeña reunión se llevaba a cabo en la casa Uchiha, donde, podía encontrarse a Caruto, Hinata y la pequeña Himawari visitando a Sakura, la cual, había preparado una deliciosa cena, con ayuda de la oji-perla.

Naruto y Sakura poseían una estrecha relación de amistad. Confiaban plenamente el uno y el otro, como en los viejos tiempos.

—Mamí. — Llamo la pequeña Himawari, tirando del vestido de Hinata, bailoteando con cierta desesperación. —

— ¿Qué sucede Himawari?— Hinata viro toda la atención hacia su hija, haciendo de lado las labores de la cocina para atender a la pequeña que demandaba atención inmediata.

— ¿Puedes acompañarme al baño? Es urgente. — Apretó los labios y cruzo las piernas, moviéndose de un lado a otro para evitar algún accidente. —

—Está bien. — Se despojó del delantal, colocándolo sobre el respaldo de una silla. — No demorare mucho, Sakura. — La peli-rosa asintió, probando el último guiso que se serviría en la mesa.

—No te preocupes, ya todo está listo. — Dicho esto, madre e hija abandonaron la habitación, dirigiéndose hacia el baño.

—Estoy de regreso. — Aviso el rubio, viéndose completamente ignorado por su propia familia y también por la anfitriona. Camino lentamente a la cocina, donde se encontró con una Sakura absorta en sus pensamientos. — Sakura-chan. — Susurro, sonriéndole cálidamente a esa mujer, la cual, era su mejor amiga.

—Naruto, que gusto verte de nuevo. — Espeto con sinceridad. El antes mencionado dedujo que algo malo sucedía con la peli-rosa, no se necesitaba ser un genio para notar que ese rostro solo detonaba sentimientos como tristeza y preocupación. —

—¿Está todo bien?— Ella negó rotundamente, no era necesario el mentir, de nada funcionaria negar su pesar.— ¿Qué es lo que sucede?— La preocupación incremento para el rubio, por intuición, tomo asiento cerca de la mesa, frente a Sakura, seria todo oídos e intentaría dar su punto de vista al respecto –en cualquier caso que este fuese necesario-

—Es Sarada…—

— ¿Está enferma? ¿Qué pasa con Sarada?— Si Sasuke llegaba a enterarse que algo malo sucedía con su tesoro, Naruto pagaría con creces la falta de atención del rubio, antes de partir a la eterna misión dejo en sus manos el cuidado de su familia, un estatuto que Naruto acepto con gusto, aunque el pelinegro sabía que Sakura no necesitaba de alguna protección, ella podía cuidarse sola.

La peli-rosa fulmino con una simple mirada al chico, haciéndole saber que su relato aun no terminaba.

—Sarada… ha preguntado por Sasuke. — Trataba de ser fuerte, no derrumbarse pero poco a poco los sentimientos comenzaban a acumularse, empezaban a retenerse en su interior para no expresárselos a su hija y causarle alguna preocupación. — Es injusto que yo…no pueda decirle la verdad al respecto. No quiero que sus pensamientos hacia Sasuke cambien…— Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, su pecho no podía contener mas. — A mí no me importa el pasado de él, tu bien lo sabes, perdone todo…olvide todo… pero no estoy segura si ella podrá afrontarlo de la misma forma….Además, yo no soy la indicada para hablarle sobre el clan…—

—Ambos sabían que este día llegaría. — Espeto el rubio, a lo que Sakura asintió con firmeza. —

—Habíamos charlado al respecto. — Seco las lágrimas con la palma de la mano, acompasando la respiración ya perturbada. — Él está dispuesto a compartir su pasado con nosotros…pero no con su hija. — Exhalo lentamente. — Sarada es muy cercana a mí, revela abiertamente sus sentimientos, pero a pesar de la ausencia de Sasuke…su relación pende de la distancia y la cercanía. Puedo notar que ha formulado emociones y sentimientos de soledad y confusión…Los mismos sentimientos que asecharon a Sasuke durante tanto tiempo. —

—X—

El azabache contemplaba con seriedad a su pequeña hija, preguntándose hacia donde se dirigiría y en quien se convertiría. El día de su nacimiento él y Sakura le hicieron un promesa, la cual, consistía en hacerla una persona de bien, donde el amor nunca estaría ausente.

Sus pensamientos se veían opacados cuando la sombra del pasado llegaba a su mente…a pesar de tener a una hermosa esposa –en toda la extensión de la palabra- y una hija maravillosa, Uchiha Sasuke no se permitía ser feliz.

Había cumplido sus objetivos... pero esa sensación de miedo aun no desaparecía del todo. Lo que más le preocupaba era explicarle a su hija de dónde provenía, porque el bien sabía que Sarada tendría esas dudas, el mismo atravesó aquella fase cuestionándose sobre temas como ¿Qué fue Itachi? ¿Su clan…? ¿Su aldea? Tópicos que se verían sustituidos por Sarada, algo así como ¿Quién fue mi padre? ¿Nuestro clan? ¿La aldea…?

Movió la cabeza en sentido a la negación, aguardando que los pensamientos taciturnos desaparecen por un segundo y le otorgasen paz.

Crece demasiado rápido ¿no lo crees, Sasuke-kun?— Contemplo la silueta de Sakura, yacía recargada sobre el marco de la puerta, cruzando los brazos mientras le miraba fijamente.

Hmp. — Sentencio, bebiendo el último trago del te. —

Estoy segura de que será una persona maravillosa…se convertirá en una gran kunoichi…como tú, Sasuke-kun. — El comentario no cayó en la gracia del pelinegro, lo último que deseaba era que Sarada siguiera sus pasos. —

No. — Interrumpió, estrujando el vaso y lanzándolo con fuerza hacia una pared, dejando atónita a la peli-rosa y desanudando el llanto de la pequeña ante la brusca acción. Sakura se puso de pie, corriendo hacia Sarada para resguardarla entre sus brazos.

¿Qué demonios te pasa así tan de repente?— Cuestiono Sakura, frunciendo el ceño y alzando la voz. — Estas actuando muy raro últimamente. — El llanto de Sarada parecía no cesar, todo lo contrario, aumentaba al compás que las voces de sus padres se alzaban. —

Me sorprende que con tu enorme intelecto no puedas comprender la situación, Sakura. — Sasuke evitaba hacer cualquier tipo de contacto visual con la peli-rosa. — ¿Quieres que Sarada siga mis pasos? ¿Qué lleve en su espalda un tormentoso paso? ¡¿Qué sus manos estén manchadas de sangre y deshonra?! ¡Eso es lo que quieres para nuestra hija!— Sakura cubría los oídos de la pequeña, dio media vuelta y llevo a la niña a su habitación, no tenía por qué presenciar las discusiones de sus padres. —

¡No me refería a eso! ¿Por qué mal interpretas todo lo que digo acerca de ti? Eres una persona admirable…—

¿Para quién Sakura? ¿Para los criminales?— Los dos se mantuvieron en silencio, como toda pareja tenían sus altas y sus bajas, esa pelea representaba una baja después de tanto tiempo. Tratarían de charlar como personas civilizadas, si continuaban gritando llamarían la atención de los curiosos y pronto se desataría una tormenta de habladurías entorno a su relación como marido y mujer.

Sé que no estas orgulloso de tu pasado…hasta cierto punto puedo comprenderlo, pero creo que es momento de dejarlo atrás ¿Cuánto tiempo seguirás martirizándote? Todos en esta vida tomamos decisiones equivocadas…además, tus planes sobre destruir Konoha nunca se efectuaron, no debes arrepentirte de algo que nunca sucedió. — Estiro el brazo, ansiaba tocar su cuerpo pero Sasuke rechazo el contacto. — Sobre tu clan…ya habrá tiempo de charlar con Sarada…aun no es el momento, no posee la madurez necesaria para procesarlo. Sasuke-kun…ahora tu vida está conmigo…con nosotras. Este es tu futuro, deja de mirar a atrás…lo único que logras es distraerte y yo poco a poco voy perdiéndote. — El azabache abrazo con fuerza a Sakura, lamentaba comportarse de tal forma, ella siempre estaba ahí, nunca titubeaba, era paciente…todo lo perdonaba, todo lo creía, todo lo esperaba…todo lo soportaba. —

lo lamento. — Se disculpó aun sin alejarse de la peli-rosa. Notaba como su voz –así como su voluntad- comenzaba a quebrantarse. Rompería en llanto, buscando el refugio entre los brazos de su compañera, estaba seguro que ahí encontraría el consuelo y la seguridad de la cual se despojaba constantemente.

Estas ocultando algo más…dilo ahora antes de que sea demasiado tarde. — Contemplo la intransigencia en los ojos esmeraldas de la joven, jactándose inmediatamente al no saber cómo expresar la noticia. Inhalo, exhalo, una acción que realizo en reiteradas ocasiones.

Naruto…Naruto me ha enlistado para una misión. — Sakura no quería escuchar más al respecto, por alguna extraña razón –o por su sexto sentido- sabía que nada bueno desencadenaría de esto, solo mas sufrimiento, dolor y una tortuosa despedida.—No sé cuánto tiempo durara, pueden ser horas, días, semanas o en su contraparte…meses…incluso años.—

Necesito tomar asiento.— El aire comenzaba a abandonar su pecho, sentía que ese hermoso imperio de cristal se derrumbaba poco a poco, era demasiado bueno para ser verdad…después de todo, Sasuke siempre era el que partía y ella, debía aguardar paciente por él, una vez más. Ahora era su turno de llorar, admitiría que le aterraba el hecho de criar a Sarada ella sola, no era una tarea sencilla, la niña necesitaba de dos figuras importantes como su padre y madre, desde ese momento pudo apostar que ella tendría que cubrir los dos papeles en la pertinaz ausencia de su marido. —

Sakura…— Ahora el buscaba realizar el contacto físico pero ella inmediatamente rehuyó las caricias de su esposo. —

¿Por qué no lo habías mencionado? ¿Hace cuánto sabes de esto?— Las preguntas bombardeaban a Sasuke por todos lados, no la culpaba, entendía su malestar, el habría reaccionado de la misma manera o incluso peor.

Buscaba el momento adecuado para hacerlo, sabía que ibas a reaccionar de esta forma. — Replico parcamente. — Desde el momento en que tomo el cargo como Hokage. Kakashi lo había mencionado anteriormente y Naruto se encargó de tomar la decisión. — Por un segundo le gustaría ser egoísta, disfrutar de Sasuke plenamente y que la aldea se fuera al demonio ¿Por qué su esposo debía partir y alejarse de su familia? ¿Acaso él era el único shinnobi? Por supuesto que no…pero si era el más capaz para llevar a cabo tal encomienda. Los dos tenían un juramento con su aldea, un tratado inquebrantable.

¿Por qué tú?— Inminentemente el sentimiento de arrepentimiento se posiciono en su pecho, era demasiado tarde para retractar la pregunta, lo supo cuando el azabache poso esa mirada oscura sobre ella, detonándole un sinfín de sentimientos.

Sakura. Los dos hicimos un juramento a la aldea. Conocíamos que el transformarnos en shinobis era una enorme responsabilidad, un trabajo para nada sencillo. La vida y el bienestar de los demás siempre están por encima del nuestro. — Exhalo lentamente. — Además…no puedo darme el lujo de rechazar la misión, no estoy en las condiciones para rehusarme. —

Claro que puedes hacerlo. — Se puso de pie, atisbando a Sasuke con severidad. — Si esto hubiera sucedido antes…lo habría soportado con toda la fuerza necesaria, pero esta vez todo mes diferente, no estas dejándome solo a mi…también estas dejando a tu hija. —

Sakura…sería estúpido e ingenuo de mi parte pensar que el mal se ha terminado. Tengo enemigos, me los gane con el paso del tiempo, sobre todo en mi pasado con Tasa. Lo último que quisiera en esta vida sería ponerlas en peligro y el hecho de que yo esté aquí como si nada las convierte en un blanco fácil. Ellos creen que yo soy el ultimo Uchiha…un sobreviviente, pero cuando sepan que he formado una familia no dudaran en venir por ustedes para torturarme. —

¿Naruto sabe algo al respecto?— El asintió, podía comprender las preocupaciones que acosaban a Sasuke continuamente, le costaba admitir que él tenía razón. —

Seguiré en contacto con ambas. No es necesario que regreses a trabajar en el hospital, yo mismo me hare cargo de sus necesidades, aun estando lejos…mi ausencia no se notara. — Camino lentamente hacia su esposa. Frente a frente parecían no ocupar de las palabras, las miradas se encargaban de hacer todo el trabajo, siempre fue de esa forma. — No sabes cuánto me duele el saber que voy a perderme una gran parte de la vida de mi hija…— Coloco dos dedos sobre su frente, una muestra de cariño tan característica de Sasuke, heredada por Itachi. — Las amare por siempre. — Sentencio. — En algún punto Sarada llegara a cuestionarse…para ese entonces estaré de regreso para resolver sus dudas. —

—X—

—Sakura-chan…lamento el haberme comportado de forma tan pancista. Sasuke expreso sus inquietudes antes de marcharse…— Suspiro el rubio, alcanzado tímidamente la mano de la peli-rosa. — Hemos mantenido la comunicación necesaria para enterarme que todo marcha bien. Además…hice esta reunión con el mero propósito de anunciarte que la misión del temer ha finalizado hoy. En este instante debe estar de regreso a la aldea. — Sakura sonrió –después de tanto tiempo- comenzaba a sentir el sentimiento de tranquilidad en su interior. —

— ¡Shannaro!— Exclamo entusiasmada. — Dejare que esto sea una sorpresa para Sarada…será algo cruel, pero estoy segura que al ver a su padre todo cambiara. —

—En realidad…comenzaba a preocuparme por el teme-ttebayo…tu sabes, Sasuke ha estado tanto tiempo fuera, sin compañía alguna…alejado de su esposa, reprimiendo las necesidades fisiológicas… ¿no crees que es tiempo de darle un hermano o hermana a Sarada? Mira que Himawari y Boruto se llevan de maravilla. — Un sonrojo coloreo las mejillas de la peli-rosa, era un poco descarado adentrarse en temas tan íntimos…pero el rubio tenía razón, había pasado mucho tiempo desde la última vez que probo el sabor de sus labios y se rindió ante el calor de su cuerpo, pero encontrarían el lugar adecuado para pasar tiempo juntos, primero debía resolver algunos asuntos con su hija.

—Lamentamos la demora, pero cierta dama no quería evitar accidentes. — Naruto sonrió ampliamente al ver a su hermosa familia. Después de todo, el equipo siete cumplió sus objetivos, todos crecieron como personas y el momento de transformarse en padres llego, experimentando la hermosa dicha de escuchar a un pequeño ser llamarte con los sufijos "Papá o mamá".

—Ven aquí, Himawari. — El rubio camino rápidamente, alzando con agilidad el pequeño cuerpo de su hija, la cual lanzaba entonadas carcajadas al estar entre los brazos de su padre. Sakura esperaba que Sarada no guardara ningún rencor contra Sasuke y que su relación con el no fuese sosa, o aun peor…imposible.

Mientras tanto, afueras de la casa Uchiha, los niños de los respectivos clanes Uzumaki y el antes mencionado, arribaban al lugar de la comitiva.

Antes de entrar, Sarada detuvo el paso, a lo que Boruto miro con cierto desconcierto, aguardando por la niña, ya que, podría apostar que si llegaba completamente solo se vería obligado a responder un atenuante interrogatorio.

—¿Pasa algo Sarada?— Ella negó rotundamente, realmente no sucedía nada malo, solo que lo mejor sería dejar en el olvido la charla que ambos mantuvieron horas atrás, lo óptimo sería guardarlo en su corazón y mente.—

—Sobre nuestra charla…creo que deberíamos aparentar que nada sucedió y proseguir con nuestras vidas como lo hemos hecho. — A Boruto no pareció desagradarle la idea. La dupla tenía una reputación que mantener, todos imaginaban que eran aguerridos rivales, sería descabellado ver que los dos dejaron sus diferencias atrás para comenzar una larga amistad, era imposible.

—Me cuesta admitirlo pero por primera vez tienes razón. — Sarada contemplo extrañada como el rubio estrechaba la mano. — ¿Trato?— Despabilo de inmediato y tomo la mano del primogénito Uzumaki.

—Trato. — Los dos sonrieron ampliamente. — Me las ingeniare para soportarte durante el resto de la cena, chico tonto. —

—Ya lo veremos, Sarada. — Y como su relación se basaba siempre en constantes competencias, no era de extrañarse que la dupla iniciara una batalla campal por ver quién era el primero que arribaba a la casa, no cabía duda de su parentesco, de tales padres, tales hijos.

Continuara.

—X—

Bieeeen….antes de comenzar tengo muchas cosas por decir —La mayoría excusas baratas que no justifican mi falta de compromiso— Bueno, primero una disculpa por la tardanza, de verdad lo siento, nunca pensé que tardaría tanto en actualizar (Tomando en cuenta que antes lo realizaba semanalmente) y creo que merecen una explicación ante mi falta de compromiso; Estoy cerrando semestre, por lo tanto, mis queridos profesores programan todos los trabajos, exposiciones y entregas para la misma semana, de tal manera que paso casi toda la noche realizando tales trabajos, así que, el único tiempo que tengo para escribir se vio obstruido por las obligaciones. En segundo lugar se encuentran dos vertientes, la primera era la problemática de dar un buen final al fic (No quiero terminarlo con algo tan soso como "Soy leyenda") tenía un sinfín de borradores, pero ninguno llegaba a agradarme por completo. La segunda vertiente tiene que ver con el maestro Kishitroll, como ustedes saben, Naruto Gaiden está en proceso y el manga creo que hasta cierto punto cambio la familia (que no solo yo, sino varios escritores habíamos plasmado) SasuSaku imaginada, así que, intente adecuarme a la línea del tiempo e historia del manga (no al 100% por que desconozco cómo será el reencuentro entre padre e hija) Por lo que, plasmar algo coherente era difícil (Sumándole la inspiración fugitiva)

Pero en fin…espero la primera parte del final haya sido de su agrado, como lo fue para mí escribirlo, prometo traer respuesta en el último capítulo c:

También, quiero agradecerles por su paciencia y su constante apoyo. No sé cómo agradecerle a esas personas que me siguieron desde el inicio *Cantando: Started from the bottom now we here* Las cuales, hicieron de esta historia algo grandioso 3

Y antes de comenzar con la respuesta a su reviews, nuevamente menciono a la hermosa página "Cherry Blossom/ Sasusaku" Realmente se las recomiendo, es mi compañía en mis noches de desvelo mientras espero el manga, todo lo que suben es de primera fuente, las imágenes son hermosas y los ratos amenos. Gracias –otra vez- a la administradora Cherry Blossom, vi mi agradecimiento anterior en la página (Y de esta forma no puedo evitar sentirme como Batman, con una doble identidad cx) así que –again— ¡Mil gracias Cherry por difundir mi fic sin siquiera pedírtelo, esos son detalles que llegan al corazón! ¡Saludos, un fuerte abrazo y un beso! ¡Nos estamos leyendo! Ps: Me encantan los sábados de dōjinshin's 3

A continuación encontraran las respuestas a sus hermosos reviews :D

yomii20 retomando el tema…creo que el tener niños en casa es hermoso (y atenuante a la vez) hasta cierto punto puedo entenderte, el hecho de tener un hermano después de tanto tiempo deja mucho a la imaginación, en este caso para mis hermanos, cuando me ven con ellos pasan las mismas confusiones cx Créeme, a mí también me entristece y a la vez me alegra que Sarada sea la única hija de Sasuke y Sakura, pero Kishitroll no hace nada sin dar una explicación al respecto. Pronto llegara ese momento, pronto Yomii ¡Saludos! ¡Gracias por comentar!

Nekatniss ¡Como siempre mi estimada Nekatniss, mil gracias! Creo que es hermoso tener a personas como tu siguiendo sus fics, porque eres esa clase de chica que da ánimos al escritor y lo alienta a nunca rendirse creme, personas como tu toman un lugar en nuestros corazones 3 He pensado en hacer un Dojinshin sobre esta historia y Bane of emerald goddes, pero luego recuerdo todo el trabajo que esto conlleva y se me pasa xD ¡Naaa mentira! Si soy perezosa para dibujar, por lo tanto, prefiero que cada parte de la historia se plasme en su imaginación a dejarlos con ganas de más al no actualizar el pequeño manga (Como sucedió con KHS :c) En fin, muchísimas gracias por leer Nekatniss! ¡Saludos, un fuerte abrazo y un enorme beso! ¡Cuídate!

DaanaF ¡Un gusto leerte de nuevo! Retomando tu opinión del capítulo anterior…concuerdo contigo, es difícil alejarse de un ser amado, a veces las situaciones nos obligan a hacerlo pero son pequeños sacrificios que uno debe hacer. Jajaja bueno, dicen que los niños imitan todo así que, aproveche esa situación y la plasme para darle problemas al imperturbable Uchiha ¡Saludos Y un fuerte abrazo Daana! ñ.ñ/

¡Namikazee! O.O/ ¡Hola! No tienes por qué preocuparte, pase por los mismos problemas meses atrás cx por suerte cambie de compañía Bl ¡Ojala el capítulo haya sido de tu agrado! ¡Gracias por comentar mí estimada Namikazee! ¡Nos leemos pronto!

aika ryusel ¡Hola! ¿Cómo estás? Espero te encuentres bien ñ.ñ/ Creo que en este capítulo di un gran salto en el tiempo, pero todo es para desarrollar el personaje de Sarada en dos capítulos restantes, plasmar su entorno y sus relaciones, aún faltan algunas cosas que podrán apreciarse en el siguiente capítulo, de eso no hay duda. ¡Saludos Aika y un fuerte abrazo!

Liz Cullen Boschetto Belikov y Elaine Haruno de Uchiha ¡Mil gracias por comentar! Ojala este capítulo haya sido de su agrado y no una excepción ¡Saludos! n.n/

Esto es todo por el momento. Ojala la lectura haya sido amena y el capítulo de su agrado. Me entristece saber que llegamos al final…pero aún falta un apartado más, con el cual, intentare no demorar. Gracias por leer y gracias totales por dejar un comentario, en verdad son de gran ayuda, inmediatamente los leo ya que las notificaciones llegan a mi e-mail, las leo a primera hora en la mañana o en el transcurso del día. Sin más, espero que tengan un lindo día (o noche, dependiendo a qué hora lean esto) Les mando un fuerte abrazo, un enorme beso. Cuídense, los quiero ñ.ñ/ Nos leemos hasta la próxima.