¡Perdooooon por la tardanza! Publico dos horas tarde TT-TT pero es por una buena razón... ¡Fui a ver The Last! xD Y se me fue toooodo el día con arreglar mi casa y luego en la calle xD pero aquí les traigo el capítulo de hoy que pretendía ser más largo pero ya es tarde y mañana soy esclava de mi trabajo :'v Ya los dejo leer xD
Editado y resubido el 27 de noviembre de 2015
– Mmmmm... – fue el único sonido emitido por la chica cuando los rayos del sol le pegaron en el rostro.
"¿Qué demonios? Yo cerré las malditas cortinas anoche..." pensó la muchacha. Se cubrió la cara con una almohada en un intento de volver a dormir pero fue inútil.
– Ugh... – medio gruño, se quitó la almohada de la cara y se sentó, moviéndose un poco para atrás para que su espalda se recargue en la cabecera de la cama. Ahí fue cuando abrió los ojos...
"¿Qué diablos...?" Su mirada somnolienta recorrió la habitación. "¡Este no es mi cuarto!" Sus orbes se abrieron a más no poder. "¡Es el de Vega! ¿¡Cómo carajos llegué aquí!?" Y justo cuando movió su brazo para quitarse la sábana de encima lo vio. Ese brazo que estaba moviendo, con el cual se quería destapar, no era el suyo. En lugar de ver una piel suave y pálida como la luna vio una que parecía besada por el sol.
– ¡AAAAH! – el terror era evidente en su rostro cuando salió de un salto de la cama.
Comenzó a sentir su cuerpo, para verificar sus sospechas, comenzando con las nalgas: las tocó con ambas manos y las apretó "Esto no es mío." pensó. Subió sus manos por sus costados, sintiéndose más delgada. Llegó a sus senos y los apretó de igual forma como lo había hecho con su trasero "¡Esto NO es mío!" Cuando sus manos llegaron a su cuello sintió el cabello largo y castaño que tampoco le pertenecía, y cuando éstas llegaron a su rostro y sintió los prominentes cachetes pensó con pánico "¡ESTO DEFINITIVAMENTE NO ES MÍO!"
Se acercó corriendo hacia el espejo de cuerpo completo que estaba detrás de la puerta para confirmar su peor pesadilla... sus ojos comenzaron a recorrer el reflejo frente a ella desde las piernas, las delgadas, torneadas y bronceadas piernas cubiertas a penas en los muslos con un diminuto short amarillo de Bob Esponja. Su mirada siguió al torso, cubierto por una blusita blanca pegada que dejaba ver que no traía nada debajo de ella. El cabello castaño caía en una suave cascada de ondulaciones hasta por debajo de sus senos, y finalmente sus ojos, abiertos a todo lo que dan, llegaron al rostro, aquel rostro que pertenecía a su dulce pesadilla llamada...
Tori Vega.
– ¡AAAAAAAAAAAAH! – la chica pegó el grito que fácilmente pudo ser escuchado por toda la casa.
– Cariño ¿qué te pasó? – entró a la habitación una muy preocupada Holly Vega.
Sin saber que hacer la desconcertada chica hizo lo único que se le ocurrió...
– ¡Sal de aquí! – dijo a su "mamá" mientras la empujaba fuera del cuarto y cerraba la puerta, apoyándose en ella y deslizándose hasta el piso. – Esto no puede estar pasando... Es una pesadilla... Es una maldita pesadilla... – susurró tratando de tranquilizarse y cubriendo su rostro con ambas manos.
Minutos después se levantó del suelo y pasó sus manos por su cabello. Volvió a verse al espejo solo para fruncir el ceño.
– Okey, esto no está pasando. Es un sueño... intentaré despertar. – se dijo a sí misma en voz alta oyendo su voz extraña al ser la de Tori.
El primer intento de despertar fue un pellizcón en el brazo.
– ¡Auch! – se sobó el lugar lastimado. Las uñas de la chica dejaron unas pequeñas marcar de media luna. "Uñas de pasiva." Pensó. – Está bien, eso no funciono... ¿qué tal si...?
El sonido de su cara siendo golpeada por su palma resonó en la habitación. Cerró los ojos y apretó los dientes por el dolor causado por la cachetada la cual no tardó en dejar una ligera marca roja en el moreno rostro.
– ¡Joder, eso dolió! – se sobó la mejilla con la misma mano con la cual se golpeó.
Soltó un suspiro de cansancio y frustración, pasó su mano derecha por su ahora castaño cabello y siguió pensando. "¿Qué más puedo hacer? Debe haber una forma de despertar de esta horrible, horrible pesadilla... ¡Ya sé!" Abrió sus ojos cuando la "grandiosa" idea llegó a su mente. Se acercó a la mesa de noche que reposaba junto a la cama y observó la esquina de esta. Miró a sus pies y sin pensarlo dos veces, porque si lo hacía tal vez se arrepentiría, se golpeó el dedo pequeño del pie derecho. Todo se volvió negro por un segundo. El dolor no tardó en llegar...
– ¡Puta madre! ¡Puta madre, puta madre, puta madre! ¡Como duele esto! – gritó la chica lo más bajo que pudo, para no atraer más atención de los habitantes de la casa, mientras se encontraba tirada en el piso sobando su dedo lastimado.
Pequeñas lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos pero la testaruda chica no las dejó salir. "Ok, el dolor es real… lo que quiere decir que esto es real... No es una pesadilla pero, ¿cómo carajos es posible? De entre todas las personas del mundo, ¿por qué me tocó cambiar cuerpos con Vega…? Un momento... ¡eso significa que ella tiene mi cuerpo!"
La muchacha se levantó ignorando el dolor y comenzó su búsqueda por el teléfono celular de Tori. "Estúpida Vega, si le haces algo a mi cuerpo voy a..." pensaba cuando encontró el aparato. "Bingo." Lo encontró en el escritorio conectado al cargador. Enseguida lo desconectó para toparse con que Tori le tenía puesto contraseña al dichoso móvil. "¿Cómo diablos sabré cuál es su contraseña?" Se mordió el labio inferior y sacudió la cabeza. "Es Vega, ¿qué tan difícil puede ser?" Trató con la contraseña más fácil de todas: 1234. No funcionó. La morena bufó en frustración. "Veamos… 4321." Presionó la pantalla con dichos dígitos pero seguía sin resultar. "Maldición… Tratemos con fechas." 1902. Cumpleaños de Tori. No le pregunten cómo sabía de esa fecha. Nada. "¡Diablos!" Meditó por unos segundos antes de poner otra clave… no quería bloquear el aparato. 1989. El nuevo álbum de Taylor Swift y su año de nacimiento. No funcionó. Sin más ideas puso la primera fecha que se le vino a la mente. 2607. 26 de julio. Su cumpleaños. Sorprendentemente funcionó. "¿Por qué Vega tiene mi fecha de cumpleaños como contraseña? ¿Tendrá otro significado para ella?" Sacudió la cabeza e ignoró la "coincidencia". Tenía problemas más grandes en este momento.
Se puso a buscar entre los contactos del celular. "Vega, Vega, Vega..." llegó al final de la lista pero no encontró el contacto que quería. "¡Ugh, pero que estúpida soy! Este es el celular de Vega, debería buscar mí nombre... creo que ya se me está pegando su estupidez... Aunque no negaré que es una estúpida muy linda." Llegó a la "J" en la lista de contactos, topándose con nombres como Justin, Johnny, Joanna, James y, arriba de este encontró el suyo. "Jade... ¿un corazón y unas tijeras al lado? ¿Es porque amo las tijeras o por qué...?" Rodó los ojos ignorando los 'emojis'. Presionó el botón de llamada en la pantalla, puso el aparato en su oreja y esperó los timbres que indicaban que su llamada estaba saliendo. "Contesta Vega, ¡contesta!"
...::::...
El sonido de la guitarra de 'Highly Strung' de Orianthi era lo único que se escuchaba en la oscura habitación donde cierta muchacha dormía profundamente. Y sí que dormía profundo ya que fue hasta la tercera vez que el ruidoso ringtone logró despertarla ligeramente.
"¿Qué es ese molesto ruido?" pensó, cubrió su cabeza con las sábanas y se tumbó boca abajo. Al hacer esto sintió una incomodidad en el pecho, le dolía estar en esa posición. "¿Pero qué…? Frunció el ceño. "Jamás me ha incomodado estar boca abajo." Se dijo a sí misma cuando el ruido del celular la distrajo.
– ¡Ugh! ¿¡Quién puso ese estúpido ringtone!? – pensó mientras estiraba su mano sin sacar la cabeza de debajo de las sábanas para dar con el aparato en la mesa de noche. Como un movimiento automático deslizó su pulgar derecho por la pantalla para contestar y sin ver nada metió la mano, de nuevo, bajo las sábanas hasta poner el celular en su oído. – ¿Qué? – preguntó con voz ronca y con tono de fastidio.
– ¡Vega! ¡Hasta que contestas el maldito teléfono!
– ¿Qué quieres Jade? Es muy temprano para que estés molestando… – se quejó la chica sin percatarse de su voz ni la de Jade al otro lado de la línea.
– ¡Eres una vaga! En primer lugar, son las 9 de la mañana así que no es tan temprano, y en segundo lugar, ¿¡por qué estás tan tranquila!? ¿no notas algo diferente? Como, ja ja – sarcasmo. – no sé… que no estás en tu cama o en tu habitación… o en tu ¡PROPIO CUERPO! – terminó con un grito Jade a través del teléfono, haciendo que la otra muchacha alejara el auricular de su oído.
– ¿De qué diablos hablas Jade? ¿Estás loca, te fumaste algo o qué? – preguntó mientras se volteaba y quitaba las sábanas de sobre de sí, haciendo que todo el cabello le quede en la cara. – ¿Cómo que no estoy en "mi cuerpo"? – dijo con burla.
– Ve a verte al maldito espejo y luego me preguntas si me fumé algo… – ordenó fríamente Jade.
– Ugh… y luego dices que no eres mandona… – se quitó el cabello del rostro con su mano libre y se dio cuenta que no estaba en su cuarto. "¿Qué diablos…? – fue bajando el teléfono lentamente de su oreja y comenzó a observar las paredes del lugar donde se encontraba. Eran de un color gris fuerte que parecían estar salpicadas de sangre gracias a un gran trabajo de pintura color rojo oscuro. Numerosos posters adornaban dichas paredes, posters de películas de terror tanto nuevas como antiguas, otros más de bandas como Muse, Paramore o Joan Jett con The Runaways podían ser vistos. También había un estante con algunos CD's y libros como La sombra del viento, Misery, Entrevista con el vampiro y La divina comedia, pero no muchos más. Tan pronto la chica vio el armario y el espejo empotrado en la puerta de éste soltó el teléfono y corrió hacia él para entender lo que le decía su gótica amiga por teléfono.
Sus ojos, ahora azules, se abrieron como platos al ver el reflejo que le proporcionaba dicho espejo: su cabello antes castaño ahora era negro acompañado de mechones azules y rosas, su morena piel había sido reemplazada por una piel pálida como porcelana fina, sus antes angostas caderas ahora eran anchas y sus senos habían aumentado, al menos, 2 tallas. Todo eso solo cubierto por una camisa varias tallas más grande.
Estaba viendo el reflejo de Jade West,
– ¡AAAAAAAHHHH!
Jade, en el cuerpo de Tori, sonrió de lado al escuchar el grito por el teléfono. "Y lo mejor es que estoy gastando los minutos de Vega."
Mientras tanto, Tori aun no creía lo que sus ojos… o los ojos de Jade… como sea, le decían.
– ¿Cómo es posible? – susurró sintiendo su rostro con ambas manos. – Debe ser un sueño… – cerró los ojos y bajó la cabeza.
– Vega… ¡Vega! – se escuchaba a lo lejos proviniendo del celular que dejó en la cama.
Jade escuchó movimiento del otro lado de la línea y decidió hablar de nuevo.
– ¿Ya acabaste con el drama Vega?
– Jade, ¿Qué está pasando?
"Es tan raro escuchar mi voz…" pensaban ambas.
– No lo sé Vega… pero no es un sueño o una pesadilla, es bastante real. – dijo recordando el dolor de su dedo pequeño.
– Si yo estoy en tu cuerpo… eso quiere decir que tú estás en el mío…
– Gracias por la información, sabelotodo… – Jade rodó los ojos.
Tras unos segundos de silencio Tori habló de nuevo.
– ¿Estás en mi habitación? ¿Te ha visto alguien? Dime que no has matado a Trina… – dijo con preocupación. – Oh, espera… pensándolo bien…
– Solo tu mamá me escuchó gritar pero la saqué del cuarto. – interrumpió.
– ¿En dónde estoy? – preguntó confundida por no reconocer el lugar donde estaba.
– Estás en mi habitación, tarada.
– Esta no es tu habitación. – dijo incrédula.
– Es mi habitación en la casa de mi padre. – dijo como si fuera lo más obvio del mundo. – La que has visto en TheSlap es en casa de mamá.
– Oh…
– ¿Oh…? ¿¡Oh!? ¿¡Eso es todo lo que piensas decir!? ¡Mira la situación en la que estamos! – dijo alterada Jade.
– ¿¡Qué es lo que quieres que haga!?
– ¡Quiero que encuentres la forma de revertir esto!
– ¡Pues no lo puedo solucionar ahora mismo!
– ¡Por supuesto que no! – dijo y guardó silencio, tratando de calmarse y no hacer más escándalo. – Veámonos en la cafetería que está cerca de la escuela para hablar bien de esto. Cara a cara.
– Está bien… – dijo Tori ya calmada. – Nos vemos ahí en una hora, ¿de acuerdo?
– Sí, solo no hables con nadie.
– Igualmente. No mates a mis padres por favor… con Trina puedes hacer lo que quieras.
Tori escuchó una pequeña risa proveniente de la otra muchacha.
– Como sea. Nos vemos Vega.
Jade cortó la llamada y tiró el celular en la cama.
– Veamos si Vega tiene ropa decente… – dijo para sí misma mientras buscaba en el guardarropa de Tori algo color negro. Cuando dio con unos jeans negros y una blusa con rayas negras y rojas sonrió satisfecha. – Esto servirá. – viró a verse al espejo y su sonrisa desapareció al ver el short amarillo. – Qué asco con Vega… ¿cómo se atreve a usar algo de Bobo Esponja?
Se cambió rápidamente en el baño privado de la habitación, sonrojándose levemente ante el hecho de que Tori no usaba sujetador en las noches. Lavó su rostro y cepilló sus dientes, peinó su cabello dejándolo caer como Tori, y ella también, acostumbraba y se puso algo de maquillaje. Podía estar en el cuerpo de Tori pero eso no significaba dejar de arreglarse. Bajó las escaleras para encontrarse con Holly al final de éstas.
– Cariño, ¿ya te sientes bien? No es normal que grites de la forma en que lo hiciste y luego me saques de tu habitación. – preguntó con verdadera preocupación.
– Estoy bien, solo… algo raro pasó. Es todo… – dijo de manera distante mientras buscaba algo por la sala. – ¿Dónde están las llaves del auto?
– ¿Y quién dice que puedes conducir? Hasta donde sé aun no tienes tu licencia, señorita. – reprochó la morena mayor.
– ¿¡Qué!? ¿No me prestarás el auto? – cuestionó Jade a su "madre".
– No pienso dejar que casi atropelles a una anciana… de nuevo.
"¿Vega casi atropelló a una anciana? ¡JA!" pensó divertida.
– Nada de eso pasará, lo prometo. – dijo Jade y puso cara de Gato con Botas.
Holly se cruzó de brazos y dijo su última palabra…
– NO.
…::::…
– Nos ve… – Tori escuchó el tono de fin de la llamada. Cerró los ojos en frustración. – Ugh, me colgó.
Tiró el celular en la cama y caminó hacia el armario para buscar algo que ponerse. Localizó con la vista unos jeans grises con agujeros, una camisa negra con un águila de líneas blancas que decía "DENIMS" con letras grandes rojas en la parte del pecho y "SUPPLY" en la parte de abajo y unos Converse negros. Los sacó del armario y cerró la puerta de éste. Se quitó la camisa de dormir y sus mejillas se tornaron rojas al ver el escultural cuerpo en el espejo. "Diablos, ¿cómo puede estar tan buena Jade? Gracias a Dios que usa sujetador para dormir sino ya me hubiera muerto de desangramiento nasal." Se puso la ropa seleccionada y reaccionó. "¡Eso significa que Jade si vio a mis niñas!" Y casi se desmaya ante tal pensamiento. Se repuso en unos minutos para luego tomar el celular rojo, una chaqueta de cuero y vio las llaves del auto en la mesa de noche. Aprovecharía esta oportunidad. "Tomemos un paseo." Sonrió de lado al más puro estilo de Jade.
Tan pronto bajó las escaleras se topó con un hombre en traje y corbata, listo para salir. Era Anthony West.
– Buenos días, señor. – dijo Tori automáticamente asustada por el imponente hombre que estaba tal y como lo recordaba años atrás. Se maldijo internamente por decir "señor".
El hombre arqueó la ceja ante la cortesía de "su hija." Tal parecía que los gestos de cejas venían de familia.
– Buenos días, Jadelyn. Ya estoy de salida. Te dejé dinero en la isla de la cocina. No destruyas la casa mientras me voy. – y con eso dio media vuelta y salió por la puerta del frente.
Tori dejó salir un suspiro de alivio salió por la misma puerta para dirigirse al auto de Jade. Vio como el señor West se iba en un taxi en lugar de su auto lo cual le pareció extraño pero no le tomó importancia. Tenía otras cosas en la cabeza, como el hecho de estar en el cuerpo de otra persona y que esta persona resulta ser la chica que la trae de cabeza enamorada. Presionó el botón adecuado en el llavero de la pelinegra, se escuchó un pequeño pitido y se desactivó la alarma del auto: un Mustang GT, negro por cierto, y subió al asiento del piloto. Puso sus manos a la las 10 del volante y suspiró. "Tú puedes Tori. Que ninguna anciana se interponga entre Jade y tú." Y con su "porra" interna colocó la llave en la ignición y encendió el auto.
– Aquí vamos.
…::::…
– Llegas tarde. – dijo la chica pelinegra, quien se encontraba sentada en una de las mesas de afuera de la cafetería esperando a la otra.
– Bueno, puedes culparte por no tener licencia de conducir. Tuve que tomar el autobús… Te alegrará saber que tomé de tu dinero. – respondió la morena con un tono burlón y cruzada de brazos. – ¿Tú como llegaste? – preguntó y se sentó.
– Te alegrará saber que tomé tu auto. – respondió con la misma frase Tori, una sonrisa triunfal en su rostro.
– ¿¡Qué!? Como tenga UN raspón mi auto Vega… te mato. – amenazó Jade.
– Relájate, llegué en una pieza, ¿no? Tu querido auto está bien.
– Más te vale…
– Ahora a lo importante… ¿Cómo rayos pasó esto? – preguntó en voz baja y haciendo señas entre ellas.
– ¿Y yo que carajos sé? Desperté igual de confundida que tú…
– No es como que hayamos hecho algo para que pasara, ¿o sí…?
Pasaron unos segundos de silencio hasta que llegó un mesero por sus órdenes.
– Jade, que gusto verte por aquí. ¿Quién es tu guapa amiga? – preguntó el muchacho a Tori, en el cuerpo de Jade, acerca de Jade en el cuerpo de Tori.
– Ella no es mi amiga. – respondió instintivamente Jade.
– Hum... Claro… ¿Te traigo lo de siempre Jade? – preguntó viendo a la pelinegra.
– Quiero una malteada de chocolate, por favor. – pidió cortésmente.
Jade le envió una mirada asesina.
– Café negro, dos de azúcar. Rápido. – ordenó sin quitar la mirada de encima de Tori.
– Enseguida. – dijo nervioso el chico alejándose, tanto por la cortesía de Jade como por la rudeza de su "guapa amiga".
– Vega, si vas a estar en mi cuerpo más te vale comportarte como yo. No quiero levantar sospechas y mucho menos que la gente piense que soy una tonta amable como tú. – susurró Jade inclinándose en la mesa.
– Ya, ya… – alzó sus manos en derrota. – Y tú también, no te comportes como una arpía con todos si estás en mi cuerpo.
– ¿¡A quién le dijiste arpía!?
– ¡A eso me refiero! Contrólate "Tori".
Jade se cruzó de brazos otra vez y se recargó en la silla.
– Bueno "Jade"… tenemos que descifrar este embrollo… ¿qué nos hizo quedar así…?
Pasaron unos segundos. Los ojos de ambas se abrieron como platos cuando se dieron cuenta de lo que pasó…
– ¡La gitana! – gritaron al unísono.
Eso fue todo xD espero que les haya gustado, dejen lindos reviews :3 y deséenme suerte con todas mis tareas y proyectos para que así el sábado puntual les traiga el siguiente capítulo xD
Recuerden que los reviews hacen que sea puntual :v
Nos vemos!
