MIL PERDOOOOONESSS! DE NUEVO XDDD Lo que pasó es que, a pesar de ser mi día de descanso pos chambie :v osease trabaje xD es que mis jefes me lo pidieron y pues es doble paga y no pude decir que no xD Por eso les traigo tarde, de nuevo, el capítulo de este short fic :3 Es un capítulo SUPER largo, lo más largo que he escrito xD así que espero lo disfruten. Recuerde que están en el cuerpo de la otra así que cuando esta así de "Hola. - dijo Tori." es Tori en el cuerpo de Jade así que imaginen a Jade diciendo Hola pero ustedes saben que es Tori. Obvio los demás personajes no lo saben y las llamarán por su apariencia.
Sin más, los dejo leer.
Editado y resubido el 27 de noviembre de 2015.
– ¡La gitana! – gritaron al unísono.
– ¡No...! No es posible. Esa tipa es una charlatana... – negó Jade.
– ¡Tú misma acabas de decirlo conmigo! – le recordó Tori.
– ¡Es que es imposible, Vega! Esa mujer es una estafadora. – afirmó la ahora morena.
En ese momento el mesero llegó con los pedidos de las chicas.
– Una malteada para Jade y un café negro para su guapa no-amiga. – dijo mientras asentaba las bebidas frente a cada chica.
– Gracias. – dijo Tori con una sonrisa.
– No sabía que sonreías, Jade. – comentó sorprendido el chico.
– Largo. – dijo la chica en el cuerpo de la latina. Tan pronto el muchacho desapareció Jade habló de nuevo. – ¿Qué te dije sobre comportarte? ¡No seas amable!
– ¡Ay, ya! Cálmate. No es como que vaya a arruinar tu reputación... – dijo Tori con una sonrisa maquiavélica.
– ¿Quieres jugar sucio, Vega? Muy bien... pero ten presente que estoy en tu cuerpo y puedo, no sé... – fingió pensar. – tener un repentino corte de cabello a lo Britney Spears o quizá hacerme un tatuaje que diga 'Soy una estúpida y Jade es la mejor'... – dijo maliciosamente Jade. – También podrían aparecer en internet fotos comprometedoras... – entrecerró los ojos. – Solo piénsalo Vega... Miles de extraños podrían ver tu huesudo trasero y estarse masturbando pensando en ti si te atreves a hacerle algo a mi cuerpo o a mi reputación...
"Fotos de Vega desnuda... No estaría mal tomar unas para otros propósitos." pensó Jade haciendo lo imposible para no sonreír de lado ante la idea.
– N-no te atreverías... No eres capaz... – dijo Tori, la voz le temaba y el miedo era visible en su azulada mirada.
– Pruébame. – amenazó.
"Te pruebo cuando quieras pero no seas tan maldita." Pensó Tori.
– ¡Está bien, actuaré como una amargada con todos pero no te atrevas a sacarme fotos! – susurró/gritó.
– Así me gusta, Vega... que me obedezcas. – sonrió satisfecha la gótica.
– Deja de llamarme Vega en público... Alguien te podría oír y sería difícil explicar. – dijo y bebió de su malteada pero sin quitar la mirada de su amiga.
– Tienes razón "Jade"...– bebió de su café. – Ahora, volviendo al tema, creo que tienes razón...
– Ya me diste la razón dos veces en un rato, ¿estás bien? – preguntó con burla Tori.
– Debe ser que tu estupidez reside en tu cuerpo y se me está transfiriendo... – rodó los ojos. – decía que creo que la gitana puso algo en nuestras bebidas... ¿recuerdas que les pregunté si no les supo raro algo? – la pelinegra asintió. – Fue porque sentí algo diferente en mi café pero enseguida creí que era de una marca diferente y no le tomé importancia... Pero aun así, ¿¡cómo es esto posible!? – preguntó alterada la morena.
– ¿Vudú, tal vez? – bromeó Tori.
– Veo que tu estupidez sigue ahí... – suspiró frustrada. – Tenemos que ir a verla para que revierta esta maldición o lo que sea. – dijo la morena y bebió de su café.
– Si. – Tori terminó su malteada. – Andando. – dijo y se levantó de su asiento dirigiéndose al auto de la gótica.
Jade se paró rápidamente, no sin antes dejar un billete de $10 dólares, dinero de Tori, para cubrir la cuenta de sus bebidas, y alcanzó a la pelinegra antes de que ésta se subiera en el asiento del piloto.
– ¿Qué crees que haces? – preguntó tomando del brazo a Tori.
– ¿Qué es lo que parece? Voy a conducir MI auto. – dijo la chica con una sonrisa de lado pero sin parecerse del todo a la que Jade usualmente portaba. Carecía de picardía o quizá malicia.
– Ni loca te dejo conducir MÍ – se señaló. – auto.
– ¿Y qué dirá la gente si ven a "Tori" conducir el auto de Jade...? – se cruzó de brazos.
– Me importa un soberano cacahuate lo que la gente piense. No te dejaré arruinar a mi bebé. – y con eso arrebató las llaves de las manos de Tori, subió al asiento del piloto y cerró con un fuerte portazo. Bajó una ventana y viró hacia la otra chica.
– ¿Qué esperas para subir? ¿El año nuevo Chino o qué?
La pelinegra rodó los ojos y rodeó el auto hasta llegar al lado del acompañante. Subió al auto y e imitó a su amiga.
– ¿Qué esperas para arrancar? ¿El año nuevo Chino o qué?
– Vega, me estás calentando la cabeza y no te va a gustar lo que pase después... – amenazó Jade.
"Te caliento cuando quieras" pensó Tori.
– Ya, deja de pelear y vamos con la gitana.
Jade no respondió nada más, encendió el auto y comenzó a conducir hacia el local de la rusa. Después de varios minutos de silencio Tori no se pudo contener más.
– ¿Qué haremos si no es reversible? – preguntó nerviosa.
– A ti no te fue tan mal… es decir, estás en mi cuerpo. Soy atractiva, talentosa… –
– Modesta. – interrumpió Tori con sarcasmo y Jade rodó los ojos.
– Yo, por otra parte… Me mataría. - respondió la morena seriamente. – No soportaría ser tú por más de una semana... con la hermana que tienes es suficiente motivo. Y además te falta algo que a mí se sobra. – comentó con una sonrisa de lado sin apartar su mirada del pavimento.
"Aunque también son lindas las pequeñas boobies de Vega… bueno, no tan pequeñas."
– Jade – se quejó Tori y se sonrojó, pensando en los "atributos" de Jade que ahora ella tenía. – hablo en serio. – su preocupación era evidente.
– No lo sé Tori... no lo sé.
Tori sonrió al escuchar a Jade decir su nombre y no "Vega" como es usual. A Jade, quien la veía de reojo, no se le escapó dicho gesto a pesar que la cabeza de Tori ahora reposaba en la ventana del auto.
En pocos minutos ya estaban frente al local que habían visitado el día anterior. Ambas bajaron del auto y se dirigieron a la puerta. Al abrirla fueron recibidas por la misma campana y una voz que venía del cuarto trasero.
– ¡La casa de Madam Zasú abre a partir de las 11 AM! Vuelva en un rato. – dijo la mujer tratando de mantener su voz de misterio pero siendo difícil al estar casi gritando. Su acento se oía gracioso también.
– ¡Somos clientes poco pacientes así que será mejor que salga pronto de ahí! – gritó Jade haciendo como si fuera a sacar sus tijeras de su bota pero recordó que no las traía. Se sintió un poco desprotegida.
– Ah, pero si son las chicas de ayer. – dijo la mujer mientras salía de detrás de las cortinas. – ¿Qué se les ofrece?
– ¡No se haga a la loca y díganos que nos hizo! – exigió Jade.
– ¿No que no creías en lo que hago? – preguntó burlona viendo a la morena, consiente que en realidad era Jade.
– No importa lo que dijo ayer. Usted ya probó su punto, es real lo que hace, ¡ahora reviértalo! – gritó la pelinegra.
La gitana volteó a ver a Tori.
– No es algo que se revierta solo porque sí. Ustedes tienen que revertirlo. – sonrió inocentemente.
– No venga con esas estupideces. ¡Usted lo hizo y usted lo va a revertir! – gritó la morena.
– ¡Jade cálmate! ¡Si le gritas menos lo va a hacer! – Tori jaló a Jade del brazo.
– ¡No me toques Vega! – la morena se soltó del agarre.
– Es por esto que las hice cambiar. – dijo la gitana y ambas chicas voltearon a verla. – Ustedes dos pelean todo el tiempo y es irritante para las personas a su alrededor. El hechizo solo se revertirá cuando aprendan a convivir con la otra sin querer matarse cada 5 segundos.
– ¡Jamás me podré llevar bien con Vega! – afirmó Jade. "Es difícil tenerla cerca con esa sonrisa, esos cachetes y ese trasero y actuar como si nada." pensó.
– ¡Jade se la pasa molestándome! Es imposible estar en la misma habitación que ella... – "…sin querer arrancarle la ropa." Terminó la frase en su mente.
– Pues jamás regresarán a sus cuerpos. – sentenció. – Ahora, si son tan amables, salgan de mi local que ya pronto deben venir clientes... Lo presiento. – sonrió de lado y regresó al cuarto trasero.
Las chicas se quedaron paradas, viéndose la una a la otra, por varios segundos hasta que decidieron salir. Ambas subieron al auto en silencio, sin saber qué decir.
Tori fue quien rompió el silencio.
– ¿Qué vamos a hacer?
– Por ahora, ir a mi casa... – encendió el auto. – No quiero que nadie sepa de esto. ¿Entendido?
– Si... – dijo y asintió levemente. – Espera... ¿no verá raro tu papá que me lleves a su casa ya que no nos llevamos bien?
– Se supone que fue de viaje de negocios esta mañana.
– Aaah... por eso se fue en taxi y no en su auto... – comentó la pelinegra.
– ¿Viste a mi padre? – preguntó Jade rápidamente.
– Si, antes de salir para encontrarnos.
– ¿Qué le dijiste? ¿Qué te dijo él?
– Solo dijo que te dejaba dinero en la cocina... – dijo apartando la mirada.
Jade entrecerró los ojos, sospechando que Tori no le estaba contando todo.
– ¿Qué le dijiste? Estás evadiendo mi mirada. ¡Dime! – ordenó la morena mirando a Tori, aprovechando el alto al que habían llegado.
– Puede que... quizás... - Tori se frotaba el cuello nerviosamente. –... le haya dicho ¿señor? – encogió los hombros.
– ¿¡Qué!? ¡Jamás le digo o le diré señor! – puso el auto en marcha y suspiró. –...Debería decirle a tus padres que eres lesbiana solo para vengarme... – dijo más calmada Jade.
"Lesbiana por tu culpa Jade." Pensó la latina.
– Jade, lo siento, ¿sí? Me habló de repente, me asusté y el 'señor' salió automáticamente... – Tori bajó la mirada.
– Ugh, olvídalo Vega... no creo que lo recuerde...
Se quedaron nuevamente en silencio cuando el sonido de las monedas de "Mario Bros" lo interrumpió.
Dicho sonido venía del celular de Tori, el cual Jade tenía en su bolsillo delantero. La muchacha sacó rápidamente el aparato haciendo una mueca en el rostro. "Odio que el celular me vibre en el bolsillo delantero, siento que me da algo..."pensó y vio la pantalla solo por un segundo para no descuidar la carretera.
– Es un mensaje de Cat. –deslizó su dedo por la pantalla para desbloquearla. Puso la contraseña y en ese momento el celular le fue arrebatado de las manos.
– ¡No veas mi celular! – gritó Tori y sostuvo el móvil contra su pecho.
– ¡Cálmate Vega! Solo es un mensaje de Cat, no es como que fuera a ver tu porno o algo... – la morena sonrió de lado.
Las ahora blancas mejillas de Tori se encendieron de vergüenza y replicó de inmediato.
– ¡No tengo porno en mi celular! – "Solo muchas fotos tuyas bajadas de TheSlap o de tu perfil de What's que sirven para el mismo propósito." se dijo a sí misma la latina.
– Bueno, tus fotos desnuda, da igual. – "Y si no tienes yo puedo tomarte unas." – dijo Jade, la sonrisa nunca abandonando su moreno rostro.
– ¡Jade! Además, ¿¡cómo sabes mi contraseña!? – "Yo no pude desbloquear el tuyo mientras esperaba en la cafetería."
– Adiviné. – sonrió de lado. – Qué delicada eres Vega... Igual no he tenido tiempo de husmear por nuestro "problemita"… Como sea, ¿qué dice el mensaje de Cat?
La pelinegra puso su mirada en su teléfono.
– Que no puede esperar para la fiesta de mañana...
– ¡Maldición! ¡La fiesta! – Jade aporreó una de sus manos contra el volante. – Hay que cancelarla…
– Cat jamás te perdonará si la cancelas…
– Hará un berrinche pero para el martes estará normal…
– No lo creo… viste el berrinche que te hizo solo para conseguir la fiesta, imagina el que te hará si le cancelas… Mejor piénsalo. – sugirió Tori.
– Ugh, tienes razón… Creo que vomitaré si te vuelvo a dar la razón. – Jade fingió una arcada como si fuera a vomitar.
– Eres una exagerada. – Tori hizo un puchero y se cruzó de brazos.
Jade solo rodó los ojos con una sonrisa juguetona, muy "a lo Tori".
– Ya llegamos.
Ambas chicas bajaron del auto y justo cuando entraron a la casa y cerraron la puerta tras de ellas un tono llamó su atención.
'I got a pocket got a pocketful of sunshine. I got a love and I know that is all mine, oh, oh oh oh.'
Era el celular de Tori.
– ¿En serio Vega? ¿Ese es tu ringtone? – dijo Jade negando desaprobatoriamente.
– ¡Es mi mamá! Jade contesta. – le extendió el teléfono a la morena.
– No contestaré. Contesta tú. – empujó las manos de Tori hacia ella.
– ¡Jade contesta! – extendió el aparato de nuevo.
– ¡Que no! – lo empujó de nuevo.
'Do what you want but you're never gonna break me. Sticks and stones are never gonna shake me, oh, oh oh oh.'
– ¡Jade!
– ¡Vega!
– ¡No puedo contestar! ¡Mi mamá se dará cuenta que no soy yo por la voz! – tomó las manos de Jade y puso el teléfono en ellas.
– ¿¡Y qué se supone que le diga!?
– Ponlo en alta voz.
La morena deslizó su pulgar por la pantalla táctil y puso en alta voz el aparato.
– ¿Hola? – dijo Jade con una voz dudosa. Tori asintió alentándola a seguir. – ¿Mamá?
– Tori, hija, ¿por qué tardaste en contestar?
– Es que… – la chica no sabía que decir y las señas que la pelinegra le hacía con las manos y la cara no le eran de ayuda. –…Estaba en el baño y no quería que escucharas. – trató de sonar seria pero sus gestos faciales indicaban que moría de risa por dentro.
El sonido de la palma de Tori contra su frente se escuchó en toda la sala.
– No necesitaba tanta información cariño, con un 'estaba ocupada' hubiera sido suficiente.
– Lo siento madre.
– No le digas madre, llámala mamá o sospechará. – susurró Tori.
– ¿Madre…? Bueno… llamaba para preguntar dónde estabas. Ya que saliste temprano en un sábado cuando normalmente estás de floja todo el día.
Casi se le escapa una risa a Jade.
– Estoy en casa de Jade.
– ¡No le digas eso! – susurró/gritó la pelinegra.
– Demasiado tarde. – Jade articuló con los labios sin ningún sonido.
– ¿Con Jade? ¿En serio?
– Si. En realidad, estaba a punto de llamarte para saber si me puedo quedar a dormir en su casa… – la morena se mordió el labio, gesto que Tori encontró, de cierta forma algo extraña ya que era su cuerpo, muy provocador.
"¿Es extraño que la quiera besar estando ella en mi cuerpo? ¿No me estaría besando a mí misma?"
– ¿Estas segura de eso cariño? No quiero que esa muchacha te haga algo en la noche… o que tú le hagas algo a ella. – dijo con voz juguetona al final. Tori maldijo el momento en que les dijo a sus padres que le gustaban las chicas.
La confusión ante esas palabras era evidente en la ahora morena cara de Jade. Solo la familia de Tori estaba consciente de sus preferencias y el gusto de Jade por la latina era, casi, alto secreto nacional.
– Estoy segura mamá. Jade no me hará nada. Además necesitamos planear la fiesta de piscina que haremos mañana en su casa con todos los chicos y sería mejor si me quedo aquí hasta después de la fiesta. – Jade hizo su mejor imitación del tono de voz de Tori sin ser "Sweet Sally Peaches" y ambas chicas rogaban para que Holly diera el permiso.
–…– el silencio en la línea las preocupó. – Está bien, le diré a tu papá para que no se preocupe. Chao mi amor. – y colgó.
Las chicas suspiraron de alivio.
– Que bien. Ya tenemos algo resuelto… nadie nos verá hasta mañana en la tarde. – dijo Tori más calmada mientras tomaba su celular de la mano de Jade.
– Dame mi teléfono Vega.
– Ten. – la chica sacó el aparato de su bolsillo trasero.
– Ugh… si no fuera porque técnicamente es mi trasero te patearía por poner mi teléfono en el bolsillo de atrás.
– Qué delicada eres… – Tori rodó los ojos y se quitó la chaqueta de cuero. – Y… ¿qué haremos mientras tanto? ¿Trataremos de llevarnos bien para ver si volvemos a ser nosotras? – preguntó mientras ambas chicas se dirigían a la cocina.
– No sé tú pero yo no puedo estar sobria, en tu cuerpo y soportándote al mismo tiempo. Así que me serviré un poco de vodka con toronja… – dijo mientras sacaba una botella transparente del estante de arriba y soda de toronja del refrigerador y comenzaba a mezclarlos en una jarra de plástico. – Tú puedes beber agua del grifo. – finalizó con una sonrisa y se encaminó con la jarra y un vaso rumbo a su habitación en el segundo piso. Tori se quedó paralizada unos segundos ante lo dicho por su amiga.
– ¡Jade espera! – gritó la pelinegra y corrió tras de ella.
Cuando alcanzó a Jade ella ya estaba acostada en su cama sin zapatos, con la luz apagada, las cortinas cerradas, la televisión encendida, en un canal de películas de terror, y bebiendo de su vaso de vodka con toronja.
– ¿Te unes a la fiesta o no Vega? – preguntó alzando su vaso.
Tori parecía pez fuera del agua ya que no dejaba de abrir y cerrar la boca sin emitir sonido… no sabía que decir.
– ¿Y bien…? – Jade esperaba una respuesta.
– N-no… no tengo vaso… – comentó mientras se acercaba a la cama, cuestionándose si beber o no.
– Aquí está el que siempre tengo a un lado de la cama por si me da sed en la noche. – se estiró para tomar el vaso de la mesa de noche. – Ve a enjuagarlo al baño. De paso puedes cambiarte en algo más cómodo mientras yo me cambio aquí. – extendió dicho vaso para que la pelinegra lo tomara y así lo hizo pero no entendía el cambio de actitud de su compañera.
"¿Y a esta qué le picó para que me trate bien después de lo que me dijo abajo?" se preguntó mientras tomaba unos shorts negros holgados y se dirigió al baño de la habitación.
Mientras tanto Jade se levantó de la cama y buscó en su cajón unos pantalones grises de yoga y una blusa de negra de Star Wars que decía "You underestimate the power of the dark side". Se desvistió rápidamente y se puso frente al espejo apreciando la delgada figura de Tori en ropa interior negra. La única luz era la proveniente del televisor que se encontraba a un lado así que no pudo ver muy a detalle pero lo que vio realmente le gustó.
"Vega tiene una piel hermosa…" pensó mientras acariciaba su cara y cuello con la parte trasera de los dedos. "… y sus senos son… de un tamaño ideal…" los mismos dedos pasaron por el valle de sus senos y seguían bajando. "… su abdomen plano…" ambas manos se unieron en ese punto. "… y sus piernas…" se mordió el labio. "… Como me gustaría que estas piernas estén alrededor de mi cadera… o alrededor de mi cara…" tragó saliva y se sonrojó levemente ante ese último pensamiento.
Lo que Jade no sabía es que Tori estaba viéndola desde el baño. No pretendía hacerlo pero cuando abrió la puerta lentamente para preguntar por un cepillo de dientes vio a la chica que ocupaba su cuerpo observándose frente al espejo… acariciándose. Simplemente se congeló. Hizo amago de cerrar la puerta de nuevo cuando vio que la chica extendía su mano para agarrar los pants de yoga que reposaban en la cama y ponérselos. La pelinegra aprovechó esto para cerrar la puerta sin que la otra muchacha se diera cuenta de su pequeño vistazo y cuando logró cerrarla sin hacer un ruido se recargó sobre ésta y se deslizó hasta llegar al suelo donde soltó un suspiro.
"¿Qué fue eso? ¿Por qué Jade me estaba… se estaba viendo de esa forma…? ¿Será que…? No… no, no es posible…" negó con la cabeza. "No le puedo gustar a Jade, a ella no le gustan las chicas…"
– ¡Vega! Apresúrate en el baño. – gritó la morena desde la habitación. Tori se paró y abrió la puerta.
– ¿Tienes una toalla y ropa interior que me pueda poner? Ya pasa de medio día y en serio me quiero bañar.
– Lo que tú quieres es toquetearme Vega… – dijo Jade, ya vestida, y sonrió de lado ante el sonrojo de Tori.
– ¡E-eso no es verdad! Pero no me duché en la mañana y en serio quiero tomar una ducha… – "… y por supuesto que te quiero toquetear pero bajo tú consentimiento… así que ahora solo será lo necesario." Terminó la frase en su mente.
Jade rodó los ojos.
– Agarra la ropa interior de mi cajón ya que a final de cuentas es mi cuerpo y no será antihigiénico que las uses… Puedes bañarte aquí mientras yo voy al baño de mi papá. – dijo y se levantó a agarrar un paquete nuevo de ropa interior de otro cajón del armario y una toalla gris. Se colgó la toalla al hombro y se encaminó a la salida de su cuarto.
Una vez sola, Tori se acercó al armario y abrió el primer cajón, el cual era el de la ropa interior. Sus mejillas parecían tomates de lo rojas que se pusieron al ver la cantidad de lencería de encaje que poseía la gótica, tanto en negro como en gris y algunas en rojo. No faltaba el conjunto deportivo pero predominaban las telas transparentes o con encajes. "Dios, esta mujer me va a matar… Aunque si me mata usando esta ropa moriré feliz." Tomó unas pantaletas negras y el sostén a juego y con el short y la camisa que ya tenía se encaminó de nuevo al baño. Se quitó los Converse, la camisa, la cual dejó a un lado ya que se pondría esa misma, y los pantalones rasgados hasta quedar en ropa interior y ahí fue cuando se puso más nerviosa. "No puedo creer que la primera vez que la veré desnuda sea de esta forma… Pero ¿quién lo hubiera imaginado?" Con los ojos cerrados alcanzó en su espalda el broche del sujetador y lo quitó con habilidad, esa que no tienes cuando la necesitas, y dejó caer los tirantes lentamente por sus brazos hasta que lo escuchó tocar suavemente el piso. Sus manos se dirigieron por las caderas hasta llegar al borde de la prenda, bajándola con lentitud, mordiéndose el labio, hasta que estuvo en sus tobillos y se desprendió de ella. Aun sin abrir los ojos alcanzó con la mano derecha la cortina de baño que yacía colgada delante de ella y la hizo a un lado para poder entrar a la regadera y darse el baño que deseaba. Abrió la llave del agua caliente y enseguida sintió la lluvia artificial sobre ella, como caía por su cabello, por todo su cuerpo, aquel que le pertenecía a la persona que aparecía en sus más locas fantasías. Aquel que era la perfección correspondiente a los estándares de belleza de 90, 60, 90. Aquel que le pertenecía a Jade West.
Tomó la esponja y el gel de baño con esencia a café y comenzó a frotarlo por todo su cuerpo empezando por el cuello, su mano izquierda acompañando a la derecha la cual sostenía la esponja. Después pasó por esos magníficos montes con una pequeña punta rosada, frotándolos con suavidad y aun así causándole unos pequeños suspiros. Tomándose su tiempo en esa área, sintiendo la suave y blanca piel, apretándolos levemente, su mente comenzó a divagar en qué le haría a Jade si estuviera con ella en ese momento, en qué le haría a ese par de maravillosos pechos, si cada quien estuviese en su cuerpo, claramente. Retomando su tarea, descendió por el plano y tonificado vientre, jugando un poco con el ombligo y causándole cosquillas. "Un punto débil… tiene cosquillas en el abdomen." Pensó. Soltó la esponja y ambas manos se fueron a la espalda baja, sintiendo los pequeños hoyuelos que se formaban a cada lado, casi donde la espalda pierde su nombre. "Me encantan estos hoyuelos… son perfectos para poner los pulgares cuando vas a…" interrumpió su pensamiento sacudiendo la cabeza, no quería empezar algo que no quería acabar sola. Bajó las manos hacia el redondo trasero que ahora tenía, sintiendo su firmeza pero que no eran duros como roca. Eran perfectos. Sintió la parte trasera de los muslos hasta llegar adelante, justo debajo del tesoro que se escondía entre sus piernas. Pasó sus dedos por la parte interna de los muslos lentamente, sintiendo que la piel de esa área era más suave que el resto y que sus músculos eran igualmente más firmes, al parecer producto del ejercicio. Pero no llegó a la meta… las manos que pretendían llegar al centro de la chica bajaron hasta las pantorrillas, los tobillos y los pies, jabonándolos… dejando lo mejor para el final. Todo lo anterior mientras aún tenía los ojos cerrados, amplificando su sentido del tacto. Sus dígitos regresaron al lugar del cual no se debieron haber movido minutos atrás. "No puedo creer esto…" La chica se mordió el labio cuando sus dedos entraron en contacto con el calor de su centro. No pudo reprimir el gemido que escapó de sus labios cuando pasó su dedo medio por los pliegues que exigían más tacto. Pero ella se prometió no hacerlo… no de esta manera… Así que antes de que pasara a mayores, abrió el agua fría para bajarse un poco la calentura.
– Diablos… – murmuró al sentir el agua helada caer en su cuerpo de repente. Alejó sus manos de su cuerpo y alcanzó la botella del shampoo para "rizos definidos" que usaba la gótica.
Terminó la ducha rápido ya que se había tardado demasiado con lo de antes, tomó la toalla roja que había metido al baño consigo y después de secar su cuerpo la enrolló es su cabello. Se puso la ropa interior y sus shorts, lavó sus dientes, sin camisa para evitar mancharla de pasta dental. Se quitó la toalla de cabello y finalmente, cuando iba a ponerse la camisa notó algo en la blanca piel que no vio en la ducha por tener los ojos cerrados… un tatuaje. Justo en las caderas, donde normalmente llega el filo del pantalón pero que el short que traía no alcanzó a cubrir bien. Era una mariposa azul, como las que tiene Jade en casa de su madre, en 3D. Se veía la sombra de la mariposa como si estuviera posada sobre la cadera de la chica. Era un excelente tatuaje. Después de admirar el tatuaje por unos minutos, se puso la camisa y salió del baño.
Entró al cuarto pero la morena aún no estaba ahí así que la pelinegra decidió beber un poco del 'trago' de su amiga mientras veía lo que parecía ser una película de la saga 'Saw'.
…::::…
Jade entró al cuarto de su padre. Era una habitación pulcra… casi como la de un hotel. Sábanas blancas, paredes beige y muebles de cama y armario color caoba. Unos cuadros en las paredes, televisión de 50 pulgadas y listo, era el cuarto de un hotel. Entró al baño privado y se quitó la camisa y los pantalones de yoga que traía y los colocó sobre el retrete al igual que la ropa interior. De nuevo se quedó solo con la lencería negra y decidió sacar su teléfono y hacer de las suyas. "Fotos sexys de Vega a la orden." Pensó con una sonrisa de lado en el rostro. Posó delante del espejo que se encontraba detrás de la puerta y tomó muchas fotos en varios ángulos, desactivando la iCloud primero para evitar accidentes. Fotos mordiéndose los labios, sacando la lengua, tocándose los senos, etc. fueron de sus preferidas. Después de la pequeña 'sesión de fotos' Jade volvió a la tarea que venía a hacer: ducharse. Se quitó las pocas prendas que le quedaban y entró a la ducha. Abrió el agua lo más fría que se podía… le encantaba como se sentía contra su piel, como se erizaba por el frío, la piel de gallina le dicen. Comenzó por el cabello. Tomó el shampoo de cacao que la esposa de su padre tenía en su baño, puso un poco en la palma de su mano y comenzó a untarlo por el castaño cabello. Masajeó su cráneo por unos minutos, haciendo mucha espuma y se puso a jugar con ella como una niña pequeña, haciéndose peinados con el cabello parado y haciendo gestos. Era su secreto de baño. Se enjuagó el cabello y tomó una esponja nueva que se encontraba en una repisa. Le puso el gel de baño con olor a mango y comenzó a tallar su cuerpo. Apretando los senos de Tori, jugando con las puntas cafés de estos, dejando salir pequeños gemidos ante la estimulación. La espuma caía por su estómago hasta perderse en medio de sus piernas. Frotó sus brazos y sus piernas rápidamente para poder concentrarse en otras 'áreas' más importantes. Apretó la firme carne del trasero, los muslos, el abdomen y cuando sintió que sus piernas le iban a fallar se recargó contra la pared. Bajó las manos nuevamente hacia los muslos, pasando sus dedos de arriba a abajo desde la ingle hasta medio muslo. Finalmente una de sus manos se coló en su ardiente centro que reclamaba atención. Gimió ante el contacto de su fría mano con lo cálido de los pliegues y echó la cabeza para atrás, casi golpeándose con la pared. Las yemas de sus dedos índice y medio se colaron en medio de éstos hasta encontrar esa pequeña acumulación de nervios que tanto placer provocaba si se le trataba bien. Y justo cuando iba a comenzar un movimiento constante escuchó unos golpes en la puerta.
– Jade, ¿estás bien? Has estado media hora ahí dentro… – preguntó preocupada Tori.
"Estaba perfectamente hasta hace un segundo." pensó la ahora morena frustrada.
– Ya salgo Vega… Ve a hacer palomitas mientras tanto. – respondió mientas abría la regadera para quitarse lo que quedaba de jabón de encima.
– Okey. – fue lo último que escuchó Jade antes de oír la puerta de la habitación ser cerrada.
Suspiró, salió de la regadera y comenzó a secarse. Se puso la parte de debajo de la ropa interior y se volvió a poner el mismo sujetador ya que los suyos no le servirían. Se puso los pantalones grises y la camisa negra que le quedaba algo ancha ya que Tori tenía una complexión más delgada que ella. En realidad hasta los pantalones de yoga, que de por sí son holgados, a Jade le quedaban como 2 tallas más grandes en este momento. "Vega, deberías comer más…"
Se lavó los dientes y salió del cuarto de su padre con rumbo al suyo. En lo que Tori volvió con las palomitas ella ya se había tomado dos vasos más de vodka con toronja.
– Ahora que empiece el maratón de terror… – dijo Jade con una sonrisa de lado.
…::::…
Muchas horas habían pasado, ya eran las 11 de la noche y ambas chicas seguían en la cama viendo películas de horror. Era gracioso como Tori, luciendo como Jade, se asustaba y tapaba su rostro mientras Jade, luciendo como Tori, se burlaba de ella. La morena se había acabado el vodka con toronja hace unas horas y fue por más alcohol en la cocina, encontrando wiski el cual bebió ella sola ya que Tori no quiso emborracharse.
– Sabes Vega… Creo que estoy borracha. – dijo Jade con un tono de borracha que nadie se lo quitaba.
– Si no lo decías no me daba cuenta. – dijo Tori bastante divertida de ver a su amiga en esas condiciones. Aunque sea en su cuerpo.
– Leí en internet que las personas de ojos claros, en especial las de ojos azules, tiene mayor resistencia al alcohol… y creo que es verdad porque nunca me había emborrachado tan fácilmente… – comentó arrastrando algunas palabras.
– Jade, con lo que bebiste se hubiera emborrachado todo un equipo de futbol.
– No me importa, solo sé que tengo calor. – dijo esto mientras se levantaba la blusa de Star Wars y se la sacaba, mandándola a volar lejos. Se quitó el cabello de la cara y vio la expresión de estupefacción de Tori. Sonrió de lado. – ¿Te gusta lo que ves Tori? Porque es tuyo… literalmente. – en un inesperado movimiento se subió a horcajadas sobre la pelinegra y rodeó su cuello con sus brazos.
– J-jade… ¿qué estás haciendo? – preguntó nerviosa, sintiendo como su espalda tocaba el colchón debajo de ellas, posando involuntariamente sus manos en las caderas de la morena.
– Algo que he querido hacer hace mucho tiempo… – sus labios se unieron con los de Tori. Primero suavemente para después subir de intensidad, acariciando la lengua de la otra con pasión, permaneciendo así varios minutos entre respiro y respiro. Jade comenzó a besar su cuello y llegó a la oreja de la pelinegra. – Sabes, es extraño… no sé si ya que es mi cuerpo esto contaría como masturbación o como sexo normal con otra persona. – dijo y rio, causándole un escalofrío a Tori al sentir el aliento de la chica en su oreja. Las manos de Jade recorrieron su propio torso, causándole cosquillas a Tori donde la latina había descubierto hace un rato. Las caricias y besos en el cuello fueron alentándose hasta que Jade permaneció inmóvil por varios segundos, su respiración y su calor junto al cuello era todo lo que Tori recibía de ella.
– ¿Jade? – no hubo respuesta. – ¿Jade…? – Tori tomó a Jade por el cuello para poder verla a la cara y comprobar su mala suerte.
La muchacha se había quedado dormida.
:v
No se esperaban ese final xDD Sooooorry jajajaja será compensado más adelante. Traté de meter más comedia, más pensamientos de Jade y uno que otro guiño xD por ejemplo lo del celular en el bolsillo delantero, a mi me choca que me vibre así que siempre lo tengo en silencio. Igual la camisa de Star Wars, ayer me compré una así xD
Espero les haya gustado y dejen reviews! Espero que con este cap llegue a más de 20 reviews para que esta vez SI lo suba el sábado xD es que la tarea me esta violando :'v
Chao!
Prometo actualizar pronto, no esta semana por cuestiones de la escuela pero antes de que termine el año es promesa.
