LA FOTO

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Los personajes de Soul no me pertenecen, son propiedad única de Atsushi Ohkubo.

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Algo estaba mal. Podía sentirlo en cada en cada gota de sudor que su cuerpo producía. No es que las dotes de intuición o percepción se le dieran, eso estaba reservado para Maka, pero había algo en el ambiente que le advertía que debía estar preparado.

Bueno, en realidad las señales estaban claras. Después de la noche anterior en donde le jugó la broma a Blair, no la había vuelto a ver en el departamento ni siquiera para un breve saludo. Aunque tampoco es que le molestara el hecho de no despertar sin aire o con un chichón en la cabeza, sólo que… en su interior estaba la pizca de ansiedad por lo que la gata pudiera hacer.

Se sentía… observado. Era como estar en la mira del objetivo siendo la pequeña oveja acechada por el lobo. Tal vez sólo estaba un poco paranoico.

Claro que, él no sabía es que Blair SI lo estaba vigilando.

Antes de irse temprano, al pasar por la habitación del chico le lanzó un hechizo que le permitiera observarlo todo el día. Es que ¡No pensaba perderse el momento justo en que el chico se arrepintiera de no comprar su salmón! No, eso sí que sería digno de verse y qué más le gustaría que presenciarlo en vivo; pero si él la veía rondando sospecharía más de la cuenta y no podría disfrutarlo. Era una genio, sin duda.

—Sólo pienso en tonterías —suspiró hundiendo su rostro entre los brazos.

—Raro sería que no lo hicieras.

—Mira quién habla, la que no deja los libros ni siquiera para comer —gruñó en respuesta.

—Por lo menos lo mío es provechoso —repuso Maka en burla, con una leve sonrisa a la que él respondió rodando los ojos.

Los dos ocupaban sus lugares en el salón de clases. De hecho, eran de los primeros en llegar; algo milagroso tratándose de Soul pero entendible debido a la falta de retraso mañanera.

Ni el equipo Death ni Star habían entrado aún, por lo que Soul estaba más que muerto del aburrimiento recostado en la mesa. Maka por su parte, en otra situación milagrosa no tenía su atención en un libro sino en su libreta a la cual le dedicaba especial esmero por el hecho de estar escribiendo un cuentecillo que se le había ocurrido. Era algo que muchos no sabían de ella, el que no sólo buscaba distracción en la lectura, también lo hacía en la escritura.

Chrona ya había llegado y al igual que Maka estaba escribiendo algo en su propio cuaderno. Era un gusto que se le quedó desde aquella vez en que la rubia la incitó a escribir un poema para adaptarse al ambiente de Shibusen. Aunque... se le hacía extraño y confuso que nadie leyera sus obras a menos que les tocara hacer disección con Stein. Según le decían, era para tener con qué distraerse, pero ella no terminaba de entender a qué se referían exactamente.

—S-soul, también deberías escribir para no aburrirte —Le sugirió Chrona viéndole de reojo, aún se sentía algo insegura de hablar propiamente con él pero por lo menos hacía el intento.

El chico evitó el impulso de echarse a reír.

—No, no, no. Eso se lo dejo a sus complejos de inferioridad. Yo soy muy cool para ponerme a escribir clichés románticos o depr… —Dejó de hablar al instante de ver la vena creciendo en la frente de su técnico. Mala señal, cambió de inmediato sus palabras—. No se me da el talento.

—Nada relacionado con leer o escribir te es conveniente Soul —dijo Maka entre dientes. No despegó la vista del lápiz y papel. Era muy temprano para ponerse a discutir; se había prometido intentar… algo de condescendencia con él… ¡Pero se la ponía difícil!

Soul no contestó, no le veía caso y, teniendo un poco de inquietud en su mente prefería ahorrarse disgustos. Volvió a enterrar la cara entre la comodidad de sus brazos para esperar al psicópata de Stein o alguno de sus amigos.

Chrona notó el extraño cambio de ambiente por lo que optó por iniciar un nuevo tema del que dudaba pudiera originarse alguna molestia.

—Eh… ¿H-hicieron el reporte de Stein?

—¿De qué reporte hablas? —pregunto Soul mirándola desde su posición.

—La tarea que el profesor Stein dejó hace unos días —Le respondió Chrona.

—¿¡Había que hacer un reporte!? —exclamó el albino crispado. Diablos, de nuevo olvidó hacer la tarea. Se irguió en el asiento mirando con cierto temor a las chicas.

—Claro que sí. No era tan difícil —La técnico de guadaña sonrió hinchando el pecho de orgullo, incrementando el temor de Soul.

—Es sobre l-los fallos de la sincronización de almas en equipo —contestó Chrona mientras se esforzaba para que su voz no sonara entrecortada.

Aunque las palabras anteriores de Maka lo habían confirmado, tenía la miserable esperanza de que ella se confundiera de fecha pero con lo dicho por Chrona, su fe se fue al garete. Estaba jodido, Stein lo iba a reprobar. El bendito reporte valía más de la mitad de la calificación final sino mal recordaba.

No, aún había tiempo ¡Por eso llegaron temprano! Así que su única salvación era…

—¡Maaaka ayuda! —Suplicó con los nervios de punta mirando a su compañera y poniendo su máxima expresión de desconsuelo.

Ella amplió su sonrisa. Otra mala señal, y una que no auguraba nada bueno.

—Algo me decía que no ibas a cumplir Eater así que… —siseó con gracia, dejó el lápiz en el escritorio y se agachó para coger su mochila de la cual sacó un folder de varias hojas que le puso directamente en la cara agitándolo para que apreciara las pulcras letras— ¡He hecho un segundo reporte menos explicativo que el mío pero lo suficientemente bueno como para un ocho! —terminó en tono triunfal.

A Soul le brillaron los ojos de la emoción, casi quería echarse a llorar. Alargó la mano para tomarlos pero así como aparecieron, las hojas se esfumaron quedando detrás de la espalda de su técnico. Él la miró con el ceño fruncido.

—Pero no será ni gratis, ni barato —continuó diciendo Maka, llevando las hojas a la comisura de su labios en un gesto seductoramente mortal que a Soul le heló la sangre.

Chrona quería reír. La escena le parecía tan graciosa pero por respeto a los desencajados ojos del chico, no lo hizo. Aunque estaba segura de que Ragnarok si lo hacía en su interior.

—Maldita —bufó Soul dejando caer su cabeza hacia adelante. Estaba acorralado y no podía evitar entrar en la trampa— ¿Qué quieres que haga?

—Mmmm ¿Qué será? —Maka fingía pensarlo seriamente, se abanicó con las hojas— No sé… siento que no tendré ánimos de hacer el desayuno mañana, ni en los dos meses siguientes, mucho menos la comida… limpiar el Departamento; lavar la ropa y arreglar mi estante de libros ¡Oh! Pero sí que tendré ánimos para comprar nuevos libros de edición especial y visitar bibliotecas en las ciudades vecinas. ¿Qué dices Soul?

—Eres una estafadora —refunfuñó el chico arrebatándole el reporte de las manos y asintiendo con pesar a sus exigencias.

—Genial, te verás muy cool con la escoba y el uniforme.

—Serás… —Se abstuvo de decir algo más por el riesgo de que le quitara su reciente adquisición salvadora.

—Oh vamos Soul, ya deberías pensar seriamente en ponerte al día con la escuela —respondió con simpleza Maka regresando a su labor con el lápiz—, apresúrate en copiar adecuadamente que mi letra es por mucho mejor que la tuya.

—Ajá, sé lo que tengo que hacer.

Se inclinó para buscar en su pequeña mochila algo en qué copiar el reporte lo más rápido posible. Tal vez le quedaban unos cuantos minutos antes de que comenzara la clase, ya estaban llegando más chicos a ocupar sus lugares.

Sacó una libreta roja y unos bolígrafos para disponerse a hacer la labor cuando notó que algo se había caído de ella. Era un pequeño cuadrado que había ido a dar junto a su zapato. Por el tipo de papel, parecía ser una fotografía, cosa rara porque que recordara; nunca llevaba una consigo. Se agachó más para cogerla y ver de qué se trataba.

Su cuerpo se petrificó por completo cuando le dio la vuelta. Sentía su corazón latir con fuerza a ritmos anormales y casi podía jurar que toda su sangre se había ido a visitar su cabeza porque la sentía extremadamente caliente. Sudor frío se hizo presente resbalando por cada parte de su ser, sentía el alma en un hilo con semejante imagen ante sus ojos.

¡NO LO PODÍA CREER! ¡DEBÍA SER ALGUNA CONSPIRACIÓN EN SU CONTRA PARA ACABAR CON ÉL! Si Maka se diera cuenta… Si ella lo veía con eso entre sus manos…

Estaría muerto.

Maldición, su cuerpo no reaccionaba. Y sus instintos parecían haber cobrado vida porque estaba seguro de que pronto sufriría una tremenda hemorragia nasal sino hacía algo rápido. Y es que vamos ¡Ante todo era hombre! Y aunque muchas veces se había burlado del poco desarrollado cuerpo de su técnico, la verdad es que él más que nadie sabía que debajo de ésas prendas de vestir se esculpía una perfección femenina que dudaba que otras chicas pudieran igualar, incluso… en su delantera —eso y el hecho de que vivir juntos siempre ocasionaba ciertas situaciones vergonzosas entre ambos que le robaban momentos de lucidez varonil—.

«Reacciona Soul, si ella te descubre te matará por acosador pervertido. Tienes que huir y deshacerte de ésa foto antes de que Maka y Spirit te descuarticen y quemen tus restos en algún lugar apartado.

Huir.

Huir.

¡HUIR AHORA!»

Al diablo con Stein y su reporte, por lo menos viviría a comparación de si era descubierto con eso en sus manos.

Se levantó de golpe dejando caer sus demás cosas al suelo y salió corriendo con la única meta de alejarse lo más posible para deshacerse de la foto. En una mano la apretujaba como si se tratara de algún preciado tesoro –tal vez lo sería un poco– y con la otra apretaba su nariz para evitar verse aún más sospechoso.

Maka y Chrona lo vieron irse sin entender lo que le había pasado, siendo que momentos antes estaba dispuesto a no reprobar.

—Ha de ser otra idiotez suya.

—Tal vez algo le ocurrió Maka. Algo g-grave como para tener una c-cara de muerte.

—Hmmm —Se quedó observando por donde su compañero se había ido. Frunció el entrecejo, ligeramente preocupada.

—Buenas —Stein entró al salón a paso lento dando vistazos hacia afuera. Se había topado con el extraño maratón de Soul antes de entrar y aunque le resultaba curioso, la verdad es que no era de su incumbencia—, obviando el hecho de lo tarde que es y que alguien acab de escaparse en mi cara, comencemos con la lección de hoy.

Ambas chicas guardaron sus preciadas posesiones para sacar las de la escuela. Maka hablaría más tarde con Soul, su actitud había sido sumamente inusual y le picaba la curiosidad de lo que había pasado como para que cambiara repentinamente de propósito.

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—¡SOUL! ¡Así que no te has podido esperar a que llegara y sales a buscar…! —Las palabras del técnico ninja se le quedaron en la punta de la lengua al ser pasado de largo en la estrepitosa carrera del albino.

—¿Qué le habrá pasado a Soul? —preguntó Tsubaki ladeando la cabeza viendo las volutas de humo que el chico había dejado por el pasillo y a los alumnos que se habían refugiado en las paredes para evitar un atropello.

—¡Me ha ignorado! ¡A su hermano del alma! —lloriqueó Black Star de forma dramática, su arma lo veía con una sonrisa forzada por la extraña escena.

—Será mejor que vayamos al salón. El profesor ya debió de haber llegado —dijo mientras lo tomaba del cuello de su camisa y lo arrastraba al aula dejando rastros de lágrimas regados por el piso.

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Soul corrió con todas las fuerzas que tenía hasta el baño masculino de Shibusen. Fue la única opción que su mente le ofreció al instante y tan mal como estaba en la concentración, no quemaría neuronas innecesariamente. No aún.

«Joder, esto debe ser obra de la maldita gata-inútil-pervertida ¡Lo sabía!»

Agradecía su buena suerte. El que Maka no viera la foto le decía que podría estar rodeado de alguna aura protectora que hacía que un chico tan genial como él siguiera vivo. Mientras recuperaba aire por la corrediza, observó de nuevo la foto. Otra vez, aquellas sensaciones de calor y latidos frenéticos le invadieron al recorrer con su mirada carmín cada pixel de la imagen. Sí, definitivamente era un pervertido.

Suspiró. Dirigió sus orbes rojizas a uno de los sanitarios; sus otros sentidos estaban alertas por si alguien entraba pero a esas horas de la mañana, dudaba de que pasara. Sonrió relajando sus músculos tensos. Era perfecto. Solamente tenía que tirar la foto en el retrete y jalar la palanca, el agua se encargaría del resto y su victoria estaría más que asegurada.

Estúpida Blair, se reiría como nunca antes lo había hecho cuando la viera y se diera cuenta de que su diabólico plan había fracasado por completo. Es más, ya estaba riendo mientras iba a uno de los inodoros.

—No cantes victoria aún Souuul~ —escuchó la voz de la susodicha a su espalda provocándole un estremecimiento. Volteó de inmediato esperando verla pero no había nadie. Estaba solo.

«Sólo me lo estoy imaginando, joder. Debo acabar ya y después iré al departamento a registrar su cuarto para ver si no ha hecho copias»

Retomó su camino, pendiente de su alrededor. Abrió de golpe la puerta de uno de los baños y extendió su brazo con la foto para soltarla.

—Mou~ Soul-kun. No eres nada divertido.

«¡Detrás de mí!» Algo se había enganchado a su cuello, recorriendo con sus manos de forma lasciva su espalda y pecho. Los vellos de la nuca se le erizaron al sentir su aliento cerca de la oreja. Reaccionó para quitársela de encima empujándola; pero la imagen que tenía delante fue demasiado para su cordura.

—¡AAAAHHHHH! —gritó de puro terror y salió corriendo del lugar de nuevo a los pasillos en una atropellada carrera para librarse del demonio.

¡Era el exuberante cuerpo de Blair con un sugerente baby doll negro..! ¡Y EL ROSTRO DE GATA!

Sólo tenía en mente huir como fuera de ésa imagen perturbadora con la que seguramente tendría pesadillas por el resto de su vida. Blair en cambio, reía como loca desde el Cabaret. Su primer intento de magia ilusoria había salido mejor de lo que esperaba.

Tanto era el espanto de Soul que no supo cómo exactamente había ido a caer de cara al piso hasta que sintió el ardor en la frente.

—¡Soul! ¿Estás bien?

—¡Aléjate de mí! —chilló pensando que quién lo llamaba era la gata. Se levantó de golpe y se fue corriendo sin rumbo definido. No se dio cuenta de que la fotografía se le había caído.

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—¿Pero qué le pasa? —Se preguntó Liz Thompson viendo al albino irse despavorido.

—¡De seguro se ha dado cuenta de lo imperfecto que es este mundo! —clamó Death the Kid en posición fetal desde el suelo sumido en su normal depresión. Él fue la causa del tropiezo de Soul momentos atrás.

—Ajá, cómo si eso pudiera ser —dijo rodando los ojos—. Ha de ser que está huyendo de Maka otra vez —miró el lugar de dónde venía pero no había nadie—, creo. Como sea ¡Kid levántate de una vez!

El Shinigami hizo caso omiso de las gráciles patadas que le dada su arma en la espalda, continuando con su desgracia de haber olvidado pulir y colocar perfectamente las cruces que adornaban la Death Room.

—¡Ea! ¡A Soul se le cayó algo! —exclamó Patty que se había agachado junto al papel que yacía también en el suelo. Lo tomó curiosa para ver de qué se trataba, tal vez fuera algo importante. Le dio la vuelta y la imagen que observó le dejó boquiabierta por unos segundos antes de echarse a reír de nuevo— ¡Es Maka, es Maka!

Liz puso atención en lo que decía su hermana menor. Pasó a un lado de su técnico y fue junto a ella.

—¿Qué pasa con Maka, Patty? ¿Es algo malo?

La pequeña negó, divertida le mostró la fotografía. A Liz casi se le rompe la mandíbula al verla y no pudo evitar que un pequeño rubor apareciera en sus mejillas. No es que sus preferencias fueran diferentes, no claro que no, sólo que ver a la técnico de guadaña en ésa posición alteraba las hormonas de cualquiera.

¡Realmente Soul era un depravado! Porque según lo que veía, la pobre Maka no parecía darse cuenta de ésa infracción a su intimidad y, dudaba que ellos tuvieran una relación más avanzada como para consentir ésas confiancitas. Poco a poco la sorpresa se le fue yendo para dejar paso a la molestia.

¡Ella no permitiría que la inocencia de su amiga fuera cruelmente aplastada por el degenerado idiota de Soul! Agarró la foto.

—¿Se lo vas a devolver a Soul? —Le preguntó Patty parándose.

—Claro que sí, con un par de balas extra.

Estaba a punto de marchar para encararlo hasta que recordó que no podía dejar a Kid tirado en el pasillo como animal muerto. Le echó un vistazo, y uno más al papel en su mano.

«Me pregunto qué clase de reacción tendría si la viera…» La idea apareció en su mente. Es decir, nunca había visto a Kid interesado en el sexo femenino ni en publicaciones para el público masculino así que… ¿Qué cara pondría si le mostrara la foto?

Río; obviamente la ignoraría diciendo algo como: «No me interesa cosas tan banales». Aunque la curiosidad le estaba ganando. Bueno, no perdía nada con probar ¿Verdad? Se daba por bien servida si por lo menos ocasionaba una mueca de sorpresa, era hombre después de todo.

—Oye Kid, mira esto —Le puso la foto frente a sus ojos.

Silencio.

Ningún comentario. Liz se acercó para ver su expresión pero, no había nada. Él miraba la foto serio, con algunos restos de lágrimas por su berrinche pasado.

«Lo sabía, él es diferen…»

—¡Kid-kun estás sangrando! —señaló Patty a grito pelado.

A su técnico le salía sangre ¡De la nariz!

—¿Qué? —Liz no podía creerlo. Lo miró estupefacta. Death the Kid, el hijo de Shinigami-sama, el chico más caballeroso, recto, respetuoso y obsesivo del orden que jamás había conocido ¡Estaba teniendo una hemorragia nasal!— ¿K-kid?

—¡NO ES LO QUE PARECE! —El chico se levantó de golpe tratando de contener su nariz goteante mientras un fuerte rubor se apoderaba de su pálido rostro.

Liz lo miró asombrada por breves instantes y, sin poder contenerlo comenzó a reírse a carcajada limpia.

—¿Eehh? ¿Qué pasa? —Patty no entendía nada aunque pronto acompañó a su hermana en las risas. Ambas burlándose del estado de su amigo.

—¡No puedo creerlo Kid, también eres un pervertido!

—¡Claro que no! Es s-solo el calor ¡Sí, el calor! —intentó convencerla –y de paso, convencerse a sí mismo–.

—¡Esto tienen que saberlo los demás!

—¡NOOOO LIZ POR FAVOR TEN PIEDAD! —suplicó desesperado, si ella se lo decía a Maka ¡Estaría muerto!

Liz seguía riendo mientras Kid intentaba en vano recuperar su usual seriedad y compostura autoritaria, ¡Por la simetría! ¡No podía estarle pasando algo tan vergonzoso a él! Además ¡Se trataba de su amiga! ¡ERA MAKA! Pero diablos, verla de ésa forma…

«No, contrólate Kid. ¡Tengo que pensar en cosas simétricas! Vamos, vamos, ¡Mi habitación, eso es! ¿Qué otro? ¡Los cuadros de la sala, sí! ¡Y ni hablar de Maka y sus… ¡Nooooo!»

Kid seguía en estado catatónico, a punto estaba de irse a azotar la cara en la pared para parar ésos pensamientos pervertidos.

—Ya ya, me lo pensaré ¿Entendido? —afirmó Liz deteniendo su impulso suicida a tiempo. Se secó las lagrimitas que le habían salido por la risotada— pero no será barato.

Claro que no le diría a la chica, no aún. Podría sacar muy buen provecho de las tarjetas de crédito con ésa información.

Kid la miraba entre molesto y avergonzado, no podía quitarse de la cabeza la imagen de su amiga Albarn en una situación tan provocativa bajo la ducha. Vamos, ni siquiera él sabía que podría tener ése tipo de reacciones tan humanas.

—Acepto lo que quieras pero por favor, no le digas a Maka. Tú sabes mejor que nadie lo que haría —Le imploró, aceptando su petición. Sacó su pañuelo del saco para limpiarse la nariz, aún sonrojado.

—Y no sólo a ti, sino también al dueño de la foto.

—¿No me digas que eso era de…?

—¡Soul! Yo vi que se le cayera —apuntó Patty señalando el lugar por donde el albino había marchado.

—Wow, no sabía que ellos ya habían llegado a más en su relación.

—No lo han hecho —repuso la mayor observando la foto—. Estoy 100% segura de que antes nos hubieran dicho. Evans ha cavado su propia tumba, esto lo ha hecho in fraganti.

Kid suspiró sabiendo que su arma estaba en lo cierto. Aunque no dejaba de ser sorpresivo el fetiche de su amigo albino. Aunque tampoco era nadie ideal para hablar de desórdenes mentales.

—A todo esto Kid… —Liz continuó hablando, esbozando una sonrisa traviesa; pasó su brazo izquierdo alrededor del Shinigami, dispuesta a sacarle algo de diversión a la situación. Kid le regresó la mirada frunciendo el entrecejo, alejó el pañuelo de su boca dónde sólo quedó un pequeño rastro rojizo prueba de su recién descubierta debilidad—, no sabía que eras de ése tipo de chicos que se emocionan viendo mujeres…

—¡Calla Liz que estás hablando de nuestra compañera! —Se exaltó Kid anticipándose a las palabras de la joven. Patty volvía a reír.

—Oh vamos, sé de quién se trata pero no me vas a negar que eso te ha gustado.

—¡No sabes lo que dices! Creí que teníamos un trato, ni una palabra más —La fulminó con la mirada.

—¡A Kid le gustan las cosas XXX yeeeeaaah~! —canturreó la menor de las pistolas ganándose miradas pasmadas de los pocos estudiantes que habían terminado ya las primeras horas de clase. Kid palideció de nuevo.

—¡PATTY!

—¡Y le gustó ver a Ma~…! —iracundo, Death the Kid se abalanzó contra ella tapándole la boca con las manos para evitar que su proclama ayudara a cavar una nueva tumba al lado de Soul.

—¿Hey qué alboroto es éste? —Los tres voltearon a observar a los chicos que se habían acercado sin darse cuenta. Ox y Harvard miraban desconcertados la escena que la menor de las Thompson y el hijo del Shinigami montaban en el pasillo.

—¿Están bien? —preguntó Harvard notando la sangre que tenía el pañuelo de Kid y que aún sostenía.

—¿Qué si estamos bien? Estamos perfectos, no hay de qué preocuparse —respondió Liz con una extraña sonrisa que a ellos no les gustó en absoluto. No se podía esperar poca cosa del trío Death.

Kid soltó a Patty no sin antes lanzarle una mirada reprobatoria dándole por entendido que no dijera nada comprometedor. Ella se limitó a encogerse de hombros en un gesto despreocupado, sin borrar el gesto divertido de su rostro.

Se arregló la corbata del traje y carraspeó para aclarar su voz.

—Es como ella dice. Nada importante, gracias por preocuparse ¿No deberían entrar a clases? —preguntó intentando desviar el tema que tanto estupor le seguía ocasionando.

—Acabamos de llegar de una misión —respondió Ox no muy convencido de las palabras del chico, su rostro se dirigió a un punto en específico que Kid seguía teniendo en la mano—, Death the Kid, creo que estás herido ¿No deberías ir a la enfermería a que te revisaran?

Tanto Kid como Patty y Liz siguieron la trayectoria de lo que creían que veían sus ojos... o eso creían hacer –con esos lentes era difícil saber exactamente–.

—N-no ha sido n-nada. Sólo un pequeño raspón.

—¿Raspón? Pero Kid-kun, tú te desangraste después de ver la foto —contestó Patty ladeando la cabeza con los cachetes inflados. Kid se llevó se dio un palmada en la frente. ¡Patty lo estaba arruinando de nuevo!

—¿Foto? ¿Qué foto? —preguntaron ambos compañeros compartiendo miradas confundidas.

—¡Ninguna en especial! —Se apresuró en responder Kid, Liz ocultó la foto tras de ella… o eso pensó.

—¡Ésta foto! —Con una agilidad impresionante Patty le había arrebatado la fotografía a su hermana para mostrársela a los chicos que tenían enfrente.

Ox y Harvard observaron impertérritos la imagen que la chica les mostraba cómo si se tratara de algo maravillosamente especial. El poco color de Kid se desvaneció, sintiendo que su alma se iba de su cuerpo a hacerle visita al cuarto de su padre.

Liz miraba atónita sin poder creerse que su hermana hiciera aquello, no sabía si lo hizo inocentemente o con claras intenciones, aunque se inclinaba más por la segunda opción.

Esperaron con su ritmo cardiaco acelerado, la reacción de los chicos.

—Hmm no me parece algo importante —respondió con simpleza Ox ajustando sus gafas y desviando la vista—, mi queridísimo y amado ángel Kim ocupa mi mente por completo y no puedo permitir que cosas como esas profanen tal lugar sagrado.

Kid y Liz soltaron el aire retenido. Sin duda, la obsesión/amor de Ox por la técnico de antorcha les había quitado un peso de encima.

—Q-qué bueno que pienses eso —expresó el joven Shinigami— ¡Pero aclaro que no es mía sino de Soul! ¡Se le cayó, de verdad! —terminó de aclarar para evitar que tuvieran impresiones extrañas y degeneradas de su persona. Un golpe bajo para Soul, pero él tenía que pagar por sus actos, no Kid.

—Tampoco es la gran cosa, no hay por qué exaltarse. Ya me imaginaba que así lo era. No te veo capaz de un acto como éste —Ox acomodó su chaleco, listo para irse a terminar de reportarse—, no es como si ésas cosas nos interesara de todas formas. Yo tengo a mi Kim y Harvard es demasiado serio como para prestar atención a…

—¡Harvard tiene fiebre! —Le interrumpió Patricia señalando a su compañero.

—¿Ah? —Ox volteó a verle preguntándose cómo eso pudo pasar y cuando vio su rostro, él mismo pensó que se trataba de una ilusión— ¿¡Estás sonrojado?!

Un leve tono rosa había aparecido en las mejillas morenas del chico de cola de caballo extraño. Aunque lo más aterrador era que… ¡Seguía serio!

—Hmm —Fue todo lo que dijo el susodicho ignorando olímpicamente el rostro desencajado de su técnico sin poder apartar su mirada de la fotografía.

—¡Esto es demasiado! —Kid le quitó la foto a Patty y se echó a correr dispuesto a regresársela a su dueño original. No podría sopesar la idea de que su ignorante arma difundiera ésa imagen a todo Shibusen

¡Se estaría ganando también un súper chop por parte de la técnico si se enteraba! Y eso… ¡Era mil veces peor que enfrentarse a Ashura!

—¡Espera! —Liz tomó a Patty del hombro para alcanzar a Kid. Definitivamente se le había de las manos el asunto… ugh, de seguro a ella también le tocaría alguna reprimenda física por parte de su amiga.

Maldito Soul, todo ha sido por su estúpida culpa. Qué cool ni qué nada, era un idiota de lo peor.

«Si Maka lo sabe y me hace algo ¡Soul pagarás!» Ambos compartieron el mismo pensamiento mientras recorrían los pasillos de Shibusen apresurados, dejando atrás a Ox que no sabía cómo interpretar la reacción de Harvard, inmóvil en su sitio.

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Irónicamente, el albino en cuestión…

—Creo que ya la perdí —Apoyó sus manos en las rodillas, al fin había terminado de bajar las larguísimas escaleras de la escuela. Estaba sudoroso intentando recuperar algo de aliento. Se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano—. Bien, ahora a deshacerme de ésta cosa… —rebuscó en sus bolsillos de la chaqueta pero no encontró nada; su pulso volvió a acelerarse. Asustado, intentó en los pantalones obteniendo el mismo resultado. Estaba en pos de sufrir un paro cardiaco, tragó en seco—. N-no está. La foto ¡NO ESTÁ LA FOTO!

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«Continuará»

Notas Finales:

¡Buenas! De nuevo agradezco su lectura así como también los follows, favorites y comentarios. Me alegra que les guste ésta historia ^^

Y hablando de eso ¿Qué tal les ha parecido éstas primeras reacciones de algunos de nuestros personajes favoritos? Les aviso que habrán más vistazos cuando la "inocente" fotito -ejem, spoiler- llegue a más ojos para mala suerte del pobre de Soul.

Incluso me gustaría saber sus opiniones de cómo creen que reaccionarían ciertos personajes. Por cierto, creo que ya está quedando más claro de qué va la imagen in fraganti de Makita ¿No? Sino es así, con el avance de los capítulos habrán más pistas porque cuando Maka lo sepa... pues Blair tendrá mucho de qué disfrutar jaja.

En fin ¡Nos vemos a la siguiente semana! Saludos.