LA FOTO
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Los personajes de Soul no me pertenecen, son propiedad única de Atsushi Ohkubo.
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—¿Has visto a Soul?
—No.
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—¿Soul pasó por aquí?
—No, creo que no.
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—¿Soul Eater? No, desde que salió corriendo del salón en la mañana no le he vuelto a ver. Lo siento.
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—¡Deja de corretear a las gallinas Patty y sigue buscando!
—¡Okeeeeeey!
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—¿El sexy de Soul-sempai? Oh ¡Él es tan cool! ¡Por favor! Se los ruego ¡Consíganme una ci… ¡Hey! ¡¿A dónde van?! ¡Vuelvaaaaan!
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—¿Soul? ¿El compañero de Maka Albarn? Hmm creo que lo vi al pie de las escaleras de la escuela. Estaba muy… raro, lloraba arrodillado en el suelo.
—¿De verdad? ¡Muchas gracias!
Después de estar buscando con esmero por todos los alrededores conocidos, el equipo Death se reunió al pie de dónde se supone el albino debía estar. Lamentablemente ya se había ido desde hace rato.
—¡Jooo! ¡Estoy cansada! ¿Dónde carajos se mete ése chico? —exclamó Liz revolviendo sus cabellos rubios con frustración.
—Debo admitirlo, no sé si lo haga intencional o si ni siquiera ha notado lo que ha perdido. Sea cual sea el caso, hay que encontrarlo antes de toparnos con la propia Maka o… —Kid observa a Patty quién corretea una mariposa disparándole—, no sé en qué tumba nos iría a meter. No será simétrica, eso es seguro.
Liz inhala bastante aire antes de soltarlo lentamente.
—¡Pues a mover el trasero para encontrarlo! Qué ese albino es más escurridizo que una rata —Liz fue por Patty para llevarla de regreso junto a Kid y esperar sus instrucciones.
—Entonces dividámonos. Liz y Patty, ustedes estén juntas y pregunten por la ciudad por si se saltó las clases. Yo regresaré a la escuela y echaré un vistazo en nuestra aula. En algún lado debe estar.
—Entendido.
—¡Bien!
Los tres se despidieron con un gesto de mano y marcharon a sus respectivos lugares de exploración. Kid se palmeó el lugar dónde la foto estaba resguardada, en uno de sus bolsillos interiores del saco. Quién hubiera imaginado que aparatos inofensivos creados para salvaguardar momentos especiales que la memoria podía olvidar a, fuera ahora el motivo de un peligro inminente.
«Es como si tuviera una bomba cronometrada» pensó para sí mientras volvía a subir las escaleras a paso veloz.
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«¿¡Dónde está!? ¿DÓNDE?»
Soul no podía terminar de creer que el objeto de su próxima desgracia haya desaparecido.
¡No podía tener tan mal karma!
Aunque la idea de que Blair tuviera mucho que ver con eso, no dejaba de rondarle la cabeza. Lamentablemente, no pudo ir a jalarle de la cola para exigirle que hablara pues Marie lo había visto cuando estaba llorando desconsoladamente afuera –aunque bueno, llorar… lo que se dice llorar… así que se diga ¡Qué bruto mira como está!… pues sí, lo estaba haciendo pero ¡No era para menos!–, lo obligó a entrar a clases argumentando que debía poner más atención en sus estudios formativos para ser una excelente Death Scythe en el no muy lejano futuro.
Y ahí estaba, con la cabeza gacha sumido en depresión al lado de Maka, esperando que Stein regresara con el nuevo ser que serviría para una importantísima muestra de cómo un kishin debe ser conservado en formol.
—Y… ¿Se puede saber a dónde fuiste? —Le preguntó Maka mientras le picaba la mejilla con su dedo índice tratando de que él le prestara algo de atención ya que su estado actual dejaba mucho de qué preocuparse.
—Al baño.
—Ah —dijo no muy convencida— ¿Sólo ahí? Porque tardaste mucho, sin contar que saliste corriendo como loco y Black llegó gimoteando porque su hermano del alma, osea tú, no le alabó su magnífica entrada tarde.
—Estoy mal del estómago —contestó apartando la mano de ella de su cara— ¿Contenta? Es vergonzoso decirlo.
Maka le observó con afilada mirada, cómo si con eso pudiera comprobar que decía la verdad.
—¿Seguro que es eso?
—Si.
—¿En serio?
—Ah, que sí mujer.
—¿Seguro segurísimo que hasta lo juras por tu preciada moto y tu colección XXX?
—Oh por… ¡Lo juro Maka! ¡Por mi moto y por mí..! ¡No! Espera, yo no tengo nada de ésas cosas. Un tipo tan cool como yo, no puede…
—Tal vez no sea buen momento —le interrumpió la chica cruzando sus brazos— pero ayer cuando limpié tu cuarto encontré un par de ellas…
Su compañero volvió a perder el color del rostro que apenas había recuperado.
—¡Son de Black Star! ¡Lo juro por mi vida! —Se apresuró en explicar, arrimándose lo más rápido posible lejos del alcance de la chica.
—Jeje era broma… —El semblante risueño de la rubia cambió a uno tétrico—, pero ahora que has confesado que sí las tienes… ¡MAAAAKA CHOOOOP!
Ya era raro que Soul siguiera de una pieza por bastante tiempo. Los que presenciaban la escena ni se inmutaron, al contrario, disfrutaban ver con qué nueva discusión la guadaña terminaría con un libro incrustado en su cráneo.
—Un día de éstos, Soul no podrá levantarse más —comentó Chrona sintiendo una gotita de sudor resbalar por su nuca.
—¡Nah! —Limpió el lomo del libro que había usado para guardarlo de nuevo en su mochila. Era su favorito… para golpear— ¿Por qué crees que entrena mucho? ¿Sólo para ser un arma autosuficiente? ¡Ja!
—Eh… —Chrona no supo qué decir y prefirió quedarse observando al chico inconsciente en el asiento—. T-tal vez debería regalarle uno de esos cojines para hielo. O una caja de aspirinas, o mejor ambas cosas.
Tras escuchar a Chrona, Maka comenzó a reír ignorando al chico inconsciente a su lado con sangre resbalando por su frente. La técnica de sangre negra no tardo en seguirle y pronto algunos chicos alrededor de ellos hicieron lo mismo contagiados por el ánimo de las jóvenes.
Kid escuchó los murmullos en el salón, sabía que Stein debería estar dando clase pero si lo que oía eran risas probablemente significaba que el maestro no estaba —nadie reiría con él enfrente—. Por eso no dudó en asomarse para ver si Soul estaba ahí y acabar de una vez con el maldito miedo que le corroía.
Pero que lo que vio, le congeló en su sitio.
¡Soul estaba fuera de combate en su mesa mientras la sangre formaba horrorosas figuras desiguales en el suelo! A sus ojos, Maka era la culpable y podía ver cómo ella reía descontroladamente por su cruel asesinato.
¡De seguro había descubierto al pobre Albino!
—¡Maka! ¿¡Qué has hecho!? —inquirió asustado sin entrar al salón.
—¿Eh? — La susodicha dejó de reír para observar confusa al recién llegado. Se encogió de hombros— Él se lo buscó.
—¿¡Cómo puedes decir eso así como así?! ¡Era tu arma!
—¿Era?
—¡Lo has matado!
—¿Qué? ¡No! ¡Sigue respirando! ¿Lo ves? —Maka agarró del cuello de su chaqueta a Soul para zarandearlo y asegurarse de que Kid viera que estaba bien pero el flácido cuerpo de su amigo no ayudó en dar una buena impresión lo que hizo que Kid pusiera una cara horrorizada— b-bueno, yo…
—¡Me rehúso a ser el próximo! —gritó después de salir corriendo de nuevo. El eco de sus palabras se quedó retumbando en el salón.
—M-maka ¿Qué ha sido eso? —preguntó Chrona sin saber muy bien qué pensar al respecto.
—Eso mismo me gustaría saber —La chica rubia se volvió a sentar en su asiento dejando el cuerpo de Soul reposar en el suyo mientras regresaba a la realidad.
Stein no tardó en entrar después, empujando un carrito con una manta que cubría algo dentro de una jaula.
—Okey, ignorando el hecho de que otro estudiante más acaba de pasarme de largo, saquen sus cámaras de video porque esto no pueden perdérselo por nada —sonrío de una manera insana que hizo callar de inmediato a todos.
Maka se estremeció por la expresión del profesor. Demonios, le costaría mucho después pero creía que había encontrado una perfecta excusa para zafarse por lo menos una vez del loco de Stein. Jaló de la manga a Chrona para que se levantara y juntas salieron del salón no sin antes decirle a Stein que tenían un asunto importante que tratar con Death the Kid.
—¡Vamos Chrona! Hay que encontrarlo y ver por qué me ha dicho asesina. Tengo la intuición de que tiene mucho que ver con la actitud de Soul —explicó mientras comenzaban una larga, larga caminata.
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—Y entonces siguió repitiendo lo mucho que me amaba y todo lo que haría para comprarme la mansión. Estallé en risas y terminaron sacándonos del restaurante.
—Wow, creo que tu cita con Ox no fue tan mala entonces.
—Debo admitir que fue algo inusual aunque muy divertida. Creo que no me molestaría hacerlo de nuevo…
Kim Diehl y Jacqueline O. Lantern Dupré estaban platicando amenamente por los pasillos de la escuela después de reportar su lección extra en Dinamarca. Tan entretenidas se encontraban que no se dieron cuenta del imperioso vendaval que traía consigo el hijo de Shinigami-sama en su intento de huida. Por ello, fue inevitable que no hicieran colisión y tanto Kim como Kid terminaran rodando en el suelo.
—¿¡Pero qué es lo que te sucede pedazo de inu… Kid!? —Kim observó con el entrecejo fruncido y sobándose el trasero al causante de que estuviera visitando el frío concreto.
—Lo siento mucho, no ha sido intencional —aseguró el chico levantándose para ayudar a Kim a hacer lo mismo.
—¿Están bien los dos? —preguntó Jacqueline acercándose. Por muy poco logró eludir el impacto, ni siquiera tuvo tiempo de advertirle a su técnico.
—Sí, no ha sido nada más que el golpe.
—En serio, perdón. No sé en dónde tenía la cabeza y no me fijé —Se disculpó él haciendo una reverencia a ambas chicas.
Ellas intercambiaron una mirada, jamás habían visto actuar al hijo del director de forma estrepitosa a menos que fuera una gran emergencia. Creyendo que él podría tener asuntos importantes que atender, no le tomaron más importancia que el hecho de que fuera un accidente.
—No te preocupes —Le dijo Jacqueline condescendiente.
—Sí, has de tener prisa así que no hay problema. Eso sí, si fuera algo más grave tendrías que hacerte cargo de todos los gastos eh —secundó en tono demandante y un tanto divertido su compañera.
—Gracias chicas, no saben cuánta urgencia tengo de salir de inmediato de éste sitio —añadió Kid levantando la cabeza y mostrándoles su gesto atemorizado. Ellas al verlo confirmaron de que probablemente se tratara de alguna urgencia… si supieran—, aunque siento que no es suficiente el pedir perdón. Fue un duro golpe.
Las chicas se dieron cuenta de que la caballerosidad de Kid podría suponerle un peso en su conciencia y, vamos, ellas no eran tan malas como para desestabilizar su mente y el resolver lo que sea que le ocurriese fuera más difícil.
—Si tanto insistes, no me importaría si me dieras a cambio un… no sé ¿Billete de 100 dólares? —sugirió Kim después de recibir una sonrisa confirmatoria de su amiga.
—¡Claro! —El joven Shinigami se apresuró en rebuscar entre sus bolsillos su billetera recordando que la había cambiado de lugar para evitar que Liz se la sustrajera sin que se diera cuenta. Ahora la llevaba en uno de los bolsillos de la chaqueta.
—¡Kiiiiiid! ¡Regresa tengo que hablar contigo! —un grito proveniente del lado contrario le puso los pelos de punta.
¡Era Maka!
Con nueva adrenalina recorriéndole, tomó lo primero que tuvo al alcance para dárselo a Kim y volver a pegar carrera para buscar un refugio que lo salvaguardara por lo menos durante el resto del día.
—¡Ha sido un placer hacer negocios! —gritó antes de desaparecer de la vista de las extrañadas jóvenes.
—Creo que ésa era mi línea —susurró la de cabellos cortos, su extrañeza fue reemplazada por alegría. Sabía que el chico no escatimaba en recursos pero darle 100 dólares por haberla tirado al suelo accidentalmente… ¡Era fantástico!
—Kim, dime que no estás pensando en meterte en su camino siempre —comentó Jacqueline en suspiros observando la tremenda sonrisa que su técnica tenía.
—Quién sabe Jackie, quién sabe —respondió ella alzando el billete frente a sus ojos para admirarlo pero…— un momento ¡Esto no es dinero!
—¿Cómo? —Jackie volteó a observar lo que tenía en las manos su amiga topándose con la reacción más extraña que nunca antes había visto en ella— ¿Kim? ¿Qué… es lo que te ha dado exactamente?
Kim sonreía, una amplia sonrisa acompañada de un pequeño rubor en sus mejillas. Sus ojos jade parecían haber adquirido un brillo excepcional con cierto tono picaresco. Acarició con parsimonia el pequeño cuadro que sostenía, como si fuera un lingote de alguna piedra preciosa acabada de descubrir en una mina abandonada.
—Oh mi querida Jackie —musitó con diversión—, creo que la fortuna nos sonríe con gracia y nos ha dado una fuente incontable de riquezas monetarias que podríamos sacar de ésta pequeña foto.
Si antes Jacqueline estaba confundida, ahora no entendía nada ¿Qué era lo que el recto hijo de Shinigami-sama le había dado por error?
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—¡KIIIIID! —gritaba con furor Maka intentando alcanzar a su amigo que por alguna extraña razón parecía querer alejarse lo más posible de ella— ¡¿Por qué demonios huyes?!
La situación le parecía de lo más ridícula.
—¡Mejor hablamos dentro de dos o tres meses! ¡Yo me comunicaré contigo!
—Qué comunicar ni qué nada ¡Regresa aquí Kid!
Que recordara, no había hecho nada que ameritara el miedo –porque sí, a ésas alturas de correr tras él sabía que lo hacía por temor— de su amigo… pensándolo bien, el cambio ocurrió luego de que viera a Soul inconsciente… ¿Era por eso tal vez?
Bien, si era por aquello tendría que averiguarlo de una u otra forma. Sin dejar de seguirlo, rebuscó entre sus cosas el arma portátil que siempre llevaba: un fino ejemplar de grandes dimensiones y pasta dura de edición limitada recién adquirido de The Night Circus.
«Es hora de medir si mi entrenamiento especial ha valido la pena» Lo tomó del lomo sopesando su considerable peso. Frenó a mitad del pasillo, inhaló unas cuantas bocanadas de aire y adoptó su posición de lanzamiento. Fijó su mirada jade en el chico que corría a unos 40 metros de ella y evaluando el ángulo de dirección tanto del tiro como del chico, comenzó la cuenta regresiva.
3… 2… 1…
—¡Lo siento Kid! —gritó al tiempo que envío con toda la fuerza que reunió, el libro-proyectil contra la cabeza del chico.
Death sintió una extraña potencia de peligro que iba directo a su espalda, le bastó un vistazo para comprobar que era el blanco de un disparo fulminante que lo dejaría nockeado sino hacía algo rápido. Se barrió en el suelo evitando por poco el impacto que le pasó rozando el cabello. El libro fue a estamparse con la pared haciendo un enorme agujero que no parecía tener fin.
«¡Definitivamente quiere matarme!»
Sin perder tiempo se levantó a trompicones para doblar en el siguiente pasillo. Maka estaba estupefacta, definitivamente era un Shinigami en toda ley.
—¡Enserio que te llamaré luego Ma…! —Kid fue interrumpido de golpe recibiendo un potente portazo en la cara.
—¡AL FIN HE SIDO LIBERADO DEL TORMENTO, EL DIOS ESTÁ DE REGRE… ¿KID? ¿Qué haces en el suelo viejo? ¿Durmiendo?
Maldito suelo. Estaba muy solicitado aquél día.
Kid quedó inconsciente. Y es que nada en el mundo podría evitar que el grandiosísimo Black Star terminara ayudando o arruinando en algo la vida de sus amigos.
—Gracias Black, me has ayudado en el momento justo —dijo Maka jadeante, llegando al lado del ninja que estaba agachado, observando curioso al hijo del director durmiente. La puerta de la enfermería se cerró tras él. Acabab de salir de su rutinaria revisión de alma para verificar su estado en cuanto al control de las sombras de Tsubaki.
—No sé qué ha pasado pero tu agradecimiento es bien recibido joven Albarn —respondió Star mirándola sonriente. Qué importaba si había medio matado al otro ¡Maka le estaba agradeciendo!— Pero explícame ¿En qué te ayuda tener a éste intento de simetría desmayado? ¿No te lo querrás secuestrar verdad? Porque Soul de seguro se enojaría bastante.
—¡No digas tonterías idiota! —Le dio un fuerte coscorrón. Desvió la vista un poco avergonzada—, sólo quiero saber por qué huye de mí.
—Ah vaya ¿Ya eres acosadora Makita? O ya se dieron cuenta del peligro que representas —repuso él con burla, dolido por el golpe.
—¿Quieres que vaya por mi libro y vemos que tan peligrosa puedo ser?
—Eh… no, creo que sé bastante sobre tus alcances. Le haces honor a las tablas…
—¡Maka chop! —exclamó furiosa dándole una patada en el trasero que lo mandó a besar el piso.
—¡Ni siquiera tienes libro!
—¡Me vale! —Le dijo sacándole la lengua.
—Bruta.
—Ególatra.
—Plana.
—Te doy otra patada y no en el trasero ¿Ok?
El técnico se quedó callado. Era obvio que ella cumpliría su amenaza y si quería tener hijos… mejor no provocarla.
Maka sonrió victoriosa ofreciéndole la mano a su amigo para ayudar a levantarlo, gesto que él aceptó divertido.
—Vale. Pero enserio ¿Qué harás con Kid? Pero que conste que no fue mi intención dejarle así, yo no sabía que venía.
—Claro claro, ya le diré luego para evitar otra pelea. Y pues, esperaré a que despierte y que me explique por qué de un momento a otro huye como si lo fuera matar.
—Eso no es propio de Kid ¿Segura que no te ha hecho nada?
Albarn se lo pensó por un momento. Repasando… ayer todo había estado normal salvo por el hecho de que cuando llevaron las compras a casa de Liz, se dio el lujo de mover un poco los muebles como pequeña travesura para Kid… viéndolo así, ella es quien debería estar corriendo.
—Nope, es más, creo que yo debería de estar en México.
Black Star le observó con una ceja levantada viendo la expresión de supuesta «inocencia» de la joven.
—¡Bah! Como sea, pero no podemos dejar a éste chico aquí tirado —Se levantó y puso a Kid sobre su hombro—, entra a la enfermería. Cualquier cosa diremos que… encontró algo asimétrico en su traje y no pudo soportar la presión. Sí, eso.
—De acuerdo, no lo dejaré hasta que me diga qué le ha picado —observó el pasillo por dónde había venido—. No creo que a Chrona le moleste, ya la buscaré luego.
Black asintió y juntos entraron al lugar siendo recibidos por Nygus-sensei quién se creyó sin más la excusa.
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—Bien jóvenes, la clase ha terminado por hoy. Por favor, no olviden HACER su tarea que ésta vez no tendré compasión alguna —explicó Stein terminando de guardar sus utensilios de tortura y enviándole una mirada de advertencia a cierto albino que no pudo escaparse de presenciar ésa asquerosa clase.
Él se levantó de su lugar aliviado de que al fin acabara. Tenía demasiadas cosas en qué preocuparse como el hecho de no saber en dónde quedó la maldita fotografía, si Blair se la había llevado con alguno de sus burdos trucos o si se le había caído y ahora estaba en manos de peligrosas personas. Eso, sin contar que se le sumaban más dolores físicos a su cuenta personal por parte de Maka si por alguna incierta casualidad llegaba a enterarse de todo.
No perdió más el tiempo y salió presuroso del aula ya que si su memoria no le fallaba, seguían entrenamientos físicos en pareja y dado que Maka se había ido a quién sabe dónde con Chrona, tenía la excusa perfecta para dirigirse al Cabaret y encarar a Blair de una vez. Se despidió de Tsubaki explicándole que si veía a su técnico, le dijera que se había ido temprano porque no se sentía bien y que era por su culpa —era tan masoquista ciertamente—.
«No Blair, la que plañirá serás tú… aunque no sé qué signifique eso pero suena cool» dijo para sí mientras salía de Shibusen.
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Soul no se imaginaba que la dichosa imagen no estaba con Blair sino con un par de chicas que ya planeaban cómo vender y distribuir en total anonimato la preciada obra natural que sin querer habían conseguido.
—Kim, sigo pensando que es una muy mala idea. Tú sabes cómo es Maka, no creo que le agrade ver que la mayoría de los chicos del Shibusen tienen una foto suya desnuda en la ducha… la espuma apenas y alcanza a cubrirle lo importante…
—¡Y eso es lo que lo hace poderoso Jackie! —pronunció con alegría Kim. Seguía insistiendo en que la solución a todos sus problemas económicos estaba frente a ellas.
Bueno, no es que Kim fuera tan mala persona como para distribuir la foto así como así tratándose de una amiga como la rubia… pero sí que conocía de un par de chicos con el dinero suficiente para comprarla hasta su silencio sobre cómo la obtuvo. Aunque le diría sus verdaderas intenciones a Jackie más tarde ya que le divertía ver la cara de espanto y vergüenza ajena que tenía.
—Además, apenas y puedo creer que Death the Kid la tuviera, digo, podría esperarlo de Soul ya que viven juntos y eso pero… él —soltó una exclamación de asombro—, nunca creí que tuvieran algo más íntimo. Me pregunto si el pobre de Soul lo sabe.
—Negocios son negocios querida, los sentimentalismos son otra cosa y con otro precio.
Jacqueline no estaba de acuerdo totalmente con su amiga pero el descubrimiento del enredo que había entre dos técnicos famosos la tenía tan turbada que pensar en reprimendas apropiadas le estaba costando. Por eso dejó que Kim continuara con la elaboración de sus técnicas de venta mientras ella fingía escucharla en el silencio que el tejado les proporcionaba.
—¿Kim, Jacqueline? ¿Qué hacen aquí jovencitas saltándose el entrenamiento?
Ambas giraron sorprendidas al escuchar la voz de una mujer que reconocieron como la de Marie Mjolnir.
—¡Profesora! —dijeron en conjunto viéndose pilladas. La de cabellos cortos no pudo ni alcanzar a ocultar la foto entre sus ropas.
—¿Eh? Kim ¿Qué es lo que tienes ahí? —preguntó la profesora observando lo que su alumna tenía en la mano. No le hubiese dado importancia sino fuera porque de inmediato la chica palideció quedándose congelada en su lugar.
Se acercó a ambas y le quitó lo que había reconocido como el producto de una de ésas cámaras instantáneas.
—¡Profesora Marie no debería…!
Marie ignoró la cara de susto de sus alumnas y se dispuso a observar el producto de su terror. Abrió los ojos de la impresión. Eso era… Maka estaba… la hija de Spirit…
—¿¡Pero cómo es que un par de alumnas han conseguido esto!? ¡Es una clara infracción a la ética institucional y a la privacidad de una de sus compañeras! —Les regañó arrugando la foto entre sus manos.
Kim y Jacqueline se sintieron tan pequeñas debido al tono que su superior estaba usando. Ambas bajaron la cabeza apenadas.
—Yo… n-nos la encontramos por casualidad en el pasillo —explicó Kim intentando sonar convincente. No podía imaginar qué pasaría si le decía que el hijo del Dios de la Muerte se la había dado por error.
Marie las escudriñó con la mirada sin tragarse el cuento.
—E-es cierto. Acabamos de llegar de D-dinamarca —secundó Jackie apoyando el encubrimiento de su amiga—. Estaba flotando por el pasillo y preferimos guardarla antes de que alguien más la viera ¡Es la verdad profesora!
La mujer suspiró. Obviamente ellas mentían y no iban a soltar la verdad tan fácilmente. Pero sin testigos ni nada en su contra, no podía hacer nada más que aceptar su versión.
—Okey, si así es como fue… lo dejaremos así. Me quedo con esto —Kim intentó por todos los medios no poner una mueca de decepción—. Y ustedes regresen ya al entrenamiento con Sid.
—¿Usted le dirá a Shinigami-sama? —preguntó con recelo Kim.
La Death Scythe observó detenidamente el rostro de súplica de las chicas. Les ofreció una sonrisa amable.
—A pesar de que mi deber es informar de esto… —ambas se estremecieron— no lo haré por respeto a Maka, y también porque no sé cómo reaccionaría Spirit-sempai si se entera. Podría ocasionar un asesinato y eso no es nada conveniente. Así que despreocúpense que esto quedará entre las tres.
Las chicas sonrieron agradecidas e hicieron una reverencia para después irse rumbo al campo trasero. Ni modos, el mejor negocio se les había ido de la mano… aunque para Kim aún había una forma de sacarle provecho a Kid con la nueva información obtenida.
Marie se quedó un rato en el tejado pensando en cómo deshacerse de lo que acababa de confiscar. Definitivamente tenía una gran bomba en sus manos y era mejor desaparecerla cuanto antes. Prefería no pensar en quién era el verdadero dueño aunque su intuición le decía que era de cierto chico arma con miras de ser cool. Hablaría al día siguiente seriamente con él. No podía quedarse el asunto así como así aunque ella tuviera la…
—¡Waaaaa! ¿¡A dónde te vas fotito!? —gritó acercándose lo más posible al barandal del techo agitando los brazos desesperada para , fue en vano. Una ráfaga de viento sorpresivo se la había arrancado de sus manos llevándosela a un rumbo desconocido. Se dejó colgar en el concreto frustrada— He hecho algo terrible. ¡Debo ir por ella!
Recuperada se apresuró en bajar para encontrarla antes de que alguien —o Spirit— la tuvieran.
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Notas Finales:
¡Buenas buenas! ¿Qué tal están? Je, nuevo capítulo que espero igual les sea divertido que por mi parte escribirlo sí que lo fue. Sé que esperaban ver a Black mirando no tan sanamente a Makita... no se equivocan, él la verá pero más adelante ya que antes seguirá pasando de mano en mano de ciertas personitas importantes como en éste capítulo XD y bueno, creo que se hace un enredo cada vez más grande, ahora ya hasta tenemos triángulo amoroso en dónde Kid ni vela tiene pero ahí le han dado jeje.
Me alegra muchisísimo saber que les agrada la historia y les agradecería de igual forma que me sigan comentando sobre sus impresiones o qué les gustaría ver. De verdad que yo pensé que sería algo d capítulos pero como hay tantos personajes, siento que valdría la pena ver cómo reaccionarían por lo menos una cuarta parte de ellos (Soul y Kid están teniendo una cuenta pendiente bastante considerable con Maka)
En fin, me despido y nos vemos el siguiente Martes (si, me retrasé hoy por tareas escolares).
¡Saludos!
