Capítulo 2 - Leon

Han pasado 9 meses desde todo lo que ocurrió en China y la ahora no existente Tall Oaks. Han pasado 9 meses desde la última vez que vi a la mujer que me roba el sueño, Ada Wong. ¿Cómo puedo explicar a Ada? Esa mujer es todo un misterio, y eso es justamente lo que me gusta de ella. Sí, todos nuestros encuentros han sido completamente sexuales, y ella me ha salvado el trasero un par de veces. Pero no puedo evitarlo, no puedo evitar que me tiemblen las piernas cuando la veo.

Mi vida ha sido un completo desastre, estoy cerca de los 40 años y no he hecho lo que los demás hombres a esa edad han hecho: casarse y tener hijos. Toda mi vida la he vivido al borde de la adrenalina, y créanlo o no, es increíble. Pero quiero estabilidad, quiero llegar a casa y saber que alguien me está esperando. Y sé que con Ada eso no es posible.

Me preparé el desayuno, leí el periódico y me metí a tomar una ducha, me relajé totalmente hasta que de repente una idea llegó a mi cabeza: Helena Harper. Sí, la había estado ignorando lo más que podía desde que volvimos de China, por miedo a lastimarla. Helena es muy frágil, pero no puedo negar que me atrae. No en la manera en la que Ada me atrae, es diferente, Helena es más tierna me gusta como para abrazarla y no dejarla ir. En cambio, amo a Ada. Y quiero hacerla mía por siempre. Admitámoslo Leon, Ada nunca será tuya. Helena es la opción perfecta para retirarme de esta vida de mierda e iniciar una nueva.

Prepárate Helena Harper, iré por ti. Subí a mi auto y conduje lo más rápido que pude, al llegar a la casa blanca fui a la oficina de Helena y no estaba. Fui con Hunnigan para preguntarle si le había pasado algo.

-Hey Ingrid –dije y le guiñé el ojo- Oye me estaba preguntando, ¿no sabes algo de Helena? No está en su oficina.

-Hola Leon –me sonrió- No la he visto, deja le llamo y yo te aviso.

-Claro está bien –sonreí y me fui-

Caminé hacia la oficina del presidente y me encargo lo de siempre: Que cuidara a su enfadosa hija Ashley. Estuve con ella mientras me contaba todo sobre One Direction hasta que Hunnigan me dijo que Helena ya había llegado.

Salí del cuarto donde estaba Ashley y corrí hacia la oficina de Helena, cuando faltaba poco para llegar pare de correr y trate de tranquilizarme, entre en calma y toqué su puerta.

-Helena, que poco profesional eres –dije burlándome de ella por llegar tarde-

Helena se quedó quieta por unos segundos, parecía como si hubiera visto un fantasma. Vi como bajó la cafetera y se volteó.

-Si bueno, mi vida es muy ocupada –dijo mientras me dio una sonrisa sarcástica-

Dios Helena, a veces eres tan odiosa. –pensé-

-Supongo que ver televisión todo el fin de semana te deja cansada –levante una ceja-

-Para tu información hago más que eso… -iba a seguir diciendo sus cosas así que mejor actué rápido-

-Deberíamos salir un día de estos ¿no crees? –la miré fijamente-

-Claro está bien –dijo sin ganas y después le sonreí para irme-

Pasaron las horas y cuando nuestro turno acabó me fui a su oficina y le dije que hoy nos iríamos, al principio se negó pero pude convencerla, nos fuimos en su auto a un bar de niños ricos, la hija del presidente, Ashley me había contado de él. Empezamos a beber, creo que un poco más de lo que tenía planeado, muchas veces me le insinué pero ella no cedía, seguimos tomando y bailamos, hablamos de muchas cosas intimas, por un momento Ada no vino a mi mente, reímos y nos burlamos de las meseras un par de veces. Cerca de la 1 de la mañana me dijo que nos fuéramos, la seguí hasta su auto, era mi oportunidad. Cuando sacaba la llave de su auto y la acorrale contra la puerta.

-¿Alguna vez te han dicho que tienes unos ojos hermosos? –le dije y la mire fijamente a los ojos por casi unos minutos hasta que la besé-

La tomé por la cintura y la apreté con fuerza, a ella parecía gustarle. Le di un largo y apasionado beso hasta que después le susurré al oído.

-Deberíamos ir a tu casa –dije para después darle un beso en el cuello-

-S-sí –titubeo un poco y entonces me dio las llaves del auto- pero tu conduce.

Accedí y me dirigí hasta su casa, al llegar la ayudé a bajar ya que se tambaleaba un poco, cuando entramos se recostó en el sillón mientras yo fui a investigar un poco su casa. Era algo grande y en las paredes había fotos de ella con su hermana Deborah, ninguna con sus padres u otros familiares. No quise parecer un criticón así que volví a la sala, Helena estaba sentada con la mitad de los botones de su blusa desabotonados, estaba llorando.

-No la pude salvar…-dijo a la vez que tomaba aire- no pude salvarla Leon, por mi culpa está muerta –grito y golpeaba los cojines-

-No fue tu culpa, fue de Simmons –me senté junto a ella y seque sus lágrimas- no puedes lamentarte para siempre.

Estaba temblando un poco de tanto llorar y entonces me abrazo, no quise decir nada ni quería apartarla de mí solo por mis ansias de tener sexo. La conforté un poco y después de unos minutos me di cuenta que estaba dormida. La cargué y la lleve hasta su cama, no quise ponerle pijamas ya que luego pensaría que era un pervertido. Besé su frente y me fui a dormir a su sillón, algo en mí se sintió raro esa noche. Verla bien me importó más que darme un rato de placer para mi… tal vez después de todo si es la indicada y no solo un capricho.