Nota: un mini shot que no me podía sacar de la cabeza, no me culpen, estos dos me traen loca.

Celos: ¿Por qué yo?.

Habían pasado 15 días desde que Atenea la había mandado a una misión, bastante lejos, así que la amazona de los abismos estaba saliendo del templo de Atenea, en la cima de las 12 casas. Había ido a rendir su informe al patriarca.

Se sentía extremadamente agotada, así que al salir de ahí, iría a tomarse una ducha y de ahí a su cabaña a descansar. Iba bajando las doce casas, hasta llegar a la décima casa, tenía muchos días que no veía a Shura, aunque ni siquiera sabía si se encontraba en su templo, y menos en alguna misión fuera del Santuario.

Comenzó a atravesar la décima casa, hasta que de repente escuchó unas voces, definitivamente el santo se encontraba en su templo, pero se escuchaba también una voz de una mujer. La chica caminó y justo en la entrada del templo, se encontraba Shura y estaba con una de las mucamas que se encargaban de limpiar los 12 templos.

-Entonces Señor Shura, ¿No se le ofrece nada más? –preguntó la mujer, quien vestía un elegante peplo blanco, bastante atractiva, no pasaría de los 25 años.

Geist solo se quedó parada observando, claramente la tipa le coqueteaba de una manera descarada.

-No necesito nada más –dijo un serio Capricornio, de repente el santo percibió una presencia y volteó, justo ahí la vio parada, se sorprendió verla ahí, no sabía que ya había vuelto de su misión. La amazona reaccionó, y se siguió de frente sin siquiera saludar, sino fuera porque Shura la conocía bastante bien, adivinaba que la mujer estaba de mal humor.

Geist estaba celosa, sí, así se sentía y eso le molestaba aún más ¿Acaso Shura había aprovechado los días afuera para irse con otra? Mientras bajaba las escaleras, se topaba con más de esas doncellas que limpiaban el Santuario. La pelinegra se dirigió lo más rápido a su cabaña, para así de un portazo azotar su puerta y encerrarse.

Al entrar se quitó la máscara y dio de vueltas, trató de calmarse y de repente vio su reflejo, tenía en la pared un espejo colgado de medio cuerpo. Se acercó a este y se vio fijamente a ella misma.

Suspiró, empezaba a recordar a las chicas que trabajaban en el Santuario, todas arregladas, y se veía a ella misma. Observaba su largo cabello negro, sus ojos azules, su piel bronceada, pero no le gustaba lo que veía.

-¿Pero qué me sucede? –se sentía ridícula al estarse comparando, aunque la verdad no le gustaba lo que veía en ese espejo, por primera vez empezaba a fijarse en su apariencia física, le empezaba a realmente a importar, y eso había despertado desde que Shura y ella habían empezado ese secreto entre ambos.

La verdad es que muchas veces había pasado por su cabeza acabar con todo aquello, pero realmente le gustaba estar con él, le gustaba su compañía. Realmente empezaba a sentir algo más fuerte que solo tener relaciones intimas, ya que, conocía el otro lado de Shura, no el del santo dorado arrogante, egótico y cretino. No, no era tan malo y ni mucho menos frío.

Aunque la verdad también Geist muchas veces se cuestionaba si ella era lo suficiente para él, existían mujeres más hermosas, más bien, realmente hermosas a comparación de ella y en cualquier momento el santo dorado se aburriría quizá se conseguiría a alguien mejor, a alguien de su nivel, pensar en eso realmente le aterraba, tenía miedo de salir lastimada.

Sin duda Geist, detrás de esa apariencia ruda y fría, escondía a una joven llena de miedos y de baja autoestima.

La pelinegra se dejó caer en su cama y simplemente miró hacia el techo mientras suspiraba, toda esta situación en verdad le causaba un conflicto. Así se quedó durante un buen rato, hasta que escuchó que alguien llamaba a su puerta. Geist se levantó y se colocó su máscara y abrió su puerta.

-Shura.

-¿Puedo pasar?

La chica asintió.

-¿Qué haces acá en plena luz del día? Te podrían ver y nos meterías en problemas. –dijo en un tono de voz molesta, ambos entraron y se quitó la máscara.

-Te vi hace rato pasar por mi templo, no sabía que ya habías regresado. –dijo él- Y como nada más te pasaste de frente sin siquiera decir un 'Hola'…

-Estabas bastante entretenido con esa exuberante doncella, no le quería interrumpir "Señor Shura" –dijo sarcásticamente, Geist no podía disimular el evidente enojo.

El santo de la décima casa solo arqueó una ceja. Todo quedó en silencio por unos momentos, hasta que Geist rompió el hielo.

-¿Qué viste en mí? –preguntó ella.

Shura se extrañó por tal pregunta, Geist pudo notar su cara de sorpresa y confusión.

-Olvida lo que dije, es mejor que me vaya –Geist se levantó con intenciones de irse de su cabaña y huir al menos por ese día.

Shura la tomó del brazo antes de que se fuera, la chica volteó a verlo.

-¿A qué viene la pregunta?

Geist suspiró, estaba muerta de vergüenza por lo que estaba a punto de decir, pero ella sabía que necesitaba externarlo. Volteó a ver hacia otro lado y bajó la mirada.

-El Santuario está lleno de esas doncellas con sus escotados peplos, cabellos peinados, maquillaje prominente, demasiado femeninas…

Suspiró molesta.

-Y obviamente se nota que están buscando a que caballero de alto rango ligarse -volteó a verlo- Yo soy una amazona sin rango todavía. ¿Por qué yo, siendo tú un caballero de alto rango? Y yo una simple… amazona.

Shura no le quitaba la mirada de encima.

-No me respondas, ni siquiera sé por qué te estoy preguntando eso, es estúpido, ni siquiera somos algo como para venirte con estas cosas.

Geist de nuevo tenía intenciones de irse, pero Shura no la soltaba.

-No somos nada, tienes razón… no tenemos un título como tal pero eso no significa que voy a andar coqueteando o acostándome con las mujeres que se me acerquen. No soy de esos ni me interesa serlo.

Geist no lo volteaba a ver.

-Lo que sí sé es que compartimos un secreto –la jaló hacia él, quedando ambos frente a frente, la chica ni siquiera lo podía mirar- y que elegí compartirlo solo contigo, con nadie más y no dejaré de ser fiel a ello.

Rodeó con sus manos la cintura de ella.

-¿A qué viene todo esto?

Geist frunció el ceño.

-A nada –murmuró ella apenada, su corazón latía rápidamente, le había dicho palabras maravillosas, y ella sabía que eran reales, Shura a pesar de todo era alguien que se tomaba las cosas bastante en serio, eso era lo maravilloso de ese hombre. Así que ella le devolvió la mirada y sin decirle una palabra más, le robó un beso largo y profundo, habían estado tantos días sin verse que disfrutaron ese momento.

Capricornio le sonrió, era sorprendente como esa mujer cambiaba de estado de ánimo en menos de un segundo.

-¿Sabes por qué tú? –dijo finalmente él, Geist lo miró ahora con sorpresa.- No eres una amazona cualquiera, y no me importa si no tienes un rango por ahora. Si estás celosa por lo que viste en la mañana, no te alarmes, no estoy pensando en cambiar el modelo por ahora –dijo bromista.

-Idiota –Geist se zafó de él por tal comentario, se tomaba a veces las cosas demasiado en serio.

Shura la volvió a abrazar con fuerza.

-Te ves hermosa cuando te enojas.

Geist lo miró, era la primera vez que le decía hermosa.

-Tonto –se besaron profundamente.

-Tengo guardia más tarde, así que –dijo él pícaramente- Podemos aprovechar este rato antes de irme.

La amazona le sonrió con las mismas ganas.

-Me encantaría, señor Shura.

Shura pegó su rostro al de ella.

-No te cambiaría por nadie –susurró.

Nota: SOY UNA PINCHE CURSI, NO ME JUZGUEN :U