Capítulo 3 – Ada
Han pasado 9 meses desde todo el incidente que Simmons y Carla ocasionó, desde ese entonces no he hecho nada más que trabajar para empresarios aburridos, que solo me querían para investigar a su competencia. ¡Soy una excelente espía! Debería estar en misiones de alto riesgo, pero sin implicar un atentado bio-terrorista, por supuesto. Después de que completé mi misión con el dueño de un canal de televisión (patético empleo, lo sé), decidí ir a dar la vuelta y por qué no, observar un poco a Leon, solo para ver cómo se encuentra.
Me subí al auto y encendí la radio.
~boys they like the look of danger, we'll get them falling for a stranger, a player, singing I lo-lo-lo-love you, cause I lo-lo-lo-love you, at least I think I do~
Me quedé pensando en esa parte de la canción hasta que el idiota de atrás toco su bocina para indicarme que avanzara, entonces mi cabeza fue un desastre. ¿Amo a Leon? ¿O solo pienso que lo amo? No habría más que averiguarlo en otro de nuestros encuentros casuales.
Pasé por un bar y entonces vi a Leon bajarse del auto con… ¡Helena! ¿Qué demonios está haciendo Leon con ella? Quería bajarme de mi auto y gritarle por estar con ella, pero no me pareció justo, yo soy la que siempre se va. Entre al bar y me senté al fondo, atenta, observando cada movimiento. Vi como Leon se le insinuaba muchas veces a Harper.
-Oh Leon, tu nunca cambias –dije para mí misma algo molesta-
Pasaron horas antes de que salieran del bar, espere alrededor de 3 minutos para salir después de ellos y no me vieran y entonces lo inevitable pasó, Leon besó a Helena. La rabia me consumió, pero como soy una mujer con demasiado auto control, me subí a mi auto y espere a que se fueran. Los seguí y cuando entraron a la casa de Helena me estacione junto enfrente y saqué mi rifle de francotirador, ¿qué mujer sale sin uno de esos? En fin, no planeaba matarlos, solo observar con cautela. Observé como Helena se empezaba a desabotonar su blusa mientras Leon iba por ahí.
-¿En serio Leon? Se nota que no puedes convivir con una mujer sin quererla llevar a tu cama –dije mientras levantaba una ceja-.
Trate de buscar a Leon pero me era imposible, hasta que salió del pasillo y se dirigió hasta el sillón, y ahí estaba la señorita Harper indefensa y llorando.
-Solo déjala ir mujer –acerque más la mira del rifle-
No era una experta leyendo los labios, pero tenía una idea de lo que Helena estaba "hablando" con Leon, y digo "hablando" puesto a que la mujer prácticamente balbuceaba por su hermana. Desaparecieron de la sala y después de unos minutos volvió Leon y se durmió en el sillón.
-Pefecto, no intimaron. –Dije en voz baja- Prepárate Leon, es hora de hacer lo nuestro oficial –sonreí y me fui a mi departamento-
A la mañana siguiente me arregle, me puse un vestido rojo algo ajustado y me dirigí hacia la casa blanca. Sabía que Leon no era tan puntual, así que me dispuse a esperarlo. Llego con Helena y entonces ella se despidió de él y se fue, mientras él fue a ver su auto para comprobar que todo estuviera bien. Me baje y me puse detrás de él.
-Hola guapo –dije seductoramente-
Se quedó quieto unos segundos, como si intentara procesar quien estaba hablándole.
-Ada, ¿Qué haces aquí? –Dijo incrédulo-
-¿Qué pasa? ¿No te alegras de verme? –sonreí-
-No, digo si… ¿qué quieres Ada? –dijo algo triste-
-Quiero que digas en el trabajo que estas enfermo y vengas conmigo –dije y lo besé-
Sabría que no se resistiría si hacía algo que sabía que lo volvía loco. Lo dejé como un cachorrito pidiendo por más pero no le di nada hasta que lo obligué a llamar a Ingrid Hunnigan y decir que estaba enfermo.
-Bien, entonces ¿nos vamos? –Le guiñe un ojo-
-¿A dónde? –me miró-
-Es una sorpresa –lo bese y lo jale hacia mi auto-
Encendí el auto y nos fuimos a uno de los hoteles más lujosos de la ciudad. Sé que piensan que no hay forma de mantenerlo a mi lado para siempre con sexo, pero así es como funcionan las cosas para nosotros.
-Un hotel Ada ¿en serio? ¿Nunca cambias verdad? Tu sabes lo que yo siento por ti… -lo interrumpí-
-Si lo sé, pero compláceme un rato guapo y yo te prometo que te escucharé después –mordí mi labio mientras lo veía- anda vamos.
El accedió, pedí una de las mejores suites porque aunque no lo crean, ser espía deja mucho dinero. No podía faltar el típico letrero de "no molestar". Tuvimos relaciones cerca de 3 horas, debo admitir que necesito mi dosis de Leon de vez en cuando. Y es que no lo podía evitar, en la cama él era como una bestia. Terminamos y nos recostamos, me enrede en la sabana y me senté junto a él.
-Y bien ¿qué sientes por mí? –Dije para después tomar un sorbo a mi vino-
-Te amo Ada, quiero pasar mi vida contigo…
Sabía que diría algo así, sin embargo no supe que contestar en ese momento.
-Pero… -dijo mientras pensaba en las palabras adecuadas.
¿A caso está dudando lo que siente por mí? –Pensé mientras miraba a otro lado-
-Yo quiero estabilidad Ada, y sé que tú eres una mujer libre. –Hizo una pausa- No podemos seguir haciendo esto, dejarnos de ver por meses, incluso años y solo tener sexo y tu desapareces otra vez. –dijo algo molesto-
-Soy una espía ¿Qué esperabas? –dije tratando de defenderme-
-Sí y yo soy un agente y no por eso salgo huyendo Ada –subió la voz-
-No me hables así, te juro que si me vuelves a hablar así –me interrumpió mientras se ponía su ropa-
-Se acabó Ada, ayer tomé una decisión. Quiero una familia y ya encontré a la mujer para eso –se terminó de vestir y se paró enfrente de la puerta- adiós Ada, ten una buena vida –salió y azotó la puerta-
No podía creer lo que acababa de pasar. Leon Scott Kennedy me acababa de rechazar, ¡y dijo que ya tenía otra mujer para hacer su vida! ¿Quién diablos crees que eres Leon? ¿Un maldito Dios? Eres el imbécil más grande del mundo. Y te juro que me encargaré de que jamás seas feliz con Helena Harper.
