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CAPITULO 2

Mierda, mierda, mierda, otra vez tarde, Jason me iba a matar, corrí lo más que pude hasta la oficina y entré de sopetón mientras él levantaba la vista de los documentos que revisaba.

_ Tranquila hermanita, ya sé que te mueres por verme pero no hace falta matarse corriendo.

_ Buenos días Jase, siento llegar tarde.

_ No te apures, iba a llamar ahora a Pam, por lo visto me llamó esta mañana antes de que llegase a la oficina.

_ Oh, ¿crees que aceptará?

_ No lo sé Sook, espero que sí porque estoy convencido de que es una muy buena idea crear una sociedad de este tipo, pero Pam ya me dejó claro que seguramente su socio sería reacio a la idea, me conformo con que lo convenza para tener una reunión.

_ Aun no entiendo porque ese tal Northman es tan serio, joder, es una gran oportunidad para todos, si logramos llevarlo a cabo tendremos el mejor local del país, estoy convencida.

_ Lo sé, tengo fe en eso, en fin, voy a llamarla a ver qué me dice.

Miré con impaciencia a Jason mientras hablaba con Pam, parecía que habían llegado a un acuerdo pero no estaba segura, estaba deseando que colgara y me contase en que había quedado la cosa, pero mi hermano parecía tener ganas de charla, sabía que se llevaba bien con Pam, solía quedar con ella alguna que otra vez para tomar un café o charlar, a pesar de ser competencia directa siempre mantuvieron una buena relación, claro que era el trabajo de Jason, él se encargaba de la publicidad y la imagen de Moon, además conoció a Pam años atrás, y desde entonces se hicieron amigos, o algo así, cuando por fin colgó lo miré interrogándole con la mirada.

_ Bien, mañana tenemos la comida con ellos, por lo visto Northman ha aceptado al menos hablar las cosas, así que tenemos que prepararnos, sería conveniente que sacases algunas estadísticas acerca de cómo evolucionaria el negocio y la rentabilidad que puede dar a corto y largo plazo.

_ Está bien, algo es algo, ya solo tenemos que convencer a don estirado para que acepte.

_ Bueno Sook, tampoco sabemos las razones por las que no quiere lanzarse.

_ No hay razones por las que no pueda querer Jase, tiene que aceptar si o si porque es una oportunidad para todos.

_ Bueno, entonces mañana vienes conmigo y se lo explicas.

_ No puedo, mañana tengo reunión con los de administración para evaluar el trimestre de Moon, es imposible librarme, tendrás que ir solo.

_ Sería preferible que fuésemos los dos, podremos ejercer más poder de convicción y además tu eres la del papeleo, a mi solo se me da bien charlar.

_ Pues no puedo Jase, ya te lo he dicho, si quieres llama a Pam y retrasa la reunión para otro día.

_ No ni hablar –dijo poniéndose serio-, me imagino que le habrá costado lo suyo convencer a Northman, cambiar la fecha no es buena idea, está bien, prepárame toda la documentación y ya veré como me apaño yo con ellos.

_ De acuerdo.

Charlé un poco más con mi hermano, en realidad no había dicho toda la verdad, realmente no tenía mucho ánimo para estar peleándome con el tal Northman o convenciéndolo de algo que era obvio, la documentación estaba hecha, solo tenía que mirarla y si era un poco inteligente se daría cuenta de que era una buena idea, así que pensé que lo mejor era no meterme en medio, conociéndome habría saltado a la mínima de cambio con cualquier borderia, últimamente mi humor no es que fuese el más exquisito, tenía que lidiar con los abogados todo el día para que el idiota de mi ex marido dejase de darme la tabarra, me despedí de Jason y me fui a mi despacho, teníamos las oficinas justo arriba de Moon, era fácil y cómodo trabajar de esta forma, yo estaba arriba y mi hermano casi siempre abajo, en el pub, haciendo negocios o simplemente disfrutando de la compañía de alguna chica que le gustase de las muchas que se dejaban caer por allí.

No había terminado de sentarme cuando mi peor pesadilla se personó en la oficina.

_ ¿Qué quieres Bill? te advierto que no me pillas de humor, ya te he dicho mil veces que si tienes algo que hablar llames a mi abogado, me gustaría evitar el mal trago de tener que ver tu cara todos los jodidos días, por algo nos hemos divorciado.

_ Querida –dijo Bill con una sonrisa que no ocultaba su desagrado-, ya veo que sigues igual de directa a la hora de decir las cosas.

_ Sí, ya veo que tu también sigues igual de…, bueno, eso, igual de Bill-sonreí alzando una ceja, y dejé la frase ahí, la parte buena de que no me dejara en paz es que sabía cómo ponerlo de los nervios, y así de paso desquitar mi mal humor con alguien.

_ Bien, -de pronto estaba claramente incomodo-, solo vengo para decirte que no te preocupes, ya he firmado todos los papeles del divorcio, y traigo tu copia, si quieres firmarlos podemos acabar con esto de una vez.

_ Yo no voy a firmar nada que venga de ti, mándaselos a mi abogado y si él está de acuerdo ya me los pasará.

_ ¿Por qué te empeñas en hacer esto difícil Sookie? Fírmalos y acabamos de una vez, ¿no es eso lo que tanto quieres? ¿Quedarte libre por fin?

_ Eso ni lo dudes, pero te vuelvo a decir lo mismo, mándale los papeles a mi abogado y ya verá él si debo firmar o no, y ahora si me disculpas tengo mucho trabajo que hacer.

Encendí mi portátil y me dispuse a ignorarlo, a los dos minutos ya se había ido dando un portazo, no era tan idiota como parecía, sabía perfectamente que cuando yo me ponía así no pensaba darle ni media palabra más, en cuanto se fue me quede pensativa, parecía mentira como habían cambiado las cosas, unos años antes Bill era todo lo que yo necesitaba, educado, amable, atento…, claro, eso fue antes de descubrir que también desplegaba esas cualidades con esa zorra, así que en cuanto me enteré intenté sacar pruebas de todo y pedí el divorcio, decir que lo llevaba bien sería mentir, decir que lo llevaba tremendamente mal también, no iba a engañarme a esas alturas, la relación no se había deteriorado por los cuernos, eso solo fue el colmo, nosotros nunca debimos llegar tan lejos, Bill es la clase de tipo que tu madre quiere para ti, formal y aburrido a más no poder, y yo, bueno, yo no era así, los únicos que se encargaron de repetirme eso hasta la saciedad antes de la relación, durante la misma, antes de la boda y durante el tiempo que duró mi matrimonio fueron Lafa y Arlene, y a ellos nunca les quise hacer caso, bueno, ahora lo sabía por propia experiencia, Bill realmente era un cerdo en el más amplio sentido de la palabra, solo quería que todo acabase de una vez y ahorrarme el tener que verle la cara para siempre, si no era mucho pedir.

La única parte buena de todo esto, es que nunca quiso hijos, a estas alturas agradecía enormemente el que me negase hasta eso, no es que a mí me matasen las ganas, no tenía el reloj biológico tan alterado, pero si me lo planteaba algunas veces cuando veía a los hijos de Arlene, o pasaba por algún parque infantil y veía a las parejas columpiando a sus pequeños, sin embargo para Bill no había siquiera discusión que abrir, eso no pasaría y punto, en ese momento me alegraba profundamente de que me negase eso, no querría que un hijo mío pasase por el trauma de un divorcio, ni por la vergüenza de tener a Bill como padre, todo había que decirlo.

Decidí que el tiempo acompañaba bastante para ir al parque, además conocía uno en el que tenían una terraza justo en una plaza, una parte estaba dedicada a los pequeños y sus padres, pero la parte del café estaba centrada para la gente que quería disfrutar del sol o leer al aire libre. Cogí mis cosas y no lo pensé más, salí a comer algo en aquel sitio y a despejar mi mente.

Al llegar me senté en una mesa que a un lateral buscando que el sol me diese de frente aunque tuviese que dejarme puestas las gafas de sol, después del invierno que habíamos pasado era reconfortante volver a disfrutar del buen tiempo, pedí la comida y saqué algunos documentos que tenía para la reunión del día siguiente, estadísticas y demás, solo quería repasarlos una vez más para asegurarme de que era una oferta imposible de rechazar, claro que con Northman nunca se sabía, no lo conocía y Jason tampoco, pero a juzgar por lo que sabía de él, no era alguien con quien saldría de fiesta cada fin de semana ni mucho menos.

oOoOoOoOoOoOoOo

Por la mañana después de dejar a Eyra en la guardería me fui directo a casa de Pam, me convenció de que llamásemos a Stackhouse para programar la cita, lo llamó pero él no contestó, así que nos pusimos a desayunar hablando de todo un poco hasta que el teléfono sonó, era Jason, habló un rato con Pam y al terminar ella me dijo que habíamos quedado al día siguiente para almorzar, ni que decir tiene que no me hizo gracia, yo tenía que recoger a la niña de la guardería justo a las tres, y ella había quedado a las dos, después de un año ya debería entender que ahora tengo horarios estrictos.

_ Busca una solución Eric, no podemos faltar a esa reunión.

_ ¿Qué solución quieres que busque? alguien tiene que recogerla y yo en una hora no puedo ir a la reunión y a la guardería al mismo tiempo.

_ Puedes llamar a Ginger, o a Leif y Ana.

_ Claro, una idea espectacular Pam –puse los ojos en blanco. Ginger era una de nuestras camareras, la verdad es que le tenía mucho cariño, llevaba con nosotros casi desde el principio y siempre intentaba superarse en su trabajo, pero también es verdad que a veces pensaba que estaba un poco loca, no me parecía la mejor opción para dejarle a mi hija, y Leif, bueno, él siempre estaba dispuesto, y trabajaba desde casa, pero últimamente yo sentía que le empaquetaba la niña a él y a Ana a la mínima de cambio, y no me gustaba, pero Pam tenía razón, no tenía más opciones así que tendría que volver a ponerlos en un aprieto y pedírselo - supongo que puedo llamar a mi hermano.

_ Supones bien, porque esta reunión es muy importante, yo entiendo que estas solo con la niña y todo eso Eric –pareció ponerse seria un momento- pero el negocio te necesita, sabes que intento no meterte en el tema de publicidad, viajar, o reuniones, pero a veces esas cosas simplemente son necesarias y tu eso lo sabes mejor que nadie.

_ Está bien Pam, lo entiendo perfectamente no te preocupes, hablaré con Leif y le pediré que se quede con ella en casa toda la tarde, así podrás disponer de mi más tiempo.

_ También podrías intentar buscar una canguro, eso te dejaría más tiempo, creo sinceramente que necesitas salir más, y no me refiero a ir al parque o pasear con el carrito de la niña por delante.

_ No sé, quizá no sea mala idea.

A mi socia se le ensanchó la sonrisa y yo no pude evitar reírme, la verdad es que podría estar bien, por el simple hecho de cambiar mi rutina, mis días transcurrían trabajando por la mañana en la oficina mientras Eyra estaba en la guardería, recogerla y pasar la tarde con ella, por la noche cuando se dormía trabajaba un poco más en casa y al día siguiente vuelta a empezar, no era una fiesta desde luego.

Sin embargo no sabía que podría cambiar después de aquella reunión, si al final la oferta era inmejorable y aceptaba, tendría que empezar a dedicarle más tiempo al trabajo, dos empresas no son lo mismo que una, recordaba a mi pequeña e intentaba buscar una solución al tiempo que procuraba no ponerme demasiado serio sabiendo que le dedicaría menos tiempo, pero si un pub ya casi no me permitía estar al 100%, dos sería misión imposible a no ser que empezase a plantearme opciones, en fin, ya pensaría en eso si es que al final hacíamos la sociedad, no lo tenía yo tan claro de todas formas.

Después de hablar con Pam me quedé en la oficina haciendo algunas llamadas y arreglando las cuentas, seguíamos teniendo un porcentaje de ganancias bastante satisfactorio, aun así, eso de estar todo el día mirando la contabilidad o peleándome con los proveedores no era lo que yo había tenido en mente años atrás, abrimos el local simplemente porque era una forma de ganar dinero a la vez que disfrutábamos, yo llegaba cada noche con mis mejores galas, elegidas por Pam por supuesto, me entretenía mirando cómo se iba llenando de gente, y luego me disponía a "cazar" como decía Pam, mi vida era salir, beber, disfrutar de las mujeres, dormir tarde y levantarme para prepararme una noche más, hasta que llegó Alice y cambió mi mundo, para mejor debo decir, de pronto ya no sentía la necesidad de salir, aunque a veces me agobiara en casa, tampoco ese deseo de estar con un número de mujeres mientras más grande mejor, ella hizo el milagro de que yo centrase la cabeza y prefiriese otras cosas en mi vida, ahora que ya no estaba, ni siquiera yo sabía lo que quería, o mejor dicho, sabía lo que quería, por supuesto, quería a mi hija por encima de todas las cosas, solo que a veces, necesitaba el cariño de alguien más, alguien que a poder ser supiera hablar algo más de dos frases, no es que yo estuviese solo, tenía a Pam, a Leif, a Ana, incluso a Ginger o a mi viejo amigo Alcide, pero todos tenían sus vidas, y la mía se centraba en Eyra, exclusivamente en Eyra, a veces sentía que mi vida entera estaba a disposición de un bebé de un año y bueno, esos pensamientos no es que animasen demasiado.

Como fuese ya no era aquel niñato con ganas de ir de fiesta en fiesta, ahora tenía una hija y no podía ponerme a pensar en esas tonterías cuando tenía tantas cosas por hacer, me despedí de Pam antes de salir del local y me fui a casa, pasando antes por la guardería para recogerla.

Al llegar a casa hice algo de comer rápido para mí y la comida que Eyra empezaba a manejar ella sola, y digo empezaba porque yo pensé que era matemáticamente imposible que cundiese tanto un plato de comida en algún lugar que no fuese su boca, lo más normal después de comer es que me tocase limpiar suelo, mesa, paredes, y todo aquello que mi preciosa y encantadora hija hubiese decidido redecorar con su comida, esa tarde no era distinta y estaba limpiando el suelo mientras le hablaba a mi hija y le explicaba, en vano por supuesto, que hacer pedorretas cuando tenía la boca llena no era gracioso por mucho que su tío Leif creyese que sí, ella sonreía y asentía, algo que no me animaba porque al tiempo que asentía decía "no", pensé en el tiempo que debería pasar para que coordinase sus gestos con sus palabras, a veces pensaba que ese día no llegaría nunca, cuando terminé llamé a Leif, le conté lo de la reunión y él no me puso pegas para quedarse con ella, así que después de eso, la bañé y monté en el coche, llegamos al parque al que solía llevarla y allí pasé mis siguientes dos horas con la mente en cualquier parte mientras veía como Eyra disfrutaba con el jardín de arena o la paseaba en los columpios, y no es que pretenda ser vanidoso, pero realmente más de una madre se quedaba mirándonos, supuse que no estaban acostumbradas a ver a alguien como yo, con mis dos metros de altura, sentado en un balancín de madera con aspecto de caballito mientras sujetaba a mi hija y la mecía, decir que mis rodillas lamentarían esa tarde era poco, desde luego visto desde fuera era todo un espectáculo, me imaginé de pronto a mi grupo de fans, todas madres, pidiéndome autógrafos o fotos en el parque, me reí de mi idea absurda y seguí pasando la tarde centrándome solo en mi hija.

En un momento dado me senté en un banco con Eyra en brazos mientras intentaba darle la merienda y ella protestaba por querer volver al suelo, cuando ya estaba desesperado la dejé, cogí sus manitas y nos dedicamos a pasear, había descubierto el arte de andar hacía apenas un par de semanas y no perdía oportunidad de hacerme entender que la bajara al suelo. No llevábamos ni tres pasos cuando la vi, estaba en la terraza del café que había en aquella plaza, era rubia y tenía el pelo largo, llevaba puestas unas gafas de sol enormes pero aun así no pude evitar que me llamase la atención, desde luego tenía un cuerpo impresionante, o eso dejaba ver su camiseta de tirantes y sus vaqueros ajustados, rápidamente me sentí mal, centré de nuevo la atención en Eyra y me limité a disfrutar de la tarde padre-hija, aunque debo admitir que antes de volver a casa me fue imposible evitar mirarla un par de veces más, no es que fuese a intentar nada con ella, pero era realmente guapa y sexy, mirarla y recrearme un poco no me haría ningún daño…, o eso pensaba hasta que me descubrí a mi mismo imaginándola en mi cama sin ropa y solo con esos tacones negros, joder, ¿Qué coño acababa de hacer? ¿De verdad acababa de imaginar a una desconocida en mi cama mientras enseñaba a mi hija a caminar en un parque infantil? Sacudí mi cabeza en un intento por quitarme aquella imagen, recogí las cosas y volví a casa, una cosa era imaginar a cualquiera o situaciones morbosas mientras yo mismo me daba mis momentos de intimidad y placer, que, después de un año, cada vez eran más, y otra muy distinta imaginar a una completa desconocida de esa forma, y menos aun en esa situación.

Al llegar a casa jugué con Eyra, le di la cena y procuré que se durmiese pronto, intenté no darle vueltas a lo que había imaginado esa tarde con la rubia desconocida, no es que sintiese que traicionaba a Alice ni mucho menos, sabía perfectamente que después de un año era normal, que tenía que seguir con mi vida, que podría estar bien tener a alguien a quien llevarse a la cama sin compromiso, pero una cosa era intentar convencerme de eso y otra muy distinta llegar a desearlo frente a alguna mujer real…