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Llegué temprano a la oficina, quería encargarme de algunos asuntos y ciertamente aproveché la mañana todo lo que se podía, estaba nerviosa por la reunión de Jason con los dueños de Drömmen y casi me tenté a ir en un par de ocasiones, pero luego reculé, no, era mejor que mi hermano se ocupase, yo no tenía el estado emocional como para aguantar muchas tonterías, y me daba a mí que el tal Northman era de los que acabarían con mi paciencia en cuestión de segundos, así que procuré salir a comer, entretenerme, despejarme un poco, y para media tarde en vista de que Jason no había vuelto, llamé a mi abogado y le informé de los papeles que Bill quería que firmase, me dijo que los había recibido esa mañana, los revisaría y me los mandaría en caso de estar conforme con todo.

Esperaba de verdad que de una vez fuese así, ya me cansaba el tema del divorcio dichoso, en maldita hora se me ocurrió casarme, ahora entendía cuando mis amigos, incluso mi hermano en alguna ocasión me preguntó qué era lo que tenía Bill para hacerlo tan especial, suponiendo y dando por hecho que sería un fiera en la cama, ya que de otra forma no se lo explicaban, me hacía gracia lo realmente equivocados que estaban, Bill era aburrido fuera de la cama, y en la cama ese adjetivo se le quedaba bastante corto, soso, muermo, rápido, y además odiaba la cara que ponía cuando llegaba al orgasmo, realmente no sé en qué estaría pensando el día que le di el "sí, quiero", mis amigos deberían haberme drogado o secuestrado antes de dejarme hacer tal estupidez, terminé de hablar con mi abogado y me puse a trabajar hasta que no aguanté más, cogí el teléfono de nuevo y marqué el numero de Jason.

_ ¿Sí?

_ ¿Dónde estás? son las seis de la tarde, ¿aún estáis reunidos?

_ Hola Sook, un segundo –escuché como se disculpaba y se movía, supuse que salía a algún sitio más privado-, vale ya está, sí, aun estamos hablando, la verdad es que todo parece marchar sobre ruedas.

_ Genial, ¿pero te queda mucho para volver? quiero que me cuentes en detalle.

_ No lo sé, ya sabes cómo es esto, después de comer Northman se ha empeñado en ir a tomar una copa y no podía decirle que no, es agradable el tipo, bastante a decir verdad, ¿Quién lo diría?

_ Yo no, desde luego, no me hace falta conocerlo para saber que es un tocanarices de cuidado, pero bueno, si acepta y se hace la sociedad tampoco es que yo vaya a tener que tratarlo, eso es cosa tuya.

_ Está bien hermanita, oye, creo que esto va para largo ¿Por qué no te vienes?

_ Ya te está afectando el vino, ¿Verdad?, ni loca voy, mueve tu culo hasta aquí y cuéntamelo todo.

_ La verdad es que lo estoy pasando bien, son bastante simpáticos, mira yo me quedo un rato, si quieres te vienes y sino vete a casa y relájate un poco, te mando ahora en un mensaje la dirección. Un beso.

Y sin más colgó dejándome allí al borde de desatar una tormenta, vale, igual no era para tanto, pero si lo suficiente como para que yo estallara, no necesitaba mucho últimamente y él lo sabía. Como fuese no pensaba ir, salí de la oficina, me metí en el coche y antes de ponerme el cinturón tenía un mensaje de Jason en el móvil con la dirección, la miré y me fije en que no estaban demasiado lejos, aun así bufé y me dirigí a casa, no necesitaba ir con gente que no conocía solo para tomar buen vino, tenía en casa de sobra, llegué a mi apartamento y entré encendiendo las luces, por fin en mi preciosa casita, la alquilé después de separarme definitivamente de Bill y le dejé a él la casa, que, por otra parte, nunca me gustó, le vendí mi mitad y con lo que saqué alquilé mi nuevo hogar, me encantaba estar en él, era justo lo que siempre había soñado, un apartamento pequeño pero lo suficientemente acogedor, además, para mi sola era bastante espacioso, y si acaso en un futuro, para algún amante esporádico, que después de un matrimonio como el mío yo tenía claro que no volvía a atarme ni loca.

Me despojé de toda mi ropa, abrí el grifo de la ducha y me metí bajo el agua hasta estar suficientemente relajada, me sequé rápidamente y me puse mi camisón mientras iba a la cocina y me servía un poco de vino, puse la tele y me concentré en disfrutar una noche más de mi recién estrenada vida de soltera, bueno, a decir verdad, ver la tele no era algo que se considerase espectacular, se suponía que como bien decía mi hermano, debía estar viviendo un poco más la vida, en mis últimos meses ese había sido su discurso más sonado, que debería salir, conocer a otros hombres, relacionarme con más gente, no trabajar tanto, y un sinfín de órdenes que yo nunca llevaba a cabo, estaba bien, intentaba adaptarme a mi nueva vida, era reconfortante llegar a casa y no encontrar a nadie, por raro que eso pueda parecer, cuando estaba casada llegaba y solo ver a Bill retrepado en el sofá ya me ponía los bellos de punta, así que llegar y encontrar la casa tal y como la dejé, en pleno silencio y pudiendo hacer mi santa voluntad se me antojaba casi un lujo.

En algún momento debí quedarme dormida en el sofá porque ya era de madrugada cuando me desperté, miré la hora y me fijé en que aun me quedaban un rato grande para dormir así que me arrastré hasta la cama, claro que ya fue imposible conciliar el sueño, mierda, debería dejar esa manía de dormirme en el sofá, empecé a dar vueltas y en algún momento de la noche entre pensamientos de todo tipo volví a dormirme.

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Llegamos al restaurante acordado un poco antes de tiempo, Pam había insistido en que era mejor dar buena imagen si queríamos hacer un buen trato, nos sentamos en la mesa reservada y pedimos un par de copas mientras esperábamos a Jason Stackhouse, no se hizo mucho de rogar a decir verdad, en algo menos de diez minutos estaba entrando por la puerta, Pam me había hablado un par de veces de él, se conocían y se llevaban bien más allá de la competencia que había entre ambos locales, Jason se acercó, saludó a Pam con un beso y a mí me apretó la mano mientras se presentaba el mismo, empezamos a hablar un poco de naderías hasta que tuvimos pedida la comida.

La verdad es que al cabo de un rato no podía negarme que Jason tenía don de gentes, yo estaba acostumbrado a la gente aduladora, yo mismo lo era en muchas ocasiones, sabía lo que la gente quería oír en todo momento y yo decidía si se lo daba o no, en ese aspecto Pam era clavada a mí y, por lo que estaba comprobando, Jason también, me mostró todos los datos, estadísticas y cuadrantes posibles acerca de la posible sociedad, no podía negar que tenía muy buena pinta.

_ Vaya, has realizado un trabajo impresionante sin siquiera saber si aceptaríamos –dije.

_ Bueno, en realidad esto es cosa de mi hermana y socia, yo me encargo del tema de publicidad y estar cara al público, la documentación suele ser asunto suyo.

_ Entiendo, en nuestra empresa también soy la parte activa de la oficina mientras Pam se encarga de la actividad cara a la galería, entonces eres socio con tu hermana, ¿ella no viene?–lo miré con curiosidad, si tantas ganas tenían de asociarse no entendía porque ella no había asistido también.

_ Ha sido imposible, tenía asuntos que atender acerca de Moon, además de otros personales, es una mujer muy trabajadora, difícilmente se puede quedar con ella, es difícil incluso para mí y se supone que además de socio soy su hermano.

Los tres sonreímos ante aquello y seguimos hablando del negocio, a esas alturas yo estaba casi al cien por cien convencido de llevar a cabo la fusión, la idea no solo era buena, era además casi imposible fracasar en algo como lo que tenía pensado, más que un nuevo pub era una discoteca, y si no me equivocaba mucho, sería la mejor discoteca con mucha diferencia del estado, y en poco tiempo del país si teníamos suerte, la inversión era grande sí, pero Stackhouse parecía tenerlo todo bajo control y sacaba documentación a cada duda o resquicio que Pam o yo le poníamos respaldando nuevamente que la fusión era lo más acertado. Después de comer me disculpé y llamé a casa para ver cómo estaba mi pequeña, la escuché reír con Leif mientras Ana hablaba conmigo así que supuse que todo estaba bajo control, le comenté que tardaría un poco más y no tuvo inconveniente en quedarse con ella el resto de la tarde, me giré de nuevo a la mesa y le dije a Jason que podríamos ir a tomar una copa y seguir comentando el negocio, Pam parecía encantada con eso de que yo no estuviese mirando constantemente el reloj para irme a casa, pero la verdad es que aparte de la buena idea que había sido fusionar, ese Stackhouse era entretenido, y se me hacía bastante agradable la idea de tomar una buena copa en compañía de adultos y con buena conversación para variar.

Ya por la tarde Jason recibió una llamada y se disculpó, salió a hablar por teléfono y aproveché para comentar el negocio con Pam.

_ ¿Tú qué crees reina? Parece casi el negocio perfecto.

_ Lo es Eric, Stackhouse tiene el único pub capaz de competir con nosotros, una fusión no solo dejaría a todo el mundo con la boca abierta, sino que sería el sitio por excelencia al que todo el mundo querría ir a empezar y terminar la fiesta, debemos aceptar.

_ Bueno, creo que tienes razón, es una suma considerable, pero Drömmen no para de dar ganancias, supongo que podemos arriesgarnos.

_ Genial, entonces se lo decimos ahora y empezamos a ponernos en marcha, será duro Eric, quizá tengamos que reunirnos más veces.

_ Me lo imagino, no te preocupes, consideraré seriamente la posibilidad de contratar a una canguro aunque no me haga mucha gracia.

_ Bueno, por ahora puedes ir tirando de Leif, ya sabes que está encantado con eso de quedarse con la niña.

_ Si pero no puedo hacerlo canguro permanente, él y Ana tienen su vida, ya pensaré algo.

Le hice una seña porque Jason se acercaba, nos comentó que justo era su hermana, le había dejado la dirección por si al final se animaba a pasarse por allí y unirse a la reunión, pero parecía que no estaba muy dispuesta y tampoco tenía tiempo, bueno, peor para ella porque la velada estaba siendo realmente agradable.

Casi a las diez de la noche me despedí de Jason y Pam, ellos quedaron en cerrar la fusión esa misma semana para poder empezar a trabajar juntos, así que supuse que mi vida volvía a cambiar un poco, aunque esperaba que no demasiado, al llegar a casa la estampa era digna de ver, Ana dormía con Eyra en brazos en un sofá mientras Leif veía la segunda parte del Rey Leon en otro.

_ Buenas noches, siento llegar tarde, la cosa se alargó.

_ No te preocupes, ha sido una tarde muy provechosa, ya me sé todas las películas de Disney creo, Ana no ha podido soportar la ultima –dijo mientras reía, casi se le veía triunfante, conociéndolo era capaz de haber apostado con su novia quien de los dos soportaba más películas y canciones de Disney- ¿Qué tal la reunión?

_ Bien, parece que nos vamos a lanzar al final a la fusión, no sé, tendré que buscar una solución para Eyra, una canguro o algo así.

_ Bueno, sabes que cuentas con nosotros hermano, no nos importa.

_ Lo sé Leif, pero si la cosa es como yo pienso, a partir de ahora necesitaré mucho más tiempo libre, y no puedo ataros a vosotros de esa manera, la idea no es que aborrezcáis a los críos antes de tener los vuestros propios –dije levantando una ceja.

_ ¿Estás loco? Es imposible aborrecer a Eyra, creo que es la única niña del universo perfecta.

_ Sí, ahí te doy la razón.

Reímos un rato más y luego Leif despertó a Ana mientras yo cogía a mi pequeña en brazos, nos despedimos, metí a mi princesa en la cuna mientras protestaba un poco, y luego me fui a la ducha para quitarme el olor a alcohol ya que Eyra dormía en mi dormitorio , no había sido una niña de dormir mucho nunca, así que después de un par de meses decidí que lo mejor era trasladar su cuna a mi cuarto, básicamente para no estar toda la noche dando paseos, y a ella le gustaba despertar y localizarme enseguida, cuando estuve listo me metí en la cama y me dormí enseguida, duró poco la tranquilidad porque esa noche mi niña también decidió dar guerra, miré el reloj, joder, las tres y media, cada vez aguantaba menos, la cogí en brazos, la llevé a la cocina, la pasee, le di leche, le canté, la mecí, casi le suplique que dejase de llorar un poco, y como a las cinco de la madrugada por fin cayó rendida, en noches como esa era cuando más recordaba mi vida de soltero mujeriego, había que joderse, en lo que me había terminado convirtiendo, la metí de nuevo en su cuna y yo me acurruqué entre mis sabanas, creo que no me dio tiempo a terminar de caer en el colchón cuando ya estaba dormido.

Por la mañana casi no podía moverme, eso sí, mi hija estaba dispuesta a darme a entender de cualquier manera que no pensaba estar ni un minuto más en la cuna, y para ello utilizó los gritos, los berrinches, llantos, pataleos, y todos los métodos a su alcance, me desperté, la llevé a la guardería y en vez de ir a la oficina volví a casa, no pude evitar dejar el trabajo de lado y dormir un poco, ya no era ningún crio, y las reuniones con alcohol en abundancia más un bebé dispuesto a batallar de madrugada habían hecho estragos en mi. En un par de horas me levanté, llamé a Pam para ver por donde empezábamos y me encargó empezar a gestionar los primeros pasos para encontrar el emplazamiento del nuevo negocio, licencias de apertura y demás, ese día no habría reunión pero al siguiente Pam ya había quedado de nuevo para ver los avances y empezar a firmar contratos.

Me puse manos a la obra hasta la hora de ir a recoger a la pequeña, por fortuna ella estaba tan cansada como yo así que durmió un poco de siesta y yo seguí trabajando, al terminar el día no podía negar que a pesar de todo había sido muy provechoso, me metí en la ducha y una imagen me vino a la cabeza, joder, ¿otra vez ella? ¿Qué pasaba conmigo? Solo la había visto unos minutos, era enfermo seguir imaginándola de esa forma, salí rápidamente y me metí en la cama con el firme propósito de no pensar en la rubia de cuerpo impresionante ni un minuto más.

Al día siguiente llamé a Leif para que volviese a quedarse con Eyra, me dijo que si pero que se la llevaba a casa porque tenía trabajo y allí le sería más cómodo, estuve de acuerdo y quedé con él en recogerla cuando terminase, a la hora de comer mi flamante socia y yo volvimos al restaurante para empezar a gestionarlo todo, ya se sabe que los negocios entre plato y plato se cierran de mejor manera.

Jason ya estaba allí, nos sentamos en la misma mesa y antes de pedir la comida nos pidió un poco de paciencia, por lo visto su hermana sí que iba a asistir a esa reunión, era de esperar teniendo en cuenta que también tenía que firmar los contratos, pedimos una copa mientras esperábamos, al cabo de unos minutos más Jason sonrió mientras miraba a la puerta, me giré y lo que vi casi me dejó sin habla, la rubia despampanante con la que había fantaseado los dos últimos días se dirigía hacia nosotros con paso firme y una sonrisa impresionante, cuando estuvo a nuestra altura me levanté siguiendo a Pam mientras Jason nos presentaba.

_ Sookie, te presento a nuestros nuevos socios, Pamela Ravenscroft y Eric Northman – se giró hacia nosotros mientras sonreía- ella es mi socia y hermana, Sookie Stackhouse.