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Después de que mi hermano me contase que Pam y Northman habían aceptado la fusión, todo fue mucho más fácil, solo tuve que ocuparme de asentar las bases que ya tenía medio hechas, a decir verdad había trabajado tanto en eso porque sabía que era casi imposible que ellos se negaran a una fusión como esa.
A la siguiente reunión tenía que ir por fuerza, Jason me había dicho que tendríamos que firmar los contratos, además, ya que habían aceptado, no había motivos para no conocer al famoso Northman y a Pam, así que quedaron para comer en el mismo sitio que la vez anterior, dejé que Jason saliera antes, yo tenía que ir a la oficina de mi abogado, por fin estaba de acuerdo en la documentación que Bill presentó para el divorcio, así que solo tenía que pasarme por allí y firmar mi libertad de una vez por todas, fue algo rápido, al llegar el Sr. Mathew ya lo tenía todo preparado, firmé, recogí mi copia, le di las gracias por aguantarme todo ese tiempo con mi mal humor incluido y luego me fui directa al restaurante con una sonrisa imposible de ocultar.
Al entrar Jason me hizo un gesto para hacerse notar, me acerqué mientras veía por primera vez a Pam y Northman, no lo podía creer, por alguna razón había imaginado a ese tipo como a un cascarrabias bastante poco agraciado, nada más lejos de la realidad, ante mí se alzaba un pedazo de rubio de unos dos metros de altura y unos ojos que sencillamente me atraparon en el momento en que nos presentaron, estiré mi mano para saludarlo y vi que vacilaba un poco, mal empezábamos, quizá era perfecto físicamente pero eso no significaba que no hubiese acertado al decir que era un estirado cascarrabias, me senté en mi sitio y empezamos a hablar de la fusión y a firmar papeles, no pude evitar mirar de reojo a Eric, así es como se llamaba, más de una vez, era imponente incluso sentado.
Después de la comida el ambiente parecía más relajado, claro que quizá eran imaginaciones mías y la única en tensión era yo, Jason estaba en su salsa, Pam lo mismo, y Eric, bueno, Eric no paraba de mirar su reloj de pulsera, parecía ansioso por salir de allí, me pregunté porque tendría tanta prisa, claro que viéndolo me podía imaginar perfectamente que tenía cosas que hacer con cualquier zorron de tres al cuarto, por Dios, si mi ex podía conseguir a una desde luego este no era menos, con ese físico no me costaba en absoluto imaginarlo cada día con una mujer distinta, y por alguna razón, en algún momento, en algún nanosegundo, yo quise formar parte de ese harén y estar en su lista de mujeres para llevarse a la cama, vale, definitivamente Lafa tenía razón, necesitaba un buen polvo, y desde luego eso no pasaría con Eric, no ahora que iba a ser mi socio también, de pronto me arrepentí de eso, si no hiciese negocios con él tal vez podría ayudarme a quitarme los traumas de un divorcio.
La fantasía me duró poco, después de tomar el café Eric volvió a mirar el reloj.
_ Bueno, yo tengo que irme ya, se me hace tarde.
_ Vaya, pensé que hoy también podríamos tomar una copa, para celebrar que somos socios más que nada –dijo Jason.
_ Claro Eric, relájate un poco, seguro que no tienes que hacer nada tan importante –le dijo Pam alzando una ceja.
_ Tengo que recoger a Eyra –contestó Eric a su socia, mmmm, Eyra, ahí la tenía, seguramente era el ligue de esa noche, o quizá había pensado mal de él y tenía una relación estable con alguna, eso por alguna razón me molestó incluso más que la primera opción.
_ Cielo, no creo que Eyra esté toda la tarde pendiente de si tú la recoges o no –volvió a decir Pam, para esas alturas mi hermano y yo parecíamos disputar un partido de tenis moviendo la cabeza de uno a otro e intentando entender algo de la conversación. Eric pareció dudar un momento pero luego asintió.
_ Está bien, solo déjame hacer una llamada.
Se alejó hacia la puerta teléfono en mano mientras yo lo miraba fijamente, o más bien escrutaba ese cuerpo en movimiento…, luego recordé que lo mismo estaba siendo muy descarada así que centré mi atención en Pam y Jason que hablaban de ir al mismo lugar que en su última reunión.
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Creo que no recuerdo una comida más incomoda que la de ese día, después de presentarnos Sookie me extendió la mano para saludarme y yo me quedé mirándola como un idiota, tardé unos segundos en reaccionar y devolverle el saludo, la comida no fue mucho mejor, me pasé la mayor parte del tiempo en tensión, mirando mi reloj y deseando irme a casa con mi hija, no es que yo fuese un cobarde ni nada por el estilo, podía asumir y afrontar perfectamente que Sookie era una mujer simplemente preciosa, y que era normal que yo fantaseara con ella, a pesar de eso, tenía la necesidad de huir, esa no era buena idea, yo llevaba un año sin relacionarme fuera del trabajo con mujeres que no fueran de mi familia, además, un año entero dando papilla y hablando con un bebé hacían que de pronto mi conversación se viese limitada a…, nada, porque no sabía de qué hablar con ella, me limité a asentir y sonreír leventemente ante los comentarios de Jason, cuando por fin terminamos el café me levanté con la intención de irme alegando recoger a Eyra, pero mi querida socia no estaba dispuesta a que esa tarde me encerrase en casa, y solo me hizo falta mirarla para saber que me montaría el escándalo del siglo, acabábamos de firmar una fusión y teníamos que empezar a relacionarnos con nuestros nuevos socios, si bien podía entenderlo, no quería asumirlo, no ese día al menos, claro que fue imposible, después de que ella me cortase mi excusa, le dije que saldría a llamar por teléfono.
Ya en la calle me relajé un poco, llamé a Leif y le comenté que la cosa se alargaría, me dijo que no me preocupase, que me divirtiera por variar y que Eyra estaba bien, Ana y él tenían previsto sacarla a pasear así que todo estaba bajo control, cuando no pude alargar más la conversación no me quedó más remedio que entrar de nuevo al restaurante.
_ Bien, cuando queráis nos marchamos.
Pam y Jason ya se habían encargado de pagar la cuenta y los dos junto a Sookie estaban en pie listos para ir a nuestra siguiente parada, al llegar al mismo local de unos días atrás yo pedí una cerveza directamente, me centré en relajarme y disfrutar de la compañía, empezamos hablando de negocios y la verdad es que todo iba bastante bien, dimos algunas ideas para la nueva empresa y las risas fueron en aumento conforme avanzaba el tiempo y corría el alcohol, a la hora y media yo ya me sentía bien con la situación así que no vi el motivo por el que no pudiese hablar con Sookie.
_ Por cierto, hiciste un gran trabajo con las estadísticas y demás, no digo que Jason no tenga don de gentes, pero definitivamente la documentación con la que se presentó el otro día fue lo que nos hizo decidirnos a dar el gran paso.
_ Gracias, es fácil, en realidad es lo que siempre hago, me ocupo de las partes técnicas y dejo que aquí mi hermanito haga el tremendo esfuerzo de relacionarse con la gente –sonrió a Jason, desde luego, se veía claramente que a él no le costaba lo más mínimo eso de ser el relaciones públicas-.
_ No seas modesta Sook, con todo lo que tienes últimamente has trabajado día y noche en esas estadísticas –Jason se giró hacia nosotros- claro que, ella de por sí ya es una obsesiva del trabajo, creo que no recuerdo la última vez que la vi tomándose una copa como ahora, su vida consiste en encerrarse en la oficina y trabajar, volver a casa y repetir la misma acción al día siguiente.
A Sookie no pareció hacerle mucha gracia que su hermano hablase así de su vida así que se limitó a sonreír de mala gana y dar un trago de su copa, me hacía gracia, a pesar de ser adultos y socios su hermano aun disfrutaba haciéndola rabiar, ese sentimiento no se iba nunca, yo tenía a Leif para eso, por suerte, no era mi socio, todo iba bien hasta que Pam decidió que ella también podía jugar a eso de dejar en evidencia a su socio.
_ Dímelo a mí, me paso la mayor parte del tiempo llamando al señor –dijo señalándome- para saber dónde está, porque por el pub no aparece más de lo imprescindible, al menos ahora, antiguamente sí que lo hacía, pero ya sabes, la edad termina haciendo estragos. –Rió satisfecha de su discurso y yo me atraganté con mi cerveza viendo a Jason y a Sookie seguirle la broma-.
_Gracias por llamarme viejo cariño, seguro que ese era un dato importantísimo e imprescindible para nuestros socios. -Pam se encogió de hombros y sonrió como solo ella sabe así que no me quedó más remedio que seguirle el juego y reír también- supongo que tiene razón, uno termina viendo las cosas desde otro ángulo con el paso del tiempo, ya no es tan divertido como antes pasar la noche en el pub creo.
_ Eso no tiene nada que ver, yo sigo disfrutando al máximo y tendremos la misma edad –dijo Jason sonriendo- claro que aquí mi hermana a pesar de ser más pequeña está como tú, así que quizá más que de la edad es algún tipo de chip que se implanta en el cerebro de las personas llegados a un punto de su vida, espero sinceramente que no me llegue ese día nunca.
_ ¿Te importaría dejar de hablar de mi vida Jase? no sé si te has dado cuenta de que estoy aquí –dijo Sookie por primera vez y yo no pude evitar reírme ante la confianza con la que trataba a su hermano delante nuestra- además tampoco es que mi vida sea tan aburrida –volvió a dar un trago a su copa terminándola y pidiendo otra - hago lo que me apetece sin más, no necesito estar cada noche en Moon para ver como las mujeres de turno se pelean por estar en tu cama.
Esta vez fue Jason quien se calló de golpe mientras el resto reíamos y ella lo miraba triunfante, nota mental, no meterme con ella en público, sabía donde darte para que cerraras el pico, Jason pareció recuperarse pronto a pesar de todo.
_ Bueno, soy una debilidad, ¿Qué puedo decir? mejor disfrutar mientras pueda, ya tendré tiempo para atarme y hacer cosas aburridas y típicas de pareja asentada.
Pam y yo mirábamos a nuestros socios y sonreíamos, pensé que había sido una buena idea eso de asociarse con ellos, tenían más o menos nuestra edad, y más o menos nuestra forma de pensar, de hecho, Jason era exactamente igual que yo unos años atrás, claro que debo decir sin pretender dejar ver mi ego de macho, que seguramente yo tenía que hacer aun menos esfuerzos que Jason para meter a cualquier mujer en mi cama, no es que lo dijera yo, lo solían decir todas, y cuando la gran mayoría coincide en algo es porque tienen razón.
Después de un par de horas más bromeando y hablando de todo un poco, miré el reloj, se acercaba la hora de cenar y ese día no podía ir tan tarde a recoger a Eyra, así que no me quedó más remedio que volver a despedirme, esta vez Pam si pareció entenderlo porque no se opuso.
_ Jason, Sookie –dije despidiéndome de ambos con un apretón de manos- la reunión ha estado bien pero ya si tengo que irme.
_ No te preocupes Eric, a partir de ahora tendremos que pasar bastante tiempo juntos, siento decirte que ya no vas a librarte de nosotros –dijo Jason mientras reía-.
Asentí y me giré para besar a Pam en la mejilla.
_ Mañana te llamo reina.
_ De acuerdo, igual voy a comer a tu casa.
_ Vale, te espero allí entonces.
_ Dale un beso a Eyra de mi parte.
_ Lo haré, hasta luego.
Me despedí de todos con un gesto de cabeza y salí del restaurante rumbo a casa de Leif, cuando llegué Ana había cocinado algo que olía a gloria, así que no pude negarme a quedarme a cenar, además Eyra ya estaba duchada y dormida. Después de dar cuenta de la comida me levanté para despedirme de ellos.
_ Tienes suerte hermano, Ana tiene unas manos de oro.
_ No lo sabes bien –dijo Leif levantando una ceja mientras mi cuñada le daba un manotazo en el hombro y él reía nuevamente.
Le di un beso a ella y me marché a casa con mi pequeña, esa noche Eyra durmió del tirón y apenas se quejó un par de veces, lo agradecí enormemente, al final Pam tendría razón y yo ya no tenía 20 años para soportarlo todo.
El resto de la semana fue bastante bien, nos comunicábamos con nuestros nuevos socios vía internet o teléfono casi siempre, bueno, a decir verdad ese asunto lo llevaba Pam, yo me limitaba a recoger documentación y estar de gestores o bancos arreglándolo todo, para el fin de semana ya teníamos el local, ahora era cuestión de decorarlo y prepararlo para la gran inauguración, así que tendríamos que avisar a la prensa y demás, la verdad es que si salía como yo lo visualizaba íbamos a hacernos de oro.
El fin de semana fue tranquilo, estuvimos paseando, en casa de Leif y Ana, salimos a hacer algunas compras, y para el lunes yo estaba ya descansado de una semana ajetreada y listo para seguir trabajando a marchas forzadas, debíamos inaugurar el local en un máximo de dos semanas, así aprovecharíamos el tirón de la primavera y de cara al verano ya estaríamos los primeros en la lista de las mejores discotecas del estado, aspiraciones altas, lo sé, siempre hemos sido de pensar a lo grande.
Llegué a la oficina después de llevar a Eyra a la guardería y Pam hizo lo mismo detrás de mí.
_ Buenos días Eric, oye, necesito que llames a Sookie y quedes con ella, Jason me ha dicho que es quien lleva el tema de la contabilidad y tendremos que llegar a un acuerdo acerca de eso, ¿Quién llevará las cuentas de la nueva empresa? porque está claro que debe ser algo intermedio, no vamos a dejar que ellos se ocupen de nuestras ganancias, y viceversa tampoco, yo creo que lo mejor es adaptar oficinas arriba del nuevo local también, y así tener un sitio en conjunto para trabajar toda la documentación.
_ Buenos días Pam, bueno, no parece mala idea, ¿Se lo has comentado a los Stackhouse?
_ No, te lo digo para que hables con Sookie y se lo comentes tú.
_ ¿Por algún motivo? ósea, eso puedes hacerlo tú también, yo estoy ocupado gestionando el tema de proveedores y buscando entre los curriculum al personal nuevo.
_ Yo no puedo, me voy ahora mismo a registrar el nuevo nombre -decidimos llamar a la discoteca "Moon Dreams", lo sé, originalidad al poder, pero bueno es una sociedad, y tampoco teníamos tiempo para ponernos a pensar mucho en un nombre- ni que Sookie mordiera hijo. Me voy que no llego.
Se largó y me dejó allí con la palabra en la boca y pensando que no me apetecía en absoluto llamar a Sookie, y no es porque me cayera mal, justo al revés, me atraía, no había vuelto a hablar con ella desde la reunión más que algún correo estrictamente profesional, le había dado vueltas, Sookie Stackhouse definitivamente me gustaba, y eso me hacía sentir mal, yo ya bastante lio tenía con dos negocios y una hija, como para meterme en una relación, si además tampoco sabía nada de ella, más que lo que dijo su hermano, iba del trabajo a casa y viceversa, lo que probablemente indicaba que tenía familia o alguien esperándola en casa, así que era una tontería ponerse a intentar nada, en fin, hice de tripas corazón, me senté en la silla y marqué el número de teléfono.
_ ¿Sí?
_ Hola Jason, soy Eric, oye, ¿está tu hermana por ahí? me ha dicho Pam que me pusiera en contacto con ella para el tema de organizar la contabilidad y demás.
_ ¡Hola Eric! pues ha salido, espera, te doy su teléfono móvil y lo hablas con ella directamente.
Me dio su número y yo me quedé como un completo imbécil pensando en que quizá me sería de utilidad en un futuro…, desvié esos pensamientos y me despedí de él.
Marqué el número que me había dado, comunicando, genial, esperé unos segundos y volví a intentarlo, nada, a ver si a la tercera fuese la vencida…
