CAPITULO 5
Después de unos segundos Sookie contestó el teléfono no de muy buen humor.
_ ¿No es suficiente con que te mande a la mierda una vez?
_ Hola, eh.., ¿Sookie?, soy Eric, bueno, no me has mandado a la mierda nunca pero si te apetece… -sonreí, silenciosamente, no sabía quién era el merecedor de sus palabras pero lo compadecí de pronto, esa mujer tenía genio.
_ Oh –se quedó en silencio un momento-, lo siento, pensé que eras otra persona, dime Eric.
_ No te preocupes, oye, siento molestarte, Jason me dio tu numero, he estado hablando con Pam y creemos que sería buena opción hacer obras en el local y acondicionar la planta superior para montar unas oficinas, es la mejor manera de llevar la contabilidad desde un sitio fijo y a medias.
_ Sí, en realidad también había pensado algo parecido, está bien, es cuestión de contactar con alguna empresa y empezar a pedir presupuestos supongo.
_ En realidad conozco a alguien que podría dejarnos un precio bastante bueno, si te parece bien lo llamo y le pido presupuesto, si no está muy liado quizá lo tenga para esta tarde.
_ Está bien, llámame cuando te diga lo que sea y ya hablamos.
Me despedí de ella y llamé a Alcide, como era de esperar estuvo más que dispuesto a ayudarme, y me aseguró que si le daba la dirección se pasaba por el local para mirarlo y en unas horas me daba un presupuesto al menos en general, se la di, charlamos un poco de todo y luego me despedí para ponerme a trabajar sobre el resto de documentos que se amontonaban en mi mesa.
En algún momento de la mañana volví a pensar en Sookie, ¿por qué estaría tan molesta? ¿A quien irían dirigidas esas palabras? pobre del que fuese, por lo que había visto en su trabajo era inteligente, y además estaba más que demostrado que tenía carácter, no querría ser yo quien tuviese problemas con ella alguna vez, claro que tampoco me importaría provocarla de otras muchas maneras…, corté mi pensamiento justo en ese momento, no podía seguir por ahí, necesitaba ocupar mi mente con otras cosas, y esas otras cosas llegaron pronto, como a la media hora me llamaron de la guardería, la profesora de Eyra quería reunirse conmigo si era posible, me preocupé al momento y le pregunté si pasaba algo, me contestó que no, simplemente necesitaba tener una charla conmigo de tutora a padre, así que de inmediato le dije que partía hacia la guardería.
El camino nunca se me ha hecho tan largo, solo de pensar que a mi pequeña le pasara algo me quemaba por dentro, ¿Por qué sino iban a llamarme?, cuando entré en el edificio fui directo hasta su clase y por la ventana de la puerta le hice señas a la tutora, pude comprobar que Eyra estaba en una esquina sentada y jugando con una muñeca así que me calmé bastante.
La Sra Fontberry salió y me guió hasta una clase que estaba vacía, me senté y esperé a que hablase, en vista de que no parecía tener intención de arrancar hablé yo.
_ Bueno, usted dirá que pasa con mi hija
_ Oh, bueno, en realidad no es nada grave, pero si algo que debemos avisar a los padres para que no vuelva a repetirse, Sr. Northman, su hija hoy ha mordido a dos de sus compañeros, puede parecerle una tontería, pero no es la primera vez que lo hace, ya nos ha pasado en alguna ocasión más, y teniendo en cuenta que solo es un bebé de un año…, bueno, me preguntaba si sabe a qué se debe su conducta.
_ Pues…, -me quedé sin palabras, ¿y cómo iba yo a saberlo? ahora resultaba que mi adorable hija tenía aires de vampiro- la verdad no lo sé, a mi no me ha mordido nunca, no sé, quizá solo intente defenderse.
_ En realidad no lo hace enfadada, o al menos no parece estarlo, simplemente si tiene a algún compañero cerca lo muerde, y ahora que empieza a caminar es más difícil de controlar, creo que simplemente lo hace por llamar la atención, la verdad.
_ Entiendo, ¿y qué debo hacer? es decir, ¿cómo actúo ante eso?
_ Bueno, espero que me disculpe por lo que le voy a decir, yo sé perfectamente que es usted un padre ejemplar, pero quizá Eyra necesite una figura materna en casa. –la Sra Fontberry miró hacia abajo avergonzada ante mi mirada supongo.
_ Disculpe pero no sé qué tiene que ver el que yo sea padre soltero con que mi hija muerda.
_ Bueno, ahora mismo el hecho de que haya mordido a un par de compañeros es una tontería Sr. Northman, pero quizá en un futuro esas reacciones se manifiesten de otra forma, es muy pequeña para darse cuenta de nada aun, pero créame, no es tonta, tener una mujer a su alrededor de la que ella pueda coger ejemplo siempre vendría bien.
_ ¿Me está diciendo que soy un mal ejemplo para mi hija? –de pronto me irrité sobremanera- oiga, no sé a qué viene todo esto, siento mucho que haya mordido, pero sinceramente sigo sin ver la relación que eso puede tener con el hecho de que yo esté solo, Eyra no tiene madre, pero tiene una tía y a mi socia, por ejemplo, no creo que mi hija tenga carencias de ningún tipo.
La Sra Fontberry me miró con cautela y luego simplemente se limitó a asentir y decirme que aun así, procurase vigilar el comportamiento de mi niña para ver si mordía en casa, en el parque infantil, o a mí mismo, estuve de acuerdo en eso, me despedí y le dije que si no le importaba ya que faltaba poco para la salida, me llevaba a mi hija en ese momento, la verdad es que podría haberme esperado, pero no me daba la gana estar allí ni un minuto más, me sentía indignado, me mataba por darle a mi hija la mejor educación que podía, pasaba con ella todo el tiempo del que disponía, no dormía bien, muchas veces no comía bien por estar pendiente de su comida, y una vieja que no me conocía de absolutamente nada, venía a darme lecciones sobre cómo educar a mi propia hija, intenté serenarme, recogí a Eyra y la llevé a casa, Leif me llamó para preguntarme si comíamos juntos así que los invité también a ellos.
Cuando llegaron a casa les conté lo que la profesora me había dicho, al tiempo que lo contaba volvía a encenderme.
_ Vaya estupidez –dijo Leif- ahora resulta que si la niña da un mordisquito de nada, ¿la culpa es de que tu no tengas novia o mujer?
_ Pues según la profesora y en resumidas cuentas, sí, me parece increíble de verdad, ¿es que yo no soy lo bastante bueno? ¿Sabéis lo que me jode? que la gente ve a una madre soltera y la llenan de elogios, por valiente, sacrificada y bla bla bla, y sin embargo me ven a mí y solo parecen ser capaces de pensar en que necesito a una mujer para criar a mi hija.
_ Eric, yo no digo que necesites a una mujer para cuidar de tu hija, lo haces perfectamente, eso lo sabemos todos –esa era mi cuñada, Ana- pero, quizá no sería mala idea eso de empezar a salir con alguien, ósea, no me malinterpretes, no hablo de Eyra, ella está perfectamente educada, hablo de ti, ¿No te parece que llevas demasiado tiempo solo cielo? –Hizo una pausa y miró a Leif mientras lo agarraba del brazo, luego los dos me miraron- tu hermano y yo pensamos que deberías salir más.
Casi se me cae la boca al suelo, ahora mi cuñada y mi hermano también pensaban que era un amargado, desde luego que mi vida no era una fiesta, pero es que ellos no entendían que tenía una hija, que simplemente no podía irme por más que me apeteciera. Volví a explicárselo una vez más como ya había hecho con Pam, joder, últimamente sentía que todo el mundo me recriminaba o me decía como debería llevar mi vida.
_ Cálmate un poco que Ana no te ha dicho nada que no sea verdad, el otro día tu mismo me dijiste que estabas pensando en buscar una canguro, ¿no?, hazlo, de hecho tenemos una vecina que ahora mismo no trabaja, y sabemos que está graduada en magisterio, seguro que por una cantidad razonable está más que dispuesta a venir a cuidar de Eyra, y así tu tendrías un poco más de libertad, ¿no quieres estar con mujeres? bien, pero al menos puedes salir a divertirte o tomarte una copa sin estar pensando en que tienes que volver a casa porque tienes a la niña conmigo, no me malinterpretes, no me importa en absoluto, es a ti a quien le hace sentir mal el hecho de dejárnosla, pues bien, te estamos dando una posible solución, si no te gusta siempre puedes pagarme a mí, podría acostumbrarme a cobrar por disfrutar de mi tiempo con mi sobrina créeme.
Me quedé pensando en lo que me había dicho, si era verdad que cuando salía y le dejaba a la niña me sentía mal por estar robándole el tiempo o por tardar demasiado así que casi siempre estaba agobiado y pensando en volver a casa. Si pagara a una canguro, al menos sabría que no estaba molestando porque cobraría cada minuto que pasara con mi hija.
_ Está bien, dame el teléfono de esa vecina tuya, me pensaré el tema de la canguro y si al final me decido la llamo.
No dije nada más, decidí tener la fiesta en paz y disfrutar del café con ellos, por la tarde se fueron después de jugar un poco con Eyra, me disponía a bañarla y empezar a prepararla para la cena cuando Alcide me llamó, me informó de que me mandaba el presupuesto por correo, lo miré cuando me llegó, me pareció que estaba bastante bien así que llamé a Sookie para comentárselo.
_ ¿Sí?
_ Hola, me alegra que no me mandes a la mierda esta vez, -pude notar como sonreía-
_ Hola Eric, sí, bueno, todavía no me has dado motivos para hacerlo.
_ ¿Todavía? –esa vez reí yo-
_ Es probable que en algún momento tengas que soportar mi mal humor, es el inconveniente de tenerme como socia. ¿Tienes ya el presupuesto?
_ Sí, por eso te llamaba, si te va bien podemos vernos mañana por la mañana y comentarlo, Alcide, el constructor, puede empezar en cuanto le demos vía libre y seguro que termina pronto, suelen trabajar rápido.
_ De acuerdo, entonces si quieres te espero mañana en mi oficina, está en el mismo edificio que Moon, justo arriba.
_ Genial, nos vemos entonces, hasta luego.
Colgué el teléfono y me dispuse a darle de cenar a mi hija, no tenía ganas de fregar nada así que no la dejé comer sola.
_ Oye, tenemos que hablar seriamente acerca de eso de morder –mi hija me miraba mientras abría la boca esperando que le diese la comida- no está bien, y a papi le están calentando la cabeza con eso de buscar otra mujer, estoy seguro de que quieres seguir siendo la reina de mi casa, deberías pensarte eso –estaba seguro de que no entendía una palabra pero se quedó seria mirándome- ¿Tu también crees que necesito una novia? - sonrió y solo dijo "papi"- ya, bueno, esa es una respuesta muy acertada sin duda –reí y terminé de darle la cena, la acosté y luego me puse a leer algo mientras me vencía el sueño.
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No podía creerme que después de firmar el divorcio Bill todavía siguiese dándome lata, y lo que menos podía creerme es que por su culpa yo hubiese mandado a la mierda a Eric, no fue intencionadamente ni muchísimo menos, el pesado de mi ex marido no paraba de llamarme, y la última vez que sonó el teléfono ni siquiera me molesté en ver quién era, simplemente descolgué y lo mandé a la mierda, mala idea, era el pedazo de rubio el que se encontraba a la otra línea, a partir de ahí el día no mejoró mucho, trabajé todo el tiempo hasta que Lafa vino a sacarme de la oficina.
_ Vamos pendón, te llevo a comer, tienes que contarme más acerca de ese socio nuevo.
_ No hay nada que contar Lala, de verdad, es guapo sí, pero es mi socio, además creo que tiene novia.
_ Bueno, eso no es inconveniente, y sino pregúntale a la zorra que se tiró a Bill…
_ No empieces por favor.
_ ¿Qué? solo digo que ella mejor que nadie sabe que a ciertas mujeres no les importa el estado civil de los hombres, claro que en el caso de Sophie Ann, además de no importarle un bledo el estado civil de Bill, tuvo mal gusto, habrá hombres con los que tener una aventura y va y escoge a sosoman.
Me reí ante el nuevo mote que mi amigo le había puesto a mi ex, decidí que podía desquitarme un poco yendo a comer con él, después de todo era divertido a más no poder y yo necesitaba reírme, fuimos a un restaurante cercano a la oficina, pensaba volver pronto pero la verdad es que no tenía mucho que hacer hasta que Eric me llamase para comentarme algo acerca del presupuesto, así que al final alargamos la comida y después nos fuimos de compras, Lala se empeñó en que debía renovar mi ropa interior, nunca se sabía cuándo iba a llegar el momento en que alguien me la arrancase, y siempre era mejor ir preparada, esa era su teoría mientras me enseñaba un camisón semitransparente y con poca, o más bien casi ninguna tela más allá del encaje, la verdad es que no me importaría en absoluto que cierto rubio me lo arrancase con las manos, o con lo que él quisiera…, creo que me sonrojé ante lo que acababa de pensar así que decidí guardarme esas fantasías para los momentos de soledad en mi apartamento, además si Lala notaba que andaba pensando en esas cosas no me dejaría vivir hasta que le contase cada pensamiento pecaminoso punto por punto.
Cuando volví a la oficina ayudé a organizar un poco la oficina de Jason, tenía papeles por todas partes y el teléfono lo estaba volviendo loco, a la hora de salir me dijo que se bajaba a Moon, que porque no lo acompañaba y me tomaba una copa, lo pensé un momento pero enseguida deseché la idea, ya había salido con mi hermano antes, la idea de terminar apoyada en la barra mientras él bailaba con algunas y tonteaba con otras no me apetecía demasiado esa noche así que me fui al apartamento, cené algo ligero y encendí el ordenador con la esperanza de aclarar algo el trabajo que tenía que hacer aun, Eric me llamó para avisarme que vendría por la mañana a la oficina para enseñarme el presupuesto, de pronto me puse tensa y pensé que no tenía nada que ponerme para impresionarlo, vale, no podría liarme con él, era mi socio y el trabajo no se mezclaba con la vida privada, además seguramente tenía novia, pero eso no quería decir que no pudiese ponerme lo más guapa posible, solo por comprobar si miraba a donde debía mirar o no… una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras lo imaginaba repasándome de arriba abajo.
Por la mañana me vestí con un corset negro, obviamente pensado para lucirlo ante todo el mundo, que no era un putón, tenía algún encaje adornando el pecho, y unos vaqueros que, sabía de sobra me hacían un culo impresionante, ¿Qué? una cosa era que asumiera que Eric tenía novia, otra que no quisiera ponerlo nervioso, quería, y mucho a ser posible, me coloqué una chaqueta entallada a juego con los tacones y fui a la oficina esperando con ansias el momento de la reunión.
Llegué a mi oficina y no había nadie, así que pensé en salir a desayunar antes de que Eric llegase y así luego no perderíamos tiempo mirando la documentación, fui a avisar a Jason, abrí la puerta sin preocuparme si quiera de si estaba solo, y no, no lo estaba.
