Capítulo 18 – El final
~Leon~
Después del video que pasaron sobre el presidente no pude dormir, quería ir hasta la casa blanca y matarlo yo mismo. Estuve al pendiente de cualquier cosa que pudiera pasar con esa situación, pensé que lo dejarían impune ya que después de que pasaran el video en vivo, ya no comentaron nada más. Hasta que a las 5 de la mañana informaron que las acciones del presidente serian castigadas como debía ser. Vi todo su arresto, y entonces mi teléfono sonó.
-Leon ¿puedes venir a la casa blanca? Necesito decirte algo –dijo Hunnigan-
-Está bien –colgué-
Sabía que Hunnigan tenía que ver con lo del presidente, ella era la única que se me venía a la mente que sería capaz de espiar al presidente, ya que sabía mucho de esas cosas. Me arreglé, y fui hasta la casa blanca, ella estaba en el vestíbulo esperándome, estuvo a punto de decir algo pero la abrace.
-Muchas gracias por hacer esto Hunnigan –dije mientras soltaba unas lágrimas- Sé que Ada no te agradaba, pero dice mucho que hayas querido limpiar su nombre.
Ella correspondió mi abrazo, y después de unos segundos hablo.
-Leon yo no lo hice sola –dijo y luego se separó de mi- Alguien me ayudo –dijo y fijo su vista detrás de mí-
-Hola Leon –dijo una mujer-
Me quede en shock, me di lentamente la vuelta, y ahí estaba ella. Se veía algo cansada, peor en sus ojos había paz, lo pude notar.
-¿Helena? Pero… creí que tú odiabas a Ada –dijo incrédulo-
-Sí, la llegue a odiar, pero tú me ayudaste a vengar la muerte de mi hermana –dijo ella-
-Sí, pero no entiendo que tiene que ver con todo esto –la mire confundió-
-Ahora estamos a mano Leon –dijo ella firme-
Me acerque a ella y mis ojos se llenaron de lágrimas, la necesitaba. Si seguía separado de ella, no sé si sería capaz de seguir adelante.
-Helena lo siento, nunca debí traicionarte, aun podemos tener una vida juntos –iba a tomar su mano pero ella se alejó y miro hacia el piso-
-Lo siento, yo… -hizo una pausa- yo pertenezco a alguien más.
Después de eso alguien se acercó y tomo su mano, era Jake. Entonces lo entendí, ella lo había elegido a él. Ella solo me miro con una tremenda tristeza, y entonces los dos se fueron.
Después de eso no la volví a ver.
4 años después
Seguí trabajando para el servicio secreto, después de lo que ocurrió con el presidente Graham todas las naciones se pusieron en alerta, fui en muchas misiones para eliminar laboratorios de investigación, vi muchos intentos fallidos de algún virus y también vi muchos otros que tenían un futuro brillante como un arma para exterminar todo.
El nuevo presidente era un hombre generoso, tenía un gran sentido de la justicia y quería que la igualdad fuera la prioridad en el país. "Todos tenemos los mismos derechos" fue con lo que se ganó la confianza del pueblo americano. Se ganó muy rápido mi confianza, tenía ideales de un mundo pacifista, mas sin embargo, estaba consiente en que podía ser casi imposible lograrlo.
No había conocido alguna mujer en todo este tiempo que lograra robarse mi corazón. Salí con muchas mujeres, compartí mi cama con muchas otras, pero nunca encontré a la indicada para dejar todo y empezar de cero.
Hunnigan había empezado a salir con su amigo del canal político, se veían demasiado felices juntos. Sherry y Claire también habían encontrado a alguien. Incluso Claire estaba casada. Todos tenían estabilidad, a alguien que los esperara por las noches. Todos, menos yo.
Era sábado, no tenía a ningún lugar a donde ir así que decidí limpiar todos los archivos basura de mi oficina. Eran las 3 de la tarde cuando alguien llamo a mi puerta.
-Entonces es verdad lo que decían, Leon Kennedy está trabajando un sábado –era el presidente, entro y se sentó en la silla que estaba frente a mí-
-No encontré nada interesante que hacer hoy señor –dije-
-Puedes llamarme Bruce, te lo he dicho muchas veces –dijo él y me regalo una sonrisa-
-No creo que sea correcto –dije y puse unas hojas en la trituradora-
-La sonrisa del presidente se borró y entonces me miro con algo de melancolía- ¿Estas roto por dentro verdad? –dijo el mientras me observaba-
No sabía que responderle, obviamente lo estaba. Estaba hecho pedazos desde hace años. Pero no creí que fuera correcto hablar de esas cosas con el presidente. Seguí poniendo hojas en la trituradora hasta que él se levantó y me detuvo.
-Es sábado Leon, sal y vive tu vida –dijo el mientras ponía la trituradora en el piso- No desperdicies tu vida en el dolor, después cuando seas tan viejo como yo te lamentaras por no haber hecho nada interesante –me dio la mano y yo me levante- Vamos hijo, aun eres muy joven para dejarte consumir por el remordimiento –me dio una palmada en el hombro-
Yo solo le sonreí, y salí de ahí, no sabía a donde ir, así que me dirigí al cementerio. Compre un ramo de flores, y entonces me dirigí a aquella olvidada tumba. La limpie un poco, y me senté en frente de ella, dispuesto a desahogarme.
-Hola Deborah, lamento no haber venido en dos semanas, sé que si estuviera enterrado me gustaría que la gente mantenga libre de polvo mi epitafio –sonreí y mire al piso- Siempre que vengo aquí lo hago con la esperanza de que un rayo de luz me ilumine y entonces una celestial voz me diga donde esta Helena –las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas- Lamento no poder decirte como esta ella, pero estoy seguro que tú sabes dónde y como esta, ojalá ella se tomara el tiempo de venir a verte… -empecé a llorar en silencio-
-¿Qué haces aquí? –Dijo una mujer-
No reconocí esa voz, me fue imposible relacionarla con alguien. Seque mis lágrimas y entonces me pare, y ahí estaba ella. El cabello le llegaba hasta la cintura, llevaba un vestido negro que le llegaba arriba de las rodillas y traía un ramo de rosas. Se veía radiante, era hermosa.
-Alguien tenía que limpiar su tumba –dije y mire al piso-
-Ella no es tu responsabilidad –dijo algo fría-
-Lo sé, lo siento… -hubo un silencio incomodo, sentía su mirada clavada en mi- Y ¿Cómo esta Jake? –Dije sin mucho interés-
-Lejos, con su nueva esposa –dijo ella algo irritada-
Entonces voltee la vista hacia ella y se veía algo triste, supe que fue un error preguntarle eso.
-Bueno, creo que es hora de que me vaya –dije pero cuando pase alado de ella sentí como le tomo por el brazo-
-Leon –dijo ella con algo de tristeza- ¿En verdad tienes que irte? –Me miro a los ojos-
Vi como sus ojos café se llenaron de lágrimas, el simple hecho de sentir su tacto otra vez revivía lo que había muerto en mí, no hubo necesidad de hablar, con esa mirada me lo dijo todo. No lo dude dos veces, la abrace fuerte. Esta vez, no la dejaría ir.
Bueno, como dice el título ¡es el final! :( ojalá les haya gustado esta historia, sé que al final se puso más dramática que las novelas de televisa, pero espero que hayan disfrutado cada uno de los capítulos, muchas gracias a cada uno de los que dejo sus comentarios y también a cada uno que siguió este fic ^^ espero poder traerles más historias después :3
