CAPITULO 7
Cuando me desperté, milagrosamente no me dolía la cabeza, a ver, tampoco era que hubiese cogido el día antes la borrachera del siglo, pero si me maree más de lo que me hubiese gustado, básicamente porque hacer el ridículo con mi nuevo socio no entraba en mis planes a corto plazo.
Me vestí y llegué a la oficina, Jason me esperaba con un café y una sonrisa algo rara.
_ Buenos días hermanita, ¿Dónde te metiste ayer?
_ Pues estuve con Eric comiendo, fuimos a terminar de adaptar el presupuesto de la obra, ya sabes.
_ Aja, claro –levantó una ceja- ¿hay algo que yo debería saber acerca de nuestro nuevo socio?
_ No sé a qué te refieres Jase.
_ Pues, a esto –sacó una tarjeta de su bolsillo- y a eso, -se apartó de su posición y vi encima de la mesa un ramo de flores, casi se me salen los ojos de las orbitas- ósea, sé que es educado y eso, pero a mí no me han llegado flores, así que supongo que a Northman le caes mucho mejor que yo.
_ ¿Y tu como sabes que son de Eric?
_ Ah eso, he leído la tarjeta –dijo mientras daba un sorbo a su café.
_ ¿Qué? Jason no puedes hacer eso, ¡es privado!
_ Ya bueno, si alguien le manda flores a mi hermana tengo derecho a saber de quienes son, además tranquila, no pone nada malo.
Me dio la tarjeta y salió riéndose de la oficina, estaba tan indignada que fui incapaz de decirle nada más, cerré la puerta y me senté en mi silla, abrí el sobre y leí.
"Espero que la resaca no te esté dando muchos problemas, gracias por la comida de ayer, lo pasé realmente bien. Un beso. E.N."
Genial, ahora resulta que era la payasa personal de Eric, ¿se podía ser más tonta?, la primera vez que estoy a solas con un hombre, y vaya hombre, hablando de algo que no sea trabajo, me mareo con el vino y tengo que salir del restaurante con su ayuda para no hacer el ridículo, desde luego lo mío eran las entradas triunfales en la vida de la gente, ahora Eric pensaría que tengo por costumbre beber y hablar de mi ex cuando salgo.
En fin, las flores eran preciosas, eso sí, pensé en llamarle por teléfono para agradecérselo pero me daba demasiado corte, así que abrí el portátil y le mandé un correo electrónico.
"Gracias por las flores, han sido todo un detalle, la resaca está bajo control, la próxima vez intentaré beber solo agua, yo también lo pasé bien. Un beso. S.S"
Lo envié y ocupé mi mente en trabajar, durante todo el día no hice otra cosa, por la tarde tal y como tenía pensado el día anterior, busqué a Pam y le ofrecí mi ayuda, pero ella sola se apañaba bastante bien con los decoradores, y al parecer Eric tenía bajo control el tema con las obras, así que a mí solo me quedaba esperar que alguien me mandase algo para hacer, mientras tanto me dediqué a organizar la oficina y ocuparme de algunas cosas de Moon, al acabar el día me fui a casa, preparé algo de cenar y me metí en la cama para leer algo, era pronto, apenas las diez de la noche, pero tampoco tenía nada mejor que hacer, no había terminado de acomodarme cuando sonó el móvil, genial, ¿a esa hora? O era Lala, o era Arlene, me levanté para coger el teléfono de la cómoda y el nombre que vi en la pantalla me dejó unos instantes sin saber qué hacer, Eric.
Vale, no sé que quería a esa hora, pero realmente debía ser importante, no parecía ser de los que molestaban por nada así que descolgué el teléfono de una vez.
_ ¿Sí?
_ Hola Sookie, siento llamar tarde, ¿Te cojo en mal momento?
_ No, tranquilo, estaba a punto de abrir una botella de vino –bromee, ya que había quedado como una bebedora impulsiva al menos me reiría de mi misma-
_ Vaya, ¿No te parece que eres joven para darte a la bebida? –genial, tenía ganas de reírse también y a decir verdad me encantaba oírle sonreír-
_ Ya sabes, nunca es tarde para empezar, además hoy ya estoy en casa, y la cama no está lejos, a unas malas puedo arrastrarme con facilidad.
_ Eso es verdad, pero beber a solas no es muy buena idea. –vale, ahora no lo entendía, ¿era una indirecta? ¿Estaba Eric tonteando? Claro que yo había empezado pero era difícil saber sus intenciones.
_ No, no lo es, pero tampoco tengo muchas más opciones –reí- en fin, dime, ¿ocurre algo?
_ Oh, sí –pareció vacilar ante mi cambio de conversación- a decir verdad te llamaba para avisarte que las obras han comenzado, mañana iré a ver cómo va todo, puedes pasarte si quieres.
_ Claro, estaría bien, hoy me he puesto al día con todo y no tengo mucho más que hacer, iré a primera hora.
_ Vale, solo te llamaba por eso, me gusta hacerte trabajar –rió-te veo mañana entonces, hasta luego Sookie.
Me despedí de él y me metí en la cama sonriendo de nuevo, me gustaba la idea de volver a verlo, me gustaba mucho en realidad, además era tremendamente fácil bromear y charlar con Eric.
Por la mañana me apresuré en tomar un café y fui hasta el nuevo local, divisé el coche de Eric en el estacionamiento, cuando subía las escaleras y vi que crecía el ruido de obras y el polvo, pensé que quizá mis tacones de unos 12 cm y mi vestido entallado negro hasta las rodillas, no habían sido muy buena opción para plantarse en una obra, pero ya estaba allí así que seguí esquivando albañiles hasta que vi a Eric, se acercó con una enorme sonrisa en cuanto vio que estaba allí.
_ Buenos días, deja que te ayude –dijo al tiempo que me sujetaba la mano mientras yo esquivaba unos hierros puestos en el suelo.
_Gracias, debí pensar que cuando un sitio está en obras, esta vestimenta no es muy adecuada –sonreí ligeramente avergonzada-
_ Tú siempre estas adecuada Sookie –dijo mientras me miraba y mi rubor crecía más- ven, te presentaré a Alcide.
_ ¿Alcide? – ese nombre me sonaba, y me sonó aun más cuando me dirigió hasta él, Alcide, era vecino de mi abuela, y muy buen amigo mío, él realmente había querido ser más que eso pero yo nunca estuve por la labor, y no porque no valiese, era impresionantemente guapo, alto, fuerte y moreno, pero nunca despertó en mi nada más allá de una buena amistad.
_ No puede ser, ¿sookie?
_ ¡Alcide! – no hice nada por evitar mi entusiasmo mientras lo abrazaba-
_ ¿Os conocéis? –dijo Eric de una forma que ella quiso pensar, era seria, ¿estaba celoso? Mmmm, le gustaba eso.
_ Alcide era nuestro vecino, cuando fuimos a vivir con la abuela nos hicimos amigos, bueno, en realidad él se hizo amigo de Jason, yo solo era la cría que los molestaba.
_ El mundo es un pañuelo desde luego, déjame decirte que ya eras guapa entonces, pero ahora… guau –dijo abriendo sus ojos y repasándome con la mirada.
_ Y tú sigues igual de adulador por lo que veo, y lo siento, seguirá sin funcionarte conmigo –reí abiertamente.
_ Una lástima, claro que ya estoy pillado, perdiste tu oportunidad preciosa.
_ Vaya, no sé si puedo vivir con eso – reí aun más alto- ¿te casaste?
_ No, apenas llevo un año saliendo con alguien pero nos va bien, la que si se casó fuiste tú, me enteré por tu hermano, al final no hubo forma de convencerte de que te alejaras de Sosoman.
_ Bueno, sí, pero para tu placer también te diré que acabo de divorciarme, según parece no era yo la única que lo veía interesante.
_ No me jodas, tienes que contarme esa historia.
Seguimos charlando un rato más mientras Eric nos miraba cada vez más interesado en nuestra conversación
oOoOoOoOoOoOoO
Cuando la vi entrar en la obra me quede embelesado, no hubo forma de ocultar mi sonrisa, me acerqué hasta ella y la conduje hasta Alcide, el día anterior realmente no tenía pensado llamarla, claro, tampoco tenía pensado regalarle flores y lo hice, tenía ganas de estar con ella, sabía de sobra que no podía ser, que ella no querría nada serio con un hombre atado a una hija, pero aun así me ponía excusas todo el tiempo para llamarla o tener algún contacto, ese día no era menos, solo quería verla y disfrutar de su compañía, no esperaba que conociese a Alcide, al principio sentí una punzada de celos, vaya estupidez a estas alturas de mi vida, pero luego me calmé al ver que solo eran buenos amigos, después de un rato conversando decidí hablar algo.
_ Bueno chicos, en vista de que os conocéis no tendréis problemas en mirar el tema de la obra juntos, yo tengo que irme.
_ Vaya, ¿te vas? Pensé que podríamos ir a comer los tres –dijo Alcide.
_ Hoy no puedo Alcide, ya sabes –dije mirándolo fijamente, y esperé que entendiese que se trataba de Eyra.
_ Claro, no te preocupes, ya tendremos tiempo en otra ocasión, ¿Qué me dices Sook? ¿Te vienes a comer y recordamos viejos tiempos mientras trabajamos un poco?
_ Bueno, en realidad…, -me miró y supe que estaba pensando en nuestra comida, decidí intervenir.
_ Si la llevas a comer, gasta cuidado con el vino. - Sookie se encendió al momento y yo no pude evitar la carcajada, era adorable cuando se ponía así.
_ Puedo ir a comer sí, pero solo beberé agua –dijo mirándome entre sarcástica y divertida.
Me despedí de ellos y me fui a la guardería, al llegar la Sra Fontberry me esperaba de nuevo con mi hija en brazos.
_ Buenas tardes, Sr. Northman, lo ha vuelto a hacer.
Genial, mi hija había decidido últimamente dedicarse al vampirismo y morder a todos sus compañeros de clase, algo que no me entusiasmaba demasiado, no sabía a qué se debía ese comportamiento, a mi no me había mordido ni una sola vez, ni a nadie de la familia.
_ No sé qué decir, Sra Fontberry, lo siento de verdad, pero tampoco veo que puedo hacer, en casa no lo hace, la regañaría si fuese así.
_ Pruebe a llevarla al parque, a ver si intenta morder a los otros niños, tenemos que saber que despierta en ella ese sentimiento de agresividad.
_ Está bien.
Cogí a mi pequeña en brazos y me despedí de su tutora, cuando la subí en el coche iba pensativo, no entendía porque mi niña hacia eso, quizá yo no era tan buen padre como creía, intentaba realmente hacerlo lo mejor que podía, pero al parecer no era suficiente, llegué a casa, le di de comer a Eyra y luego pensé en lo que me había dicho su profesora, me dirigí al parque infantil con ella y me dispuse a ver su comportamiento con otros niños.
Parecía una cría feliz como siempre, jugaba con otros bebés en el cuadro de arena, compartía sus juguetes sin problemas, todo iba bien, me relajé un poco y me senté al borde del cuadro para vigilarla de cerca, ella vino medio gateando a mí y la abracé mientras la sentaba en mis rodillas.
_ Vacker min –dije mientras acariciaba su nariz con la mía- ¿me quieres decir porque muerdes? -mi niña me miró mientras volvía a acercar su nariz a la mía, reí y volví a acariciarla, luego la abracé, y entonces si lo hizo, mordió mi hombro al tiempo que yo la retiraba y la sostenía en el aire- ¿Has mordido a papá Eyra? -Mi hija se metió un dedito en la boca mientras hacía pucheros, era consciente de que estaba regañándola- no se muerde amor, y a papi menos aun – ella arrancó a llorar mientras abría y cerraba su manita diciendo "papi", la abracé otra vez y la levanté, la llevé hasta un banco, nos sentamos e intenté que se calmara.
Después de un rato volvió a jugar, el resto de la tarde no mordió a nadie, así que me calmé y pensé que quizá tenía una hija superdotada que había entendido mi riña, volvimos a casa, le di la cena y fui a meterla en la cuna, pero empezó a llorar como pocas veces, estaba roja y las lagrimas caían a borbotones por su carita, la acuné en mi pecho y me paseé desesperado por la habitación, de pronto me sentí frustrado, no podía con aquello solo, había días en que simplemente no podía, Eyra necesitaba una madre, podía empeñarme y encerrarme en que no era así, en que yo era suficiente, pero no lo era, estaba agotado, y mi niña lo notaba, estaba seguro, lejos de calmarse empezó a empeorar, siguió llorando tanto que me asusté, le comprobé la fiebre y vi que la tenía alta, de inmediato la llevé al médico, nunca se había puesto así.
Después de la espera en urgencias el médico por fin me dijo que no tenía nada, la había revisado y estaba perfectamente.
_ Sr. Northman es normal que llore de esa forma, hasta ahora los dientes le han salido de forma pausada pero ahora el dolor es más fuerte, incluso es normal que en algún momento llegue a morder si no puede soportar el dolor.
_ ¿Morder? De hecho, su profesora me ha llamado la atención en alguna ocasión precisamente porque ha mordido a sus compañeros, y esta tarde lo ha hecho conmigo.
_ Es normal, las encías le están rompiendo, solo intenta calmar su ansiedad, no es racional, solo es un bebé y se desahoga de esa forma.
Me dio algo para bajarle la fiebre y volví a casa bastante más tranquilo, al menos sabía que no se trataba de nada psicológico, mi niña solo estaba pasándolo mal, aun así, me sentí mal cuando por fin se durmió, me quedé mirándola y pensando que yo estaba negándole el derecho a tener una madre, Alice no estaba, ella era la mejor madre que nadie pudiese desear pero se había ido, y mi hija ni siquiera la había conocido, apenas tenía un año, pero la cosa iría a peor conforme pasase el tiempo, ¿Qué pasaría cuando tuviese que explicarle que su mamá murió al traerla al mundo? ¿O cuando sus compañeros en clase le hablasen de sus madres y ella no tuviese nada que decir? Por alguna razón el mundo se me vino abajo, creo que fue la primera vez que sentí verdaderas ganas de llorar en mucho tiempo, quería meterme en la cama y olvidarme de todo, del trabajo, del resto del mundo, solo quería acurrucar a mi pequeña contra mí y tener el poder de evitarle cualquier sufrimiento.
Por la mañana me levanté con una idea en la cabeza, llamaría a la vecina de Leif y Ana, si seguía buscando trabajo la entrevistaría y le ofrecería el puesto de canguro, vale, mi hija no tenía una madre, pero si podía darle algún tipo de figura femenina en el que fijarse al menos más días de los habituales, además de esa forma dejaría más libres a mi hermano y a mi cuñada, no lo pensé más, en cuanto llegué a la oficina marqué el número de teléfono, quedé con Jess, así se llamaba, en la oficina al cabo de un rato, la entrevisté y realmente vi que estaba preparada y cualificada así que quedamos en que cuando me hiciese falta, la llamaría e iría a casa a cuidar de mi hija.
Trabajé el resto del día, por la tarde Sookie me llamó, hablamos un poco acerca del trabajo y ya está, la verdad es que me apetecía mucho verla, pero me moría de sueño después de la noche anterior con Eyra y solo quería irme a casa y descansar.
El viernes por la mañana se presentaba mejor, Eyra había logrado dormir mucho mejor y yo me alegré por eso, cuando la dejé en la guardería pensé que era hora de probar la eficiencia de mi canguro, además, era viernes así que llamé a Sookie.
_ ¿Quién es? –Dijo una voz soñolienta y no de muy buen humor-.
_ Hola Sookie, lo siento, no quería despertarte.
_ ¿Eric? ¿Qué hora…? ¡Oh mierda! Me he dormido… -reí ante su reacción, desde luego yo tenía el don de sorprenderla con cada llamada para bien o para mal-
_ Vaya, no quiero imaginarme como acabó la comida con Alcide.
_ Que va, comimos rápido y volví a la oficina a trabajar, solo me gusta emborracharme cuando eres tu el que soporta mis teorías –dijo mientras reía y a mí se me hinchaba el pecho de algo parecido a la ¿emoción? Vaya gilipollez.
_ No sé si debería sentirme halagado por eso.
_ Oh por supuesto, es todo un honor que te concedo solo a ti. –Volvimos a reír- ¿algún problema?
_ En realidad estaba preguntándome si te apetecería cenar hoy conmigo, estoy bastante bien de ánimos para soportar alguna teoría más que estés dispuesta a contarme.
