Tan solo un beso II.

-Ra…Ranma…- Akane llamó la atención de su prometido.

-¡Akane! ¿Estás bien?- Dijo mientras se agachaba acercándose a ella, la tomó en sus brazos, su voz denotaba preocupación.

Shampoo y Ukyo seguían ahí, la escena que se encontraban presenciando no hizo nada más que herirlas, agacharon la cabeza no podían soportar ver como Ranma sostenía en brazos a Akane. Un ligero viento meció sus cabellos, observaron como la penetrante mirada de su apuesto chico se encontraba completamente centrada en ella, brindándole toda su atención y preocupación… ahora ambas se sentían estúpidas. Aunando que hacía unos instantes Ranma había confesado su gusto hacia Akane y parecía estar más que dispuesto a casarse con ella. Se sentían desechadas, él había preferido a esa chica poco femenina, torpe, fea y nada afectuosa; pero la verdad es que inconscientemente solo había dañado su ego y orgullo. Ya no había nada más que decir, solo les quedó ocultar su vergüenza y desdicha así que decidieron desaparecer en la oscuridad.

-Ranma, gracias…- Dijo Akane posicionando una de sus manos sobre la mejilla de éste en muestra de agradecimiento, la regreso a su lugar momentos después.

-¿Estás bien Akane? Perdón, todo esto fue mi culpa, si yo no le hubiera dicho nada a Shampoo y Ukyo…

-No debí dudar nunca de ti- Dijo casi en murmuro, parecía bastante agotada. Ambos se miraban fijamente.

-¿Eh? ¿Cómo qué dudar de mí?

-Yo… no estaba segura… de que tú sintieras algo por mi…- Hubo un momento de silencio incómodo –Llegue a pensar en ¿cómo sería que nos casaríamos si ni siquiera nos habíamos tomado de las manos?

Se sonrojaron al pensar que en ese preciso instante él la abrazaba en la oscuridad brindándole calor y protección. Probablemente nunca se hubiesen tomado de la mano, pero ahí estaba él siempre: rescatándola, defendiéndola y preocupándose por ella.

-Pero ya me siento más feliz…- Mencionó Akane con una sonrisa, ya más recuperada- Me has demostrado que sientes algo por mí- Las palabras de su prometido le habían devuelto las energías poco a poco -Justo como lo dijiste, yo sé que irías a cualquier parte del mundo a salvarme.

-¡¿Eh?! ¿Por qué? ¡¿De qué hablas?!- Ranma abrió los ojos de la impresión a la par que se sonrojaba intensamente, su trenza se levantó demostrando el susto que padecía –Que… que… ¿Qué yo que? ¿Qué dije?- sino hubiese tenido a Akane en brazos fácilmente se hubiera parado de un brinco con ambas manos cornudas, solo podía fingir no saber de lo que ella hablaba.

-Fue inevitable escuchar lo que le decías a Shampoo y Ukyo- Contesto Akane también sonrojada, bajando un poco la vista por timidez.

-Escuchó todo, ¿pero que dije? ¡Ahhh!- Ranma casi se iba para atrás de la vergüenza, había quedado en una especie de shock totalmente petrificado, Akane ahora sabía lo que él sentía ¡lo había escuchado todo! -¡¿Qué dije?! ¡¿Qué más dije?! No puede ser entonces ya sabe que...- detuvo un poco sus pensamientos y su vergüenza paso casi inmediatamente, ¡era justo lo que él quería desde un principio! que Akane supiera sus sentimientos, que mejor forma de demostrarlos que defendiéndola y gritándolo al mundo, o por lo menos a las chicas que más los molestaban.

Ranma sonrío levemente dirigiéndole una mirada tierna a Akane, después de todo estaba feliz.

-Será mejor que vallamos con el doctor Tofú- Dijo ya más relajado –Vamos, sube- Se puso de espaldas a Akane, alentándola con sus manos a que subiera.

-¡Sip!


En tiempos calurosos como esté se podían escuchar, a través de las paredes, las divertidas risas de los niños jugando, las cigarras ocultas que se encontraban cantando, los ancianos que bromeaban, algún pequeño pleito por un juego shogi perdido, etc.; cada persona parecía disfrutar del momento refrescante que les brindaba la noche.

La joven pareja avanzaba entre la oscuridad, a juzgar por el bullicio no era muy tarde. Una que otra luciérnaga despistada perdía su rumbo y de vez en cuando se cruzaba por el camino de Ranma y Akane, tal momento no podía ser más romántico para ella, a pesar de que se encontraban en silencio. No habían pronunciado palabra alguna desde su salida del parque.

Akane disfrutaba cada minuto el poder estar tan cerca de Ranma y sentir su aroma… con gran gusto se aferraba a él. Aun así no podía evitar pensar que después de haber tenido tan gran avance en tan pocos minutos debía dejar las cosas así, sabía que no podía presionarlo, era un hecho que las cosas no cambiarían inmediatamente.

-¡Hola! ¿Cómo han estado?- Saludo efusivamente el doctor Tofú en cuanto se percató de las visitas, la pareja por fin se encontraba en el consultorio –Cielos ¿Pero qué te paso Akane?- Dijo al verla sobre la espalda de Ranma.

-Nada doctor no se preocupe, solo me caí y lastime el tobillo eso es todo- Dijo Akane sonriendo. Ranma la miró algo molesto, claro que era algo importante el que se hubiese lastimado.

-Bueno pues vamos a revisarte.

El trío de personas se dirigió a una habitación, Ranma cuidadosamente postro a Akane sobre la cama de auscultación. El doctor la revisó minuciosamente todo en ella parecía bien, quizá un poco sucia pero bien; llegó al tobillo afectado el cual se encontraba completamente inflamado, procedió con la cura.

-¡Vaya pero si debió de haber sido una caída bastante fuerte pequeña Akane!- A lo que ésta respondió con una sonrisa apenada. El doctor aplico una crema brindando un suave masaje, Akane soltaba pequeños quejidos, finalmente saco unos vendajes -Así que un día más y serán marido y mujer, no sé pero a mi parecer aún son muy jóvenes yo esperaría mucho más tiempo jajaja…- Continuaba vendando. No era de sorprender sus palabras debido al amor "oculto" que había tenido por Kasumi desde hacía tantos años, pero por alguna razón Akane ante esta frase bajo su mirada de cierto modo apagada.

Ranma se dio cuenta de esto, quedo confundido, él sabía cuánto estimaba ella al doctor Tofú y lo mucho que le afectaban sus palabras. Quizá él podía poner en duda la decisión de su prometida con respecto a la boda. Durante un momento se mantuvo nervioso, dudando a cerca de lo que Akane pensaría sobre el tema expuesto, hubo un pequeño silencio incómodo que para él pareció eterno. Decidido y sin perder más tiempo posó una mano sobre el hombro de su prometida.

-No se preocupe doctor- Dijo Ranma- Estamos listos.

-Ranma…- Lo miró sorprendida.

- Oh muy bien me alegra escuchar eso - Sonrió el doctor.

Pasaron unos minutos más pero para Akane parecía no pasar el tiempo, no podía dejar de ver a su prometido. Poco a poco minuto tras minuto Ranma se fue estresando por aquella insistente mirada, su rostro mostraba cada vez más color, aun tomaba a Akane por el hombro pero se negaba a mirarla a los ojos. Antes de que reaccionara molesto y comenzará a gritar histérico el doctor Tofú intervino por su bien.

-Muy bien Akane parece que ya está, te he puesto una pomada especial aunque parece que esa caída ha sido algo fuerte así que no apoyes peso sobre ese pie para no lastimar más el tobillo, debes estar en reposo por lo menos un par de días, sin embargo estoy seguro de que esto no afectara los planes de boda, Ranma podrá encargarse de todo jajaja...- Ambos se sonrojaron, como sí hubiesen olvidado su boda- Por favor cuida bien de Akane, pero no solo durante estos días Ranma.

-Cla…claro.

Una "bendición" más les había sido otorgada.


-Así que… un día más y luego estaremos casados…- Se atrevió a decir Ranma. Ahora iban camino a casa. Gracias a Dios, Akane estaba a sus espaldas, no la tendría que ver directo a los ojos.

-Eso parece…- Contestó algo apenada.

-Espero que no se les ocurra hacer algo a Shampoo o Ukyo, lo bueno es que no saben cuándo nos ca…casaremos…

-Gracias Ranma…- Dijo cerrando los ojos, recargándose por completo en la espalda de su novio…

-De que hablas, todo fue mi culpa, que bueno que llegué a tiempo ¡quien sabe que pudieron haberte hecho esas locas!

-Gracias por quererme…- Dijo en un suspiro.

Ranma se paralizo, nunca pensó escuchar eso. Nuevamente sus ojos se abrieron de sorpresa y susto, su trenza se paró, éste comenzó a andar como si fuese un robot. Había admitido que le gustaba Akane ¿eso significaba que la quería?... Había dicho que era la única mujer con la que estaba dispuesto a casarse, sin duda alguna la quería, pero resultaba bastante vergonzoso aceptarlo frente a ella. En un día más estarían casados, serían esposos, sería su esposasu mujer…Aun le costaba aceptarlo abiertamente, lo mejor sería buscar la manera de acercarse a ella de una forma en que jamás lo había hecho ¿Tomarla de la mano como ella había sugerido? Ahora no era una opción, tendría que cavilar algo más.

La luz de la entrada de su casa estaba encendida como esperando su regreso, a él le pareció una gran bienvenida. El día había sido muy largo, aunque de igual forma muy bueno ya que cualquier duda que pudieron haber sentido ya era inexistente. Ranma decidió entrar en la casa, subir las escaleras y dirigirse al cuarto de Akane; probablemente un salto directo a la ventana de su habitación hubiese sido muy tosco para el estado en que ella se encontraba.

El resto de la casa estaba a oscuras, lo más seguro es que no hubiese pasado mucho tiempo desde que la familia se había marchado a dormir, prefirió caminar con sigilo. Con un rápido movimiento abrió la puerta de Akane, con las manos ocupadas Ranma no se preocupó de encender la luz de aquella habitación. Desde hacía tiempo pudo darse cuenta que Akane había caído dormida ya que su peso parecía haber aumentado, debía estar completamente rendida.

Ranma se sentó en la cama tomando las manos de Akane, por lo que esta parecía estar sentada detrás de él. Decidió inclinarse lentamente para recostarse de costado y así no despertala. Quedo cómodamente acostado junto Akane, aún le daba la espalda y tomaba sus manos, parecía como si le estuviese abrazando. No quería parecer un pervertido ni nada parecido pero le gustó mucho encontrarse en esa situación con ella: en la oscuridad, recostados juntos mientras ella le abrazaba…Se puso completamente rojo, le hubiera encantado permanecer así toda la noche, pero ya pronto llegaría ese momento o eso esperaba él, por ahora debía marcharse a su habitación. Se sentó.

-Sabes Ranma- Lo detuvo Akane un poco adormilada para gran sorpresa de Ranma, quién al instante se giró para verla recostada. Estaba seria, cansada, sin duda con sueño y viendo directo a sus ojos - Llegué a pensar que no importaría nada de lo que me hubieses hecho, dicho o como me hubieses tratado estos años…yo me casaría contigo si tan solo me dieras un beso- Dijo Akane sin darse cuenta en sus palabras, probablemente víctima del sueño.

-¿Entonces es tan solo un beso lo que me pides Akane?- Ranma pregunto animado, nervioso, acalorado- ¿Tan solo un beso… para que aceptes casarte conmigo?

Akane cayó en la cuenta de su inconsciente petición, no pudo hacer nada más que agachar su mirada tímidamente. Hubo un rato de silencio nuevamente. Akane lucía tan hermosa recostada en su cama, con los ojos entre cerrados y con el cabello alborotado. Las palabras de Ranma le habían afectado también puesto que sus mejillas se pusieron rojas. Quería sin duda un beso de su prometido antes de que se convirtiera en su esposo, pero se negaba a responder la pregunta a pesar de que lo había aceptado abiertamente unos instantes atrás.

Ranma acepto su silencio y su tierna e inocente timidez como una afirmación a su pregunta. Se agacho aun sentado casi recostándose sobre ella, tomó el mentón de su prometida suavemente, acerco su rostro al de Akane, se miraron unos segundos; Ranma mordió nervioso sus propios labios. Ambos cerraron sus ojos y, finalmente, sus labios se unieron en un tierno y dulce beso.

Él se apartó paulatinamente de sus labios, sus ojos se fueron abriendo a la par. Permaneció cerca de ella mientras su mano rozaba dulcemente su mejilla. El palpitar de sus corazones no podía parar. Todo estaba en silencio, parecía un ambiente tenso debido al nervio, Ranma debía contener un poco su respiración para no verse agitado frente a ella.

-Lo ve Tendo solo necesitaban un pequeño empujón jajaja…

-¡Por fin nuestras familias se unirán Saotome! Jajaja…

-Qué bueno que regresaron con bien.

-Ranma, Akane aguanten un día más y podrán hacer todo lo que quieran.

-¡Ranma como te atreves a aprovecharse de la inocencia de la linda y tierna Akane!

Toda la familia se encontraba en el marco de la puerta. Genma vitoreaba, Soun sollozaba, Kasumi mostraba su bella sonrisa, Nabiki con brazos cruzados los miraba pícaramente y el viejo Hapossai lloraba como niño.

-¡Lárguense de aquí!- Gritó la pareja al unísono, completamente rojos y enojados, abandonando la comprometedora posición en la que se encontraban.

Mañana sería otro día, Akane esperaba con ansias un día tranquilo de descanso antes de la boda.

Continuará…


Hola aquí esta la segunda parte, lamento no haber actualizado la semana pasado tuve mucho trabajo acumulado y me fue imposible. Espero y les halla gustado, espero sus comentarios que son el mejor aliento para que siga escribiendo. Saludos.