Impacientes por la boda.

Ranma y Akane pasaron un tiempo más juntos debajo del gran árbol. Todo parecía tan tranquilo que aun después de la solicitud de la chica realmente no querían volver al caos de su hogar. Después de haberse confesado uno al otro el estar solos como pareja representaba el segundo gran paso, se encontraban nerviosos y avergonzados ¿Cómo debían tratarse? Se sonreían torpemente y no sabían que hacer. Sus manos se mantuvieron unidas dirigiendo su vista del agarre a los ojos de su acompañante, para que luego cada uno girara su mirada hacía su alrededor… El ambiente era hermoso lleno de árboles frondosos, una que otra persona caminando a lo lejos y un par de niños jugando sonrientes, poco a poco se fueron calmando sin duda un templo shintoista podía brindar paz y tranquilidad.

-Es un lugar muy hermoso- Dijo por fin Akane.

-Lo sé, trate de que estuviera algo alejado y con tantos árboles alrededor todo será más seguro.

-Es perfecto- Sonrió- Bueno pues volvamos a casa Ranma… Realmente necesito descansar un poco…

-Ah sí es cierto jeje…- Dijo nervioso, por momentos la amabilidad de Akane dejaba a Ranma sin aliento, incluso se había olvidado del tiempo, simplemente le parecía más hermosa-No te preocupes yo me encargare de todo bobaa…- Le sonrió ampliamente. Ranma Saotome echó a su prometida sobre su espalda y corrió, Akane se aferró una vez más a su prometido.

La chica cruzo sus brazos por el varonil cuello y recargó su cabeza sobre la nuca de su acompañante, ahora podía sentirse más tranquila ya no importaba con quién se cruzara en su camino ahora él estaba ahí con ella. Se aferró un poco más, le alegraba en cierto modo tener su tobillo mal herido, al menos con esa excusa ella podía abrazarle así, sin vergüenza alguna y con tanto amor como nunca antes lo había hecho… El dolor de su tobillo era mayor al día anterior, sin duda tanto ajetreo la había lastimado, pero le inundaba tanta felicidad que simplemente lo ignoro. Ambos regresaron confiando en que ya las cosas se hubiesen calmado.


Cuando estuvieron de regreso es su hogar se llevaron una gran sorpresa: Kodachi, Rin-rin, Ran-ran, Shampoo, Ukyo, Ryoga, Kuno y Mousse se encontraban diseminados en lo que debía ser el comedor, todos giraron a verlos. La pareja quedo petrificada ante tal escena, solo el viento meció sus cabellos y un gran silencio se hizo presente. Con tan incómoda situación Ranma deseo correr al instante pero una voz lo detuvo.

-Qué bueno que llegaron, tenemos visitas- Dijo Kasumi- Pronto comeremos así que acomódense por favor.

Ni Ranma ni Akane podían negar que ya tenían hambre, además de eso les extrañaba en sobre manera el que ninguno de los presentes se hubiese abalanzado sobre alguno de los dos. Intrigados decidieron quedarse en el lugar. Después de todo no tendrían por qué irse de su propia casa, en todo caso los problemáticos "invitados" deberían de ser los que se marchasen. Ranma se dirigió al centro de la mesa que parecía preparado especialmente para ellos y cuidadosamente deposito a Akane en su asiento. Él se mostraba nervioso, atento movió los ojos de un lado a otro en espera de alguna desagradable reacción pero no pasó nada… Realmente algo muy raro estaba pasando ahí.

-Akane te pido disculpas en nombre de estas niñas bobas- Comenzó Shampoo- Ya les he dicho que yo "poder pelear mis propias peleas"- Acabo mirando a las chiquillas.

-¿Shampoo pidiéndome disculpas a mí? Esto debe de ser una broma ¿Qué estará pasando?- Pensó Akane- Si es cierto…Jeje…

-No te preocupes Ranma mi amor- Continuo Kodachi- Ya hemos hablado y estamos de acuerdo que no nos interpondremos más- Acabo sonriente ¿A eso se debía tanto respeto y amabilidad tan repentina? Aun después de oír esas palabras, y sobretodo viniendo de Kodachi, no era algo de fiar.

-De todas formas si intentasen algo yo estaré aquí para defenderlos no se preocupen- Dijo animada Ukyo con una mano empuñada en su pecho.

-Si gra…gracias…Jeje…- Pronuncio un incrédulo Ranma.

Tal como lo habían predicho Ranma a pesar de sus palabras el ambiente había comenzado a tornarse cada vez más tenso, el silencio era más que evidente parecían no estar diciendo la verdad… Ranma podía sentir como Kuno le lanzaba su mirada mortal como si fuese un rayo directo a su rostro, giró su mirada y pudo ver como Kodachi, Shampoo y las pequeñas chicas chinas se dirigían de igual forma hacía Akane añadiendo una sonrisa forzada que a su parecer poco a poco se volvió tenebrosa.

La pareja central reía nerviosa con tales señales de odio. Ryoga y Ukyo también lanzaban miradas de molestia a sus respectivos rivales, después de todo según ellos "no eran el uno para el otro", y aunque los apoyaran el amor que profesaban desde hacía tantos años no podía desaparecer de un día para otro. Mousse era un personaje neutral parecía festejar la unión de Ranma y era probablemente la única persona en esa habitación que creía las malas actuaciones de sus compañeros.

Llegaron los señores Tendo y Saotome los cuales fueron ignorados por completo, tomaron asiento, ellos también sentían el aura maligna que inundaba el ambiente, prefirieron permanecer callados y no hacer movimientos bruscos. Rogaban para sus adentros que la boda se llevase a cabo al día siguiente. Se unió Nabiki en la mesa completamente desinteresada con lo que sucedía, simplemente no le importaba la tensión, ella había encendido el televisor.

El aura se restauró por un momento con la llegada de Kasumi, su hermosa sonrisa podría acabar con el más terrible mal. Colocó una gran cantidad de comida sobre la mesa, había tenido que tomar algo de lo destinado para la celebración del día siguiente para satisfacer a sus numerosos invitados, tomó asiento a un lado de la mesa y se dispuso a servir las porciones de arroz.

-¡Oh Déjame ayudarte querida!- Intervino la rosa negra.

-¡Rin-rin y Ran-ran lo harán!- Gritaron las gemelas.

Ninguna de las chicas espero la respuesta de la mayor de las Tendo, sus brazos comenzaron a moverse ágilmente para sorpresa de todos, los platos salieron disparados hacia el regazo de cada comensal, quienes lo atrapaban con las manos en acto de reflejo.

-Listo, que todos tengan un buen provecho jojojo…- Finalizó Kodachi.

-No sé por qué pero esto no me da confianza- Pensó Ranma para luego voltear la cabeza hacia su prometida, debido a su expresión pudo darse cuenta que ella parecía pensar lo mismo.

-¡Buen provecho!- Gritó el resto de los presentes.

Por dios yo no voy a comer esto! -Pensaba Akane.

Los hombres comenzaron a comer despreocupados y con gran avidez, las chicas comían más tranquilamente, nadie parecía estar atento a los prometidos todo parecía más normal...

-Espera Akane no vayas a comerte eso…-Susurró Ranma acercándose a su prometida.

-Si eso ya lo sé.

Ranma meditó un momento…- ¡Papá no te atrevas a comer de mi plato entendiste!- Las palabras hicieron al reaccionar al otro hombre.

-Jajajaja que dices hijo como te atreves a decir eso de tu padre… ¡Eso será mío!- Ranma no se opuso a que su padre comiera de su plato incluso le extendió la mano para facilitar su trabajo, su plan había funcionado, Genma tomo un gran bocado y trago- ¡Ay! ¡¿Pero qué demonios es esto?! ¡Quema! ¡Quema! Mi lengua ¡Necesito agua! – Corrió en círculos por toda la habitación. El rostro de Genma Saotome estaba colorado, ardía en llamas, su boca se abría enormemente y casi parecía escupir fuego.

-Qué raro si yo no use picante- Dijo la inocente Kasumi.

Los jóvenes prometidos miraban incrédulos ¿Alguien había tratado de enchilar a Ranma? Que cosa tan más infantil… Sus miradas vieron a las culpables.

-Rayos no funcionó hermana…- y Ran-ran cuchicheaban, no se tomaron la molestia si quiera de disimular.

Genma siguió corriendo hasta que finalmente se lanzó al agua del estanque con la esperanza de calmar el ardor en su boca, permaneció ahí un rato más ya convertido en panda. Todos lo veían con asombro debió de hacer sido mucho picante.

-¡Ay qué bien comida! parece que llegué a buena hora después de un arduo día de trabajo jijiji…- Dijo muy sonriente Hapossai dejando a un lado su botín y acabando con la escena anterior.

-¡Robar ropa íntima no es un trabajo!- Regaño Akane.

-¡Miré maestro una panti de Akane!- Gritó Ranma señalando a lo lejos.

-En serio, que hermosura ¡¿En dónde?!

-¡Bien ésta es mi oportunidad!- El maestro se mostró tan emocionado que tal y como lo había predicho Ranma había abierto la boca ampliamente. Hapossai dio un gran salto del piso hasta la mesa, Ranma alzó sus palillos, tomó una porción del plato de Akane, sostuvo de la nunca al viejo y de un veloz movimiento introdujo la comida en su boca.

-Cof… Coff… ¡Pero qué te pasa Ranma! ¡¿Acaso quieres provocarme?!

-No le paso nada…-Dudo.

El viejo alzó su happodaicarin listo para encenderlo e inmediatamente… cayó al suelo…

-¡Ahh! ¿Qué le pasa al maestro, está muerto?- Pregunto Akane aterrada, eso era lo que había salido de su plato ¡¿Acaso querían matarla?!

Todos se acercaron un poco para ver el pequeño cuerpo del maestro tirado sobre la mesa, estaban expectantes ¿En realidad el viejo había muerto?

-¡Oh pero qué barbaridad! ¡¿Quién pudo hacer semejante cosa?!- Gritó dramática Kodachi. Miraron incrédulos de su actuación, al parecer de todos había sido ella la culpable…

-Mire señor Saotome, parece que hemos perdido al maestro.

-"Ni hablar así son las cosas de la vida"- Se leía en el letrero del panda ya junto a su amigo.

-Debemos de encargarnos de darle una buena sepultura- Dijo Soun con las manos en pose de oración. Genma de un jalón lanzó el cuerpo al piso e inmediatamente comenzó a pisotearlo junto con Soun.

-Jajajajaja… Maldito viejo ¡Por fin nos libramos de usted! Lo veremos en el infierno jajaja…- Gritaba Soun al borde la locura.

-Ay papá no te basta con que este así- Regaño Akane.

-Ni hablar su sueño se hizo realidad- Dijo Nabiki.

-GOORRR…-Un ronquido proveniente del viejo, los alumnos se escondieron tras Ranma.

-Cobardes…-Les miró Ranma con fastidio.

-Así que está dormido- Añadió Nabiki.

-Si es como el señor Pestillo dormirá el resto del día- Dijo Kuno de brazos cruzados.

-Aggghhh…- Ranma no iba a estar aguantando esto, para el fin del día era seguro que él o Akane acabasen muertos- Ufff…- Exhalo molesto- Muy bien, vámonos Akane- Estaba decidido a cuidar de su prometida, debía darle un buen rato de descanso para que ella se recuperara.


Gracias a dios ahora se encontraban solos, era mejor a estar rodeada de locos. Ranma la había llevado a la cocina, ahora él se encontraba de espaldas hacia ella picando unos vegetales. No podía estar más contenta al pensar que Ranma, su prometido, cocinaba para ella aun siendo hombre…- Jijiji…- Una risita escapó de sus labios.

-¿Eh que pasa?

-Nada… ¿Quieres que te ayude con algo?

-Claro que no Akane ¡¿Cómo se te ocurre?!- Luego recapacito- Es decir estás herida no te preocupes jeje… Yo te cuidaré – Giró sacando su legua, Ranma se acercó al fuego y vació las últimas cosas a la cacerola, ahora solo bastaba esperar.

Con paso lento fue y tomó asiento junto Akane, recargo sus brazos y cabeza sobre la pequeña mesa, cerró sus ojos y suspiro, él también estaba cansado de tanto movimiento- Espero que este día acabe prontooo…

-Muchas gracias Ranma- Dijo con ternura Akane. Le pareció tan lindo momento: La cocina completamente iluminada, Ranma recostado con gran paz preocupado por ella- Nunca te habías comportado así- Akane se acercó tanto como pudo y le regalo un beso en la mejilla a su prometido, éste se sentó sorprendido casi por la acción.

-Akane… Comienzas a actuar extraño…

-Tontooo…

-Perdón es que… no pude estar contigo ni ayer ni hoy… y… -Dijo sincero. Ranma se acercó lentamente hacia Akane con la única finalidad de besarla, aunque dudo por un segundo él debía comprobar que ella era suya.

-Pero ahora estás conmigo tonto- Una sonrisa iluminaba su rostro, sus ojos se fueron cerrando invitando a su acompañante a continuar...

-¡Ranma mi amor! Te cocinaré algo digno de ti.

-¡Ranma deja que Shampoo te prepare algo realmente rico!

Kodachi y Shampoo irrumpieron en la habitación, Ukyo las seguía muy de cerca. Realmente todos, incluso su familia, había estado observando tras el marco de la puerta desde hacía un buen rato. Sin embargo Ranma no dejó que los molestasen, él simplemente siguió su camino a los labios de Akane hasta sellarlos con un beso…

Las chicas pararon en seco y se desmoronaron al verse ignoradas, no pudieron evitar tal calamidad.

-Jajajaja… ¡Ése si es amor Saotome!

-"Usted lo ha dicho Tendo"


La noche había llegado lentamente para desfortuna de los Tendo y Saotome, había pasado realmente lenta la tarde. Las chicas peleaban por atender a Ranma ofreciéndole comida o preguntando que necesitaba, Ukyo Intervenía de vez en cuando para que lo dejaran en paz pero al parecer de Akane era un intento más por ser ella quién estuviese con él. Akane terminó enfurecida, ni sus reclamos ni los gritos del propio Ranma provocaban reacción alguna, ahora eran ellos los ignorados. Finalmente cuando Ranma se vio envuelto por el abrazo de todas las chicas presentes Akane huyó molesta a su habitación con ayuda de Ryoga.

Akane lo veía perfectamente, eran los últimos intentos por parte de esas chicas para llamar la atención de Ranma, se lo estaban peleando no querían darse por vencidas. No veían que gracias a sus tan insistentes acciones Ranma deseaba alejarse cada vez más de sus garras. Era hora de olvidar todo por un momento y tomar un merecido descanso.


Faltaba un par de horas para que saliera el sol. Los intrusos habían quedado regados por la casa dispuestos a hacer guardia la noche entera. Ukyo, Shampoo y Kodachi velaron por fuera de la habitación de Ranma. Ryoga había insistido en cuidar a Akane fuera de su habitación para que se sintiese tranquila durante toda la noche y Kuno se le había juntado con el único fin de servir como obstáculo en su salida a la mañana siguiente. Mousse, que había sido noqueado en el comedor durante la cena, decidió después de haberse recuperado vigilar desde el tejado para dar apoyo a los novios por si deseaban huir juntos. y Ran-ran vigilaba la entrada principal de la casa. Sin embargo todos cayeron rendidos en la madrugada, ahora dormían plácidamente sobre sus lugares de vigilancia.

Una puerta se abrió lentamente. Ranma confiaba en que la oscuridad de la noche y el cansancio del resto, ocultaran y disimularan sus movimientos. Vio a las tres chicas dormidas en el piso, una sobre la otra, alargo su paso lo más que pudo y despacio se propuso a iniciar su búsqueda en el interior de las ropas de Kodachi. Tragó saliva lo que menos quería era despertarla. Su objetivo: su famoso polvo para dormir.

Busco en los bolsillos de su falda, dentro de las mangas, los calcetines, los zapatos, incluso revolvió su cabello pero no encontró nada. Tragó de nuevo nervioso, debía buscar adentro de la blusa o bajo su falda… No, no era un pretexto, realmente debía hacerlo, debía encontrar ese maldito polvo para hacer que todos ellos durmiesen un buen rato y así marchar tranquilos a la boda… Se dispuso valientemente a levantar un poco la blusa… ¡Qué va después de todo él conocía perfectamente el cuerpo de una mujer!... Atrevido levanto de un movimiento la blusa y lo vio ¡Ese debía de ser! El sobre con el polvo estaba entre los pechos de Kodachi… Ahora solo debía de tomarlo…

-Oh por dios mi querido Ranma, no pensé que quisieras ir tan rápido en nuestra relación- Había despertado Kodachi toda enrojecida.

-¡Demonios ¿Ahora qué hago?!

- Acaso quieres consumar nuestro amor ahora mismo, bueno es que no puedo lograr que contengas tus deseos hacia mí jojojo…- Kodachi atrapo a Ranma entre sus piernas jalándolo hacia ella, intentando besarlo.

-No, no, no espera Kodachi- Susurraba un sonrojado Ranma agitando la cabeza en negación. Luego reaccionó- Quiero decir que… No podemos hacerlo aquí… ¿Qué tal si los demás despiertan? jejeje…

-Oh mi amor que romántico quieres estar solo conmigo eh, bueno eso podemos arreglarlo huyamos juntos querido te trataré como todo un rey con banquetes todos los días si es lo que tú quieres- Junto su mejilla a la de Ranma completamente emocionada.

-Sabes Kodachi… Yo me refería a que los pusiéramos a dormir por si acaso tu sabes jeje…- Ranma fingía una sonrisa.

-Si es lo que quieres está bien mi amor- Sacó de entre sus atributos la bolsita deseada que Ranma arrebato de inmediato. Se soltó de su agarre al tiempo que abanico con el polvo y en un instante Kodachi cayó pesadamente al piso completamente dormida.

-Uff… al fin me libre de ella, ahora el resto.

-¡Menos mal estaba a punto de matarte idiota! ¡Y aun así estoy molesta como te atreves pervertido!- Akane lo había visto desde el otro lado del pasillo.

Ranma agitó una vez más la pequeña bolsa sobre Shampoo y Ukyo antes de que despertaran con tremendos gritos. Corrió hasta Kuno, quién parpadeaba para despertar, y Ryoga que estaba poniendose de pie, roció el polvo sobre ellos y cayeron como pesadas estatuas al piso.

-¡Cállate quieres! ¿Que no ves lo que hago? Así no nos molestarán por un buen rato.

-Pervertidooo…

-Iré a encargarme de los otros, tu prepárate a primera hora nos iremos- Ranma no espero respuesta y fue en busca del resto.


Ranma se dirigió al comedor pero solo encontró al viejo Hapossai. El maestro apenas se había sentado y tallaba sus ojos para despertar por completo de su largo sueño cuando Ranma le tiró el polvo encima provocando que durmiera de nuevo, él no quería a ese viejo pervertido rondando por ahí. Llego junto con las gemelas chinas aun dormidas y aun así esparció un poco de polvo, definitivamente no quería ningún tipo de interrupción. Busco por toda a casa y sobre el techo encontró a Mousse hizo lo mismo que con el resto. Dio un suspiro, sus martirios desaparecerían al menos por medio día, ahora podía estar tranquilo, solo deseaba que la boda se realizará para que todos ellos los dejaran en paz de una vez por todas.

Continuará…


En serio este capítulo estaba planeado para ser la boda pero bueno se me salió de control aunque ¡Ya será el próximo la boda! Con muestras de amor si así lo quieren lo comentan por favor jaja... Y también me dicen si les gusto este capítulo que no me convencio por completo :p

Gracias por los comentarios.