La boda.
El crepúsculo del amanecer apenas y se asomaba cuando la familia Tendo se encontraba saliendo de su casa. El cantar de los pajarillos daba la bienvenida a una fresca mañana de verano. Un tradicional carruaje japonés jinrikisha esperaba para llevar a la novia. Akane Tendo lucía como toda una señorita refinada, ya portaba su kimono tradicional enteramente blanco, la capucha de éste tapaba su rostro pero dejaba ver sus labios completamente rojos. Subió lentamente con ayuda de su padre, para que después él le siguiera a tomar asiento. Soun iba elegantemente ataviado, su rostro reflejaba seriedad. Juntos padre e hija partieron rumbo al templo mientras que las hermanas Tendo les despedían afuera de su hogar, les alcanzarían después de encontrarse con el Dr. Tofú.
El novio salió apresurado acomodando su ropaje negro, su atarantado padre le seguía el paso. Padre e hijo peleaban por cuestiones de tiempo, el más joven no podía permitir retrasos. Subieron a otro carruaje, estorbándose uno al otro el paso en su afán de salir rápidamente. Las hermanas Tendo también les despidieron aunque éstas ya habían comenzado de igual forma su camino.
Todo mundo veía gustoso el pasar de la novia por las callejuelas, era una señorita muy hermosa la que se casaría. Horas antes ella había estado furiosa al ver a su prometido manosear a "una de las otras", sin embargo su enojo desapareció por completo al ver su shiromuku de seda blanco, y poco a poco surgió una gran felicidad cuando fue vestida con la ayuda de sus hermanas.
-Mi pobre y pequeña hija se casará…- Comenzó Soun con un leve lloriqueo- Mi pobre y pequeña hija dejará de ser mi pequeña hija para pasar a ser la mujer de otro hombre- Chorros de agua salían de los ojos del pobre padre- Akane estoy tan orgulloso de ti- Pese a todo mantenía la compostura.
-Papá- Contesto con ternura y una suave sonrisa.
Akane estaba conmovida con su padre, sabía lo difícil que sería para él el que la más pequeña de sus hijas "lo abandonará", aunque también sabía lo exagerado que era ya que todo mundo sabía que aun después de la boda seguirían viviendo bajo el mismo techo.
Por un momento sintió un poco de tristeza realmente ella hubiera querido una gran ceremonia con todos sus amigos juntos, pero debido a las circunstancias lo mejor había sido optar por algo tranquilo y privado. De cualquier forma ya nada importaba, debía de permanecer feliz ya que en ese momento realmente nada podía salir mal, por fin después de tantos años, tantos pleitos y malentendidos, estarían juntos y sin que ningún obstáculo pudiera interponerse en su camino.
El templo estaba cerca, su corazón se aceleró, pronto sería la esposa de Ranma…
Ranma se mantuvo nervioso y estresado en el camino, sus ojos casi parecían salir de sus cuencas oculares y sus manos apretaban con fuerza el carruaje. A su parecer el hombrecillo del carruaje iba a paso muy lento.
-¡¿Qué pasa no puede ir más rápido?! ¡Llegaremos tarde!- Comenzó a gritar histérico.
-¡Cálmate Ranma vamos a muy buena hora! - Reprocho Genma- ¡Tranquilízate eres un Saotome, no puedes perder la calma por algo así!
-¡¿Por algo así?! ¿Cómo que "por algo así"? ¡Si me voy a casar!- Siguió gritando nervioso- Rápido, rápido, rápido…- Golpeaba su rodilla.
Ranma estaba como loco con el corazón agitado, su mente no podía dejar de trabajar. Debía llegar rápido, vería a Akane frente de él, el sacerdote llevaría a cabo la ceremonia ¡Y listo! Eso no tendría complicación… Solo debía llegar y todo terminaría… El chico no podía o no quería darse cuenta de su nerviosismo por la boda.
-Demonios… ¡Hágase a un lado, yo me encargaré!- Ranma dio un salto frente al carro y de un jalón puso al cochero sobre Genma, tomó los mangos de madera y tiró con gran fuerza. Los dos pobres viejos no pudieron hacer nada más que gritar. A pesar de haber dormido poco repentinamente le había surgido una gran energía y ahora corría vigorosamente por las calles levantando el polvo a su paso. En un abrir y cerrar de ojos estuvieron frente al templo.
-Jajajaja… Por fin llegamos, eso sí que es rapidez jajajaja…- Ranma reía desquiciado con la boca bien abierta mirando al cielo y las manos en su cintura.
El chico había corrido tan rápido que se encontró en el lugar tiempo antes que su prometida. Ya que Ranma parecía no reaccionar Genma tuvo que tomarlo por su montsuki negro para iniciar su camino de subida al templo.
En una boda tradicional como lo era la suya, él debía estar un tiempo con su familia antes de la ceremonia pero Ranma Saotome no deseaba un momento sentimental con su padre por lo que una vez que estuvo recuperado se dirigió de inmediato a la "capilla". Él esperaba ver los asientos vacíos pero fue grande su sorpresa al toparse con una gran cantidad de personas, tanto en "su lado" como en el de Akane. Las hermanas Tendo y el Dr. Tofú ya se encontraban ahí, debían de haber llegado antes gracias al auto de éste último, pudo ver que Nabiki le guiñaba el ojo… Probablemente ella hubiese sido la responsable de esta sorpresa. Entre los rostros conocidos había algunos de sus amigos de la escuela furinkan, pudo ver a la profesora Hinako, Gosunkugi, Tsubasa kurenai, Pantimedias Taro, Azusa, Mikado, aquel horrible gato gigante y…la persona que menos esperaba ver en ese día: su madre.
-¡Demonios me matará!- Ranma se quedó en shock, era la primera vez que su madre lo veía como hombre, como su hijo…
-Ranma…-Una gran sonrisa se formó en el rostro de Nodoka, pequeñas lágrimas de felicidad se agolparon en sus ojos, había recuperado a su hijo perdido justo a tiempo para verlo convertirse en un completo hombre el día de su boda. Sin pensarlo dos veces la pobre madre corrió a los brazos de su hijo- Hijo mío veo que te has convertido en todo un hombre- Sollozaba- Nunca dude de tu padre, estoy orgullosa de ti.
-Ma… Mamá…- El miedo se esfumo. La persona que había extrañado y necesitado tanto tiempo estaba ahí con él, estaba seguro de que lo quería y lo más importante… ¡Era hombre y no lo mataría! Uff…
-Y ahora te casaras justo para darme nietos que felicidad.
-¿Qué, ni… nietos?- Ranma palideció.
Una gran sombra obstruyo por un momento la entrada de luz que se colaba por la puerta principal de la capilla, todos estaban en sus lugares atentos: La novia había llegado. Ranma respiro hondo sentado en su lugar observando, su corazón palpitó aún más apresuradamente y después de un rato exhalo.
Ranma pudo ver a Akane aun con el rostro tapado, cargada cual princesa en épocas antiguas. Todo esto se debía simplemente a su frágil condición pero la escena hacia impactante su entrada. Todos los presentes se quedaron maravillados ya que se veía simplemente hermosa. Ella bajo de su lugar con ayuda de dos mozos, la luz a sus espaldas parecía enmarcarla y hacía resplandecer aún más su blanco vestido. Todo había quedado en silencio, Ranma no percibía ni el cantar de las aves, para él el mundo que les rodeaba había desaparecido, en su mente solo podía ver a la chica que se encontraba frente de él.
Por un momento no pudo reconocer por completo a Akane era como si un elegante ángel hubiese aparecido ante él, cuando ella estuvo completamente en el suelo él inicio por instinto la búsqueda de sus ojos, solo deseaba ver la tierna mirada de su prometida.
Akane avanzo lentamente, podía notarse que cojeaba un poco, pero nada importante al parecer de los invitados.
De repente ahí estaban: Akane Tendo y Ranma Saotome sentados frente a frente. Ella elevo su mirada hasta que sus ojos se hallaron descubiertos, por fin se miraron fijamente, una chispa pareció brillar en ambos… Ranma le miró casi boquiabierto, quedo completamente cautivado... Ahí estaba la mirada con la que tanto había deseado encontrarse. Los nervios ya no existían, se sintió seguro.
En ese momento, a los ojos de Akane, Ranma le parecía un niño tímido con el rostro sonrojado y los labios entre abiertos. En conjunto todo le parecía perfecto tal y como lo había querido desde un principio. Ahí estaban listos para convertirse en marido y mujer rodeados de sus amigos y familia.
El sacerdote encargado se posicionó en el centro de la capilla dispuesto a iniciar con la ceremonia, bendijo a todos los presentes mientras éstos agachaban sus cabezas. Era increíble e inimaginable la seriedad del ambiente. La boda transcurrió con normalidad, el sonido de las flautas, y un tambor de vez en cuando, daba forma a una imponente celebración.
Un par de sacerdotisas se acercó a la novia y pronto Akane se encontró bebiendo el sake sagrado en una pila de tres platos, luego le siguió Ranma del otro lado. A cada movimiento cumplido de la ceremonia ambos se miraban con decisión. Los novios se pusieron de pie cada uno por su lado y comenzaron su camino para encontrarse y unirse en el centro del salón.
Akane camino despacio, una vez junto a Ranma levanto la cabeza para verlo de cerca. Por momentos ella pensaba que todo eso se trataba de un sueño. Pudo ver el perfil de Ranma y como este giro un poco para regresarle la mirada acompañada de una suave sonrisa. Ahora estaban listos para proseguir con el siguiente paso en la lista: leer los votos matrimoniales.
Ranma tomó un extremo de la hoja de votos, Akane la sostuvo por el otro, el lazo matrimonial ya se estaba formando… Él leyó un poco mentalmente, dudo antes de hablar y cuando lo hizo tartamudeo un par de veces; inmediatamente se sonrojo. Los votos matrimoniales estaban escritos en un japonés muy antiguo difícil de leer, aún más para él. Akane le sonrió comprensiva y todo continuó sin problema alguno.
Había llegado el momento de cumplir con la tradición occidental añadida a la ceremonia: el intercambio de anillos.
Ranma busco con la mirada a quién llevaba el anillo, su padre se lo ofrecía sobre un pequeño cojín. Estiro la mano y casi tira el pequeño objeto al suelo pero lo pudo rescatar ágilmente dando un gran suspiro, esperaba que nadie lo hubiese notado... Sostuvo con su mano izquierda la suave y pequeña mano de Akane, nunca la había tomado de esa forma… Ranma estaba fascinado esa chica que lucía tan linda e inocente estaba convirtiéndose en su mujer. Akane levanto el dedo anular y mirándose fijamente a los ojos él introdujo el anillo símbolo de su amor. Después ella se dedicó a hacer lo mismo con su pareja.
Prácticamente ya todo estaba hecho, solo faltaba una oración más frente al altar, una ofrenda de ramas y…
-Que este matrimonio duré toda una vida, felicidades al señor y la señora Saotome.
La ceremonia de boda había concluido. Los invitados salieron de la capilla y esperaron la salida de la pareja. Todos estaban impacientes, dentro no habían podido hacer nada más que aplaudir y ahogar sus gritos de emoción, ahora deseaban desahogarse por completo. Apenas la pareja se asomó por el umbral de la puerta y los gritos ensordecedores se hicieron presentes.
Akane sostenía a Ranma por el brazo mientras avanzaban. Ranma sonreía torpemente con el otro brazo tras su cabeza. Todo mundo se acercó a felicitarlos y abrazarlos. Las cámaras fotográficas lanzaron muchos disparos a los nuevos esposos captando cada momento.
-…Te ves muy bien Akane…- Fue lo único que pudo decir al oído de su esposa mientras eran rodeados.
-Gracias Ranma.
-¡Vamos que se dé un beso la feliz pareja!
-¡Papá!- Gritó Akane.
-¡Si adelante demuéstrennos su amor!
-¡Nabiki!
-¡Muéstrale hijo lo varonil que eres!
-Tía Nodoka…- Las cabezas de los esposos giraron de una persona a otra con asombro, todos clamaban un beso.
-¿Vamos Akane?- Pregunto con timidez Ranma.
-Sí, está bien…
Sin duda ambos querían un beso aunque hubieran preferido que eso fuera un acto más privado no podían negarse a las peticiones ¿Verdad?
Los novios se giraron para encontrarse de frente, todos callaron su emoción y abrieron los ojos para captar bien la escena. Ranma alzo una de sus manos y la posó sobre la mejilla de Akane, esto le sirvió de guía para acercarse hacia ella; bajo lentamente hasta alcanzar la altura de los labios de su esposa y justo cuando estuvo cerca de ellos posó su otra mano sobre otra la mejilla e impidió la vista del beso.
Algunos de los presentes rieron ante tal acción, otros muchos quedaron decepcionados, algunos más se enternecieron; después de todo no se acostumbraba dar tales muestras de afecto ante el público y él chico había actuado de manera inteligente. Una vez separados Akane y Ranma sonrieron juntos.
Después de unos contados abrazos, muchas felicitaciones y fotos, todo mundo se dirigió al doyo Tendo con el fin de iniciar la gran fiesta en honor de los recién casados.
Soun y Genma habían hecho un buen trabajo adornando el dojo, por mucho era mejor que lo que hubiese podido hacer Akane. Flores blancas con lazos adornaban diversos puntos en la pared, pequeñas mesas japonesas se distribuían por todo el dojo con un pequeño racimo de florecillas al centro; cintas y telas de color blanco viajaban de un extremo al otro por el techo uniéndose en el centro... Quizá Kasumi y Nabiki hubiesen ayudado con algunas ideas… O todas.
Estando todos en sus lugares esperaron la entrada triunfal de los novios. Ranma Saotome y Akane Saotome entraron al doyo entre aplausos y aclamaciones, ella caminaba tomando a su esposo por el brazo.
Un gran barril de sake abierto dio oficialmente inicio a la celebración. La vergüenza entre los nuevos esposos era casi inexistente, no era que se estuvieran besando a cada rato pero de ahora en adelante estarían juntos por el resto de sus vidas así que alguna que otra muestra de amor surgía de la nada. Akane limpiaba restos de comida en la cara de su esposo, Akane le tomaba de la mano, Akane le besaba la mejilla, etc. Todo Akane, su felicidad era incontenible…
Los mayores Tendo y Saotome no tardaron en embriagarse, después de todo sus problemas por unir a la pareja por fin habían terminado. Gracias a la bebida y entusiasmo de los presentes pronto hubo bailes, karaoke y todo tipo de locuras dispuestas para el entretenimiento de los novios.
Un gran estruendo resonó a la cercanía parecía una especie de estampida humana. Todos los que habían caído dormidos esa misma mañana a manos de Ranma Saotome corrieron apresurados hacia el doyo. Unos con la esperanza de que no fuera muy tarde y pudieran llegar justo a tiempo para detener la boda que creían sería en el doyo, otros con la ilusión de que uno u otro hubiese cambiado de decisión; y Mousse que siendo pisoteado por los demás no le quedó más que esperar a que la boda ya hubiese terminado. Ranma debía de aceptar que se trataba de personas realmente fuertes y decididas ya que habían despertado mucho antes de lo previsto. Shampoo fue la encargada de correr la puerta del doyo de un solo golpe, el grupo de jóvenes quedo pasmado al ver la celebración.
-Ranmaaa…- Chilló Shampoo dejándose caer en el piso, las dos pequeñas amazonas la consolaron en el piso.
-¡Noooo… Mi amada Akane Tendo!- Gritó Kuno con un manantial de lágrimas y manos empuñadas.
-¡Yuju sakeee…!- Exclamó el viejo Hapossai abriéndose paso sobre la cabeza de Kuno.
-¡Ranma mi amoooor! ¡¿Cómo pudiste?!- Reclamaba Kodachi mientras meneaba la cabeza de un lado a otro dispuesta a hacer una rabieta.
-Sí, sí que vivan los novios ¡Que vivan!- Vitoreo Mousse con las manos alzadas uniéndose a la fiesta. El resto de los presentes continuó en lo suyo y pronto el lugar se llenó nuevamente de risas y diversión.
-Ranma…- Susurró Ukyo antes de agachar la mirada, ahora podía dar todo por perdido.
Ryoga y Ramna se miraron fijamente, éste último estaba preparado para evadir golpes que le pudiese dirigir. Ryoga relajo su expresión, que hasta ese momento había sido dura, cerró los ojos, se recargo a un costado de la entrada y cruzo los brazos; una mirada seria le dirigió a su rival y un leve movimiento de cabeza bastó para hacerle saber a Ranma que todo estaba bien. Fue lo único que Hibiki pudo hacer en ese momento.
-Debo aceptar mi derrota ante ti Ranma Saotome, de alguna extraña forma lograste engatusar a mi amada Akane- "Elogio" Kuno acercándose a la pareja –Pero al menos aún me queda mi chica de cabello de fuego- Empuño con la mirada al horizonte.
-¡¿Qué?! ¡Deja de decir tonterías Kuno! Será mejor que te olvides de ella, déjame decirte que ya tiene a alguien.
-¡¿Qué dices, quién es el tipo que ha embrujado a mi amor?!
-Felicidades Ranma, Akane- Intervino Ryoga- Espero que sean muy felices juntos… Y al parecer no creo que nos volvamos a ver.
-Ryoga…-Akane se preocupó.
-Si seguro- Bufó Ranma- Siempre dices eso cerdo.
-¡¿Cómo me llamaste?!
-Bueno Ranma, Akane felicidades jeje… Creo que será mejor que también me marche, luego nos veremos- Dijo Ukyo dando la media vuelta.
El resto de los acosadores no se acercó, todos ellos se marcharon después de un corto rato. Mousse fue arrastrado por la amazona mayor. Era extraño pensar que tantas personas peleaban por estar con ellos.
Al paso del tiempo las cosas se fueron saliendo poco a poco de control, Ranma y Akane fueron separados sin que éstos lo pudieran impedir. Akane fue arrastrada por las chicas, Ranma por los chicos. Ellos debían aprovechar ahora que los ánimos estaban al máximo y "poner las cartas sobre la mesa" como deseaban. Entre las chicas se encontraba las dos hermanas Tendo y un par de amigas de Furinkan.
-Vaya hermanita por fin se cumplió tu sueño.
-Vamos Nabiki no exageres- Contesto Akane apenada.
-Bueno como tú quieras.
-Si felicidades Akane, eres la novia más bonita de todas.
-Jeje gracias Satsuki.
-Y ya has pensado que vas a hacer esta noche- Nabiki guiñó el ojo.
-¡AHHH…!- Gritaron las amigas emocionadas y avergonzadas.
-¿De qué hablas Nabiki?- Dudo Akane.
-Ya sabes: Él y tú solos en su habitación- Se acercó con una pícara sonrisa- Todas las noches- Akane abrió los ojos por tales palabras. Un gran griterío se formó entre las chiquillas todas preguntaban o exclamaban palabrerías sobre el tema pero Akane no podía escuchar nada... Ahora después de unos cuantos besos debían de dormir juntos… ¡Claro si ya eran marido y mujer!
-Si Akane pero no te vayas a embarazar muy pronto eh- Decía una de sus ex compañeras.
-Si tienes razón, disfruta todo lo que puedas con él- le guiñó el ojo su otra amiga.
-Te tengo un regalito que seguro a Ranma le gustara- Dijo Nabiki, a cada palabra Akane se sonrojaba más se sentía diminuta ante el resto de las chicas.
-Nabiki no digas esas cosas por favor, no son de tú incumbencia- Regañó Kasumi- Akane no te preocupes por eso, espera a que estés lista ¿Si hermanita?- Sonrió a la menor- Será mejor que regreses con Ranma.
-Qué envidia me das Ranma mira que tener a Akane como esposa.
-Sí siempre eres muy afortunado con las chicas, y a partir de ahora tendrás a la bella Akane para ti solito.
-Jeje… Bueno pues… Todo es por el dojo muchachos…Jeje…- Dijo tratando de desviar el tema.
-Como sea, tendrás todas las noches su suave piel a tu lado- Dijo su amigo como si se acariciase a sí mismo. Ranma enrojeció por completo, realmente hasta ese momento no había pensado en todas las cosas que cambiarían a partir de la boda… Ahora tendrían que dormir juntos…
-Así es mi Ranma le mostrara lo hombre que es a mi querida Akane- En un parpadeó apareció Nodoka tras él, enrojecida y con las manos sobre sus mejillas.
Ranma retrocedió un paso titubeante, su rostro hirvió por completo, todas las miradas del pequeño grupo se concentraron sobre él. No solo dormirían juntos a partir de esa noche ahora su propia madre le estaba pidiendo… O exigiendo… ¡Hacer otra cosa con Akane!...
Dio un paso más hacia atrás y chocó con alguien… Akane estaba en un shock de vergüenza.
-¡Ahhh! ¡¿Pero de qué demonios están hablando?!- Grito la novia al momento en que le propinaba un buen golpe a Ranma mandándolo a volar lejos del lugar.
Continuará…
Hola de nuevo :)
No sé porque a veces siento que apresuro mucho las cosas pero espero que a ustedes no les haya parecido así :S Por cierto investigue un poco cómo es una boda japonesa ¡Pero solo un poco! No me juzguen si en algo me he equivocado :(Además es más difícil de lo que pensé lograr describirla…Y que puedo decir en occidente nos llamará más la atención una boda oriental ¿No? Por eso no puede evitar describirla así :)
Releí un poco los capítulos anteriores y veo que algunas palabras se borran ¡Pero eso no es culpa mía! Todo pasa al momento de subir el doc :p Aun así me esmerare por escribir mejor.
Dejen comentarios por favor me gustará saber sus opiniones no sean malas aunque algo no les guste T.T así me guiarán por un mejor camino D:
