Hola, disculpas, aunque sentí que tarde eternidades para lograr terminar este capítulo creo que actualice más rápido que la última vez ja. Tengo una vida muy ocupada sorry, solo diré que la vida adulta no es divertida ¡jum! Espero les guste el capítulo y si es así comenten, me hicieron muy feliz los comentarios del capítulo anterior gracias :D

El perfecto plan del maestro Happossai.

-Jajaja… te lo merecías Ranma- Alardeaba Happossai aún en la habitación- Ya es tarde para arrepentirse por burlarte de tu maestro. Gracias por tu regalo: un cuerpo joven y una linda esposa para mi jujuju… ¡Que feliz soy! Ahora debo de buscar a mi preciosa Akane ¡Oh sí, le buscaré unos lindos regalitos para que me modele!- Bailaba el nuevo Ranma de un lado a otro- ¡Akane!- Salió corriendo felizmente- ¡Linda, preciosa, mi amor! ¡¿Dónde estás?! ¡Ven a darle un besito a tu esposo adorado!


Akane decidió no esperar más a su esposo y salió de casa apresurada por acompañar a su hermana Kasumi para hacer las compras. Era una mañana preciosa con el sol radiante perfecto para salir a dar un buen paseo, y si bien quería pasar los últimos momentos junto a Ranma antes de que se marchase a China, ella no estaba lo suficientemente preparada como para fingir felicidad el día entero. Esperaba que una buena caminata al lado de su hermana más amable le ayudara a dispersar su mente.

Después de todo era decepciónate, apenas empezaba a gustarle la idea de acostumbrarse a las muestras de afecto de Ranma cuando de pronto él decidía marcharse para deshacerse de la maldición. Simplemente le dejaría sola. Estaba confundida por tan repentina decisión, no estaba segura de que era lo que había reanimado a Ranma para aventurarse de nuevo en esa búsqueda, pero por más que lo evitaba no podía hacer más que culparse así misma ¿Tendría que ver con que ella no hubiera querido hacer el amor? Y si esa fuera la razón ¿Ella estaría dispuesta a hacer el amor con Ranma? Hacerlo sólo para que él decidiera no marcharse… que idea tan más insultante el condicionar su estadía con sexo.

…sólo me visto linda Akane…

Se sorprendió a si misma por haber recordado esas palabras tan repentinamente, por un momento pensó que parecían extrañas en boca de Ranma, ahí estaba su inconsciente gritando aquella frase…–Pero que tonterías sólo debo de acostumbrarme.


Hacía un par de días que por fin estaba casado con Akane, que las locas de sus prometidas por fin lo habían dejado en paz, y que los idiotas entrometidos no habían tratado de matarlo ¡Y ahora llegaba el viejo pervertido a querer robarle su vida! Ranma Saotome estaba más que furioso, sus ojos parecían echar fuego ¡No podía permitir que el viejo le arrebatara todo por lo que él había luchado!

En cuanto logre desatarme maldito viejo, verá como me las pagará!

El pequeño cuerpo de Happossai, es decir el verdadero Ranma Saotome, se encontraba atado sobre el suelo de un pequeño parque infantil, lugar donde había llegado a parar. Se retorcía de un lado a otro en un intento por librarse del amarre… pero todo era en vano, necesitaba desesperadamente la ayuda de alguien. De pronto varias imágenes cruzaron por su mente, horribles visiones en las que Happossai aprovechaba su cuerpo para besar a Akane, para tocarla, para obligarla a tener sexo… La rabia parecía estar apoderándose de él y de pronto el instinto salvaje le ganó terreno ¡No estaba dispuesto a esperar tranquilamente a que alguien llegara a desatarlo! Sólo podía pensar en estar al lado de Akane y evitar que el viejo Happossai se aprovechara de la situación.


-Mi hermosa esposita salió ¡Ni hablar! Tendré mucho tiempo para buscarle unas lindas pantis o un sostén sexy ¡Ay, estoy ansioso por que la noche llegue!- Happossai planeaba utilizar muy bien el cuerpo de Ranma, esperaba con ansias tener una noche sofocante con Akane. Su imaginación comenzó a volar pensando en deleitantes escenarios en los que él y Akane eran protagonistas, sólo eso basto para que su nuevo cuerpo comenzara a reaccionar. Un cuerpo joven realmente servía a la perfección.

Nabiki Tendo le había informado que Akane no estaría en casa por un buen rato, al parecer cumplía su deber como una buena esposa, cosa que lo hizo en extremo feliz. Así que, sin pensarlo mucho, Happossai decidió dar una vuelta rápida en busca de un buen botín para su nueva esposa y de paso, ¿Porque no? probar su encanto con las chicas. Después de todo estaba en el cuerpo de Ranma Saotome, ahora no podía negar lo popular que era entre las féminas y se empezaba a preguntar ¿Qué tan lejos llegarían con él en éste buen cuerpo?

Una gran sonrisa llenaba su rostro y la confianza se apodero de él, "Happo-Ranma" avanzaba rápidamente por los tejados, feliz de tener un cuerpo ágil que con un poco más de entrenamiento sería igual de poderoso que su viejo y anterior cuerpo. Recorrió varios metros en segundos sorprendido de la velocidad que no creía poseer en ese cuerpo. Giró en una esquina con rumbo a una buena y conocida residencia pero fue ahí cuando algo llamo su atención, su vista se desvío hacia una hermosa y sensual chica muy conocida por todos; vio a la presa perfecta: Shampoo.

Ella pedaleaba tranquila su bicicleta sin percatarse de la presencia del hombre. A la perversa mente de Happossai le pareció divertido ir siguiendo a la chica en cuestión, sin que ésta lo notase. Una sonrisa ladeada se formó en su rostro sintiéndose poderoso, tal como una bestia acechando a su presa. Veía como el suave cabello de Shampoo se alzaba con el viento, como hábilmente su cuerpo se contorsionaba para dar un salto con la bicicleta, como el reflejo del sol hacía aún más atractiva la nacarada piel, pero lo que más le había gustado observar había sido el menear de las bien dotadas caderas. Sintiéndose cada vez más emocionado siguió el avance de la chica hacia una estrecha callejuela, ahí aminoró el paso, giró a la izquierda siguiendo el camino dictado y por fin saliendo del callejón quedo perplejo al instante, le resultaba imposible pero era cierto: la había perdido de vista.

-¡Hola Ranma!

-¡Oh Shampoo!- Contestó Happo Ranma sorprendido y nervioso.

-Ni creas que no me había dado cuenta, sé que llevas un buen rato siguiéndome- Shampoo le guiño el ojo al hombre, sin duda alguna a ella no le importaba que él estuviese casado -¿Acaso me has extrañado Ranma?- La chica avanzó hacia "Ranma" con la bicicleta en manos. Camino a paso lento y sensual, hizo retroceder al hombre guiándolo con su caminar al interior de la estrecha callejuela.

-¡Oh mi preciosa Shampoo, esto es como un sueño hecho realidad! – Vitoreaba mentalmente el viejo- Pero debo de ser cuidadoso ella es bastante inteligente un paso en falso y podría darse cuenta de algo- Afilo su mirada- Sha… Shampoo yo…

-Dime Ranma- Shampoo dejó a un lado su transporte para posicionarse a centímetros del rostro de "Ranma".

-Yoo… disculpa no puedo hacer esto- Desvió su rostro logrando dramatizar el momento.

-Ranma por favor, sólo dime que me necesitas- Happo Ranma había logrado su cometido, pudo ver como Shampoo sufría por él. Su actuación había funcionado- Dime la verdad Ranma ¡¿Dime por qué me seguías?!

-Tienes razón preciosa ya no puedo ocultarlo más- De un rápido movimiento "Ranma" rodeo a Shampoo con sus brazos pegándola completamente a él.


A cada movimiento brusco en afán de desatarse Ranma había raspado y dañado su "nuevo" cuerpo, ahora estaba completamente agotado. Había pasado el último par de horas tratando de librarse de su amarre pero todo había sido inútil, al final cayó dormido.

Entre abrió sus ojos después de un rato, ahora el sol le pegada de lleno debilitándolo más, moriría por un baño de agua fría, que ironía…

Entre sueños pudo escuchar lo que parecía el sonido de un puerco. Qué tontería pensar que un animal así podría estar paseándose por la ciudad. Abrió los ojos apresurado al pensar que esa idea no era tan descabellada, el sonido porcino era real y estaba cerca de él. Buscó con presura el origen y pudo ver como un pequeño cerdo negro arrastraba tras de sí una gran valija.

-¡Ryoga, Ryoga!- El pequeño y viejo cuerpo comenzó a sacudirse de un lado al otro esperando captar la atención del cerdo.

Pe chan giró la vista mientras se esforzaba en guiar su valija a un lugar adecuado, pudo ver el bulto retorciéndose restándole importancia al instante. El cerdo negro se tomó su tiempo: dejo tranquilamente la mochila, saco de ella un pequeño calentador, espero paciente que el agua de su tetera se calentara lo suficiente. Ranma, rendido, dio por hecho que su presencia había sido notada y decidió esperar lo más tranquilamente que su razón le permitiera. Después de unos cuantos minutos Pe chan había desaparecido para darle paso al varonil cuerpo de Ryoga, quien inmediatamente se ocupó de tapar su desnudez.

-Pero que tenemos aquí- Dijo Ryoga acercándose al pequeño bulto. Los dos pares de ojos de cruzaron- ¡Maestro Happossai! ¿Acaso fue el inepto de Ranma el que lo ha dejado así?- Apresurado corto con su cinta rígida la cuerda que mantenía cautivo el pequeño cuerpo del viejo.

-Ryoga, soy yo Ranma…


-Y dime Akane ¿Todo se arregló con Ranma? Ayer parecía muy molesto- Preguntó Kasumi.

-Puees… se puede decir que sí- Sonrío forzadamente.

La verdad es que Akane simplemente le había seguido la corriente a Ranma, algo que no la dejaba cómoda en lo absoluto, por otro lado algunas mujeres podrían considerar que ese precisamente era el papel de una buena esposa…

-No te oyes muy convencida Akane.

Unas voces muy familiares llegaron a oídos de Happo Ranma, justo a tiempo para distraerlo de su "momento perfecto", maldijo unos instantes. Él sabía perfectamente que Akane no podía verlo en esa situación: su esposo en un estrecho callejón abrazando a otra mujer, aunque ¡Que mujer!

El hombre estrecho por completo a Shampoo en su pecho y se pegó aún más a la pared esperando poder ocultarse. Shampoo no pasó por alto la reacción, ella pudo darse cuenta de que Akane Tendo caminaba muy cerca de ellos, afilo la mirada pensando en su siguiente movimiento.

-Oh Ranma…- Shampoo se pegó más al cuerpo de su acompañante, comenzó a frotarse atrevidamente en un intento por besar al hombre.

Una corriente eléctrica pasó por el cuerpo entero de Happo Ranma y por un momento perdió la concentración. Su mente comenzó a divagar gracias a la oleada de placer proporcionada por el cuerpo de la chica… aquel busto tan suave y generoso estaba restregándose gustoso contra su pecho. Sin pensarlo mucho él bajo sus manos hasta capturar el trasero de Shampoo, movió sus extremidades de arriba hacia abajo disfrutando de la sensación. A la joven parecía no importarle el hecho de sentir el miembro de su acompañante, debía admitir que esperaba con ansias algún gemido placentero del chico para poder completar su bajo plan. De pronto "Ranma" fue sorprendido con un beso de Shampoo, un beso salvaje y excitante en el que sus lenguas se enfrentaron en una fiera batalla por el dominio. Shampoo lo dejo sin aliento, y con esto daba casi por cumplida su treta. Él perdió la cabeza… ahora sólo podía pensar en aprovechar más ese cuerpo de la chica que se le entregaba.

Akane giró su vista cuando un pequeño estruendo llamó su atención. Una bicicleta, en la esquina de un callejón, había caído al piso. Busco al dueño, pudo ver que éste había caído también. Con un vistazo curioso pudo darse cuenta que en realidad se trataba de dos personas… quizá no hubiesen caído accidentalmente. La pareja parecía estar disfrutando. Akane se avergonzó con tal pensamiento, poco después se dio cuenta de que su deducción parecía ser correcta y se sintió ofendida ¡¿Cómo podían estar haciendo "eso" en la calle?! ¡Ella ni siquiera podía hacerlo en la comodidad de su habitación con su esposo! ¡¿Y aquellos irresponsables de poca ética se atrevían a hacerlo a la vista de todos?!

Estaba decidida: ¡Iría hacia la desagradable pareja y le reprendería por su poca moral!

-¡Oh Akane mira esto que bonito está!- El gritó de emoción de Kasumi captó la atención del Ranma impostor, pudo ver que Akane se encontraba más cerca de lo que debería. Maldijo nuevamente. Realmente estaba disfrutando de los besos y caricias candentes que intercambiaba con la china, disfrutaba tanto que odio la idea de detenerse, pero por fin reaccionó; el viejo entró en pánico ¡No podía darse el lujo de perder a una de sus mujeres!, tomó a Shampoo entre brazos y de un brincó llego al techo de la construcción trasera.

Cuando Akane giró su mirada de regreso al callejón la pareja había desaparecido. Aun así se acercó para comprobar que no hubiese nadie. Suspiró molesta, no pudo darse cuenta de quienes se trataba.

-Esa bicicleta…


Ya seguros de haber evadido a Akane, "Ranma" deposito a Shampoo sobre el tejado- Uff… estuvo cerca.

-¡Jum! ya veo, me quieres tener pero no quieres que esa chica tonta se dé cuenta- Dijo una molesta Shampoo de brazos cruzados –Pues bien…- Avanzó de nueva cuenta hacia él, su expresión parecía un tanto misteriosa –Si quieres que así sea, está bien.

-Oh mi preciosa Shampoo- No podía estar más feliz al escuchar esas palabras. La mente del viejo no podía parar de fantasear, iba a explotar de emoción y felicidad; ahora estaba seguro de tener en sus manos a dos hermosas chicas.

-Si quieres que terminemos lo que empezamos ven a mi casa esta noche mi amor- Shampoo beso a "Ranma" tan salvajemente como antes, cuando estuvo separada de él dio un salto hacia atrás cayendo por el callejón y desapareciendo de vista.

-Esta noche nos veremos entonces- Una nueva sonrisa de satisfacción se dibujó en el rostro de Happo Ranma, no podía esperar a que la noche llegara.


-¡Pero qué dices! ¡Entonces tenemos que detener a ese viejo antes de que quiera hacer algo con la pobre Akane!- Gritó Ryoga desesperado.

-Vamos por él.

Ranma había descansado y rehidratado lo mejor que pudo, no estaba en las mejores condiciones para una pelea, pero su entusiasmo había regresado en cuanto hubo establecido una alianza con Ryoga. La cara de ambos reflejaba determinación y rabia, querían acabar con la existencia de aquel viejo perverso.


Happo Ranma caminó despreocupado por la calle, prefirió alejarse de su esposa un rato más con el propósito de despejar su mente.-Uff… demonios ahora que haré, Shampoo me dejo a medias…-pensaba en voz alta- Ni hablar lo mejor será darme un buen baño de agua fría… ¡Agua fría!

Corrió al instante, todo pensamiento anterior había sido reemplazado por un nuevo objetivo.

- ¡Pero que idiota soy! ¡¿Cómo no se me había ocurrido?! Aquella linda pelirroja de ahora en adelante siempre estará conmigo jajajaja… Todo me está saliendo a la perfección.

Realmente no había cruzado por su cabeza aquella brillante idea. La solución perfecta a su necesidad de mujeres estuvo con él todo el tiempo. Happo Ranma llegó a casa Tendo, siguió su camino rápidamente ignorando a todo aquel que se cruzase en su camino. Aquellos que le vieron pasar podrían ver su concentración, su desesperación, todo junto con un aire lóbrego detenían los saludos que habían pretendido salir. Teniendo cerca su objetivo se apresuró a quitarse su playera estilo china, tomó la manija, abrió y al fin se encontró solo en el baño.

-Ahora me daré un rico baño de agua fría- El aura tenebrosa seguía consumiéndolo.

Arrojó la camisa china, se quitó los pantalones, tomó la regadera en su maño y abrió gustoso el agua fría. Mojó su pecho. El cambio fue increíble, sintió como su estatura disminuía, como la ropa parecía más grande y holgada, además su pecho femenino creció de un golpe ¡Justo lo que había querido estaba ahí, prácticamente en sus manos, completamente a su disposición! Caminó al espejo para verse mejor. Vio el reflejo de Ranma pelirroja, tan bien proporcionada como siempre.

Aquella playera interior blanca, que se había encontrado cubriéndole hasta ese momento, ahora estaba empapada dejando ver a través de la tela sus rozados pezones. El viejo sabía muy bien que ahora era su cuerpo… ¡Así que lo aprovecharía al máximo! Después de todo él era un hombre y eso era lo único que importaba, disfrutaría el poder tocar a cualquier mujer aunque fuese "ella" misma. Dicho y hecho, la simple imagen bastó para que se emocionase, y pensar que ningún hombre había tocado antes ese cuerpo ¡Le excitaba aún más!

Era interesante como se sentía una mujer en ese momento. Entró en una especie de ensoñación, sus mejillas parecían arder, su parte baja comenzó a "cosquillear". Sin poder contenerse más ante esa instintiva sensación, tomó sus pechos bruscamente con ambas manos apretándolos y masajeándolos, hambriento de más acarició su entrepierna sin siquiera detenerse a pensar. Gritos salieron de su boca. Era deliciosa aquella piel suave, femenina y virginal.

Happo Ranma, desesperado por más, decidió desnudarse por completo. Pensando en que ya había visto los pechos ante la transparencia, los boxers serían los primeros en desaparecer. La verdad era que quería explorar detalladamente esa zona, ya que sería la primera vez que tendría la oportunidad de estudiar así la intimidad de una mujer. No estaba seguro de si penetrarla o no, seguía siendo su cuerpo después de todo y no le gustaría pensar que un hombre le hiciese algo así, además no quería sentirse como una frágil dama brrr… Alejando esos pensamientos, ambas manos se colocaron sobre el resorte opresor y…

-¡Deje mi cuerpo en paz, viejo asqueroso! ¡¿Qué demonios hace?!- Ranmassai y Ryoga habían irrumpido en el cuarto de baño.

-Oh veo que tienes compañía… ¡Pero qué cosas dice viejo pervertido! ¡¿Cómo se atreve a entrar al baño cuando una chica está dentro?!- Fingió cubrirse con vergüenza.

-¡No me venga con esas patrañas! ¡Ryoga lo sabe todo!- Ladeándose Ranmassai pudo ver a su compañero cubriéndose por completo el rostro- ¡Ryoga demonios, es mi cuerpo! ¡El viejo sólo quiere perturbarte, andando idiota!

El Ranma real se abalanzó contra su antiguo cuerpo quién fácilmente pudo eludirlo, Ryoga reaccionó un poco después dirigiendo su puño a la chica que con igual facilidad lo esquivo.

-No seas tonto Ranma ¿Acaso crees que con ese cuerpo podrás hacerme algo? Piénsalo, no estás acostumbrado a esa pequeña altura ni a lo corto de brazos y piernas, es obvio que no seas ágil en lo absoluto je, en cambio a mí me basto correr unos cuantos kilómetros para adaptarme.

Ranma maldijo interiormente, el viejo tenía razón, en comparación sus movimientos eran muy torpes -¡Vamos Ryoga! – Resonó su avejentada voz mientras trataba de ignorar los comentarios de su rival, lo más importante es que tenía una oportunidad de ganar con Ryoga de su lado.

El par dirigió nuevos ataques a la chica pelirroja, cada vez más poderosos. Ryoga hizo pedazos la pared del baño con su rugido de león, y el trío avanzó al exterior. Patadas y golpes volaban, el pequeño cuerpo de Happossai servía como medio de distracción justo para que Ryoga lograra acertar unos cuantos golpes. Tal vez en realidad el viejo Happossai no estaba acoplado al cien por ciento a ese cuerpo femenino. La chica estaba retrocediendo.

-¡No permitiré que usted este al lado de mi querida Akane!- Gritó Ryoga al calor de la pelea.

El estruendo de varias explosiones y los gritos de la batalla pronto captaron la atención de Genma y Soun, éste último lamentó las perdidas en su hogar.

-¡Ranma para ya! ¡Mira lo que le han hecho a mi pobre casaaa!

Los reclamos fueron ignorados. El Ranma Saotome y Ryoga Hibiki casi se sintieron vencedores. El trío saltó, siguiendo la pelea cerca del estanque. Akane y Kasumi aparecieron cruzando la entrada, con tal vista el corazón de Ranma Saotome casi se detuvo y debido a esta distracción fue blanco de una poderosa patada que lo llevo de cabeza hacia las rocas. El verdadero Happossai se había aprovechado de la situación, y con la nueva confusión que mostraba Ryoga propino un suave golpe en la nuca, uno en el pecho y dos más en la espalda; todo para que el desafortunado muchacho cayera desmayado en el estanque.

El sonido del agua al caer llamó la atención de las recién llegadas. Ninguna fue espectadora de la pelea, pero quedaron impresionadas con el desastroso lugar.

-A…Akane…- Salió del viejo pecho de "Happossai", él se esforzaba por estirar su mano en busca de su esposa.

-Muy bien Ranma por fin acabaste con el endemoniado maestro jajaja…- Alababa Soun.

-Así se hace hijo por fin le diste una lección- Felicitaba Genma facilitándole una tetera de agua caliente.

-Si verdad, ya me deshice de ÉL- Contesto "Ranma" fulminando a ambos alumnos con la mirada mientras se bañaba con el agua caliente.

-¿Qué fue lo que paso aquí Ranma?- Corrió Akane al encuentro del impostor.

-Nada mi amor, ya sabes lo usual el maestro Happossai: quiso espiar mientras me refrescaba- Sonrió falsamente a la recién llegada.

-Pero tal parece que el maestro ya se volvió muy viejo y débil- Añadió Genma.

-Tiene razón Saotome sus movimientos no parecían ser los mismos, se veía lento y torpe.

-Tal vez esté muriendo- Susurró Genma a su compañero.

-Que dios lo oiga Saotome jajaja…

-¡Ah Pe chan!- Gritó Akane y salió al rescate del inconsciente cerdo- ¡Ash no me digas que Pe chan también te estaba espiando Ranma, eres un idiota mira como lo dejaste!- Se agacho al estanque y tomó al puerco entre brazos.

-Akane, aléjate de ese viejo asqueroso… Soy yo…

Akane quedo confundida ¿Era el maestro Happossai quien le decía eso? Se puso de pie lentamente mientras giraba con dirección al deteriorado cuerpo del maestro. Lamentablemente ella no sabía que su verdadero esposo era aquel que clamaba débilmente por su auxilio.

-Ven vámonos Akane, no le hagas caso al maestro- Ranma la llamó a su lado- Creo que el pobre viejo ya no sabe ni en qué día vive- Alzó los hombros con indiferencia.

-Akanee…

-Entremos hermosa Akane.

La chica observo al anciano retorcerse, él no le quitaba la vista de encima. No podía ignorarlo como "Ranma" le ofrecía. Akane fijo su vista directamente en los ojos de Happossai leyendo su tristeza pero ignorando el por qué - No podemos dejarlo aquí Ranma, no seas cruel.

-Él se lo busco mi amor- Acompañado de esta frase su mano tomó posición sobre uno de los glúteos de Akane.

-¡Ahhh! ¡¿Pero qué te pasa pervertido?!- Dio una buena cachetada a "Ranma". El enojo momentáneamente olvidado volvió con más fuerza.

-Pero que dices si estamos casados- Contestó entre risas sobándose la mejilla.

-¡Recuerda de lo que hablamos ayer! ¡No puedes tocarme cuándo se te dé la gana! ¡Asshhh, eres insoportable Ranma Saotome! ¡Será mejor que no te me acerques!- Akane camino hecha furia al interior de su casa- ¡Idiota, no sé que te pasa!

Por primera vez en su vida había sido un alivio para los viejos oídos del verdadero Ranma el escuchar esas palabras salir de la boca de su esposa, sonrió para sí mismo casi en estado de inconsciencia. Por otro lado fue de igual alivio para el verdadero Happossai ya que gracias a la reacción Akane, ella se había olvidado del moribundo anciano.

-Bueno sino es hoy será mañana- Se acercó el farsante Ranma hacia el cuerpo inmóvil de "Happossai". Ante la mirada de los dos hombres que aún permanecían expectantes, "Ranma" parecía estar comportándose diferente –Tenemos toodaa una vida por delante juntoos… verdad maestro, lástima que no vaya a vivir mucho para verlo.

Aquellas palabras salieron como daga al corazón del viejo y verdadero Ranma, probablemente como una forma de desquitar el rechazo que Akane había mostrado hacía unos instantes. Pero ver la nueva rabia formarse en su antiguo y viejo cuerpo no fue suficiente para aliviar al tenebroso joven, pateo el pequeño cuerpo alejándolo unos cuantos metros y de nuevo camino hacia él.

-Ya basta muchacho, pareciera que en verdad quisieras matarlo jeje…- Dijo nervioso Genma.

-Jum… Como sea…- Salió de los labios de un indiferente y oscuro Ranma.

El nuevo Ranma parecía no tener ningún afecto hacia el que había sido su cuerpo durante toda su vida. En ese momento le parecía realmente atractivo deshacerse del viejo, después de todo matarlo aseguraría su estadía permanente en el cuerpo joven. Pero dudando pensó que verse morir así mismo no sería del todo placentero. Pateo una vez más el cuerpo, está vez con tanta potencia que lo mando a la inconsciencia y por los aires, sólo quería verlo desaparecer…


Espero sus comentarios, gracias.