La noche que debía de ser perfecta.
-Ya veo, esa es la razón por la que Shampoo estuvo alegre toda la tarde.
De no haber actuado tan precipitadamente, a causa de la desesperación, quizás las cosas hubieran ido mejor para él desde un principio, sin embargo una vez sereno pudo pensar con claridad y una ligera luz de esperanza lo ilumino. Después de haberse recuperado de la reciente paliza, el auténtico Ranma Saotome se puso en marcha, decidido. Definitivamente la abuela Colonge debía de tener una solución a su problema.
-¡¿Qué?! ¡¿Quiere decir que…?!- Intervino Ranma con su anciana voz.
-Es probable que Happi se haya encontrado con Shampoo- Dedujo la anciana un tanto molesta por la situación –Tenemos que hacer algo inmediatamente.
-Entonces ¿Usted podrá revertir esto?
-"El incienso chino del intercambio de almas"… sin duda es algo a lo que se debe temer, sino se hace algo en las 48 horas inmediatas al cambio, nada podrá hacerse después.
-¡¿Qué?! ¡¿Entonces que hay que hacer?!
-Existe un viejo relato chino en relación con éste incienso- La anciana comenzó el relato- Hace dos mil años más o menos, existió un gran imperio que fue atacado por invasores, el sacerdote y principal hechicero que estaba bajo mando del gobernante, siendo víctima del miedo a la muerte decidió usar sobre sí mismo "El incienso del intercambio de almas".
-El mismo incienso.
-Un incienso que, tal como su nombre lo dice, cambia el alma de cuerpo contenedor de dos personas que estén en un mismo lugar, libres para respirar el hechizado aroma. Entendiendo esto el gran hechicero cambio de cuerpo con uno de sus sirvientes y se dedicó a huir del palacio, sin embargo no llego muy lejos pues fue capturado como prisionero. Se dice que estando ante la navaja de una afilada espada, éste hombre no deseo otra cosa más que estar a salvo en su cuerpo original y para sorpresa de él mismo, el hechizo se deshizo salvando así su vida.
-Jum… Así que el cobarde se salva…
-Muy bien…- Se introdujo una tercera persona a la conversación, Mousse, quien había escuchado todo- Entonces todo lo que debemos hacer es medio matar el cuerpo de Ranma para que el vejestorio deje a mi Shampoo en paz- Dijo Mousse dejando ver sus utensilios de pelea listos en mano.
-¡¿Pero qué estás loco, ni si quiera lo pienses?!- "El anciano" cayó sobre la cabeza del otro hombre.
- Puede que haya otra solución- Intervino Colonge girando lentamente su rostro- Tú podrías tratar de arrebatarle al amor de su vida- Pestañeo coquetamente.
-¡Por supuesto! ¡Si beso a Akane con éste cuerpo él podría desear regresar!
-¡No me refería a ella sino a mí, tonto cabeza hueca!- Dijo golpeando la cabeza contraria con su largo báculo.
-No creo que eso baste Ranma, no seas tonto- Le ignoró Mousse- Ahora Akane es "su esposa" ¿No crees que de hecho ya la haya besado? Eso puede ser para él poca cosa.
-¡¿Qué dijiste?! ¡Quelabocasetehagachicharrón!
-¿Que la boca se me qué?
-¡No puedo creer cómo se atreven a ignorarme por completo par de idiotas!
-Jeje… Lo siento abuela- Pronunció el pequeño Ranmasai- Lo importante es hacer que regrese a mi cuerpo antes de que pasen las 48 horas- Dijo confiadamente.
-Así es, lo importante es alejar a ese degenerado de mi amada Shampoo.
La noche había llegado. Akane seguía enojada, a causa del atrevimiento de su esposo horas atrás. Se dedicó a refunfuñar aislada en su habitación al lado de Pe chan. Al menos en esos momentos el Ranma real podría estar seguro de que el puerco protegería lo mejor posible a su amada.
Por alguna extraña razón Akane estaba más molesta de lo que jamás había estado con Ranma. Aquel hombre parecía emanar una extraña aura tenebrosa que no la dejaba tranquila, ni le permitía estar a su lado como ella había querido.
-¿Ranma que te pasa?- Al escucharla Pe chan se giró hacia ella, se encontraba recostada en los futones, con la vista perdida en el techo.
-¡Me llamaste mi amor!- Entro de repente el farsante Ranma.
-AAAAAAAAAAHHH… ¡Lárgate de aquí!- Gritó asustada por la repentina intromisión al cuarto.
-¡Cuiiii…!- De inmediato Pe chan se abalanzo al rostro de Happo Ranma, llevándolo de espaldas contra el suelo y fuera de la habitación.
-¡¿Qué haces puerco déjame?!- Quiso defenderse- Te crees mejor pero eres igual de farsante que yo, aprovechándote de tu maldición sólo para estar con ella- Dijo serio, el cerdo paro su ataque. Estas simples palabras le llegaron de lleno a Pe chan como un duro golpe en el corazón, quizá ese viejo tuviese razón…
-¡Cuiii… Cuiiii!- Sin embargo era el momento de proteger a Akane.
- ¡Esta bien quédate con Akane! ¡Ni quién quiera rogarte niña, ahora eres mi esposa no lo olvides!- Gritó hacia la puerta en donde se situaba Akane –Tengo mejores cosas que hacer- "Ranma" se puso de pie dándole la espalda y desapareciendo por las escaleras.
-Dios Ranma que te pasa, no te reconozco…
El impostor Happossai en cuerpo de Ranma Saotome no tenía por qué andar perdiendo el tiempo rogando a una mujer que de una u otra manera sería suya. Especialmente cuando afuera había todo un mundo de posibilidades con innumerables chicas que encantadas se arrojarían a sus brazos. Como Shampoo por ejemplo, y quizá ¿porque no? Buscaría después a Ukyo...
"Ranma" salió visiblemente molesto de casa Tendo pero con paso tranquilo, y rumbo al punto de encuentro con Shampoo. No iba vestido con las mejores fachas pero eso no importaba en lo absoluto, de eso estaba seguro. Pronto su molestia desapareció dando lugar a una actitud de confianza, seguro de que esa noche reviviría sensaciones que hace años no gozaba. Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que Happossai ignoró por completo las sombras que corrían apresuradas en los costados sobre él, e irónicamente, tan desesperado estaba el trío por localizar su objetivo que paso por alto al joven de la trenza que caminaba tranquilo bajo ellos en el asfalto. Así que sin contratiempo alguno Happossai logró llegar al Neko Hanten donde su próxima amante se encontraba.
-¿Dónde demonios están Akane y Ranma?- Exigió saber el más joven del trío, enfocando su mala vista al televisor de la familia Tendo.
-Que agradable visita- Saludo Kasumi.
-¡Rápido! ¿Dónde está Akane?- Gritó agitado el falso Happossai.
-¿Pasa algo malo maestro?- Soun se preocupó por la actitud de los recién llegados.
-¡No tenemos tiempo que perder! ¡¿Dónde están?!
-Ranma y Akane salieron hace un momento- Intervino Nabiki restando importancia a la situación.
-¿Salieron juntos? Maldición… Ese Ryoga se supone que debería de estar cuidándola...
Después de tan malos tratos ella no se quedaría de brazos cruzados, después de todo ella era una de las chicas más fuertes, Akan Tendo debía de averiguar que le pasaba a su marido. En cuanto él salió de su casa ella se apresuro detrás suyo, podía estar tranquila pues era más que seguro que sólo su familia le había visto salir. No permitiría que Ranma se percatara de su presencia, debía averiguar porque el cambio repentino de actitud.
En cuanto el joven de la trenza puso un pie dentro del oscuro establecimiento, fue atraído por unas pequeñas y blancas manos. Shampoo había estado esperándolo. Después de haber cumplido con sus interminables entregas domiciliarias ella no había hecho más que pensar en la forma que lograría reconquistar a Ranma, y tenía muy buena idea de cómo lograrlo, dado el desliz de aquella tarde. Shampoo no perdió el tiempo a sabiendas de que su abuela no estaba en el restaurante, de inmediato la pequeña figura se pegó al varonil cuerpo y, tomando su rostro con ambas manos, le beso. Encantado, el verdadero Happossai respondió el beso junto con un fuerte abrazo asido de la cintura.
La chica china no tenía idea de en donde se encontraría su abuela, pero le era perfecto no tener que esconderse en su habitación con Ranma y poder hacer lo que se viniera en mente sin contenerse. Ninguna palabra fue necesaria para dejar en claro lo que ambos querían. Buscando aprovechar bien el tiempo que tendrían a solas, ella hizo retroceder unos cuantos pasos a su acompañante haciendo que chocara con una mesa y finalmente cayera al suelo. Ahora Shampoo estaba sobre quién creía era Ranma Saotome, ocupada en besar y desabotonar su singular playera roja. Las cosas pasaban rápidamente, ella lucía ansiosa y él no podría estar más excitado ante la imagen. Una vez abierta en par la playera del hombre, Shampoo ocupo sus manos en levantar la interior blanca y sentir mejor el bien marcado cuerpo del chico. Ninguno de los dos rompió el beso, cada uno se ocupaba de recorrer el cuerpo de su contrario. "Ranma" no quiso esperar más y deslizo sus manos por debajo de la blusa de la chica, su piel era irresistiblemente cremosa. Ambos parecían animales salvajes hambrientos por más.
Tras la puerta principal levemente abierta, una mirada se adecuaba a la penumbra de la habitación, resistiéndose a creer de lo que en ese momento era testigo. Eso era lo que ganaba Akane Tendo por haberse aventurado a seguir a su sospechoso marido. En sus brazos apretujaba a Pe chan, sus piernas habían dejado de funcionar, las palabras no podían salir de su boca pues su mente había quedado en blanco; todo en reflejo de su destrozado amor.
Un mar de sensaciones se agolpó en su interior. Ella que siempre le había tenido en la más alta estima, la más inquebrantable confianza y él que al primer rechazo en su lecho iba en busca de alguien más para satisfacerse. Se sintió completamente derrotada, siendo testigo de la traición con que le pagaba la persona que más amaba, había sido tan estúpida al creer que era correspondida. Los gemidos de placer desgarraron sus oídos, todo el infinito amor que sentía por Ramna se agotó hasta desaparecer. Gruesas pero silenciosas lágrimas resbalaron en ese instante por las pálidas mejillas de la chica. El amor, cariño y admiración fueron reemplazados por asco; esa era la palabra más adecuada. Se sintió estúpida y se reprochó mentalmente por haberse casado con un ser tan vil y doble cara como lo había sido Ranma.
Akane decidió huir del lugar advirtiendo que Shampoo desataría los pantalones de Ranma. Sus piernas fueron forzadas a reaccionar para salir corriendo en busca del refugió paterno. Las lágrimas eran incontenibles, torrentes fluían en sus mejillas ignorando por completo lo que Pe chan trataba de comunicarle.
El puerco, también testigo de lo ocurrido, sabía que el verdadero Ranma jamás se hubiera atrevido a traicionar de esa manera a su linda Akane, después de todo por esa razón se había resignado a dejarla a su cuidado; sin embargo, una imagen valía más que mil palabras. Impotente en su forma porcina, Ryoga decidió esperar hasta poder transformarse en un hombre y así hablarle con la verdad a Akane.
Ryoga más que nadie sabía perfectamente lo que ella sentía en ese momento, ya que miles de veces su corazón había sido roto de una manera similar imaginando a Ranma besándola; agito su cabeza tratando de deshacer esos sentimientos de tristeza, ahora sólo debía de ocuparse en aliviar el dolor de su querida exponiéndole la verdad. Sin duda en un pasado cercano hubiese matado por una oportunidad así: reconfortar a Akane entre sus brazos a causa del culpable "cerdo" de Ranma… pero ahora no. Él había aceptado que Akane nunca le pertenecería por completo, además de todo aún tenía un honor que mantener y no sería un traicionero, descarado y oportunista…
Después de haber reprochado al verdadero Ranma la poca cordura y estupidez que había representado el no decir antes nada a nadie de lo ocurrido, el grupo entero, es decir: Ranma, Mousse, Colonge, Genma, Soun, Nabiki y Kasumi; se apresuraron a salir disparados de su casa en busca de Akane, Shampoo, y el "cuerpo de Ranma con Happossai dentro". Todos se dispersaron hacia los lugares en donde podría ser posible localizarlos. Soun rogaba por rescatar a su aún virginal hija de las garras de lo que siempre supo era el mismo demonio. Las hermanas Tendo, preocupadas también por su hermana, esperaban poder protegerla de alguna manera. Colonge y Mousse clamaban en silencio porque Shampoo no hubiese hecho ya algún disparate con aquel vejete depravado. Genma estaba apurado, pues era consciente de que recuperar el cuerpo de su hijo era algo primordial para que su alianza familiar fuera respetada. Y Ranma no podía hacer más que volverse loco pensando que su esposa podría encontrarse a solas con su cuerpo poseído.
El grupo original de búsqueda fue de regreso a Neko Hanten.
Shampoo había resultado ser realmente una amazona dominante aún en la intimidad. El viejo Happossai estaba más que complacido por los besos y caricias entregadas. Habiendo llegado a su punto máximo las prendas comenzaron a estorbar. Entre suspiros y jadeos se escuchaban las interminables declaraciones de amor hacia él, y alguna que otra petición para que escapase a su lado. El pensamiento de Happossai revoloteaba de felicidad aceptando inconscientemente cualquier solicitud de su amante. Los ojos de "Ranma" brillaron por el reflejo de la luz colada, la imagen de diosa sobre él desabotonándose la blusa lentamente le hacía gemir por más; despacio el generoso busto de Shampoo fue abriéndose paso de entre la ceñida tela, hasta que por fin quedo al descubierto. La mirada masculina se abrió a más no poder, nunca había visto pechos más perfectos que esos, eran realmente impresionantes. Happossai contuvo gritos y risas, muestras de alegría ante tal perfecta imagen de triunfo, sólo para conservar su apariencia; más no puedo contener sus poseídas manos, pues atraído por la suave y blanca apariencia de aquellos manjares éstas fueron directamente a estrujarlos.
-Oh… Ranma…- El simple tacto sobre ella fue suficiente para que gimiera el nombre de su nuevo amante.
-¡Quita tus asquerosas manos de mi amada Shampoo degenerado!- La pared frontal del local cayó en pedazos, la pareja tuvo que levantarse con agilidad.
-¡¿Mousse?!- Gritó Shampoo cubriéndose en reacción.
-¡Shampoo aléjate de él!
-¡¿Abuelita?!
-¡Estas acabado Happossai ahora todo el mundo sabe la verdad!
-Jajaja… No seas ingenuo Ranma. Me da igual que todo el mundo se entere eso no cambiará nada, ahora tú cuerpo es mío.
-…No puede ser…- Shampoo quedo en shock, su fantasía hecha realidad se había convertido en una pesadilla- ¡¿Ranma?!- Preguntó apurada al cuerpo joven y fuerte que ahora se encontraba de pie junto a ella.
-No te preocupes mi amor- Contestó el usurpador.
-Viejo descarado deje de hablarle así a mi Shampoo- Defendió Mousse.
El combate había iniciado. Mousse atacó con diversos trucos yendo y viniendo de sus mangas, todos inútiles ante la experiencia centenaria. El auténtico Ranma se unió al enfrentamiento nuevamente sin tener mucho éxito. Entre ofensivas y defensas el trío salió del local hacia la solitaria calle nocturna. Colange se limitó a ir en busca de su nieta.
-¡Déjese de juegos y devuélvame mi cuerpo de una vez por todas!
-Y quién me va a obligar jajaja…
-¡Akane lo sabe, ya no podrá estar con ella ni con nadie más!- Mintió el verdadero Ranma.
-Que tonto eres Ranma ¿Cómo puedes limitarte así? Jajaja… Míralo de esta forma: vaya a donde vaya, el mundo entero pensara que sólo soy un chico, las bellas chicas vendrán hacia mí y tú no podras perseguirme por siempre…
-Maldito…
-…Y menos cuando lo más probable es, que te quede poco tiempo de vida. Anciano.
Akane se adentró en su casa. La recorrió entera en poco tiempo, quedando decepcionada al darse cuenta de que realmente estaba vacía. Dejó salir un suspiro y sus lágrimas volvieron a salir, multiplicándose, se sintió aún más triste al verse abandonada en el momento en que más necesitaba de alguien. Desconsolada, busco refugió en su antigua habitación con el fin de poder echarse a llorar más cómodamente, estando segura de que Ranma no podría molestarla una vez puesto el seguro; antes de poder cerrar la puerta por completo Pe chan, el hasta ahora tranquilo cerdo, salió corriendo apartándose de Akane.
-¡Pe chan!- Lo único que le faltaba para encontrarse completamente sola.
El cerdo negro anduvo apresurado por escapar de la vista de Akane y encontrar un lugar donde pudiese regresar a su estado original. Decidido bajo a la cocina para así evitarse posibles líos. Abrió como pudo la llave del fregadero y un momento después se encontró de pie y desnudo como todo un hombre. El siguiente paso sería vestir su cambio de repuesto…
-Akane abre la puerta por favor, soy Ryoga.
-Parece como si la maldad de Happossai se hubiera quintuplicado- Dijo Colonge- Puede ser por la renovada vitalidad…
-Así que es verdad, él es Happossai- Shampoo se dejó caer de rodillas confundida por la situación, su mente se negaba a aceptar lo que estaba sucediendo. La joven reprimió sus lágrimas mientras observaba la pelea. Ranma luchaba por conseguir su cuerpo, Happossai sólo alardeaba de poder tener todo… de tenerla a ella. Pronto una llama se encendió en su interior, toda confusión se convirtió en ira, nunca se perdonaría el haber sido la burla del viejo. Mousse parecía ser el único caballero que buscaba defenderla. Una furia incontenible creció cada vez más, nunca se perdonaría a sí misma el haberse ofrecido a aquella detestable y endemoniada persona, necesitaba acabar con la vergüenza y repulsión que sentía en ese momento. Un aura roja pareció rodearla y sus ojos no podrían expresar más odio del que los llenaba en ese momento. Shampoo se preparó para acertar el primer golpe de muchos.
-¡¿Cómo pudieron hacerme esto?!- Gritó fúrica. Una patada fue directo a Ranma y un puñetazo para Happossai- ¡Malditos sean los dos! ¡Sólo se han estado burlando de mí!- Una nueva patada hizo que el viejo cuerpo de Happossai se estampara contra el pavimento.
-¡Maldición Shampoo acaba con él no conmigo!
-Muy bien así se hace Shampoo jajaja…- Animó Mousse ante el espectáculo.
Harto de juegos inútiles, el aura maligna propia de Happossai comenzó a hacerse presente. Para el viejo rejuvenecido era hora de acabar con todo, sin duda no esperó que un aura comparablemente poderosa a la suya se levantara a retarlo. Colonge, previendo lo que pasaba por la mente del verdadero Happossai, estuvo dispuesta a terminar con la pelea y de paso desquitar el abuso hacia su nieta; ella no pasaría por alto tal atrevimiento. Movimientos realmente ágiles y casi imperceptibles sorprendieron a los jóvenes, la pelea entre los maestros ancianos era realmente imponente. Shampoo pudo darse por ignorada al igual que los otros dos.
Colonge y el ladrón del cuerpo se enfrentaron saltando sin cesar entre un tejado y otro, corrieron tan velozmente que el grupo expectante casi los perdió de vista. La anciana lanzaba golpes apoyada de su bastón mientras su aura trataba se sofocar la maligna esencia desprendida del joven cuerpo. No podía creerlo, pero debía aceptar que la maldad era demasiada, tanto que le era imposible controlarla. Una maldad realmente oscura y densa se había apropiado del cuerpo de Ranma y de la mente de Happossai; parecía que él estaba a punto de caer en la demencia.
-No sabía que Ranma fuera capaz de poseer tanta agilidad- Se sinceró la vieja.
-Jaja… Que esperabas si el ser más poderoso y sabio domina éste cuerpo jajaja...
El par quedo en silencio, estático en un intento por recuperar el aliento. Se miraban fijamente pendientes de cualquier movimiento en falso que pudiera sorprenderlos. La pupila de su contrincante parecía tenebrosamente estrechada confirmando su momentánea locura, estar en un cuerpo ajeno no le estaba haciendo ningún bien.
Sin haberlo notado antes, lo que esa tarde habían parecido unas pálidas nubes se había convertido en grandes contenedoras de agua. El cielo trono intensificando aún más la situación. Pequeñas y suaves gotas de lluvia comenzaron a bañar a los presentes. Ni un músculo se movió debido a la tensión del momento. El público presente apoyaba silenciosamente a la anciana. La esperanza de que ella lograra vencer al impostor no se esfumaba pese a que era visible que la situación no estaba a su favor.
Era de esperarse que las cosas no marcharan bien para Colonge, pues si anteriormente Happossai se había burlado de ella en su primer intento de lucha, hacia años atrás al ponerle un sostén, ahora con su energía y agilidad renovaba él podría ser capaz de lo que quisiera; tenía una gran ventaja: la juventud.
-Debes de detenerte ahora Happi antes de que sea demasiado tarde e irreversible- Dijo Colonge afilando su mirada.
-¡¿Estás loca?! ¡Sólo debo esperar a que pasen las 48 hora y todo habrá terminado! Jajajajajaja… ¡Ahora acabemos con esto para que pueda ir a divertirme!- Tronó su cuello y brazos en señal de burla.
Un brillante rayo ilumino el escenario seguido del inminente trueno. La lluvia se intensificó y pronto todos estuvieron empapados de pies a cabeza. Bastó un parpadeo para tener de pie al vencedor. Todo pasó tan rápido como el ya extinto rayo. Una vez que todo estuvo a oscuras y en silencio, el calado* trío de jóvenes pudo ver entre los charcos de agua la figura agotada de la anciana.
-¡Abuelita!- Las tres impotentes personas corrieron a auxiliarla entre gritos de sorpresa.
La anciana se encontraba de cuclillas y jadeante sobre el inundado asfalto. Con ayuda de Shampoo y el "anciano" Ranma pudo ponerse de pie. Un nuevo rayo hizo acto de presencia permitiendo ver la silueta "Ranma" triunfante sobre un pilar de luz, cuando el ambiente se ilumino de nuevo ya había desaparecido.
-Se fue…
Hola gracias por la espera :) Sé que ahora tarde más en actualizar que las veces anteriores ¡Y me disculpo! Pero habiendo aprendido mi lección espero no tardar en actualizar, ahora que la inspiración volvió a mí, aunque también la cosa es que tenga tiempo de hacerlo u.u
Muchas gracias por sus comentarios y nuevos seguidores, háganme saber que les pareció el capítulo a comparación de lo que esperaban. Realmente pensé en describir más la situación entre Shampoo y "Ranma" pero preferí dejarlo a la imaginación y no llegar a completar el acto sexual (suspiren aliviados jeje…). Por cierto el capítulo anterior fue corregido, básicamente es lo mismo pero mejor escrito para que sea más entendible.
*Calado: sinónimo de mojado, empapado.
