"¿Noche de bodas?"
Capítulo beteado por Flor Carrizo
Beta de Élite Fanfiction.
Anthony la llevó a una casa que tenía en una ciudad algo alejada de Londres, sabía que sólo pasarían unos días ahí y luego se irían a la casa donde vivirían juntos, él le había dicho todo lo que pasaría después de la boda. Pero había olvidado preguntar algo más importante que dónde vivirían, ¿qué pasaría en la noche de bodas? Bueno, no tan literal, no era tonta, sabía qué pasaba comúnmente, pero ella no tenía conocimientos o experiencia alguna en todo ese terreno, ni siquiera la habían besado antes de ese día por la tarde cuando su esposo lo hizo frente a todos.
Al subir a la habitación, él comenzó a quitarse el saco y ella se quedó de piedra. Anthony ni siquiera había notado el pánico en los ojos de su inexperta esposa, pues le estaba dando la espalda, pero al girarse y verla frunció el ceño.
—¿Qué? —preguntó confundido, ella tragó en seco.
—No lo sé —dijo ella con los ojos muy abiertos.
Él la miró curioso y realmente confundido, mientras ella hacía una tormenta en un vaso de agua dentro de su cabeza. ¿Él quería que le dijera qué quería hacer? Por Dios, si ella no sabía ni cómo besar.
—¿Qué te pasa? —preguntó otra vez Anthony al notar que Isabella respiraba acelerada y se ponía pálida como una hoja. ¿Estaría enferma? ¿Algo le habría caído mal en la cena?—. Dime qué te pasa —le dijo frustrado, pues ella sólo lo miraba como si él fuera a lanzársele encima suyo. Ante la imagen en su cabeza, una sonrisa apareció en sus ojos. Isabella no era fea, bien podría…
¡¿Qué demonios estaba pensando?! Ella aún era una niña, tal vez fuera mayor de edad y tuviera el cuerpo de una mujer más que deseable, pero él no podía evitar verla como una chica inocente, temerosa, una dulce niña.
—¿Qué debo hacer? —preguntó ella con el miedo marcado en su voz, él entendió entonces lo que ella estaba pensando.
—Deberías quitarte el vestido —dijo pensativo, lo que tenía puesto debía ser más que incómodo. Pero los ojos de ella mostraron aún más miedo que antes y él se golpeó mentalmente por su mala elección de palabras—. No quise decir eso —se disculpó rápidamente—. A lo que me refiero es que esa cosa no debe ser nada cómoda. —Ella miró su vestido y asintió, en verdad no era cómodo.
—¿Te quedarás mientras me lo quito? —preguntó temerosa y mordiendo su labio. Entonces, a su esposo se le cortó la respiración. ¿Cómo podía ser que aquella simple pregunta hubiera sido tan sexy en los labios de aquella chica?
Por un segundo estuvo tentando a contestar que sí, que al ser su esposo podía verla desnuda, quería descubrir si toda su piel se ponía roja como su rostro cuando estaba nerviosa. Pero apartó la idea de su cabeza, ya la había obligado a casarse con él, era suficiente al menos por el siguiente año.
No planeaba pasarse todo el matrimonio en celibato, pero le daría tiempo para que se acostumbrara a él, que al menos le tuviera confianza antes de tocarle un pelo.
—No, yo me cambiaré en el baño y tú puedes hacerlo aquí —le dijo contra todos sus deseos de quedarse y quitarle él mismo aquel vestido para descubrir qué tenía debajo. Se imaginó un negligé blanco y unas medías unidas a él, aquella imagen lo puso a cien. Dios, debía dejar de divagar en ello sino sus instintos le ganarían y entonces él y su esposa estarían en problemas.
—¿Qué debo ponerme? —preguntó ella mirándolo, esperando que él le explicara todo y, por alguna razón, aquella inocente pregunta le pareció de lo más tierna a su esposo. Le gustaba ser él el que le explicara todo lo que se podía hacer en una habitación, solos, marido y mujer.
—Mi madre mandó algo de ropa para ti —le respondió Anthony señalando con la mirada el clóset—. Ahí seguro encontraras un pijama.
Ella asintió y caminó hasta donde le había indicado, mientras él fue al baño para tomar una ducha bien fría y cambiarse. Cuando terminó, salió hacia la habitación y la vio sentada en la orilla de la cama. Lamentablemente, él no venía mucho a esa parte de la ciudad, así que esa casa no tenía más habitaciones habitables, sólo la suya; así que pasarían la noche en la misma cama. Ya quería ver el rostro sonrojado de su esposa cuando se lo dijera.
—Veo que encontraste algo —le dijo llamando la atención de Isabella, ella se levantó de un salto y asintió.
—Sí, pero es muy corta —susurró jalando la tela de su pequeño camisón blanco. Anthony rápidamente perdió la poca tranquilidad que le había traído aquella ducha fría, Isabella era como una invitación al pecado, toda ella parecía un demonio disfrazado de un hermoso ángel que intentaba tentarlo.
—Hay que… —Su voz sonó más ronca de lo que quería, así que aclaró su garganta y volvió a hablar—: Vamos a la cama. —Ella lo miró fijamente y volvió a morder su labio, debía dejar de hacerlo o lo volvería loco.
—No sé qué hacer —dijo completamente nerviosa y temerosa de aquello que desconocía. Él quiso tomarla en sus brazos y mostrarle precisamente lo que debía hacer, pero puso todo su esfuerzo en sólo sonreír.
—Sólo vamos a dormir, Isabella. —Ella suspiró como si acabaran de darle la mejor noticia del mundo y él quiso reír a carcajadas pero se contuvo.
Ella se subió a la cama y se metió bajo las cobijas, él caminó hasta la cama y se acomodó a su lado. Tal vez aquella noche no podría hacerla suya, pero al menos podría dormir con su frágil y pecaminoso cuerpo pegado al suyo.
Pasó su brazo por la cintura de Isabella y la pegó a él. Ella se tensó por un segundo, pero al notar que sólo quería abrazarla pudo relajarse de nuevo. La joven olía a fresas y hacía tiernos gestos mientras dormía, lo que causó que Anthony tuviera una segunda primera vez aquella noche: pasó horas en vela mirando cada detalle y movimiento de su esposa, hipnotizado por lo linda que se veía así, hasta que el sueño lo venció.
—Oh, Isabella, ¿qué me has hecho? —preguntó a la noche mirando a su esposa dormir, antes de que el sueño lo venciera.
Espero les guste y dejen sus RR :3
