"Una noche muy especial"
Capítulo beteado por Flor Carrizo
Beta de Élite Fanfiction
Edward estaba parado al final de la escalera con un traje negro, se veía espectacular. Bella suspiró antes de salir de la recámara y él sonrió al ver a su bella esposa. El vestido elegido era perfecto para la dulce silueta de Isabella, ella se veía simplemente hermosa.
—Estás hermosa —dijo Edward tomando su mano cuando llegó al último escalón, ella se sonrojó y sonrió.
—Gracias.
La fiesta era un éxito, todo iba de maravilla y Bella y Edward estaban como una pareja de enamorados coqueteando mutuamente y mandándose risitas tiernas. Cuando llegó la hora, Edward tuvo que subir al escenario para decir unas palabras, pues él era el dueño mayoritario de la empresa y el jefe. Bella lo miró desde la pista, donde las personas se reunieron para escucharlo.
—Agradezco la asistencia de todos, esta fiesta es para ustedes, para festejar el aniversario de la empresa, que sin ustedes no habríamos llegado hasta aquí. —Todos aplaudieron, incluida Bella que lo miraba llena de ese brillo precioso en sus ojos. Una vez los aplausos cesaron, Edward sonrió para continuar con su discurso—. Pero también quiero aprovechar esta noche para agradecerle a una persona muy especial para mí. —Su vista se fijó en Isabella y ella se sonrojó entera—. Mi esposa.
Dios, se sentía bien llamarla así frente a todos, era suya, y él también le pertenecía.
—Ella ha logrado que haga cosas que creí jamás haría. Me veo saliendo de la oficina a la hora que salen todos los demás con tal de estar con ella por las noches y cenar juntos, cuando antes podía irme después que los miembros de seguridad. —Todos rieron y asintieron, era verdad—. Por primera vez quiero irme de vacaciones y pasarlas alejado de todo, pero con ella a mi lado.
Las mujeres lo observaron completamente enternecidas, algunas miradas curiosas buscaban a Isabella entre la audiencia, pero ella sólo se perdía en la mirada y las palabras de Edward.
—Y lo más sorprende es que ha logrado que desee una familia, con niños corriendo por nuestra casa y quizás un perro. —Bella sonrió y se sonrojó, lo amaba demasiado—. Así que quiero proponer un brindis por mi hermosa esposa, Isabella Cullen.
Todos alzaron sus copas y brindaron con él, era raro ver a alguien como Anthony hablar así y comportándose de una manera tan dulce, pero todos habían notado el cambio en él.
—Que los librara de mí por al menos un mes —agregó, todos rieron y Bella sonrió divertida.
Finalmente él bajó del escenario y fue directo a donde estaba su esposa. Bella le sonrió encantada y él la abrazó por la cintura, mientras ella enredaba sus brazos en su cuello.
—Eres un hombre encantador, ¿te lo han dicho? —dijo Bella mirando los ojos de Edward completamente enamorada.
—Sólo mi esposa —dijo Edward sonriente y Bella también lo hizo—. ¿Quieres bailar? —Ella asintió y él la llevó a la pista.
Durante toda la hermosa pieza bailaron completamente ajenos al mundo, todos los invitados bailaban a su alrededor y los miraban de vez en cuando.
Finalmente decidieron que era hora de irse, cuando llegaron a su casa ambos estaban nerviosos y expectantes, por distintas cosas, al final para ambos era un territorio desconocido.
Edward nunca había estado con una virgen y tampoco había hecho el amor, quería hacerla ver que se sentía bien, no quería hacer algo mal y que ella se quedara con una mala experiencia de su primera vez.
Bella, por otro lado, temía no estar a la altura de las anteriores amantes de su esposo. Ella no sabía qué hacer, cómo hacerlo, todo era nuevo.
—¿Quieres un poco de vino? —preguntó Edward con una sonrisa tierna, pero para su sorpresa ella negó. Sabía lo que él intentaba, ella no sabía tomar en absoluto, si bebía una copa perdería el nerviosismo, pero entonces al día siguiente no recordaría nada y ella quería recordar todo—. Entonces… vamos a la cama —dijo Edward nervioso, ella tomó su mano y asintió.
Una vez en su recámara, ambos se quedaron parados uno frente al otro y mirándose a los ojos. Ella no sabía qué seguía, se suponía que él le dijera, así que Edward se acercó a ella y tomó su rostro entre sus manos, sus alientos chocaron. Era un momento tan íntimo, tan perfecto.
—Te amo —susurró con devoción, Bella miró sus ojos y luego lentamente cerró los suyos antes de que él la besara. Un beso lento, tierno, con una promesa escondida tras él.
Mientras la besaba y ella parecía menos tensa, él aprovechó para bajar sus brazos y, lentamente, deslizar el cierre del vestido, dejando su espalda desnuda. Luego, bajó los tirantes tímidamente y una corriente de aire erizó la piel de Bella, que por primera vez estaría desnuda frente a un hombre. Él se separó un poco del cuerpo de su esposa para ver caer el vestido al suelo. Bella, instintivamente, se cubrió, pero él tomó sus manos quitándolas lentamente de su cuerpo.
—No te cubras —pidió, Bella estaba sonrojada y, como había previsto, su piel se sonrojaba entera, era una belleza—. Eres hermosa. —Ella miró sus ojos y luego dio un paso para estar más cerca de él, con manos temblorosas le quitó el saco y la camisa.
Así, lentamente, ambos quedaron desnudos frente a frente. Él la atrajo hasta la cama y la recostó suavemente.
—¿Quieres esto, Bella? —Ella miró aquellos ojos verdes que tanto amaba y asintió.
—Hazme el amor, Edward.
Él sonrió y, lentamente, se acercó a los labios de Bella, colocándose sobre su cuerpo. Luego de ese largo beso, bajó lentamente, besando su cuello y el valle de sus senos. Bella sólo suspiraba y cerraba los ojos, incapaz de decir algo. Entonces, él tomó uno de sus senos entre sus manos y lo besó con extremada delicadeza. Ella jadeó por la sorpresa y sus caderas se empujaron hacia adelante, no sabía qué necesitaba, pero sabía que Edward se lo daría.
Edward bajó sus manos hasta colocarlas en la cintura de Bella, impidiendo que ella se moviera; entonces siguió besando sus senos para luego bajar por su plano vientre. Ella jadeaba, las sensaciones eran demasiadas.
—Edward —gimió cuando sintió las manos de Edward separar un poco sus piernas, estaba sonrojada y gemía a más no poder—. Yo… Ah… —No sabía qué quería, pero lo necesitaba.
—Lo sé, nena. —Ella era muy receptiva y eso lo volvía loco.
Bella sintió como él tocaba aquella parte que nunca nadie había tocado y gimió aún más, entonces su boca se apoderó de ella, jadeó por la sorpresa y las sensaciones.
—Oh… —gimió ella, sus manos tomaron con fuerza las sábanas—. ¡Edward! —jadeó su nombre, pronto sintió su cuerpo tensarse y subir y subir.
—Suéltalo, nena —pidió él.
Ella se dejó ir y, entonces, sintió como se perdía entre el placer que su marido le había proporcionado. Edward sonrió satisfecho y, lentamente, llenando de besos su vientre, subió hasta quedar sobre ella de nuevo.
—Dios —gimió Bella cuando bajó de ese mar de sensaciones.
Edward la besó y ella enredó sus manos en su cuello, jalando suavemente su cabello. Edward se separó sólo un poco para poder alcanzar un preservativo de la mesita, ella abrió los ojos confundida porque él se alejaba.
—¿A dónde vas? —preguntó, él sonrió y negó volviendo a su lugar, pero con el condón en sus manos.
—Tenemos que protegernos. —Ella se sonrojó y asintió, había olvidado aquello. Ella quería esperar para que el bebé llegara, porque deseaba disfrutar de su maravilloso esposo, pero también porque las palabras de Edward le habían dado una idea de lo que él pensaba de tener hijos y sabía que él estaba intentando superar ese miedo, por eso ella quiso darle más tiempo, hasta que él estuviera del todo cómodo con ella. Es decir, él pensaba en ella y lo había demostrado cambiando todo para hacerla feliz, ella quería responderle de la misma manera.
Edward se colocó el preservativo y luego volvió a besarla, mientras la distraía con tiernos besos, se colocó en su entrada y, lentamente, la penetró hasta estar completamente dentro de ella.
Bella se tensó unos segundos, pero luego el placer la embargó y entonces él comenzó a moverse y ella jadeó.
—Edward —gimió, era lo único que podía decir, jamás creyó que eso podía ser tan bueno.
…
A la mañana siguiente, Bella despertó con una gran sonrisa, por fin Edward le había hecho el amor. Aún podía sentir los labios de su marido recorriendo su cuerpo y sus manos entrelazadas, había sido completamente maravilloso.
Se levantó y vio a Edward dormido, así que decidió preparar algo para desayunar juntos. Se puso sus bragas y la camisa que la noche anterior había usado Edward.
Cuando Edward despertó, vio el lado de su esposa en la cama vacío, así que se levantó para ir a buscarla. Tenía una sonrisa enorme en su rostro, la noche anterior había sido perfecta, no podía esperar para pasar toda su luna de miel al lado de su hermosa esposa. Se puso su pijama y bajó a buscarla, la encontró en la cocina, se veía preciosa con sólo su camisa puesta.
Se acercó por la espalda y la abrazó. Ella sonrió y se pegó a su pecho, Edward besó su cuello y aspiró su aroma, lo tenía hipnotizado.
—Hola —susurró en su oído, ella sonrió y giró su rostro en busca de un beso de su marido.
—Hola. —Él de inmediato besó sus labios.
—Hoy, después de desayunar, podríamos salir y comprar todo lo que necesitaremos para nuestro viaje —dijo Edward mirando los ojos chocolate de Isabella. Ella asintió emocionada.
Desayunaron juntos y él no perdía momento para poder besarla y abrazarla. Luego, ambos tomaron una ducha juntos e hicieron el amor bajo la regadera. Finalmente, salieron y se cambiaron para ir directo al centro y comenzar con las compras.
Sin duda lo más divertido habría sido la compra en Agent Provocateur, una marca de lujo de lencería. Bella quería comprar lencería más bonita y sexy, y Edward encantado la acompañó, no supo quién de los dos disfrutó más de aquella compra.
Mientras caminaban por las calles de Londres, Edward vio una revista en un kiosco donde había una foto de ambos en la tienda de bebés la tarde anterior. Bella también la notó y se sintió culpable, por eso todo el mundo debía pensar que Anthony Cullen, como lo conocían en el mundo de los negocios, y ella estaban esperando un bebé.
—Lo siento —dijo mirando la revista, él la acercó a su cuerpo y la besó.
—No tienes nada por lo que disculparte —contestó abrazándola, ella hizo una tierna mueca.
—¿Sales en muchas revistas? —preguntó curiosa.
—A veces. Pero al menos esta vez no es una historia del todo inventada. —Ella lo miró confundida—. Tú y yo estuvimos ahí y también pronto tendremos una linda familia. —Ella sonrió y asintió.
—¿Qué tal si nos tomaron fotos en la tienda de lencería también? —preguntó de pronto preocupada. Él también frunció el ceño, la simple idea de ver a su esposa en la portada de una revista en lencería no le gustó nada—. No quiero salir en ropa interior —susurró ella preocupada, él negó rápidamente.
—Tengo personas que se ocupan de esto —dijo Edward. Había tenido que contratar a un equipo para cuidar su imagen cuando comenzó a salir en revistas y periódicos, había demasiados chismes sobre él y un montón de mujeres, no quería esa imagen, así que tenía un equipo cuidando eso—. Hablaré con ellos para que cuiden las imágenes que salen de nosotros juntos.
—Eso suena bien —dijo ella más tranquila—. Quiero un helado —pidió tomando su mano y él sonrió siguiéndola.
Pasaron la tarde comprando cosas y preparándose para su viaje, saldrían el domingo en la mañana, Edward había preparado la perfecta luna de miel.
Espero les guste y dejen sus RR :3
